¡Hola mis queridísimos lectores!, aquí estoy para aburrirlos, vaya que buen autoestima xD, nah mentira, ¡disfruten!

"DOWN"

Capítulo 9: Último día de clases

¡Último día de clases!- grité a viva voz en la sala de mi casa.

Estás peculiarmente ruidosa y animada hoy, hermana.- bajaba mi hermana mayor.

Por fin podremos salir de las horrendas salas de clase y disfrutar del verano.- sonreí ampliamente.

Bombón sonrió dulcemente y alistó su bolso, hoy era un día muy caluroso así que las tres decidimos ponernos acorde con la estación. Bombón vestía un ligero vestido color crema y sandalias rosas, su bolso con libros, una cola larga y sedosa y sus lentes listos para el último día de escuela. Burbuja bajó saltando los escalones con gran felicidad, vestía una faldita de tablones celeste, una camisa melón y unas sandalias blancas.

¡Hermanas, buen día para ambas!- sonrió ampliamente y tomó su mochila.- ¿vamos?

Seguro, Burbuja.- dijo Bombón al tomar las llaves y abrir la puerta.- ven, Bellota.

¡Sí!.- corrí, llevaba puesta mis bermudas cafés y mi polera roja con sus mangas tres cuartos.

Habíamos llegado a la escuela, donde todos los alumnos estaban vueltos locos; algunos antisociales destrozaban cada regla impuesta por el reglamento, otros estaban muy preocupados por sus exámenes y los demás que disfrutaban placidamente de su último día de clases. Caminé hasta mi casillero y me despedí de mis hermanas, hace ya tiempo que decidimos llevar nuestras vidas algo separadas, después de todo ¡no somos siamesas para estar juntas todo el tiempo! Saqué mi libro de matemáticas, pero una mano cerró violentamente mi casillero. Subí mi mirada sólo para encontrarme con aquellos profundos ojos verdes.

Buenos días, idiota.- le "salude" antes de caminar por el pasillo.

¡Hola!, ¿no se te habrá olvidado nuestro trato?- dijo con voz baja y curiosa.

No, pero no creerás que empezaremos ahora, debo ir a clases.- lo ignoré, no me siguió.

¡Nos vemos en el receso, en el árbol!- gritó fuertemente.

Varias personas giraron a vernos, algunos cuchicheaban y reían con picardía. Me enoje y caminé hacia mi salón, ese Butch era un estúpido empedernido. Será mejor empezar con mi día rutinario.

El viento sacudía gentilmente mis cabellos, nublando parcialmente mis ojos. Sentí como la calma de ese pequeño espacio en el patio me inundaba hasta lo más profundo de mí ser. Era como esos paseos a las montañas con mis hermanas y mi padre, que apesar del duro camino, disfrutaba mucho de la compañía de los seres más importantes de mi vida. De pronto sentí el suave contacto de unas fuertes manos sobre mis hombros, haciendo una ligera caricia, debo admitir que era muy placentera, sentí un suave respirar en mi oído derecho, pausado y relajado.

¡Hola, Bellota, es hora de platicar un poco!- aquel grito hizo que saltara a unos 10 metros lejos de él.

¡Idiota, te mataré!- grité vuelta una furia.

Vaya eso fue muy divertido.- se rió como desquiciado.

¡Toma!.- le di un fuerte zape en la cabeza que lo dejó aturdido.

Vaya aún conservas tu fuerza de marimacho.- se quejó como niño pequeño.

¡Qué dices, afeminado!- le grité hasta quedar frente a él, claro que me tuve que poner de puntitas para siquiera alcanzarle.

De pronto estábamos muy cerca, sentía esa calmada y pausada respiración suya, él me tomó de los hombros con delicadeza, sentí que ese contacto me electrizó. Me quedé viéndole, no me había dado cuenta de que sus facciones eran finas, pero a la vez muy masculinas; con sus labios carnosos, su nariz perfecta, sus brillantes ojos verdes que resaltaban aún más en esa nívea piel suya y su pelo azabache y alborotado. Se me acercó y eso hizo que mi corazón latiese a mil por hora. Cuando ya estaba muy cerca de mí, él…

No soy afeminado.- y me dio un amistoso zape en la cabeza, se alejó y se sentó en el césped.

