Capítulo 10

En el silencio que los dos viajeros dejaron tras de sí, Lucius levantó una ceja, luego sacó una silla para su esposa. Narcisa inclinó su cabeza con gracia y se sentó, acomodando sus ropas con cuidado alrededor de ella.

-Vaya bienvenida, -comentó fríamente. -¿Se supone que esto es parte de un nuevo entrenamiento de la Orden? ¿Alguna idea de Moody?

Sirius intercambió una mirada con Albus, luego encontró los ojos de Severus y cabeceó hacia la puerta. Ambos salieron de la oficina y descendieron la escalera de espiral, varitas en mano.

-¿Alguna idea de por qué? –Sirius preguntó.

Severus negó con la cabeza, un gesto cortante y abrupto. Él había simpatizado con Hermione, pero Lucius había sido su amigo por casi veinte años, y Severus no reaccionaba bien cuando otros amenazaban a sus amigos.

Tampoco Sirius, y cuando encontraron a Harry y Hermione, apretujados en un abrazo ni tan solo veinte pies de la entrada de la oficina de Albus, él expresó su enojo muy, muy claro.

-¿Qué demonios estabas pensando? –Vociferó.

Porque aunque Sirius fuera una persona fácil de divertir, también era un auror. Y ahora, uno muy enojado.

-¿Te das cuenta de lo que hiciste ahí? ¡Esa fue una imperdonable!

Harry levantó su cabeza del hombro de Hermione. Sus ojos eran muy verdes y fríos.

-Déjala en paz, -demandó. –Solo déjenos solos por un momento.

El enojo de Sirius subió a otro nivel. Él no permitiría que le hablaran así en su propio hogar, y estaba extremadamente harto de soportar los caprichos de Harry y Hermione.

-¡Clara que no!* –Él gritó. –Podría mandarte directo a Azkabán en un momento, Hermione, ¡y nadie cuestionaría mi decisión!

La Hermione que Sirius había llegado a conocer habría respondido a esto con un movimiento de mano, o tal vez, balbuceado una explicación de cómo los poderes de los dementores probablemente se verían afectados con recuerdos de una dimensión diferente.

Esta nueva, volátil, Hermione no levantó su cabeza del hombro de Harry, ni trató de encararlos. Ella estaba llorando; secos, pesados sollozos sacudían su cuerpo y parecían vibrar en los silenciosos corredores.

-No te atrevas a amenazarla, -Harry siseó. –Tú no entiendes qué está pasando aquí, ¡no tienes idea de lo que ella ha pasado! ¡Son afortunados que ella no lo matara y más afortunados de que yo no la dejara!

-¡Ambos están locos! –Sirius gritó. -¡Y ella es peligrosa! ¡No debería de dejarla llevar una varita si se comporta así! ¿Por qué no nos advertiste?

Hermione tembló contra el pecho de Harry, sus manos deslizándose sobre sus brazos y hombros, buscando un agarre, y los ruidos que ella hacía no eran humanos. Los brazos de Harry se apretaron alrededor de ella, y él comenzó a mecerla levemente, pero su atención estaba en Sirius, y solo en Sirius.

-Te juro Sirius, -comenzó lentamente. –Te quiero mucho, pero si no la dejas en paz, los vas a lamentar.

-¡No me amenaces! ¡Esa chica atacó a uno de mis más viejos amigos sin razón! ¡No toleraré esa clase de comportamiento!

-¡Tu amigo! –Ahora Harry también gritaba. -¿Cómo puedes ser amigo de un monstruo? ¿Cómo puedes defender a un hombre como Lucius Malfoy?

-Lucius Malfoy es un hombre honorable, ¡y ha hecho más por la orden que otra persona sin contar a Albus! –Sirius gritó. –¡Ha sido un amigo leal por años! No puede haber hecho nada tan malo como para merecer un Crucio…

-¡Él torturó a su prometido hasta la muerte en frente de sus ojos! –Harry rugió, y el corazón de Sirius dejó de latir por un momento. Bajó su varita, tomó un paso atrás, pero Harry había cruzado el límite, sus brazos alrededor de Hermione, su cara blanca, labios pálidos con rabia, y la mano que sostenía su varita vibraba con tensión.

