DISCLAIMER: La saga Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de JK Rowling. La trama de esta historia es propiedad de Lena Phoria, yo sólo la traduzo para el disfrute de nuestra comunidad dramionera hispanohablante.
N.T,: Holaaaaa a todos! espero que estén bien! esta vez no he tardado tanto en actualizar, y espero poder continuar así o más rápido durante lo que queda de historia.
Mis mayores agradecimientos a todos los que dejaron review en el capítulo anterior, me encanta leer lo que van pensando de la historia y me dan muchos ánimos para seguir... y muchas gracias a quienes añadieron esta humilde traducción a sus favoritos!
Espero les guste este capítulo :) No olviden dejarme sus opiniones en un review! Cualquier error de traducción o crítica constructiva pueden hacérmelo saber también por PM o Review.
Disfruten!
Chapter 10: Conservar
Hermione se encontraba sentada en su oficina el lunes por la mañana, mordiéndose las uñas mientras leía y releía el artículo de Corazón de Bruja sobre ella y Draco. No solo habían tomado la foto de ellos caminando hacia el bar juntos, tomada desde un ángulo que hacía lucir como si estuviesen besándose cada vez que su cabeza estaba girada hacia él, sino que también había una foto de ambos en el bar hablando muy cerca el uno del otro, y otra de ellos de espaldas cuando estaban caminando con el brazo de él rodeándola. Esa última podrían no ser ellos, ya que solo se distinguían dos siluetas, pero ella sabía que sí eran ellos.
Alguien tocó a su puerta y Hermione levantó la Mirada del susto. Harry estaba en la puerta.
—Lo siento—dijo—No quería asustarte.
—No me asustaste—dijo ella—Sólo estaba… bastante concentrada—Hermione volvió a mirar el artículo y frunció el ceño.
—Sí, vi eso—Harry hizo una pausa—¿Te importa si entro?
—No, adelante—Hermione cerró la revista y la apartó.
—Harry entró y cerró la puerta tras de sí. —Quería agradecerte de nuevo por cuidar de Lily el sábado.
—No hay necesidad de agradecerme—dijo ella—Rose, Hugo y Scorpius fueron los que la sacaron de allí, y fue Draco el que sobornó a ese molesto fotógrafo. Estoy bastante segura de que fue él quien tomó estas hermosas fotos—dijo ella señalando su ejemplar de Corazón de Bruja. —Y eso que se quejó de estar perdiendo un día completo de trabajo cuando probablemente se trataba de un rollo nuevo.
—¿Así que realmente le pagó? —preguntó Harry.
—Sí, me envió un email hace unos minutos diciendo que ya se había encargado de todo.
—¿Un email?
—Eso dije. Victoire le abrió una cuenta esta mañana. Quiere ser eficiente para cuando comience a trabajar con nosotros en dos semanas.
Harry se acercó lentamente. —¿Te importa si te pregunto qué es lo que verdaderamente está pasando entre ustedes dos? Has estado pasando mucho tiempo con él últimamente.
—¿Y? —dijo ella, encogiéndose de hombros—Sé que quizá esto te impresione, pero realmente me gusta pasar tiempo con Malfoy. No es la cucaracha que solía ser en el colegio, aunque tampoco es una joya. Y él…—Hermione detuvo la idea y desvió la mirada. Aunque no estaba segura de querer decir esto, sabía que debía hacerlo. Miró a Harry a los ojos nuevamente y suspiró. —E la única persona que conozco que ha pasado por un divorcio. Puede que no sean las mismas circunstancias, considerando que él y su esposa probablemente nunca deberían haberse casado en primer lugar, pero… algo es algo.
Harry asintió con solemnidad.
—¿Ginny está enfadada conmigo? —preguntó Hermione con un gesto amargo.
—No. Está molesta consigo misma.
—De verdad no quería atacarla de esa manera, pero todas esas cosas estaban acumulándose dentro de mí y simplemente las dejé salir. No debí hacer eso, lo siento.
—Está bien—dijo él—Y Ginny y yo… no queríamos excluirte. Espero que no pienses eso. Eres mi mejor amiga tanto como lo es Ron, y eres la mejor amiga de Ginny también.
—¿Pero seguiré siéndolo si me divorcio de su hermano? —preguntó Hermione con lágrimas comenzando a formarse en sus ojos,
—Por supuesto que sí—dijo Harry, sentándose en la silla directamente frente a ella. —No importa lo que pase, no nos perderás, Hermione. Eres nuestra familia. No dejaré que eso pase.
—¿De verdad? —dijo ella, limpiándose los ojos—Porque Lily mencionó en su estado de ebriedad que James dijo que si nos divorciábamos ninguno de ellos volvería a verme porque no soy de su sangre. Y escuchar eso me dolió. Mucho.
Harry parpadeó con incredulidad—¿James dijo eso?
Hermione asintió, quitándose más lágrimas de los ojos.
—No sé de dónde sacó esa idea, Hermione. Realmente no lo sé, y hablaré con él al respecto. Estoy seguro de que sólo estaba tratando de molestar a su hermana menor porque sabe que ella te adora. —hizo una pausa. —Lily y Ginny no han estado llevándose bien últimamente y James se molesta mucho cuando Lily le dice cosas feas a su madre. De todas formas lo que dijo no está bien.
Hermione asintió de nuevo.
—Cenemos juntos mañana. —dijo Harry—sólo tú y yo.
Justo en ese instante, la computadora de Hermione sonó, alertándola de que tenía un nuevo correo electrónico. Vio que era de Draco, lo abrió y leyó:
Mi reunión para cenar mañana se canceló. ¿Puedes venir?
-DM
Hermione se mordió el labio y lo releyó. Harry seguía esperando—Un segundo—le dijo ella antes de escribir su respuesta.
No puedo. Tengo planes para cenar con Harry mañana. El jueves es el único día que tengo disponible.
-HW
Hermione miró fijamente la "W" antes de borrarla.
-H
—Lo siento—le dijo a Harry—Sí, cenar juntos mañana sería grandioso.
Su computadora sonó de nuevo. Miró la pantalla.
El jueves es el día al que reprogramaron mi cena. El 1 de Septiembre no puede llegar lo suficientemente pronto. Hazme saber si puedes pasar por mi oficina a la hora del almuerzo cualquier día de esta semana y me aseguraré de estar disponible. XOXO.
-DM
Hermione soltó una carcajada. No podia creer que hubiese puesto un XOXO en un correo. Seguramente él estaba riéndose aún más fuerte de sí mismo al otro lado de la pantalla.
—¿Un mensaje gracioso? —preguntó Harry.
Hermione lo miró y trató de aguantar la risa. —Algo así.
—Entonces, ¿mañana, los dos?
Ella sonrió. —Sí. Sólo nosotros dos.
—Y, umm… Ginny quiere pasar por tu oficina hoy para que almuercen juntas y puedan hablar, pero no sabe si quieres verla.
—¿Por qué no querría verla?
Harry alzó las cejas.
—Oh… claro—dijo Hermione—Dile que está bien. En serio, si alguna de nosotros debe estar molesta, es ella. Hice mal en hablarle de esa manera.
—Pero estabas en lo correcto. —dijo Harry—Había estado presionándote y se dio cuenta de ello. Creo que ella… ambos sólo queremos que vuelvan a ser felices de nuevo.
Hermione asintió y desvió nuevamente la mirada. —No te había preguntado nunca esto, Harry, pero ¿Ron te dijo alguna vez cómo fue la noche en la que le pedí el divorcio?
Harry suspiró—Sí. Me dijo todo.
Ella lo miró y frunció el ceño. —Entonces sabes más que yo. No quise que me contara todo.
