5. Yesterday

Remus no se lo puede creer cuando ve a Sirius caer tras el velo. Coge a Harry por instinto, porque no quiere que vaya detrás de su padrino. Pero aunque está privando a Harry de ir detrás del velo a buscarle, él mismo se está muriendo de ganas de ir. Porque no puede ser cierto, Sirius no puede haberle abandonado también.

Él no grita como Harry, no puede. Su corazón duele demasiado como para tan siquiera intentar expresarlo con gritos. Ya ha soportado mucho dolor y esto le supera. No está seguro de cuándo se ha soltado Harry para ir tras Bellatrix, pero le da igual. Remus no termina de asimilarlo, sigue esperando a que Sirius aparezca tras el velo con su amplia sonrisa y diciendo que todo ha sido una broma. Porque es demasiado doloroso aceptar que le ha perdido para siempre a él también.

No quiere recordar, pero le es imposible no hacerlo cuando acaba de ver morir a Sirius. Nunca lo ha confesado a nadie, no lo había visto necesario ya que contarlo en voz alta no va a hacer que deje de ver los cuerpos de James y Lily en sueños. Los recuerda perfectamente, tan quietos, tan pálidos… nunca pudo entender cómo Peter pudo traicionarlos y venderlos. Nunca intentó entenderlo tampoco.

Perderlos a ellos fue un golpe muy duro para todos, pero sobre todo para Sirius y él. Sobre todo para él. Se quedó solo, sin ninguno de ellos para apoyarle. James y Lily muertos, Peter, aparentemente también y Sirius en Azkaban acusado injustamente. ¿Qué le quedaba?

Pensó que nunca se sentiría tan mal y se equivocó. Ver morir a Sirius ha multiplicado el dolor por dos. Ha abierto heridas viejas y nuevas. Porque para Remus perder a Sirius es más que perder a un amigo de la infancia, más que perder a un amante, es como perder parte de él. Nunca lo había entendido, realmente, lo que había entre ellos dos; no era amor, no estaban enamorados. Se complementaban perfectamente, no podían vivir sin el otro, pero los dos sabían que jamás podrían ser nada parecido a una pareja. Nunca lo quisieron, tampoco.

Remus nota que está llorando porque alguien le está secando las lágrimas con un pañuelo y siente que le abrazaban. Supone que es Tonks. No le importa. No oye nada de lo que le dicen en la oreja, no escucha nada a su alrededor. Volvía a estar en Hogwarts, casi podía ver los jardines a su alrededor con el castillo al fondo, y les veía a ellos a su alrededor: A James, con su deslumbrante sonrisa arrogante, a Lily, con sus preciosos ojos verdes y su pelo en llamas irradiando felicidad, a Sirius, con esa mirada de pillín que incitaba a cualquiera a hacer maldades y a Peter, con su típica cara de preocupación por si se estaba perdiendo algo de lo que decía James.

¿En qué momento habían dejado de ser esos adolescentes descerebrados? ¿Cuándo cambiaron tanto? ¿Cuándo empezó a importar tan poco su amistad como para desconfiar los unos de los otros?

Sin ser plenamente consciente de ello, Remus se abraza a Tonks y llora. No por la reciente muerte de Sirius, si no por haber perdido a sus amigos mucho antes de sus muertes. Por no haberse dado cuenta de lo estúpido que fue al desconfiar alguna vez de Sirius. Por no haber estado al tanto del comportamiento extraño de Peter. Por no haberse preocupado por ellos lo suficiente. Y ahora ya no están, ya les ha perdido para siempre.

Y Remus sabe que jamás encontrará nada ni nadie que llene ese vacío que hay en su corazón.

Suddenly, I'm not half the man I used to be, there's a shadow hanging over me, for yesterday came suddenly.


Siento muchísimo la tardanza, pero me ha costado mucho escribir este último one-shot. Ha sido difícil elegir el final.

Sólo quiero daros las gracias a todos los que me habéis leído y dado ánimos. Muchísimas gracias a todos por darme una oportunidad y haberos leído estos diez one-shots.

Gracias a Erised Black, a hikikomori-chan, a Nayademarina, a saku-ann, a JuliaHart, a Alassea Black, a OjosCafe, a Tsukimine12 y a todos los que lo habéis leido los one-shots.

Espero que os hayan gustado todos mucho, que os hayan dado ganas de escuchar a los Beatles y los hayáis disfrutado tanto como yo he disfrutado escribiéndolos.

Nos leemos,

siesna.