Buenos Aires, 9 de Febrero del 2013
Notas de Sioa: MALDITO CALOR! ME ESTOY FRIENDO! -se ve a la autora con dos ventiladores detrás y aun así sudando como cerdo- por eso odio Buenos Aires... T,T extraño el frió! El día de hoy les traeré una corta conti, que es más un relleno (?) para que no me extrañen porque puede que desaparezca un par de días, Misaki-sensei de paso la invito a ir al barrio chino en la plaza barrancas hoy desde las 2 de la tarde hasta las 12 de la noche, y mañana desde las 2 hasta las 20 hs por la celebración del año nuevo chino -año de la serpiente- yo estaré allí viendo a mi hermano hacer la danza del dragón con su grupo de Kung Fu y de paso conocer un poco n,n. Bueno, Chicas como siempre mil gracias por su acompañamiento y Victoria-san sea bienvenida al fic, un placer que decidiera leerlo *w* me alegra mucho xD! abriré un club de fan's mías xDD (?) okei no, si lo hago me muero de hambre xD jaja. Bueno, porque amo esta pareja y ya que los egoístas tuvieron su protagonismo, les dejo que disfruten un poco de Terrorismo ;D!
Disfruten la lectura.
Capítulo 10: ¡Maldito terrorista!
Después de lo ocurrido en casa de Haruhiko, Misaki estaba realmente deprimido, todos habían notado su estado de decadencia, sus ojeras eran marcadas, sus pazos cansados y distraídos, la sonrisa que esbozaba era siempre falsa y forzada, y con los únicos con los que se había animado a hablar de su depresión eran Nowaki y Hiroki, pero aun así, aunque ellos eran amables y pretendían ayudarlo, se seguía sintiendo miserable, ademas estaba enfadado con Hiroki aun por su imprudencia.
Caminaba sin rumbo por la facultad y tenia a su nueva amiga a su lado mirándolo con preocupación.
-Misaki-kun, en verdad se nota que estas tristes, ¿por qué no me cuentas que sucede? quizás pueda aconsejarte - susurro la joven muchacha de cabello obscuro, apoyando su mano en su hombro.
-Sioa-San en verdad estoy bien, es solo que... - miro a su amiga con tristeza -no estoy pasando un buen momento. -
-Entiendo, ¡ah! tengo una idea - dice alzando su dedo indice con seguridad. -Pasaras tu día conmigo, y no se hable más, ¡no acepto un no por respuesta Misaki!- sentencio mirándolo amenazadora mente al ver el gesto de querer librarse del asunto de su compañero, saliendo del campus, Misaki, un joven de cabello rubio se acerco a ellos.
-Shinobu-san, ¿cómo estas? - preguntó Misaki. -¿Vienes a ver a Miyagi-san? - pregunta sonriendole levemente, se podía decir que los dos jóvenes que estaban allí, junto a él, era los pocos amigos que tenia.
-En realidad no, veía a decirte que intente hacer lo que me enseñaste el otro día, y me quedo mal, ¿tienes algo que hacer hoy? ¿podrías ayudarme a hacerlo de nuevo?- la joven los miraba a ambos algo desorientada, sin entender mucho, quien era ese joven, y mucho menos de que hablaban.
-¿he? pues iba a pasar el día con Sioa-san, pero si a ti no te molesta que valla conmigo entonces si podre ayudarte sin problemas - dijo tranquilamente el castaño.
Shinobu miro a la muchacha y se sonrojo levemente. -De acuerdo, pero solo porque necesito de verdad que me ayudes con "eso"-
-¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaa!- el griterío emocionado de la joven desencajo a los otros dos, mirándola en busca de una respuesta pero, ella solo apunto a Shibonu con un dedo, y luego tomo sus mejillas entre sus manos sonriendo ampliamente. -Sos tan ukeeeeeeeeeeeeeee! ¡que tiernito!- Ante eso el rubio se puso totalmente rojo alejando a la mayor de él de un manotazo.
-Déjame tranquilo- Replico mal humorado, prácticamente salían corazones de la cabeza de la muchacha.