—¿Y ahora? —preguntó él.
—Todavía no quiero saber—dijo ella—y nunca querré hacerlo.
—Fue una equivoca…
—Por favor no lo defiendas
Harry frunció el ceño—No lo haré—se puso de pie—¿Entonces le digo a Ginny que venga?
—Sí, está bien—dijo Hermione, preparando su correo para responderle a Draco—¿Hago reservaciones para mañana en algún lugar?
—No, yo lo haré—dijo él—Sólo tienes que ir.
Hermione sonrió. —Hecho.
Harry sonrió y caminó hacia la puerta. Cuando la abrió, un avión de papel morado inmediatamente entró a la habitación y aterrizó en el escritorio de Hermione. Lo desdobló y leyó.
—¿Más trabajo para ti? —preguntó Harry, riendo suavemente al ver la enorme pila de pergaminos sobre su escritorio.
—No, es Theo Nott. Quiere cenar conmigo esta semana.
La sonrisa de Harry inmediatamente se desvaneció. —¿Cómo una cita?
—No—dijo ella, sacando su propio trozo de pergamino púrpura y preparando una pluma para escribir. —Acordamos discutir unas cosas en el juego de Quidditch y está pidiendo una reunión.
—¿Y por qué una cena? —preguntó Harry.
—Asumo que porque es más adecuado tomar cocteles a esa hora—miró a Harry y le sonrió con cinismo. —Sólo es una cena, Harry. No hay diferencia entre esto y nosotros saliendo solos a alguna parte.
—¿Él está consciente de ello?
—Eso creo, sí—escribió su respuesta a Theo, diciéndole que el jueves le convenía para cenar. Luego dobl+o el pergamino fabricando un avión, y lo envió de vuelta a su oficina. Harry seguía allí. —Relájate, Harry. No veo a Theo de esa forma. —Aunque podría ser que lo viese así si no estuviese ya en una "relación" con uno de sus amigos más antiguos. Claro que él no sabía eso. —Y si llega a coquetearme le diré eso mismo. Su primo es el que es un idiota, no él.
Harry asintió. —Mañana, entonces
—Sí, mañana.
Harry se marchó y Hermione retprnó su atención a su correo electrónico. Se mordió el labio y pensó en qué escribir. Sus dedos tomaron el control.
Pasaré por allí mañana al mediodía. Y si te portas bien puede que abra espacio para ti el miércoles también. XXXX
-H
Lo envió y volvió al trabajo. Menos de un minute después, su computadora sonó.
Y si me porto muy bien el miércoles, espero que vengas el jueves TAMBIÉN. No puedo esperar por esos "X". Planeo darte unos cuantos en algunos lugares selectos.
El primero de Septiembre.
-DM
Hermione sonrió. Parecía que sería una buena semana.
XXX
El jueves finalmente llegó y Hermione se apresuró para terminar su trabajo antes del almuerzo. Iba a ver a Draco, no porque se hubiese portado bien, sino porque los habían interrumpido. Estaban comenzando a calentar cuando Victoire anunció que Harry Potter estaba allí para verlo.
La cena de Hermione y Harry había ido bien, y sin intención lo había convencido de que pasara por la oficina de Draco y le agradeciera por encargarse de todo el desastre con el fotógrafo. Era la primera vez que Harry y Draco habían hablado desde la guerra, y ambos le habían confesado después que se había sentido extraño, aunque les había traído recuerdos del pasado y no había salido tan mal como ambos esperaban, Llegaron a una tregua, acordando comportarse de forma decente el uno con el otro ya que sus familias se unirían. Significase eso lo que fuera.
Hermione terminó de escribir un memorándum interdepartamental y lo envió. Miró el reloj y vio que era exactamente mediodía, luego cambió a un minuto más. Su email sonó. Miróla pantalla y vio el nombre de Draco, por lo que lo abrió de inmediato.
Si estás leyendo este mensaje significa que no has salido aún de tu oficina. Inisisto en que te pongas de pie enseguida y salgas por esa puerta. Planeo compensar lo de ayer cada minuto que tengamos disponible.
-DM
Hermione rió y respondió que estaba en camino. Luego se puso de pie y salió, siguiendo instrucciones.
—Volveré en una hora, Teddy. —dijo al pasar frente a su escritorio.
—¿Saldrás a comer de nuevo? —preguntó él.
—Si—dijo por sobre su hombro.
Hermione estaba segura de que tenía curiosidad sobre a dónde iba cada día, ya que estaba acostumbrado a que ella trabajara durante la hora de almuerzo, y también intuía que se rumoraban cosas sobre ella, pero en ese momento realmente no le importaba. Por primera vez en mucho tiempo estaba disfrutando la vida. Nunca había estado en una relación que hubiese estado guiada por pasión pura. Claro, ella y Ron habían sido apasionados al principio, pero nunca de esta manera. Para cuando se habían emparejado, ya llevaban años enamorados. Lo que habían tenido fue hermoso y dulce, y había sido genial en su momento. Pero esto con Draco… esta sensual, sucia y lujuriosa locura que sentía cada vez que estaban en la misma habitación era completamente nueva para ella. Era exactamente lo que necesitaba ahora mismo. Y amaba cada momento.
Tras salir al atrio del Ministerio, Hermione se apresuró hasta una de las chimeneas. Su reloj decía que iba cinco minutos tarde y no podía permitírselo. Sacó su tarjeta de presentación del bolso mientras caminaba, preparándose con un puñado de Polvos Flu y arrojándolo a la chimenea en el preciso instante en el que pudo entrar en una, asegurándose que nadie la escuchara cuando dijera, —Oficina de Draco Malfoy, Empresas Malfoy—y fue absorbida hacia allá.
—Eres una mujer casada, Annette. Tienes que salir de mi oficina.
—Es sólo que no entiendo por qué no quieres…
Cuando Hermione salió de la chimenea, se sorprendió al encontrarse con Annette inclinada con las manos sobre el escritorio de Draco y gritándole, pero parecía que ella no estaba tan sorprendida como Annette.
Draco palideció al verla. —Granger.
—¿Interrumpo algo? —preguntó Hermione, levantando el mentón y mirando con frialdad a la otra bruja.
—¿Qué haces tú entrando por allí? —preguntó Annette. Movió sus ojos acusadores hacia Draco. —¿No es esa la entrada que usas para tus putas?
Los ojos de Hermione se abrieron de par en par. —¿Disculpa?
—Granger y yo estamos trabajando juntos, Annette. Puede usar la maldita entrada que mejor le plazca.
—Pero Colby me dijo que no empezarás a trabajar en el Ministerio hasta…
—¡Me está ayudando a prepararme, joder! —gritó, con su rostro rojo.
—Y aun si estuviese aquí por cualquier otra razón, no debería importarte—dijo Hermione—¿Acaso no tienes un esposo dos pisos más abajo?
Annette se sonrojó y bajó la mirada.
—Oh, olvidaste dónde te encuentras por unos minutos, ¿cierto?
Annette se mantuvo en silencio.
—Quiero que sepas que no engañas a nadie. Excepto por ese esposo cegado de amor que tienes. —dijo Hermione—El Ministerio no necesita asociarse con un escándalo como este. No sé exactamente qué es lo que esperabas ganar viniendo aquí hoy, pero a juzgar por la conversación con la que me acabo de encontrar, diría que no estás obteniendo lo que quieres. Haznos un favor y vete de aquí ahora mismo, ve a ver a tu esposo, y todos olvidaremos que esto sucedió. ¿Entendido?
