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Doblemente Enamorados

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-No puedo dejar de pensar en ti, quiero conocerte.

Después de esa declaración el silencio se prolongo al otro lado de la línea Hermione se habia quedado de una pieza, sin poder articular palabra. Claro que ella deseaba conocer a Dante desde hacia ya bastante tiempo, el mismo tiempo quizás que llevaba sintiendo una fuerte atracción hacia el, pero ahora que el chico había planteado la posibilidad de un encuentro no se sentía lo suficientemente preparada.

-¿Sigues ahí?

-Si-Fue su única respuesta

-Qué opinas entonces.

-No estoy segura.

-Eso lo debo tomar como una negativa.

-En absoluto, es que estoy confundida Dante.

-Yo también lo estoy, pero me muero por conocer a la primera mujer que me ha cautivado. -Confeso

-¿Y tu chica misteriosa?

-Lo mismo debería preguntarte, ¿Sera que no quieres conocerme porque prefieres a tu amigo secreto?

-¿Quieres la verdad?

-Es lo mínimo que espero de ti, todo este tiempo que hemos pasado entre platicas y discusiones me ha cambiado, sé que soy tan importante para ti como tu lo eres para mi. Jamás había sido tan abierto con nadie como lo he sido contigo y con sinceridad te digo que nadie me conoce como me conoces tú, toda mi vida me la pase escondiendo mis sentimientos, asi me educaron, no creía en el amor y ahora después del fabuloso tiempo que he pasado a tu lado, me di cuenta de muchas cosas. Por eso necesito que me digas con honestidad que opinas.

Hermione suspiro antes de contestar. -Se que quizás esto te pueda asustar un poco, pero ya que quieres que sea completamente honesta lo seré, estoy confundida porque siento que te amo, pero al mismo tiempo mi corazón esta dividido entre un pasado que había quedado inconcluso por mis prejuicios y mi presente donde te encuentras tu, Dante.

-Supongo que te entiendo, porque yo me encuentro en la misma encrucijada. Nunca había sentido nada parecido a lo que siento ahora por ti, pero ella también ocupa mis pensamientos.

-Además tengo miedo.

-¿Miedo?

-Temor de no ser lo que esperas, no ser lo que has imaginado.

-¿Miedo también a que yo no sea lo que imaginas? Temes que te decepcione-Pregunto el rubio inseguro

-Me asusta mas decepcionarte a que me decepciones, tu eres muy especial para mí, y tu apariencia física no me preocupa en lo mas mínimo si a eso te refieres con decepcionarme, pero el punto es que no soy precisamente lo que consideras alguien especialmente bonita, ni siquiera soy demasiado sociable, quizás por eso tras el respaldo que nos proporciona el anonimato he logrado abrirme, ni siquiera mis amigos más cercanos conocen esa parte de mi, para ellos siempre he sido fuerte porque oculte mis debilidades y miedos para transmitirles el apoyo y la entereza que necesitaban.

-Te daría la razón sobre mis expectativas de la apariencia de las mujeres en el pasado, pero justo ahora he de confesarte que no pienso de igual manera, me interesa conocer a la mujer que es capaz de defender lo que cree sin importar el qué dirán, la que es capaz de ver mas allá de la apariencia, el poder y el dinero, quiero conocerte.

-Pero que pasara si nos conocemos y no funciona, también temo que nuestra amistad cambie y no deseo que eso ocurra.

-También lo he pensado Dana, pero como tantas veces hemos aconsejado, quien no arriesga no gana, quizás conocernos nos ayude para definir nuestros sentimientos y darnos cuenta si es nuestro afecto más fuerte que el que comenzamos a sentir por las personas de nuestro pasado.

-Quizás tengas razón. -Admitió Hermione

-Entonces aceptas que nos conozcamos.

-Sí.

Decidieron entonces que en una semana se vería, en la fiesta de se realizaría en la estación del radio, Zulle les había dicho que no habría ningún problema para mantener su anonimato, ya que era una fiesta de disfraces.

Hermione no había dejado de pensar en su próximo encuentro con Dante tenia muchos temores e inseguridades, esperaba con ansias conocer al chico dueño de esa cautivadora voz y personalidad arrolladora que transmitía mientras charlaban, pero tambien sentía un gran hueco en su estomago. Como cada tarde comía en el mismo restaurant en el que se encontraba ocasionalmente con Draco, ya se había vuelto una agradable rutina encontrarse para disfrutar de una comida agradable y una charla enriquecedora.

Mantenían una relación extraña, una amistad que poco a poco había crecido, dejando a un lado el pasado tormentoso que habían tenido en el colegio, las horas pasaban rápidas entre pláticas que en ocasiones eran solo de trivialidades, pero otras tantas solían ser demasiado profundas y personales. Hablaban de la guerra, de sus propias perdidas, de los sacrificios y los sufrimientos. No había más reproches o palabras hirientes, hablaban del tema como dos sobrevivientes, apreciando esa parte negra de la historia desde ambos lados.

Se tenían cierto grado de confianza, ya no había repulsión o prejuicios entre ellos, les era fácil acoplarse, pues a pesar de ser tan diferentes ambos se veían atraídos por las variadas culturas, los conocimientos y las artes.

Esos encuentros cambiaron de plano, ya no solo se limitaban a las comidas en ese conocido restaurant, empezaron a salir a tomar café o simplemente a caminar por las calles para despejarse un poco de sus múltiples ocupaciones.

