Objetivo 1: Zoro
Zoro dormía plácidamente pesé a el dolor de regla que sentía, que al menos, ahora, con el solecito, se le había calmado un poco.
Y así estaba, durmiendo, cuando unos individuos se subieron a cubierta sin hacer ruido y comenzaron a inspeccionar el barco.
-Ei, mirad-susurró uno de ellos-aquí hay una muchacha durmiendo.
-¿Nos la llevamos?-preguntó otro al que parecía ser el jefe.
-Ya veremos. Antes inspeccionemos el barco, a ver si encontramos algo de valor.
Unos minutos después, los tres maleantes, salían del barco, cargados con unos sacos, llenos de joyas y dinero (toooooodoooo el tesoro de Nami).
Pero tuvieron la mala suerte (buena para Zoro) de que uno de ellos, que llevaba dos espadas (debía ser el espadachín del grupo de los maleantes) se enganchó con la barandilla cuando estaba a punto de bajar, provocando que se le soltaran las correas que le aguantaban las espadas a la cintura y cayeran al suelo provocando un ruidito, que generalmente a Zoro no le hubiese despertado, pero como ese
día no estaba muy "fino" le despertó al instante. Y se quedó como embobado, mirando hacia delante y preguntándose porqué porras se habría despertado.
Y no fue, hasta escuchar el sonido del espadachín al saltar a tierra, que reaccionó, y asomándose por la barandilla, alcanzó a ver como los tres maleantes, huían calle abajo con el tesoro de Nami.
-¡ MIERDA !-chilló pensando en Nami-¡ CUANDO VUELVA ME MATA !
Así que decidió hacer lo único que podía hacer...echó a correr tras ellos.
-¡Hey desgraciados!¡Venid aquí!-les chillaba.
-Seguid vosotros-les dijo el que parecía el espadachín, a sus dos compañeros.
-¿Vas a enfrentarte a esa preciosidad?
-Quizás llegamos a algún tipo de acuerdo...
-Ja, ja, ja...-rieron sus otros dos compañeros- ¡Vigila que no te pinche con sus tres espaditas!
Los otros dos siguieron corriendo calle abajo mientras que su compañero espadachín se plantaba en medio de la calle a la espera de que Zoro llegase.
Y casi dos horas mas tarde, cuando Zoro, que como no se encontraba demasiado bien, había ido demasiado despacio y los había perdido (y ya sabéis como es su sentido de la orientación...) y después de que se había recorrido al menos media ciudad, le apareció por detrás, dándole una palmadita en la espalda y diciéndole mientras pillaba aire
-Ya te he encontrado tío. (N/A: Imaginaos al otro con la gota)
-¡Pues ya era hora!
-Espera...que tomo...aire...
-¿¡Se puede saber donde estabas!
-Eso a ti no te importa-dijo Zoro recobrando la compostura de golpe- ¿Dónde está el tesoro de mi navegante?
-A, esos sacos que se han llevado mis compañeros...-dijo con burla-No te lo diré
...Claro que siempre podemos llegar a un...acuerdo-dijo acercándosele peligrosamente.
Zoro arqueó una ceja y...
Le asestó al espadachín una fuerte patada en la entrepierna.
-¡¿Pero que...?-dijo agarrándose su dolorido "carné de padre"-¡Me caguen...!
-Si quieres arreglar algo, que sea con las espadas-dijo "el peliverde" colocándose en su característica posición de ataque.
-Vaya, vaya preciosa...-dijo el otro espadachín (que intentaba fingir que la patada no le había dolido tanto)-Veo que eres una espadachina de la disciplina San-tou-ryuu ¿Eh?
-No me subestimes, gilipollas-Se cabreó Zoro.
-"Joder, ahora se lo que debe sentir Tashigi cuando nadie le
toma en serio por ser una mujer..."-pensó.
El otro espadachín desenvainó sus dos espadas, una dorada y otra plateada exactamente iguales.
-Um...un espadachín de la disciplina Nittou Ryuu-dijo Zoro-Es la que usaba yo, antes de conseguir la Wadou Ichimonji.
-Es cierto-dijo el otro-llevas unas espadas muy buenas...cuando acabe contigo, me divertiré un rato y te las robaré.
-Eso si acabas conmigo, desgraciado-dijo Zoro atándose el pañuelo a la cabeza.
El caso es que estuvieron un rato luchando (N/A: No soy nada buena con las escenas de lucha, así que prefiero omitirlas...) y Zoro era claramente mucho mejor que ese aficionadillo.
Como no tenia mucho tiempo para recuperar el tesoro y tal, Zoro decidió que ya era hora de seguir buscando, así que puso punto y final al combate, cuando el otro espadachín, que pecaba de confiado, se abalanzó sobre "el" de golpe.
Zoro murmuró
-Demasiado fácil-Y dicho esto dio un paso a la derecha al último momento.
Justo cuando el otro llegaba a donde había estado "el", Zoro puso la zancadilla y el otro espadachín cayó de bruces.
Cuando se giró, ya tenía la Yubashiri de Zoro apuntándole al cuello.
-¡Eso a sido juego sucio!-se quejó.
-Si, tienes razón. Pero prefiero darle una patada a mi honor por un día a que Nami
me mate lenta y dolorosamente, así que... Y ahora me vas a decir a donde han ido tus amigos ¿Verdad?
Después de que el otro espadachín le dijera que se dirigían hacia su bote para echarse al mar, Zoro decidió ir hacia el puerto a buscarlos.
