Capuchino Primavera

Hinata, Lee

-¡Oh, aquí puede sentirse claramente la llama de la juventud!

La muchacha de oscuros cabellos que acompañaba al que gritó, se cubrió la boca con un gesto tímido al sonreír.

Con sus enormes ojos ávidos de absorber el entorno y muy vivos, Lee recorrió el lugar.

-Mira Hinata-san, ahí hay buenos lugares. ¡Hay una hermosa vista a las flores flotantes!

Ella volvió a sonreír.

-Es una maceta en la terraza, Lee-senpai.

-Oh… -El muchacho se sonrojó, y luego en un muy exagerado gesto de amabilidad, ofreció la silla a la muchacha.- Esta bien si sólo me llamas Lee.

Ella sonrió con ternura, Lee era tan inocente, tan poco tímido y tan... él mismo, que resultaba adorable.

-¿Puedo ofrecerles algo? –Preguntó Sai, como de costumbre, mientras ponía los menús en la mesa.

Hinata había estado lo suficiente concentrada admirando la pintura en la mesa, y el adorno de los bajorrelieves de las orillas, que no se dio cuenta cuando el muchacho llegó y dio un salto en su mismo lugar. Lee sonrió tranquilizándola, ella se apenó al sentirse tan bobamente asustadiza.

-Ya lo creo amigo, pero por favor, primero las damas.

-Ah… bueno… es que yo… no sabría que pedir. –Hinata ojeo el menú. Sai entreabrió un poco los labios de forma inconciente, al notar lo frágiles y pequeñas que parecían esas manos.

Mirándola se le figuró una asustada pequeña princesa en cautiverio, pero peculiarmente… su personalidad no le transmitía en realidad alguna escena, como para desearla capturar en una pintura.

-Sin preocupaciones Hinata-san, eso no será ningún problema para el caballero aquí presente.- Lee ofreció el menú abierto a la vista de Sai.- ¿Qué sugieres?

-Siendo la primera vez que vienen, recomendaría algo suave para empezar, ¿quizá un capuchino natural para la señorita, y para usted un…

-¡Ohhh! –Gritó enérgico Lee. Hinata se empequeñeció en su asiento, Sai parpadeó un par de veces con su rostro sin emociones, pero sinceramente consternado.

-¿Has encontrado algo, Lee-kun?

-Capuchino Primavera, ¡este es para mí!

-Buena elección, el sabor también es lo suficiente suave para esta muchacha tan delicada.

Lee dejó de sonreír para mirar con fijeza a Sai, por la sonrisa falsa no supo adivinar si le había querido decir enclenque o realmente delicada, el tono había sonado sin la emotividad digna de un caballero tan joven.

En realidad Sai, no había podido vender ni una sola taza de ese café. "Mejor pido un té en ese caso", decían los clientes. A él mismo no le gustaba del todo, porque a pesar de que no era malo, no poseía el delicioso sabor o encanto de sus otras creaciones; era quizá demasiado suave el sabor, y no era compatible más que con el capuchino natural, pero tampoco quería agregarle nada más, aunque sentía tenía que buscar la forma, terminaba dejándole así. Después de todo, cada uno de los cafés que preparaba, habían salido a la primera, en este sintió que había fracasado en su primer intento y pensó que entonces quizá era ese el sabor que debía tener. Sin embargo estaba tan ocupado en otras actividades, y haciendo otros cafés durante el día, que incluso se le había olvidado ponerle atención a esa parte de su menú, por eso no lo había cambiado. No valía la pena invertir tiempo en algo que quizá nunca podría mejorar.

-¿Y el café que diferencia tiene? –rescató Lee el momento.

-El estilo distinto radica en la selección de flores de esa temporada, con que se hace el agua para el café. Una especie de café con base de té.

-¡Ohhh –gritó,- eso suena fantástico, lo quiero!

-Yo… yo… no se… creo que también pediré eso.- susurró Hinata.

Ese mismo día, al inicio de las clases, la puerta del salón de Hinata, se abrió de golpe. Lee dijo a viva voz que la invitaba a tomar un café, y luego echó a correr sin esperar respuesta. Lee iba un año más adelante que ella, en el salón de su primo Neji; era su mejor amigo, y hasta donde sabía, aunque Lee sentía cierta rivalidad hacia Neji, le apreciaba mucho. Aunque casi no tenía contacto con él, la muchacha no halló forma de dar una negativa cuando un muy contento Lee, al final de la jornada escolar se presentó en su salón para decir que iba por ella. O más bien simplemente era que Hinata, no sabía decir que no.

