CAPÍTULO 9 "TALLERES"
Llevaba todo el día esperando para poder regresar al taller de esgrima. No solo porque era muy bueno en él, sino porque podía burlarse de Marth sin que a muchos les importara.
–Además…–pensaba mientras se cambiada su uniforme por una túnica verde que por debajo iba un camisón blanco, con una malla de cadenas. Esta era sujeta por un cinturón café, llevaba guantes y botas del mismo color. Su pantalón era color crema, y su gorro iba a juego con su túnica. A su espalda llevaba una espada con empuñadura azul y un escudo del mismo color con un símbolo dorado con rojo –…así puedo seguir impresionando a Zelda…
Salió de los vestidores, viendo como había varios alumnos nuevos. Sintió cierta lástima por ellos cuando él les demostrara porqué iba a ser el siguiente capitán, aunque tenía que admitir que era la única manera en que el maestro Ghirahim concordara con Zelgius, pues este quería que Link fuera el nuevo capitán cuando se fuera.
Se sentó en el piso con sus otros compañeros, viendo a su maestro de piel gris y blancos cabellos. Sus excéntricas ropas eran blancas cubiertas por una capa roja. Un excéntrico diamante azul colgaba de su oreja, el único ojo que no estaba cubierto por el flequillo de su profesor resaltaba por el…¿maquillaje?...
–Buenas tardes a todos…–su voz apagó los comentarios de los alumnos–…yo soy el maestro Ghirahim…estoy aquí para enseñarles a usar la espada correctamente, a como reaccionar cuando tienen un enfrentamiento con otra, a defenderse de otros y todas esas cosas…
Link solo analizaba con mayor detenimiento cada comentario de su profesor, dándose cuenta que no había cambiado para nada desde hace un año. Aunque internamente ( y por alguna extraña razón) daba gracias por eso.
–…Empezaremos con una pequeña demostración de parte de nuestro selecto grupo de esgrimistas…– buscó entre todos a sus alumnos que formaban ese equipo. Una vez identificados, analizó con detenimiento que pareja haría una gran batalla. Cuando tuvo la combinación perfecta, continuó–¡Zelgius!, ven acá capitán…
El de ojos verdes obedeció poniendose de pie en el acto. Portaba una inmensa y pesada armadura negra y en sus manos llevaba un casco que iba a la par con la misma. Link siempre se preguntaba si hacía calor adentro, además del como el de cabellos zafiro lograba pelear con ella de una manera tan rápida y audaz a pesar de su notable peso. Su capa roja ondeaba ligeramente con cada paso que su portador daba hasta llegar a la zona del futuro combate, lejos de los nuevos.
–Muy bien…–volvió a ver a su equipo dispersado, buscando a quién anteriormente había elegido como rival del capitán –¡Marth!, ven acá…
El príncipe Alteano se levantó. En su cabeza reposaba una tiara dorada y tenía unos ropajes azules con varios adornos. Su capa era de una tela más fina que la que portaba su rival, la cual era prensada a sus nobles ropajes gracias a una gema roja. Sus guantes compartían el mismo tono de azul que la parte externa de su capa, ya que la parte interna era roja. Sus botas eran cafés y cubrían hasta la rodilla a su pantalón blanco.
Empezó a dirigirse con cuidado hacia su rival, evitando los pies de todos…
–¡Aah!...
…Menos los del hyliano que tanto aborrecía desde inicios de ese año…
–¿Te lo dije no cuatro ojos?... –dijo divertido el agresor–…el piso es engañoso…
El noble no respondió nada, colocándose los lentes antes de levantarse, para evitar de nuevo los hechos del día anterior y continuó su camino. No se había percatado de la mirada asesina que su hermana gemela le dirigía al rubio.
–…Maldito Link hijo de…
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el inicio del combate. Sabía que Zelgius no se iba a detener por la discapacidad visual de Marth, pero también sabía que su hermano de iba a dejarse ganar tan fácilmente por algo así.
En este momento la pesada espada de Zelgius forcejeaba con la delgada espada del Ateano. El primero lo alejo con un save empuje para el, pero muy fuerte para su rival. Este último intentaba frenarse para no estrellarse con la pared.