-Sos muy adorable, no se en que necesitas ayuda, pero yo te ayudo- declaro la joven, haciendo reír a Misaki, como hacia ya días que no lo hacia, le recordó a Aikawa, casi había olvidado que su nueva amiga era... ¿cómo era que le había dicho? ¿Foyoshi? ¿Fushishi? ¿Fugishi? ... ¡Fujoshi! creía que así se decía, el caso era que estaba loca y le gustaban esas cosas pervertidas como las que escribía Usagi-san de él.
-¡Hasta que te ríes! creí que ya estabas mas muerto que vivo - replica Shinobu, mirándolo. -por cierto, me Llamo Shinobu- se presenta ante la joven, comenzando a caminar los tres con dirección al departamento de Miyagi.
-Soy Sioamichi, Puedes decirme Sioa, ¿Puedo decirte Nobu-chan?-
-¡No!- replico serio el rubio.
-Pues entonces así te diré Nobu-chan- escucho replicar al rubio peor no dejo de llamarle así en todo el camino, Misaki no podía evitar reírse y de vez en cuando se veía en medio de la discusión por culpa de sus amigos, la verdad se sentía mas alegre, casi podía olvidar que su vida amorosa pendía de un fino hilo.
Llegaron al departamento de Miyagi, y el rubio abrió la puerta con la copia de la llave que su novio le había encomendado.
-Pasen- invito cordialmente una vez dentro, sus acompañantes se sacaron el calzado, dejando sus cosas en la entrada bien acomodadas y se dispusieron a seguir al rubio.
-Bien, ahora...¿alguien me explica en que necesitas ayuda? - pregunta curiosa la joven, mirando la casa, era extraño estaba muy limpia, cuando ve que solo había una foto en todo el lugar sobre un mueble discreto contra la pared detrás del sofá marrón. En ella aparecían la pareja de terroristas era una foto extraña, el de cabello negro tenia una mueca extraña en el rostro, mientras Shinobu sonreía y parecía obligarlo a tomarse la foto con él. -Miyagi-sensei- dijo impresionada la joven. -¿Esta es la casa de sensei?- pregunto la joven girándose.
-Si- respondió secamente el rubio. -Y pues necesito arreglar esto- entonces saco de la heladera, lo que parecía ser una mutación genética de un pastel.
Misaki vio el "intento" de su alumno y una gotaza resbalo de su cabeza. -Shinobu-san abra que empezar de nuevo... tienes todos los ingredientes.- pregunto tranquilamente a lo que el rubio asintio yy saco de las alacenas todo lo necesario.
-No eres precisamente agraciado para la casino ¿verdad Nobu-chan?- preguntó divertida la joven, provocando que el rubio frunciera notoriamente el ceño y un aura obscura saliera de él. -Tranquilo no importa... no me hagas cazo - se disculpo la joven, sacando un cigarrillo de su cajetilla lo encendió y dio una profunda calada, viendo los dos jóvenes comenzando a cocinar, estaba al borde de un ataque de hemorragias, se veían a su criterio demasiado lindos tan concentrados en la cocina.
Misaki corregia a Shinobu, ayudandolo a batir de forma mas suave, el rubio era demaciado bestia para esas cosas, pero de apoco iba tomando mejor tecnica, pronto la cosina era un caos de trastes sucios y harina por todos lados.
-Oe, Nobu-chan... ¿Sensei es tu novio?- pregunto mirándolo con picardia.
-No me llames así- protesto nuevamente el rubio, cuando un sonrojo cruzo su rostro y asintió. -Si lo es.. ¿Por qué? -
-Porque se ven muy lindos juntos, ya decía yo que Miyagi-sensei estaba enamorado. - decía pícara la muchacha.
-¿Cómo puedes darte cuenta de esas cosas Sioa-san?- pregunto Misaki, mientras comenzaba a lavar los trastes, ya que la torta estaba en el horno.
