Notas de autor:
Este capítulo tiene un formato diferente a los otros. Estarán leyendo algunos momentos relevantes sucedidos en un lapso de tres años. Espero que se entienda
Capítulo X
Preludio I
Albus se deshizo el nudo de la corbata y cayó rendido en la cama, había sobrevivido a sus primeros exámenes en Hogwarts y estaba muerto.
El año estaba acabando y eso le generaba algunas incertidumbres. La primera tenía que ver con Scorpius que, si bien se mostraba tranquilo, había en él una parte que se había extinguido junto con el matrimonio de sus padres. Albus realmente no quería dejarlo solo durante el verano y estaba pensando pedirle permiso a su madre para que Scorpius pasara unos días en su casa; claro, eso le llevaba a su siguiente incertidumbre: ¿Scorpius aceptaría?
Scorpius no mostraba signos de ningún resentimiento pero aún así, Albus tenía sus reservas.
—Por Salazar… Transformaciones fue una pesadilla —Scorpius se dejó caer a su lado. Tenía los ojos cerrados y estaba completamente relajado, era el momento ideal para hablarle de su deseo.
—Mañana empiezan las vacaciones —Scorpius gruñó un sí pero no se movió —. Me estaba preguntando si te gustaría pasar algunos días en mi casa —Scorpius abrió los ojos y le observó fijamente —. Supuse que te sentirías algo solo en casa de tu abuela y que tal vez…
—¿Los extrañaría? —Albus no dijo nada sólo siguió con su mirada fija en Scorpius —. Mira, sé que no hemos hablado para nada de aquel día, en parte porque lo quiero olvidar, pero no te culpo a ti o a James. Realmente si ustedes no hubieran estado conmigo tal vez ni siquiera hubiera regresado…
—No necesito que hablemos de eso. Sólo sé que eres mi único amigo en el colegio y quisiera que conocieras a mi mamá, que vieras mi casa y que, ese estúpido tirano que tienes por gato, corra por toda mi casa —Scorpius sonrió agradecido. Se volvió a recostar y sin pensarlo tomó la mano de Albus. Estaban juntos en esto, sea como fuera, estarían juntos hasta el final.
Era el inicio del tercer año y Rose estaba odiando Adivinación; James en cambio, estaba encantado con el profesor Firenze y hasta con la profesora Trelawney, algo que Rose no entendía para nada. Un pequeño tumulto en el pasillo les distrajo. Diana Nott había caído en medio del pasillo.
—Ey… —James salió corriendo por el pasillo ante la mirada curiosa de Rose —. ¿Estás bien? —James llegó hasta Diana para ayudarle —. Fueron unos chicos de Hufflepuff de tercer año, no pude identificarles del todo, pero podemos acusarles y la directora seguro…
—No, por favor. No hagas esto más grande. Hace mucho que no me pasaba algo así, sólo me tomaron por sorpresa, iba pensando en mis deberes y a esos chicos les ha resultado fácil hacerme un hechizo zancadilla.
—Pero Diana…
—Déjalo como está, James, por favor. Sé que te sientes con lo obligación de cuidarme por la relación que tienen nuestros padres pero me puedo cuidar sola. Lo he hecho todos estos años, así que no te preocupes ¿quieres?
James no dijo nada más, le ayudó a levantarse; se dio cuenta que sangraba un poco por la herida que se había hecho en la rodilla. Con un movimiento de varita le cerró la herida y le sonrió a la chica.
—Espero que no te moleste. Ese hechizo me sale muy bien porque suelo caerme todo el tiempo de la escoba —Diana observó la sonrisa de James.
—Me tengo que ir. Debo estudiar, gracias James.
Rose se acercó cuando vio a Diana Nott alejándose por el pasillo. James siguió a Diana con la mirada.
—¿Estás bien? —James asintió.
—Siempre quise tener una hermana. Pensé que con Diana sería más sencillo.