Draco trabajaba arduamente en controlar desde ahí los negocios familiares, los cuales estaban prosperando, tenía muy buen ojo con los negocios y estaba logrando expandirlos a otras aéreas diversas, entre sus logros más grandes estaba el haber adquirido algunas compañías muggles de comunicaciones con la finalidad de introducir estos sistemas y mejorarlos por medio de la magia. Esta había sido un gran paso no solo profesional, si no personal porque ante esas decisiones había sopesado por fin que los muggles no eran los seres inferiores que alguna vez habían pensado.

Hermione le había ayudado en mucho para que su opinión sobre las personas sin magia, gracias a ella pudo apreciar el arte de sus museos y galerías, la tecnología de sus maquinas y tenía que darles el merito que se merecían ya que sin tener magia llevaban vidas cómodas y completas, todo lo lograban con su propio esfuerzo, con solo sus manos e inteligencia, ellos no tenían las facilidades de la magia, pero no la necesitaban a su manera rustica de hacer las cosas conquistaban sus propios logros.

Malfoy admiraba cada vez más a Granger, podía ser extremadamente dulce pero tenía el carácter suficiente para no dejarse amedrentar ante nadie, era bonita en una manera especial y sumamente digna, quizás no era como las señoritas sangre limpia con las que solia salir a divertirse y que se preocupaban demasiado para mantenerse perfectas como muñecas de aparador, pero sin duda la castaña entre todas ellas se distinguía aun cuando su atuendo no fuera sofisticado o llevara joya caras y finísimas prendas, tenía una personalidad que cautivaba, una sonrisa franca y despreocupada, una mirada dulce, tranparente y sincera, su vestir era discreto pero sin duda era un deleite encontrarse con la sorpresa de que tenía un cuerpo armonioso y bien distribuido.

Pero sobretodo era cálida y autentica no temía decir lo que le disgustaba y nunca se preocupaba por cosas superficiales o de dinero. Disfrutaban algunas tardes solo disfrutando de un rico helado en algún parque o un café caliente mientras platicaban de sus vidas, con ella todo era sencillo, sin complicaciones para mantener un estatus o apariencia, con ella todo era espontaneo, así fuera ridículo o sencillo todo resultaba mucho más extraordinario que aquellas cenas de gala, lugares lujosos y fríos en compañía de personas que solo fingían y mostraban un cascaron ataviado de riquezas, finos modales y huecas cabezas.

El rubio también ansiaba conocer el rostro de Dana, pero también tenía miedo de que terminara asustándose cuando supiera quién era y que conociera su turbio pasado, temía su rechazo y no ser lo suficientemente bueno para esa chica, secretamente deseaba que Dana fuera como Hermione, que le diera la oportunidad de demostrarle que no era la misma persona que había sido en su pasado. Pero se sentía mal tambien al desear ese tipo de cosas, porque de alguna manera también pensaba lo mucho que le gustaría que Hermione fuera como Dana, para hablar sin tapujos de temas más escabrosos como el sexo y los placeres carnales sin que se asustara o se sonrojara de manera violenta cuando tocaban temas delicados.

Sonrió al imaginar que su mujer ideal sería la combinación de ambas chicas. Frustrado se dejo caer en su cama después de pasar una tarde con Hermione, estaba confundido y nervioso al día siguiente conocería a Dana. Faltaba un par de horas para inicial el programa y necesitaba escuchar con urgencia su voz, le marco con ansias.

-Hola.

-Hola. -Contesto con alegría -¿Cómo estás?

-Muy bien Dante y tú.

-Extrañándote.

-Mentiroso como si no supiera que saliste con bella dama.

-¿Celosa?

-Reconozco que bastante.

-Pues yo también debería estarlo, saliste con tu caballero andante.

La chica enmudeció un instante. -Sabes cada vez estoy más confundida, aunque suene loco no puedo evitar sentirme dividida, sin duda te quiero, pero también lo quiero a él y eso me asusta.

-Te entiendo mi querida Dana, yo me siento de la misma manera, odio profundamente a ese tipo y desearía que solo a mi me quisieras, pero mi corazón también se encuentra confuso, nunca había amado a nadie como te lo hago ahora, como te quiero a ti, como la quiero a ella.

-¿Por qué tiene que ser todo tan complicado?

-No tengo esa respuesta, solo sé que muero porque ya sea mañana y poderte abrazar, para comprobar que eres real y no solo producto de mi imaginación.

-Entonces mí querido Dante hagamos un trato, sin importar que pase mañana ya no seremos solo una voz, seremos reales y quiero que sepas que a pesar de todo serás especial para mí y por tanto te voy a querer siempre. Y si después de mañana decides que tu verdadero amor es ella, te deseare la mejor de las suertes y para ti seré eterna amiga que estará agradecida porque me enseñaste a dejar atrás mis prejuicios y amar apasionadamente.

-Yo no sé si resista verte en brazos de otro, pero sin duda también te prometo que sin importar nada siempre estaré para ti y te seguiré queriendo por ser la persona que me enseño a amar más allá de la apariencia.

-Creo que debemos colgar mi querido Dante el programa está por comenzar y debemos prepararnos.

-Tienes razón querida Dana.

-Hasta pronto entonces. -Se despido la castaña y colgó el teléfono sintiendo su corazón latir a toda velocidad y su estomago lleno de mariposas, las mismas mariposas que sentía cierto rubio que jamás habría creído que el sería capaz de sentir tal cosa.