*CAP.8: "A MI MANERA"*

Una semana después…

PEPA

Pepa- La vida es una mierda… ( Dándole un trago al vaso )

Sara- Y dale…

Paula- No, si es que… si es que tienes razón… La vida ( pausa mirando al infinito )… es una mierrrrrrrrrrrda así de grande… ( Extendiendo los brazos )

Ya había pasado más de una semana desde los últimos acontecimientos, y nada había ido a mejor, ni mucho menos. Por un lado, Paula estaba destrozada… y con razón. Aquella tarde las tres habíamos presenciado como su novio le ponía los cuernos a lo grande, el día de su cumpleaños… y supuestamente el que iba a ser el día más especial para ellos dos como pareja.

Para más inri, Aitor ni se había esforzado en buscar una excusa o desmentir los hechos… lo admitió, y acabamos todos como el rosario de la Aurora. Aitor intentando huir de mí para que no le partiese la cara, Sara intentando sujetarme, y Paula llorando a lágrima viva.

Por otro lado, el transcurso de los días me hizo ver que Silvia no estaba de broma cuando me pidió un tiempo. A penas hablábamos, ella intentaba que no coincidiéramos casi… y veía como eso le hacía sufrir, pero claro, era mi culpa… yo solita me lo había buscado.

Había intentado normalizar la situación, pedirle que al menos fuésemos amigas… pero nada, ella simplemente se había limitado a contestarme que eso no sería darse un tiempo, que teníamos que estar separadas… así que las clases eran una fiesta, las dos sentadas juntitas sin casi cruzar palabra… no por falta de ganas, sino porque no sabíamos qué decirnos.

Bueno, sí sabíamos qué decirnos… pero no nos lo podíamos decir. Notaba la tensión entre ella y yo, con sólo una chispa acabaríamos la una en los brazos de la otra de nuevo, sin haber arreglado nada… eso decía mi parte racional, pero llevarlo a cabo me costaba muchísimo.

Así que ahí estábamos, un domingo a las once y media de la noche en un bareto mexicano que habían inaugurado. Paula y yo estábamos borrachas como cubas, tequila va, tequila viene. Sara, sobria, aguantaba nuestros argumentos cada vez más pesimistas.

Miró su reloj.

Sara- Chicas, es tarde… y mañana hay clase, tendríamos que volver ya…

Pepa- De eso nada, otra ronda!

Dije, mamadísima, golpeando el vasito contra la barra del bar como si fuera una vikinga en una taberna. La camarera me dirigió la vigésima mirada de la noche de no aguantarme más… pero para eso le pagaban. No me quejé, bastante fue que no nos pidió el carnet a ninguna gracias a mi labia.

Paula- Eso, eso! ( Golpeando la barra )

La camarera see dispuso a servirnos de nuevo, mientras Sara insistía.

Sara- Otra? Pero habéis visto como vais ya? Que mañana hay clase!

Pepa- Que sí, Pepito grillo, que sí…

Suspiró.

Sara- Bueno, llamadme mala amiga, pero yo me voy ya, que como me pase más de la hora mis padres me matan, dadme un beso

Se acercó a nosotras para dárnoslo a modo despedida. La miré indignada.

Pepa- Nos abandonas?

Sara- Eso me temo

Paula- Qué fuerte, eres… eres…

Me miró al no encontrar un recurso. Estiré mi brazo acusadoramente ( y ridículamente, por qué no decirlo… ) hacia su cara.

Pepa- Una abandonadora!

Paula- Eso! Aba… aband…abandoda…hija puta!

Sara puso los ojos en blanco y asintió unas cuantas veces.

Sara- Que sí, que si… ala, mañana nos seguimos hundiendo en la miseria mutuamente eh? Hasta mañana!

Y se fue… la verdad es que no le faltaba razón, nos habíamos pasado la noche amargándola con nuestras comidas de cabeza. Nos giramos de vuelta a la barra, asumiendo su marcha, y las dos apoyamos los codos sobre esta. Estaba fatal, todo me daba vueltas… bueno, quizás no íbamos tan borrachas…

Paula estornudó. La miré.

Pepa- Jesús…

Paula- Eh?

Pepa- Que Jesús

Paula- Dónde? ( Girándose a mirar )

… o quizás sí. Le resté importancia, y volví a mi posición de borracha deprimida. Apoyé los codos en la barra, y la cabeza sobre una de las manos, mientras con la otra le daba vueltas al vaso… suspiré. Miré a Paula, al notar que estaba en la misma actitud que yo.

