Tercer logro, todos románticos
Pensar demasiado jamás había sido mi mayor fuerte, era reconocido por muchos sino es que por todos el ser alguien verdaderamente impulsivo, que se deja guiar por los momentos, y la verdad no me arrepentía de ello, así era yo, simple, común, atrevido, pero poco o nada había de esa personalidad en mí ahora, me sentía abatido y desconcertado por completo por lo que ha sucedido estos últimos días. Todo el tema de San Valentín me estaba costando caro, el haber besado a mis mejores amigas de esa forma, tener salidas con ellas fuera del rango de amistad, no creí que sería para tanto pero verdaderamente me estaba pasando factura.
No podía verlas a ninguna a la cara, apartaba el rostro cada que me las topaba, cosa que evitaba al máximo sin importarme lucir o no como un cretino ante ellas, más ninguna había dicho más nada desde entonces por lo que supuse que quizás le estaba tomando demasiada importancia al asunto. Definido eso opté por actuar como siempre, pero en definitiva es más sencillo decirlo que hacerlo, por un lado está Sora, quien ha sido mi mejor amiga desde siempre, mi compañera de maldades, y por otro está Mimí, la definición de niñita perfecta que cumplía con todas las referencias de una damisela, era linda, dulce, cariñosa, bella, sensible, fuerte y muchas muchas otras cosas. Ellas son polos totalmente opuestos, no podía darle vueltas al asunto de esa manera, definitivamente tenía que dejar de pensármelo tanto.
Justo ahora me encontraba en clase, absorto por completo de lo que decía el maestro, estaba muy ocupado escribiendo y comparando a éstas dos bellezas que tengo por amigas, escribiendo sus nombres y cualidades, sus defectos y rememorando aquel momento en que nuestros labios hicieron contacto.
Tras emitir un suspiro, escucho como me llaman a lo lejos por lo que cierro sin más mi cuaderno y lo aviento a la mochila, levantándome casi en el mismo instante en que realicé aquel acto y voy donde mi compañero de deportes me llama.
-Luces muy distraído últimamente, ¿estás bien?-pregunta el muchacho afligido mientras sonrío condescendiente
-Si solo distracciones comunes, es todo-respondo con una sonrisa forzosa
-Si tú lo dices-contesta dudoso pero cambiando de inmediato su mueca por una sonrisa maliciosa-oye, ¿supiste que TK invitó a tu hermana para San Valentín? Va a ser tu cuñado eh
Ante aquello no pude evitar entrecerrar los ojos, si bien los sentimientos del rubio menor eran evidentes y claramente correspondidos, el pensar que me arrebate a mi hermanita así como si nada sin ninguna advertencia no me causaba ni un atisbo de gracia.
-No, no lo sabía-respondo bufando-ya arreglaré cuentas con él después
-¿Con quién tienes que arreglar cuentas?-pregunta Matt quien llega de protno
-Con el pegoste de tu hermano, ¿quién más?-respondo molesto mientras me observan extraños
-¿Se le declaró a Kari?-pregunta el rubio mayor como lo más evidente del mundo
-¿Tú que crees? El muy torpe ya anda con sus andadas y no ha tenido valor de encararme todavía-respondo cruzando mis brazos
-No fastidies, déjalo ser que es perfectamente correspondido…y repito el perfectamente-contesta el rubio entrecerrando los ojos mientras emito otro quejido
-Bueno dejaré a los cuñados solos, debo irme a buscar mi propio Valentín jeje, nos vemos chicos-se despide mi compañero con un ademán mientras el rubio y yo seguimos el camino
-¿Y qué dices tú?-pregunto a mi amigo, pero al observar duda en su rostro sonrío y me expreso mejor-es decir, tu canalla hermano ya consiguió una cita, ¿qué me dices tú?
-Ah, eso, pues…-responde mientras observa al vacío el pasillo-no exactamente, no lo he pensado mucho…¿y tú?
-Pues no…-contesto sintiendo como de pronto la atmósfera se pone incómoda-bueno, te veo luego-hago un ademán para despedirme y me marcho por el trayecto contrario Algo en mí me dice que no soy el único confundido para la fecha.
…
Al llegar a casa lo primero que hago es subir a mi cuarto, tras cerrar la puerta me desbordo en la cama mirando el techo y cerrando los ojos, sintiendo cansancio, sueño…demasiado sueño.
