¡Domo!
¡Estoy aquí otra vez! Con esta tan linda y a la vez atrapante historia llamada "CIUDAD DE POBRES CORAZONES" NO "Ciudad de los corazones ROTOS" jeje. Debía decirlo porque me han criticado este fic por no ponerlo como Crossower y lo peor es que la persona que me lo critico ni sabia como se llamaba la historia, todo bien, las criticas se aceptan todas, buenas y malas. Pero sin ofender o insultarme por favor, el respeto ante todo. Nada solo quería decirlo.
Gracias por leer y aquí el capi 10, que lo hice larguito por la gran espera.
Bleach no me pertenece.
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Ciudad de Pobres Corazones
Capitulo X: Cupido esta en el aire.
—¿De verdad que no tendrás problemas, Abarai-kun?
—Ya te dije que no, Hinamori –respondió el chico de cabello rojo–. Con los chicos nos encargaremos de que tus cosas lleguen sanas y salvas a tu nuevo departamento.
—Si, en la semana nos encargaremos de la mudanza –hablo Hisagui responsablemente.
—Por lo pronto tenemos que volver a Tokio ¡Es una lastima que solo un día pudimos quedarnos aquí! –se quejo Kira.
—Bueno, la gente aburrida como tú no merece tanta diversión –le guiño un ojo Rangiku y Kira levanto una ceja–. ¡Vamos que siempre has sido un deprimido, Kira!
—No vayan a empezar a pelear –comento Rukia al aire–. Y tú Renji será mejor que no pierdas nada que se encuentre en el departamento de Momo ¡Eres bastante idota y te puede llegar a pasar!
—¿Nani? –pego el grito Renji con una marcada vena en su frente.
—No te preocupes, Kuchiki –la miro Hisagui–. Tatsuki dijo que nos ayudaría.
—¡Que bueno! Me quedo mas tranquila –esta vez fue Momo.
—¿Qué? –Renji la miro con enojo–. ¿Acaso no confiabas en mí, Hinamori? Tsk, por desconfiada debería dejar que te las arregles sola.
—Vamos, no te lo tomes tan enserio, Abarai-kun –le sonrió la joven castaña.
Mientras Momo, Rukia y Rangiku despedían a sus amigos, Yoruichi y Urahara observaban la escena a una distancia considerable.
—¿Has escuchado lo que paso entre Hitsugaya-san y Trunks Brief? –Urahara miro a Yoruichi.
—Hai –asintió de cabeza la morena–. No es algo realmente favorable, si ese chiquito no arregla las cosas de una vez…
—¡Yoruichi-san! –Kisuke tapo parte de su cara con su abanico–. Nosotros debemos ocuparnos por la estabilidad de la empresa y nada más.
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—No, no se que voy a hacer –Senna se tomo su cabeza con ambas manos–. Soy una mujer sucia. Ichigo no se merecía que le haga esto.
Se había hecho medio día y ella aun no se había dignado a regresar con su esposo y mucho menos a aquel resort en donde podía cruzarse con el hombre que por una noche había sido su amante. La joven de ojos naranjas no sabia que iba a pasar a partir de ahora, solo tenia en cuenta que ya no podría mirar a su esposo a los ojos nunca mas.
—Yo debo hacer algo –susurro para ella misma. De pronto, la solución a todo ese karma se le apareció como la más dolorosa revelación.
Grimmjow después de haber pasado la noche con una mujer y habiendo satisfecho sus necesidades mas carnales de la mejor manera, siempre se sentía pleno y a gusto consigo mismo. Pero hoy, era una cosa completamente diferente, sabia que la mujer era prohibida y no le importo, no le importaba realmente. Senna tenia algo, tal vez esa tristeza reflejada en su mirada que él lograba ver que le causaba su matrimonio con Ichigo.
—No hagas ninguna estupidez, mujer –mascullo, mientras se subía a un coche rentado, debía encontrarla para aclarar las cosas con ella.
