Nota de la autora: sábado, 08 de diciembre de 2007.
¡Hola!. Aquí os dejo el capítulo diez, espero que os guste. Os aviso que en un punto concreto del mismo, he usado parte del texto de la famosa "escena del balcón" de Romeo y Julieta del genial e inimitable William Shakespeare.
Algunas cosas están tal como son en el libro, otras están adaptadas a la situación, pero igualmente creo que tiene encanto e incluso podría decir que comicidad. La verdad es que todo lo que ocurre ahí, junto con lo de los cojines y una escena mucho antes que esa que hay entre Harry y Hermione donde él le dice a ella todo lo que representa para él como persona y lo mucho que la quiere unido a lo que espera en un futuro…son mis partes favoritas del capítulo. Ya me diréis lo que sea en los reviews.
Sobre mis clases de conducción…debéis saber que cada vez me van mejor (Aunque sólo llevo 8 clases y según Manolo se necesitan al menos veinte antes del exámen). Ya no porque yo le ponga empeño, sino porque tengo un profesor que vale un imperio. Sin más os dejo con el fic. Un beso fuerte. Gracias por vuestro apoyo. RAkAoMi.
Dedico el cap a: Sonia Granger Potter, Tyflos, NiicuyFlor, harryherms (te debo un mensaje), Daphne potter, Yedra Phoenix, y otra mucha gente que siempre me apoya.
"Cap.10. Te quiero vida mía."
- ¿Qué me quieres?.- Preguntó Hermione con incredulidad.- ¿Así de repente?. Sí que te ha dado fuerte...
- Te quiero, sí. Y no es por culpa de la poción, lo juro.
- No jures mentiras, Harry. No está bien.
- No estoy mintiendo, Hermione. Te quiero...
- Basta.
- Te quiero...
- ¡Que te calles!.- Ella se puso en pie mirándole furibunda. Él agachó la cara con expresión triste.
- Ya sé que no me crees.- Dijo Harry.- Pero voy a demostrártelo. Haré lo que sea para que te convezcas que es cierto lo que digo. Yo te quiero, te quiero de verdad.
- Sí claro. Por eso te tiraste toda la semana de mi hechizo, rechazándome a diario y diciéndome una y otra vez que no me querías de una manera distinta a tu mejor amiga.
- Mentí...
- ¿Ah sí, y eso por qué?
- No quería declararme estando tú hechizada. Quería decírtelo cuando hubieras vuelto a ser tú de verdad. Pensé...que si te lo decía, tú me corresponderías estando bajo los efectos de la Amortentia, pero cuando recuperases la normalidad, volverías a verme como tu mejor amigo y entonces serías tú la que me rechazaría, y a mí me romperías el corazón y no quería pasar por eso.
Tú eres, la única mujer a la que respeto de verdad, Hermione. No quería hacer algo que pudiese provocar que tú perdieses el que sientes por mí. Por eso te rechacé y por eso también te ordené que no me besaras más y...me costó reprimirte incluso más de lo que tuve que aguantarme yo para que no notaras lo muy enamorado que estoy de ti.
- ¿De verdad piensas que voy a creerte, Harry?. Ahora estás bajo los efectos de la Amortentia. Y recuerdo perfectamente todo lo que te hace sentir.
Estoy segura que dirás lo que sea para conquistarme, pero no pienso caer en tu trampa. Voy a hacer contigo, lo mismo que tú hiciste conmigo. Cada vez que intentes besarme, te rechazaré. Cada vez que me jures tu amor, no lo creeré. Y cada intento que hagas de enamorarme, lo tomaré como algo que no es tuyo de manera natural. Porque tú, jamás has sido un chico súper expresivo en cuanto al afecto se refiere. Y no pienso creerme nada de lo que hagas. ¿Está claro?
- Sí.- Él agachó la cara dejando salir un par de lágrimas. Hermione las vio claramente, pero no quiso dejarle ver lo mucho que le afectaba a ella su sufrimiento.
- Ahora debo irme. Tengo cosas que hacer. Te veré en el almuerzo.
- Hermione espera…
Ella no le hizo caso, continuando su paso sin mirar atrás. Cuando pasó por el árbol donde estaba escondida Luna, le dijo por lo bajo "Te espero en la Biblioteca" y con la misma, continuó su marcha hasta llegar al destino deseado. Donde tomó asiento en la mesa más alejada de todas, agarrando el primer libro que encontró y comenzando a leerlo para aparentar que estaba investigando algo.
La Ravenclaw llegó media hora después. Tras divisarla con la mirada, se sentó junto a ella mirándola con seriedad. Hermione intuyó que tenía que contarle algo importante así que dejó el libro en la mesa y salió de la Biblioteca seguida de Luna.
Ambas chicas caminaron hasta la habitación de Hermione, donde tomaron asiento en la cama.
- Cuéntame, Luna.
- Escuché todo lo que le dijiste a Harry, y aunque comprendo por qué, creo que te pasaste mucho. Cuando te fuiste, él rompió a llorar, y lo hizo con tanto sentimiento que hasta yo misma dudé de si era por culpa de la poción. Puede que tú no me creas, Hermione, pero yo sí creo que de verdad está enamorado de ti.
- Y si eso es así…¿Por qué no dejó de decirme que sólo me quería como una amiga?
Luna sabía la respuesta, pero no quería ser ella quien se la dijera.
- Porque estabas hechizada, él no podía confiar en que lo que dijeras fuese sincero. Si me pongo en su lugar, yo también habría reaccionado igual. Por mucho que te amase, lo mantendría en secreto, y sólo te diría lo que siento por ti una vez que hubieses vuelto a ser tú misma. Por muy amorosa que pudieras ser por culpa de la Amortentia, no podría confiar en que tu afecto fuese verdadero. ¿Comprendes?
- Todo.
- ¿Y aún así dudas de si lo que te dijo fue real?
- Por supuesto que lo dudo. Ya te he dicho que se tiró una semana entera rechazándome y diciéndome a diario que sólo me veía como su mejor amiga. Sólo creeré en sus palabras cuando vuelva a ser él mismo.
- Entonces deshechízale, Hermione. Estoy segura que la Señora Pomfrey aún guarda antídoto. Sé por ella que destiló el suficiente para tres personas. Ve y dile que cure a Harry, luego habla con él y podrás comprobar por ti misma si lo que dice es cierto.
- No quiero hacerlo tan pronto, Luna. Deseo que pase por lo mismo que yo.
Quiero que sienta el dolor del rechazo, quiero que sufra…No tanto como para intentar matarse, pero sí quiero que note cómo duele el corazón, o cómo se le hunde la autoestima cuando yo pase de él y sus muestras de afecto. Sé que suena muy mal todo lo que estoy diciendo pero es así como lo siento. Ya estoy cansada de ser yo la única que siempre lo pasa mal, y esto no lo digo sólo por la Amortentia. Lo digo en base a otras cosas.
Harry nunca me ha demostrado ni la mitad de la preocupación que siempre he sentido por él. Yo siempre he estado ahí, desde que me hice su amiga. Le he ayudado aún cuando no lo ha pedido. Le he salvado el culo un montón de veces, me he quedado hasta las tantas corrigiendo sus trabajos de clase mientras él y Ron se iban a dormir o a recoger a sus novias para estar con ellas un rato. ¿Y sabes cuántas veces me dio las gracias por eso?. Ni una.
Reconozco que en otros temas sí me ha agradecido la ayuda o la atención, pero no puedo evitar sentirme utilizada por él.
Ya sé que ha tenido una vida dura con sus parientes. También sé que no sabe bien cómo demostrar afecto. Aunque nadie lo diría después de haberle visto morrear a Ginny el curso pasado delante de toda la Sala Común de Gryffindor. Pero una cosa son los impulsos repentinos que le dan de vez en cuando y otra muy distinta que no tenga la decencia de decirme gracias por algo tan simple como el estar ahí siempre que me necesita.
Tal y como lo veo yo, tengo la culpa de todo. Le he sobreprotegido. Me he puesto demasiado accesible, y él se ha acostumbrado a eso.
Sabe que siempre me tiene ahí lo pida o no. Sabe que haré lo imposible por protegerle y defenderle de cualquier mal. Sabe que he relegado todo, incluso mis propios intereses, para darle mi apoyo exclusivo. Y él, en cambio…sólo me ha devuelto una relación amistosa a medias por decirlo de alguna manera.
