La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.

CAPÍTULO 9

Era tarde, la casa estaba oscura y tranquila. Le había llevado a Klaus bastante tiempo conseguir que los mellizos se fueran a dormir después de su excitante truco o trato y del subidón de azúcar de todas las golosinas que habían conseguido. Por suerte, una vez que estuvieron en sus camas solo les llevó un par de minutos quedarse dormidos.

Su padre, sin embargo, estaba aun bien despierto y decidió tomar ventaja de su soledad. Después de cambiarse y ponerse algo más cómodo se dirigió a su estudio para empezar con una nueva obra de arte. Pintar siempre había sido su escape, especialmente en sus tiempos más oscuros, pero ahora era diferente. Solía utilizar la pintura para aliviar el estrés de su vida, para despejar su mente.

Un par de horas después, hizo un progreso significativo en su última pintura y decidió que necesitaba tomar un descanso. Klaus se limpió las manos y salió de su estudio bajando las escaleras hacia la cocina para tomar algo de beber. Caminó con confianza por la oscura casa, había vivido en esa casa durante los últimos cinco años, la conocía como la palma de su mano, y se fue moviendo solo con las luces que provenían de la calle. Aunque, para su sorpresa, al girar chocó contra un cuerpo suave.

Klaus escuchó la voz de una mujer antes de sentir un golpe en sus piernas haciendo que cayera. Mientras caía hacia atrás alargó el brazo en un intentó de detener la caía. Sin embargo, solo encontró el cuerpo contra el que chocó haciendo que cayera encima de él. Aterrizaron en el suelo, Klaus sobre su espalda y la otra persona encima de él. Sintió que un pelo rizado acariciaba su cara y sabía quien había sido su atacante-. ¿Caroline?

-¿Klaus? –respondió sonando sorprendida-. ¿Qué estás haciendo aquí?

-¿No debería estar haciéndote yo esa pregunta? –replicó Klaus mientras le apartaba el pelo de la cara. Sus ojos se estaban acostumbrando a la escasa luz y vio que su cara estaba más cerca de la suya de lo que había pensado, solo unos centímetros. Fue entonces cuando se dio cuenta de la posición en la que se encontraban.

La combinación del cuerpo de Caroline presionado contra el suyo y el hecho de que parecía que su camiseta se había subido hasta el pecho creaba demasiada tentación e hizo que Klaus no pudiera evitar bajar la mirada desde su cara hasta su expuesto escote. La parte superior de su pecho estaba expuesta a la tenue luz del cuarto y la cremosa y blanca piel parecía estar resplandeciendo. Para empeorar las cosas, sus piernas se habían entrelazado con las de él en la caída, provocando que uno de sus muslos descansara entre los suyos, justo donde cierta parte de su anatomía también se estaba dando cuenta de su proximidad. Había pasado mucho tiempo desde que había tenido compañía en su cama y de repente el tener a una hermosa mujer encima de él le estaba recordando cuanto tiempo había pasado de ello.

-Lo siento –se disculpó Caroline-. No pensaba que alguien estaría levantado.

La ironía de su elección de palabras no pasó desapercibida para Klaus. Los pantalones de chándal que llevaba puestos eran estrechos y no podría esconder la reacción de su cuerpo al verla-. Solo iba a la cocina a por algo de agua, algo de agua fría.

Caroline frunció el ceño cuando escuchó la voz de Klaus, parecía… Apagada. Como si estuviera tenso, y no sabía si era por la oscuridad del cuarto o qué, pero parecía como si sus ojos azules se hubieran oscurecido. Podía jurar que la estaba mirando con deseo. Justo en ese momento se dio cuenta de la posición en la que se encontraban, y el aire a su alrededor de repente se volvió muy caliente. Era como si la hubieran moldeado a la medida de Klaus, podía sentir cada músculo del cuerpo de Klaus debajo de ella, no había ningún espacio entre ellos. Caroline tenía que admitir que se sentía sorprendentemente bien antes de recordar que era su jefe el que estaba debajo de ella, por lo que rápidamente se sentó-. Lo siento. No quería…

-Está bien, Caroline, de verdad –rápidamente Klaus llevó las manos hasta las caderas de Caroline para intentar ayudarla a levantarse además de mantenerla alejada para que no descubriera lo que le había provocado el que estuviera encima de él. Una vez que no estuvo encima de Kaus, éste se sentó y se levantó para intentar esconder el problema entre sus piernas-. Estaba oscuro, y debería considerarme afortunado de que solo me hayas tirado al suelo.