—¿Adonde vas tan apurado, Grim? –ese tonito de voz tan cínico que ella solía ponerle para fastidiarlo parecía no haberlo olvidado.
Y ahí estaba esa bonita joven de cabello rubio y esos impactantes ojos azules que lo miraban con picardía.
—¿Qué es lo que quieres, Candy? –la miro de perfil–. No tengo tiempo para ti.
—Oh, es que yo no quiero nada de ti –sonrió sancarronamente–. Solo quería saber si has visto a Senna, Ichigo la esta buscando por todos lados ¿La has visto?
Grimmjow por un segundo tenso su cuerpo, algo le decía de que Candy estuviera preguntándole eso no era nada bueno, la miro finalmente de frente.
—¿Y porque yo tendría que saber en donde esta esa mujer?
—Bueno –se acomodo su cabello dorado de manera despreocupada–. ¿No fuiste tú quien se fue con ella de la fiesta anoche?
Si, Grimmjow en ese momento lo supo, Candy los había visto ¡Pero que maldita suerte la suya! Justo de todas las personas, esa estupida mujer los tenía que haber pillado. No se intimido, es mas le sonrió de manera arrogante. Candy arqueo una ceja.
—Oh, con que me anduviste espiando –ella intento decir algo, pero Grimmjow no la dejo–. Vaya, pero que cosa ¿Sabes? De vez de estar tan pendiente de mi, deberías vigilar a tu futuro esposo que se anda colando por la ventanas de habitaciones de mujeres ajenas.
—¿N-Nani? –Candy empuño sus manos–. ¿Qué demonios…?
—Ja-ne –Grimmjow le cortó el habla y se subió a su auto ignorándola–. ¡Cuida de tu esposo, puky! No vaya a hacer que tu plan se frustre y termines igual de pobre de cómo comenzaste.
—¡Grimmjow! –grito toda enfurecida, pero el hombre solo la saludo de mano alejándose arriba del descapotable que había rentado.
Ese maldito solo debía estar bromeando, siempre le hacia ese tipo de bromas pesadas, siempre le tomaba el pelo de esa manera, ese era el aspecto que mas odiaba de Grimmjow, que solo pudo haber dicho eso para ponerla de mal humor.
¿Hitsugaya Toushiro trepándose en la ventana de alguna mujer ajena?
Eso era imposible de creer.
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Trunks que estaba en una de las zonas residenciales del resort, miro hacia el cielo y suspiro. Jamás en su corta vida se llego a imaginar que estaría viviendo una situación así, cuando se cruzaba con Hitsugaya por los pasillos de la Universidad en sus épocas de estudiante y mas adelante siendo ya empresarios consagrados, como ahora… jamás, pero jamás, pensó que algo así le pasaría. Pues, estaba interesado en la mejor amiga de su mayor rival.
—Trunks…
Esa dulce voz llamo su atención y el joven de cabellos grises se volteo para encontrarse con la figura de esa jovencita que ahora acaparaba justamente sus pensamientos.
—Hinamori.
—Etto… yo… no quería molestarte –ella corrió su mirada con cierta pena.
—No digas eso, tú no eres una molestia, nunca lo serias para mi –le sonrió.
—A-Arigato –hizo silencio por un segundo–. Trunks yo siento mucho lo que sucedió con Hitsugaya-kun cuando bueno… digo… tú sabes…
—Hinamori, no debes disculparte por algo que tú no hiciste.
—D-Demo…
—Nada –se acerco a ella y la callo poniendo su índice en los labios de la fémina–. Si hay alguien que debe pedir disculpas tal vez sea Hitsugaya, no tú ¿De acuerdo?
—H-Hai –respondió con timidez, la cercanía de Trunks era calida y agradable. De verdad, Momo creía que él no se merecía haber pasado una situación tan incomoda como el encuentro que hubo con Toushiro.
El silencio reinaba entre ellos como el mismo aire que respiraban, hasta que el heredero de Corporación Capsula decidió romper el hielo.