Harry sólo me busca cuando necesita algo, pero no pasa tiempo conmigo porque sí, cosa que yo sí hago con él.
Él siempre ha preferido a Ron, y lo entiendo, después de todo, los dos son chicos, pero eso no quita que a mí también me de atención desinteresada.
¿Sabes cuántas veces ha pasado días de verano en la casa de Ron?. Un montón cada año.
¿Y los que ha estado conmigo fuera del colegio?. Ni uno. Ron tampoco lo ha hecho. Y eso duele, duele mucho.
Se supone que los dos son mis mejores amigos. Se supone también que los amigos no cuentan el sexo a la hora de tener una amistad. Y se supone más aún que si en teoría somos un trío tan invencible y unido como dicen muchos de nuestros admiradores…
Deberíamos contar los unos con los otros aún cuando no hay una batalla de por medio. Lo que intento decir es que para mí, la amistad ha de demostrarse siempre, no sólo en situaciones de peligro o cuando hay deberes del colegio.
No sé de qué otra forma más clara puedo explicártelo, Luna. Lo único que puedo decirte es que estoy harta de que Harry no me de la misma atención que yo le presto.
- Te entiendo, Hermione. Pero no comparto tu opinión. Harry es como es, y puedo decirte que sí te da muchísima atención. Tú no sólo eres su mejor amiga, sino además la única mujer en la que confía plenamente y a la que respeta al cien por cien. Ya sé que es duro soportar todas esas cosas que me has contado. Como lo de que él sólo quiera pasar el verano con Ron y no contigo. Pero tienes que entenderlo. Él es un chico y tú una chica.
A veces…los chicos se sienten incómodos cuando comparten techo con una chica por muy mejor amiga que sea.
Si Harry ha rechazado estar contigo fuera del colegio quizás fue por timidez. O porque simplemente no se encontraría cómodo contigo y tus padres. Después de todo, él lleva siete años tratando a los Weasley pero a tu familia no la conoce. ¿Verdad?
- Porque no ha querido. Tampoco Ron. Yo he intentando en muchas ocasiones a lo largo de estos siete años, que los dos viniesen a mi casa a pasar unos días. Nunca aceptaron. Siempre ponían excusas. Y cuando volvíamos al colegio y les escuchaba hablar de tal o cuál anécdota del verano me entraba tanta rabia…que me daban ganas de abofetearles. Si no lo hice fue porque les quiero mucho y les respeto más todavía.
No puedo explicártelo mejor, Luna. Es sólo que me siento tan frustrada y dada de lago que…
- Oh no, no llores. No tienes por qué…
- ¿Qué no tengo por qué?. ¡Por supuesto que sí!. ¡Tú no sabes lo mucho que sufro con ellos y ahora más aún desde que Ron no nos habla. Y encima se atrevió a pegarme. Y Ginny me insultó, y se suponía que las dos nos llevábamos bien aunque nunca hubiésemos sido las mejores amigas!. ¿Qué no llore?. ¿Y cómo no lo voy a hacer?. ¡Mi vida ha cambiado mucho últimamente. Me siento agobiada. No soporto ver que hay cosas que se me escapan de las manos!.
¡Yo necesito estabilidad y control, y saber que puedo manejarlo todo. No soporto no tener la seguridad de qué ocurrirá mañana con Ron, o si Harry seguirá jurándome amor, o si es verdad lo que tú dices y cuando le deshechicen volverá a declarárseme. Maldición, estoy harta de sentirme agobiada y sola!
- ¿Sola?. Perdona pero…¿Por qué dices eso si no es verdad?. ¿Cuándo has estado sola?. Nunca. Siempre ha habido gente a tu alrededor. Y tú sabes que es cierto. Como también sabes que tienes más amigos aparte de Harry y Ron. Colin y Neville son buenos ejemplos. Y por último estoy yo. Puede que sea la amiga más reciente que has hecho pero quiero que sepas que me tienes a tu lado para todo lo que necesites. Yo…te quiero mucho, Hermione. Y haré lo que esté en mi mano para no perderte.
Por favor…no pienses más que estás sola. Y no sufras por lo que no puedes controlar. Siempre habrá cosas que escapen a nuestro control.
Lo que tienes que tener en cuenta es que tienes otras muchas que un montón de gente sólo anhela y jamás consiguen.
Tienes unos padres que te quieren y cuidan. Tienes a dos amigos que morirían por ti aunque ahora haga días que no te hablas con uno de ellos.
Tienes también un montón de chicos deseando salir contigo desde que eres la heroína oficial del mundo mágico. Tienes una inteligencia prodigiosa, una constancia en el estudio envidiable, un sentido común casi tan bueno como el de la propia Minerva McGonagall, y tienes además una capacidad innata y asombrosa para cualquier cosa relacionada con la magia.
Eres una bruja extraordinaria y una persona excelente. Y además posees un corazón inmenso que te hacen ser buena y servicial con cualquiera que lo necesite, incluso cuando te han tratado mal o con desprecio.
¿Y sabes qué?. Yo te admiro por eso, y otras cosas también. Y me siento más que afortunada y honrada de que seas mi amiga y también de que me dejes serlo para ti.
Por favor, no te deprimas más. Deberías sentirte afortunada por la vida tan maravillosa que tienes. Incluso tienes a tu madre contigo cuando la mía murió siendo yo niña…
No te sientas desgraciada, Hermione, y no te lamentes por la falta de atención que según tú, te ha hecho Harry en determinadas cosas de vuestra amistad.
No creo que él lo hiciera por egoísmo o porque quisiera dañarte. Yo creo más bien que lo hizo porque no sabía que eso te dolía.
Harry Potter es el hombre que más te quiere, valora y respeta de todo el castillo. Estoy segura que si él supiera que todo lo que me has contado antes, te hacía daño, haría lo posible por remediarlo para que no te sintieras desgraciada.
¿Quieres saber mi honesta opinión?. Creo que él te ha dado incluso más atención que la que le ha dedicado a Ron. Con él se lo pasa bien y todo eso pero contigo cuenta para todo lo importante, incluso lo que más le preocupa. Porque tú le das una seguridad que no siente con el pelirrojo. ¿Me vas entendiendo?
- Sí.
- Así que por favor, te lo ruego…no te deprimas. Y por supuesto no pienses que Harry te ha dejado de lado para estar con Ron. Eso no es verdad. Y en tu interior, lo sabes.
Además, estoy segura, que cuando acabemos el colegio, él querrá pasar contigo un montón de veranos, y estoy segura también que no querrá que Ron esté ahí.
- ¿Por qué me dices eso?
- Porque lo intuyo.- Dijo la rubia con una sonrisa cómplice sabiendo lo que el moreno sentía por la castaña.- Sólo puedo decirte que tengas paciencia, y que no te desesperes porque Harry o Ron te hayan dado menos atención en el pasado, que la que pudieron compartir estando juntos. Recuerda esto claramente…Harry Potter te quiere y valora mucho más de lo que tú misma te imaginas o piensas ahora. Y cuando llegue el momento, comprobarás que es cierto lo que te digo.
- ¿Y cuándo será ese momento, si estoy en peligro de muerte?
- Sería un buen ejemplo, pero no me corresponde a mí confirmártelo. Hazme caso, Hermione, ten paciencia. Y procura no pasarte mucho con los rechazos hacia Harry. Ahora que está hechizado experimentará el mismo ardor y dolor que tú sufrías cuando él te negaba algo. Sé que no quieres que se suicide, pero recuerda que la Amortentia también puede provocar paradas cardíacas si la persona hechizada siente un dolor extremo.
- Lo tengo fresco en la memoria, Luna. No te preocupes, haré lo posible por no matar a Harry. Después de todo yo le amo. Y en cualquier caso no le deseo la muerte.
- ¡Hermione!.- Se oyó desde fuera de la ventana de la habitación de la prefecta.
- ¿Uh?.- Pronunció la rubia cuando se asomó por el cristal.
- ¿Qué ocurre, Luna?
- Pues…que Harry, está bajo tu ventana, de pie sobre el suelo, llamándote. Me da en la nariz que va a hacerte la primera demostración de amor.
- ¿Estás segura?
- Ven conmigo y asómate.
