Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
RECUPERANDO LA VIDA
POV Edward
Capítulo 9 : Despertando el deseo
Con una sonrisa impregnada en mi rostro caminaba con Bella de la mano hacia mi Volvo. La ayudé a que subiera y rápidamente me senté en el asiento del conductor para llevarla a casa de sus padres. La cena había estado divertidísima y lo mejor de todo era que Bella había estado conmigo.
No podía negar que aún me hacía mucha falta, pues la extrañaba en casa. Echaba de menos verla sentada en el sofá viendo la televisión, verla cocinar, tender la colada, incluso limpiar… echaba de menos poder abrazarla mientras dormíamos y saber que estaría conmigo por siempre, pero las cosas no siempre suceden como nos gusta y por esa razón debía ser paciente.
No cabía duda de que su comportamiento había cambiado y la notaba mucho más "Bella", sin embargo por alguna razón que solo ella conocía aún no quería volver a vivir conmigo. Me había asegurado que solo era algo que tenía que ver con ella misma. Pero, ¿Cómo estar tranquilo cuando sabía que no podía hacer mucho más que visitarla cada día? Me sentía inútil, impotente, porque lo que más anhelaba era tenerla conmigo y aunque ahora sabía que la tenía, no era lo mismo.
No era lo mismo despertar por las mañanas y saber que ella no permanecía a mi lado para observar su sueño, no era lo mismo llegar a casa y encontrarla vacía, sin su aroma, nada era lo mismo, solo había algo que me hacía seguir adelante y era la certeza de que ella me amaba tanto como yo a ella. Esa era la verdad más grande que jamás había admitido y la más bonita.
Por otra parte, saber que iba a ser padre, también ayudaba mucho. Como a mi me parecía, a Carlie no le había gustado en absoluto la decisión de su madre, no quería que estuviéramos separados y por eso estaba seguro de que ella había tenido algo que ver con el embarazo de Bella. Era fácil y placentero dejar volar mi imaginación y ver imágenes de Bella, el nuevo bebé y yo juntos. Hubiese deseado que Carlie pudiera disfrutar de su pequeño hermanito, pero por circunstancias que a veces no entendemos no podía ser posible. Solo esperaba que mi hijo nos devolviera aquella calma absoluta que alguna vez tuvimos.
Mi hijo, aquel apelativo era del todo asombroso y conseguía llenarme de felicidad. Podía inflar mi pecho de aire y admitir que iba a ser padre, el padre del hijo de Bella.
Apagué el motor del Volvo cuando llegamos frente a su casa, la noche estaba clara en Forks y la luna llena lucía espléndida, como la mujer que tenía a mi lado. Fue entonces cuando algo se me ocurrió.
-¿Tienes mucho sueño?- Pregunté entrelazando una de sus manos con la mía. Ella me miró complacida y con ese gesto que tanto me gustaba, se mordió el labio inferior y negó con la cabeza. - ¿Te apetece ver algo conmigo? - Ella frunció el ceño.
-¿Qué cosa? - Sonreí y retiré mi mano de la suya para arrancar el coche.
-Algo que, no sé por qué razón no había hecho antes. - Dije de camino al lugar que me proponía.
-¿Ni cuándo éramos novios?
-Ni cuando éramos novios.- Acepté.
-Pues espero que tengas una buena excusa.- El tono molesto en su voz me hizo sonreír.
-Lo conozco por casualidad, a Alice le encantaba ir conmigo a pasear su cometa cuando éramos más pequeños.
-¿Y tú tenías cometa?- Preguntó después de algunos segundos.
-Sí, me encantaba ver como se movía al compás del viento.
Podía sentir su mirada pendiente de mí y aquellos lejos de hacerme sentir molesto, me hacía sentir importante, sí, Bella volvería a ser la misma. Llegamos después de un par de minutos más y estacioné cerca del borde de un precipicio.
-Es precioso.
La luna, lucía con todo su esplendor en la noche oscura, dejando al descubierto a sus estrellas acompañantes. Su reflejo podía verse sobre el mar y gracias a su luz se distinguían las tranquilas olas. Me tensé cuando vi que Bella bajaba del coche, la noche si bien estaba despejada, estaba muy fría. Salí junto a ella.