Recordó como Sakura, la defendió valientemente; como Ino le hizo un poco de burla; como Tenten le daba golpes en la cabeza a Lee, diciéndole que ellas eran de un grado menor y no tenía porque ir por allí molestándolas. Sobre todo recordó en el fondo, muy por detrás de Tenten y Lee, la fría mirada de su primo Neji.

Ino también se había puesto un poco agresiva, pero cuando vio que Tenten salía en su defensa, dejó que Sakura se adelantara, dado el estado secreto de su amiga. Para este momento, Shikamaru ya había llegado por supuesto, para llevarse a Ino y dejara de ser tan problemática.

Para completar su día, cual sol Naruto apareció por el este del patio. Infortunadamente con Sasuke al lado. Por supuesto pasaron a ser el centro de las miradas de todos, no de balde eran los chicos más populares del colegio. Pero sucedía que Naruto, siempre con sus movimientos inesperados, los convirtió de nuevo en el centro de atención. Con mayor razón cuando se puso a discutir con el "cejudo" el hecho de que Sakura no iba a salir con nadie.

Por supuesto, Naruto ni se enteraba de qué había pasado, sólo sabía que Sakura y Lee estaban demasiado cerca, y no iba a permitir que nadie que no tuviera primero su aprobación, saliera con su querida amiga y el amor no correspondido de su infancia.

A esas alturas la mirada de Neji era tan filosa como un cuchillo, que rivalizaba casi con facilidad pasmosa con la de Sasuke. Y ambos miraban fieramente a Lee: uno por lo que estaba haciendo con Hinata, el otro porque discutía con Naruto, ahora porque defendía a la pobre Hinata, que seguramente no quería salir con el cejudo. O al menos eso fue lo que dedujo el muchacho rubio, cuando al acercarle la cara para preguntarle si estaba de acuerdo, Hinata casi se desmaya.

Al final lo único que quería ella era irse. Hubo un momento en que empezó a hiperventilar, cuando las miradas de Neji y Sasuke, se quedaron posadas en ella. Sasuke la había ultimado verbalmente un día antes, amenazándola con cosas que un caballero no debería decirle a una señorita si seguía espiando a Naruto. Y Neji, al parecer como de costumbre no sólo la culpaba de todo, sino que cada día la odiaba más por una razón que no tenía idea. Era eso, porque no podía imaginarse otra razón para que siempre la mirase tan fijamente.

Lee peinó un poco sus cabellos, cortados cual si hubieran puesto una bacinica al revés como molde. Suspiró fijando sus grandes ojos en la mesa, recorriéndola hasta toparse con las menudas manos de Hinata, que se apretujaban con nerviosismo eterno. Siguió su recorrido, topándose con el enorme abultamiento en el tórax frontal de la muchacha, cubierto celosamente con una gruesa chamarra que ni en los momentos de mucho calor se quitaba. Se sonrojó un poco, decidiendo que mejor era no seguir con ese tipo de cosas e ir al grano, como debía de hacerlo un hombre que se preciara de serlo, por eso le miró directamente a los ojos.

-Hinata-san.- Dijo Lee, haciéndola regresar a la realidad del momento.

El tono decidido de voz, y esas espesas cejas inclinadas al centro de sus ojos, le dieron un aire tan resuelto, que Hinata quiso echar a correr.

-¿Lee-kun? –Preguntó ella, con un muy delgado hilo de voz.

Con sus ojos grandotes, enormes pestañas, cejotas espesas y boca contraída decisivamente, Lee se le acercó mucho al rostro.

-Quiero declararte algo muy importante.

Y Hinata se desmayó.

Flores. La flor sin nombre ni forma, solo su esencia a través del aroma.

Su visión nublada le asustó, haciéndola recuperarse pronto. Sai había llevado algunos paños con agua, y un poco de té con el que hacía el café primavera para cuando despertara. Lo irónico es que el aroma nada dulzón pero si que hacía evocar cosas hermosas, fue el que la despertó.

La carita preocupada de Lee, le hizo sonreír.

-¿Estas bien Hinata-san?

-Si, no te preocupes.- Se incorporó con su ayuda, poniendo sus puños apretados muy fuertes sobre sus rodillas.- Lo siento mucho.