—Diana la ha pasado mal, James. Sabes cómo son con ella, dale un poco de tiempo, apenas hace unos meses que tía Ginny anunció su noviazgo con el señor Nott. Estoy segura que conforme pasen el tiempo, Diana se dará cuanta que eres un buen chico.
La luz del sol empezó a filtrarse por la ventana. Harry abrió los ojos y se estiró perezosamente. Draco estaba a su lado, completamente bello y con facciones casi angelicales, dormido era otra persona. Acarició su rostro, enredó sus dedos en entre las hebras de cabello rubio y sonrió sintiéndose increíblemente feliz.
No podía creer lo afortunado que era por estar allí, por poder besar a ese rubio que era todo lo imperfecto que siempre quiso en su vida. Se acercó un poco más a Draco y le besó en una porción muy apetecible de su cuello, Draco gimió entrecortadamente y Harry recibió ese sonido como un ataque directo a su entrepierna. Abrazó a Draco por la cintura mientras le besaba, de pronto Draco se giró y se colocó encima de él.
—Señor Potter parece que se levantó inspirado —Harry lo tomó por la cintura y restregó su erección contra la de Draco.
—Es muy difícil no estar inspirado con semejante hombre —Draco empezó a mover su cadera encima de Harry y éste cerró los ojos sintiendo que su excitación alcanzaba un punto más allá de lo humanamente posible —. Draco…
—Supongo que tendrás que tendrás que demostrarme que tan inspirado te encuentras…
Harry tragó al ver cómo Draco se acariciaba lentamente y le lanzaba una mirada lasciva. Harry recorrió el cuerpo del rubio de arriaba abajo, tocándole con devoción. Draco levantó un poco la cadera provocando que la polla de Harry se colora entre sus nalgas y encontrara camino hacia la estrechez de su culo. Fue bajando poco a poco y gimió el nombre de Harry cuando empezó a moverse con la misma intensidad con la que se acariciaba.
Se corrieron al mismo tiempo, Harry dentro de ese culo perfecto y Draco encima del cuerpo de éste. Se quedaron unidos y abrazados por un rato hasta que la alarma sonó y ambos decidieron tomar una ducha. El desayuno estaba listo sobre una pequeña mesita en la terraza de su habitación.
Harry se había mudado a la mansión Malfoy y había traído con él al viejo Kreacher que una vez a la semana iba a Grimmauld Place. Potter no podía creer que había pasado casi un año de eso pero era feliz, muy feliz. Bueno, todo lo feliz que se podía ser a pesar de no contar con sus hijos.
—Oliver y Rebeca me preguntaron si debían traer vino —después de pasar por una breve crisis Harry decidió que no volvería a ser auror y menos volvería a estar en el ojo público; Hermione sugirió que se uniera al departamento de Aurores como consultor para casos difíciles y Harry aceptó al poco tiempo. Realmente no fue una sorpresa para él llevarse bien con Oliver Wood, hasta cierto punto los dos eran igual de apasionados en el trabajo, lo que fue una verdadera sorpresa fue que la esposa de Wood y Draco se hicieran grandes amigos; así que una vez al mes se reunían para cenar junto con Ron y Hermione, en ocasiones también se les unían George y Angelina. Hacían un grupo bastante pintoresco.
—Sí, un par de botellas estarán bien —Draco empezó a comer viendo hacia el jardín —. Recibí una carta de mi madre. Dice que vienen a pasar las fiestas con nosotros.
—Eso será… interesante, ¿tú padre sigue enamorado de Neville? —Draco rió.
—Mi padre siempre estará enamorado de Neville —fue el turno de Harry para reír. Era una pesadilla reunirse con Lucius, el hombre se la pasaba hablando de todas las maravillas de su ex yerno, como hacía más dinero, como tenía un gran nombre y como era respetado por todos, como lo extrañaban los elfos en la mansión, entre otras amenidades que le dejaban asqueado al cabo de un tiempo. Harry había aprendido a hacer oídos sordos y dejaba que Narcissa se ocupara de su marido que terminaba guardando silencio después de captar la mirada de su esposa —. Tal vez algún día entienda que él nunca va a regresar —el rostro de Draco se ensombreció un poco y Harry le tomó la mano que descansaba sobre la mesa.