-No te perdono que no me hayas traído antes.- Dijo con una suave sonrisa, uniéndose conmigo.
-No debías haber bajado del coche, hace frío, Bella. Tienes que cuidarte. - Vi como puso los ojos en blanco antes de alcanzar a mirarme.
-¿Ya vas a empezar futuro papá? - Suspiré y sonreí, que hermoso sonaba escucharlo de sus labios. Me puse detrás de ella y la rodeé con los brazos, ciñéndola a mi cuerpo, y apoyé mi barbilla en su hombro, observando el horizonte.
-No quiero que te resfríes.
-Así estoy mejor.- Murmuró, sujetando mis brazos y ladeando su cabeza, propinándome un dulce beso en la mejilla. Sin soltarla giré mi cabeza para besarla en sus fríos labios. Tan tiernos y dulces.
-Deberíamos entrar.- Insistí contra sus labios aún. Ella deshizo mi agarre y se volvió de frente, rodeó mi cintura con sus brazos y hundió su cabeza en mi pecho.
-Solo un poco más.- Murmuró inhalando sobre mi pecho.
-Bella…- Susurré estrechándola más fuerte, respirando el aroma floral de su suave cabello.
-Te quiero.- Dijo después de algunos minutos abrazados, provocando que mi corazón bombeara rápidamente ante aquellas dos simples palabras. Elevó su rostro y me miró dulcemente, apoyé mi frente en la suya y cerré los ojos.
-Yo también te quiero. - Podía sentir su respiración, mis labios entreabiertos se acercaban cada vez más a su objetivo hasta que por fin rocé los labios de Bella.
Caricias suaves y placenteras que sin duda me hacían sentir la vida completamente. La estreché más fuerte y pasé mi lengua por sus labios, provocando que Bella suspirase contra los míos y su aliento indagara en mi cavidad. Sentí la punta de su lengua acariciando la mía y un fuego descomunal que hacía tiempo que no sentía se apoderó de mi.
Subí mi mano hasta su nuca y la presioné más contra mi rostro, profundizando el beso de manera algo desesperada pero sin perder aquel hilo de dulzura. Los besos que nos habíamos dado hasta el momento no habían podido calmar las ganas que tenía de ella, la necesitaba toda, pero era consciente que no era el momento apropiado, ella no estaba segura y eso era razón suficiente para intentar limitar las reacciones de mi cuerpo.
Sentí sus manos elevarse por mi torso hasta llegar a mi cabello, acariciándolo de tal manera que mi trabajo cada vez se hacía más difícil y más cuando era consciente de aquellos jadeos provenientes de sus labios. Con todo el esfuerzo del mundo rompí el beso y volví a apoyar mi frente en la suya aún con los ojos cerrados. Sus manos rodearon mi cuello mientras que las mías viajaban a su cintura para abrazarla.
-Lo siento.- Murmuré.
-Yo no lo siento. - Aseguró. Erguí mi rostro para mirarla y elevé una ceja. -Sigo deseándote, no sabes cuanto, nunca he dejado de hacerlo. - Admitió algo avergonzada, yo sonreí de satisfacción.
-¿Quieres que vayamos a casa? - Ella rió ante mi insinuación.
-Creo que aún no… - Intenté que mi decepción no saliera a la luz, pero ella debió notar algo extraño, pues llevó una mano a mi mejilla y me miró. - No dudes nunca cuanto te amo y te deseo, pero aún tengo miedo. - Suspiré.
-No te preocupes.- Le di un beso en la frente.- Puedo sobrevivir a ello.
Ella sonrió y me abrazó una vez más antes de que consiguiera convencerla de que ya habíamos pasado más tiempo del que deberíamos fuera del coche. La llevé a casa de sus padres y me costó un mundo tener que dejarla ir, aunque de algún modo me consolaba que ella mostrara la misma renuencia que yo a alejarse de mi.
Suspiré cuando llegué a casa y encendí la luz del recibidor. Cerré la puerta con llave y entré al interior hasta mi habitación. Cerré los ojos cuando vi la cama y algunas imágenes me azotaron.