Vi una pequeña lágrima caer por su cara. Se me hizo un nudo en el garganta, llevaba toda la semana viéndola así, llorando a ratos, y no sabía qué decirle para animarla… aquello no se me daba nada bien.

Tiré de su camiseta para que me mirara, y sin mediar palabra… la abracé. Supuse que, realmente, eso era lo único que necesitaba en ese momento.

Paula- Gracias…

Me separé lentamente de ella. Vi como sonreía amargamente mientras seguía llorando. Como pude, llevé mis manos a su cara y limpié sus lágrimas.

Pepa- No se lo merece

Me miró, parecía perdida.

Paula- Qué?

Pepa- Aitor, no se merece que llores por él, tú vales mucho más que eso

Volvió a esa sonrisa amarga mientras su labio inferior temblaba en una mueca de tristeza desgarradora. Tragué saliva… en ese momento hubiera pagado para no parecer el hombre de hojalata y poder saber consolar a alguien.

Pepa- Esto no se me da bien…

Intentó sonreír y llevó una de sus manos hasta la mía, que estaba en su cara, para apretarla cariñosamente. Bajé la cabeza unos segundos para pensar… entonces, con una sonrisa pilla volví a subirla.

Pepa- Me sé una cosa que te anima fijo

Paula- Partirle las piernas a tu amigo? ( Llorosa )

Pepa- No, mucho mejor!

Me miró dándome a entender que pocas cosas se le ocurrían mejores que esa idea. Volví a sonreír, y me acerqué a ella para dejar un pico en sus labios. No iba con mayores intenciones,… pero fue lo único que se me ocurrió hacer… por más que buscara en mi interior, no encontraba palabras de apoyo… cómo lo haría la gente?

Me aparté unos centímetros. Paula me miró inexpresiva durante unos segundos… y por primera vez en aquella semana, soltó una carcajada sincera. Me empujó suavemente.

Paula – Sólo me quieres cuando estás borracha!

Reí… dejé de lado mis propias miserias para sentirme feliz por unos segundos, había conseguido hacer que sonriera. Parecía que eso de la empatía no se me iba a dar tan mal al fin y al cabo…

Tras abrazarla otra vez, a modo de mostrarle mi alegría en sustitución de las palabras que se atascaban en mi garganta, me giré buscando a la camarera.

Paula- Qué haces?

Pepa- Esto que tenemos nosotras se llama mal de amores, y se cura bebiendo más!

Paula- Más? Pepa… que yo ya empiezo a perder el control de mis actos… ( Sujetando su cabeza )

Negué con la cabeza burlona.

Pepa- Ahora vas a saber lo que es una fiesta al estilo Pepa!

Extendí mi mano para captar la atención de la camarera.

Pepa- Guapa! Otras dos de lo mismo!

Mientras nos servían…

Paula- Pepa, estás segura…? Que mañana es lunes y…

Pepa- …y pasao martes! Y qué?

Paula- Y qué les voy a decir a mis padres? Que tú no los conoces…

Pensé unos segundos.

Pepa- Le mandas un sms a tu madre y le dices que te quedas en mi casa a dormir, que estábamos estudiando y se ha hecho tarde…

Me miró con poco convencimiento. Me levanté del taburete balanceándome un poco por mi estado, y rodeé sus hombros con mi brazo. La camarera, cansada de ir y venir, dejó la botella de tequila a nuestro lado.

Pepa- Enana… mañana tenemos que ir a ese campo de concentración liderado por mi ex suegro y… ( sonriendo amargamente )

Paula- Todavía es tu suegro ( Intentando animarme )

Pepa-… y les vamos a tener que ver la cara a esos dos ( sirviéndonos )… encima sentadas a su lado, que manda cojones… no sé tú, pero yo para eso necesito ir preparada ( Cogiendo el vasito )… o sea, que me pienso emborrachar como si tuviera un hijo en la cárcel

Eso le arrancó otra risotada. Le pasé su vasito.

Pepa- Así que, arriba… abajo, al centro…!

Paula- Y pa dentro!

Acto seguido, ingerimos el alcohol. Esa acción se repetiría unas cuantas veces más…

… …..

Una hora después…

No estábamos borrachas, estábamos lo siguiente. Habíamos decidido abandonar los taburetes de la barra por el miedo a caer de ellos y partirnos la cabeza. En su lugar, ocupamos uno de los sofás del local. Yo estaba medio tirada sobre el asiento, y Paula casi encima de mí, apoyando su cabeza en mi hombro.

A esas alturas, nuestra conversación dejaba mucho que desear.