-¡La torturó a ella! Por tres semanas, y cuando finalmente la encontré, ¡estaba tan cerca de la muerte como uno puede estarlo! Su sangre estaba en todas mis manos, y tu amigo la tenía encadenada a una pared, opuesta al cuerpo de Ron, ¡y él no lo quitaría a menos que ella traicionara mi lugar de escondite! ¡Eso es lo que tu amigo hizo, Sirius!

Se sentía como si el aire fuera succionado del corredor. Sirius encontró los ojos de Harry, entrecerrados y llenos de furia salvaje, y se dio cuenta que el otro hombre estaba diciendo nada más que la verdad.

-No, -Sirius susurró, pensando en cómo Luicius había estado fascinado por la ideología de Voldemort cuando se conocieron por primera vez, cómo se deleitaba en su estatus de sangre pura (y seguía haciéndolo hasta ese día), cómo había despreciado a los muggleborns hasta que Lily llegó y lo cambió por pura fuerza de personalidad. –No. Él no lo haría.

Harry gruñó. No hay otra palabra por la manera en que sus dientes estaban afuera. Su cuerpo encorvado como una capa protectora sobre Hermione. La movió fuera de línea de fuego. Sacó su varita y se preparó para bombardear con hechizos. En un segundo atacaría a Sirius, no había duda.

Entonces Severus se paró en frente de Sirius, sin varita a la vista. Sus brazos estaban alzados en un gesto tranquilizador, y su voz era rica y controlada, a pesar del ligero temblor de sus hombros.

-No quieres hacer esto, Harry. Este no es tu mundo, y este no es tu Sirius. Él no entiende. Deberías de cuidar a Hermione, no empezar una pelea.

Sirius siempre había admirado la valentía de su amigo, pero nunca tanto como en ese momento. Harry estaba temblando con rabia, su varita ahora estaba puesta en Severus, pero no vaciló en su postura, y sus ojos no se movieron de los dos viajeros de dimensiones.

Después de un largo, silencioso minuto que tenía el potencial para cualquier cosa, Harry bajó su varita.

Respiró profundamente, quitó su cabello lleno de sudor de su cara, cerró sus ojos por un momento. Sus manos comenzaron a trazar círculos en la espalda de Hermione, a acariciar su pelo. La chica todavía no se apartaba de su abrazo, y sus hombros seguían temblando con silenciosos sollozos.

Cuando Harry miró de nuevo a Sirius y Severus, parecía casi cuerdo otra vez, o al menos bajo un rígido control.

-Tardaremos unos minutos, entonces volveremos al a oficina, -dijo ronco. –Díganles que nos… disculpamos. Fue un malentendido. No pasará de nuevo.

Severus se movió, encontrándose con los ojos de Sirius preguntando, luego asintió hacia Harry y sonrió.

-Tómense su tiempo, -dijo. –Y si hay algo que podamos hacer…

Harry sacudió la cabeza bruscamente, y sin otra palabra Severus tomó el brazo de Sirius y lo guió de vuelta a la gárgola.


Cuando volvieron a entrar a la oficina, estaban en medio de uno de esos juegos Gryffindor versus Slytherin, que tantas de las reuniones de la Orden se habían vuelto.

-Me disculpo por la falta de mi ingenio habitual, -Lucius estaba diciendo, y sonaba un poco cortante. –Pero, ¿en verdad me están diciendo que la gran "solución a nuestros problemas" es, en serio, un equipo harapiento de niños peligrosos que parece que no han gozado las comodidades de la civilización en mucho tiempo? ¿Es por esto que dejé todo y vine a esta junta secreta?