Mirando nuevamente a Hermione, las fosas nasales de Annette se ensancharon con rabia. Con los ojos ardiendo, su rostro se volteó hacia Draco. —No he olvidado nada—dijo ella—Le fui fiel a mi esposo por diez años y no arriesgupe todo para ser echada a un lado como si nada—Miró de nuevo a Hermione—Tú no dirás nada. Esto se sabrá cuando yo quiera. ¿Entendido?
Annette sonrió con burla y se dirigió a la puerta, abriéndola con un resoplido y asegurándose de azotarla al salir. En el momento en que salió, Draco se aseguró de que un encantamiento silenciador y el seguro estuviesen puestos.
—Granger, puedo explicarlo.
Hermione lo miró y alzó las cejas. —¿Ah, sí?
—Iba a encontrarse con Colby para almorzar hoy. Mandé a Victoire a su descanso también, debe haberla visto en el lobby y que nadie la vería si entraba a mi oficina.
—¿Eso es lo que crees que necesita explicación? —dijo Hermione, frunciendo el ceño.
Draco palideció de nuevo. —No, yo…—Respiró profundo—Fue un error—se recostó en su silla, derrotado—No quería que pasara.
Hermione lo miró y luego vio la chimenea. Sabía que debería marcharse. En ese preciso instante Pero no podía obligarse a dar esos pasos para alejarse de él, así que se acercó, colocando su bolso sobre su escritorio y recostándose contra él para no tener que mirarlo.
—Continúa—dijo ella.
—Fue durante la fiesta de Año Nuevo de la compañía el año pasado. Estaba totalmente borracho… lo sé, qué sorpresa… y también Colby lo estaba, aparentemente. Lo dejó durmiendo en su oficina y yo estaba en el elevador bajando de buscar algo de Whiskey en mi oficina cuando ella entró al ascensor. Estaba sólo bromeando cuando lo detuve, pero lo siguiente que supe fue que ambos estábamos desnudos y follando en el piso. Cuando terminamos allí, fuimos a mi oficina y… digamos que tuve el tiempo suficiente para recuperar algo de mi sobriedad y darme cuenta de qué carajo era lo que estaba haciendo. Estabamos en medio del asunto cuando simplemente me detuve, me vestí y salí de ahí. Allí fue cuando supe que las cosas debían cambiar. Te dije que enloquecí después de mi divorcio, y allí decidí detenerme. He hecho muchas cosas inmorales, pero nunca me había acostado con una mujer casada. Quizá me sentiría menos culpable si Colby no me agradara. Es un tipo honesto y brillante. Y la ama como nadie. Edtaban felizmente casados hasta que yo lo arruiné todo.
—Si fue tan fácil que se acostara con alguien que la sedujo en un ascensor, entonces dudo que hayan estado tan felizmente casados como dices—dijo Hermione. Se cruzó dde brazos y mordió su mejilla.
—Aún así, definitivamente dañé algo en su relación. Ya la oíste.
Hermione suspiró y se encogió de hombros. —Quizá.
—¿Estás molesta? —preguntó él.
—No—respondió ella—¿Quién soy yo para juzgar? No soy diferente a ella. Soy una mujer casada acostándose con quien no debe.
—No—dijo Draco, poniéndose de pie y colocándose frente a ella. —No, no eres igual a ella, Granger. Tú y tu esposo están separados. Tienen un acuerdo. Es diferente. Diablos, hasta tenía una novia la primera vez que estuvimos juntos.
Hermione frunció el ceño y desvió la mirada. Draco le levantó el mentón e hizo que lo mirara a los ojos. Respiró profundo.
—¿Piensas menos de mí ahora?
Hermione dejó salir una sonrisa. —No. No creo que lo que hiciste esté bien, pero no puedes devolverte en el tiempo y cambiarlo. Sucedió y al menos te diste cuenta de que cometiste un error.
Draco asintió. —Eres la única con la que he estado desde ese entonces—la besó en la mandíbula. —La única vez que he estado así de ebrio desde esa vez fue la primera vez que nos acostamos, y no lo lamento. Considerando nuestras circunstancias, quería que te me acercaras tú primero, pero creo que jamás lo hubieses hecho.
Hermione se alejó un poco y lo miró a los ojos. —¿En serio? ¿Es por eso que estabas siendo totalmente obvio?
Draco sonrió con sarcasmo—Quería que supieras que estaba bien. De no ser por el pequeño anuncio de nuestros hijos en la graduación, te hubiese arrastrado a mi habitación en la posada esa primera noche. Y a juzgar por la manera en la que me estabas mirando, creo que me hubieses acompañado. —hizo una pausa—¿Lo hubieses hecho?
Hermione le devolvió la sonrisa burlona y lo abrazó por la cintura. —Supongo que nunca lo sabremos. No parecías tan ebrio esa noche que nos acostamos.
—Soy bueno disimulando—dijo él—Pero ya había tomado unos cuantos tragos antes de compartir una botella casi entera de Whiskey de Fuego fuerte. Incluso yo tengo mis límites.
Draco tomó la cara de Hermione entre sus manos y la besó. Lenta y dulcemente. Muy diferente a los besos rudos y apasionados de siempre, pero igual de buenos.
—Debo ser honesto—dijo ella, alejándose un poco—Tras ese lindo encuentro con tu visitante, no estoy muy de humor para tener sexo.
—Eso es comprensible, aunque decepcionante—dijo él, besándola nuevamente—Pero no quiero que te vayas. Aún no.
Hermione asintió y continuó besándolo. —Podemos pedir comida a domicilio. Comer por una vez en la vida.
Con una carcajada, Draco dijo, —De acuerdo.
Les tomó algunos momentos pero una vez que lograron separarse el uno del otro, Draco fue a su escritorio y sacó algunos menús. Hermione rió al ver uno de comida china que se había colado entre su selección, con las lumpias resaltadas con tinta roja. Eventualmente decidieron algo sencillo: sándwiches. Tomó una de las esferas metálicas que le recordaban a Hermione a una Snitch dorada y le envió su orden a Kelly, quien se encargaría de todo en ausencia de Victoire.
Poco más de quince minutos pasaron para que Kelly tocara la puerta con entusiasmo. Draco le permitió la entrada, y la expresión de la chica cambió drásticamente a total decepción al ver a Hermione sentada en una silla junto a Draco, de su mismo lado del escritorio, mostrándole algunos trucos en su nueva computadora. Draco se puso de pie y tomó la comida, prácticamente teniendo que empujar a su asistente fuera de la oficina antes de cerrar la puerta y pasar seguro. Notó la forma en que Hermione evadió su mirada rápidamente cuando hicieron contacto visual.
—¿Qué? —preguntó él.
—Nada—dijo ella.
—Estás mintiendo, Granger. ¿Acaso no acordamos dejar de mentirnos?
Hermione suspiró y asintió. —Es sólo que… puede que haya escuchado algún rumor sobre ti y… sobre ella.
—¿Mi recepcionista? —preguntó Draco, alzando una ceja.
Hermione asintió.
—Hubo una foto de los dos juntos en Corazón de Bruja una vez, pero fue cuando estaba en transición entre secretarias y ella estaba cubriendo el puesto en una reunión con un cliente. Apenas habíamos salido del edificio para ir a la reunion cuando una cámara estaba en nuestras caras. Fue la primera foto mía con una mujer después de la foto con la secretaria que te conté, la que fue a la prensa, así que se regó por todos lados.
Draco volvió al escritorio y se sentó. Hermione trató de tomar su sándwich pero él mantuvo la bolsa fuera de su alcance.
—Ven aquí, Granger—dijo él.
Hermione frunció el ceño pero se puso de pie. Draco la tomó de la cintura y la sentó en sus piernas, dejando la bolsa de comida en el escritorio. La besó.