-Sexto sentido femenino- decía orgullosa. -Vamos es muy obvio, Miyagi-san se la pasa distraído, aveces sonríe por que si cuando esta fumando en el campus, sus ojos dicen "cupido me flecho" tiene un cartel luminoso que dice "tengo novia"... bueno en este caso.. "novio"- decía riendo la joven haciendo enrojecer a los dos jóvenes. -Tu también Misaki, tu tienes un cartel luminoso que dice "tengo novio" y últimamente dice " Me rompieron el corazón"- ante eso el castaño bajo la mirada, con el rostro como tomate, pero al mismo tiempo entristecido. La conversación pronto derivo en las tristezas del joven Takahashi, mientras esperaban para sacar la torta del horno.
-Debes ir a buscarlo, o seguir insistiendo, llámalo todos los dias, al final te tendrá que atender- decía Shinobu mirándolo con decisión. -Él es el hombre destinado para tí, no lo dejes ir- aseguraba, haciendo suspirar al castaño, pronto sonó el reloj de la cocina avisando que el biscochuelo estaba listo. Entre los tres lo decoraron y ayudaron a Shinobu a preparar una deliciosa cena.
-.-.-.-.-.-.
Finalmente en casa, pensaba un cansado profesor, haciendo sonar su espalda a casi una cuadra de su apartamento, cuando finalmente lo tubo en frente, vio las luces encendidas, y de inmediato su mente le dijo que su querido terrorista estaba allí dentro, esperándolo con mas repollo frito, suspiro, en verdad quería ver a Shinobu, había estado tan ocupado últimamente que apenas si se veían por unos minutos, ¡estúpida época de exámenes!
-Llegue- se anuncio tras cruzar la puerta pero le llamaron la atención dos pareces de zapatillas de más en la entrada, cuando oyo gritos de una voz muy conocida y ... ¿la voz de una mujer?
-¡Qué me dejes en paz! ¡No voy a Hacerlo y punto! - grito mientras terminaba de poner la mesa, el pequeño rubio.
-Vamos, Nobu-chan... solo es un beso... no te pido que sea con lengua hasta la garganta, ni que te desnudes...- fue cortada por un nuevo grito, haciéndola reír.
-¡Estas jodidamente loca!- La joven estallo en risas, mientras exhalaba el humo de su cigarrillo.
El rostro de Miyagi, parecía un gran signo de interrogación, camino con rapidez hasta la sala, ¿Quien era esa atrevida? ¿cómo podía pedir semejante cosa? más aun en su propia casa. al entrar en la sala vio a una alumna suya, no recordaba su nombre, era nueva en la facultad, y parecía bastante destacada he interesada en la literatura. ¿Qué hacia en su casa intentado seducir a Shinobu? ¿De donde conocía a Shinobu?
-Bienvenido, Miyagi-san- aquella voz lo regreso a la tierra, Misaki salia de la cocina secándose las manos con un repasador. Al escuchar esas palabras Shinobu se tenso, totalmente rojo de pies a cabeza, no se atrevia a girarse a ver a Miyagi por culpa del bochorno.
-Miyagi-sensei, bienvenido. - salto la joven del sofá dandole una nueva calada a su cigarrillo. -perdone, se que es raro.. pero.. ¿podria pedirle un favor? - Miyagi aun desorientado asintio.
-Claro.. pero ¿que hacen ustedes aquí? no es que los eche, solo nos esperaba. - comento ya mas relajado el profesor. -¿me convidas? - pidió estirando su mano en dirección a la muchacha.
-¿Ha? claro... - le entrego un cigarrillo y el encendedor, el mayor necesitaba despejar su mente para entender algo de ese circo que había en su casa cuando llego de trabajar, y eso que el solo quería poder estar con Shinobu-chin y pasar "un buen rato".
-Lo sentimos Sensei, Vinimos con Misaki, por invitación de Nobu-chan para ayudarlo con algo... bien el favor que quería es... ¿ podría besar a Nobu-chan frente a mi?- pedía con los ojos iluminados. Miyagi se atraganto con el humo del cigarrillo, comenzando a toser.
-¡Sioa-san!- protesto Misaki totalmente rojo. -Te pedí que dejaras esas cosas... ¡Pervertida!-
-Estas loca mujer.. ¿cómo se te ocurre pedicelo a él?- Grita Shinobu sacudiendo a la muchacha por los hombros, ¡quería matarla!.