Carlie comenzó a llorar y su llanto hizo que tanto ella como yo nos removiéramos. Sentí como Bella se iba a levantar cuando encendió la lámpara de la mesita. Le toqué el hombro y se giró.
-Ya voy yo amor.- Ella me sonrió antes de depositar un beso en mis labios. Hacía una semana que habíamos llegado con Carlie.
Caminé hasta la cunita de Carlie y sonreí al escuchar la fuerza de aquellos pulmones. Coloqué una de mis manos en su cabeza, como me había enseñado Bella, la otra en su espalda y la acerqué a mi pecho.
-Ya está mi vida.- Murmuré intentando mecerla un poquito. - ¿Tienes hambre? - Dije dirigiéndome hasta nuestra cama. Deposité un suave beso en su frente antes de entregársela a Bella.
-¿Qué tiene mi niña preciosa? - Preguntó acogiéndola entre sus brazos y como si la reconociera se tranquilizó.
-Voy a ponerme celoso.- Admití observando como Bella se levantaba la camisa para alimentar a Carlie. Ella rió.
-Solo se calla conmigo porque sabe que soy yo quien tiene la leche, ¿verdad amor? No porque me quiera más. ¿Cómo no va a querer a un papi tan hermoso y perfecto?
Suspiré satisfecho y observé con una sonrisa pintada en mis labios a mi pequeña alimentarse del pecho de su madre. Aún no podía creerme que Carlie estuviera con nosotros, simplemente era un milagro como dos personas podían crear un nuevo ser y mejor si aquel ser lo construían a base de amor, porque eso era Carlie, el fruto de nuestro inmenso amor.
Me senté en la cama solitaria, esperando que un día no muy lejano Bella me esperara ya con su camisón o que me sorprendiera con algún modelito, como los que usaba antes. A veces era yo el que la esperaba y aparecía con aquella mirada que era capaz de enloquecerme, aquella que solo reservaba para mi, de la que yo únicamente era dueño.
Me quité la ropa y me tapé con el nórdico, miré hacia mi derecha, imaginando a Bella dormir a mi lado. ¿Cuánto más tendría que aguantar esta soledad? Sinceramente esperaba que no mucho más, pues estaba casi volviéndome loco.
Al día siguiente me dirigí hacia el trabajo y por el camino recibí una llamada que me sorprendió. Contesté con el manos libres.
-Hola Tanya.- Saludé cordialmente.
-Hola, ¿cómo estás?
-Bien, aunque me sorprende que me llames, hace más de dos meses que no sabemos nada de ti.
-Supongo, pero supongo que tenía que comunicaros de alguna manera que volvía a Forks. - Fruncí el ceño.
-¿Por qué no has llamado a casa de mis padres? - Pregunté confuso.
-Quería que fueras el primero en saberlo. - Admitió.
-¿Alguna razón en especial?
-Pensaba que te alegrarías más cuando lo supieras.- Reí entre dientes.
-Claro que me alegro Tanya, no nos vemos desde hace 7 años, ni siquiera tuviste la decencia de aparecer por alguna de las bodas de mis hermanos y también me dolió que no asistieras a la mía.
-Y me arrepiento Edward, pero la verdad es que he sido una cabecita loca estos últimos años.
-¿Solo estos últimos años? Que yo sepa nunca te ha gustado dar explicaciones de lo que haces y dejas de hacer, siempre has ido a tu aire.- Ella rió.
-Tengo mis razones.
-Como quieras.- Dije estacionando. - ¿Cuándo llegas?
-Mañana.- Puse los ojos en blanco.
-Vaya, no dejas de ser la misma.
-Mi esencia no cambia Edward. Entonces, ¿se lo harás saber a tus padres y hermanos?
-¿No te corresponde llamarlos tú?
-Anda, porfi.
-Está bien.
-Gracias Edward, nos vemos mañana, un beso enorme.
-Hasta mañana Tanya.
Suspiré antes de salir del coche. Tanya era la hija de uno de los mejores amigos de mis padres, cuando éramos pequeños siempre jugaba en casa de mis padres y había hecho grandes lazos de amistad con mis hermanos y sobretodo conmigo.