—Si quieres una lista de quién fue real y quién fue un rumor, entonces te haré una, pero no hay motivo para que estés celosa. Nunca le he mentido a ninguna mujer sobre mis intenciones y no te mentiré. Eres lo único que quiero ahora mismo, y no creo que eso cambie pronto.
Hermione sonrió y lo besó nuevamente. —No te atrevas a hacerme una lista.
—Eso era lo que quería escuchar—dijo Draco, sonriendo con burla.
Hermione se mantuvo en sus piernas mientras comían sus sándwiches, primero enfocándose en cómo utilizar la computadora para más que enviar correos y luego pasando a su teléfono, enseñándole las maravillas de las aplicaciones e incluso descargando algunos juegos que pensó que podría disfrutar.
Cuando fue hora de que se retirara, Draco se puso de pie y la llevó hasta la chimenea, abrazándola sin querer dejarla ir, moviéndola lentamente hasta recostarla contra la pared.
—Llegaré tarde—argumentó ella débilmente.
—¿Y? —dijo Draco, y ella escuchó el ruido de su cinturón siendo desabrochado.
Para cuando la cremallera del pantalón de Draco estuvo abierta y su miembro fuera, Hermione ya se había subido el vestido hasta la cintura. Draco levantó una de sus piernas, hizo a un lado su ropa interior y se introdujo en ella. Hermione ahogó un gemido, rodeando el cuello de Draco con sus brazos y enredando sus dedos en su cabello, mientras él levantaba su otra pierna y comenzaba a embestirla más agresivamente.
—¿Ves a lo que me refiero? —susurró él en su oreja mientras ella besaba toda la extensión de su cuello. —Eres todo lo que deseo.
Hermione asintió, sus gemidos haciéndose más fuertes al sentir sus acometidas hacerse más profundas. —Tú también eres todo lo que deseo, Draco.
Draco sonrió con sarcasmo y movió su rostro para que sus labios volviesen a estar en contacto. —Me gusta como suena eso, Hermione.
Ella también lo miró con cinismo y mordió su labio inferior con sensualidad—No te acostumbres a llamarme por mi nombre de pila. Sólo cuando estemos así.
—Sólo cuando estemos así—confirmó él, tomándola por el trasero y ayudándola a moverse para ir a su ritmo. Si bien su intención era que esto fuese algo rápido, sabía que no podía dejarla ir aún, así que siguió, y por primera vez en la vida, a Hermione no le importó tomarse unos buenos noventa minutos para almorzar. Cada minuto que pasaba con Draco valía la pena.
XXX
Hermione estaba mirando su teléfono y riéndose con un mensaje de texto de Draco cuando escuchó que alguien llamaba a la puerta de su oficina. Estaba abierta, así que levantó la mirada y encontró a Theo de pie en el umbral.
—Pensé que nos encontraríamos en el atrio del Ministerio. —dijo ella.
—Así era, pero me pareció que podríamos molestar más a tu esposo si nos encontrábamos aquí. —Theo sonrió de forma burlona—Desafortunadamente, no parece que esté aquí. Sin embargo, Potter sí está—se dio la vuelta y saludó a alguien.
Hermione puso los ojos en blanco.
—¿Estás lista? —preguntó él.
—Sí, sólo dame un segundo—envió un mensaje respondiéndole a Draco rápidamente, puso su teléfono en silencio, y apagó su computadora. Luego se puso su abrigo , tomó su bolso y…
—¿Por primera vez te vas puntualmente a la hora de salida?
Hermione retornó su mirada al umbral y se encontró con que Cormac estaba allí parado. No había visto a Theo aún, quien estaba viendo los libros en uno de sus estantes. Y luego lo detalló. Sus ojos se volvieron fríos.
—Sí, tengo planes. —dijo ella—¿Necesitabas algo?
—He recopilado algo de información sobre el Departamento de Aurores. Lo que funciona, lo que necesita algo de trabajo… esas cosas—dijo Cormac, extendiéndole una carpeta mientras seguía mirando fijamente a Theo, quien se había volteado y le devolvía la mirada. —Quería que lo leyeras y me dieras tu opinión.
—Sí, de acuerdo—dijo Hermione—Déjalo en mi escritorio y le echaré un ojo a primera hora de la mañana. —Se negó a recibir la carpeta y le pasó por un lado en su camino hacia la puerta. —¿Vienes, Nott?
Theo la siguió, sonrió con suficiencia a Cormac y salió. —Que pases buenas noches, amigo.
Cuando ambos salieron, él se apresuró para caminar junto a ella, dándole a Harry, quien aún los miraba, un saludo mientras se dirigían al elevador.
—Sabes, no tienes que llamarme Nott—dijo Theo mientras esperaban a que llegara. —Ya no estamos en la escuela. Las rivalidades se acabaron.
Hermione sonrió—Y yo que pensaba que a ustedes los exSlytherins les gustaba la familiaridad de llamarme Granger—dijo ella—De acuerdo, Theo, ahora los nombres de pila serán nuestra norma, de modo que tendrás que llamarme Hermione.
Theo le devolvió la sonrisa—Hecho—dijo él—¿Odias que Draco y Blaise te llamen Granger?
Hermione dejó salir un suspiró cansado. —Ya estoy acostumbrada—Claro, más temprano ese día Draco la había llamado por su nombre y había sonado muy… sexy viniendo de sus labios. Se mordió la mejilla para evitar sonreír.
Las puertas del elevador se abrieron y ella y Theo entraron. Sólo se movieron un piso antes de que las puertas volvieran a abrirse y alguien más entrara. Tobias Nott tenía los ojos fijos en un artículo de El Profeta y ni siquiera se percató de que su primo estaba allí. Theo no hizo el intento de alertarlo de su presencia. Las puertas se cerraron, el elevador se movió y Tobias finalmente alzó la mirada.
Theodore, no esperaba verte aquí—dijo él—¿No estamos en la época en la que tratas de irte a casa temprano? —Sus ojos pasaron ligeramente hacia Hermione. Ella y Theo estaban lo suficientemente alejados el uno del otro como para que no se diese cuenta de que estaban juntos. Se puso entre ambos y los apartó un poco hacia los lados.
—Sí, esa es la meta, pero había más trabajo del esperado. —dijo Theo.
Tobias asintió. —Buenas noches, Hermione—dijo él sin siquiera una mirada en su dirección.
Hermione hizo una mueca de desagrado y desvió la mirada—Tobias.
—Escuché que tenías otra audiencia en el Wizengamot a principios de Noviembre sobre los libros que quieres vetar.
—No son sólo libros, Tobias—dijo Hermione con un gruñido—Sólo la propaganda racista, sin bases, desactualizada y dañina. Ya sabes, el tipo de material que probablemente se encuentre en la biblioteca de tu casa.
Tobias sonrió con cinismo—Es mejor que la basura modernista que ocupa las librerías últimamente. Apuesto a que te encanta el trabajo de ese idiota iletrado de Kendall Sheehy.
—Curiosamente, es así—dijo ella—El Ministro está tratando de lograr que sea orador en la Subasta de Caridad y Baile de este año. Con suerte, lo logrará. No te haría daño pasar más tiempo escuchando a alguien que sí sabe de qué está hablando por una vez en la vida.
—No tengo ningún interés en lo que ese Sangresucia tenga para decir. —dijo Tobias, doblando su copia de El Profeta y poniéndolo en el bolsillo de su abrigo. —Por supuesto, puedo entender por qué te gusta, considerando que tu sangre es tan sucia como la de él.
Hermione no reaccionó. Conocía a Tobias desde hace años y estaba acostumbrada a ese tipo de palabras de su parte. Antes peleaba con él, pero rápidamente se dio cuenta de que él disfrutaba de ello. Lo que odiaba era su silencio. Pero estaba definitivamente sorprendida por lo mucho que Theo se tensaba al escuchar el lenguaje cruel de su primo.
