Notas del capítulo:

Espero que hayan tenido una noche de Halloween llena de dulces

Ahora, antes de ir al capítulo, haré algunas aclaraciones específicas, pero no tengo la intención de ofender a nadie ni de sonar a dictadora abusiva xD

1° Este fic es mío, así que lo siento, pero no aceleraré ningún suceso, las cosas tienen su curso. Si les aburre o creen que es relleno, no las culpo, cada uno tiene sus gustos, preferencias y ritmos. Así que no hay problema si quieren dejar de leer.

2° Las parejas son: Eren (seme) x Levi (uke) - Irvin (seme) x Armin (uke) - Marco (seme) x Jean (uke)

3° Habrá lemon explícito, sí, pero no hasta el capítulo 12 (lamento el spoiler) por ahora solo habrán escenas breves y previas.

4° Este fic es multipairing, pero no puedo tomar las tres parejas al mismo tiempo. Por ello les voy dando su espacio y evolución. Si quieren saber en específico, los primeros en cerrar su amorío son Eren y Levi, luego Irvin y Armin, y por último Marco y Jean.

Creo que son especificaciones bastante exactas, así que es decisión de cada uno si quiere seguir leyendo. Están en todo su derecho de abandonar el fic, no me molesta ni nada. Al menos le dieron una oportunidad

A mi parecer no hay relleno, quise desarrollar sus sentimientos para que el fic tuviera más consistencia. Además, la evolución en su relación es lo que encanta, ¿no?

Ahora si a leer! xd


Capítulo 9

Hanji toma las muestras de sangre de cada uno de los chicos que bebieron las pócimas. Las guarda en los tubitos correspondientes y los ordena para hacer el próximo chequeo. La científica toma los papeles con los resultados de los análisis de la vez pasada y abre la carpeta de cada uno para echarle un vistazo antes de entregárselas con una sonrisa, se nota que su "accidente" está siendo bien aprovechado por la mujer. Aunque Hanji tenga que usar parches sobre los rasguños que le ha propinado Levi con sus nuevas garras, sí, definitivamente todo ese dolorcito vale la pena.

— A ver… —suelta la castaña llamando la atención de los presentes—, según mis análisis, los genes se han adaptado con normalidad a su sistema, lo cual significa que sus sentidos se han agudizado notablemente y de manera satisfactoria.

— Pero... —La voz fría de Levi resuena por el cuarto, conoce demasiado bien el tono de voz de su amiga.

— Pero con estos sentidos también han adquirido comportamientos y cambios específicos de cada especie, lo que afectará en su comportamiento habitual —explica Hanji con una leve sonrisa para agregar—: De todos modos, contigo Levi, no será la gran cosa, recordemos que eres un obsesivo por la limpieza así como los felinos —Menciona la chica soltando una risita.

— Señorita Hanji —habla Armin con voz temblorosa—. Últimamente me siento más nervioso de lo normal, no sé, todo me pone los pelos de puntas y es tan estresante.

— Ésa es una de las características a las que me refiero, te recetaré un ansiolítico que te mantendrá más tranquilo ¿sí?

— Gracias.

Eren, Jean, Armin y Levi se levantan con los archiveros de sus exámenes entre las manos y se dirigen a la puerta. Hanji los sigue mientras salen uno a uno, observa sus orejas y colas y se pregunta qué otra "cualidad" han adquirido. Así que se le ocurre hacer un chequeo de su anatomía para la próxima vez, aunque descartará a cierto felino de mal carácter que se negará a que revise su cuerpo.

— Ya lo saben, cualquier duda que tengan me consultan —ofrece la mujer desde la puerta—. He estado estudiando sus especies y estoy segura que puedo aclararles cualquier cosa.

Los menores agradecen mientras caminan por el pasillo, aunque Levi no la toma en cuenta y sigue caminando.

Pero eso no era todo lo que quería preguntar Armin. ¿Qué más podría hacer? Simplemente se la hace difícil tocar ese tema, mucho más con alguien mayor, y aunque ha pensado en Eren para ello, presiente que el castaño se burlará más que ayudarlo.