Paula- P… pues sabes qué? ( me miró ) Que le den! Porque yo soy más guapa que esa… y… y más lista… y mi cuerpo es de revista!

Pepa- Claro que sí, que le jodan! Y a Silvia también… al infierno, y todos a la mierda! Paso de Silvia, de los sentimientos, y paso de… de…

Paula se medio incorporó para quedar a mi altura. Cambié mi actitud arrogante en dos segundos.

Pepa-… estoy fatal, no me quiere ni ver… no me hace caso! ( Voz gangosa )

A Paula se le pegó mi tristeza instantáneamente, y se abrazó a mí.

Paula- Pero no te pongas triste… si sólo te ha pedido un tiempo…

Pepa- No! Me ha dejao

Me tapé la cara.

Pepa- Me ha dejao porque no me quiere!

Paula- Que sí que te quiere, pero es que la has cagao mucho Pepa…

La miré.

Pepa- Tú me quieres..? ( Infantil )

Sonrió totalmente ebria.

Paula- Pues claro que te quiero

Pepa- Cuanto..? ( Infantil )

Paula- Como la trucha al mero

Sonreí de la misma forma que ella.

Pepa- Y si huimos juntas a Cancún?

Paula- Ufff…

Se volvió a recostar sobre mí.

Paula- Mañana, que ahora me da pereza…

Pepa- Vale ( sonreí )

Aquella promesa me dejó mucho más tranquila. Entre nuestros comportamientos, la cogorza que llevábamos, y la música que tocaban los mariachis en el escenario… más que una imagen triste, era una imagen terriblemente ridícula. Acaricié la cabeza de Paula.

Pepa- Joe enana… no sé que hacer… tengo demostrarle que ella es lo más importante para mí, que podría hacer cualquier cosa, que la quiero…

Paula- Uf… qué de cosas… y cómo lo vas a hacer? Porque tienes plancha por delante, eh?

Vaya ánimos…

Pepa- No sé…

Paula- Podrías pedirle su mano a su padre

Empezó a reírse descontroladamente.

Pepa- Sí claro, y qué más…

Paula- O tatuarte su nombre en el pecho!

Se incorporó, y llevándose las manos al pecho a modo ilustrativo…

Paula- " Pelirroja "

Nos quedamos durante unos segundos sopesando la idea con las miradas perdidas…

Pepa- …no, eso no, otra cosa…

Paula- Espera, que voy a pensar…

Se apoyó en uno de los brazos del sofá y cerró los ojos. Me quedé mirando al frente con la boca abierta y la mirada perdida… ya había pasado una semana y todavía no le había demostrado a Silvia lo loca que estaba por ella, que era lo único para mí… tenía que hacer algo impactante, sorprendente, especial, algo…

Pepa- Ya está!

Me incorporé.

Pepa- Paula!

Paula- Hmmmm…

La zarandeé un par de veces.

Pepa- Ya lo tengo!

Paula- Genial… ya me lo cuentas mañana ( abrazándose al sofá )

Tiré de ella para que se levantara, y aunque se quejó como una niña chica, lo conseguí. Nos tambaleamos torpemente.

Pepa- No, no… mañana no, ahora!

Paula- Ahora…? Si son las… ( miró su reloj ) las once…no… las doce… las… las trece y media?... No sé, no veo bien, pero es tarde!

Pepa- Da igual, tú aún llevas la cámara en el bolso?

Paula- Sí,… aquí la tengo, por?

Pepa- Pues prepárala, porque se te van a caer las bragas con la idea que se me ha ocurrido, esta vuelve a mí arrastrándose de rodillas, vamos! ( Tirando de su mano )

SILVIA

Me revolví en la cama y miré el despertador… suspiré. Eran casi las dos y media de la mañana y yo sin poder pegar ojo…

No podía evitarlo, cada vez que cerraba los ojos me venía a la cabeza la cara tan triste que me puso Pepa cuando le pedí que nos diéramos un tiempo… por qué me lo ponía tan difícil? A caso no se daba cuenta de que me dolía a mí más que a ella…?

La echaba de menos, mucho… muchísimo. A veces, en clase, sentía unas ganas increíbles de girarme hacia ella, abrazarla, besarla… decirle que no quería tiempo, que la quería a ella… pero no podía.

Mi " indiferencia " hacia ella no era un modo de castigarla… era un modo de poner una barrera entre nosotras para evitar que me lanzara a sus brazos de inmediato.

Sabía que ella no tenía fuerza de voluntad para respetar nuestro acuerdo… lo sabía porque, aunque ella pensara que no me daba cuenta, notaba como se pasaba las horas de clase mirándome de reojo.