Las puertas del elevador se abrieron.
—Theodore, me encontraré con mi hermano para cenar y unos tragos ¿Quieres venir?
—No, ya tengo planes—dijo Theo.
Tobias se encogió de hombros e hizo el amago de dirigirse a la salida, pero Theo lo tomó firmemente de la muñeca y lo mantuvo en su sitio.
—Discúlpate—espetó él.
Las cejas de Tobias se fruncieron con sorpresa—¿Disculpa?
—Lo que dijiste hace un momento fue increíblemente grosero e irrespetuoso. Discúlpate con Hermione.
Tobias rió, obviamente convencido de que Theo estaba bromeando. Pero la expresión inmutable de su primo no desapareció.
—No me hagas repetirlo, Toby. Pateaba tu trasero cuando éramos niños, con gusto lo haré ahora.
El mago vio su muñeca atrapada y luego miró a Hermione. Con el rostro aún confundido, dijo en voz baja —Lo siento.
—Así está mejor—Theo lo soltó y tomó la mano de Hermione. —Vamos, Hermione. No queremos llegar tarde a nuestra reservación.
Hermione sonrió y lo dejó llevarla, pero una vez que salieron del elevador, liberó su mano de la de él y en su lugar entrelazó su brazo con el de ella.
—Siento que el efecto de nuestra retirada causará mayor impacto si no miramos atrás—dijo Theo mientras caminaban hacia el lobby. —Pero de verdad me encuentro a mí mismo con mucha curiosidad por saber si sigue allí parado luciendo como un idiota.
—Oh, estoy segura de que sigue allí. —dijo Hermione. Se mordió el labio—Quizá el efecto no se pierda si ambos miramos al mismo tiempo.
Theo sonrió. —Me gusta cómo piensas. ¿A la cuenta de tres?
—¿Qué tal a la cuenta de uno? —dijo ella, riendo mientras volteaba.
Theo se dio vuelta junto con ella y ninguno se sorprendió de encontrar a Tobias de pie justo fuera del ascensor con sus ojos confundidos adheridos a sus espaldas. Ambos rieron y miraron nuevamente hacia el frente.
Hermione y Theo tomaron una caseta telefónica de salida del Ministerio y luego caminaron el par de cuadras hasta el restaurante al que se dirigían. Cuando llegaron allí, la anfitriona ya sabía quién era Theo y le dijo que su mesa estaría lista en breve antes de tomar sus abrigos.
—¿Vienes aquí a menudo? —preguntó Hermione.
—Sí, es uno de los poco restaurantes mágicos en la ciudad donde las mesas están lo suficientemente apartadas una de otra como para tener una conversación sin preocuparte por que otros fisgoneen. —explicó—Si alguna vez necesitas un lugar para tener una cena donde necesites privacidad, lo recomiendo altamente.
Hermione alzó las cejas—¿Una cena… con privacidad?
—Por aquí, Sr. Nott—dijo la anfitriona, sonriendo mientras tomaba un par de menús y los llevó a la mesa.
Los ojos de Hermione de inmediato escanearon el restaurante. Por supuesto, cruzó por su mente que si Theo usaba este lugar para sus cenas privadas, entonces alguien más podría… Y así, sus especulaciones se confirmaron. Allí, en la mesa en el propio centro de la habitación, estaba Draco, tomando una copa de vino mientras Alexandra hablaba muy seriamente con dos hombres y una mujer. Y en ese momento, sus ojos vagaron por la habitación y hasta ella. Pudo ver su mano tensarse alrededor de su copa mientras las venas se brotaban en su frente. Pero se contuvo. Sus ojos se mantuvieron, sin embargo, fríos.
Alexandra se percató de su presencia también, y les sonrió por primera vez en, posiblemente, su vida, dándoles un pequeño saludo. Hermione la saludó de vuelta. Theo no los había visto.
Cuando llegaron a su mesa, Hermione se sentó con toda intención en la silla que daba la espalda a Draco.
—Oh, Draco está aquí. —dijo Theo al sentarse—Luce algo molesto. Su reunión no debe estar yendo del todo bien.
—Ajá—dijo Hermione, tomando el menú de vinos y enfrascándose en él. De pronto se dio cuenta de que quizá debió haberle informado a Draco de sus planes de esa noche, pero la verdad ni siquiera le había pasado por la cabeza. Esto no era una cita, a pesar de cómo se veía. —Así que… ¿eres más una persona de vino blanco, o tinto?
—Tinto, usualmente—respondió Theo—Pero no me importaría comenzar con un buen Chardonnay.
—De acuerdo—dijo ella.
—Hermione.
Hermione bajó su menú y levantó la mirada, un poco sorprendida de ver a Alexandra frente a ella.
—Espero no interrumpir—dijo ella—Pero parece que el hecho de que hayas venido es una buena señal.
Hermione arrugó la frente.
—Draco es demasiado orgulloso como para pedirlo pero esto clientes potenciales con los que estamos cenando son súper importantes. Más que la cuenta con el Ministerio, pero están algo escépticos sobre trabajar con nosotros por la reputación de Sangrepura, chauvinista, promiscuo… a falta de una mejor palabra.
Hermione miró hacia la mesa donde Draco parecía estar hablando con mucha honestidad y rió.
—¿Podrías venir a hablar con ellos? —preguntó Alexandra—Sólo saludarlos y hacerles saber que no es tan chauvinista como ellos creen. Obviamente no podemos hacer nada acerca de lo promiscuo.
Ahora Theo soltó una carcajada. Hermione lo miró.
—Adelante—dijo él—yo pediré el vino.
—Sólo tardaré un minuto—dijo ella, poniéndose de pie y siguiendo a una muy emocionada Alexandra hasta la mesa de ella y Draco.
—Lamento mucho haberme marchado así—dijo Alexandra al acercarse a la mesa—pero tenía que saludar a mi buena amiga Hermione Weasley.
El nombre resonó en la cabeza de la mujer primero. —¿Antes Granger, no? —preguntó.
Hermione sonrió y estrechó su mano. —Sí ¿Y tú eres?
—Jasmine Sharrow. Y estos son mi hermano Owen y mi padre, Maynard.
Un gusto conocerlos—dijo ella, estrechándoles la mano a ellos también.
—Ella trabajó con Harry Potter durante la guerra. —dijo Jasmine por lo bajo a los otros dos hombres.
—¿Y trabajas en el Ministerio, eres casi la mano derecha de Kingsley Shacklebolt, no es así?
—Sí, bueno, algo así—respondió ella. —Pero aún trabajo mucho con mi viejo departamento, luchando por los derechos de las criaturas no-humanas desfavorecidas—dijo ella para reforzar.
—Dicen que eres una de las candidatas líderes para Ministro de Magia una vez que Shacklebolt se retire—dijo Owen—¿Hay algo de cierto en eso?
—La idea me ha sido presentada en más de una oportunidad, pero no me adelantaré a los hechos. No hasta que llegue el día. —dijo Hermione—Kingsley es un magnífico Ministro y no añoro el día en que anuncie su jubilación. Sin él, una Hija de Muggles como yo nunca hubiese podido a llegar a una posición tan buena como la que tengo en el Ministerio.
Ella miró a Draco, y vio que le estaba dirigiendo una sonrisa cínica, pero luego sus ojos pasaron a Theo de nuevo.
—¿Sabpian que mi familia y la de Draco se unirán pronto? —preguntó. Esa era la primera cosa que decía que había atrapado la atención de Maynard. —Su hijo se casará con mi hija la próxima primavera. Será un gran evento.
