El octavo día

Lucifer abrió sus enormes alas negras como la misma noche sobre volando la creación, era el octavo día y Dios su padre celestial, había enviado a todos sus hijos junto a Estrella de la Mañana a ver el primer amanecer en el Edén.

- No es hermoso Lucy? – Gabriel su hermanito menor revoloteaba junto a él batiendo sus alas al compás de los rayos del sol colándose entre las nubes

- Ya va a amanecer – Grito su hermano mayor Miguel detrás de ellos. Todos los Ángeles menores recibieron su gracia de parte de la primera salida del gran Astro Sol.

- Papá sí que fue meticuloso esta vez – Lucifer amaba la creación como amaba a su padre, al igual que todos los Ángeles.

- Que sucederá ahora Lucy? Que todo ha acabado… – Gabriel tomo la mano de su hermano mayor, Lucifer le apretó la mano a su hermanito, no lo sabía, pero quería reconfortarlo

- Volveremos al Cielo y nuestro padre nos dará las ordenes Gabe – Como estrellas fugaces fueron apreciados por los primeros humanos en evolución constante, esos seres allá abajo, no son como tú o yo, ellos eran neandertales, aun creciendo, cocinándose en un caldo de evolución constante.

- Que les ha parecido la tierra? –Todos los Ángeles hablaron al mismo tiempo, Dios todo poderoso que todo lo ve y que todo lo escucha tomo cada una de las voces de sus pequeños alados y asintió a ellos. –Me alegra que les allá gustado mis pequeños

- Y ahora qué sucederá –Pregunto ansioso Gabriel

- Ahora mi pequeño, descansaremos, espérenme en casa, iré pronto a desayunar con ustedes.

Los Arcángeles se reunieron junto a su padre en la gran mesa redonda, estaban todos, Dios bebió ambrosia junto a ellos, comió fruta, los abrazo beso y dio amor a cada uno de ellos, compartiendo con sus hijos, como solo ese día podía hacerlo.

- Que sucede hijo? –Dios apareció en la gran cama negra arropando a Lucifer, susurrando para no despertar a los demás en la casa

- Estoy triste

- Porque cariño?

- Recordaba el octavo día padre – Dios entendió de inmediato, buscando entre sus recuerdos los más hermoso ese día junto a sus hijos

- Fue un hermoso día, porque te ha puesto triste hijo?

- Porque fue el último día en que pudimos estar juntos – Después de ese día Dios se avoco a la humanidad, a guiarla en son de la paz y el amor, intentando crear lazos de unidad entre los humanos, sin mucho éxito por decir poco.

- Ahora estaremos juntos hijo lo prometo – Lucifer se giró a su padre agarrándose de su camisa, como un bebe coala a su madre

- Oh cariño, puedes llorar si es lo que necesitas, saca toda esa frustración que llevas allí dentro –Dios señalo el corazón de su pequeño retoño, abrazándolo aún más fuerte, provocando en Lucifer las lágrimas de pena que llevaba guardadas hace ya mucho

- Lo siento tanto padre –Lucifer se transformó en un demonio al pensar en que su padre prestaba más atención a los humanos que a ellos, abandonándolos para ir a vivir a la tierra

- Soy yo quien lo siente hijo, pase milenios intentando ayudar a los humanos cuando como vez, ellos están mucho mejor así – Lucifer se apartó de su padre un segundo, mirando en los intensos iris azules de su recipiente, tan diferentes a los galácticos ojos negros de su padre, los que reflejaban el universo entero.

- No es verdad – En la voz de Lucifer se filtró la pena y el arrepentimiento

- No? – Chuck beso el tope de la cabeza de su hijo y se preparó a escuchar que tenía que decir

- Si no hubieses intervenido ya no existiría humanidad padre, los humanos al igual que nosotros te necesitamos – Dios abrazo a su pequeño, orgulloso de esas palabras

- Eres un gran Arcángel hijo mío – Lucifer jamás había escuchado esas palabras y Chuck se lamentó de no haberlas dicho antes

- Lo seré padre – Chuck volvió a besar a su pequeño demonio, como le decía en secreto… pensó por un segundo como habría sido, si ese octavo día, no hubiese sido el último en el que se sentó con sus retoños a comer

Llegada la mañana las cosas se veían mejor para Lucifer, el gran Arcángel de alas negras despertó entre los fuertes brazos de su padre, Chuck no lo había soltado en toda la noche.