Una vez que logró recuperar su equilibrio, corrió hacia su rival, listo para volver a embestirle, evitando las muchas ráfagas que le enviaba. Parecían ser simples e inofensivas, pero podían ser letales si el "caballero negro" o BK por sus siglas en inglés no medía su fuerza.
Al llegar a su alcance, el BK dirigió un corte horizontal que el príncipe esquivo a penas a tiempo, rodando hacia la parte trasera de su rival y haciendo un corte del mismo estilo, el cual no le hizo ni el mas minimo rayón.
Dio una vuelta de carro hacia atrás al apenas notar que su contricante dirigía la empuñadura de su pesada arma hacia el, sin embargo al ir callendo, no se salvó del segundo intento, siendo lanzado hacia los pies de las gradas.
Se levantó con algo de dificultad, no iba a dejar que el combate terminara tan pronto, por lo que volvió a embestir contra su enemigo, quien bloqueó todos y cada unos de sus perfectos cortes, el también alcanzado a bloquear todos. En su último forcejeo, el sudor le cubría todo el cuerpo y su fuerte respiración empañaba sus lentes, su cuerpo le quemaba y le exigía un descanso, cada músculo le dolía, ya fuera por los golpes, o por el exceso de esfuerzo que su dueño demandaba.
Sintió un gran alivio al escuchar como su entrenador daba el combate por terminado. De seguro era por el estado del joven Alteano, pero a el no le importó. Tendría el descanso y agua que su cuerpo demandaba. Sintió un enorme alivio al sentarse al lado de su gemela, quién amigablemte le ofreció agua y unos pañuelos para limpiarse el sudor de la frente.
–Buen combate compañeros…–el maestro aplaudió. El resto de los presentes imitó al profesor, realmente habían disfrutado del combate–…ahora vamos a lo interesante…Llegó el momento en el que uno nuevo se enfrentará a alguien del equipo de esgrima…esta vez será…
El leve silencio que dejó el profesor sirvio para que varios nuevos soltaran varios susurros donde expresaban una combinación de susto y emoción.
–…¡Link!... –la expresión del nombrado fue una mayor que la alegría. Podía demostrar por fin porque Zelgius quería que el fuera el siguiente capitán derrotando a un novato. Aunque el hubiese preferido derrotar y humillar a Marth.
–…Ahora, ¿quién será el nuevo al que te enfrentarás?…
Su ojo recorrío los asustados rostros de todos. Mostró interés en un rostro que parecía no mostrar interés alguno por ningún combate y que parecía esconderse entre las sombras.
–¡Tú!... –lo señaló. Este bufó y se acercó. Llevaba una extraña gabardina azul que tenía rasgada la manga izquierda, sobre la cual tenía protecciones en pecho y hombros. Debajo de la misma llevaba una camisa, la cual era roja. En su frente, llevaba la gabardina verde oliva prohibida por su celador. Sus pantalones eran unos blancos y unas botas cafés le cubrían hasta la rodilla. Levaba una capa que por la parte interna era de un café muy ligero y por la parte externa era roja. Sus brazos tenía unos guantes negros y por debajo unos vendajes, esto de seguro era para evitar lastimarse alguno de ellos.
Al acercarse la cara de Link expresó entre miedo y horror al reconocerle.
–…¡¿La pesadilla Gawain?!...
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Veía a todos desde una esquina del salón. Sus rubíes como ojos analizaban con detenimiento a cada uno de los que eran sus compañeros en el taller. No se había sentado en el piso como los demás porque temía que su blanco vestido se ensuciara con el piso, sin embargo, empezaba a cansarse, a pesar de estarse apoyando en su cetro morado con la trifuerza de su mundo en la punta.
Volvió a admirar su atuendo y como las telas moradas con simbolos de su nación combinaban perfectamente con las telas de su vestido. Sus brazos eran cubiertos con finos guantes blancos los cuales reacomodaron la dorada corona con una piedra roja que la hacían hacerse merecedora de su título: "princesa de Lorule".