A pesar de sentirse avergonzada, Caroline no pudo evitar echarse reír por su comentario. Rápidamente se acercó a la pared y encendió las luces. Parpadeó un par de veces antes de darse la vuelta para ayudarlo pero vio que ya se había levantado y se estaba dirigiendo hacia la cocina. Lo siguió rápidamente y entró justo en el momento en el que abrió la nevera para sacar una botella de agua-. ¿Querías algo?

-Sí, agua, gracias –contestó Caroline. Klaus cerró la puerta antes de coger una segunda botella y acercarse a ella. Cuando lo hizo, Caroline se dio cuenta por primera vez que parecía estar vestido para irse a dormir con unos pantalones de chándal y una camiseta. Los oscuros pantalones colgaban sobre sus caderas mientras que la camiseta se ajustaba a su musculado pecho. Su piel tenía un color saludable y Caroline se sorprendió al ver como la tinta de un tatuaje asomaba por debajo de la camiseta en su lado izquierdo del pecho. No podía verlo todo pero no creía que fuera apropiado preguntar. También se dio cuenta de que parecía estar cubierto de pequeñas manchas que parecían de pintura. También tenía un poco en las manos y en la cara.

-¿Es que la fiesta acabó siendo un fracaso? –preguntó Klaus mientras le tendía la botella de agua antes de apoyarse contra la encimera. Mientras lo hacía, sus ojos la escanearon, fijándose en su disfraz, el día anterior había tenía curiosidad por saberlo. No era ni un vampiro ni Caperucita Roja, pensaba que era una bruja considerando que llevaba un sombrero negro puntiagudo, pero nunca había visto a una bruja vestida así en las películas. Caroline llevaba un corsé morada ajustado con un lazo negro que le levantaba el pecho, y una falda corta negra que simulaba unas telas de araña. La falda era tan corta que hubiera estado enseñando sus largas piernas si no fuera por las botas que le llegaban hasta las rodillas. Definitivamente era una bruja malvada.

-No, la fiesta estuvo bien. Todos nos lo pasamos bien, eso es por lo que volví a casa –respondió Caroline. Klaus arqueó una ceja cuestionándola, por lo que ella se explicó-. Bonnie se encontró con un antiguo novio y empezar a hablar. Decidí volver a casa para que tuviera algo de privacidad para… Ponerse al día.

-Ah –Klaus sonrió al entenderlo-. Así que querías asegurarte de que tenía un trato en Halloween.

-Algo así –dijo Caroline apoyándose en la encimera-. ¿Y cómo fue el truco o trato?

Klaus sonrió-. Estuvo bien. Los niños estuvieron bien y lo disfrutaron.

-Deben estar exhaustos, si no los habría despertado con todo el ruido que hicimos antes –dijo Caroline antes de darse cuenta de como había sonado eso. Miró a Klaus y pudo ver que por su sonrisa había captado el doble sentido-. Quiero decir, cuando me sorprendiste.

-Sí, por supuesto –coincidió Klaus, intentado no echarse a reír cuando vio como se sonrojaba antes de mirar hacia el suelo y que el pelo le tapará la cara, bloqueándole la vista. Klaus recordó como antes su pelo le había acariciado la cara y le hizo darse cuenta de algo-. Llevas el pelo suelto.

Caroline lo miró con curiosidad mientras levantaba las manos e intentaba alisar sus rizos-. Sí, y está hecho un lío.

-No es por eso por lo que lo he dicho. Es solo que, no creo que te haya visto con el pelo suelto ni una vez desde que viniste a vivir aquí –explicó Klaus. Era cierto, no podía recordar el verla ni una sola vez con el pelo suelto desde que estaba ahí. Aunque no la viera cada vez que salía de casa, vivía con ella y parecía extraño.

-Siempre llevo el pelo recogido cuando estoy trabajando. Elena siempre bromea diciendo que es un signo de que estoy en el trabajo, como si fuera mi uniforme o algo –explicó Caroline mientras intentaba apartar el lío de rizos de su cara-. Empecé hace años cuando iba de voluntaria a la guardería de mi iglesia y los bebés siempre intentaban cogerlo. Era mucho más fácil y mi pelo estaba alejado de mi cara.