Veía como acercaba su mano a la mía sobre la mesa, disimuladamente, para forzar un roce entre las dos… había notado perfectamente como caminaba unos cuantos metros por detrás de mí todas las mañanas camino al instituto… supongo que me esperaría cerca de la puerta de mi casa…

Aquellos comportamientos que se podrían tildar de infantiles, lejos de enfadarme, me rompían el corazón. Era verdad que nunca la había visto comportarse así, que me encantaba esa forma particular suya de demostrarme que me echaba de menos… pero también era verdad que eso no era suficiente.

Tenía que dejar de lado su egoísmo, su desconfianza, su orgullo… si no lo hacía, no podríamos estar juntas… una de las dos acabaría destrozada por la otra, y seguramente esa sería yo.

Aunque todos esos pensamientos fueran racionales y acertados, no impedían que la echara de menos… Volví a suspirar y abracé mi almohada, pensé que ojalá fuera ella la que estuviera bajo mis brazos en aquel momento.

Noté como un nudo se instalaba en mi garganta… había pasado una semana desde que estábamos separadas, y a parte de lo mencionado, Pepa no había intentado nada más…

Y si iba a dejarlo pasar?

Y si se había cansado de mí, o…?

Y si no era capaz de demostrarme nada…?

Aquellas preguntas demostraron que estaba infravalorando a Pepa Miranda y a su capacidad para sorprenderte en cualquier momento.

De pronto, y en medio de todos aquellos pensamientos sonó…

( Música : Canta y no llores- Música mariachi )

Tras unos segundos totalmente paralizada, me incorporé rápidamente sobre la cama. O me estaba volviendo loca o…

… me levanté y me abalancé sobre la ventana del balcón. Tras abrirla, salí fuera, y mi boca se abrió hasta el suelo… no, no estaba loca, tenía una banda de Mariachis tocando bajo mi ventana.

Me llevé las manos a la cabeza sobrepasada por la situación… por primera vez en mi vida no sabía ni qué pensar, ni qué hacer… no entendía nada, a qué venía aquello?

Voz - YIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIHAAAA!

Mis ojos se abrieron como platos al reconocer perfectamente aquella voz que acababa de desgañitarse, me apoyé sobre la barandilla para tener una visión completa de mi jardín.

Silvia- No puede ser, dime que no… ( Murmuré )

Y si, si fue… quién iba a ser si no…

Entre el grupo de mariachis, salió Pepa con una rosa en la boca y un sombrero de mariachi más grande que su cabeza. Por la forma en la que se tambaleaba, y en la que casi se cayó al césped de boca… supe que estaba borracha.

Pepa/ Mariachis - AAAAAAAAYAYAYAAAYY… CAAAAANTA Y NO LLORES…!

Miré hacia su lado… y reconocí la figura de Paula, con un gorro mexicano en la cabeza y la cámara en la otra… eso sí, sin perder la sonrisa en ningún momento, y acompañando la letra.

Como dato, he de decir que los mariachis cantaban… Pepa berreaba.

Paralizada… es que estaba paralizada, no sabía si gritarle, tirarle una maceta, reírme o…

Pepa- CAPERUCITAAA! AQUÍ ESTÁ TU LOBA! ( Mirándome con los brazos extendidos )

… estallé en una carcajada. No pude evitarlo. Tenía sentimientos cruzados, en cualquier otra situación, que alguien se presentara con unos mariachis a las dos y pico de la mañana en mi casa, cantando a voz en grito, haciéndome pasar la mayor vergüenza de mi vida y despertando a medio barrio, me hubiera cabreado hasta el punto de no volver a dirigirle la palabra en mi vida… pero es que ese alguien era Pepa, y siendo ella, sólo me salía morirme de la risa.

Intenté hablar a pesar de mi risa y mi cabreo interno.

Silvia- Pe… Pepa! Se puede saber qué haces aquí?

Se quitó la rosa de la boca y me la lanzó al balcón.

Pepa- Demostrarte que te quiero, que yo por ti hago lo que haga falta! Que yo por ti… yo por ti soy capaz de matar a una ballena a chancletazos, pelirroja! YIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIHAAAAA! ÁAAAAAAAAAAAAANDALE!

Me tapé los oídos durante unos segundos ante su berrido. Las luces del vecindario empezaron a encenderse.

Silvia- Pepa diles que se callen, que vas a despertar a mi padre!

Pepa- Que me la suda tu padre!

Subí una ceja enfadada.