—¿Aún no te quiere recibir? —Draco negó. Durante todo ese tiempo había intentado hablar con Neville para llegar a un acuerdo sobre pasar algo de tiempo con Scorpius. Pero se había negado rotundamente a recibirle.
—Su secretaria es un amor. Hablamos perfectamente de negocios pero en cuanto toco el tema de verle, ella me dice que no pierda el tiempo. Yo sólo quiero saber de Scorpius…
—Lo sé —le besó dulcemente —. Lo siento —Draco sabía que Harry no la pasaba mejor que él con respecto a sus hijos.
Ginny había decido que Harry volvería a la vida de sus hijos y como primera medida decidió que él cenaría una vez al mes en su casa, Draco también había sido invitado por Ginny, pero él prefería declinar las invitaciones para hacer todo menos violento. Sin embargo no habían tenido éxito. A pesar de cenar con ellos, Harry no lograba intercambiar una sola palabra con sus hijos, pues ellos hacían hasta lo imposible por sólo soltar monosílabos cuando él estaba allí.
Ginny constantemente les reñía por su actitud pero hasta la fecha no había podido hacer nada para evitar que sus hijos se portaran así. Draco sabía que a Harry le dolía tanta indiferencia pero también sabía que nunca les obligaría a hacer algo que no les naciera del corazón.
—Te amo… —Dijo Harry y Draco le besó, ¿siempre sería así de duro?
George observaba desde el pórtico a su hijo jugando y riendo. Estaba por empezar su primer año en el colegio. Sus padres nunca entendieron porque, a pesar de haberse casado, no había tenido hijos al mismo tiempo que el resto de sus compañeros, incluso Ron y Hermione habían tenido hijos antes que Angelina y él.
Al principio había tenido terror por no poder lograr hacer feliz a su esposa, desde la muerte de Fred no se sentía él mismo, pero Angelina había sabido ayudarle y lo había llevado a recordar todo lo bueno que le aguardaba en la vida. Pero aún así no había querido tener hijos pues… no creía poder soportar ver a un hijo suyo sin ver a un hijo de Fred corriendo junto a él.
Sin embargo, Angelina quería hijo. Ella nunca lo presionó, nunca le dijo nada para obligarle, pero George la conocía y, sobre todo, le amaba. Así que se decidió a dar el paso porque ella se lo merecía. Fred II era idéntico a su padre y tenía su mismo carácter bromista, George lo amaba más que a nadie en el mundo pero aún así… lo había puesto en riesgo.
—¿Sigues añorando los años en los que era pequeño? —George se giró para ver a su esposa.
—No realmente. Me preguntaba en que momento creció tanto. Está por iniciar el colegio —Angelina sonrió.
—Pobre colegio… ¿estás bien? —Le preguntó son seriedad. George estaba seguro que ella sospechaba porque estaba tan nostálgico.
—Me preguntaba porque fuiste al baile con Fred —Angelina se acercó a él con una sonrisa traviesa.
—Supongo que porque era más guapo que tú —le acarició el rostro y George le sonrió. Había estado a punto de perderla a ella también y todo por regresar a un fantasma.
—A buena hora me lo dices, debí casarme con Daphne Greengrass —Angelina le rodeó el cuello con los brazos acercándose a él con esa mirada peligrosa y altanera que solía tener cuando hablaban de sus relaciones pasajeras en el colegio.
—Te hubieras muerto de aburrimiento con ella. Te lo puedo demostrar cuando quieras y a la hora que quieras, tanto como aguantes —Angelina le besó y George recibió esa muestra de amor como un compromiso pues no volvería a poner en peligro a su familia por una ilusión perversa.