—Hinamori –ella lo miro–. Ayer cuando dije lo que dije antes de ese incidente yo… no metía. Tú me interesas y mucho.
—Trunks yo…
El joven se acerco a ella y la tomo de la cintura para atraerla hacia él.
—A mi no me importa que tu corazón pertenezca a Hitsugaya, yo solo quiero que me des una oportunidad.
No mentía en sus palabras, realmente a Trunks Brief no le importaba que Hitsugaya Toushiro fuera ese bendito mejor amigo del que Hinamori estaba enamorada, porque así como era un excelente, innovador y estratega empresario; tenia la fuerte convicción de desplazar a su mayor rival del corazón de la mujer que le interesaba.
—Hitsugaya se va a casar –esas palabras fueron dolorosas para Momo, pero sabia que Trunks tenia razón–. Y si no te das una sola, aunque sea una ínfima oportunidad… jamás sabrás si esto pudo haber llegado a funcionar.
Hinamori bajo la mirada y cuando la volvió a levantar se encontró con Trunks posando sus labios sobre los suyos, el joven nuevamente le estaba robando un beso, ella correspondió de manera lenta y pausada. Quizás era el momento de darse una oportunidad con alguien, aun recordaba como con el tiempo, a pesar de no amarlo, había logrado querer demasiado a Gaara –su primer y único novio–, aun recordaba como junto a él había pasado momentos muy lindos. Tal vez con Trunks no seria algo diferente a aquello.
A unos metros de ese lugar, quien veía la escena en donde Trunks y Momo se besaban era Hitsugaya, que empuñó sus manos de manera enojona. De vuelta Trunks Brief estaba besando a su mejor amiga. De vuelta su mayor rival se estaba pasando de vivo.
Carraspeó su lengua.
Y esta sensación horrible que se arremolinaba en su pecho, en su corazón ¿Qué era? ¿Furia? ¿Disconformidad? ¿Impotencia? Tal vez era… ¿Odio?
Negó rápidamente de cabeza, él podía ser bastante exigente y en algunas ocasiones tener demasiada poca paciencia, muchas veces había sentido rabia por situaciones que le parecían injustas, pero nunca sintió odio, ni siquiera cuando sus padres murieron y lo dejaron solo en el mundo. Esto no tenía porque ser diferente.
Suspiro con pesadez y mal humor para darse la media vuelta y retirarse, pero alguien le hablo no solo llamando su atención sino también asustándolo.
—Oh, con que te iras –Hitsugaya se volteo para encontrase con su mejor amigo–. Te iras y lo dejaras pasar así como así ¿Aun no lo entiendes, verdad?
—No tengo tiempo para tus estupideces, Kusaka –el albino se llevo ambas manos a los bolsillos y comenzó a caminar–. Déjame en paz.
—Odio, eso es lo que piensas. No amargado, no es odio lo que sientes en este preciso momento al ver a Momo besándose con otro hombre –Hitsugaya freno sus pasos y abrió sus ojos sorprendido al notar como su amigo había adivinado sus pensamientos–. ¿Quieres saber que es lo que sientes? Yo te lo diré…
Toushiro volvió su mirada turquesa a Kusaka.
—Y según tú… ¿Qué es lo que yo siento? –cuestiono desafiante.
—Celos y dolor.
Hitsugaya abrió levemente sus orbes, algo muy dentro de su ser le decía que Sojiro le había dado en la tecla, pero no lo aceptaría porque… ¿Por qué? Esa era la cuestión ¿Por qué él se sentiría de esa manera?
—¿Celos? ¿Dolor? –expreso de manera indiferente–. ¿Te estas escuchando? ¿Por qué yo sentiría eso?
Kusaka lentamente comenzó a caminar en dirección a su amigo.
