Capitulo 10

"Dualidad"

-Hola- se acercó a la mesa que estaba en el lugar.

-Kanzaki-san- los ojos color granate estaban risueños.

-¡Oh! Algo bueno paso ¿no es cierto?- dijo el chico sentándose enfrente de ella.

-Voy a salir con ella- dijo sonrojándose levemente.

-¡Genial! Y dime ¿a donde van a ir?- recargo los codos sobre la mesa para poder acercarse mas a su amiga.

-No lo se- un tono de melancolía se escapo de su boca, mientras que el chico que tenia enfrente se acercaba mucho mas a ella, a unos centímetros de rozar su nariz con la de ella, se desconcentro, pero no se movió de donde estaba, miraba cada vez mas cerca los ojos color miel -¿Qué haces?

-¿Qué harías tu si algo así sucediera?- se fue acercando cada vez otro poco y sonrió de una manera extraña al ver a Shizuru sonrojarse aun mas sin moverse de su lugar, seguía rígida, inerte –La tomaras por el rostro suavemente para acercarla aun mas, entrecerraras los ojos a manera de estar sospechando o pensando hacer algo- hacia cuento explicaba – Y después un susurro no audible, dirás algo que solo tu podrás entender, solo moverás la boca haciendo el ademan de decir algo, ella te mirara extrañada y tu la besaras- al momento de decir eso Shizuru se soltó violentamente del agarre y frunció el ceño. El chico solo se paro de su asiento y sonrió de una manera cálida, se dirigió a la puerta y al tener en sus manos el picaporte volteo hacia su amiga –Buena suerte.

-Natsuki- al abrir la puerta ella estaba ahí -¡Subiste, subimos!

-Lo sé Mai, eso es bueno, muy bueno- sonrió y la abrazo de repente.

-Tu madre llamo y dijo que pronto vendría, para felicitarte por tu esfuerzo y para traerte un regalo- correspondió el abrazo aun mas fuerte –Y a mí también. Todo está mejorando… ¡Qué bueno!

Al soltarse del abrazo, entraron en el pequeño departamento. Solo estaban ellas dos pues la pequeña Mikoto había salido con sus amigos del salón, todo estaba más tranquilo de lo normal, hasta podría oírse al viento soplar afuera. Mai vio a su amiga con una mirada nostálgica, sabía que había madurado y eso le agradaba, se volvía mas seria y reservada pero ahora analizaba con mayor precisión las cosas, ya no era tan irresponsable y ella sabia la razón de todos aquellos cambios. Sinceramente extrañaría a su amiga despistada. Hasta las facciones de su rostro ya no eran las de una niña inmadura, firmeza, eso decían. Se acerco a su amiga y la volvió a abrazar, la otra contesto torpemente.

-Mai, no estoy acostumbrada a esto- al no recibir respuesta alguna supo que Mai aun no entendía a que se refería –SI, a esto de el cariño, me es extraño sentirme querida tan de repente y de la nada, estoy algo insegura de lo que quiero con Shizuru- ante esto su amiga dio un pequeño salto de sorpresa y después la soltó y la agarro por los hombros.

-Vamos Natsuki, aprovéchalo, es tiempo y no lo dejes escapar- ese tono maternal tan de ella –Mira que oportunidades así no hay muchas, y Shizuru-san es un buen partido.

-Lo sé Mai, pero me refiero a que es raro ¿no crees?- su mirada mostraba más que nada que necesitaba ayuda.

-Mira, yo te digo que solo te dejes llevar, si te gusta esta bien- sonrió de la manera más agradable posible –Y puede que sea raro, pero te has ablandado demasiado, la antigua Natsuki me mandaría muy lejos por hablar de esto.

-¡Oi! No es cierto- hizo un pequeño puchero y ladeo la cara –Yo no soy así- susurro.

-Lo que quiero decir es que Shizuru te hace bien, te vuelves mas…- busco la palabra adecuada –Humana.

Mai no dijo nada después de recibir un buen golpe en la cabeza por parte de la peliazul, que se retiro a su cuarto completamente sonrojada. Natsuki se miro al espejo de manera extraña, miro aquel par de ojos verdes, estaban raros. Ahora la música no lo era todo. Miro aquel par de labios rosas que aun no habían besado a nadie, y un pensamiento le llego como golpe a la mente, una sensación electrizante le recorrió todo el cuerpo, se zozobro y la piel se le enchino. ¿Qué le pasaba? Inexplicable. Termino de cambiarse, tomo un poco de perfume que Mai le había regalado, a pesar de ser de hombre le iba demasiado bien, y salió de su pequeño cuarto para encontrarse con su amiga quien la siguió con la mirada hasta la puerta, paró en seco.