- Buenos días hijo – Lucifer le regalo a su padre una sonrisa gigante mostrando una hilera de blancos dientes.

- Buenos días papi – Ambos se dieron un abrazo de esos que te contienen recuerdos y sanan heridas, Lucifer podía sentir como sus trozos rotos se juntaban y sellaban, Chuck había vuelto, esta vez no solo por un simple día.

- Como dormiste? – Lucifer se acurruco nuevamente entre sus sabanas azul noche, provocando en Chuck una risa malvada

- No! –Lucy seguía metiendo la cabeza bajo las tapas mientras su padre intentaba sacarlo de allí

- Ya es hora de salir de allí abajo

- No!

- Oh! Provocaras a la bestia?

- Que bestia?! – Las risas se filtraban entre sus voces provocando en el Dios del todo una alegría inigualable

- La bestia de las cosquillas – Pronto fueron las costillas de Lucifer las que sufrieron los embates de su padre, las risas lo inundaron el aire, Chuck siguió hasta que su hijo no podía contener las lagrimas

- Está bien me rindo, me rindo jajaja, ya no puedo – Chuck libero a su hijo levantándose camino a las duchas, adoraba iniciar el día con una larga ducha

- Caíste! – Justo después de que Chuck entrara al baño y el agua corriera, Lucifer le grito aun desde la cama, para que no pudiera sacarlo de su muy confortable camita

- Ya verás quien cae estrella de la mañana – Chuck no se apresuró en su ducha matutina, todo lo contrario tomo su tiempo, así Lucifer tendría una buena razón para pagar por engañar a su padre. Casi 35 minutos después, Chuck salía de la ducha enrollando una toalla mojada entre sus manos – Hijo?

- No estoy! – Lucifer se encerró a si mismo en una bóveda de colchas en un vano intento por seguir en la cama

- Oh… yo creo que si estas pequeño – Chuck levanto las sabanas desde los pies, sorprendiendo a Lucifer, quien las sostenía por sobre su cabeza, quedando atrapado y a merced de la cruel venganza de su padre

- No! Lo siento lo siento – Chuck en un sabio movimiento dejo la cola de su hijo a su merced, la toalla mojada fue su arma secreta, un par de coletazos después, Lucifer salía por su propia voluntad de entre las sabanas azul noche, hasta la ducha

- Eso pasa cuando intentas engañar a papi Lucy – Lucy se sobaba las picaduras esparcidas por toda su retaguardia, secándose algunas lágrimas con la manga de su pijama

- Nunca más papi, lo prometo

Escaleras abajo en la mesa de la cocina, el día empezaba para todos en casa. Prim sostenía un libro frente a sus ojos con cara de pocos amigos, Miguel de tras de ella intentaba encontrar menara de peinar la alborotada cabellera castaña de su hermanita, con la ayuda de un tutorial en YouTube, Gabriel preparaba el desayuno y Castiel ayudaba a servir los platos y las tazas llenas de humeante café. Todo al son de AC/DC

- Buenos días! – Chuck abrió los brazos esperando a que todos saltaran a ellos, pero en vez de eso recibió cuatro hola, y un te quiero de parte de Gabriel, quien se estaba devorando el recientemente descubierto tocino, su nueva golosina gracias a la abstinencia de dulces de la hace unas semanas. – Veo que están ocupados – El tono de voz lo decía todo, decepción era poco

- Lo siento papi, pero debo memorizar a este tipo y la verdad es muy difícil, debo presentarlo frente al comité y mi compañera insistió en que terminara recitando a este horrible hombrecito, supiera lo mucho que detesto a Kant – Prim se disculpó con su padre quien ya recibía una taza de café de parte de Castiel y se sentaba frente a sus hijos.

- Era un papanatas – Le siguió Miguel

- Hijo lenguaje – Lo regaño de inmediato Chuck

- Lo siento pero es verdad – Miguel tomo otra coleta para seguir amarrando el largo cabello de su hermanita

- Porque no usas tu pelo suelto hija? –Chuck le pareció irritante la cantidad de horquillas y coletas sujetando la melena de su hija.