–Hola…–una femenina voz le habló. La de cabellos morados volteó a verle. Era rubia y de ojos azules, se parecía mucho a un muchacho de su salón.
–Hola…–le respondió, un poco cortante.
–Eres nueva, ¿no?...
Internamente pensó en lo ilógica que le parecía esa pregunta, ya que nadie la había visto por ahí antes, pero simplemente respondió–Sí…
–¡Lo sabía!...
–¿si lo sabía porque carajos me pregunta?... –le molestaba que le hicieran preguntas bastante obvias.
–Me llamo Linkle…–la chica le seguía hablando animada–…¿y tu?
–Hilda…
–¿Hilda?... –la rubia lo pensó un poco al sonarle el nombre–…¿eres prima de Midna, no?
No sabía si sentirse halagada u ofendida, conociendo como era su prima podría tomarlo como ofensa, aunque también sabía que no era tan mala y halagaba mucho a ella y a su hermano al hablar.
–Si…–le dirigió una casi imperceptible sonrisa–…soy su prima…
–ya veo, tu prima habla mucho de tu hermano y tu…
La sonrisa de la princesa se amplió, al saber que era por la primera razón por la cual supo que era la prima de la twili.
Entonces la maestra se hizo presente. Era aquella que se había presentado en la mañana, solo que ahora portaba un vestido blanco con una abertura hasta la cadera, adornado con bordes rojos y con finas lineas doradas en ellos. Una enorme piedra roja parecía sostener un cinturón café que adornaba las caderas de la mujer. Su cuello era elegantemente adornado por un enorme collar color bronce, el cual combinaba con algunos colgijes de su cinturón y de la mangas que cubrían sus delgados brazos. Uno de ellos llevaba un cetro azul y el otro un escudo dorado por dentro pero con un espejo al exterior. Por último, su cabeza era adornada por una hermosa corona dorada que la hacía parecer un ser divino.
–Bien señores, empecemos…
Entonces todos guardaron silencio y voltearon a ver a la mujer. Hilda segupia de pie, terca en no sentarse para no arruinar su vestido, a pesar de que sus piernas temblaban y le gritaban lo contrario. Palutena entonces la vio y le sonrió amigablemente, parecía mas tranquila que en la mañana después de la discusión con ese peli azul engreído y eso le alegraba.
–Esta bien…– le dijo sin dejar de sonreír–…acaban de limpiar el piso, tu vestido no se ensuciará…
No le importó como supo el porqué no había tomado asiento, simplemente obedeció la orden, casi casi tirandose de rodillas al piso, aun sin soltar su cetro y dirigió la vista hacia la docente.
–Bien, creo que la mayoría ya me conoce, pero para quienes no, soy Palutena Angels, y seré su maestra en el taller de magia, pero en lugar de aburrirlos con habladuría de que hacemos aquí, dejaré que nuestro equipo escolar les enseñe… –Buscó entre todos a sus alumnos y al encontrar al par perfecto, les llamó–…¡Zelda!, ¡Soren!, ¡al frente!...
El de ojos color sangre se levantó al mismo tiempo que la princesa de ojos azules. Hilda los analizó por un momento: el con cabello negro y ojos como los de ella, y ella…bueno…parecía una versión alterna de ella, solo con diferente colo en ojos y cabello, pero no le prestó más atención en cuanto el combate empezó.
El dio el primer golpe: un potente tornado que la hyliana evitó por muy poco. Entonces le lanzó un potente fuego de Din, quien evitó con gran facilidad. Ambos eran muy buenos, de lo mejor que se podía tener, era una dificil decición la que Callil tendría que tomar una vez que ella se graduara.
El combate siguío. Eran los vientos de el contra el fuego y magia obscura de ella. Pareciera un espectáculo de luces perfectamente planeado, como si cada golpe y movimiento hubiese sido ensayado durante todo el verano.
Entonces algo en el falló. No supo como pero no logró evitar el fuego de Din que la castaña le lanzó, el cual le quemó severamente, y el en su interior sabía que la chica había contenido gran parte de su poder.