—Sientes celos porque mientras la vez besándose con otro hombre, la ira se apodera de ti y entonces te dices… Ella es mía, ese estupido sujeto no tiene derecho sobre ella ¿Por qué se le acerca así? ¿Por qué la abraza así? ¿Por qué la esta besando él… y yo no? –Toushiro abrió sus ojos sin poder creerlo, porque él mas de una vez se había echo esa pregunta–. Sufres el dolor, porque eres capaz de sentir como dentro de tu pecho algo muy valioso se esta rompiendo, porque solo aprecias vació en ti con la sola idea de que Momo se quede con otro… y no contigo.
Sojiro se quedo frente a Hitsugaya, quien escondió su mirada entre sus cabellos. Era difícil de aceptar algo así a estas alturas de su vida.
—Toushiro… ¿Recuerdas… recuerdas la vez que me presentaste a Hinamori?
—Si, fue para tu cumpleaños numero 14, recién salíamos de la escuela, te pregunte si podía llevar una amiga a tu fiesta, me dijiste que si y pasamos por ella.
—Aja, Hinamori tenia 11 años ¿Cierto?
—Cierto –el albino levanto su mirada, no entendía porque Kusaka había pasado de un tema a otro sin ninguna conexión–. ¿A que viene todo esto?
—¿Recuerdas que me regalaste para ese cumpleaños?
Hitsugaya arqueo una ceja, realmente no entendía, pero viniendo de Kusaka ¡Que mas podía esperar!
—Si, te regale la colección de mangas del Hombre Araña, era tu favorito.
Sojiro asintió de cabeza con una linda sonrisa, era cierto que el Hombre Araña era su héroe de toda la vida, pero ese no era el punto a donde quería llegar.
—¿Y recuerdas que fue lo que te dije al terminar mi fiesta?
Su amigo bufo con molestia, lo estaban haciendo revisar en sus recuerdos y memorias y no estaba de ánimos.
—Creo que… que dijiste que mi regalo había sido el mejor obsequio que nadie te había dado en ningún cumpleaños –Kusaka sonrió ampliamente a la vez que movía su cabeza de manera afirmativa–. ¿A que viene todo esto, Kusaka?
—A que cuando yo te dije eso, no me refería a la colección del Hombre Araña, yo me refería a… Hinamori.
Toushiro lo miro sorprendido y sin seguir entendiendo.
—El día que me presentaste a Hinamori es un recuerdo que tengo fijado en mi cabeza y memoria como si hubiera pasado ayer, me acuerdo de cada detalle –Kusaka se llevo una mano a la nuca y se rasco la misma de manera perezosa–. Era la tardecita, aun faltaba para la hora de la merienda, tú tenias tu mochila verde agua colgada en tu espalda y fuiste corriendo a tocar el timbre de la casa que se encontraba al lado de la tuya, yo apoye mi espalda al primer poste de luz que encontré, era tu amiga, tú debías ir por ella. Además, yo estaba mucho más ansioso por llegar a mi fiesta.
Hitsugaya lo miraba con suma atención, Kusaka prosiguió.
—Recuerdo que estaba con mis ojos puestos en el cielo, me estaba aburriendo de tanta espera, el cielo estaba despejado y mas celeste que nunca antes. Escuche que tosiste con disimulo para que te prestara atención y cuando te mire, note que tenias a una niña muy hermosa tomada de la mano –Kusaka rio–. No repare en ti y en que por primera vez te veía en compañía de una chica, que en realidad era aun una nenita, yo repare en ella. Hinamori tenía puesto un vestido de color rosa con moño blanco al costado de su cintura, unas medias blancas y zapatitos de charol negros. Su cabello cortó estaba atado en dos coletas muy tiernas, sus ojos chocolates siempre grandes se mostraban brillosos y el sol que iluminaba aun el día, se reflejaba de la mejor manera en la pequeña dulce sonrisa de esa niña. Momo me hizo una leve reverencia y me felicito por mi cumpleaños, tú por nada del mundo le soltabas la mano. Cuando te pregunte porque, alegaste de manera regañona que ella era muy pequeña y se podía perder, me enoje ¿Lo recuerdas? –Hitsugaya asintió, aun no pudiendo creer que Kusaka se acordara tan bien de ese día–. En realidad, era porque no quería que la tocaras, era el tema de ¿Por qué Toushiro le puede tomar la mano a esa niña tan bonita y yo no? Era un pensamiento caprichoso, de un chico de tan solo 14 años que se había enamorado a primera vista.