—¿Dejarás que tu hijo Sangrepura se case con una mestiza? —preguntó Maynard.
Draco frunció el ceño. —¿Por qué no habría de hacerlo? Está más feliz que nunca, y su novia es tan brillante como su madre. Estoy segura de que los futuros pequeños Malfoy serán imparables. —dijo, mirando a Hermione y guiñándole un ojo.
Ella trató de sonreírle, pero sabía que ese guiño había sido forzado. Estaba enfadado con ella. No por ayudarlo en ese momento, sino por venir al restaurante con la persona a la que nuevamente estaba mirando.
—Fue bueno verte, Gra… Hermione, pero no queremos quitarte tiempo de tu cita—prácticamente escupió la palabra. Por suerte nadie más pareció percatarse—Te enviaré un correp electrónico la próxima semana antes de empezar nuestro trabajo en el Ministerio.
—De acuerdo—dijo ella—Y no es mi cita. Sólo estoy reuniéndome con un amigo, aunque estoy segura de que los tabloides pensarán otra cosa al respecto.
Hermione rió, esperando que sonara lo suficientemente casual como para simplemente introducir la frase en la conversación. Los Sharrow se le unieron. Alexandra también, aunque miró a Hermione de forma extraña.
—Fue un placer conocerlos a todos—Hermione les sonrió de manera amable a todos antes de dirigirse a su mesa. Una copa de Chardonnay la esperaba.
—¿Así que hiciste que Draco saliera triunfal ante ellos? —preguntó Theo, mirándola por encima de su menú.
—Lo dudo, pero traté—respondió ella, tomando un sorbo de su vino. Ojeó su menú, decidió lo que pediría y lo cerró rápidamente.
Theo la vio y rió—Así que, supongo que simplemente quieres ir al punto y saber por qué mi matrimonio no funcionó.
—Sí—dijo Hermione, rogando que esta cena no tomara demasiado tiempo, considerando que podía sentir los ojos de Draco perforarle la nuca.
La mesonera tomó sus órdenes. Hermione se decepcionó un poco al ver que Theo pedía un aperitivo. Eso llevaría más tiempo. Demonios.
—Espero que no te hayas imaginado una elaborada historia de dolor y traición, porque no es lo que tengo.
Hermione rió.
—Para mí, no hubo un momento definitorio—dijo él—Nos desenamoramos de forma gradual y, para cuando terminó, ambos simplemente lo sabíamos y nos confrontamos el uno al otro al respecto. Fuimos a una fiesta juntos y nos dimos cuenta después de eso de que no nos habíamos dirigido la palabra en toda la noche. Así que decidimos terminar. Supongo que por nuestros hijos debimos haber tratado un poco más de reconciliarnos, pero en ese punto nos pareció que hubiese mucho más que hacer.
—¿Y cómo lo tomaron tus hijos? —preguntó ella, finalmente enunciando su mayor preocupación.
—Edie lo tomó bien, de hecho se lo esperaba. —dijo Theo—siempre ha sido más madura que otros de su edad y sabía lo infelices que éramos.
Con esa descripción, Hermione inmediatamente pensó sobre lo que Blaise le había dicho sobre Edie. Ciertamente superaba su edad en ese aspecto, o al menos Edie parecía creer eso. Hermione se preguntó si Theo sabía algo sobre lo que su hija había hecho.
—Pero mi hijo menor, David, está convencido de que hice algo para arruinar nuestra relación.
—¿Por qué? —preguntó ella.
Theo se encogió de hombros. —No lo sé. Supongo que eso es lo que pasa usualmente. Alguien lo arruina.
Y eso era a lo que Hermione le temía. No quería que sus hijos supieran lo que su padre había hecho, y era obvio que era ella quien quería el divorcio. Si había alguien a quien iban a culpar, era ella.
—¿Así que no tuviste un momento definitorio donde simplemente viste a esa persona de manera diferente? —preguntó ella.
—No—respondió Theo—Digo, quizá toda esa noche de la fiesta haya sido un momento definitorio, pero no fue como lo describes, donde simplemente un velo se me quitó de los ojos. Ya sabía que había terminado, sólo que no quería decirlo en voz alta.
Hermione súbitamente tuvo que luchar con la necesidad urgente de mirar a Draco por sobre su hombro. Él había sido el que la había obligado a admitir que había tenido ese momento definitorio, y él decir haber tenido uno propio, pero ahora se daba cuenta de que él nunca le había dicho cuál había sido. Theo se había desenamorado; ése había sido su momento. Pero Draco jamás había estado enamorado en un principio, así que ¿cómo había sabido cuándo era el momento de dejar todo ir?
Su aperitivo llegó pronto y los dos hablaron sobre sus hijos mientras comían. Era agradable hablar con alguien con quien se identificara por una vez. La situación de Theo era bastante similar a la suya y, cuando su cena llegó, por primera vez Hermione se admitió a sí misma su peor miedo en voz alta. Que no sólo sus hijos la odiarían, sino que perdería al resto de su familia.
—Eso no va a pasar—la consoló Theo—Sin importar lo que pase, gran parte de tu vida la hiciste junto a estas personas. No perderás a nadie, ni siquiera a tu ex. Tienen dos hijos juntos. Estará por siempre en tu vida.
—¡Papá!
Theo y Hermione alzaron la vista para encontrarse con Edie de pie junto a su mesa, con su brazo alrededor del de un muchacho de no más de trece años.
—Edie, David ¿Qué hacen aquí?
—Oh, vinimos a cenar—contestó Edie—Mamá quiere que pasemos más tiempo con su novio nuevo—puso los ojos en blanco. Luego miró a Hermione y le dedicó una sonrisa resplandeciente. —¡Hola, Hermione!
Hermione le retornó la sonrisa—Hola, Edie. Es agradable verte de nuevo.
David, quien había estado mirando los alrededores del restaurante, de pronto se detuvo y la miró.
—Ella es la futura suegra de Scorpies, David—explicó Edie.
David extendió su mano con educación y Hermione la estrechó. —¿Están en una cita ustedes dos? —preguntó el muchacho.
—No—dijeron tanto Hermione como Theo al unísono. Eso había sido un alivio.
—Simplemente estamos cenando—añadió Theo.
Edie frunció el ceño.
Una mujer alta y delgada se acercó a Edie y David por detrpas, y puso una mano en el hombro de cada uno. —Niños, están siendo groseros. Por favor vuelvan a la mesa.
La mujer no se movió—¿Recibiste mi lechuza sobre el primero de septiembre? —preguntó ella.
—Sí—respondió Theo—Nos encontraremos en la estación.
Ella asintió. —Quizá deba advertirte que Alastair pidió ir a despedir a David en el expreso.
El rostro de Theo se tensó. —¿Por qué?
—Porque los dos se llevan bastante bien y quiere despedirse de verdad.
—Pero sólo has salido con él por cinco semanas. No es apropiado ¿Cómo se le ocurre pedir eso?
—Quizá será parte de nuestras vidas por un largo tiempo, Theo.
—Si sigue contigo el año que viene, pues que despida a David en ese momento. —espetó Theo—Dile que no, Jackie.
La mujer refunfuñó—De acuerdo. Lo que sea para complacerte. —dijo antes de retirarse molesta, dirigiéndole sólo una sutil mirada a Hermione.
—Jodidas mujeres—dijo Theo tan pronto se había ido—Te lo juro, la vida sería mucho más sencilla si cambiara de preferencia hacia los hombres.
—No lo creo—dijo Hermione con una sonrisa—Pero si te interesa, conozco a alguien que…
—¡No! —dijo Theo, alzando sus manos para que no siguiera—Me retracto.
Hermione rió.