- ¡Hermione!.- Dijo Harry sonriente cuando vio su cara desde donde él estaba.- ¡Dulce y bella Hermione, por fin te veo. El rato que he pasado sin ti ha sido una tortura!
- Ay mi madre…- Pronunció la castaña mirando al moreno.- Habla como si fuese el protagonista de una tragedia romántica. Ahora sí que no dudo de que está hechizado.
- Pues a mí me parece encantador.- Añadió Luna con una sonrisa.- ¡Hey Harry!.- Gritó ella desde lo alto.- ¿Por qué no le dices lo que sientes cantando?
- ¿Es que te has vuelto loca?
- No, mujer. Sólo intento que te rías, quizás eso te anime…
- Hechizar a Harry pase, reírme a su costa, jamás.
- La cuestión no está en que te rías de él, Hermione, sino con él.
- No le veo reírse, aunque me está mirando de una forma que sí me resulta cómica.
- Seguro que está suspirando aunque ahora no podamos oírlo.- Luna cogió la varita y se la puso en la garganta, activando el "Sonorus".- ¡HARRY, SI QUIERES DECIRLE ALGO A HERMIONE USA EL SONORUS, DE OTRA MANERA NO LO ESCUCHARÁ!
- ¡BUENA IDEA!.- Respondió el moreno desde abajo del todo y sin dejar de mirar los ojos marrones de la castaña. Él siguió la sugerencia de Luna y de repente, empezó a cantar.- De por qué te estoy queriendo…no me pidas la razón…pues yo mismo no me entiendo…con mi propio corazón…
Los ojos de Hermione se abrieron de manera exagerada cuando reconocieron la canción.
- ¿La conoces?.- Preguntó Luna.
- Es de Nino Bravo. Un cantante español que murió en un accidente de coche allá por los setenta. Mi madre tiene varios discos de él.
- ¿Tu familia habla español?
- Sí, tenemos una tía que vive en Valencia, de donde era el cantante.
- Ah, qué curioso. ¿Y cómo es que Harry se la sabe?
- Me la oyó cantar una vez. Supongo que se la aprendió. Me resulta muy curioso que no me lo haya demostrado hasta ahora.
- Para que luego digas que él no te presta toda la atención que tú crees.
- Calla, creo que va a seguir con la parte siguiente.
- Al llegar la madrugada…mi canción desesperada…te dará la explicación…
- Escucha Luna, lo siguiente que viene es precioso.
- ¡Te quierooo, vida mía…te quiero noche y día, no he querido nunca así!. Te quiero con ternura…con miedo, con locura…sólo vivo para ti…
- Jó Hermione, ojalá un chico me dijera todo eso.
- Yo te seré siempre fiel…pues para mí quiero en flor…¡Ese clavel de tu piel y de tu amorrr!
- Qué bonito…
- ¡Mi voz igual que un niño…te pide con cariño…ven a mí y abrázameee…!
- Ay que lloro…- Dijo la rubia quitándose unas pocas lagrimitas con un pañuelo.
- Porquee…Te quiero…- Entonces Harry tomó aire y elevó el tono diciendo…- ¡TE QUIERO TE QUIERO TE QUIERO. TE QUIERO TE QUIERO TE QUIERO...Y HASTA EL FIN…TE QUERRÉ!
- ¡Hermione!.- Pronunció la Ravenclaw mirándola a los ojos y agarrando sus manos completamente emocionada.- ¡Puede que esté hechizado, pero algo tan bonito como lo que te ha cantado se merece un beso al menos. Ve y dáselo!
- ¿Estás loca?. Ni hablar. Además, para hacer eso tendría que volar y yo no tengo escoba.
- Pero Harry sí.- Mirando al moreno con una sonrisa más que notable en su rostro, Luna gritó…- ¡TU DAMA ESTÁ ESPERÁNDOTE, POTTER. MONTA EN LA ESCOBA Y ENTRA POR LA VENTANA. TIENE UN PREMIO PARA TI!
- ¿Es que has perdido la cabeza?.- Dijo Hermione con alarma.- ¡Yo no he preparado nada. Y no estoy dispuesta a besarle!
- Vamos Hermione, no seas aguafiestas…- Añadió Luna con una risa traviesa.- El pobre chico se lo ha ganado. Además. ¿Qué hay de malo en un beso?
- Luna…- Comentó la castaña mirándola de manera escrutadora.- ¿No estarás compinchada con Harry, verdad?
- ¡Por supuesto que no!. - Dijo la Ravenclaw riéndose.- Aunque admito que sí quiero veros juntos como pareja. ¡No me mires así, sólo quiero vuestro bien. Y yo sé que siendo novios seriáis muy felices!
- Me da igual las ganas que tengas de vernos juntos. ¡He dicho que no le besaré!
- Pues será mejor que se lo digas antes de que entre, porque le falta poco.
- No lo dirás en serio…
- Acércate y lo verás por ti misma.
- ¡Hermionee!.- Dijo el moreno con una sonrisa más que notable en su rostro varonil, flotando en su escoba por fuera de la ventana.- ¿Dónde está mi premio?.- Preguntó justo antes de pasar al interior gracias a que Luna le abrió lo suficiente para que pudiese entrar.
La castaña le lanzó a la rubia una mirada mortal, ella sólo se rió por lo bajo y entonces salió corriendo fuera de la habitación, cerrando la puerta para darles privacidad.
- No hay premio.- Dijo Hermione cuando vio la manera expectante en que Harry la observaba.
- Pero Luna dijo…
- Pues no es verdad.
- ¿Es porque no te ha gustado la canción?. Sé que es una de tus favoritas…
- Cierto, pero eso no condiciona el que yo vaya a besarte.
- Jo…
- No me pongas carita triste y mejor vamos a hacer los deberes.
- Pero si es sábado…
- ¿Los has hecho ya?
- No…
- Entonces a trabajar. Luego si quieres, podemos dar un paseo.
- ¿Y me dejarás besarte?
- No.
- Jolín…
- Deja de intentarlo, Harry, eres malísimo como actor. Si quieres quedarte conmigo haciendo los deberes por mí estupendo. Pero si prefieres hacer otra cosa ahí tienes la puerta.
- ¿Por qué estás tan antipática?
- Porque me da la gana. ¿Vas a hacer la tarea o no?
- Sí, claro que la haré. Es la única manera de que no me eches…
- Entonces siéntate y ponte a ello. Si necesitas que te eche una mano me lo dices. ¿De acuerdo?
- Sí. Eres muy aburrida, Hermione.
- Eso no es nuevo para ti.
Un rato después, tanto él como ella habían terminado. Harry estaba cansado, lo único que le apetecía era tumbarse un rato pero cuando Hermione le preguntó si le apetecía pasear con ella, se le fue el agotamiento de repente.
- ¡Pues claro que sí!.- Dijo el moreno con una sonrisa digna de un anuncio de dentífrico.- ¿Y dónde vamos. Al lago como me propusiste antes?
- Sí. Me apetece mucho visitar un sitio concreto.
- ¿Cuál?
- Lo verás cuando lleguemos.
Siguiéndola aún sonriente, el moreno se detuvo cuando lo hizo Hermione. Justo en la orilla del lugar donde ella había intentado ahogarse el día anterior.
Harry tragó saliva. A pesar de estar hechizado recordaba claramente todo lo que le había ocurrido a Hermione estando bajo el influjo de la Amortentia.
No entendía por qué ella precisamente quería visitar el sitio donde quiso quitarse la vida, pero conociéndola, intuyó que tenía su por qué.
- Hermione…- Dijo justo a su lado.
- Qué.
- ¿Por qué estamos aquí?. Este lugar…debe ser desagradable para ti. ¿No?
- En parte sí, pero igualmente me gusta visitarlo. Así puedo recordar lo que hice para no olvidarlo. De todas maneras quiero decirte algo, Harry.
- Te escucho.
- Sé que estás hechizado por mi culpa, y sé también que cada vez que yo te rechace en algo tú sufrirás. Tengo presente que cada día que pases bajo el influjo de la Amortentia, tu dolor se aumentará hasta el punto de que desearás morir o incluso de que sufras un paro cardíaco. Pero quiero que sepas que no voy a permitir que te suceda tal cosa. El hecho de haberte hechizado con la poción no ha sido para que terminases muriendo sino para que comprendieras todo lo que yo sufrí.