-Sí, -Albus respondió, brillando alegremente. –Aunque también está planeado un ataque al cuartel general de Voldemort, mañana en la mañana.

Lucius suspiró, apretándose el puente de la nariz. Miró hacia arriba cuando Severus se acercó a la mesa.

-¿Creo que una explicación sería bienvenida? –Él preguntó.

Sirius dejó que Severus y Albus explicaran. Se aventó a sí mismo en una silla que estaba al lado, ignorando las miradas preocupadas de Remus y Lily. Mientras los recién llegados trataban de dar una guía rápida en viajes entre dimensiones e interacción con desquiciados adolescentes, Sirius observó a Lucius y trató de imaginarse a su amigo haciendo las cosas que Harry había dicho.

Había potencial de crueldad en Lucius, tenía que admitirlo. Su amigo venía de una vieja familia que se había aliado con Señores Oscuros más de una vez, y a pesar de la amabilidad que Lucius y Narcissa mostraban a su hijo y amigos, podían ser fríos con extraños, su arrogancia casi una aura tangible alrededor de ellos.

Sí. En un mundo diferente siguiendo diferentes reglas, Lucius podría haber hecho esas cosas.

Pero todos ellos podrían, de hecho.

La familia de Sirius era tan oscura como la de Lucius, el conocimiento de Severus de las Artes Oscuras era vasto y tenía dentro de él crueldad nacida de la desesperación que había asustado a Sirius algunas veces en su juventud. Remus era un hombre lobo. Y Lily era feroz en la defensa de sus amigos y era conocedora de magia rara y pociones peligrosas.

Así que quién podía decir en lo que se habrían convertido o hecho si las cosas fueran diferentes. La idea dejó helado a Sirius. De pronto, encontró difícil seguir enojado con Hermione por la imperdonable que había usado.

Veinte minutes habían pasado y Lucius y los otros estaban completamente al tanto de ambos, la inusual situación en la que se encontraban, y de los planes de Harry y Hermione para atacar el fuerte galés de Voldemort.

No estaban felices por ninguno de los dos.

-Esto no es prudente, Albus, -Kingsley dijo, con su usual dignidad calmada, aunque Sirius podía detectar una pizca de incredulidad. Mientras todos estaban acostumbrados al comportamiento un tanto errático de Albus, él era en general un líder más cuidadoso. Que aceptara la palabra de dos extraños era muy inusual para él.

-Si confías en estas personas, información tan importante como la posición del lugar de escondite de Voldemort no debería de ser desperdiciada en un ataque que está condenado a fallar. Deberíamos de juntar nuestras fuerzas, trabajar con el Ministerio. Con suerte, este podría ser el momento decisivo de nuestra lucha…

-No, -Harry dijo desde la puerta, su voz absoluta. –Podrías invadir mil fuertes y no importaría. La única manera de ganar esta guerra es destruyendo sus Horrocruxes. Y las únicas personas que pueden ayudarlos somos Hermione y yo. Así que harás lo que digamos, Kingsley.

Kingsley se erizó al ser hablado de esa manera, y ni más ni menos que por alguien que apenas calificaba como un adulto.

Pero Sirius estaba ocupado examinando a los dos viajeros de dimensiones, y como siempre, se encontró con más preguntas que respuestas. Harry se paraba de manera diferente, eso lo notó primero. Le recordaba a Sirius a un extraño momento la noche anterior cuando les había advertido no tomar las palabras de Hermione a la ligera. Por un momento, se sentó como un hombre completamente cómodo en su propia piel, como un hombre que estaba acostumbrado a ser el centro de atención a donde quiera que fuera.

Lucía igual ahora, la manera en que sus ojos se movían, su mano medio curveada en el principio de un gesto que tendría su varita en cuestión de segundos entres sus dedos, le dijo a Sirius que estaba consciente de cada persona en la habitación y de la amenaza potencial que constituían.