La maestra dio el combate por terminado para que ambos descansaran, sus cuerpos estaban bañados en sudor tanto por evitar los ataques como por atacar al contrincante.
–Bien, ahora porque no nos muestra el resto de la clase lo que pueden hacer…–Palutena continuó una vez que ambos alumnos tomaron sus asientos. Sin tener otra opción, uno a uno demostró sus talentos mágicos. Algunos eran buenos con la magia de trueno, otras con la de fuego, alguno que otro con la de viento, y el resto usaban otro tipo de magia. El unico tipo que casi no notó era magia obscura. Se sintió como bicho raro, pues era su especialidad.
–Bien…–la peli verde analizó a los alumnos una vez más para identificar quien no había demostrado su talento. Su mirada se posó en la princesa loruleana, a quien le sonrió–Faltas tu, ¿no?...
La princesa se quedó helada, ¿ya le tocaba?, ni si quiera sabía que debía hacer o decir, no estaba entre sus estudios o formalidades el improvisar, menos porque era la heredera, no podía hacer eso.
–Pero al parecer…–respiró hondo poniendose de pie y dirigiendose al frente–…este es ahora el plan…
–Y dinos emmm….–la maestra hizo una pausa a propósito para que ella dijera su nombre al salón.
–Hilda…
–Dinos Hilda, ¿Qué clase de magia vas a realixar?...
La presión invadió a la chica. Sentía como todas las miradas curiosas la observaban con detenimiento, como críticos listos para reprocharle cualquier movimiento que haga, sea o no sea incorrecto.
–M-magia obscura…–el miedo ahogaba su voz, hacía años que no se sentía así.
–¿Obscura?... –la maestra sonaba incrédula, Hilda no entendía porque–…escuché que muy pocas especies la dominaban…
Algo dentro de Hilda soltó una terrible ira al escuchar esa palabra, ¿especies?, ni que fueran animales salvajes. Aunque cierto era que no se les conocía como "humanos" sentía que esa palabra fue usada de forma ofensiva de parte de su profesora.
–Bien…enseñanos…
Tan solo terminó de pronunciar la última palabra, la princesa cerró los ojos y concentró toda su energía en la creción de una red obscura que se enredó por todas las ventanas y cerró la única puerta. Sabía que podía hacer más cosas, por lo que decidió volver a concentrar su energía en invocar a la obscuridad que consumió cada gota de luz existente en la habitación.
Algunos de los presentes gritaron, unos de miedo, otros de sorpresa, sin embargo, su maestra y la capitana le veían asombradas, e intercambiaron miradas…
…ya sabían quien completaría el equipo de magia…
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El saco relleno voló al otro lado del salón. Era la quinta vez que Lethe los dañaba de esa manera. Claro está que du fuerza era mayor que la de cualquier humano que haya estado ahí…
–…Impresionante…
Exeptuando aquel humano que era el capitán del equipo de boxeo, quien a pesar de no ser de una gran estatura, poseía un cuerpo musculoso, además era agil y rápido, tal vez no tanto como un laguz, pero lo suficiente para ser el que tomara las riendas del equipo.
Su piel era bronceada, lo que hacía resaltar sus verdes ojos, esta misma función también era desempeñada por sus negros cabellos.
–Gracias capitán…– Lethe normalmente no siente esa clase de respeto hacia algún humano, sin embargo, ese humano era especial y diferente. No sabía que era, pero era lo que su sexto sentido le decía sobre el.
El capitán solo le sonrió levemente y después se dirigió hacia su entrenador Caineghis, quien le sonrió de la misma manera antes de dirigirse hacia los nuevos.