Tras recuperarse un poco de la impresión, el profesor respiro profundo, resulta que él había mal interpretado todo cuando entro, la joven hablaba de querer ver un beso entre ellos... -"¡Ay esta juventud! ¿Quien la entiende?"- pensó Miyagi, sonriendo des preocupadamente, si esa joven le caía bien en clases por ser aplicada e interesada, fuera del salón ahora le caía bien, por permitirle total tranquilidad para hacer lo que quisiera con Shinobu frente a ellos.
-Bien, no se porque quieres que lo haga, pero no me opongo- contesto el profesor, tomando a Shinobu del brazo y tirando de él, haciendo que cayera sobre su pecho, tomando su barbilla con su mano restante, haciéndole levantar la mirada y beso sus labios de forma demandante, Misaki no sabia donde meterse, en un gesto infantil tapo su cara con ambas manos, tontamente avergonzado.
-Kyaaaaa, ¡Shota!.. - decía emocionada la joven, ahora si el derrame nasal era inevitable y llevo su mano a su nariz, corazones salían de sobre su cabeza, mientras los señalaba emocionada con un dedo. - ¡Que lindos se ven juntos!-
Shinobu totalmente molesto, y muerto de vergüenza empujo al mayor de él.-¿Que se creen que soy?- protesto- ¡Viejo verde!- grito leyendo a la cocina con pazos pesados. -¡ siéntense a comer de una vez!- Los dos mayores obedecieron, siendo luego Misaki y Shinobu quienes serbian, sentándose a lo ultimo.
Ya después de tan disparatada situación, estaban mas tranquilos disfrutando de la comida. -dime Sioa-chan... ¿porque tanto interés por vernos besar?- pregunto Miyagi, en medio de la amena charla, muerto de curiosidad. -No planeas chantajearme ¿verdad?-
-¿He? no, claro que no, es solo que me parecen una hermosa pareja- menciono la joven comiendo, haciendo que Shinobu enrojeciera cada vez mas. -Nobu-chan es muy adorable, y usted... disculpe el atrevimiento, muy sexy... se ven felices juntos... solo quería ver el beso porque me gusta y punto. soy un poco rara.- admitió divertida.
-Ay esta juventud esta yéndose al... - suspiro y rió suavemente - que sera del futuro si a una joven se alegra de ver a un hombre mayor besar a un niño.-
-pues yo creo que seria un futuro muy lindo- comento haciendo reír al profesor. Finalmente la cena termino y los dos estudiantes de la universidad M se retiraron, dejando solos a la pareja.
-Que extraña amiga tienes, Shinobu-chin- comento divertido el mayor.
-No es mi amiga, la conocí esta tarde, es amiga de Misaki. -
-Wao.. ¿y tanta confianza te tiene? creo que si esta un poco loca- comento pensativo el mayor, comenzando a leer el diario, o al menos simular leerlo, pues sus ojos seguían los movimientos del menor por la casa, viéndolo lavar los platos.
-Miyagi... ¿quieres postre?- preguntó, al terminar de lavar.
-claro- contesto algo sorprendido, pues no solía hacer postre el joven, él era malo en la comida, pero en la repostería... pues... digamos que era mejor cocinando.
El rubio saco de la heladera el pastel y con cuidado lo llevo a la mesa, con un par de platos y unas cucharitas, a Miyagi se le desfiguro la cara, no era precisamente perfecto, estaba des-prolijo, levemente desnivelado, la decoración era bastante mala, pero... parecía totalmente delicioso.
El menor corto dos porciones y las sirbio.
-Buen provecho- Menciono de forma suave comenzando a comer.
-buen provecho- devolvió el mayor probando bocado, ¡realmente sabia bien! Shinobu estaba mejorando mucho, o quizás... su paladar ya estaba destruido. -En verdad esta delicioso, ¿lo has hecho tu Shinobu?-
Encojiendose levemente asintió. -Si, Misaki me ha estado enseñando un poco... quería sorprenderte- le dice, pero al girar el rostro solo recibe unos duros, dulces y masculinos labios sobre los suyos.
