"Historias que con el lento paso del tiempo se convierten en leyendas."
31. Guerra de Sucesión
La noche se visitó de gala, en su traje destellaban las estrellas pues majestuosamente amparaba el principio del fin. El momento había llegado, tal vez un poco precipitado y un tanto bañado de llanto y sangre pero hoy no había cabida para escuchar lo que se quedó atrás sino levantar la mirada contemplando ese perfecto futuro… Historias de amores, simples vidas en que sus protagonistas decidieron adelantarse un segundo al destino para ser ellos quienes deciden el momento convirtiéndose así en leyendas. Hoy se escribiría de nuevo la historia, hoy los amantes contarían un nuevo final en el que el amor latió con mayor esperanza que la razón ¿Y sería así? Pues ambos llegaban a este momento con sus almas marchitas, sus corazones hechos trizas, y sangrantes emergían de las cenizas del dolor…
Michiru observaba con cuidado cada movimiento de Haruka. Con un gesto de su mano apretó las ataduras de la niña y ella gimió del dolor. La dama de las profundidades marinas frunció el ceño molesta por esa crueldad en su amante. Pero todo tendría un sentido cuando bajara al Templo y leyera sus destinos. Michiru arqueó la ceja ¿La creía tan estúpida como para descender al inframundo y arriesgarse a morir?
-¿Crees te mataré? – rió animadamente la rubia – piensa niña tonta – gritó haciendo que todo el palacio retumbara – Si te mueres no podré abrir la tumba. Ve, te esperaré… Te esperaremos y entonces tú serás libre de decidir… Su vida o la mía – acarició con delicadeza su mejilla
- Esta será la última vez que confíe en ti – se desvaneció
- Ilusa – rió a carcajadas
Cerró los ojos invocando al trono de nubes. Se elevó lentamente para sentarse en él. Desde allí contemplaría el mundo que se sacudía por su poder, esperaría por su bella amante. Cerró los ojos dejando que Morfeo la llevara a otros mundos. Dormía tan profundamente que no escuchaba los gritos de los mortales ni a Lindsay intentando liberarse.
-¡Maldita sea! ¡Kared! – gimió la niña
-¡Vengo! – gritó el chiquillo jadeando – es que son muchas es…ca… le…ras… ¡Estás muy alto!
- Con un demonio debes tener algún talento
- Sé cocinar y deja de gritar o despertaremos a los dioses
- Debes matarme, por favor
-¡Cómo! – se quedó pasmado – escapé de mi madre para salvarte no para ayudarte a morir
Michiru había llegado al inframundo. Ese sitio donde la Tumba de Dios permanecía sellada y custodiada. Observó los dos sarcófagos y las energías que de ellos emanaban peleando ferozmente. Y allí en las paredes, escritos sus destinos. Buscó con ansiedad lo que Haruka pretendía matando a Lindsay.
- No puede ser – musitó aterrada
- Sailor Neptium – de nuevo esa misteriosa voz que ya antes la escuchó llamarla
-¡Quién eres!
- Mi nombre es Ummy Tenoh… así me conoce Haruka
-¡Tú eres el otro Dios!
- Así es – y frente a sus ojos pareció la hermosa mujer. Sus cabellos dorados llegaban hasta el piso, sus ojos azules irradiaban una calidez tan especial como la de Serena – Siento mucho Haruka esté sufriendo tanto y lo que tú estás por sufrir… Ella debe morir, no puedes permitirle ascender al trono
-¿Qué está sucediendo?
Miró de nuevo los jeroglíficos. Según la leyenda los dos dioses mantendrían una eterna lucha, el bien y el mal albergados en dos seres ajenos, cada uno buscando sobrevivir y era así como el universo mantendría su dualidad y equilibrio. Pero uno de los dioses logró dominar al otro y al saberse vencedor e imposibilitado para matar a su contraparte decidió amarrarlo a una roca para que cada amanecer las bestias lo devoraran vivo, hasta el fin de los tiempos… su sangre satisfacía al universo y mantenía el pequeño orden que él terminó.
-¿Haruka? ¿Es Haruka quien debe morir y renacer todos los días?