-Entonces, ¿Qué es lo que debo hacer?- pregunto sin voltear.

-Solo dile lo que sea necesario- busco aquel mirar esmeralda en vano.

-Soy mala con las palabras- dijo sin más.

-Pues haz música, solo para ella- se tardo un poco en contestar.

-No me siento capaz- estaba a punto de salir.

-Entonces, solo haz lo que te dicta el corazón- dijo de manera soñadora.

Natsuki cerró la puerta, pensando muchas cosas, pensó en que le diría a su madre cuando le preguntara al respecto de su vida amorosa como era su costumbre, una sensación desagradable le revolvió el estomago, se resigno a pensar que al final de cuentas su madre la tendría que aceptar tal y como era, y muy a su pesar. De repente recordó lo que Mai le había dicho "que estúpido suena eso…" solo pudo pensar.

Ahora la tenía enfrente, mirando cada parte de su rostro con gran detenimiento y se preguntaba de manera constante ¿desde cuándo le interesaba su físico? Cuestiones de edad, pensaba a ratos. Toco con el dedo índice su nariz de tipo duquesa, perfecta y recta. Sus facciones finas, ese cabello azulado que acompañado de sus labios rosas hacían un perfecto contraste con su pálida piel. Sus cejas delgadas pero espesas y esos ojos verdes esmeralda tan penetrantes delataban su carácter firme y su seguridad. Su cuerpo delgado y perfectamente proporcionado lo decían todo, había un orden en todo eso, todo era equivalente. Dualidad, describía a la perfección su situación.

-Te llevare a un lugar especial, es un parque diferente a todos, yo diría que es algo cultural- le dijo después de que el análisis había terminado.

-Ara…- solo pudo articular eso y sintió que la jalaban.

Solo se dejaba guiar por aquella mano que la tomaba de tal manera que se sentía acogida, y le parecía gracioso verla correr enfrente, su cabello volaba por la velocidad, los bordes de su camisa abierta se alzaban por la misma razón, sus tenis negros y esos pantalones negros tan característicos de ella, desaliñada a un punto estable, ella no se dejaría cambiar y eso le agradaba. A lado de ella se sentía tan femenina y perfeccionista. Dualidad, volvió a pensar inconscientemente, sonrió para sus adentros, todo parecía encajar perfectamente.

Habían llegado a un parque muy peculiar, un pequeño quiosco donde mucha gente estaba reunida, músicos ambulantes y supuso que era una de las razones por la cual era especial para Natsuki, muchos puestos con artesanías, arboles por doquier, ausencia de carros, personas tranquilas pasando, y a palabras de Natsuki lo mejor: Las neverías. Shizuru miraba el lugar girando en sí, imitaba a una niña pequeña que la llevan a un lugar desconocido e inocuo, donde puede divertirse hasta reventar en risas. Al encontrarse con aquel mirar esmeralda que tanto le gustaba se tranquilizo para después sonrojarse.

-Adoro este lugar, hay un teatro por aquí cerca, hay bares y muchos lugares interesantes- su sonrosa relucía más que antes.

-Acoplamiento- pensó en voz alta, la otra solo puso una expresión de extrañar.

-¡Oi! ¿Quieres un helado?- señalo una heladería con adornos azules y unas letras grandes y dibujos graciosos –Son deliciosos.

-Ara, Natsuki me hace pensar de mas- "ella me complementa, me siento completa…" pensó.

Después de comer sus respectivos helados, dieron una vuelta por el gran parque, Shizuru guardaba silencio de manera extraña, sin embargo a Natsuki no le molestaba en absoluto, no era un silencio incomodo, le daba paz y se sentía en armonía. Con las manos tomadas en todo el camino, daban una vista muy tierna y graciosa al verlas. Natsuki había sufrido un cambio drástico, pues ahora caminaba de manera más tranquila y sus ojos ya no mostraban pesadez, su relajada forma de ser salió a flote, se sentía tan tranquila. A Shizuru le pasaba lo mismo, solo que de manera menos notoria, caminaba con un gran interés por todo lo que le rodeaba, sin soltar aquella mano ya conocida por ella. Aun no podía creerse el hecho de que a Natsuki le gustaran estos lugares tan apaciguadores. Dualidad, no era nada más.