Responde él beso, abrazándose a su cuello, en verdad extrañaba la compañía de su novio, había estado muy ocupado esa semana, y se habían visto poco, lo veía cansado y estresado solo quería mimarlo un poco.
-Gracias- susurro el mayor contra su rostro, tras haber robado todo el aire en sus pulmones. -pero ahora solo te me antojas tu de postre- una sonrisa ladina bailo en sus labios, mientras veía la mirada entregada y divertida del menor.
-eres un pervertido, viejo verde- respondió, siendo él quien ahora lo besaba, sintió las manos del mayor pasearse por su pecho, para luego meterse bajo su camisa, acariciando sus costados, sus caderas, subiendo a sus pezones, pelliscandolos. Un gemido se oyó, el cuerpo de Shibonu fue levantado y en un abrir y cerrar de ojos estaba sobre la mesa, los labios del mayor se movían con habilidad sobre los del rubio, invadiendo cada rincón de su boca, para luego bajar con lamidas por su cuello, repartiendo besos cortos hasta el cuello de su camisa.
Impaciente, le retiro el chaleco, para luego abrió uno a uno los botones de la camisa, repartiendo besos por su blanca piel, dejando ver algunas marcas gastadas de su ultima noche de desenfreno. capturo los botones rosados y duros en sus labios. mordiéndolos, saborean-dolos, observando como el pecho del joven se movía levemente mas agitado con cada uno de sus acciones. La lengua de Miyagia acariciaba la punta erecta para luego seguir el dibujo de la aureola del pezón.
-¡ah!- un gemido mas fuerte salio de la boca sonrosada del uke, al sentir los dientes morder sin piedad su tetilla izquierda mientras que sus dedos apretaban la derecha -¡Miyagi!- sus caderas se movieron intentado buscar un contacto mas intimo, mientras sus manos se enrredaban entre los negros cabellos.
Sonrió con arrogancia, amaba las reacciones de ese hermoso terrorista, su lengua desendio en un camino húmedo por el centro de su pecho, delineando su abdomen hasta llegar a su ombligo, lamió los bordes y emprendió su camino de bajada hasta llegar al filo del pantalón, lamiendo su contorno, abrió las piernas con sus manos haciéndose un espacio para "trabajar" mas cómodo, y abrió el primer botón de la prenda, bajando el cierre con los dientes.
Las caderas del rubio temblaban de impaciencia, sus manos se aferraban a los hombros de su novio, tenia que admitirlo, ese tipo realmente sabia lo que hacia, sabia como volverlo loco. El mayor retiro la prenda sonriendo al ver el burlo en los boxers blancos y pulcros de su pareja, se acerco, respirando sobre él, a penas sí lo roso con la lengua sobre la tela, oyendo una queja lastimera de parte del joven. Torturarlo un poco no aria daño, subió nuevamente lamiendo su abdomen, introduciendo su lengua en su ombligo, jugando con él, mientras sus manos subían desde sus rodillas a su trasero, apretándolo entre sus dedos, masajeandolo ritmicamente.
-¡Miyagi!... ¡deja de jugar! .. ¡Aumhg!- sus jadeos se hacían pesados, deseosos, y eso era lo que quería provocar él mayor, que le deseara, que le deseara tanto que ya no pudiera mas que suplicar su tacto.
De un tirón retiro la ultima prenda, robando un gemido de alivio al muchacho sobre la mesa, pues la tela ya le estaba oprimiendo demasiado, acaricio aquel duro falo con su mano recorriendo cada vena hinchada con lujuria, apiadándose del sufrimiento del rubio paso su lengua por la punta, dejando que la punta se introdujera levemente en su uretra.
-¡Dios! ¡Miyagi!... Amm- las manos del rubio arañaban la camisa, apretándola entre sus manos con fuerza, ¡Maldita injusticia! ¿Por qué ese viejo seguía vestido?
Paseo su lengua por cada vena, sintiéndolo caliente y palpitante, el pre semen comenzaba a notarse, escurriendo de la punta de forma irregular, sonrió burlón.