Teddy le sonrió a Neville en cuanto lo vio. Realmente él no tenía por qué estar allí pues tenían a un interno encargado de la tarea aburrida de pedir los suministros de herbolaria para el laboratorio de San Mungo. Pero Teddy disfrutaba mucho esas visitas pues, podía pasar un par de horas a lado de ese hombre por el cual, sentía un encaprichamiento que le resultaba algo vergonzoso.
—Teddy, ¿puedo preguntarte algo? —El chico asintió. Sabía que Neville no salía con nadie y por un momento su corazón empezó a latir apresuradamente y asintió energéticamente —. ¿Aún tienes relación con la esposa de Nikola? —Teddy intentó disimular su decepción.
—Sí, aún soy su Sanador de cabecera. Realmente no me necesita pero le gusta hablar conmigo.
—Yo aún me sigo viendo con Nikola —desde el secuestro de los chicos la Orden no se había reunido de nuevo en pleno. Teddy entendía, la situación era tensa y, no era sencillo para ningún enfrentarse a ella —. Creo que siguen planeando algo, ¿se lo podrías plantear a Hermione?
—¿Por qué no lo haces tú? —Neville de pronto parecía tenso —. Sé que no quieres volver a verles pero si tus sospechas son ciertas debemos estar unidos para hacer frente a lo que sea que esté pasando.
—Aún no, tal vez luego. No lo sé. Aún duele mucho —Teddy desvió la mirada. Había pasado poco más de un año y Neville aún no lo superaba. Teddy se estaba temiendo que jamás lo haría —. Oye, tengo dos boletos para el teatro ¿te gustaría venir conmigo? —Teddy boqueó completamente descolocado —. Mira, sé que eres más joven que yo y que seguro tienes mejores planes pero realmente eres prácticamente el único amigo que tengo. No sé si eso ponga mucho peso en tus hombros.
—Amigo… vaya, no sabía que me considerabas un… amigo —dijo con el mejor tono neutro pero Neville no pareció notar el esfuerzo.
—El mejor amigo —Neville le sonrió satisfecho de lo que decía y completamente ajeno al dolor de Teddy —. Entonces ¿qué dices?
—Que sí, vamos al teatro, amigo —la sensación era agridulce pero Teddy pensó que por lo menos había terminado por ganarse la confianza de Neville.
Scopirus y Albus estaban apartados del todo el barullo de la recepción. La boda de la madre de Albus con el señor Nott había sido sencilla y bonita sin embargo la fiesta se estaba prolongando muchísimo y ellos se aburrían horrores. Scorpius observó a James que estaba al otro lado del salón hablando animadamente con Diana y con un par de amigas más que, seguro se morían por él, menuda mierda; en la pista de baile estaba su papá y el papá de Albus bailando despreocupadamente, Scorpius desvió la mirada. Era la primera vez que los veía juntos después de aquello y, con pesar descubrió que, le seguía doliendo.
—También me preguntó por qué les invitó. Supongo que mamá cree que es muy civilizado tener a su ex esposo en su boda.
—Igual de civilizado que obligarles a cenar con él todos los martes —Albus asintió.
—Scorpius —el chico vio a su padre que se acercaba a él —, ¿ya has saludado a papá? —Scorpius evitó cualquier signo que mostrara su fastidio. Sabía que su padre no se tomaba muy bien esas muecas.
—No sigas, padre. Sabes que no lo haré. Bastante tengo con verle a lado de… su amigo
—Scorpius…
—No, padre. Mejor nos vamos, no quiero arruinarle la boda a la madre de Albus —Scorpius notó como su padre iba a protestar pero no le dio tiempo — ¿Me acompañas? —le dijo a Albus que asintió y le lanzó una sonrisa apenada a su padre. Se mezclaron entre la gente y luego salieron del salón. Necesitaban aire fresco.