-No sabía que te gustaran estos lugares- al momento de decirlo la peliazul solo volteo y sonrió de una manera que la hizo caer en cuenta de que no sabía nada de ella –En realidad se muy poco de ti. Te gusta la música, la mayonesa, el color azul y plata, tienes un año menos que yo, tu cumpleaños es el 15 de agosto, tocas la guitarra, quieres un perro, te gustan las camisas de cuadros, puras ambigüedades. Quiero saber algo más tuyo.

-¿De qué te serviría?- pregunto sin quitar esa extraña sonrisa.

-Vamos, tú sabes cosas privadas de mí- dijo con un deje de dolor.

-Esto no es un intercambio de información- vaya que había madurado.

Se detuvo en seco y se dirigió a un árbol de gran anchura, el viento soplaba de manera relajante, se sentó y se recargo en la corteza del árbol, hizo un ademan para que la castaña la acompañara. Shizuru obedeció y se acercó, se sentó a un lado y recargo la cabeza en el hombro de Natsuki, después busco su mano para entrelazarla con la de ella. El lugar estaba deshabitado, solo pasto las rodeaba, junto con uno que otro árbol, algunas ardillas que se acercaban curiosas, y el anochecer hacia su aparición.

-Pues que decir- dijo mirando al cielo que empezaba a tomar colores azules y naranjas –Pues desde que era pequeña no tengo padre, mi madre ha estado conmigo todos estos años hasta que cumplí los 15 y me dejo marcharme al departamento de Mai.

-¿Por qué te mudaste con Mai?- pregunto solo desviando su mirada hacia su rostro.

-Porque tuve problemas con mi madre y su trabajo, nos mudábamos y mudábamos- volteo a ver aquellos ojos carmesí –Y en la secundaria fue la temporada más larga donde estuve en un lugar y Mai se convirtió en mi primera amiga y eso me gusto así que no la quise dejar. Ahora algunas veces medan ganas, pero no soy tan mala- ante eso las dos rieron.

-Supongo que no tienes hermanos- se acurruco aun mas en ella.

-No- sonrió de manera melancólica –Yo creo que por eso me gustan los perros, me hace falta alguien a quien cuidar, por así decirlo.

-Ara, así que Natsuki quiere hijos- dijo con una sonrisa burlona.

-¡Oi! Yo no dije eso- hizo un pequeño mohín.

-fufufu pero dime ahora, ¿desde cuándo tocas la guitarra?.

-Pues desde que era pequeña mi mama me compraba instrumentos para entretenerme- tomo con más fuerza la mano –Pero cuando aprendí bien fue cuando decidí comprar una de verdad, digo no de juguete como las que mi mama me traía, aparte ya había crecido- una sonrisa de orgullo se dibujo en su rostro –Y fue cuando entre a la tienda de Hideaki y me encanto la guitarra azul con plateado que estaba ahí, Duran.

-ara, ¿le pusiste nombre a tu guitarra?- la miro intrigada.

-Si. Cuando me encariño con las cosas les pongo nombre- hizo un pequeño puchero.

-Bueno, ¿y aprendiste sola?

-No, Hideaki me enseño todo lo que se- ante eso Shizuru puso una cara picara –Bueno no todo.

-Bueno, por eso lo quieres.

Iban caminando de regreso a casa, Primero a la de Shizuru y después Natsuki se iría sola a casa. Shizuru no estaba de acuerdo con eso, pero a Natsuki no le molestaba.

-¿Has tenido novio?- pregunto de manera casual.

-Ara… esa es una pregunta peligrosa fufufu- su humor crecía cuando estaba con ella.

-Solo es una pregunta casual, yo te podría contestar esa pregunta- La mirada de Shizuru delataba que quería saber el dato –No, nunca he tenido, esas cosas no me importaban- "¿importaban? ¿Ahora si?" pensó Shizuru.

-Esta bien, pues yo tampoco, nadie me ha interesado de esa manera- dijo con una sonrisa extraña –Aunque hubo una ocasión donde por razones erradas iba a aceptar una propuesta.

Natsuki miro a su compañera con gran interés y así empezó un relato de Shizuru…

FLASHBACK…

Para los cortos 12 años de Shizuru ya era una persona que estaba desarrollada, tanto en cuerpo como en mente, madurar de manera drástica por las circunstancias y demás. Era alguien que llamaba la atención sin necesidad de hacer escándalo. Y eso era algo que su gran amigo Reito sabía admirar de manera considerable. El estaba enamorado de ella, pero sabía que las posibilidades eran nulas y aun así lo intento.