- Porque a la calva profesora de Prim le molesta

- Mickey – Lo regaño su hermana divertida

- Que?! Es verdad, es calva y por eso odia que Prim asista con el cabello suelto a su clase – Chuck arrugo el ceño

- Eso no está bien – Miguel levanto los brazos en son de triunfo, porque su padre le dio la razón

- Lo mismo le dije yo padre mío, pero la vieja calva será la presidenta del comité evaluador de hoy y debemos darle en el gusto o se pondrá una D a tu hija por tener tan hermoso cabello – Miguel termino su alegato contra los golpecitos y alegatos de su hermanita menor

- Ya veo – Chuck anoto en su cosas por hacer, el ir a hablar con esa profesora, tal vez si le daba algo de pelo, no sería algo malo, a lo mejor una ayuda con un shampoo nuevo, ya lo vería luego – Y tu Miguel, cuéntame cómo va todo con Sam

- Excelente, es más… va todo tan bien! Que hoy vamos a ir por una ronda de pasteles y vino a un concierto de Jazz al aire libre.

- Suena increíble

- Es increíblemente romántico

- Romántico al punto que dejara a Bobby y a Dean solos en la cacería de hoy – Se quejó Prim

- Fueron ellos los que no querían esperar hasta mañana, el concierto es hoy, lo teníamos planeado hace mucho y son tan pocas las actividades fuera de casa o el bunquer, que ya es hora de ponernos firmes –Miguel seguía concentrado en el tutorial mientras que Chuck observaba la situación algo fastidiado - Además que no irán solos Cas se comprometió a ayudar y él es un excelente Ángel guardián

- Algo en lo que sea excelente –Se quejó el Ángel rebelde de la forma en la que lo usaron de comodín en ese asunto

- Vamos Cas, sabes que te deberé una eternamente

- A mí? Lamento decirlo hermanita, pero me debes tantas que te hare una cuenta y cuando te cobre quiero que solo digas que si – Prim no podía creerlo su hermano era un truhan cuando quería

- Lo que tu pidas hermanito, podrás pedir lo que necesites

- Como que me dejes un día libre por ejemplo? – Gabriel le dio un codazo a Cas

- No seas así con Prim, sabes el terror que siente cuando se trata de los ojos verde peligro – Prim le tiro una servilleta a Gabriel

- No puedo creer que lo dijeras!

- Que? No me pidas que me guarde ese apodo, es lejos lo más cursi que te he oído decir y creeme Primogénita, eso es mucho decir viniendo de ti – Gabriel disfrutaba de sobre manera molestando a sus hermanos, aunque molestar a Lucy era su pasatiempo favorito

- Eso no quiere decir que puedas contar lo que te digo bajo secreto de confesión!

- Dah! Soy un Arcángel, a quien crees que le reporto, a Dios y está sentado en esta mesa

- Papi, dile a Gabriel que tu respetas nuestra ´privacidad – Chuck volteo la vista a su humeante taza de café – En serio?!

- Jajaja, te lo dije, Ojos verde peligro es lo menos que ha tenido que escuchar nuestro pobre padre – Miguel le dio una mirada de advertencia al truquero a lo que Gabriel hiso caso omiso, estaba en su zona, quería fastidiar un rato por la mañana – Además, Dean ha tenido mejor apodos que ese de parte de otras chicas

- No te volveré a contar nada! – Prim le tiro a su hermano un puñado de cereal a la cara – Mejor come tus dulces para que mantengas la boca cerrada, bichito – La última frase daño de verdad a Gabe, el odiaba que lo compararan con un insecto pro su afición a lo dulce, Chuck se dio cuenta provocando que al fin interviniera

- Ya basta! Ambos – Les advirtió antes de ver volar los platos – Discúlpense el uno con el otro

- No me disculpare con ella papá, Gabe sonó infantil, un morrito se asomó en su labio temblando, le había dolido de verdad lo ultimo

- Si, lo harás porque te lo estoy diciendo y punto, ahora… Quiero escucharlos – Prim se mantuvo en silencio mirando su libro sin leer nada en realidad, Gabriel siguió con el desayuno ambos ignorando por completo a su padre, y si algo odiaba el Dios de todo era ser ignorado, por lo mismo decidió hacerse notar – Así que así será – En un solo tronar de sus dedos, Prim y Gabe colgaban de su rodilla – No hablaran hasta que les diga y no quiero protestas o serán muchas más que dos – En su mano derecha apareció una pala de madera, fueron dos fuerte azotes para cada uno, certero uno en cada nalga, los gritos provocados por el fuerte azote fueron el eco de la corta pero efectiva lección – Ahora, quiero escucharlos fuerte y claro