-¿Y quién más? Pero esa leyenda fue hace tanto tiempo… Luego alguien retó a Dios… El Ángel Negro… en ese entonces solamente era un ser celestial, sin otra malicia que su innato sentido de búsqueda de la verdad… Se opuso a Dios y terminó el sufrimiento de su contraparte… Me liberó
Y el caos reinó por muchos milenios hasta que ambos dioses se separaron, el uno se olvidó del otro, compartieron el universo. Pero la soledad comenzaba a aniquilarlos.
- Y decidí ser un mortal… Me gustaba tanto observarlos, eran tan felices y llenos de esa chispa y magia de la que nosotros empezamos a olvidarnos
-¿Y tuviste a Haruka?
- Sí, el caos reinaba en el universo por tercera vez. Pero Dios se había vuelto un tanto ruin y despiadado, le gustaba ser un mortal y regocijarse con el sufrimiento ajeno… El caos estaba dentro de su ser, ambos cambiamos nuestros lugares. Yo siempre fui el mal, la oscuridad, las tinieblas, el grito de los condenados… y él fue el bien, la luz, la esperanza… Y uno de ustedes humanos nos devolvió la esperanza… Nos entregó a su pequeño hijo para que se restaurara el orden, de nuevo habría un Dios devorado cada noche y dos dioses viviendo en plena felicidad
- Lindsay
- Sí, esta guerra no es solamente nuestra sino es parte de las monstruosidades que los propios humanos han creado… Haruka no me escucha, debes detenerla, no pueden permitir que un niño tome su lugar… Ambas se enfrentarán y la vencedora condenará a la otra…
- No me puedes pedir eso ¡No pelearé contra Haruka!
- Lo harás… es tu destino – señaló los murales – si te unes a ella los dos dioses serán malditos y el caos reinará por siempre, el silencio cubrirá el universo, las tinieblas se apoderarán de los corazones de los mortales llevándonos al fin
- Mil veces eso – se dio la vuelta
-¡Por favor escúchame!
El grito de la tumba la hizo despertar. Sus ojos azules contemplaron con arrogancia al poderoso Ángel Negro. Sus miradas se encontraron. Y la criatura emitió un fuerte gemido invocando a sus poderes. Haruka sonrió ¿Sería tan tonto para creer que la enfrentaría? Cerró los ojos y el poderoso ser alado la atacó. Pero fue detenida en su intento. Frente a ella estaba Sailor Mercury
- No lo permitiré – dijo la jovencita
- Debes escucharme… Nunca pretendí hacerle daño a tu hermano
-¿Ah no? Y para qué le robabas su energía
- No seas tonta… Si te pedía que me dieras el cristal creerías que algo malo estaba ocurriendo y lo único cierto es que esa cosa te estaba volviendo loca. Así que le robé un poco de energía a tu hermano para restaurar la tuya, supongo eso confundió a la Estrella y creyó él tenía el cristal
-¡Es mentira!
-¡No!
-¡Sailor Mercury! Ángel Sagrado de Mercurio
-¡Qué!
El traje de Mercury comenzó a emitir pequeños destellos plateados. Sus colores azules se volvieron de un tono cristalino y de su espalda surgieron dos hermosas alas blancas que un segundo se volvieron negras. Su tiara brilló y de su pecho surgió una pequeña estrella color azul celeste.
- Ya no soy la misma. ¡Tú lo dijiste! Debemos estar con los ganadores
- No puedes hacerme esto – retrocedió asustada – Estás loca Amy ¡El poder del cristal te corrompe!
-¡Agua Cristalina de Mercurio!
Ante sus ojos se formó un torbellino de agua y luces incandescentes. El impacto fue tal que cayó al piso. Amy sonrió observando su nuevo poder, ahora ya no tendría por qué temer a nadie, su nuevo Dios era aún mejor que el anterior. De su mano destelló otra fuerza maligna espectacular pero esta vez sus amigas se opusieron evitando que el Ángel fuera aniquilado
- Helo aquí – reía la niña encantada – Las dos sobrevivientes de las Scouts contra Sailor Mercury
-¡Debes detenerte! – gritó Júpiter – o te atendrás a las consecuencias – y esto ultimo lo susurró porque tenía la impresión estaban en desventaja
-¡Rapsodia acuática de mercurio!
-¡No! – gritó Serena recibiendo el impacto – Por favor Amy vuelve a ser tú
-¡Siempre he sido esta persona!