-No hay porqué disculparse.- Lee volvió a sentarse frente a ella, suspirando profundo. Hinata sintió casi hasta pena, debido a la poca costumbre de que ese muchacho luciera desalentado.

-En verdad lo siento tanto.- Insistió, roja de vergüenza por lo que iba a decir.-Pero no puedo corresponderte porque yo quiero a otra persona.

Lee hizo un teatral gesto, anteponiendo la mano como para protegerse de esa gran verdad, una que le hizo casi gritar.

-Pero si yo lo que quería decir es…

-Perdón Lee-kun, -interrumpió, como rara vez lo hacía,- déjame continuar… tú… tú eres bueno y… y… mereces una explicación.

Y realmente era tan buen muchacho, que no tuvo corazón para interrumpir a la avergonzada Hinata, que apretaba los ojos, y cuanto podía sus brazos al cuerpo.

-Yo… hace tiempo pensé que amaba a un muchacho…pero… pero… -abrió los ojos, mirando las dos tazas frente a sí. Una con capuchino primavera, y otra con la base misma de ese café: el té de flores.- me di cuenta que… -acarició el borde del capuchino con el índice.- Yo estaría prendada inicialmente con el aroma de esta taza.-sonrió débilmente.

Lee ladeó la cabeza, intentando entender el giro de la conversación.

-Esta taza huele delicioso, el café… es extraordinaria la manera en cómo el café opaca al agua con el aroma de las flores.- Bebió un pequeño sorbo, cerrando los ojos mientras lo saboreaba.- Es un sabor enérgico pero a la vez se siente suave, como cuando las personas auténticas nunca se rinden.- Miró a Lee, que le sonrió, comprendiendo por fin un poco.- Pero yo… yo… -suspiró profundo, sus ojos se tornaron acuosos.- Me he dado cuenta, de que en realidad yo no quería este café, yo sólo quisiera ser como él. ¡Y ni siquiera me gusta la combinación! Me gustaría más el capuchino natural, sin el aroma floral… En realidad al final prefiero algo más sencillo como el té.- Dejo el café a un lado, para acunar la taza de té entre sus manos.- Algo tan simple y natural que en sí mismo encierre la esencia de las cosas… como el destino. Aunque… al final… termine estando tan frío como este té, de tanto tiempo que he estado dormida para probar su calor… no soy capaz de hallar la forma para que sea cálido para mí. Por eso nunca podré saborearlo como se debe.

Ella estaba casi temblando y recuperando aire, desacostumbrada a hablar tanto.

Y tras el hondo suspiro dolido de Hinata, Lee entendió. En vez de ponerse a compadecerla, Lee asintió con la cabeza.

-Oh Lee-kun, estoy siendo tonta otra vez, lamento mucho todo esto porque…

-Él te ama.

Sai cerró duro los ojos cuando su preciosa taza, cayó de las manos temblorosas de Hinata. El moreno mordió la punta de madera del pincel. Algo tenían esas muchachas en contra de sus artísticas tazas. ¡Y como si no hubiera pasado nada, esos dos ni veían la taza rota! Se tomaban de las manos, uno mirando con ojos soñadores, la otra con aire retraído e incrédulo.

-¿Qué…qué…

-¿Qué intento decir? –Lee parecía haber recuperado sus ánimos, Hinata asintió con la cabeza.- ¡Eso precisamente es lo que venía a declararte! Neji te quiere, pero no sabe cómo acercarse porque además él piensa que amas a Naruto, y como tú tampoco dices nada y sigues mirando con insistencia a Naruto, porque en realidad lo admiras pero me acabas de confesar que no lo amas del todo aunque si un poco, pero no más que a Neji; entonces él cree que no tienes interés debido a los conflictos familiares y todo lo que sucede. ¡Pero eso no será ya más un impedimento! –Gritó lo último muy enérgico y feliz. Levantó las manos en dirección al techo, llevando las de Hinata consigo.- Todo estará muy bien pronto, porque a ti te gusta el té, aunque quieras ser café capuchino natural.

Sai se sintió casi mareado por tanta información de ambas partes, además en boca de Lee ¡eso sonaba tan tonto! Quizá con otras personas, en otra situación, el dialogo –o monólogo de cada parte,- hubiera sido realmente metafórico y profundo, pero ese par…

-Definitivamente no pienso pintar algo como aquello…- susurró Sai, conociendo por primera vez en su vida, lo que era sentir vergüenza ajena.

La cara de Hinata se volvió casi carmesí, por el poco discreto tono con la larga declaración de Lee… en nombre de otro.