Esta ciudad de verdad es muy pequeña—dijo Theo, mirando la mesa que su familia ocupaba. Luego sus ojos pasaron a la mesa de Draco.
Hermione frunció el ceño. Miró a todos lados hasta encontrar a su mesonera y la llamó. —¿Podría traernos la cuenta, por favor?
—¿Quieres irte? —preguntó Theo.
—Creo que es mejor que nos vayamos—respondió Hermione—Podemos irnos de aquí y tomar un helado en un pequeño local Muggle cerca de aquí que estoy segura nadie de nuestro círculo conocerá… ¿te parece?
Theo sonrió. —Sí, suena mucho mejor.
Cuando llegó su cuenta, Hermione trató de tomar dinero de su bolso pero Theo insistió en pagar. Cuando se fueron, la guió hacia la salida con su mano en su baja espalda. Hermione miró de reojo la mesa de Draco y sus miradas se encontraron por un segundo. Nunca había visto tal frialdad en ellos.
Tras una larga discusión acerca de la ley que estaba tratando de aprobar mientras comía una barquilla de chocolate y menta, Hermione y Theo se separaron. Hermione buscó un callejón, solitario donde aparecerse hasta su casa, mientras él caminó hasta el Ministerio donde planeaba usar la Red Flu. Se abrazaron a modo de despedida. Nada más.
Hermione se apareció en su purche y comenzó a buscar sus llaves. Durante los primeros años de matrimonio, ella y Ron vivieron en un vecindario Muggle, que hacía el retorno a casa un poco más dificultoso, por lo cual buscaron una casa en un vecindario mágico apenas supo de su embarazo con Rose. Estaban allí desde ese entonces. Bueno… ella.
Súbitamente, la esencia conocida de un encantamiento Silenciador la rodeó.
—Granger.
Hermione alzó la cabeza con pánico al escuchar la voz. Draco estaba de pie justo frente a ella. —Malfoy, ¿qué estás…?
—¿Qué mierda estabas haciendo con él? —gritó, con el rostro de un color rojo brillante.
—Yo… no era… digo…—No era que Hermione no tuviese una respuesta, obviamente la tenía, pero su presencia allí la tomó por sorpresa de tal manera que no podía encontrar las palabras adecuadas.
—¿Y dónde coño estabas? ¡Te fuiste del restaurante hace más de una hora… te he estado esperando por cuarenta y cinco jodidos minutos!
—Fuimos… hel.. hela…
—¿Fuiste a su casa para follártelo, o qué?
La mandíbula de Hermione se desencajó, su corazón latió despacio hasta casi detenerse. Antes de darse cuenta de lo que hacía, su mano estaba alzada y dirigiéndose a la mejilla del rubio donde impactó con fuerza.
—¿Cómo te atreves? —espetó elLA—Te dije esta misma tarde que eres lo único que quiero. ¿Por qué demonios habría de follarme a alguien más?
Draco alzó una mano y acarició su mejilla herida—Yo no…
—¡Theo entiende por lo que estoy pasando, Malfoy! Ha pasado por lo mismo y lo comprende. ¡Por eso acordamos reunirnos para hablar!
Los ojos de Draco se suavizaron—Pero yo te entie…
—¡No, no lo entiendes! —lo interrumpió ella—Nunca amaste a tu esposa. No sabes lo que es ver a la persona con la que has pasado tantos años de tu vida cambiar frente a tus ojos. No sabes lo doloroso que es desenamorarte de alguien por quien sentías cosas tan intensas antes.
Hermione se limpió algunas lágrimas, pero nuevas se formaron de inmediato.
—Me percaté cuando te vi en el restaurante que probablemente debí comentarte mis planes para esta noche, pero no pensé que fuese lo suficientemente importante como para mencionarlo. Sólo era una cena.
Draco suspiró y extensió sus manos hacia ella. —Granger, por favor no…
—¡No me toques! —gritó ella, alejándose de su agarre. —Que vinieras aquí… ¡Que me acusaras de algo más que haber hablado con uno de tus amigos mpas cercanos no está bien, Malfoy! ¡E incluso si hubiese sido una cita, no tienes derecho a enfadarte por ello! ¡Sólo acordamos que no nos acostaríamos con nadie más! ¡Estos celos enfermos no pueden suceder! ¡Al final de todo, no puedes quedarte conmigo! ¡No podemos crear este tipo de vínculos entre nosotros, porque al final hará que la despedida sea más dolorosa de lo que ya será!
Finalmente encontrando sus llaves, Hermione subió las escaleras hasta su puerta principal.
—¡Granger, detente! —dijo él, tomándola del brazo.
Hermione forcejeó hasta que la soltara. —Sólo vete.
Draco no se movió.
Hermione lo miró y suspiró. —¿Siquiera conseguiste cerrar el trato con los Sharrow? —preguntó ella.
—Sí—respondió él. —Nos darán un período de prueba.
Hermione asintió. —Me alegro—Introdujo su llave y abrió la puerta. —Buenas noches, Malfoy.
Entró y cerró la puerta. La cabeza de Hugo se asomó para poder verla desde la sala. Estaba viendo un programa en la televisión. —Hola, mamá. El papá de Scorpius pasó por acá hace un rato buscándote. Me dijo que había un asunto de negocios de extrema urgencia.
—Sí, ya logró contactarme. —dijo ella, entrando a la sala y dándole un beso en la frente a Hugo. —¿ya comiste?
—Sí, Rose me hizo algo de comer en su casa.
—¿Sabía bien?
—Definitivamente está mejorando—dijo él—Pero no es tú.
Hermione sonrió.
—¿Podrías hacerme tu estofado una de estas noches antes de que regrese a la escuela?
—Por supuesto—dijo ella—Creo que iré a dormir temprano. Ha sido un día largo. Buenas noches, cariño. —dijo, dándole un beso de nuevo.
Cuando Hermione entró en su habitación, sacó su teléfono, que había puesto en silencio durante toda la noche. Había once mensajes de Draco, los primeros tres de antes de siquiera haberse ido del restaurante. Suspiró y los borró todos. Luego se acostó en posición fetal en la cama sin quitarse la ropa y lloró. No sabía por qué estaba tan alterada, sólo lo estaba y ya. Sus acusaciones sobre Theo habían sido horribles pero era más que eso. Y mientras se quedaba dormida, empezó a pensar que quizá era por lo que ella había dicho. Que no podría quedarse con ella, porque eso implicaba que ella no podría tenerlo a él tampoco. Y eso le dolía más que todo lo demás.
XXX
Hermione se encontraba de pie en la Plataforma 9 ¾ el primero de septiembre tratando de fingir sonrisas cuando en realidad se sentía bastante deprimida. Draco había tratado de contactarla un millón de veces desde esa noche pero no le había respondido. Nunca se apersonó en sus predios. Sin embargo, hubo algunas mañanas donde un café estuvo esperándola en su escritorio, una vez con una rosa roja perfecta con una nota atada a ella que decía "Lo siento". Merlín, sí que lo extrañaba…
—Mamá.
Hermione levantó la mirada y se encontró con Hugo—¿Ya tienes tu baúl en el vagón? —preguntó ella.
—Sip, ¡todo está listo! —exclamó Hugo.
Hermione lo envolvió en un abrazo, llorando y tomándolo cada vez más fuerte contra su cuerpo.
—¡Por Merlín, mamá, haces esto todos los años! —dijo Hugo—Ya es mi sexto, ¿cuándo dejarás de actuar así?
—Nunca—dijo ella, dándole varios besos en la mejilla.