-Oye Shizuru-san, hay algo que quiero decirte antes de mudarme, no espero nada a cambio solo quiero expresarlo- Shizuru estaba consciente de los sentimientos que su amigo tenia por ella.

-Soy todo oídos Kanzaki-san- con su disimulada sonrisa.

-Sabes que no me gusta que pongas esas sonrisas fingidas- frunció en ceño y después continuo –Lo que pasa es que yo me preocupo por ti Shizuru, sé que no estas bien, que necesitas que alguien este a tu lado en estos momento y me duele dejarte en estas circunstancias.

-No te preocupes Kanzaki-san, no todo es tan grave como tu piensas- su mirada se volvió pesada.

-Bueno, ese no era el punto- el chico se sonrojo levemente –Lo que pasa es que me gustas y mucho. Quiero demostrarte que intentare hacerte feliz, lo mas que pueda.

Shizuru solo se quedo mirando a su apreciado amigo, se movió hasta quedar cabizbaja, pensaba en si darle la oportunidad, pero ¿de que serviría?, él se iba y no lo podía detener.

-Lo siento Kanzaki-san, ya sabia de esto, pero no puedo verte más allá de un amigo- lo abrazo para consolarlo –Preferiría saber que sigo contando contigo por ser mi mejor amigo, a pensar en lo mal que terminaríamos.

FLASHBACK…

-Oye eso sonó muy cortante- dijo Natsuki con un poco de miedo en su voz.

-Solo es ser sincero- dijo mirando al cielo, la luna estaba en todo su esplendor.

-Me encanta la luna, sobre todo cuando esta así- dijo mirando al cielo –pequeña, brillosa y blanca. Sublime…- desvió su mirada a aquel par de ojos rojos que la miraban de la manera más extrañamente posible. Por un momento cayo en el abismo de sus ojos profundos para después regresar y saber que ese era su lugar. Le encantaba verse en esos ojos color granate tan intenso. "¿esto esta bien?"…

Shizuru se acercó cuidadosamente para poder abrazarla, se dio cuenta de que aquella chica que al conocer era mas bajita que ella la había rebasado en un abrir y cerrar de ojos. Miraba su cara iluminada por la luna y esos ojos verdes tan sosegados. La abrazó suavemente y se aferro a su camisa por la espalda, como lo haría un hombre que cae en picado a alguna cosa que lo salvara. Dejo que ese fresco aroma inundara todos sus sentidos hasta lo mas intimo de su ser. Sintió como Natsuki la abrazaba de la manera que solo ella sabia. Se sentía tan calmada en esa forma, quería quedarse ahí, tal y como estaba por un buen rato. El corazón le empezó a latir con violencia cuando recordó lo que Reito le había dicho, se sonrojo violentamente y volvió a ver ese par de ojos esmeraldas. La tomo por el rostro delicadamente y veía como el rostro se le empezaba a sonrojar, espero a tranquilizarse para hacer su misión.

"Ahora todo toma sentido… ¿lo que me dicte el corazón?"

Mientras Shizuru se acercaba sigilosamente hasta sentir su respiración tan cerca, miro sus labios sin disimulo alguno. Para después mirarle los ojos de manera suplicante. Sin necesidad de susurrar algo no audible o ella tomar la iniciativa y besarla, no, eso no fue necesario. La sorpresa fue grata cuando sintió sus suaves labios sobre los de ella, torpemente delicado, eso describía su beso. Ese beso tierno hizo abrirse la tierra, alzo mares al mismo tiempo que los volcanes, una vorágine interior la inundo, la sensación electrizante permanecería, de eso estaba segura. "Todo esto esta mas que bien…"

NOTA DE AUTORA:

Uy perdonen la tardanza, pero me sentí presionada por el regreso a la escuela D:

Después de una merecidas vacaciones regreso a la escuela -_- prometo no abandonarlos :D

Pues espero que haya sido de su agrado, sinceramente a mi no me gusto del todo, había algo que no me convencía… ¬¬

Se acepta todo tipo de comentarios, con gusto seguiré consejos y todo con lo que gusten apoyar para mejorar y darles algo bueno que leer :]

Les agradezco mucho por los comentarios, solo por ustedes sigo la historia :3