- No, tú eres una niña amable y buena… ¿Recuerdas cuando nos ayudabas a estudiar?
-¡Fulgor del agua de Mercurio!
-¡Muévete! – y de un salto Sailor Marts logró quitarla de en medio del ataque – Ella ya no es Amy, lo siento Serena
-¡No es cierto! – gritó y de su cabeza destelló una fuerte energía.
-¡Agua Cristalina de Mercurio! – invocó a su nuevo poder
Por fin Michiru había regresado. Haruka sonrió esperando la respuesta. Ella negó con la cabeza y la rubia maldijo por lo bajo. Las ataduras de Lindsay se soltaron lentamente, detrás del pilar Kared estaba escondido en espera del momento para escapar con la niña. Cómo odiaba ser un humano común.
-¿Prefieres a esa niña?
- No es eso Haruka, no puedes ascender al trono es todo
-¿Y por qué no? Ah ya sé por eso del silencio ¡Y qué maldita sea! ¿Permitirás sigan exterminado a nuestros seres amados?
- Es solo que… Te desconozco – retrocedió mientras las lágrimas brotaban – Detén esta locura… Demuéstrame que aún eres Haruka Tenoh
- Como quieras – soltó a la niña por fin – pero yo no voy a pagar por la culpa de ajenos – su sonrisa se llenó de maldad e ironía.
-¡Qué!
Ahora era Melissa la que estaba atada en el pilar. La mujer estaba mal herida después de enfrentarse con uno de los ángeles del Heredero. Intentaba liberase en vano.
- Ahora ya no mataré a tu niña favorita y no me dirás que prefieres a la piltrafa humana esa sobre mí – chilló la rubia
Deyavú y sentir que eso alguna vez antes de ese momento existió. Milagros inesperados y finales insólitos donde los que se suponen los malos ganan y los buenos resultan la burla en una moraleja que pretende demostrar que el mundo es cruel, sanguinario, perverso e irónico… No siempre ellos ganan. Ella era su única razón de vivir. Lentamente tomó su mano y vio en sus ojos la bondad que aún restaba del dolor y la amargura. Besó sus labios y paulatinamente se liberó de la rubia para comenzar el ascenso al trono. Escoger entre el eterno amor y condenar a quien se le entregó el corazón. No, nunca dañaría a Haruka, prometió cuidarla…
- Ya es hora – sus ojos se transformaron en un azul aún más intenso que los del antiguo Dios
El universo entero estalló convulsionándose presa del nuevo Dios. Algo faltaba, quizá esa pizca de amor que se desvaneció con la llegada de su divinidad. La vio parada omnipotente contemplando el mundo entero que le pertenecía y detrás de ella la nueva alma de los condenados: Melissa Kaioh. Entonces Michiru también ascendió al trono sabiendo que ya no habría más alternativas. Sus pasos lentos marcaban el suelo donde pisaba, su infinita magnificencia la hacía resplandecer pareciendo un ángel más encantador y seductor de lo que fue como mortal. Sus ojos verdes miraron con arrogancia el mundo que gobernaría. Escuchó el llanto del universo, el último adiós al Dios perfecto que Haruka aniquiló. Y cada planeta comenzó a moverse, astros que en su vaivén generaron sonidos musicales en el vacío. Vacío. Eternidad. Y el último grito que responde al por qué… Aquel que prevalecería en el silencio ¡Te amo! ¡Te amo! Resonó en su cabeza y sus pasos se detuvieron. El cristal que debía liberar lo sujetó con mayor fuerza.
-¡Soy Dios! – gritaba Haruka desde su trono sabiendo hoy ganó
- Pero no gobernaras – y su mirada se volvió severa
Entre pétalos de rosas se desvaneció de nuevo. Detuvo de un golpe a Sailor Mercury quien seguía peleando con el resto de Scouts y se elevó a ese manto de estrellas para cobijar su infinita soledad. Allí aguardó por su amante. Sus pies descalzos rozaban el manto de estrellas. Sentía el agua cristalina en las plantas de sus pies.
- No voy a hacerlo – dijo al sentir la presencia de la rubia – nos hemos convertido en monstruosidades
-¡No me retes! – la sujetó del brazo – he soportado mucho tus niñería y hoy tú gobernarás conmigo
- Nunca ¡Suéltame! – hizo una mueca de dolor – ¡No puedes obligarme!