—¿Tú…? –Toushiro no lo podía creer.
—Ese día fui corriendo hacia mi mamá y le dije: "Mami ¿Ves a esa niña? Se llama Momo Hinamori y será mi esposa cuando yo sea grande"
Hubo un silencio reinante entre esos dos amigos de toda la vida, pero Kusaka volvió a hablar.
—¿Sabes? Aun la sigo amando –Toushiro lo miro detenidamente–. ¿Te molesta, verdad? ¿Te molesta que te hable de mis sentimientos hacia ella?
—Si –respondió con determinación, pero luego se dio cuenta de lo que estaba pasando y se sorprendió de si mismo.
—Pues, a mi me molesta que tú seas tan estupido, ciego y tarado ¡Pero que mas da! –suspiro–. No puedo creer que me haya echo a un lado para que la dejes ir así como así casándote con otra mujer ¡Eres idiota!
—¿Echo a un lado? –pregunto arqueando una ceja, pero Toushiro no llego a reaccionar porque Kusaka le propino un fuerte puñetazo en la cara, haciendo que se cayera de cola al suelo.
El albino se tomo su cara con una mano y noto que su labio estaba partido y que del mismo salía sangre, levanto la mirada hacia Kusaka.
—¿P-Porque me golpeaste?
—Porque te lo mereces y me siento impotente –Sojiro lo miro con enojo–. ¿Sabes porque jamás he intentado tener algo con Momo? ¿Sabes porque jamás intente enamorarla?
Kusaka empuñó su mano.
—Porque desde un primer momento me di cuenta que tú sentías algo especial por Hinamori, porque me di cuenta que te habías enamorado de ella ¡Porque me di cuenta que tú la amabas! ¡Que tú la amas!
Hitsugaya abrió los ojos desmesuradamente, alguien le había escupido la verdad sin pelos en la legua. Bajo su mirada con culpa, tal vez era hora de acomodar sus sentimientos y reconocerlo. Kusaka se acerco al albino y lo tomo del cuello de su remera.
—¡Deja de sentir culpa! ¡Grítalo! ¡Quiero que me lo digas y en la cara! Hace años que lo estoy esperando, estoy esperando que seas sincero conmigo. Estoy esperando que me digas que los dos amamos a la misma mujer.
—Kusaka…
Hitsugaya se llamo a silencio y Sojiro lo soltó con cierta violencia.
—Eres un maldito cobarde.
Kusaka se dio la media vuelta retirándose del lugar, Toushiro quien aun seguía en el suelo se sentía… impotente.
¿Y ahora?
Si Kusaka Sojiro había intentado ser una especie de Cupido, había sido algo muy, pero raro.
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—Y eso fue lo que paso –le termino de relatar Hinamori a Rukia y Rangiku.
—¡No lo puedo creer! –Matsumoto movió su cuerpo de manera escandalosa–. ¿Y que pasara con mi taicho? ¡Momo tú…!
—Hitsugaya-kun se va a casar –la joven castaña hablo seriamente y con determinación–. Es por eso que creo que darme una oportunidad con Trunks no tiene nada de malo, él lo sabe todo y me dijo que igualmente quiere intentarlo.
—Esta bien que seas sincera con Trunks, Momo –hablo Rukia–. Olvidar a Hitsugaya no es algo que se te pueda asegurar, pero si no lo intentas nunca lo sabrás.
—Arigato, Rukia-san –agradeció la joven y su amiga le sonrió.
