Capítulo 9: Fantasías
Han pasado varias semanas desde la llegada de los escuadrones americanos que fueron de gran utilidad, pues la actividad ghoul había caído considerablemente. Haise y Lilith se había vuelto más cercanos tras el incidente que reveló la verdadera identidad de éste e incluso con Arima ahora la rubia podía hablar por más tiempo sin quedar embobada o le pasara algún incidente, además de ganarse su confianza.
— ¡Haise!—gritó Lilith abrazando por la espalda al peliblanco que hablaba con el escuadrón.
—Ah, Lilith me haces cosquillas—se reía mientras hablaba cuando la rubia le hacía cosquillas por su torso.
—Parece que perdí ante un gran oponente...Sassan—murmuraba Shirazu llorando internamente, pero para él la rubia no estaba en mejores manos que en las de Haise aunque estaba confundiendo las cosas al igual que muchos en la central.
—Calma, calma—decía Tooru sobándole la espalda mientras Urie solo chasqueaba los labios, pues Lilith y Haise se veían muy unidos cosa que no le agradaba mucho, ya que teniendo un elemento tan fuerte como la rubia del otro bando sería complicado.
Además los rumores lo tenían acomplejado, porque hablaban sobre la mejor agente americana que ganó el apodo de reina roja Lilith Leonhart estaba saliendo con el agente nivel 1 Sasaki Haise, pero la verdad es que ellos confiaban mutuamente en el otro y sentían algo parecido a un amor fraternal entre hermanos, porque ambos sabían que la rubia estaba completamente enamorada del agente de clase especial Arima Kishou apodado el dios de la muerte, aunque eso la mayoría desconocía produciendo los malentendidos.
— ¿Qué caso nos toca hoy? —preguntaba animada Lilith.
—La verdad se nos asignaron varios casos y estamos eligiendo a cual debemos darle mayor prioridad—respondió Haise—Por cierto llegas tarde.
—Sí, lo siento. Esas reuniones aburridas a las que me llaman aunque deje a cargo a Johan—dijo la rubia inflando las mejillas en forma de puchero.
—Comprendo, descuida bien los casos son Salamandra, Dark Knight e investigar la recientemente descubierta casa del Gourmet...—las últimas palabras resonaron en la cabeza de Haise, por alguna razón le sonaba conocido y la imagen de una extraña mascara apareció en su mente que prefirió olvidar para enfocarse en el trabajo.
—Pero si es obvio, hay que ir a ver esa casa—dijo Lilith casi de inmediato.
—Apoyo a la señorita, porque así quizás tengamos al Gourmet que tantos problemas ha dado durante tanto tiempo—comentó Shirazu emocionado.
—Pero si no lo han logrado atrapar en todo este tiempo debe ser porque se sabe ocultar en la multitud—habló Urie desde lejos.
—Pero no estaría mal investigar un poco, después de todo el caso del Gourmet es del equipo de Suzuya y serviría para ayudarlos, porque ahora están atareados igual que nosotros—agregó Haise dando la orden para que se alistarán para salir.
Una vez en la exagerada mansión custodiada por la policías se dedicaron a investigar cada rincón desde el patio hasta todas las habitaciones, pero incluso con un gran olfato y oído de las quinques no lograban encontrar nada que ayudará a la investigación.
—Maldición, hemos buscado por todos lados y nada...—dijo Shirazu sentado en el suelo junto a Tooru, pues la mansión ocupaba más de una manzana de espacio.
—No aportamos en nada...—murmuró Urie con enojo.
—Que cansancio—agregó Tooru observando a su mentor.
—Quizás pasamos algo por alto—habló Haise inundándose en sus pensamientos hasta un gran estruendo proveniente del primer piso los hizo correr hacia él.
— ¿Qué fue eso? —pronuncio Tooru, ya que los demás estaban en completo silencio, al bajar por las escaleras se percataron de una nueva puerta que daba hacia algún tipo de subterráneo y la falta de una chica rubia que no estaba por ningún lado.
—Iré a buscarla y ustedes se quedan acá—exclamó Haise a modo de orden—Sin peros…—agregó antes los posibles reproches del escuadrón, para luego desaparecer por la puerta.
—Sassan…—murmuró Shirazu preocupado.
—Siempre tomando el riesgo—comentó Urie maldiciendo por dentro, pues desde la llegada de la extranjera, ésta se encargaba de resolver la mayor parte de los casos con sus razonamientos y su alto poder de pelea el resto del equipo no era necesario, detalle que le molestaba demasiado, ya que con Haise solo se encontraba degradado y con la nueva integrante era aún peor.
El peliblanco bajaba por las escaleras rápidamente para encontrarse con un nuevo mundo bajo aquella exagerada mansión, estaba en presencia de una especie de coliseo subterráneo y se percato que en la arena de pelea había una puerta abierta. Sin dudarlo bajo y paso por la puerta en la que finalmente encontró a la rubia que venía en sentido totalmente contrario que lo agarró por el brazo volviendo a la arena.
— ¿Qué pasó? —preguntó preocupado Haise.