Neville se quedó clavo en el lugar sin saber qué hacer. Tal vez podía obligar a Scorpius pero ¿realmente quería algo así? Claro que no. Su idea era acercar de nuevo a su hijo con su papá, después de todo, eran familia y no podían estar más tiempo separados. Si bien en un principio no sabía qué hacer, con el paso de los meses comprendió que, Scorpius necesitaba a sus padres; aunque no siguieran juntos. Por un largo año había intentado que Scorpius se reuniera de nuevo con Draco. Claro que su hijo no quería ni tocar el tema.
—¿Te dio resultado? —Teddy le entregó una copa y Neville bebió un poco.
—No realmente. Pensé que al verle por lo menos intentaría ser educado e iría a saludarle —Teddy rió por un poco — ¿Qué?
—¿Sabes cuántos años lleva mi abuela sin hablarse con su hermana Narcissa? —Neville negó —. Más de los que suman nuestras edades. Así son los Black y Scorpius no iba a ser la excepción.
—Supongo que tenía la ilusión. Sé que al principio yo también fui un poco rudo con Draco y que no quise ponerme de acuerdo con él para que viera a Scorpius pero… necesitaba tiempo. Ahora he reflexionado y, yo mejor que nadie, sé lo horrible que es crecer sin padres. Eso es algo que Scorpius no se merece, sobre todo si sus dos padres viven y están cuerdos…
—Bueno, lo que se dice cuerdos… —Neville no pudo evitar sonreír —. ¿Por qué quieres obligar a tu hijo a hacer algo que tú no estás dispuesto a hacer?
—¿A qué te refieres?
—A que quieres que Scorpius cambie la página como si nada, cuando tú mismo ni siquiera puedes ver a Draco —Neville se sintió atacado por muy momento pero en el fondo sabía que Teddy tenía un punto a su favor —. No me mal intérpretes, no estoy, ni estaré nunca a favor de lo que te hicieron. Creo que Draco actuó mal y que eso que te hizo fue espantoso. Engañar a alguien de esa manera fue ruin. Pero si tu objetivo en la vida es que tu hijo conviva con sus dos padres debes de empezar a pensar en una manera de perdonar a Draco.
—¿Qué edad tienes? —Teddy elevó su ceja y Neville le sonrió —. Vamos, no pongas esa cara, sólo nunca pensé que alguien tan joven como tú me pusiera las cosas tan claras —Teddy se encogió en hombros sintiéndose algo sonrojado por las palabras de Neville —. Tienes razón, sé que debo acercarme a Draco pero no sé cómo hacerlo —Neville dirigió su mirada hacia la feliz pareja que bailaba en la pista, Draco y Harry… realmente se veían muy felices —. Antes de enamorarme de él solíamos ser los mejores amigos y pensé que me lo había contado todo —Neville desvió la mirada pues empezaba a sentir algo muy cercano al dolor —. Pero hasta en esa época me mintió; jamás me habló de Harry, mucho menos de su romance y tampoco que seguía amándole.
—Sientes que traicionó su amistad y tu amor por él —Neville bajó el rostro. No quería que Teddy viera que había acertado de nuevo —. Tal vez lo hizo y tú estás en todo el derecho de sentirte traicionado pero no esperes que Scorpius no se sienta igual.
—Realmente eres muy bueno en esto.
—Es porque soy Sanador y eso me dota de habilidades que ningún florista podría tener —Neville rió a carcajadas por primera vez en toda la velada y Teddy se sintió como un millón de galones al haber sido él quién lograra tal hazaña.
—Vaya, creo que la única habilidad de la que no te dotó tu carrera fue la de tener un poco de humildad.
—Te equivocas, soy tan humilde que dejaré que me invites a bailar —Neville negó divertido —. Anda, vamos…
—Gracias por ser mi mejor amigo —le dijo Neville tomándole de la mano.
Ron observaba a su padre mientras hacía uno de esos ridículos crucigramas que le había enviado Teddy para ayudarle a recuperar su memoria. Para él resultaban inútiles pero Hermione decía que lo tenían que intentar todo, aunque Ron estaba convencido que lo mejor para su padre eran las sesiones de legeremancia con Draco.