Al final, ella no pudo menos que soltar una risa que descolocó a Lee.

-No sólo eres bueno y divertido, Lee-kun, también eres muy lindo.

Lee le soltó las manos, se puso rígido y colorado.

Sai sintió que el calor le subía a las mejillas desde el pecho, casi con sensación de asfixia.

-¿Así que esto se le llamaba vergüenza?- susurró. ¡Ni siquiera estaba en la escena y sentía pena! Se preguntó seriamente cómo hacer para hacerles llegar la cuenta sin tener que ir hasta ellos.

-Te agradezco todo esto, Lee-kun. Pero hay cosas que ni siquiera un genio del esfuerzo como tú puede cambiar por que así está destinado a ser. Es como el baile.- Bajó la mirada, removiendo de forma ondulante su té.- Aunque me guste, no puedo ejercerlo libremente debido a mi posición en la familia. Lo mismo pasa con Neji-Niisan…

-¡Oh eso sonó tan Neji y tan poco Naruto o tú misma que asusta, Hinata-san! –A pesar de la sonrisa de Lee, Hinata volvió a sonrojarse- Esforzarse es la clave para cambiar el destino. Un día escuche a Naruto decirlo, y pienso lo mismo. ¿No querías ser así también?- Espero la respuesta que llegó como un asentimiento de cabeza.- ¿Qué tal si las personas "implicadas" quieren pero no saben hacerlo?... ¡Es que con tantas penurias y tormentas en la vida, a veces a las personas se les olvida que están en la flor de la vida!

Hinata sonrió con sinceridad, desprovista de vergüenza.

-Hay que tener paciencia. Quizá… hay que esperar a que los botones se abran al mundo.-se atrevió a decir la muchacha, comenzando a tener más ánimos.

El celular de Lee sonó, con un chillante tono con mucho volumen. Hinata volteó la vista sin saber qué hacer ante la mirada de la gente. Lee parecía fresco como una lechuga, sin preocuparse por ello.

-Ohh que mal, esto no puede estar pasando.

-¿Algo malo? –preguntó Hinata con timidez, ante la exageración en el tono dramático de Lee.

-Mi padre quiere que vaya con él.

-Ah no tiene importancia, puedes ir, yo quisiera quedarme un poco más. No debes permitir que Gai sensei se enfade contigo. –La muchacha recordó la forma en cómo le demostraba "afecto" o el estilo de castigos que le imponía al compañero de Neji.

-¡Pero no es correcto dejarte! Él entenderá.

Hinata sonrió, elevando un poco la barbilla con más confianza.

-Es hora de que la flor madure por si misma.

Los ojos de Lee brillaron, casi como si fuera a llorar.

-Me iré entonces pero antes… -cerró los ojos.

Hubo un largo silencio. Sai los miró con detenimiento. Ellos probablemente por fuera no parecían tan interesantes, pero se esforzaría. Si se ponía atención en la esencia, más allá de la forma…

Lee tomó la taza entre sus manos, observando la ya casi inexistente espuma de su café. Aspiró profundamente el aroma y sonrió.

-Hinata… la juventud no es un tiempo de la vida, sino un estado del alma.

Ella lo miró con atención, sus labios se movieron pero no pudieron emitir sonido. Siempre era impresionante cuando Lee, el alocado y exagerado muchacho, podía ser a veces tan profundo.

-¡Si no es posible en el presente, hay que tener la vista hacia el horizonte, aspirar a superar la adversidad, poder al menos intentar algo distinto a lo que siempre nos dicen! ¿Qué si alguien te dice que no puedes, que no es lo tuyo? ¡No por eso es verdad! Yo creo que a veces, si una flor se cultiva adecuadamente con ayuda de otras manos, puede madurar más rápido; y si tiene ganas de vivir por sí misma, lo hará con todo su esfuerzo aunque haya tormenta o esté en un pantano. Después de todo la flor de la juventud es algo que se marchita muy rápido, y es por eso que pienso debemos aprovechar su belleza al máximo mientras dure.

Gente como Lee y Naruto, eran el ejemplo viviente de esa filosofía.

Sai asintió tomando nota mental de cada palabra. El capuchino primavera había traído consigo a la flor de la juventud. Al menos es lo que demostraban esos ojos clarísimos de la muchacha. Y no sólo la trajo para Hinata. Desde ese día, el capuchino Primavera tenía mejor sabor, pues Sai comenzó a elegir con más cuidado el tipo de flores y hojas para la base del café.