- Estoy intentado evitar mi muerte y la tuya ¡Tú qué pretendes!
- Ya te lo dije siempre he cuidado de ti y no hay nadie más que me interese mas que tú… Ahora pretendo defenderte de ti misma ¡Cómo llegamos a este punto!
- Cómo te atreves a traicionarme – se dio la vuelta
-¡Detente Haruka! Si me amas detente
- Lo siento – sonrió para terminar haciendo esa mueca insensible y burlona – éste es mi momento y con o sin ti proseguiré… ¿Querías la verdad? A veces ésta suele ser más cruel de lo que esperamos… He planeado por mucho tiempo esto y ya no pienso dar vuelta atrás
-¡Planeado salvarte!
-¡La victoria! Salvar nuestras vidas de sus desdichados destinos…
Y comenzó el fin. Grandes tormentas eléctricas desataron caos en la tierra, el nuevo Dios llegaba a su torno mientras el otro observaba paralizado su propio fin. Una brillante luz cegó a ambas. Ese cálido resplandor que hoy se convertía en frialdad y odio. La guerra de sucesión había terminado, ya no había predecesores que detuvieran a los dos amantes. Las puertas de la Tumba de Dios fueron abiertas y sus secretos expulsados para que los nuevos Dioses conocieran la verdad y contemplaran de cerca de la Leyenda. Pero nadie contó con lo que vendría. Michiru apretó en mano el cristal de Neptuno dejando sin acceso a Haruka. Las puertas fueron selladas ante la mirada furiosa de la rubia.
- Lo siento – repetía entre lágrimas
-¡No me puedes traicionar!
-¡¿Hablas de traición?! Todo este tiempo me has manipulado para conseguir que yo abriera la Tumba de Dios…
- Nunca hubo más salidas y esperanzas pero tú no lo veías así… ¡Ve lo que yo veo! No necesitamos estar la una contra la otra cuando juntas hemos sido invencibles…
- Sólo me has manipulado – susurró Michiru
La Estrella Negra se elevó en el cielo llevándose en ella a Kared, Lindsay y Melissa así como el preciado Cristal Negro, la contraparte del sagrado Cristal de Plata.
- Lo siento – musitó Michiru invocando a su elemento – pero ese cristal regresará con su dueña
-¡Nunca!
Y en todo lo profundo del inframundo resonaron dos poderosos ataques. El famoso maremoto de Neptuno sacudió los murales y el tierra tiembla hizo vibrar los sarcófagos. Dos almas que fueron una, dos poderosas guerreras que lucharon juntas hoy estaban una contra otra. Un fuerte grito resonó por el universo, una pequeña explosión dio por terminada la crueldad del poderoso Heredero. Haruka flotaba inerte en esa bóveda celeste mientras Michiru contemplaba desde el inframundo cómo los cristales se separaban nuevamente. Las almas de los demonios, ángeles y condenados regresaban a sus sitios ansiosa de lo que vendría. Un hombre alto y moreno tomó el cuerpo del Heredero y desapareció entre los gritos de súplica de la joven. La guerra de sucesión terminó dejando corazones marchitos, almas perdidas, amores terminados y una nueva guerra: La guerra de los dioses.
- Esto sólo es el principio – musitó Hotaru observando el cielo nublado y esa tenebrosa escena
FIN DE LA PRIMERA TEMPORADA:
"TOKIO DE CRISTAL:
LA GUERRA DE SUCESIÓN"
¡No se pierdan la próxima temporada!
Tokio de Cristal: La Guerra de los Dioses
Notas: Hola a todos y todas. Pues la segunda temporada de Tokio de Cristal llegó a su fin. Por fin la guerra de sucesión ha iniciado y los dioses comienzan a revelar sus escalofríantes historias. La historia de la humanidad está llena de guerras, avaricia, lujuria y soberbia, escribimos con sangre nuestro pasado y hederamos un mundo lleno de caos a nuestros sucesores, y os dioses no son muy diferentes a nosotros.
No se pierdan la siguiente temporada en la que por fin vermos como Serena se convirtió en la Neo Reina de Tokio de Cristal
Muchas gracias malkav-iztli por tu apoyo y comentarios espero te guste el final de esta segunda temporada