Resultaba agotadoras para ambos y, en más de una ocasión, Draco terminó desmayado al ser atacado por un recuerdo dentro de la mente de su padre pero por lo menos con ellas se había encontrado algo o mejor dicho: a alguien.
Su padre recordaba la figura de un hombre vestido con una túnica negra. Ese hombre le había lanzado infinidad de hechizos y había logrado confundir la mente de su padre a tal grado de que en ocasiones no sabía si lo que ocurría a su alrededor era real o una simple maquinación de su mente.
Hermione constantemente le decía que tuviera paciencia, que su padre se recuperaría pronto y que volvería a ser el de antes pero Ron no estaba tan seguro. Muy dentro de él tenía la sospecha de que ese hombre de túnica negra se había llevado una gran parte de la personalidad de su padre.
Harry observaba a Ginny y luego a Theodore y no sabía si reír o llorar. Realmente no se esperaba lo que le acaban de decir.
—Corríjanme si me equivoco pero lo que ustedes quieren es que Albus, James y tu hija —dijo viendo a Theo —, vengan a pesar sus vacaciones de verano con nosotros.
—No se los pediríamos sino fuera necesario —dijo Ginny rogándole a Draco y a Harry con la mirada —. No hemos tenido nuestro viaje de bodas precisamente porque nuestras fechas no habían coincidido y ahora que lo hacen son casi las vacaciones de los chicos y no tenemos con quien dejarles. Los abuelos de Diana están en un crucero, mis padres ya no están para cuidar, más bien necesitan que los cuiden a ellos, por eso mismo casi nunca están en la madriguera, George y Billy se turnan para que vayan a sus casas y por lo mismo no puedo pedírselos a ellos…
—Ginny, cariño, nosotros estamos encantados con la idea pero ¿ellos saben lo que nos están proponiendo? —le preguntó Draco sumamente preocupado.
—Hemos hablado con ellos…
—Y por supuesto que no aceptaron —Theodore sonrió apenado ante las palabras de Harry —. Miren, yo soy el primero en alegrarme con la posibilidad de tener a mis hijos conmigo durante una temporada pero no quiero que sea porque están obligados.
—No hay otra manera, Harry. Ellos no aceptarían venir por las buenas y nosotros de verdad queremos ese viaje de bodas. No quiero que suene a chantaje pero he estado con nuestros hijos toda su vida, fui una buena madre o por lo menos eso creo, así que me merezco un momento de egoísmo.
—Nadie dice lo contrario Ginny. Ustedes merecen ser felices pero… ellos me odian.
—Y te seguirán odiando aunque no vengan este verano —Harry se quedó sin argumentos para darle a su ex esposa —, sólo quiero que estén en lugar seguro mientras yo no estoy. No me hagan rogarles.
—No tienes porqué Ginny, sus hijos serán bienvenidos a la mansión Malfoy durante todo el verano —dijo Draco zanjando el tema y dándole a Harry un dolor de cabeza insoportable.
Harry no podía dormir, la sola idea de tener a sus hijos en casa le llenada de expectativas pero sabía perfectamente no debía guardar muchas esperanzas pues los chicos llegarían obligados por Ginny y no por voluntad propia.
Parecía que estaba condenado a no llevarse bien con sus hijos. Era muy doloroso pensar que su felicidad era, en gran medida, la culpable de no tener una relación con ellos; ciertamente el abandono era algo que no se podía olvidar así como así y menos si era coronado con lo que había sucedido entre Draco y él.
Para sus hijos, él había destruido la familia de Scorpius y eso era algo con lo que tenía que vivir. Sin embargo aún tenía la esperanza de recuperarles o por lo menos mostrarles que no era un ser tan desagradables.
—Ey… —Draco había bajado para encontrarse a Harry sentando en el sofá fingiendo que veía las noticias muggles —. Me lleve un susto al no encontrarte en la cama, ¿sigues con insomnio? —Harry había estado durmiendo mal desde la visita de Ginny.