Me quedé helada, con los ojos muy abiertos, no sé que estoy pensando. Le acompañé en el césped.

¿Qué haremos?- dije muy seria, pero aún nerviosa.

Bien, lo primero.- me miró serio.- ¿consumes heroína?

Sí, pero más marihuana.- le confesé algo incómoda.

Bien.- se quedó pensativo.- debes dejar de verte con esos sujetos, ahora.

¿Por qué me parece que no me dices todo respecto a ellos?- dije muy dudosa y extrañada.

Mientras menos sepas y más rápido te salgas, mejor.- me miró directamente.

Bien.- suspiré.- pero Mitch no dejará que me salga, se lo contará a todos.- confesé con pánico.

Tranquila.- me sonrió con gran confianza.- yo me encargo de él.

¿Cómo?, ese estúpido es un gran chismoso, ¡como lo que anda diciendo sobre…! no nada.- me arrepentí de haber dicho eso.

Sobre qué.- fue más una orden que pregunta.

Nada, olvídalo.- desvié la mirada hacia el instituto.

Dime.- posó una de sus manos en mi hombro, mirándome con gran empatía.

Bien.- me resigne y suspiré.- anda diciendo que me dejó embarazada.

¡Pero, que gran farsa!- rió abiertamente.- tú y él nunca…

Se paró al ver mi cara de asco y contrariedad, se puso serio y miró a otro lado, una gran sonrisa sarcástica apareció en su cara. Me miró con sus ojos furiosos.

Vaya, no es rumor si cuando andan "de viaje" hacen ese tipo de cosas.- se sonrió.- no debes esperar menos si tu realizaste la acción.

¡Cállate!, él me drogó cuando lo dejé y abusó de mí, pero tú no puedes entender lo horrible que fue ni lo sucia que me siento por ello, fue asqueroso, me alegra no recordar algo tan traumático.- estaba furiosa, las lágrimas me traicionaron.

Sentí un calor que calmó mis temblores involuntarios, estaba bajo un gran abrazo de Butch, me aferré a él con un dolor desgarrador, lloré mucho y mojé su polera. Estuvimos así mucho tiempo, no quería abandonar aquel reconfortable nido, pero él me separó y me miró con sus profundos ojos verdes.

Lo lamento, vine a ayudarte no recriminarte.- lo vi apenado.

No hay problema.- me limpié las lágrimas con el dorso de mi mano.

Quiero que termines relaciones con ellos, que descargues ansiedad en otro tipo de actividad, si sientes que no puedes con la tentación, llámame haremos algo, si no puedas superarlo por ti misma creo que será mejor la rehabilitación profesional.- sentenció con voz ronca.

Bien, lo intentaré.- dije vencida.

Vamos, las clases comenzarán.- sonrió ampliamente.

¡Sí!.- sonreí, último día de clases.

Corrí hasta el instituto, no sabía por qué seguía con esto, era obvio que esto no funcionaría, pero quiero creer que sí, quiero sentirme libre de pensar y sentir, quiero dejar de ser prisionera de la corrupción, quiero… ¿estar con Butch?¿cómo si fuésemos amigos?, no que tontería. Pero, esa sensación nunca la había sentido antes, sentirme tan bien con él a mi lado, sólo una simple respiración y un acercamiento bastó para que me sintiera tan bien, ¡bah, ya me estoy poniendo Burbuja para mis cosas!

El timbre sonó, las clases habían finalizado, el verano comenzaba y esperaba que con él una nueva vida me aguardara. Caminé por el pasillo, a lo lejos vi a los RRB, entre ellos el pelinegro. Él me vio y me sonrió quedamente, casi de manera imperceptible, cuando iba sonreírle de vuelta alguien tocó mi hombro.

Vamos, Bellota.- me sonreía Burbuja.- último día de clases.

Vamos a pasar el rato al café de enfrente.- sugirió sonriente, Bombón.

¡Sí!.- me sentí tan bien con mis hermanas.- ¡último día de clases!

Varios alumnos ovacionaron y salieron alegres por las enormes puertas del instituto. Hola verano, adiós vicio maldito.

Gracias por leer, amigos, espero que lo hayan disfrutado, lo siento si es demasiado corto, pero Bellota apenas comienza su viaje. BYE, que les vaya bonito!