-Parece buena idea, una que Bekah podría tener en consideración cuando el nuevo bebé nazca. Ama a todos sus sobrinos y sobrinas, pero no le gusta que le hagan cosas en el pelo –bromeó Klaus mientras le daba otro sorbo a su botella y veía a Caroline con su pelo. Podía entender la razón de su elección de peinado, pero tenía que admitir que lo prefería suelto. Recordó como sintió el pasar las manos por su pelo antes, era suave y sedoso. Klaus se dio cuenta de que lo estaba mirando, obviamente le había dicho algo y salió de su trance-. ¿Puedes repetir eso, querida?

-Te pregunté que has estado haciendo levantado desde que los niños se fueron a dormir. Pareces estar cubierto de pintura.

-Eso es porque he estado pintando, arriba en mi estudio.

Caroline abrió los ojos. En todo el tiempo que había estado viviendo con él, no sabía que las habilidades artísticas de Klaus se habían extendido además de la restauración. Claro que los mellizos habían mencionado cosas sobre su padre y la pintura antes, pero siempre había asumido que se referían a su trabajo en "Originales"-. No me había dado cuenta de que habías hecho eso.

-¿Qué pensabas que hacía en mi estudio? –preguntó Klaus.

-No sabía que era un estudio. Dijiste que era tu lugar de trabajo, eso podía significar muchas cosas, como una oficina –explicó Caroline antes de darse cuenta de algo-. Así que todas las pinturas y las obras de arte de la casa, ¿son tuyas?

Klaus asintó antes de que Caroline comentara-. Son preciosas. Los dibujos de los mellizos, debería haberme dado cuenta de que no eran de un artista contratado.

-He estado dibujándolos desde que nacieron, si colgara cada dibujo, podríamos empapelar la casa entera un par de veces –dijo Klaus con una sonrisa mientras pensaba en los millones de dibujos que había hecho de Lexi y Henry durante todos estos años. Había sido difícil selecccionar cada dibujo que había hecho de los niños, era como si estuviera deshaciéndose de recuerdos, pero con el tiempo se dio cuenta de que solo podía guardar los mejores dibujos o las obras finales o acabaría viviendo como un acumulador de objetos con el riesgo de quemar papeles.

-¿Desde cuando has estado haciendo tus propias obras?

Klaus se encogió de hombros-. Desde que tengo memoria, siempre dibujaba en cualquier trozo de papel que encontrara. Cuando estaba en secundaria, tuve un profesor que se dio cuenta de mi trabajo y me alentó a seguir con ello.

Caroline sonrió y lo señaló con la mano-. ¿No te enseñaron en el colegio a que no debes vestirte con tus pinturas? ¿O te perdiste esa clase?

Klaus bajó la mirada, vio a que se refería y se acercó hasta el fregadero y empezó a lavarse las manos y los brazos-. Intenté limpiarme todo lo que pude antes de salir del estudio.

Caroline vio como se limpiaba en el fregadero, los músculos de sus brazos se contraían y se flexionaban levemente mientras se lavaba. Cuando terminó, se dio la vuelta para mirarla con una sonrisa-. ¿Mejor?

-Sí, excepto… Te olvidaste un poco en tu cara. Aquí –respondió Caroline mientras se acercaba a él. Antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo, extendió la mano y recorrió con su pulgar su sien quitando la pintura. En el momento en el que su pulgar tocó su cara, Caroline sintió una corriente eléctrica. Y la forma en la que los ojos de Klaus la miraban le decía que no era la única que lo había sentido. Caroline apartó rápidamente la mano y se alejó-. ¿Sabes? Creo que es la hora de irse a dormir. Quiero decir, para mí… Estoy cansada.

Klaus vio como se apresuró para salir de la cocina y subir a su habitación, al menos eso asumió que hizo. Esperó unos minutos antes de de dirigirse también hasta el piso de arriba lentamente, su estudio estaba en el piso superior pero su habitación estaba justo al lado de las escaleras y no quería encontrarse otra vez con ella. Una vez lo limpió todo, se fue a su cuarto para tomar una ducha, una bien fría.