Era algo que no debería de haberle quedado bien, debería de pertenecer a un hombre mucho mayor que este de diecinueve años, y aun, parecía tan natural como para que fuera una pose estudiada. Hizo que Sirius se preguntara muchas cosas.

Pero era Hermione quien le hizo dudar de su memoria de la última hora. A pesar de que había lanzado una imperdonable menos de treinta minutos antes, y que había pasado considerable tiempo sollozando histéricamente en el hombro de su amigo, ella parecía enteramente sin cambios.

Ella cuidadosamente evitaba mirar a Lucius, y tal vez sus ojos estaban un poco rojos, la línea de sus hombros un poco tensa, pero sus gestos eran rápidos y precisos conforme extendía un detallado mapa de la base de Voldemort, y el área circundante en la mesa y procedía a informarles del plan de ella y Harry.

Lo poco que había de él.

-Tener un plan más detallado no tiene sentido, -Harry desestimó los comentarios concernientes a eso. –De todos modos, mis planes nunca sobreviven la situación de verdad. Pienso mejor sobre la marcha.

-Pero nosotros preferimos que nuestros pies no sean explotados en pedazos en un ridículo intento en el que nadie se ha molestado en pensar bien.- Lily replicó.

-Bueno, nadie los fuerza a unírsenos ¿cierto? –Harry preguntó. –Ahora, a nuestras preguntas.

Las preguntas eran sorprendentemente numerosas y profundas. Parecía que Hermione había usado su día de estudio bien, obteniendo una asombrosa visión sobre las diferencias entre ambas dimensiones. Pero Harry no había estado ocioso, y así su discusión iba desde hechizos de escudo hasta políticas del Ministerio sobre Voldemort, desde los mortífagos conocidos de Voldemort hasta la redistribución de sus posesiones después de los juicios, desde su conocimiento de la historia de Tom Ryddle hasta el personal de Hogwarts los últimos años.

Mientras las preguntas de Harry y Hermione eran cortas y al punto, y sus respuestas a contra-preguntas incluso más cortas, la Orden hizo lo mejor para obtener tanta información de ellos como la que daban, pero al final, los viajeros de dimensiones habían hecho un mejor trato. Como era de esperar.

-Claro, -Hermione finalmente dijo, y comenzó a recoger las hojas y hojas de pergamino que estaban esparcidas a lo largo de la mesa de madera y en el piso. –Creo que es todo lo que necesitaremos aparte de una conversación privada con el director. Iremos a Gales a las cuatro de la mañana. Cualquiera que desee acompañarnos puede encontrarnos en el Salón de Entrada.

-Será mejor que él no venga, -Harry dijo, apuntando a Lucius, cuyas cejas se iban levantando en reacción a su imprudencia. –Puede que olvide que está en nuestro lado en el calor de la batalla y lo mate por accidente.

Hermione solo asintió. Apasionadamente.


*En inglés original: The hell I will, tiene más impacto en inglés xD

Okay, sé que es sábado, se me olvidó que ayer era viernes, lo siento, no sé ni en qué día vivo :S Anyway, espero les haya gustado el capítulo. Antes de agradecerles tengo dos noticias, la buena es que muy pronto veremos a Luna y a Neville en acción :D... la mala es que ya casi no tengo capítulos traducidos, lo cual significa que las actualizaciones se volverán irregulares.

Ahora sí, muchísimas gracias a todos los que apoyan a esta traducción de cualquier manera, dando follow, favorite, leyendo o comentando. Un abrazo especial a los que comentaron el capítulo anterior: Aid4 (muchas gracias, me fue bien en los exámes pero ahora siguen más :s, espero te vaya bien a ti c:), SakuraDragneel5(bienvenida nueva lectora!), La Cascarrabias (no sabía que se refería a los chapulines, acá en mi rancho así les decimos xD, pensaba que eran langostas marinas, muchas gracias por aclarar :D), Florfleur (sí, definitivamente muy intenso el final), y florsilvestre96 (en efecto es una gran personificación de Harry).

¡Nos vemos en el capítulo 11!