Armin suelta un suspiro mientras camina de vuelta a su cuarto, el cual comparte con Mikasa que aún no ha vuelto al castillo. El chico camina hacia la cama y se tira sobre ésta clavando su mirada azul en el techo.

Recuerda que debe llevarle unos archivos a Irvin, como favor a Hanji, para explicarle que no hay forma de hacer que la poción desaparezca y que deberán esperar a que los efectos se vayan con el paso del tiempo.

Siente el retorcijón en su estómago, pensar en el mayor siempre lo inquieta y últimamente más de la cuenta, ya que el hombre ha estado alejado de él. De pronto sus orejas se tensan, sintiendo el espasmo desde su bajo vientre, recorriendo como una corriente eléctrica toda su anatomía y calentando todo a su paso de una manera abrumadora.

Armin se muerde el labio. Los calentones le están dando con más frecuencia y son cada vez más potentes. No puede controlarse. Es tan poderoso que lo aturde. Se levanta poniéndole pestillo a la puerta, se desabrocha el pantalón de tela blanca para bajárselos hasta la rodilla antes de sentarse en el borde del colchón. Su miembro ya está inhiesto, bastante húmedo. Envuelve sus dedos alrededor del trozo de carne y comienza con el vaivén, rápido, brusco. Necesita encontrar el consuelo a tanto calor, tanto deseo. Sabe que se debe a esa estúpida poción ¿Por qué a él debía tocarle el animal que está el celo todo el año?

— Umn —se queja apretando los labios, alzando su rostro hacia el techo cuando el placer comienza a aumentar con cada caricia.

Su mano caliente se desliza con facilidad por la humedad, y a pesar de que sus movimientos siguen por un largo rato, no puede encontrar el tan anhelado alivio. Armin se arrodilla a un lado de la cama, apoyando su torso sobre el colchón y llevándose la mano a la boca chupa dos dedos, embadurnándolos con saliva para luego guiarlos hacia su entrada. Su respiración se agita expectante y sin dejar de tocar su miembro mete los dígitos.

— ¡Ah!

El blondo cierra los ojos moviendo la mano de adentro hacia afuera, pronto se acostumbra, no es la primera vez que lo hace, y tampoco es la primera vez que piensa en él.

— Ahhh, Irvin —murmura el chico lamiéndose los labios.

Si tan solo el mayor supiera el deseo que corre por sus venas, cuanto lo quiere. Desea ser suyo de todas las formas posibles, solo quiere que Irvin le corresponda, y sintiendo el calor de ese sentimiento, Armin se corre entre sus dedos. El líquido se escurre mientras él intenta regular su respiración.

Abrumado y entristecido, se levanta algo mareado, para caminar al baño del cuarto y poder lavarse.

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Armin camina de un lado a otro, se siente muy nervioso y no es para menos. Hace media hora que está en la cocina paseándose mientras se muerde el pulgar, de seguro hará un hoyo con sus pies. La mayoría ya se ha levantado para desayunar, pero la persona que espera, y por la que se levantó media hora más temprano de lo habitual, no asoma ni la nariz.

— ¿Y ahora qué haremos? — murmura Armin con un gemido.

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El castaño de ojos verdes cierra la puerta despacio, Levi aún duerme y no quiere importunarlo puesto que estuvo firmando papeles hasta las 4 de la madrugada. Algunas noches él duerme con el Capitán, y cada mañana despierta con el aroma de su piel impregnado por todo el cuerpo. Con una sonrisa, Eren se estira mientras camina hacia la cocina, su estómago ruge y se relame los labios agitando la cola. Saluda a sus compañeros en el camino y cuando llega se va directo a la alacena para prepararse una rica taza de avena. Se gira para sentarse frente a la mesa cuando Armin se sienta frente a él, con esas orejas largas y tensas, totalmente alertas.

— Eren —murmura el blondo con voz temblorosa, sus ojos brillan de expectación haciendo que Eren tense sus orejas para oírlo—. Necesitamos hablar con urgencia.

— ¿Qué pasa?

— ¿Sabes qué día es hoy?

— ¿Martes? —Responde el castaño encogiéndose de hombros—. ¿Y qué con eso?

— Hoy llega Mikasa.