—Hermione, deja de sofocar al muchacho—bromeó Ron, alejando a Hugo de su madre y dándole un abrazo mucho más masculino. Hermione puso los ojos en blanco. —Tengo algo para ti—Ron le dio a su hijo una pequeña bolsa de Galeones—Para una visita de Hogsmeade. Sólo hazme un favor y trata de llevar a alguna chica con la que planees estar más de un par de semanas.
—De acuerdo—dijo Hugo, guardando la bolsa en su chaqueta—Gracias, papá—se volteó de nuevo hacia Hermione.
—Puse algunos bocadillos en tu bolso para el viaje—dijo ella, comenzando a llorar de nuevo.
—Vete, hijo—dijo Ron—Antes de que no te deje.
Hugo rió. —Está bien. Adiós, gente—Le dio un corto abrazo a cada uno y caminó hasta donde Lily se encontraba abrazando a su madre y llorando con ella. Probablemente se habían reconciliado. Le dio un abrazo a Harry y siguió a Hugo hasta el tren donde el resto de sus amigos los esperaban.
Parker de pronto se acercó a la chica pelirroja. —Hey, Lil, mira esto—dijo él, mostrándole una insignia plateada con una "C" ornamentada grabada. —Estás en libertad de llamarme capitán este año. Creo que me queda bien.
—Felicidades—dijo Lily fríamente antes de darse la vuelta y caminar hacia el tren.
—¿Lily? —llamó él, pero ella no se dio la vuelta. Hugo trató de seguirla per Parker lo tomó de la camisa y lo acercó a él. —¿Qué le dijiste? —espetó.
—Nada—dijo Hugo, empujando a Parker lejos de sí—Si no sabes por qué está molesta, es tu problema.
—¿Qué hice? —preguntó Parker—¿Ganarle el puesto de capitán?
Hugo rió—De verdad que eres un idiota—dijo, entrando finalmente al vagón.
Parker trató de seguirlo pero alguien lo haló del brazo—Nos sentaremos por allá, Parker—dijo Issy, llevándoselo hasta otro vagón.
—Pero…
—Olvídalos—dijo ella—Ya sabes lo que dicen de esa chica, Lily… nunca entendí por qué te juntaste con ella en primer lugar.
Parker dejó que Issy lo arrastrara hacia sus asientos, pero sin dejar de ver hacia el sitio donde Lily se había marchado.
—¿Puedes creer las agallas de ese muchacho? —dijo Ginny mientras ella y Harry se acercaban. —Quizá haya sacado la belleza Greengrass, pero tiene cerebro Goyle.
—De verdad no creo que tenga idea de los errores que comete—dijo Hermione.
Miró alrededor y vio a Theo con su hijo y exesposa. Él la saludo con un ademán que ella le retornó. Habían almorzado juntos un par de veces desde aquella noche, y era bueno finalmente tener a alguien con quien hablar. Pero verlo allí, en esa fecha… súbitamente su mente se inundó con imágenes de la persona que deseaba ver con desesperación.
—Hermione, ¿quieres ir a almorzar en algún lado? —preguntó Ginny—¿Sólo chicas?
—Seguro—dijo Hermione, esperando que el almuerzo fuese una buena distracción.
No lo fue.
Durante la comida, Ginny le hizo bastantes preguntas sobre Theo, que hicieron que Hermione pensara en Draco de nuevo.
—Sólo somos amigos, Ginny. Ha pasado por lo mismo que yo, y me ha guiado por el proceso. Eso es todo.
Ginny asintió y dejó las cosas así, no preguntó más.
Cuando terminaron de comer, Hermione se fue a casa y caminó nerviosa por todas las habitaciones. Llegado un punto, tomó su bolso de viaje y lo puso sobre la cama. Luego volvió a pasearse sin rumbo por la casa. Cuando regresó, lanzó en el maletín algo de ropa de oficina, un sostén y bragas. Salió del cuarto. Luego tomó algunos tacones y medias. Entró a su baño, salió, y luego volvió a entrar para tomar su cepillo de dientes, un perfume y su jabón facial. Eso también fue a parar al maletín.
Cerró la cremallera del bolso. Luego la abrió y comenzó a sacar las cosas. Las volvió a meter, se colgó el bolso del hombro y se dirigió a la chimenea.
Tras varias inhalaciones profundas, Hermione lanzó algo de Polvo Flu, se introdujo en el hogar y dijo, —Mansión Malfoy.
Cuando llegó, la sala estaba vacía. Se mantuvo allí de pie por un minuto, sin levantar la mirada hasta que escuchó pisadas acercarse. Draco apareció en el umbral de la puerta que se dirigía a su biblioteca. Sus ojos se abrieron de par en par cuando la vieron, y desde lejos, lucían quizá un poco velados.
—Granger.
Draco corrió hasta ella y la tomó en sus brazos. Hermione dejó caer su bolso y lo abrazó con fuerza, disfrutando de la sensación conocida al tiempo que sus labios se fundían.
—Lo siento—susurró él entre beso y beso—No sé qué se apoderó de mí esa noche. Sé que tú nunca…
—Malfoy, lo sé—dijo ella, alejándose un poco y mirándolo directo a los ojos. Una de sus manos ascendió hasta acariciar su mejilla. —Pero quiero que entiendas que estoy comprometida con esto. Si eso llegase a cambiar en algún momento, prometo decírtelo.
Draco pasó sus manos de forma tranquilizadora por sus caderas y juntó su frente con la de ella. —¿Qué es lo que en verdad quieres, Granger?
—En este momento—dijo, dándole un beso en el mentón—lo único que quiero es estar aquí contigo, dormir en tus brazos y que me abraces como si pudieses tenerme por siempre contigo.
Draco asintió y aumentó la fuerza de su abrazo.
Hermione lo besó en los labios y convocó su bolso hasta su mano usando la varita. Los apareció a ambos en el dormitorio de Draco, donde dejó de lado su maletín y lentamente comenzó a despojarlo de su ropa. Ese día no hubo sexo salvaje, violento y desesperado entre ellos, pero sí hubo una especie de hambre, y algo más que ninguno de los dos pudo identificar con precisión. Pero fue fantástico. Por Merlín que lo fue.
Cuando Draco despertó la mañana siguiente, extendió su brazo hasta el otro lado de la cama, esperando tomar a Hermione pero lo encontró vacío.
Sus ojos se abrieron de golpe. Ella no estaba allí. Se sentó en la cama y escaneó la habitación. Su ropa aún estaba en el piso al igual que su bolso, pero la cobija pequeña que normalmente estaba bajo su edredón estaba ausente.
Una brisa le acarició la piel y fue en ese momento que se dio cuenta de que las puertas al balcón estaban abiertas. Se puso de pie y caminó hasta afuera. Hermione estaba allí, envuelta en la cobija y apoyada en la baranda del balcón, viendo el amanecer. Draco se colocó detrás de ella y la envolvió con sus brazos, plantando suaves besos en su cuello.
—Es muy bonito aquí en las mañanas—dijo ella—Cualquiera podría acostumbrarse a esto.
—Sospecho que tú lo harás—dijo él, moviendo sus manos hasta que estuvieron bajo la cobija, acariciando sus muslos. Hermione se recostó de él y gimió por lo bajo. —¿Qué hora es? —preguntó él.
—Poco más de las seis.
—Aún es temprano—dijo él—¿Quieres bañarte conmigo, Granger?
Hermione asintió.
—Entonces manos a la obra.
Draco le dio vuelta y la levantó en sus brazos, besándola mientras la cargaba hasta adentro. Ambos estaban más que listos para disfrutar su primera mañana juntos. Sólo una de las muchas que sabían que vendrían pronto.
N.T.: Bueno, espero les haya gustado! qué tal esa tensión emocional? Se viene lo bueno! No olviden dejar un review. Los quiero!
A.-