De todas maneras no creo que lo pases ni la mitad de mal que yo. Entre otras cosas porque no te voy a dejar una semana hechizado.
- ¿Entonces cuánto tiempo será?
- No lo he decidido aún, pero puede que dos o tres días como mucho. Luego le pediré a la señora Pomfrey que te de el antídoto.
- ¿Y mientras tanto qué quieres que haga si no quieres que te bese ni que te demuestre mi amor?
- Te diré lo mismo que tú solías decirme. Limítate a ser mi amigo y comportarte como tal. Si cuando hayas vuelto a la normalidad todavía sientes que me amas, entonces búscame y dímelo. Yo también te daré mi respuesta.
Él la miró a los ojos antes de hacerle su siguiente pregunta.
- Hermione…¿Tú me quieres?
- Por supuesto que sí, eres mi mejor amigo…
- No, me refiero a si me quieres como hombre, o incluso como tu pareja. Dímelo, necesito saber si estás enamorada de mí.
- No pienso responder tal cosa, y menos estando tú hechizado.
- Por favor hazlo. Y si es sí, yo mismo iré a Madame Pomfrey para que me de el antídoto. Pero no me dejes con esta incertidumbre. Me duele más que cuando me dices que no te bese…
- Pues yo no te he visto agarrarte el corazón por culpa del sufrimiento…
- No me cambies de tema, dame una respuesta…
- Mi respuesta es ésta, Harry. No voy a decirte nada sobre eso hasta que hayas vuelto a ser tú de verdad. Y si sigues insistiendo en el tema, me iré y te dejaré solo. ¿Queda claro?
- Sí señora.
- Ahora si no te importa, guarda silencio. Necesito pensar en mis cosas.
- ¿Puedo apoyar la cara en tu hombro?
- Bueno…
Él lo hizo, agarrando de paso una mano de Hermione, enlazando sus dedos con los de ella.
La castaña no se lo impidió. Se limitó a mirar hacia el agua como si no lo hubiera notado.
Una parte de ella, no quería rechazar a Harry, pero la más grande le decía que eso era lo mejor para él, porque así podría comprenderla mejor y entender todo lo que ella pasó por culpa de la Amortentia. Algo que para Hermione era crucial.
Tenía que reconocerse que por el momento, él no había hecho nada que se saliese de lo común salvo el haber cantado una de sus canciones favoritas. ¡Y en español no menos!.
Hermione jamás pensó que él pudiera ser capaz de aprenderse una canción en otro idioma cuando ella sólo la había cantado una vez en su presencia. Justo el día de San Valentín del año anterior.
Ella cerró los ojos visionando el momento justo en que él entró en la habitación de ella para pedirle ayuda con los deberes de pociones y verla cantando con los ojos cerrados.
Harry se rió, y ella volvió a la realidad. Poniéndose colorada cuando tomó conciencia de que la habían descubierto.
Hermione no tenía respuesta para la pregunta que le hizo de por qué estaba cantando, así que se limitó a decirle algo cortante del tipo "no te interesa" y luego sentarse en el escritorio para ayudarle con la tarea. Algo que hacía desde que se hicieron amigos con sólo once años de edad.
Sonrió ante el siguiente recuerdo que vino a su mente. Una frase sencilla que le dejó claro que Harry también admiraba su faceta cantarina.
- Tienes una voz preciosa, Hermione.
Ella le dio las gracias y luego le contó la letra de la canción cuando él se la preguntó.
Recordó también que él apuntó algo, ella pensó que sería de los deberes pero entonces cayó en la cuenta que debió ser la letra de la canción, pues de otra manera sería imposible que él la recordase con exactitud ya que en Hogwarts no había equipos muggles de música ni cd portátiles y mucho menos discos con la música de ese hombre que ni siquiera era inglés.
Hermione volvió a sonreír, debía reconocer otra cosa que Luna había dicho, Harry sí que le prestaba una atención que jamás le dio a Ron. El ejemplo de la canción era uno buenísimo.
De repente, la voz de él pronunciando su nombre hizo que volviese al mundo real. Ella le miró preguntándole qué quería. La respuesta que él dio, hizo saltar su corazón.
- A ti.
Estuvo a punto de tirársele encima para comérselo a besos, pero entonces recordó que lo dijo bajo el influjo de la Amortentia. Y lo que en un principio fue hermoso para ella, se convirtió en horrible al resultarle antinatural. Ocultando su decepción lo mejor que pudo, ella respondió en tono neutral…
- A mí ya me tienes, Harry. Pero sólo en cierta manera. De la otra no puedo ofrecértelo. Y tú sabes por qué.
- Entonces iré a ver a la enfermera en cuanto volvamos al castillo. Estoy seguro que cuando me deshechice, tú me creerás, porque voy a decirte lo mismo que ya te he dicho estando hechizado.
- Hazlo si quieres, no voy a impedírtelo. Pero no esperes que me tire en tus brazos nada más oírlo…
- ¿Por qué no?. Tú misma has dicho que me creerías si te lo decía siendo yo al cien por cien…
- Harry…estoy cansada de hablar de este tema. ¿No puedes limitarte a estar conmigo sin pronunciar palabra?
- Sí pero…me aburro.
- Pues te aguantas. Cuando yo estaba hechizada respetaba casi todo lo que me decías. Y te recuerdo que una de las cosas fue que guardase silencio mientras tú mirabas el agua con expresión pensativa. Ahora yo quiero lo mismo de ti. ¿Podrás cumplirlo?
- Sólo si me prometes que luego me acompañarás a un sitio.
- ¿Dónde?
- Lo sabrás luego, no ahora.
- Vale, te avisaré cuando quiera irme.
Él iba a apoyarse en su hombro nuevamente, pero Hermione decidió tumbarse bocarriba. Contemplando el cielo en vez del agua.
Harry la imitó, pero de vez en cuando giraba la cara para admirar su rostro. Uno que siempre encontró hermoso incluso antes de que ella le hechizara con la poción amorosa.
Al tenerla tan cerca, sintió unas ganas tremendas de ponerse encima de ella y llenarla a besos ardientes. Casi de la misma intensidad que el calor que él sentía en su interior. Pero decidió no hacerlo y reprimirse porque sabía que si se dejaba llevar, Hermione no reaccionaría bien, y sabiendo como sabía lo agresiva que se volvía ella cuando estaba furiosa con algo o alguien, lo que menos le apetecía era que ella le abofeteara o le insultara.
De repente ella le miró, y ante eso él no pudo aguantarse más.
La agarró de un hombro, tiró de ella lo suficiente para colocársela encima, la sujetó con fuerza y entonces la besó en los labios un montón de veces.
Hermione intentó liberarse, pero no pudo. Harry era mucho más fuerte que ella, y aunque no estaba haciendo algo que ella considerase peligroso o agresivo, tampoco le gustaba que él hiciera todo aquello sin ella haberlo iniciado o pedido.
Cuando él se apartó lo justo para tomar aire antes de volver a besarla, Hermione hizo algo que no había hecho con Harry en toda su vida. Darle una bofetada que le demostró que ella no estaba a gusto.
- No vuelvas a hacer eso nunca más.- Dijo la castaña mirándole con ira.- Y mucho menos sin mi permiso previo.
- Pero tú también me besabas cuando estabas hechizada. Y yo no quería…y aún así lo hacías.
- Nunca como ahora. Y tú lo sabes. Jamás te coloqué encima de mí y tampoco te agarré evitando el escape. Esto que has hecho, Harry, es muy parecido a un forzamiento.
No pienso que hayas abusado de mí, pero sí te digo que yo no lo quería. Al menos así.
- ¿Qué has dicho?
Ella se tapó la boca dándose cuenta que había hablado demasiado. Harry la miró sonriente, sintiendo una leve esperanza.
- ¿A qué te refieres con "no así", Hermione. Acaso sí deseas que te bese de otra manera o en otra circunstancia?. Dímelo y se hará realidad. Yo haré lo que tú quieras, te lo juro…
- Lo que yo quiero es que me respetes lo suficiente para que puedas controlar tus impulsos pasionales cuando estés muy cerca de mí. Y también quiero que me dejes levantarme. No me gusta estar encima tuya cuando yo misma no me coloqué así por voluntad propia. ¿Me entiendes?