-Gracias…

Y aquella palabra a pesar de que había salido de los labios de Hinata, fue también susurrada por Sai.

.-.-.-.-.-.-

XP continúa aún.

Luminos: ¡Hola! Pues en cuanto a la pregunta del cpi anterior de Sai, algunas de sus pinturas toman la escencia del momento, e incluso en algún omento se menciona en otros capítulos, que Sai muestra a través de sus pinturas, lo que su incapacidad para relacionarse no puede: los sentimientos, emociones, y relaciones humanas. Sólo que Kakashi se le antoja tan carismático XD que dentro de su inocencia que mezcla inteligencia, cree que puede contestarle con palabras.

Starlaight: Nooo en serio que no te ignore, soy despistada más bien. Leí tu review, pero andaba con prisas y al parecer no los contesté todos (tenía la sensación de que sí, pero bueno…) Te contare que precisamente, yo me quejo mucho de mi incapacidad para decir mucho en pocas palabras. Mis fanfics son el mejor ejemplo XD… se supone que cuando quiero hacer algo de una o dos hojitas, termino haciendo cuatro o cinco… tengo una incapacidad sorprendente para darme a entender, y soy demasiado descriptiva. Tambien en casa hago a veces cosas raras. De hecho este capítulo, está basado en un té que yo hago XD pero lo hago con base de té de manzana con canela natural, y café arabe o de Chiapas. No te digo como lo hago detalladamente XP porque tardo 15 minutos para hacerme una taza XD. Algún día, aunque sea viejita, abrire mi cafeteria. Digamos que lo que Sai tiene, es la cafeteria de mi ambición (porque no es un sueño, sino una realidad un poco distante). El "asunto de Naruto" no ha sido dejado de lado, de cierta forma se menciona en cada capítulo, o se menciona a alguien que está relacionado con otro de los personajes. En sí el fic no se basa en ellos, aunque si los tomé como punto de partida. El fic trata de aquello en lo que Sai toma interés, y en describir las personalidades de algunas personas o personajes a través del café, sólo que con el toque divertido de la entremezcla de historias en una sola. En cuanto a cómo lo tome Minato…errr.. espera dos capis y veras XD ¿Cómo sobrelleve la epidemia? Trabajo en un hospital XD me tocó el inicio de la histeria, por otro lado, estoy de vacaciones, aunque ya regreso en unos pocos días. En cuanto al capuchino… ¿cómo lo compararía con las personas? Pues te diré que pienso que en sí, todos somos así, aunque en algunos es más visible que en otros. Guardamos capa tras capa de nuestra personalidad, algunos con tal de mantener esa bonita apariencia, prefieren estar disgregados antes de inmolar la "hermosa vista"… pero hay otro tipo de gente, esos que mezclan todas sus cualidades y defectos, y se convierten en algo deliciosamente auténtico ¿No crees? Ats me paso de veras... mira nada mas que cosa tan larg escribir... ¿ves como es cierto lo de mi incapacidad de decir mucho en poco? XD

Tsunade: ¿por qué pobre? Kakashi es genial sólo o acompañado –vaya, que creo es notorio en mis fics, que es uno de mis favoritos XD-, Me parece que este no es el fic en donde Itachi le dará el sí tampoco, jajaja, pero bueno… por cierto, uwu lee el final de los reviews. Y en cuanto a clases que pueda ofrecer este sensei… creelo XD

Sayukira: Te agradezco la lectura y el review, ¡ah! Y es agradable saber que te guste el como narro. Espero te guste el siguiente capítulo.

Immature: Asdad… es que tú no has visto las bellezas juntas de Minato e Itachi XD, te recomiendo que busques fics de esta pareja (hay unos que no se cómo se atreven a subir, pero otros realmente buenos). Gracias por leer.

Miru: Sip, definitivamente uno de los capis que mas me gusto fue donde estuvieron Sasuke y Sakura. ¡Ah! Y te agradezco la sinceridad, con el hecho de que me dijiste en "persona" XD que no te gusto el SasuNaru, a mi no me desagrado uwu en lo personal. Bueno, sigamos entonces…

(auto) PROMOCIONAL: (Si no lo hago yo… quien? ¬o¬... XD) Cuando acabe capuchino, comenzare con un nuevo fanfic: KakashiItachi, MinatoItachi. XDD Próximamente… ¡esperenlo! (jajajaja)