Eren escupe su avena, estaba tan deliciosa, y no puede parar de toser. La espesa sustancia cae por su mentón provocando que Armin arrugue la nariz.

Maldita sea, lo había olvidado.

Si Mikasa llega y los encuentra así: a uno medio perro y al otro medio conejo, más de una cabeza será rebanada. Literalmente. La azabache tiene ese instinto protector asesino complejo de mamá osa rabiosa con ambos chicos, y con su regreso están metidos en un puto lío de gran dimensión. Ellos y toda la Legión.

— ¿Cómo le explicaremos esto?

— ¿Y cómo mierda le diré que estoy con Levi? Ella lo odia… —dice Eren dejando caer sus orejas perrunas ante el pensamiento.

— Estamos en un gran problema, Eren —responde Armin masajeándose el puente de la nariz con parsimonia—. Ya sé —el de ojos azules sonríe levemente mientras se inclina hacia su amigo—, debemos hacer lo posible para que Mikasa y el Capitán no se topen y por tapar esto —dice el blondo apuntando sus orejas.

— ¿Qué se te ocurre?

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Mikasa desmonta con rapidez, sintiendo la ansiedad carcomer sus huesos. Sasha toma las riendas para llevar al animal a las caballerizas mientras la azabache corre hacia la entrada del cuartel. Su mirada gris oscura busca desesperada a un par de chicos. De pronto lo ve: un moreno alto de ojos verdes grandes y bellos, fornido... ¿con un sombrero? ¿Y capa?

— ¿Eren?

— ¡Mikasa!

La chica corre y lo abraza, el calor del chico la envuelve tranquilizándola. Le costó mucho resistirse a volver, pero Eren confía en ella, y jamás podría defraudarlo, solo por eso se quedó junto a Mike en el castillo. Con la preocupación apretando su pecho, como si le estuvieran quitando parte de su propia vida.

Lo extraña tanto, odia tener que ir a visitar al Rey y tener que separarse de su hermano. Cuando ella se aleja, observa ese atuendo frunciendo el ceño.

— ¿Estás bien? —pregunta la chica con su voz maternal.

— ¡Claro! —Exclama Eren con el nerviosismo subiendo por su cuerpo—. ¿No has notado el frío que hace aquí? Es horrible... —Pero antes de que Mikasa suelte alguna palabra, alguien tras el castaño capta su atención.

— ¡Armin! —La chica abraza al blondo que acaba de aparecer mientras sonríe, luego se aleja y frunce el ceño al ver que viste igual que Eren—. ¿Tú también?

— Este lugar es muy frío ¿no? —Responde el más bajo con una sonrisa nerviosa, intentando parecer normal—. Pero eso no es lo importante, supongo que vienes cansada y hambrienta, así que vamos a comer.

Ambos chicos toman a Mikasa de sus brazos y prácticamente la arrastran hacia la cocina, donde le pidieron con anterioridad a Christa que los ayudara a preparar un plato de comida para la azabache. La chica se deja llevar sin tomarle mucha importancia al asunto de sus atuendos, al fin y al cabo los extraña demasiado como para detenerse con cosas tan triviales.

Se sienta a la mesa y devora el platillo servido frente a ella.

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Eren sale de la cocina soltando un suspiro, su cola duele al estar escondida contra su espalda, así que al cerrar la puerta tras de sí deja libre su nueva extremidad. Agita su cola de un lado a otro, como si ésta se estirara ante el entumecimiento, entonces capta una aroma que lo pone alerta y cuando abre los ojos ve a su gatuno novio caminar directo hacia la cocina.

El chico sabe que en cuanto Levi cruce esa puerta se topará con Mikasa... y eso es lo último que quiere. Porque recuerda la noche anterior, cuando conversando después de una reconfortante sesión de sexo, Levi le preguntó sobre su pasado. Tocando el tema de Mikasa, Eren le confesó que lo asusta un poco lo que ella pueda pensar ella sobre la relación que tienen. Levi solo soltó un bufido ante eso y le dijo que en cuanto viera a su hermana le diría que ellos son novios y que no intervenga. Punto.

— ¡Capitán! —Exclama el castaño acercándose al más bajo, tragando con fuerza al recordar lo obstinado que puede ser Levi—. ¿Sabe? Le tengo una sorpresa.