Hacia 7 años decidió irse junto con sus padres a vivir a Londres ya que a su padre lo habían contratado en uno de los mejores Hospitales de la zona, pero aunque habíamos vuelto a ver a sus padres, ella nunca asistía con ellos. También se había distanciado un poco, aunque nos llamábamos de vez en cuando.
La mañana se me hizo algo pesada por lo que decidí salir antes. Llegué a mi casa y me conformé con un bocadillo, sinceramente no tenía mucha hambre. Cuando recogí la cocina y salí al salón mi mirada viajó hasta la foto que descansaba sobre la mesa grande. Bella, Carlie y yo.
Estábamos radiantes de felicidad, era una de las pocas fotos que nos hicimos con ella. Pronto habría una foto más con otra pequeña o bueno… pequeño, no sabíamos que sexo iba a ser aún. Miré con nostalgia la foto y algo ocupó mi mente. Sonreí y cogí las llaves saliendo de casa.
Me recorrí algunas tiendas de bebés, recordando cuando había ido a comprar ropa con Bella. Me detuve en uno de los escaparates, observando el interior de la tienda.
-¿Has visto que bonito?- Preguntó Bella extendiendo el vestido sobre su ya enorme vientre.
-Seguro que le va a quedar precioso. - Aseguré tomándolo con las manos y observándolo detenidamente, imaginándome a mi futura pequeña. ¿Tendría los ojos de Bella o los míos? ¿Sería tan testaruda como su madre?
-¿Has visto estos zapatitos? - Su tono lleno de emoción me hacía sentir más feliz aún.
-Venga, también nos lo llevamos. - Ella se acercó rodeando mi cuello aún con los zapatos en las manos y me besó en los labios. Sentí su enorme vientre contra el mío y lo acaricié. - Vamos a la caja… gordita.- Dije contra sus labios con una amplia sonrisa, sabía perfectamente que no le gustaba que le llamara de esa manera, pero su semblante molesto me encantaba.
Decidí dar una vuelta por allí y en cuanto vi aquel oso enorme marrón, no pude evitar cogerlo, aún no sabía que comprar si ropa para una bebé o un bebé, sin embargo no dudé en querer comprar aquel peluche.
Sería el primer peluche que su padre le compraba. Me dirigí a la caja con una sonrisa inevitable y le dije a la cajera que lo envolviera para regalo.
-¿Va a ser papá?- Se atrevió a preguntarme. Fruncí el ceño extrañado.
-Sí…
-Lo sabía, se le nota en la cara, ¿sabe?- Sonreí aún más después de unos segundos.
Cuando salí de la tienda me dirigí hacia la casa de Bella, necesitaba verla ya. Estacioné y me bajé con el oso a cuestas. Toqué al timbre y esperé.
-Ah, hola hijo.- Saludó Renee.
-Hola Renee, ¿Cómo estás?- Dije dándole un beso en la mejilla.
-Muy bien, pasa. ¿Tú como estás?
-Bueno, bien… - Dije algo abatido por la situación en la que me encontraba, visitando a Bella como cuando éramos novios estando casados… Renee sonrió.
-Pronto todo volverá a la normalidad.
-Eso espero.- Suspiré.
-¿Y ese paquete?- Dijo mirando al oso.
-Es para Bella, bueno… para el bebé. - Renee sonrió tiernamente.
-No sabes lo que me duele que hayáis tenido que pasar por algo así como perder a un hijo.
-La vida te prepara sorpresas desagradables y tienes que lidiar con ellas. - Ella asintió. - ¿Dónde está Bella?
-Se está duchando, sube a su habitación, no creo que tarde, yo tengo que ir a comprar.
-Gracias Renee, hasta luego.
-Adiós hijo.
Miré las escaleras y subí hasta su habitación, hacia mucho tiempo que no la visitaba. Abrí la puerta y su olor me rodeó, reconfortándome al instante. Dejé el oso sobre la colcha de su cama y me atreví a observar detenidamente aquellos objetos que tanto hacía no había visto.
