Capítulo 10: DESILUSIONES
— ¿Entonces que me dices? — preguntó con esperanza el joven búlgaro.
Harry paró en seco y trató rápidamente de llevarse a Ron pero fue demasiado tarde, el pelirrojo estaba viendo sin parpadear a la pareja que estaba en un pasillo desierto.
Fleur Delacour y Roger Davis estaban besándose febrilmente recargados en una puerta de un aula sin darse cuenta que dos jóvenes los observaban. Ron luchó por moverse de ahí e irse pero no pudo. Davis abrió la puerta y él y la rubia entraron cerrando la puerta tras de si.
— Ron… — empezó a decir Harry inseguro.
El pelirrojo negó con la cabeza y siguió caminando hasta la Sala Común.
— Viktor yo… ¡yo te quiero!… — admitió Hermione pero con un tono de disculpa.
— Pero no te gusto — interrumpió Viktor abatido.
— Lo siento, de verdad me gustaría quererte como tú a mí, pero no puedo… no es que no quiera es sólo que… no lo sé… de verdad lo siento Viktor. ¡Pero aun podemos ser…! — Hermione trataba de disculparse y Viktor bajó la cabeza suspirando triste.
— Amigos, claro, no hay problema — susurró con una débil sonrisa viéndola a los ojos.
Hermione se mordió el labio inferior y antes de ser consiente se lanzó a los brazos de Viktor y lo abrazó cariñosamente.
— De verdad me gustaría quererte, te lo mereces — confesó con tristeza.
— Gracias — se limitó a decir el búlgaro y lentamente se separaron.
La señora Gorda les permitió el paso y subieron sin mirar a nadie hasta el cuarto de los chicos. Harry no sabía que decir, jamás se había encontrado con una situación similar.
Ron entró y se desplomó en su cama mirando el techo mientras en su mente se repetía la escena, suspiró y una lágrima salió de sus ojos perdiéndose en su cabello. Harry se sentó a su lado y le puso una mano en el hombro en señal de apoyo.
— Soy un idiota, ¿sabes? — dijo Ron mientras colocaba sus brazos sobre su frente.
— No lo eres — contradijo Harry.
— Si lo soy… creo que me lo merezco por fijarme siempre en las chicas guapas, nunca me fijo en su interior — volvió a suspirar y se limpió las lágrimas.
— ¿Quién no hace eso?, todos siempre nos fijamos en la chica linda Ron.
— Tal vez tengas razón pero aun así yo soy el peor. Veo a una chica que no es bonita pero puede ser una maravillosa persona y simplemente le hago el feo — comentó con pena.
— No sé que decir… — se sinceró Harry.
— No tienes que decir nada Harry. Es mucho el que estés aquí, ¡gracias! — le brindó una sonrisa pero seguía triste.
Harry quitó la mano de su hombro y se recargó en un poste de la cama mientras subía los pies a la cama de Ron.
— Algún día encontraras a la indicada, ya lo veras — opinó con optimismo.
— Espero que así sea. Pero que no sea una veela — trató de bromear. Harry soltó una risa floja.
Viktor y Hermione se detuvieron en los escalones de la entrada y se sentaron. El búlgaro dejó salir un largo suspiro mientras miraba el firmamento. En el cielo empezaban a asomarse las primeras estrellas.
— Sabes, todo el mundo siempre pensó que me relacionaría con una chica famosa, ya sabes, alguien que jugara Quidditch, fuera cantante, modelo o lo que sea pero yo nunca me he interesado en personas así… — comentó de improvisto el búlgaro.
— ¿A que viene ese comentario? — preguntó confundida.
— Las personas tienen la creencia de que las mejores cosas son las que aparecen sin haberlas buscado, es lo que me ocurrió contigo. Yo no busque participar en este Torneo, pero ahora me alegro de que fuera así porque gracias a el te conocí — sonrió y siguió mirando el cielo.