- Sí.
- Entonces deja de apretarme contra ti. Me estás cortando la respiración…
- Perdona.
Él la liberó, y Hermione volvió a sentarse mirando el agua. Harry hizo lo mismo, aunque seguía observándola de reojo cada cierto tiempo.
Un poco después ella dijo que quería irse. El moreno se puso en pie y comenzó a caminar al lado de su mejor amiga.
- ¿Vendrás conmigo ahora al sitio que quería enseñarte?
- ¿Después de lo que has hecho?. Ni hablar. Prefiero irme por ahí. O a mi habitación, o a dar un paseo con Luna. Lo que sea menos estar contigo.
Al oír eso Harry se agarró el corazón pronunciando un sonido de dolor claro. Hermione supo que le había hecho daño, y su corazón también sufrió, pero no quiso demostrarlo.
- Por favor…- Pidió el moreno sujetándose el órgano vital.- No me digas esas cosas, duelen mucho…
- Pues tú estuviste causándome dolor siete días seguidos. Acabas de empezar a sentir sólo el principio. No tienes derecho a quejarte. De los dos…yo fui quien más sufrió.
- No lo dudo. Pero igualmente no es agradable…
- Por fin lo vas entendiendo, Harry.
- ¿Puedo deshechizarme entonces?
- Ya te dije que puedes hacerlo cuando quieras. Yo no soy quién para impedírtelo…
- Pero yo quiero hacerlo cuando tú lo desees…
- ¿Por qué?
- Así cumpliré tu voluntad. Lo único que quiero es complacerte, Hermione.
- ¿Cómo si fueras un perrito obediente a la voz de su amo?
- Supongo que sí. Aunque no tengo cola…
Al oír eso Hermione estalló en carcajadas. Un poco después Harry también lo hizo. El dolor se fue en cuanto él vio que ella estaba disfrutando gracias a su ocurrencia.
- ¿Puedo llevarte ahora a ese lugar?.- Volvió a preguntar el moreno con ilusión.
- Vale. Tú camina que yo te sigo.
Unos minutos más tarde, Hermione se encontró en una zona llena de flores de todos los colores muggles y hasta otros que jamás había visto.
Ella no pudo evitar admirar el lugar con los ojos abiertos por el asombro.
- ¿Te gusta?.- Preguntó Harry disfrutando la sorpresa que expresaba ella en la cara.
- Muchísimo. ¿Cómo lo conociste?
- En uno de mis vuelos nocturnos. A veces cuando no puedo dormir me da por explorar con la escoba. Hace un mes encontré este lugar, y pensé que debía enseñártelo. Presentí que te gustaría.
- Me encanta, Harry. Muchísimas gracias por traerme.
- De nada.
- ¿Volvemos al castillo?
- ¿Es que no quieres quedarte un rato, o tumbarte sobre las flores?. Te aseguro que son comodísimas. Es como si estuvieras sobre un colchón de plumas.
- ¿De veras?. Entonces lo probaré.
Justo cuando ella se tumbó, él lo hizo a su lado. Hermione le miró a modo de advertencia, antes de que ella dijese algo él pronunció…
- Seré bueno, lo prometo.
Y ella volvió a sonreír. Porque acababa de comprobar que aunque Harry estuviese bajo los efectos de la Amortentia, aún conservaba esa capacidad asombrosa de entenderla con una sola mirada que ella le echase.
Hermione volvió a recordar todo lo que le había dicho Luna, y de nuevo pensó que ella tenía razón. Aunque había algo que no había comentado la rubia y que la castaña tenía más que claro.
La complicidad, entendimiento y conexión que mantenían ella y Harry era tan bonita y especial, que incluso sin pronunciar palabra, se entendían a la perfección.
Ahora, Harry le estaba comunicando más de una cosa, pero dos en concreto.
Una era el respeto, pues él no estaba haciendo nada que la hiciera sentirse incómoda o acosada. Y la otra era el secreto. Porque estaba compartiendo algo con ella que no había enseñado a nadie más. Y eso hizo sentirse especial a Hermione.
Al igual que hizo estando en el lago, ella le miró a los ojos. Pudo ver que él tragaba saliva e intuyó que era porque se estaba aguantando las ganas de besarla.
Hermione le regaló una sonrisa bonita, Harry sintió cómo se le aceleraba el corazón.
Acercó una mano al rostro de su mejor amiga para poder tocarlo pero no llegó a hacerlo pues la retiró pensando que ella volvería a pegarle si la tocaba otra vez sin su consentimiento.
Entonces, la voz suave y dulce de Hermione llegó a sus oídos.
- Si quieres tocarme la cara puedes hacerlo, Harry, eso no me sentará mal. Pero procura no besarme en los labios. ¿De acuerdo?
- Sí. ¿Puedo hacerlo en la mejilla?
- Si me das uno solo, sí. Si por el contrario pierdes el control y me das millones me agobiarás y volveré a enfadarme. ¿Me has comprendido?
- Perfectamente.
- ¿Entonces qué?
- Me portaré bien.
Harry cumplió su palabra. Sólo le dio un beso, luego se limitó a dejar el rostro bajo el cuello de ella y agarrar la cintura de Hermione con las dos manos.
Ella se puso tensa durante un segundo, pero entonces se relajó. Después de todo estaba siendo sujeta por el chico que amaba en secreto y eso desde luego no le sentaba mal.
Lo único que no soportaba Hermione era el hecho de que él estuviera siendo así de mimoso y ávido de su contacto por culpa de la Amortentia. Pero entonces recordó que ella misma había actuado así cuando estaba hechizada y eso fue lo que hizo que no se lo echase en cara a Harry. Quien la estaba mirando con una expresión algo tonta en la cara, pero para Hermione, resultó encantadora igualmente.
Cuando él suspiró, ella se rió un poco por lo bajo, sobre todo al ver que Harry movía las pestañas igual que haría una chica coqueta.
Ahí sí que se partió de risa Hermione, y él no pudo más que sonreír al comprobar que se estaba divirtiendo de lo lindo gracias a él, aunque fuese a su costa.
- Si quieres puedo seguir moviéndolas.- Propuso Harry con la mejor intención.- Aunque mover pestañas no es lo único que sé hacer. También puedo hacerte cosquillas con mis besos…
- Ni se te ocurra. Pestañas pase, besos ni soñarlo.
- Pero Hermione…
- He dicho que no.
- Jóóó…
- No sea pesado, y no te hagas el mártir que no te pega nada. ¿Quieres hacer algo por mí?. Pues cuéntame sinceramente, qué es lo que sentías para decirme que yo te acosaba o agobiaba.
- Bueno…un montón de cosas. La principal era que yo no creía que todo aquello fuese tuyo de verdad. Me refiero a que tú siempre me has dado una imagen muy seria, formal y responsable. Por eso…el hecho de que me cantaras o me escribieras poemas de amor o incluso que aplaudieras cuando yo acertaba algo en clase o que me besaras delante de McGonagall y todos nuestros compañeros fue…chocante para mí.
Aunque ahora que estoy hechizado entiendo perfectamente por qué lo hacías. Yo también tengo ganas de hacer todo eso por ti…
- Pues procura no llevarlo a cabo a no ser que quieras que Minerva nos quite puntos. O que tus compañeros se burlen de ti. Seguro que lo hacen en cuanto noten que estás hechizado.
- Tú me defenderás. ¿Verdad?
- Siempre lo he hecho.
- Te quiero, Hermione.
- Yo a ti también.
- Sólo como amigo…- Él agachó la cara con expresión triste. Hermione supo que debían irse antes de que la aflicción de Harry le causara efecto y su coraza de "me da igual lo que hagas" cayese.
- Ya me he cansado de estar aquí. ¿Nos vamos?
Harry asintió. Ella le ayudó a levantarse y entonces caminó en dirección al castillo, seguida lógicamente de él. Que no dejó de mirarla sonriente.
Puede que Hermione le hubiese abofeteado, pero luego había disfrutado mucho con la sorpresa y lo de las pestañas, y eso era lo que valía para Harry.
Mientras caminaba con ella de regreso al castillo, empezó a pensar otras formas de llamar la atención de Hermione, aunque pudiese reaccionar mal.
Justo cuando llegaron al séptimo piso y se detenían en el retrato de la señora gorda, se encontraron con Luna.