- Perdón Gabe – Gabriel se tuvo que calmar para pronunciar las mismas palabras a su hermanita menor

- Perdón Prim

- Bien, ahora vuelvan a lo suyo

- Está bien, solo porque hoy es un día importante – Se quejó Gabriel sirviendo el tocino, el pan y los huevos

- Porque es un día especial hijo?

- No te ha contado? Pero si es de lo único que habla – Lucifer y su pasatiempo favorito era molestar a su hermanito, uno que compartían ambos

- Me gustaría saberlo, dime cariño, cual es el gran plan

- Hoy tendré la oportunidad de almorzar con uno de mis chef favoritos y! el creador del mejor postre creado en la historia de la humanidad - Era tanta la felicidad filtrada en la voz de a Gabriel que hasta le dieron ganas a Dios de probarlo

- Al parecer hoy será un gran día para todos – La habitación se llenó de las voces de sus hijos cada uno en su tema adoraba escucharlos así, tan felices – Y tu Lucy? Tienes algún plan importante para hoy?

- Alguien se debe quedar cuidando el fuerte – Chuck estrecho a su pequeño entre sus brazos

- Sera un día de padre e hijo al parecer

- Al parecer… - Lucifer podía ocultar muy bien sus reacciones y sentimientos, pero la alegría que llevaba dentro, era imposible de ocultarla menos para su padre.

El desayuno continuo con todos hablando sobre sus días, Chuck le propuso a Lucifer visitar el cielo, pero su pequeño lo desestimo alegando que su casa era más cómoda, al final se quedarían los dos en casa preparando la cena y viendo películas.

Pasada las siete de la tarde Miguel fue el primero en llegar flotando en su propia nube de amor

- Buenas! NO, esperen, buenísimas tardes a mis amados padre y hermano – Miguel se arrojó entre ambos en el sofá, abrazándolos por los hombros los apretujo terminando con un beso sonoro a ambos

- Bu… buenas… tardes? – Lucifer se había acostumbrado a las efusivas muestras de cariño de su hermano mayor, pero para Chuck esta era la primera vez entre los dramáticos abrazos de su hijo

- Oh papi! Gracias por crear el Jazz

- Bueno, de hecho no fui yo, fueron los humanos, pero al caso… de nada

- Fue una tarde fructífera junto a tu cazador? – Miguel apretó los labios y asintió a ambos procurando no pensar muy fuerte en lo maravillosa de cada detalle en esa velada.

- Y el resto? Prim ya debería haber llegado de la Universidad

- Tu eres el primero en llegar hijo, tu hermana seguramente esta con Dean

- No, la cacería no terminara hasta la noche. No los ha llamado? – Lucifer chequeo su celular y nada

- Ni un mensaje, eso es raro… siempre me etiqueta en algún bobo video de gatitos

- Lucy… lo hace porque sabe que en el fondo los adoras… - Miguel le giño un ojo a su asqueado hermano

- La única razón por la que me agradan los gatos, es su capacidad para vivir entre las realidades paralelas, estar entre dos mundos, pisar la vida y la muerte al mismo tiempo

- Hemos escuchado esa cantaleta antes Lucy… dilo te enternecen! Son casi tan adorables como mi Sam – Lucifer le lanzo una almohada sobre la cabeza, miguel la atajo en el aire riendo, dio una vuelta con ella y le grito

- Fallaste! – Teatralmente, Chuck estaba fascinado viendo jugar a sus hijos nuevamente, le agradaba esto, la familiaridad, su íntima relación, las confecciones y los secretitos a voces

- Buenas tardes – Prim ni siquiera desvió la vista del piso para saludar, dejo la mochila en el suelo, para dirigirse a la cocina.