Hermione lo escuchaba atentamente y no sabía que decir, sólo estaba dejando que se desahogara.
— Eres la persona más bondadosa, desinteresada y hermosa, no sólo por fuera sino por dentro, que he conocido en mi vida Hermione. No importa si una relación no se da jamás, agradezco el haberte conocido y estar compartiendo estos momentos contigo porque sé que cuando sea viejo los recuerdos que siempre me acompañaran serán los tuyos — sonrió y la miró a los ojos.
La castaña le sonrió.
— Siempre recordare tu rostro, el brillo de tus ojos, la calidez de tu sonrisa, y el amor que irradias hacia todos… — suspiró — y en mi mente y corazón siempre vivirá el recuerdo del único beso que te he dado — le acarició la mejilla y Hermione no pudo evitar sonrojarse.
Flash Back
— Viktor, ¿a dónde vamos? — cuestionó Hermione mientras era guiada por Viktor hacia la entrada del Gran Salón.
— Acompáñame, no te arrepentirás — le dijo con una sonrisa.
Tiempo después se detuvieron frente a las puertas de roble contemplando como la nieve caía en el exterior y la luna iluminaba la noche. Viktor miró hacia arriba y sonrió al descubrir el pequeño ramo de muérdago que estaba sobre ellos.
Hermione contempló la noche y por último levantó la vista al igual que Viktor y no pudo evitar sonrojarse y hacer un intentó de retirarse.
Viktor posó una mano en la mejilla de la castaña y ésta quedó estática, lentamente el búlgaro se acercó a Hermione y rozó sus labios con los de ella. Hermione sólo atinó a cerrar los ojos y disfrutar del tierno y tímido beso que le daba su pareja de baile.
Fin Flash Back
— Viktor… — exhaló la castaña al advertir las intenciones del búlgaro.
— No temas, no haré nada. Me conformo con ser tu amigo si así puedo verte antes de irme — expresó con nostalgia y tomando su mano.
— Siempre seremos amigos, no importa si te hayas ido de aquí, a donde vayas siempre me podrás ver como una amiga que te quiere y espera — le sonrió.
— ¡Te quiero mucho Hermione y me siento afortunado de conocerte! — le dio un beso en la mejilla.
— ¡Yo también te quiero! — le volvió a sonreír.
— Harry — lo llamó Ron después de un rato.
— ¿Si?
— ¿Te digo algo? — le dijo en tono confidencial.
— Dime.
— Podrás dar muy buenos consejos, pero una persona no puede actuar sin seguir sus propias leyes — dijo con seriedad.
— ¿A que te refieres? — lo miró confundido.
— Sigue tus consejos, amigo, no seas torpe como yo o podrías perderla… — Ron bostezó y se acomodó mejor en la cama.
— Ron ¿de que hablas? — lo miró sin comprender pero su amigo ya se había dormido.
Esa noche Harry durmió con la frase de su amigo rondando en su cabeza mientras una castaña no podía conciliar el sueño luego de su plática con Viktor y una pregunta rondando en su mente.
¿Por qué no puedo corresponderle?
Lastima por estos dos jóvenes enamorados pero así es la vida, unas veces ganas y otras pierdes…
Lo bueno es saber valorar lo que te queda de la experiencia y aprender de ella.
Sin argumentos para la situación. Creo que esta más que claro a que se refería Ron.
Mil gracias a todos ustedes por darle a esta joven escritora un motivo para seguir escribiendo, prometo no defraudarlos y seguir como hasta ahora, y quizás mejor. Pero recuerden que las críticas constructivas ayudan mucho, en especial las malas críticas pues es de donde aprendemos más.
Actualizare pronto. Déjenme comentarios.
Y recuerden: ustedes tienen el poder de cambiar la historia, sólo tomen un pedazo de pergamino, una pluma y dejen salir las ideas.
Con cariño.
Yuly