Me alegró que no hubiese quitado nada, que todo siguiera igual, la misma lámpara, el mismo color de pared, el lapicero en el mismo lugar… aquellas fotos que nos hacíamos. Sonreí y pasé los dedos por las mismas, recordando una vez más la tarde anterior. Pero unos pasos me alertaron y me giré. La puerta se abrió y Bella emitió un breve gemido al no esperarse encontrarme allí.
Intenté cerrar la mandíbula cuando por fin conseguí recomponerme un poco. La toalla blanca abrazaba sus curvas de la mejor manera posible, dejando al descubierto sus preciosas piernas y sus hombros.
-Lo, lo siento. Renee me dijo que te esperara y… - El rubor no tardó en acudir a sus mejillas, pero intentó actuar lo más naturalmente posible. Se acercó hasta mi y me dio un beso en los labios.
-No te preocupes, no es la primera vez que me ves así, ni que fuera algo extraño entre nosotros Edward.
Y lo cierto era que no era extraño, yo era su marido había convivido con ella, pero el estar de nuevo en casa de sus padres hacía que me sintiera de manera diferente y después de su actitud… me sentía mas raro aún. Miró hacia el paquete.
-¿Qué es?
-Ábrelo.- Dije con una sonrisa. Me miró extrañada y sonrió antes de sentarse en la cama y comenzar a romper el papel.
-Que tierno.- Dijo acariciando el osito.
-Es su primer peluche.
-Sí… - Su expresión atenta al oso me hizo alertarme que algo iba mal. Me acerqué y me senté junto a ella. Quizás no debía haberlo comprado.
-Amor, ¿estás bien?
-Solo recordaba cuando le compramos el primer peluche a Carlie.
-Era un osito también, aun sigue en su lugar.- Dije recordando. Ella no dijo nada más, después de unos segundos deslicé mi dedo bajo su barbilla y la hice mirarme.
-Tienes que estar bien Bella.- Dije intentando convencerla. Dejó a un lado el peluche y me abrazó hundiendo su cara en mi cuello.
-Estoy bien, es solo que la recuerdo, como tú.- Dijo aparentemente serena. Sonreí y le besé la sien.
-Eso es lo que quiero, recordarla con felicidad.- Se separó y me miró con una sonrisa en los labios. Se acercó lentamente y comenzó a besarme.
Aquellos besos dulces comenzaron a sentirse un tanto frenéticos y llenos de necesidad. Una de sus manos viajaba por mi cabello, mientras la otra acariciaba mi pecho. Las mías recorrían la piel desnuda de sus brazos, deleitándose con la suavidad de ellos, besé su barbilla y bajé por su cuello, dejando húmedos besos. Su piel recién duchada sabía a gloria. Me sorprendió cuando Bella se tumbó en el colchón sujetándose a mis hombros haciendo que quedara sobre ella.
Una de mis manos tuvo el atrevimiento de acariciar el contorno de su cuerpo a través de la toalla hasta llegar a su muslo desnudo. Bella parecía tan encendida como yo, sus labios besaban cada una de las partes de mi rostro y bajaba por mi cuello emitiendo leves gemidos. ¿Iba a dejar que hiciéramos el amor? Tenía claro que si Bella seguía yo no podría detenerme.
Capítulo 9, espero que los disfruteis niñas! :)
gioviss, yo también te felicito el dia de san valentin aunque ya sea tardee jajaja. Y si he visto las fotos, me encantaan! que ganas de ver eclipsee :)
Paolastef, ojala hubiese un Edward para cada una de nosotras jajaja seriamos tan felices.
Jos WeasleyC, lunaisabella, katlin, Vigo, miraura, HippieLucy, kacullen32, GRACIAS
arissita, siento haberte recordado algo tan doloroso, espero que lo sigas leyendo, prometo no ser mala :)
Mrs. Pand C, si Edward es una monada, pero Bella creo que cada vez sale más de su agujero :)
supattinsondecullen, ni yo misma se cuando se dara eso de volver a casa... jajaja
Y bueno por último decir, como ya dije en otro fic, que para quellas que no tienen Alerts de mis historias, subí ayer un One Shot, se llama Vuela conmigo, así que si quereis pasaros y leerlo, estais invitadaas. :)
Intentaré actualizar prontito pero como he avisado en el otro fic también, tengo un horario muy duro :(
Un beso enorme!!