La rubia agarró de la mano a Hermione y se la llevó escaleras abajo hasta la Biblioteca. Donde tomaron asiento en la mesa más alejada de los estudiantes que allí había.
- ¿Por qué me has traído aquí?.- Quiso saber la Gryffindor.
- Necesito tu opinión sincera sobre algo que tiene relación con Ron.
- Dispara.
- En el rato que estuviste por ahí con Harry, yo regresé al castillo y me encontré con él. Dijo que yo le gustaba y que quería salir conmigo, y aunque a mí siempre me ha gustado le contesté que lo pensaría y que le daría mi respuesta después de la cena.
- ¿Y qué tiene que ver eso conmigo?
- Bueno…sé que ahora no te hablas con él y…en fin…quería saber si te importaba que nos hiciésemos novios. Después de todo, eso hará que pase más tiempo con él que contigo y…sólo quiero estar segura de que no te molesta.
- Luna.- Respondió su amiga agarrándola de los hombros.- Mis problemas con Ron no tienen que impedirte ser feliz. Si tú crees que lo serás con él yo no tengo ninguna objeción. Lo único que me molestará será que hable mal de nosotros, porque sé que lo hará. Pero ahí estarás tú para decirle lo que pienses sinceramente. ¿Te digo la verdad?.
Me asombra que le gustes cuando nunca nos lo dijo pero también sé que es posible porque después de todo tú siempre le has prestado mucha atención y jamás te pierdes uno solo de sus partidos y además sueles ponerte ese gorro estúpido del león que ruge y…supongo que si él buscaba salir con su mayor fan, ha dado con la chica adecuada.
Sólo espero que te tome en serio y no como una más de sus tantas aventuras. Si se atreve a utilizarte y con ello te hace daño, dímelo.
Me convertiré en su peor pesadilla, lo juro.
- Gracias Hermione.- Añadió la rubia dándole un abrazo.- Te quiero mucho…
- Yo a ti también. Eres la mejor amiga que he tenido en mi vida…
- ¿De verdad?
- Palabra de Granger.
- ¿Entonces no te importa si voy ahora a buscarle?
- Claro que no. Pásalo bien. ¿De acuerdo?
- Sí. De nuevo gracias.
- No se merecen.
Tras darle un beso en la mejilla, la Ravenclaw salió de la Biblioteca en busca del pelirrojo.
Hermione aprovechó el tiempo que le quedaba antes de la cena, para terminar lo poco que le quedaba de los deberes y de paso anotar cosas para su clase de Transformaciones del Lunes.
Justo cuando acababa de llegar a su habitación, se encontró con Harry en la puerta. Él la recibió con una sonrisa y un abrazo entusiasta.
- ¡Hermione!.- Dijo apretándola contra sí.- Cómo me alegro de verte. Las dos horas que me dejaste solo han sido terribles para mí.
- Me estás ahogando.- Añadió ella con dificultad.
- Perdona.- Harry la liberó y en cuanto ella abrió la puerta y pasó al interior de su estancia, él la siguió.
- ¿Exploramos un poco antes de la cena?
- No. Quiero estar sola un rato. Te veré en el Gran Comedor. ¿De acuerdo?
- No. Sin ti me aburro mucho…
- Harry…me dijiste que cumplirías mi voluntad. Por favor, déjame sola.
- Es que sin ti soy yo el que se siente solo…
- Eso no es cierto…- canturreó Hermione, lo que hizo reír un poco a Harry.
- Sí que lo es…- Respondió el moreno imitando su canturreo.
- Sólo desde que estás hechizado…- Ella volvió a canturrear, y la risa de Harry se hizo más notoria. Luego la miró serio. Agarrando sus manos dijo con sinceridad…
- En serio Hermione, siempre que no estás conmigo, me siento solo.
La castaña tragó saliva, Harry continuó revelándole cosas que jamás le había dicho.
- Es verdad que me he sentido solo toda mi vida. Principalmente debido a la mala vida que me han dado mis parientes, pero cuando llegué al colegio y te salvé del Troll, dejé de sentirme así en el momento en que te hiciste mi amiga. Luego te convertiste en la mejor que he tenido y empecé a sentir que en ti había encontrado no sólo algo especial sino alguien más especial todavía.
Tardé…mucho tiempo y años en sentir lo que era querer a alguien. También a identificarlo. Puedo decirte que antes de enamorarme de ti me gustaron otras dos chicas. Pero ni con Cho, que me hacía derramar el zumo cuando la miraba en el desayuno, o incluso con Ginny, a la que se la puede considerar la única novia oficial que he tenido…me bailaba el estómago cuando yo las miraba, y tampoco hacía que imaginase mi boda con ellas y mucho menos teniendo sexo.
Todo eso, sólo me ocurre contigo, Hermione. No sólo cuando te miro, porque me sucede simplemente con estar contigo. Aunque no me estés hablando u observándome.
Lo que intento decir es que tú eres la chica más especial y única, de las que me he fijado hasta ahora. Y puedo decir también que eres la mejor. No sólo porque te quiera mucho como amiga, y tampoco porque te encuentre súper atractiva, sino por todo lo que representas para mí, como persona.
Sé que no me crees cuando te digo que te quiero. Pero es cierto Hermione, te quiero…Y también te amo.
En ese punto, ella estaba al borde de las lágrimas, pero las contuvo.
- Quiero estar contigo, Hermione. Todos y cada uno de los días que puedan quedarme de vida ahora que Voldemort y sus Mortífagos no existen. Quiero seguir creciendo a tu lado, acompañarte, protegerte, mimarte siempre que tú me dejes hacerlo…
Quiero casarme contigo, y darte todos los Harry que tú me pedías estando hechizada. Yo sólo…quiero estar ahí para ti, Hermione, pero no como tu mejor amigo, sino como el hombre que podría compartir tu vida e incluso tu cama.
- Por Dios…- Fue lo único que pudo pronunciar la castaña antes de dejar las lágrimas caer. Al verla llorar, Harry se preocupó.
- ¿Por qué sufres, te ha dolido lo que he dicho?. No era mi intención. Yo…lo siento, Hermione.
- Idiota…- Dijo ella sonriéndole un poco.- No lo sientas. Y tampoco te disculpes.
Hermione le abrazó de repente, usando una voz dulce y suave que hizo sentir a Harry un montón de mariposas cuando la oyó.
- Todo lo que me has dicho es lo más hermoso que me ha dicho alguien en mis dieciocho años de vida. Ya sé que estás hechizado, y que la Amortentia puede volverte la persona más pasional, romántico, o incluso impulsivo e irracional, pero quiero creer que todo lo que me has dicho lo sientes de verdad. Así que gracias, Harry, yo también te quiero mucho…Y no quiero que me pidas perdón y tampoco que pienses que he llorado porque sufro. No es así. Me has hecho llorar de emoción, más bien de alegría. Eso no es malo. ¿Sabes?
- Ahora sí lo sé.- Añadió el moreno ciñendo su espalda con las dos manos.- Lo que no sabes tú, es que eres la persona más importante que tengo en mi vida, y también la más valiosa para mí. Perder a Ron me dolió sólo un poco, pero ya lo he superado. Sin embargo, cuando pienso que podría perderte por lo que fuese yo…tiemblo con sólo imaginarlo.
- Te quiero Harry…
- Yo a ti también. Pero de una forma más bonita y profunda para mí que sólo la amistosa. ¿Me dejas besarte?
- No puedo.
- Por favor…
- Es que…
- Cuando tú estabas hechizada me dijiste…"No me prohíbas besarte, al menos déjame cumplir eso" y yo consentí. Te lo ruego Hermione, haz lo mismo por mí.
Me resulta insoportable no poder darte besos estando tan cerca como lo estamos ahora. Te prometo que si me lo concedes, no intentaré otra cosa. Y si por el contrario incumplo mi palabra, puedes pegarme todo lo que te apetezca.
- No seas tonto, jamás me ha gustado pegar a nadie, mucho menos a ti…
- Hace un rato lo hiciste.
- Porque te pasaste mucho al ponerme encima tuya y no dejar que me quitara.
- Vale, lo reconozco, no estuvo bien, pero tampoco pude evitarlo. Es que necesito tocarte y besarte, Hermione. Si no lo hago, es como si me quemase por dentro…
- Recuerdo esa sensación.