Pepa- …Me la suda tu padre, me la suda tu primo, me la suda la loca de Verónica… me la suda todo el mundo ! … bu… bueno, todo el mundo no, tú no me la sudas… que a mí sólo me importas tú, princesa!

Lejos de callarse, los mariachis, animados por esa declaración, subieron la voz. Miré para todos lados, abochornada.

Alzó uno de sus brazos hacia mí, como si fuera a recitar un poema.

Pepa- Silvia, tú y yo no podemos estar separadas porque…porque tú eres como el guacamole y yo soy como el taco, tu eres los nachos y yo los burritos, y…!

Me tapé la cara ante aquellas palabras, intentando contener la vergüenza ajena y la sonrisa que se me escapaba.

Pepa- He sido una huevona y una pendeja haciéndote pensar lo contrario pero… pero tú me gustas más que las enchiladas, estás mas buena que las fajitas y…!

Tuve que taparme la boca con más fuerza para no carcajearme del todo… lo más raro de toda aquella esa escena dantesca, es que estaba a punto de emocionarme.

Pepa-… y sin ti me siento como un frijole pasao, pelirroja…( Triste )

No sé cómo, pero lo había conseguido. Con esa sarta de tonterías y esa carita al final, lo hice… Me llevé las manos a la cara, emocionada.

Nunca me había encontrado en un estado parecido. Negaba con la cabeza, incrédula, mientras sonreía como una tonta y un par de lágrimas democión resbalaban por mi cara.

Silvia- Estás loca..!

Pepa- Estoy loca por usted, mi princesa linda, hermosa, bella…!

Sonreí aún más. Pepa me dio un largo repertorio de lo que ella creía que eran piropos al estilo mexicano… hasta que llegó un momento que su mente ebria no dio para más y empezó a dudar.

Pepa- Eh…eeeeh…esto… mensa!

Paula se acercó a ella y le pego un empujoncito en el hombro.

Paula- Pepa, que eso es un insulto!

Puso cara de descolocación y volvió a mirarme rápidamente.

Pepa- No, no, no! Mensa no! Pero… pero todo lo demás es verdad

Reí mientras otra lágrima de emoción caía. Pepa se arrodilló en el césped.

Pepa- Silvia… que te echo de menos, que no puedo estar sin ti… que yo te quie…!

La puerta de mi casa se abrió súbitamente. Pepa puso cara de espanto y se tapó la cara con el gorro antes de echar a correr con Paula… los mariachis no tuvieron tanta suerte…

D. Lorenzo- ME CAGO EN MI PUTA ESTAMPA, SE PUEDE SABER QUÉ COJONES ES ESTO?!

Los músicos dejaron de tocar al instante, mirándose unos a otros con cara de circunstancia.

D. Lorenzo- ESTO QUÉ ES? UNA EXCURSIÓN DE ANORMALES? QUÉ COÑO HACEN LA BANDA DE PANCHO VILLA Y LA TUNA MAYOR EN FRENTE DE MI CASA A LAS TRES DE LA MAÑANA?!

Hombre- Señor, nosotros…!

D. Lorenzo- NI NOSTROS NI NOSOTRAS, VÁYANSE AHORA MISMO A TOOCAR LOS COJONES AL MÉXICO LINDO, FUERA DE AQUÍ! LARGO!

Los mariachis recogieron todo tan rápido como pudieron mientras mi padre les chillaba como un energúmeno y la gente que se había asomado volvía a entrar a sus casas. Una vez sólo, mi padre se giró y me vio en la ventana.

D. Lorenzo- Silvia, hija, me vas a explicar qué cojones es esto?

Tragué saliva, cualquiera le decía la verdad.

Silvia- Y yo qué sé, papá…

D. Lorenzo- Yo qué sé? Algo sabrás, al que no han venido a cantar es a mí!

Silvia- Pero… pero que no tengo ni idea…

Mi padre bufó como un miura.

D. Lorenzo- Esto es cosa del ganso con el que te escribes mensajitos todo el día, verdad?

No supe qué contestar.

D. Lorenzo- Cuando me entere de quien es el anormal que te ronda y hace estas gansadas, le voy a meter a los mariachis, a la tuba y al ukelele por el mismísimo culo!

Se encaminó hacia la puerta de entrada.

D. Lorenzo- Hay que joderse, ya no me dejan tranquilo ni en mi propia casa, panda de capullos! ( Portazo )

Corrí hacia la cama para no llevarme más represalias… y una vez allí, no pude parar de reírme y de sonreír como una idiota durante el resto de la noche.

Quizá aún no era suficiente para arreglarlo todo… pero era un principio. Un principio a su manera... al estilo de Pepa.