Así que echó a corre calle arriba, ajeno al malherido espadachín que le decía que el puerto estaba en dirección contraria.
Y al girar una esquina...¡PUM!
Se chocó con alguien que al parecer llevaba tanta prisa como "el".
-¡AY!-gritó una vocecilla debajo suyo.
-¡¿Qué a pasado?
-¡Que te has chocado conmigo y te me has sentado encima!
Y en efecto, debajo de Zoro, había una mujer.
-Perdón-se levantó y se apresuró a ayudarla-es que llevo algo de prisa y...-se quedó sin palabras.
La chica a la que havia "atropellado" era nada mas y nada menos que Tashigi.
-No pasa nada. Si llevas prisa, adelante-entonces se puso las gafas y al mirar a Zoro mejor, lanzó una exclamación.
-¡ONDIA!
-¿Qué pasa?-preguntó "el peliverde" desconfiado-"No me digas que me ha reconocido..."
-¡Te pareces mucho a una persona que conozco!¡Incluso llevas sus espadas!
-Esto...no...solo son imitaciones...
-Eso es imposible, cada espada es única, no pueden haber dos espadas
iguales...en cambio esas son las tres espadas de Zoro...¡¿No serás una ladrona?
-Je-puso su sonrisa de "demonio"-¿Y que si lo fuera?
-¡Pues que te quitaría esas espadas!
-¿Me las arrebatarías?
-Si-respondió ella sin dudarlo ni un momento.
-Inténtalo y te mataré.
Dicho eso, se giró y siguió caminando.
-¡Hey tu!-escuchó que le gritaba la otra.
Tashigi se interpuso en su camino y desenvainando su espada, le gritó
-¡En guardia!
Zoro arqueó una ceja y desenvainó sus tres espadas...
No habían pasado ni tres minutos, que Tashigi ya estaba tirada en el suelo, con algunos rasguños y con la Wadou Ichimonji apuntándole al cuello.
-¿Para que quieres estas espadas?-le preguntó Zoro con curiosidad.
-¡Por que...se las he de devolver a su dueño!
-...podría matarte ahora mismo ¿sabes?-le preguntó "el"-Y aún así... ¿todavía quieres luchar conmigo?
Tashigi lo miró desafiante.
-Si.
-...Ja, ja ja-comenzó a reírse Zoro-¡Ni que estuvieras enamorada de el! ¡Jugándote la vida para devolverle las espadas!-y mientras decía eso enfundó la Wadou Ichimonji.
Tashigi comenzó a temblar levemente.
-Oye... ¿que te...?-le preguntó "el otro" al ver que ella comenzaba a lloriquear.
-¡¿Y que pasaría si fuera así?-le gritó-¡Ya estoy harta de que todos me critiquen por enamorarme de un pirata!¡No lo he elegido yo!
Zoro se sonrojó violentamente y se quedó...flipando, y sin saber bien que hacer, se sentó en el suelo, junto a ella.
-¿Y que les importa a los demás si te enamoras de un pirata? No les hagas caso...
-...
-¿Lo sabe el?-aunque la respuesta, "el" la conocía de sobras.
-...no puedo decírselo...el me odia...
-¿Por qué dices eso?
-Por que cada vez que me ve, huye...
-¿...Y el echo de que tu lo persigas gritando su nombre como una loca no tendrá algo que ver?
-...pero el ya está enamorado.
-¿¡A si? ¡¿De quien?-se alteró Zoro-"¡Si no lo se ni yo!"
-El estaba enamorado de una tal Kuina...pero ella falleció.
-¿Y como sabes tu eso?-le dijo Zoro "molesto".
-Porque...el no puede pelear en serio conmigo porque le recuerdo a ella...además...cuando me ve...los ojos le brillan diferente...porque la ve a ella a través de mi...
-¿Y ese brillo no será por verte a ti? Quiero decir, a Tashigi y no a Kuina...
-¡Claro que no!
-...bueno...eso no lo sabrás hasta que no se lo preguntes...declárate, mujer...no tienes nada que perder, pero podrías llevarte una sorpresa-Y se levantó.
-¡Pero lo nuestro nunca funcionaria!¡Yo soy de la marina!¡Casi no podríamos estar juntos!
-Bueno...no se necesita estar todo el día enganchado a alguien para querer a esa persona...oye...tu estás convencida de que el gobierno mundial, son los buenos...pero deberías fijarte mas a ver si eso es cierto...y entonces, te darás cuenta, de que realmente, mientras hagas lo que quieres hacer y te sientas feliz con eso, no importa el bando en el que lo hagas...porque...¿no serias mas feliz ayudando a la gente y teniendo a quien tu amas al lado, que solo con una de las dos cosas?
-Pero es que los piratas...
-venga...tu has visto a los de la banda del sombrero de paja y sabes, que mas de una vez, han acabado ayudando a los demás...¿No es cierto?...Arabasta...la isla de Coco...el nuevo reino de Cerezo...
-...
-En fin...tu piensa en lo que te he dicho y haz lo que realmente desees...y no te preocupes...la próxima vez que veas a ese "apuesto espadachín" (N/A: ¡Viva la modestia!), el, llevará sus tres espadas, como siempre.
Y comenzó a marcharse.
-¡Espera!-le gritó ella-¡¿Puedo saber tu nombre?
-Je-sonrió-aunque te lo dijese, no me creerías.
-... ¡Gracias por todo!
-No hay de que-entonces, se giró, y muy "serio", le preguntó
-¿Por donde se va al puerto?