FLASH BACK
Ella lo mira con una sonrisa en el rostro, perdida en sus ojos casi al tono de su cabello, permitiéndose entrelazar sus dedos y dejando reposar su cabeza en el hombro de su amigo.
-Eres impredecible ¿sabías?-pronuncia ella mientras el besa su cabeza
-Sino fuera así estoy seguro que te aburría-explica el castaño de manera jovial a lo que ella levanta el rostro apunto de protestar deteniéndose en el acto al notar su cercanía, manteniendo la vista el uno sobre el otro, casi una lucha por quien es el primero en acortar la distancia o retirarse.
Siendo el castaño quien la destruye unificando sus labios con los de su "amiga" quien al instante corresponde al beso, moviendo los labios en un mismo ritmo, una coordinación pre marcada por ambos, sin ganas de deshacer el contacto, intensificando con sus lenguas el beso, y al separarse ella mantiene su vista pegada al suelo y el chico con la respiración agitada la observa así, tan frágil, callada, una imagen que no había percibido de ella.
-Mimí…-comienza a hablar él
-Lo siento yo…no debí-habla ella levantándose de golpe a lo que el muchacho la coge del brazo volteándola bruscamente y volviendo a besar
Tras perderse unos minutos más en el beso se separan de a poco conectado sus miradas
FIN DEL FLAS BACK
Despierto agitado, abriendo mis ojos abruptamente, del mismo modo en que me siento en la cama, mirando a mi alrededor, aquello fue…no, no debo pensar eso, solo estoy confundido, dándole vueltas al asunto.
Por primera vez en mi vida deseo con muchas ganas hacer mis deberes y distraerme, por lo que cogí uno de mis cuadernos y sentándome ahora en mi escritorio comencé con mis deberes: matemáticas, ciencias, lenguas, cosas simples y aburridas para darme ideas simples y aburridas de todo y todos.
No sé cuánto pasó, ni tampoco en que momento, pero de la nada me perdí, y al estar de vuelta en mí mismo y voltear a ver mis hojas, no pude evitar tener vergüenza sintiendo como el color subía a mi rostro por lo que inconscientemente había escrito.
Mimí Tachikawa
Sentía el rostro arder al igual que el resto de mi cuerpo, era impensable…¿Mimí? ¿De verdad me gusta ella? Respondiendo mi propia pregunta giraba la cabeza de forma negativa una y otra vez mientras caminaba alrededor de mi cuarto como un león enjaulado….volteé a ver mi libreta, y así de frustrado como estaba cogí mi chaqueta y teléfono mientras salía presuroso de la casa.
Sin pensarlo marqué el número….esperando en silencio al compás de mis pasos.
-¿Diga?-se escucha la voz del receptor
-Quiero verte, necesito hacerlo ahora-fue lo que respondí de forma simple y tajante
-¿Estás bien? ¿Tienes problemas?-pregunta nuevamente la voz
-¿Puedes o no?-respondo esperando unos segundos que sentí eternos por una simple contestación
-Está bien, ¿dónde…-intenta decirme la otra persona
-En cinco minutos estoy en tu casa, hasta entonces-interrumpo su voz con la mía y corto rápidamente la llamada mientras continuaba con mi caminata a paso veloz.
Tras unos minutos más toco el timbre de la morada que tengo enfrente, decidido, nervioso y al borde del colapso internamente pero decidido totalmente a llegar hasta el final. Tras esperar un momento soy recibido y entro quizás demasiado grosero al lugar cerrando la puerta tras de mí sorprendiendo a quien me dio el pase.
-¿Están tus papás?-pregunto serio recibiendo una respuesta negativa-perfecto, ¡me gustas!-con aquello la castaña frente a mis ojos me observa abrumada, sorprendida, extrañada
-¿Qué?-es todo lo que dice retrocediendo un paso que acorto con mi presencia
-Lo que escuchaste Mimí, me gustas-digo nuevamente controlando mi respiración y apaciguando mi mirada-escucha yo..