-Ya estas así y apenas te he tocado... Shinobu-chin-
-Cállate...¡ah!... idiota- se defendió inútilmente, soltando un fuerte grito, pues Miyagi aprovecho la protesta para introducir el miembro entero en su boca, comenzando con un rítmico va y ven , una de sus manos comenzó a acariciar los testículos, mientras su lengua se enrollaba en el tronco del miembro, aumentado mas sus succiones a cada segundo.
Las caderas del menor se movían desesperadas en busca de mas contacto, llevo una mano a su boca ahogando sus fuertes gemidos, no queriendo ser escuchado por pudor.
-Déjame oírte... Shinobu...- exigió agitado el mayor, alejándose un momento de su "trabajo". -Si no me dejas oírte, no voy a seguir. -chantajeo, Sinoble lo vio molesto, frunció el ceño, odia... como odiaba que él mayor pudiera estar tan tranquilo cuando él solo era un manojo de carne huesos que se retorcía bajo sus caricias. Asintio con su cabeza, alejando su mano de su boca.
-Pero quítate... la maldita camisa aunque sea... ah - protesto, a lo que el mayor solo rió con diversión, levantándose se desvistió ante los lascivos ojos del menor, para luego volver a su antigua posición.
-¿Así mejor?- preguntó mirándolo a los ojos.
-Si... sigue... Miyagi... -suplico ahogadamente. Al oír sus palabras Miyagi introdujo su miembro en su boca de una sola vez, comenzado a devorarlo con gula, recorriendolo con su lengua como si de el mas rico de los manjares se tratara.
-Ah... ah... Mi-ya... ahhh...- sus gemidos se entrecortaban, inentendibles para cualquiera, su espalda se arqueo tras unos cortos minutos, arañando el cuero cabelludo del mayor al sentir un espasmo recorrer su espina dorsal. -Mi.. Mi-ya..gi... ahh... pa..pa-ra... no puedo...m-mahhh - su grito de placer retumbo en las paredes mientras su cuerpo se contraía sobre la dura madera de la mesa, acabando sin poder evitablo en la boca del mayor.
-Estas... muy sensible hoy... Shinobu...- ¡Esas palabras! ¡Esa mirada!... ¿Cómo podía estar tan tranquilo? Shinobu sentía el deseo aun recorrerlo tras su orgasmo, necesitaba al mayor dentro de él, intentando recuperar aire, se incorporo en la mesa, sentándose el el borde, abrazo a su seme, besándolo apasionada y desenfrenadamente, mordiendo su labio inferior y tirando de él para provocarlo, las manos del adulto volvieron a recorrer las finas caderas, disfrutando de ese cuerpo que se conocía de memoria y que le llevaba a desearlo, que lo conducía al pecado, sus manso llegaron ese sitio donde la espalda pierde su nombre y apretó las nalgas entre sus dedos, pegándolo mas contra él, hizo rosar sus erecciones, escapando jadeos de sus bocas.
Con cuidado un dedo fue introducido en el interior del estudiante, él rubio a penas lo sentía, moviendo sus caderas en busca de mas, jadeo contra el cuello del amor de su vida, dando pequeños besos, sintiendo la piel bajo sus labios erizarse. Un segundo dedo le provoco un estremecimiento, un jadeo pausado y casi inmediatamente después sintió el tercero, las envestidas de esos dedos lo estaban desesperando, su cabeza la dejo caer levemente hacía atrás, jadeos y gemidos salían de sus labios mientras su seme se encargaba de terminar de desquiciarlo atacando sus ya irritados pezones.
-Dime... lo que quieres Shinobu...- pidió desde su posición, aumentando el movimiento de sus dedos, buscando ese punto que sabia doblegaba la razón de su testarudo terrorista.
-No... lo haré... tu lo sa... sa-bes... aumhgg... Mi... Miyagii...- el grito acompañado de un fuerte arañazo en su espalda le hizo saber al mayor que había conseguido su cometido, volvió a dirigir sus dedos a ese punto, mordiendo la barbilla de su niño, mientras miraba sus ojos entrecerrados y brillantes.
-¿Decías Shinobu?- preguntó burlón.
-Mi.. ahh... Miyagi... ¡Dios!... por... por favor... m-mas... te.. ah... te quiero a tí- pronuncio cortadamente cerrando sus ojos con fuerza.