—Preparate para pelear—comentó la chica sacando a su quinque León junto a Sasha.
—De acuerdo—respondió el peliblanco sacando a su quinque heredada por su mentor Yukimura cuando en ese momento una horda de ghouls descontrolados y sedientos de carne.
—Ahora—exclamó Lilith como orden de ataque y comenzando el baño de sangre, pues aquellos ghouls no podían entrar en razón donde todo llevo al pensamiento "Mueres tú o ellos" y había decidido hace tiempo a no morir hasta saber la verdad sobre los ghouls.
Haise estaba peleando con varios ghouls a la vez siendo cuidadoso de no salirse de control, al inicio corto kagunes, brazos y piernas, pero aún así ellos seguían intentado herirlo obteniendo como una única solución matarlos, por lo que prosiguió omitiendo el sentimiento de culpa que provenía de su pecho.
Por otro lado Lilith se percató que de las bocas de los ghouls salía un extraño olor que le provocaba nauseas a su sensible nariz, pero se mantuvo firme para cortar cabezas y cuerpos por la mitad, ya que era la manera más rápida de acabar con esa horda interminable la cual pasó a formar posas enormes de sangre, intestinos y sesos regados por todo el lugar, donde los cadáveres se iban acumulando de forma exponencial.
Cuando finalmente terminaron con la extraña horda un pequeño pitido proveniente de donde salieron los ghouls los sacó de su descaso.
— ¿Qué es ese sonido? —preguntaba Haise caminando hacia el lugar nuevamente.
—No sé, pero tengo un mal presentimiento—comentó Lilith exhausta, pasaron por un largo pasillo y al final se encontraron con un laboratorio con última tecnología, pero inmediatamente se percataron que faltaban cosas.
—Lilith…Corre—dijo Haise seriamente y tomándola del brazo.
— ¿Eh?, pero... —Lilith iba a reprochar cuando fija su mirada en lo que su amigo peliblanco observaba con recelo mientras retrocedía, era un bomba de tiempo y al fijarse bien era una red de bombas que probablemente estaba en todos los pisos del subterráneo, pero con suficiente material explosivo para volar la mansión y poco tiempo—Oh…no—una vez sus reflejos entraron en acción ambos se pusieron a correr como nunca lo habían hechos en sus vidas y al llegar a la escalera donde estaba el resto del escuadrón Haise tomo a Urie y Shirazu mientras Lilith agarro a Tooru.
—Pero Sassan ¿qué pasa? —preguntó Shirazu desconcertado cuando de pronto y fuerte rugido junto a un sacudón proveniente bajo tierra se hicieron presentes. Al salir de la mansión, ésta fue consumida por las explosiones desapareciendo de la vista de los agentes y llevándose consigo una información muy valiosa que quizás no podrían recuperar.
Tras aquella enorme trampa que le habían puesto al equipo tuvieron que volver a la CCG para dar informes sobre lo ocurrido en el lugar y sobre una supuesta droga que se había creado para descontrolar a los ghouls.
—Fue un día de locura, ya se entregaron los informes así que pueden retirarse—informó Haise entrando a la oficina— ¿Y Lilith?
—Fue al baño—dijo Tooru tomando su bolso.
— ¿Y tú Sassan no te irás?—pregunto Shirazu observando que el peliblanco estaba esperando sin hacer nada.
—Yo aun debo hacer informes sobre ese laboratorio que encontramos—respondió Haise con una sonrisa de cansancio.
—Oh, nos vemos mañana—se despidió su querido escuadrón quinque, una vez se aseguró que estaban lejos se recostó en un sofá y debía esperar hasta que lo volvieran a llamar otra vez para después irse a casa.
Por otro lado Lilith estaba saliendo del baño con un largo bostezo sin querer chocó contra el agente de clase especial que tanto añoraba.
—Oh Arima, lo siento—dijo Lilith hacia una pequeña reverencia avergonzada.
—Descuida, leí los informes y es normal que estés así después de todo lo que pasaron—comentó Arima con una cálida sonrisa, para reconfortar a la joven. Aunque él no quisiera aún tenía órdenes de más arriba sobre aquella agente extranjera y lo más probable es que los observarán a través de las cámaras de seguridad—Por cierto, gracias.
—Eh, sí... ¿por qué?—respondió la rubia un poco lenta en procesar las palabras.
—Por siempre cuidar de Haise, incluso hoy y guardar su secreto a tu nación—habló el peliblanco acariciando la cabeza de la chica.
—Gra-gracias—murmuró Lilith sonrojada, pues el agente especial había tomado la manía de acariciarle su cabello con un suave tacto.
De pronto Arima acarició las sonrojadas mejillas de la rubia provocando confusión en ella, con la otra mano tomo delicadamente su mentón y juntos sus labios dejando a la chica con su mente completamente en blanco sin saber qué hacer, pues era su primer beso.
—Buen trabajo—susurró Arima cerca del oído de la chica, para retirarse hacia su oficina y solo él sabría si realmente aquel beso era honesto, aunque igualmente era su primer beso mientras Lilith quedo sin habla en el pasillo y con su rostro totalmente rojo.