-Tai no..yo..¿qué estás diciendo?-aquellas palabras confundidas partieron toda esperanza y acabando por completo con mi valor-no comprendo-tras suspirar un poco le sonreí
-Perdona que viniera con eso de pronto pero…-miro al techo y luego a sus ojos-¿te quieres sentar?-recibí como respuesta un asentimiento y tras quedar en la sala retorno a mi discurso-escucha, desde que pasó…aquello yo…bueno la verdad es que le he dado muchas vueltas al asunto y…me negaba a aceptar que algo más pudiera suceder entre nosotros, supuse que me encontraba nervioso por lo de San Valentín así que pretendí que no ocurría nada después de haberte estado evitando
-También evitabas a Sora-respondiste seriamente haciéndome sentir culpable-¿también pensaste en ella?...¿Crees que no lo sé? Somos mejores amigas, sé que tanto tú como ella tuvieron algo
-No es así-tu mirada de reproche me hizo suspirar-escucha, Sora es especial para mí y lo sabes, si ella te dijo algo es porque así fue pero…no la puedo ver más allá que una amiga, y comprendí eso porque…porque quien me gusta eres tú
-¿Por qué debería creerte?-preguntas recelosa mientras sonrío condescendiente
-Porque estoy aquí justo ahora….y porque…tontamente llevo escribiendo tu nombre en casi todas mis libras jejej-respondo apenado causando tu risa
-¿Esos son los grandes argumentos de Taichi Yagami?-preguntas burlona-morirías de abogado
-Estoy siendo sincero princesa del drama-respondo divertido-Mimí sé que es repentino y extraño pero de verdad me gustas-te digo con una sonrisa tomando tu mano entre las mías cruzando nuestras miradas-tenía que decírtelo
-Tai…-dices con una leve sonrisa-no sé, esto…no es normal y la verdad me pregunto si no lo estás…pensando demasiado y solo lo crees por capricho
-Jamás jugaría con cosas como éstas Mimí, me conoces muy bien-respondo de inmediato
-No lo sé…me sorprendiste es todo-dices sonriendo condescendiente
-¿Sorprendiendo a la chica más perspicaz de la escuela? Me siento honrado de ello-respondo divertido mientras ríes-Mimí, te soñé, te alucino, y llevo días dándole vuelta a las cosas lo sé, pero…vine aquí porque tengo el valor y la confianza suficiente como para asegurar mis sentimientos, sé que estoy en lo correcto, jamás vendría aquí si tuviera un atisbo de duda. Nunca. Y así como me aseguré de ser el mejor en el equipo de futbol, te aseguro ahora a ti que si me das una leve oportunidad todos los días te sacaré una sonrisa, que con un gesto simple te daré alegría, porque esa sonrisa tuya me conquista, me encanta, así como el brillo de tus ojos cuando estás de buenas…además pocos toleramos tu faceta berrinchuda que por alguna extraña y enferma razón me resultas así mucho más adorable jeje-culmino mi discurso.
Observo tu rostro, por fin y por primera vez te noto sin palabras y con el rostro divinamente sonrojado, tus ojos brillantes mientras muerdes tus labios respirando pesadamente, en verdad eres la imagen de la perfección, suspirando suavemente regulando tu respiración mientras evades la mirada, por lo que lentamente me acerco a ti, pasando mi mano sobre tu sedoso cabello, acariciando tu nuca mientras cierras apacible tus ojos y me observas con duda.
-Me gustas Mimí, enserio-te digo mezclando nuestras respiraciones al estar a escasos centímetros
-Tai…-es lo último que pronuncias cuando destruyo esa distancia, brindándote otro beso de forma deseada y más consciente que el de la última vez. Separando lenta y dulcemente nuestros labios y de pronto cruzando las miradas, por lo que luego de unos minutos recargamos nuestras frentes contemplándonos con una sonrisa dulce y pícara en los rostros.
-¿En verdad me vas a negar?-pregunto con una sonrisa boba en los labios mientras niegas con la cabeza
-Tú también me gustas Tai, siempre lo he tenido muy claro, pero pensé que…bueno…dudé-respondiste apenada
-Nunca más lo hagas linda princesa del drama, porque te quiero y solo para mí-con aquellas palabras estaba seguro que no solo tú habías adoptado color, pero poco o nada importaba-y ahora my lady….¿quieres ser mi novia y también, quieres ser mi Valentín?-te digo guiñando un ojo causando una leve risita en ti
-Acepto my lord jijij-contestas cubriendo tu rostro en una leve risa-encantada
Nuevamente beso tu rostro acomodándonos en el sillón de tu casa, disfrutando de la paz de nuestra nueva etapa, y esperando pronto la llegada de tus padres para informar la situación, como fuera, sabía que no pensar las cosas nuevamente me daba la solución y respuesta correcta, después de todo, así de simple soy yo y soy leal a mis ideas.