-Dime... lo que quieres Shinobu...- pidió desde su posición, aumentando el movimiento de sus dedos, buscando ese punto que sabía doblegaba la razón de su testarudo terrorista.
-No... lo haré... tu lo sa... sa-bes... aumhgg... Mi... Miyagii...- el grito acompañado de un fuerte arañazo en su espalda le hizo saber al mayor que había conseguido su cometido, volvió a dirigir sus dedos a ese punto, mordiendo la barbilla de su niño, mientras miraba sus ojos entrecerrados y brillantes.
-¿Decías Shinobu?- preguntó burlón.
-Mi.. ahh... Miyagi... ¡Dios!... por... por favor... m-mas... te… ah... te quiero a ti- pronuncio cortadamente cerrando sus ojos con fuerza. Con gesto burlón retiro sus dedos del interior de su amado uke, alejándose lo suficiente como para poder desnudarse y exhibir su escultural cuerpo a su pequeña y ansiosa presa que yacía sobre la cama, ansioso.
Insinuante abrió las piernas del menor, acariciándolo desde sus tobillos a sus muslos, acercando su rostro a su oído para susurrar con vos lasciva.
-voy a entrar… respira profundo- obediente y ansioso el menor, inspiro todo el aire que pudo, abrazándose a la ancha espalda del mayor como naufrago a un trozo de madera, flotando a la deriva del mar de sus sensaciones, perviviendo ese duro y calido falo adentrarse en lo mas profundo de su ser, uniendo sus cuerpos en uno solo, soltando un gemido fuerte de excitación y deleite.
-Mi… Miyagi… ahh- el gemido se perdió en el cuarto, que se hundía en un silencio solo interrumpido por la respiración errática de ambos amantes. Solo unos segundos bastaron para que el joven cuerpo del menor se acostumbrara a la invasión, comenzando a danzar en un compás de envestidas lentas y parsimoniosas, alertando sus sentidos, avivando las llamas de la pasión que parecían descontrolarse dentro de los cuerpos de los terroristas, asfixiándose con su colar, desenfrenando sus cuerpos.
-Shinobu… te amo… - murmuro el profesor de literatura en el oído del joven universitario, para luego devorar sus labios opacando sus gritos complacidos, el éxtasis los alcanzaba a cada paso, pero eso no era suficiente para el rubio, que en un arrebato de su cuerpo, dejando libre su instinto, volteo la situación, dejando al peli negro bajo el, rebotando sobre su pelvis, sintiendo esa invasión mas profunda, mas placentera.
Desgraciadamente todo lo bueno tiene su fin y el clímax comenzaba a acecharlos, para finalmente golpear sus cuerpos con una fuerza inusitada, dejando en sus labios el sabor del nombre de su compañero, con su mente perdida en un vaho húmedo y blanco de las corrientes eléctricas que recorrían su cuerpo.
Exhaustos se dejaron caer sobre el lecho, mirándose a los ojos en silencio, las palabras sobraban, el silencio era más romántico y reconfortante que cualquier frase de amor pronunciada, porque lo que estaba implícito en los ojos ajenos era la mejor poesía, la mejor declaración de mutua devoción que tenían.
No hacia falta nada, ellos así se entendían. Con gestos lánguidos ambos se acomodaron bajo las mantas, abrazándose y acurrucándose contra el cuerpo contrario, dejando sus manos unidas, símbolo de su eterna unión, que trascendería incluso la muerte, como muchas veces había jurado el menor que seria.
Morfeo llego, colándose por la ventana abierta por donde se filtraba la brisa suave y fría de la noche, cobijando a los amantes bajo su manto de sueños, protegiéndolos de todo daño.
-.-.-.-.-.-.-.-Continuara-.-.-.-.-.-.-.
Ushuaia fin del mundo, 13 de Marzo del 2013
bueno espero que hayan disfrutado de esta cosita pequeña, y me disculpo por la demora.
Tengo que irme Dx
Las quiero chicas… no me abandonen ;w; … yo no lo haré (¿?)… eso creo e,eU (¿?) xD
Me despido.
Sioa-san.