–Lamentablemente y a diferencia de otros grupos, nosotros solo tenemos un equipo de cuatro estudiantes, por lo que esta lleno… –Muchas quejas de disconformidad se escucharon, las cuales fueron apagadas por la severa mirada del profesor–…Sin embargo, eso no significa que no puedan entrenar durante este año, para calificar durante el siguiente para quedar en este grupo…les enseñaré igual que como lo he hecho con otras generaciones a que aprendan el arte del boxeo…
Lethe no se cansaba de escuchar al viejo león hablar con tantos ánimos hacia los nuevos jóvenes. Sabía que Caineghis era grandioso aplacando grandes masas y sabía que debía de hacer ante los nuevos. No le sorprende que haya sido alguna vez rey de Galia…
–Bien, escojan a un compañero y practiquen…–todos obedecieron sin chistar. Entonces llamó aparte al equipo que representaba con orgullo su escuela, para hablarles de un tema que no les extrañaba que el sacase…
–Este año, somos los anfitriones del torneo contra la escuela de Final Fantasy…–les habló con seguridad a los cuatro una vez reunidos–…necesito que entrenen más y mejor que el año pasado…no quiero que nos vuelvan a avergonzar…en especial cuando es en nuestro propio suelo…
Entonces la laguz recordó algo que no quería que la volviera a atormentar: su primer gran fracaso en la final del evento del año pasado.
FLASH BACK:
La gente gritaba su nombre con emoción. Era la última ronda… ella y ese humano rubio de nombre Sabin iban empatados
–…solo un punto más…–pensaba dando ligeros saltitos en su esquina, esperando que el ring sonara para que pudiera acabar de una vez por todas.
Entonces, el tan esperado sonido le retumbó en los tímpanos, haciendo que ella se dirigiera a toda velocidad hacia su contrincante, quien para su enorme sorpresa no se movía. Daba la victoria por hecha…pero no esperaba que su rival usara el viejo truco de ponerle un pie para después golpear descaradamente su espalda.
Cayó al suelo, incapaz de moverse. Ese golpe ni un laguz veterano podía habérselo dado con tal facilidad…algo estaba mal…
Sus ánimos bajaron aun más al escuchar que la victoria era para ese rubio tramposo y con poco honor. Juró vengarse justo antes de desmayarse…
FLASH BACK:
–¿Estás bien?... –el gato azul le llamó preocupado a su compañera. Había olvidado que seguían en su salón de entrenamiento. Su equipo le miraba con una terrible preocupación y parecía no parpadear hasta que la chica reaccionase.
Ella, aún atónita por haber recordado eso solo asintió. Un silencio sepulcral llenó la pequeña reunión que estaban teniendo, siendo quebrado de nuevo por la grave voz de Caineghis.
–Eso es todo lo que quería decirles…–dijo sin despegar la mirada de la felino–…vayan a entrenar…
Se dirigió entonces hacia los nuevos, dejando al equipo de nuevo en manos de su capitán, quien los intentaba motivar para olvidar esa horrible derrota. Sin embargo, ni él podía superarla.
–…Me vengaré…–Lethe solo enterró sus garras en su piel, sintiendo como el cálido líquido salía y manchaba lentamente el piso, sin embargo, le ignoró por completo–…te habrás arrepentido de hacer trampa Sabin…
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A diferencia de otros talleres, el de atletismo se llevaba a cabo en un a cancha especial detrás del gimnasio. El viento acariciaba gentilmente todos los cabellos de los presentes. El cielo era azul y revelaba que era un hermoso día para practicar dicho deporte.
–Llegas tarde…
Para Tibarn no había nada más importante que la impuntualidad, y más cuando se trataba de hacer cumplir al capitán de su equipo con la misma. El muchacho, vestido de un traje de cuerpo completo color azul marino. Lo que este dejaba ver de su piel era que era tostada, sin embargo, no se dejaba ver el color de sus ojos ni su cabello, dado que estos eran cubiertos por un casco rojo con un águila dorada en él. Su cuello era rodeado por una pañoleta amarilla que iba a la par con sus botas y guantes.
–Si profesor, lo siento…–su voz se oía fastidiada, como si realmente no quisiera estar ahí. A pesar de que el halcón lo notó solo le miró severamente hasta que tomó asiento en las gradas junto con sus otros compañeros.
–Como les decía…–continuó el instructor–…este taller es mucho más que solo correr, deben tener disciplina para poder llegar a su objetivo, agilidad para saltar los obstáculos y velocidad para poder hacer competencia de una manera equitativa contra sus rivales. Vamos a hacerles una pequeña demostración con todos los integrantes del equipo de atletismo.