- Hey! – Miguel la siguió, de cerca su padre y Lucifer preocupados al verla tan deprimida

- Hija? – Prim se giró en el refrigerador con el enorme pote de helado de chocolate especial de Gabriel

- Qhueh – Con media cucharada de helado en la boca y lágrimas en los ojos se sentó en un banco intentando conservar el pote muy cerca de ella

- Oh cariño? Te fue mal? La calva te reprobó?– Miguel se sentó junto a ella, mientras su hermanita devoraba otra cucharada en un estado de pena máxima

- No, aprhobhamosh con un exchelenthe

- Entonces bonita? – Lucifer le intento quitar la cuchara, sin mucho éxito

- No quiero hablar de esto, me pueden dejar sola a mi helado y a mí? – Chuck pidió el espacio a Miguel, se sentó junto a su hija, Prim lo miro algo triste, soportando la pena, para luego meterse otra cucharada a la boca, como si quisiera llenar algún vacío con chocolate

- Creo que este es el momento para hablar de eso… cuéntanos, estas en un lugar seguro aquí – Lucifer observo a su padre con cara de "y ahora eres comprensivo?" Miguel abrazo a su hermano adivinándole el pensamiento al ex rey del infierno

- No lo es – Chuck se tensó, algo raro pasaba allí

- Es algo de lo que debamos preocuparnos?

- Depende de que tan malo sea lo que paso para ti – Miguel se sentó frente a su hermanita, le tomo las manos frías por el Helado al que abrazaba como si se le fuera la vida en eso en un intento de reconfortarla

- Quieres ir arriba y contármelo? – Prim negó y se volvió a meter en su helado suspirando

- Hija nos estas asustando – Prim no le contesto, solo volvió a llenar su boca con el chocolatoso postre frio

- Prim, habla o te hare hablar – Lucifer no solía amenazar a su hermanita, mucho menos después de que Miguel tomara su papel de hermano mayor, pero en temas así, donde Prim daba más ternura que furia, él se metía para controlar la situación

- Arg ustedes son tan entrometidos, no entienden que existe algo llamado vida privada o espacio personal? – Miguel y Lucifer iban a reaccionar ante esa insolencia cunado Chuck ya le había dado una palmada en mano a su hija

- No le vuelvas a hablar así a tus hermanos, disculpate Prim – El picor en la mano de Prim le recordó lo que podía arderle la cola si seguía jugando con la paciencia de esos tres, sobre todo si su padre estaba en casa.

- Perdón Lucy, Mickey – Dejo al fin el bote de helado de lado y empezó a contar su tragedia – En clases de filosofía, uno de los chicos de segundo le había invitado a salir, a lo que Prim le dijo estar comprometida con su novio, el chico de inmediato empezó a reír y le grito lesbiana alegando que Dean era un novio imaginario, para tapar su gusto por las mujeres, ya que nadie había visto al cazador junto a la trigueña antes. Ella se enfadó tanto que explotaron los tubos de la habitación dejándola sin luz y suspendiendo las clases, ahora le dicen bruja y lesbiana. No es que le molestara ser alguna de esas cosas, pero no quería que le siguieran diciendo Cherry – Y eso fue lo que paso…

- Ya veo y este chico esta en tus clases? – Chuck no sabía qué hacer con el tema, podía intervenir borrando la memoria de todos, eliminando aquel mal entendido, pero eso no cambiaría el hecho de que verdad sucedió y la mente de Prim no podía ser intervenida.

- En una, pero es muy popular, viene de una larga lista de Médicos y su linaje le trae fama en la universidad.

- Cariño, tu linaje es realmente mejor que el del – Lucifer tenía su punto provocando las risas de su hermanita

- Tienes razón

- Además, es el quien no soporto ser rechazado por la chica más linda de la universidad – Le ayudo Miguel, Prim se veía mucho más calmada

- Solo fue un mal día hija, de esos lamentablemente solemos tener muchos, no desesperes frente a nada, para eso estamos tu familia – Chuck al fin pudo arrebatar el famoso Pote con lo poco que le quedaba dentro de las manitos de su hija y abrazarla con fuerza, los hermanos se unieron, en un gran abrazo familiar

- Aowww, aquí están – Gabriel llego con unas bolsas de dulces, regalos de su nuevo amigo, las dejo en la mesada y se unió al gran abrazo – Los amo tanto

- Nosotros a ti hijo – Chuck miro a sus retoños, a cada uno, le pareció más bello que el edén, el cielo estaba donde su familia estaba y en esa casa, parecía más el cielo que allá arriba entre las nubes