Eren se gira y Levi frunce el ceño al no entender de qué se trata, pero lo sigue. El menor se muerde el labio con nerviosismo mientras camina sin un rumbo fijo. A pesar de que su amante lo ha seguido, con sinceridad no sabe si eso es bueno o malo, ya que lo de la sorpresa se le acaba de ocurrir y no tiene ni puta idea de lo que improvisará sin que el azabache lo asesine por idiota.

El castaño sale al patio central que está en medio del cuartel, repleto de plantas y un solitario árbol frondoso y alto que está en una esquina. De pronto Eren se da cuenta de que hay unas cuantas flores debido a la humedad de la lluvia, a pesar de que el invierno ya se está instalando, y su nariz se inunda con el aroma de una en particular. No es dulce, de hecho tiene un tinte ácido y extrañamente exquisito. Por impulso el menor se detiene frente a la bella flor de color blanco, alzando las orejas con atención... no, de hecho es de un tono grisáceo ¿Acaso flores así existen? Eren se agacha y la arranca, se gira hacia Levi y una sonrisa se dibuja en su trigueño rostro.

— Es para ti.

Levi abre tanto los ojos que siente que se le saldrán en cualquier momento. Las palabras que acaban de salir de la boca de Eren lo han dejado estupefacto. El mayor observa la flor frente a él y siente el sonrojo en sus mejillas, sus orejas se inclinan hacia atrás sintiendo la irritación de aquel gesto.

— No soy una maldita chica —gruñe Levi apretando los dientes mientras su cola se agita como un látigo.

— Lo sé —responde Eren sin más, aun sosteniendo la flor frente al felino—. Es solo que tiene el color de tus ojos.

¡¿Por qué mierda ese mocoso tiene que ser tan lindo?! Lo hace sentir estúpido, mimado y fuera de lugar.

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Mikasa no deja de mirar la puerta por la que salió Eren hace un largo rato. Armin se remueve en la silla nervioso, intentando entablar algún tema de conversación que sea interesante para la azabache y así impedir que salga en busca de Eren. Pero la chica no se muestra interesada en nada más que no sea saber dónde está su hermano adoptivo.

— ¡Mikasa! —Saluda Hanji al entrar en la cocina—. ¿Cómo estuvo el viaje?

— Agotador —responde la chica y se encoje de hombros volviendo la vista a su plato ya vacío.

— Me imagino, ese panzón no se rinde ¿eh? —dice Hanji caminando hacia Armin. La mujer frunce el ceño al verlo, con ese gorro y la capa no puede distinguirlo—. ¿Para que...?

Hanji quita la capucha sin previo aviso y el blondo estaba tan ensimismado en captar la atención de la azabache que no alcanzó a detener la acción de la mujer. Mikasa ve unas orejas largas de color blanco alzarse sobre la cabeza de su mejor amigo, pestañea varias veces notando además su cabello corto. Sin mencionar que la chica tiene un tic en la ceja en señal de irritación, a Armin le cae una gota de sudor por la cien mientras ella se levanta de golpe. Mikasa camina hacia él rodeando la mesa y hace que se levante también. Hanji observa a la azabache quitarle la capa al chico dejando expuesta su colita felposa. Armin se lleva las manos al rostro listo para la furia de su mejor amiga

— ¿Qué carajos te hicieron? —Pregunta apretando la mandíbula con fuerza—. Y no me digas que Eren también está así.

Sí, definitivamente ella haría explotar el cuartel.


Notas finales:

¿Cuántas cabezas rodaran por el suelo del cuartel?

Cielos, Mikasa dejará la grande cuando vea a su Erencito con orejas y de novio con Levi. Pero… ¿que hará Levi de vuelta? El mocoso es suyo y no dejará que nadie intervenga.

Hagan sus apuestas! xDD

Ahora…

Quiero dar las gracias a todas aquellas personas que siguen leyendo mi fic C: su apoyo es infinito y las amo por eso pensé en dejar de publicar la historia, pero son mas las personas que me dan su amor que las que me dan su odio (?)

Miles de gatitos para ustedes :3

Saludos y besos pegosos~