—Lo siento. Sigo dándole vueltas al asunto… no lo puedo evitar. Termine convirtiéndome en una mierda de padre —Draco entendía el sentimiento —. No me mal intérpretes, no cambiaría nada de lo que sucedió porque terminamos juntos pero, no puedo olvidar que mi felicidad me llevó a ser el peor de los hombres para mis hijos. Digo, de por si no me tenían en un gran concepto.
—Bueno, podemos tomar esto como una oportunidad para que ellos te conozcan y se den cuenta que no eres tan malo —Draco le abrazó —. Nuestros hijos tienen que entender tarde o temprano que, tal vez nos equivocamos en la forma, pero que en el fondo sólo queríamos ser felices después de tanto.
Draco esperaba verdaderamente que eso sucediera porque, a pesar de que durante esos tres años había buscado incasablemente a Scorpius, su hijo no quería saber nada de él y era lo más doloroso que le había pasado hasta ese momento.
—Sucederá… tal vez no para mí pero sí para ti porque te lo mereces.
Harry se acercó para besar a Draco y sentir en su amor el gran consuelo a los errores que habían cometido con sus hijos.
Ese momento íntimo y sentimental evitó que prestarán atención al noticiero nocturno en donde se daba la terrible reseña de un ataque a un hospital en las afueras de Paris. Las autoridades no tenían una explicación para ello y estaban intentando conectar a células terroristas con tan nefasto evento. Sin embargo la explicación era más siniestra pues, ese acto, era el primero de muchos que tenían planeados los fugitivos. El final para ellos estaba lejos de escribirse.
Bueno espero que les hayan gustado estos momentos. El siguiente capítulo también tendrá algo distinto. Ojalá lo disfruten.
Quiero hacer algunas aclaraciones porque parece que se ha estado entendiendo mal algo. Con esta historia intento mostrar que ningún personaje es perfecto. Lo digo por un comentario que me hicieron sobre James padre.
Quiero aclarar que en ningún momento defiendo, ni defenderé lo que Severus hizo con Harry. Él fue terrible pero, creo que en pecado llevó la penitencia como decía mi abuelita. Harry, era lo único que quedaba en el mundo de Lily y terminó odiándole, Severus perdió la oportunidad de ser un padre para Harry, perdió la oportunidad de tener algo de cariño. Pero también creo que James padre, estaba equivocado, que era arrogante y que eso le llevó a su muerte pues, confió que Voldemort jamás sospecharía de Peter al creerlo el eslabón más débil. Igual le pasó a Sirius con Kreacher, que nunca intentó ganarse su lealtad y terminó siendo traicionado por él.
No justifico a James padre que, fue un bully con Severus, pero tampoco justifico a Severus que, fue un bully para Harry.
Ningún personaje es perfecto y eso es justamente lo que les hace maravilloso porque así conectan con nosotros que tampoco somos perfectos. Todos cometemos errores, todos hemos señalado o dicho algo que luego comprendemos que esta equivocado. Hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos.
Así que querida o querido lector que me comentó sobre James padre, quería exponerte mi punto de vista. No encontraras tu comentario publicado, no porque me haya molestado, sino porque no te longueaste para hacerlo y creo que eso es algo que tenemos que evitar. A veces lanzamos comentarios al aire escondiéndonos detrás de la etiqueta de invitado o detrás de un avatar y eso no se vale, sobre todo porque me quitas la oportunidad de responderte y, justamente de eso se trata esto, de hacer una comunidad, de hablar, de intercambiar opiniones y de formar lazos. Todos los que comentan a en mis historias te pueden confirmar que tengo la costumbre de responder a sus comentarios e intercambiar opiniones. Incluso te lo pueden decir las personas que han intentado atarme por escribir historias de parejas que odia. Ya me había pasado cuando escribía Kurtofsky que hasta en twitter me daban caña.
Por favor, háganme saber si realmente el mensaje de humanidad no es está entendiendo para darle giro a esta historia.
En fin, un gran abrazo, cuídense. Nos vemos el viernes.