- ¿Puedo besarte?
- ¿Me prometes que te controlarás?
- Lo intentaré.
- Entonces…- Comenzó ella apartándose hasta quedar cara a cara de Harry y dejar sus brazos tras el cuello de él, quedando así más pegada al chico que tanto amaba en secreto.
- Bésame todo lo que te apetezca.- Añadió con voz suave. Él sonrió, Hermione dijo algo más antes de que la besara.- Pero no voy a responder.- El moreno la miró triste.- Porque tú tampoco lo hacías cuando yo te besaba y ya te lo dije en su momento, Harry. Voy a comportarme contigo, igual que lo hacías tú conmigo cuando yo me empeñaba en mostrarte afecto.
- Supongo que es justo.- Comentó el ojiverde con algo de tristeza, pero entonces recordó que ella le había dado permiso para besarla y eso le animó lo bastante como para mirar a Hermione con expresión feliz y decirle con entusiasmo…- ¡Coge aire!
Ella se rió, pero dejó de hacerlo en el instante en que sintió los labios de él en los suyos.
Hermione no supo cuánto tiempo pasó, pero sentía que tenía los labios hinchados además de que le dolían.
Una parte de ella no quería apartarse de Harry, porque al fin y al cabo, estaba siendo besada por el chico que amaba. Pero otra le decía que si no descansaba, no iba a poder usar la boca ni para cenar.
Cuando Harry sintió que ella se alejaba un poco de él, abrió los ojos.
- ¿He hecho algo mal?
- No, pero estoy cansada. ¿Es que no te duelen los labios?
- Sí, pero me da igual.
- ¿Tú no tienes hartura o qué?
- De ti jamás.
Esa respuesta hizo sonreír a Hermione, Harry quiso besarla otra vez, pero ella le detuvo justo a tiempo.
- Descanso, Harry. Además, tengo hambre. ¿Nos vamos a cenar?
- Bueno. ¿Me dejarás que te acompañe luego a la guardia de prefectos?
- No. De sobras sabes que no puedes estar ahí sin ser uno de ellos. Lo que harás será acostarte. Ya me verás mañana. Después de todo será domingo y no tendré mucho que hacer…
- Entonces nos veremos después del desayuno.
- Vale. Y ahora vámonos antes de que me suenen las tripas.
Él se rió un poco, comenzando a caminar al mismo paso que ella.
Justo al tomar asiento, Harry empezó a llenarle el plato de todo lo que sabía le gustaba a Hermione.
La castaña le miró como si se hubiera golpeado la cabeza.
- Puedo servirme, gracias.
- De nada, pero prefiero hacerlo yo. ¿Te pongo más puré de patatas?
- Haría falta otro plato…
- Te lo acercaré.
- ¡Harry no!. Ya basta. Limítate a comer. ¿De acuerdo?
- Sí Hermione. Lo que tú digas.
Él se llenó la boca de puré, y se le hincharon tanto las mejillas, que a Hermione le recordó las de un Hámster. Ella se rió, Harry tragó y la miró sonriente.
- ¿Qué tiene tanta gracia?
- Tus mejillas, estaban muy hinchadas. Tienes un poco de puré en la comisura del labio. Espera, ya está.- Dijo justo después de quitárselo con la servilleta.
En recompensa a la atención, el moreno le dio un beso de película. Eso llamó la atención de sus compañeros, que empezaron a silbarles provocando así que Hermione se retirase enseguida y continuase con su cena aparentando normalidad. Pero los chicos de séptimo no quisieron dejarlo ahí.
- Hey Harry…- Comenzó Dean Thomas.- ¿Después de una semana rechazándola por pesada ahora te gusta Hermione?
- Cierra la boca si no quieres que te la rompa.
- Uuh…- Dijo Ron con burla.- Ha dado en el blanco…
- Cállate, zanahoria.
El pelirrojo le fulminó con la mirada, a Harry le dio lo mismo. Hermione se rió por lo bajo cuando vio la expresión molesta del que siempre había sido su otro mejor amigo.
- No le habrás hechizado…¿Verdad?.- Preguntó el Weasley mirando de manera sospechosa a la castaña. Él no sabía que Hermione lo había hecho, pero conocía lo suficiente a su amiga como para saber que podía ser muy vengativa cuando se enfadaba.
- Eso no es asunto tuyo.- Dijo la susodicha, pinchando patatas fritas.
Ron le hizo un gesto ofensivo, Harry se mosqueó. De repente, echó su cuerpo por encima de la mesa y le plantó un puñetazo a su ex mejor amigo con tanta fuerza como para tirarle del banco.
El pequeño de los chicos Weasley se puso en pie mirándole furibundo y antes de que alguien reaccionase, se acercó hasta Harry, le devolvió el golpe y no contento con eso usó la varita para llenarle la cara de granos.
- ¡Y como vuelvas a tocarme te haré algo peor que eso!.
Entonces se dio la vuelta y salió del Gran Comedor mientras Luna le seguía con la mirada.
La Ravenclaw no tardó nada en acercarse hasta los dos Gryffindors y preguntar lo ocurrido. Cuando ellos se lo contaron, la muchacha sólo tuvo algo que añadir.
- Se va a enterar.
Y con la misma salió en busca de Ron.
- ¿Crees que ella le pegará?.- Preguntó Harry a Hermione, cuando ella le quitó los granos mágicos con otro hechizo.
- No lo sé, pero es posible. No soy la única que se vuelve agresiva cuando se enfada. ¿Has terminado?. Porque yo sí.
- No, me falta la manzana, pero puedo comérmela por el camino. ¿Me dejas acompañarte hasta el sitio de tu guardia?
- Vale, pero luego te irás sin protestar y sin ponerme cara de pena.
- Bueeno.
- Me encanta cuando me haces caso.- Hermione le dio un beso en la mejilla, Harry se quedó con cara de tonto. Ella se rió un poco al ver su expresión atolondrada.
Como si estuviera en trace, la siguió fuera del Gran Comedor. Hermione se despidió de él en la puerta de la torre de Adivinación.
El moreno le dio un beso en los labios antes de descender las escaleras.
Al llegar a su habitación quiso cumplir su palabra y hacer otra cosa que no fuese molestarla, pero la tentación era demasiado fuerte. Así que se abrigó lo suficiente para no pasar frío con el aire nocturno y se montó en la escoba.
Hermione acababa de cerrar la puerta de la clase de Trelawney y acercarse a la ventana para admirar el cielo estrellado cuando de repente, divisó a Harry en su saeta de fuego acercándose a toda velocidad.
Él se detuvo justo donde la veía claramente. Ella abrió la ventana para preguntarle qué hacía ahí, pero justo cuando iba a hacerlo le escuchó decir con voz teatral y poética…
- ¿Qué luz alumbra esa ventana?
¡Es el oriente, y Julieta…o sea Hermione, es el sol!.
¡Sal, bello sol, y mata a la envidiosa luna, pálida de tristeza porque tú, su doncella, eres más hermosa que ella!.
¡Si es tan envidiosa, no seas su sirvienta. Su ropa de vestal es de un verde apagado que sólo llevan los bobos!.¡Tírala!
- ¡A ti te voy a tirar de la escoba como no dejes de decir estupideces!. ¿Pero qué haces aquí?
- Buscarte qué si no.- Y siguiendo con el diálogo de Romeo en la obra Harry añadió…- El amor, que me indujo a preguntar me dio consejo; yo mis ojos le presté.
No soy piloto, pero, aunque tú estuvieras lejos, en la orilla más distante de los mares más remotos, zarparía tras un tesoro como tú.
- ¡Deja de decir tonterías, Harry!
- ¡Ha hablado!. ¡Ah, sigue hablando, ángel radiante, pues, en tu altura, a la noche le das tanto esplendor como el alado mensajero de los cielos ante los ojos en blanco y extasiados de mortales que alzan la mirada cuando cabalga sobre nube perezosa y surca el seno de los aires!
- Sobre dosis de aire nocturno es lo que te ha dado a ti…¡Para ya de recitarme Romeo y Julieta y vete a dormir!
- ¡No lo haré!. ¿Por qué me riñes?. ¡Sé que te encanta esa obra y me he aprendido un buen trozo para decírtelo!
- ¡A la cama!
- ¿Puede ser contigo?