Los nombrados se pusieron de pie de inmediato, desfilando por las gradas hacia la pista. El primero en bajar fue Pit, quien cambio su uniforme por una toga blanca, unas sandalias cafés cuyos listones le llegaban hasta la rodilla y en su cabeza reposaban laureles dorados, haciéndole ver como un ser angelical.
Le siguió Mario, quien usaba ahora una playera roja y un overol azul, sus botas eran cafés y su cabeza era adornada por una gorra roja con una M en ella y sus manos eran cubiertas por dos guantes blancos.
El tercero en bajar fue Falco, quien portaba ahora unos pantalones café con camisa y botas a juego, junto con una chaqueta blanca y una pañoleta roja que cubría su cuello (lo cual era extraño y tal vez hasta ridículo por el clima y el deporte que estaba a punto de realizar).
El cuarto que se les unió era Fox, quien portaba un traje similar al de Falco, la diferencia era que su camisa y pantalones eran verde olivo y sus botas negras con rojo.
El último en bajar fue el capitán, quien bajo con el mismo desgane que lo hizo al llegar.
Al llegar abajo tomaron posiciones mientras que su entrenador preparaba el cronometro y esperaron el silbato del mismo para dar inicio a la carrera.
El capitán con gran facilidad llegó a la cabeza, seguido por Pit, quien a pesar de tener alas que no le servían para volar corría como un demonio, al grado de casi alcanzar a su capitán. Mientras Fox y Falco peleaban por el tercer lugar, Mario se les adelantó por casi nada.
La carrera terminó con un empate en primer lugar, Mario en el segundo y Fox y Falco en tercero. El laguz miró el cronometro con satisfacción.
–¡un minuto cuarenta y dos segundos!... –vociferó a los cuatro vientos, orgulloso de su equipo, se sintió pavo real en lugar de halcón, pues su equipo acababa de romper su propio récord–…esto es lo que uno de ustedes puede lograr el siguiente año, me encantaría decir que este, pero el equipo está completo, por lo que-…
–Eso es incorrecto maestro…–le interrumpió el capitán. Tibarn le miró con furia, ¿a que se refería?
El alumno respiró muchas veces. Había practicado todo el verano para dar esa noticia a su maestro a penas regresando a la escuela, pero ahora que se encontraba ahí, simplemente las palabras no salían de su boca, pero tampoco podía seguir fingiendo que amaba ese taller, por lo que se armó de valor y pronunció la oración que pudo haberle causado un ataque cardiaco a su profesor:
–Renuncio al equipo…
Aasgfasffsfagsfasfas por fin pude actualizar :D
Lamento si fue mucho tiempo pero me encontré con dos problemas: inspiración y la casi muerte de mi lap. Pero en fin uwu volví y espero no tardar tanto para el siguiente capítulo.
Guest: aquí esta uwu, espero no tardar más para el siguiente
Ximena González: créeme que me alegré mucho con tu review uwu me alegra que te haya gustado desde el primer capítulo, y espero que siga siendo de tu agrado. Lo de Link molestando a Marth y su actitud tendrá sentido más adelante, créeme ;)
Así es, todos tienen un pasado obscuro uwu poco a poco se irán descubriendo más y más.
Me alegra que te gusten esos Marth y Ike
Sobre el Zelink, por el momento si, y si te preguntas porque el "por el momento", te dejaré con la intriga porque no quiero hacer spoilers uwu y no, la relación de Ike y Marth no es yaoi, es simplemente algo que se transformará en amistad uwu
Si, abrá personajes de Final Fantasy más adelante, y si, las batallas serán narradas mas o menos como lo fueron en este capítulo (afagfagfafa yo amo a Edgar uwu)
No te apures, no la dejaré en el olvido y me alegra que te guste como va formándose uwu si intento hacerlos lo más largos posible, pero no tanto porque después siento que hartan .-.
Espero que les haya gustado uwu y les invito a leer mis otros fics: Victima inesperada y perdido y encontrado
Nos leemos :D