- ¡Ni en tus mejores sueños!
- Jo…
- ¡Largo!. Si sigues montando escándalo algún profesor vendrá, o incluso Filch. ¡Y tendremos problemas!
Siguiendo con el estilo de Romeo, Harry respondió…
- ¡Ah!. Más peligro hallo en tus ojos que en veinte castigos suyos. Mírame con dulzura y quedo a salvo de su hostilidad.
- ¡Pero es que no quiero que te castiguen. Por eso te estoy echando!. ¿No ves que sólo intento ayudarte?
- ¡Y yo conquistarte!. ¿Cuál es el problema con eso?
- ¡Que lo estás haciendo en el momento y lugar equivocado, so bobo!
- ¿Y qué más da, Hermione?. La noche me oculta…y, si no me quieres, que me encuentren: mejor que mi vida acabe por su odio que ver cómo se arrastra sin tu amor.
- Pero qué odio ni qué narices. ¡Que te olvides de la obra de Shakespeare he dicho!.- Ella resopló de manera audible, Harry se rió encantado.
- Al menos no me niegues que soy original…
- ¿Al fin me vas a hablar con normalidad?. Mejor…
- Si ya sé que te gusto tal y como soy.- Dijo el moreno de forma vanidosa, Hermione le echó una mirada mortal.- Bueno vale, lo capto. Te tengo harta.
- Bastante. Así que vete.
- ¿De verdad te ha molestado lo de Romeo y Julieta?
- Para ser sincera no, ha sido algo muy bonito. Pero no quiero que nos metamos en líos. Así que por favor te lo ruego, ve a dormir.
- Es que quiero hacerlo contigo…
- No.
- Por faaa…
- He dicho que no.
- Pleeasee?
- ¡Que no!
- Aguafiestas…- Él le sacó la lengua, entonces giró la escoba y se marchó.
Hermione suspiró aliviada, por un momento pensó que alguien vendría a reñirles. Pero entonces cayó en la cuenta que lo que Harry había hecho le había encantado.
Cuando recordó la manera en que él recitó parte de su escena favorita y las unió con sus respuestas espontáneas, no pudo más que reírse con ganas. Entonces volvió a asomarse a la ventana y rememorando la parte en que Julieta suspiraba pensando en Romeo, no pudo resistirse a decirla, sólo que con el nombre de Harry y adaptándolo a lo que la inquietaba sobre la Amortentia.
- ¡Ay de mí!...
Sin saber que justo debajo de la ventana, Potter estaba escondido y escuchando todo lo que se puso a recitar.
- ¡Harry, Harry!. ¿Por qué te habré hechizado?
Niega los efectos de la Amortentia y rechaza tu nombre, o, si no, tómate el antídoto, júrame tu amor y ya nunca volveré a vengarme de ti.
- "¿La sigo escuchando o le hablo ya?"
- Mi único enemigo es lo que te he hecho. Pero hechizado y todo no puedo negar que tú eres tú, aunque te encuentres bajo el influjo de la poción.
¿Qué es «Amortentia» ?.
Ni mano, ni pie, ni brazo, ni cara, ni parte del cuerpo.
¡Ah, deshechízate!. Y luego me buscas y me juras tu amor como querías hacer. Quizás te sorprenda mi respuesta.
Harry iba a intervenir ya, pero cuando la escuchó suspirar, supo que diría algo más, así que siguió escuchándola.
- Cuando pienso en lo que me ocurrió con la Amortentia me pregunto por qué precisamente tenía que hechizarme contigo, Harry.
Tú no querías enamorarme, pero Bill sí…
Aunque no me arrepiento. Seguro que si hubiese sucedido con él, me habría hecho de todo menos tratarme con respeto. Al menos tú siempre me lo has mostrado.
Y ahora que lo pienso…¿Por qué tuve que enamorarme precisamente de Harry Potter?.
Hermione volvió a usar el texto de la obra para su parte siguiente.
- Después de todo…es sólo un nombre.
¿Qué tiene un nombre? Lo que llamamos rosa sería tan fragante con cualquier otro nombre.
Si Harry no se llamase Harry, conservaría su propia perfección sin ese nombre.- Y entonces la mezcló con lo que ella recordaba de las admiradoras de él.- Harry, si tu popularidad y fama nos supone un problema con tus admiradoras o lo que sea por culpa de tu nombre…quítate el nombre y, a cambio de él, que es parte de ti...¡tómame entera!.
Ella se rió pensando en cómo reaccionaría él si escuchase todo lo que había dicho, y de repente lo supo. Porque tras ese "¡tómame entera!" el moreno salió de su escondite, apareció flotando justo delante de Hermione, le plantó un beso de campeonato y después añadió lo mismo que Romeo.
- Te tomo la palabra.
Entonces entró en la clase de Trelawney, bajó de la escoba, cerró la ventana y ante la atónita mirada de Hermione, la agarró de una mano, la atrajo a su pecho y comenzó a besarla con ganas.
Permitiéndose incluso, la libertad de cogerla en brazos sin despegar los labios de ella, caminar hasta los cojines más próximos y tumbarla sobre ellos. Colocándose además encima de Hermione, que estaba sin ser capaz de reaccionar.
Harry se deleitó de lo lindo con todos los besos que quiso darle y cuando se atrevió a abrirle la túnica e introducir su mano por dentro del jersey y camisa de ella, la castaña no sólo reaccionó, sino que le metió un empujón tan potente como para tirarle al suelo.
El moreno se quedó mirándola con asombro. Ella inspiró y soltó aire para intentar controlar su furia. Que se estaba haciendo más grande por momentos.
- Debería partirte la cara por lo que acabas de hacer. Pero en vez de eso, voy a darte la oportunidad de que salgas de clase y te marches a dormir que fue lo que te pedí que hicieras.
- Pero Hermione, yo…
- ¡Que te vayas!
- Lo siento.
Un Harry con clara expresión de tristeza y decepción, se puso en pie y caminó cabizbajo hacia la salida. Antes de irse definitivamente la miró una última vez, esperando que quizás se arrepintiese y le pidiese quedarse. Hermione no lo hizo, sólo apuntó al exterior con un dedo. Harry comprendió, diciéndole una última cosa antes de desaparecer de su vista.
- Sé que estás enfadada, pero no quería molestarte. Aunque me obligues a marchar quiero que sepas que aún te quiero, Hermione.
- Buenas noches.
Con esa despedida escueta, Harry supo que era mejor complacer a Hermione.
Nada más llegar a su habitación, se puso el pijama, y se acostó. Llorando un poquito al pensar que ella podría odiarle. Entonces, la vocecita que existía en su conciencia con la voz de Hermione, le dijo que eso jamás ocurriría. Y eso le sirvió de aliciente para animarse lo suficiente como para no hundirse en la desesperación y tristeza.
Tras buscar una postura cómoda, cerró los ojos durmiéndose enseguida. Disfrutando de unos sueños preciosos donde él y Hermione se casaban y tenían un montón de niños y niñas con las caras de ellos.
Continuará.
Nota de la autora:
Bueno, pues aquí está el antepenúltimo capítulo. Ya que si la memoria no os falla recordaréis que la historia tendrá en total doce.
Antes de irme quiero comentaros una cosa muy importante y reciente.
Domingo, 09 de diciembre de 2007.
La niña que publicó mi fic "Pegado a ti" en su Fotolog, me ha dejado un anónimo en ese fic de esta página, pidiéndome perdón por haberlo subido sin mi permiso previo.
¿Si me valen sus disculpas? Sí, pero eso no borra la mala opinión que tengo de ella y creo que no hace falta que siga explicando por qué. ¿Verdad?.
Sábado 15 de diciembre de 2007.
Debéis saber que "ferxh" o fernanda, ha cerrado el fotolog donde estaba subiendo "Pegado a ti" sin mi permiso. Espero no volver a saber nada más de ella.
Sin más que comentaros por el momento, me despido. Muchísimas gracias por el apoyo a toda la gente que en sus reviews o privados me han mostrado en este tema.
Un beso a todos/as. RAkAoMi.
P.D.: Aún no tengo terminado el capítulo 11, si lo consigo, lo subiré mañana. (Pero no os lo aseguro porque he pasado una semana ocupadísima y este finde también lo estoy). Nos vemos en el próximo cap. ;-)