—No, no, no –Rangiku protesto y se levanto de un brinco–. ¡Hay que luchar por lo que sentimos! Digo contra los sentimientos no se puede.
—¿Y tú que has hecho para estar con Ichimaru-san? –le pregunto Rukia.
—Bueno, eso es una… una cosa muy diferente –Matsumoto se cruzo de brazos–. Yo puedo pasármela muy bien con otros hombres, tener muchos amigos y recuerdos hermosos de amores pasados, pero… ¿Pero cambiar lo que siento por Gin? Eso seria hipócrita de mi parte, eso algo que no puedo cambiar, solo mi corazón decidirá hasta que día quererlo.
—¿Y que hay con el ser feliz? –Rukia volvió al cuestionamiento.
—¿Desde cuando tú has perdido la esperanza? –Rangiku miro a la joven Kuchiki con reproche.
—¡No te das cuenta! –la pelinegra se paro de la cama–. ¡Ichigo esta casado! ¡Hitsugaya se esta por casar! Lo de Ichimaru-san y tú es muy diferente, porque es cierto que es un mujeriego empedernido, pero eso es porque aun no ha conocido el amor… aunque todo el mundo piense que él no es capaz de sentir algo así, Ichimaru tiene un vació en su corazón y eso es algo que tu amor puede llenar. Ichimaru-san no es la clase de personas que no reflexiona de lo que esta haciendo con su vida, no lo demuestra pero es el mas inteligentes de todos.
Rukia respiro con dificultad había dicho todo eso sin soltar un solo suspiro, Rangiku bajo la mirada con pena, lo que decía Kuchiki era muy cierto; Momo miro a sus amigas con tristeza, pero tomo el mando de la situación.
—Chicas, no sirve de nada pelearnos entre nosotras –Hinamori se levanto de su asiento y abrazo a sus amigas para que no se molestaran entre si–. Porque mejor dejamos de pensar en si hacemos bien o mal, porque no mejor una vez en la vida nos dedicamos a disfrutar para sentirnos bien con nosotras mismas ¡Somos tan jóvenes! Y yo me canse tanto de sufrir, sino hago algo por mí y por ustedes, de verdad que no me podré morir en paz –rió con dulzura.
—Hinamori –susurraron las otras dos.
—¡Somos mujeres independientes! –inflo sus cachetes de manera graciosa–. ¡No necesitamos de hombres para ser felices!
—Pero tú empezaste una relación con Trunks –achino sus ojos Rangiku.
—¿Y que? Él sabe que si no funciona, no funciona. Como dijiste, Rangiku-san, se hace el intento, pero no se puede forzar los sentimientos.
—¡Así se habla! –Rukia levanto su puño de forma triunfante.
Las tres comenzaron a reír con mucha gracia, aun no sabían que era lo que la vida y el destino le tenían preparado, pero ellas tampoco se iban a quedar de brazos cruzados esperando, ya se habían cansado de eso.
En ese momento, el celular de Momo comenzó a sonar.
—¿Moshi? ¿Moshi? –atendió.
—Buenos días –hablo una voz femenina del otro lado–. ¿Con la señorita Hinamori Momo?
—Si, ella habla.
—Mi nombre es Inuoe Orihime y soy la directora del Jardín de Infantes Hanabi de la ciudad de Kyoto ¿Tendría un momento para mi?
—C-Claro, por supuesto –respondió saliendo de la suite que compartía junto a sus amigas, que la miraron sin entender.
—¿Y a esta que le paso? –cuestiono la joven Kuchiki.
Rangiku se encogió de hombros.
—Por cierto, Rangiku-san –Rukia miro a la voluptuosa mujer con cierta duda–. ¿A dónde fue que te metiste anoche?
Matsumoto sonrió graciosa al recordar a un pobre e inocente Gohan borracho ¡Pero que hombre más flojito le había salido su amigo! A él si que no podría llevarlo ni una noche de juerga al bar.
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—Itai, itai, itai –un dolorido Gohan se refregaba la cabeza con ambas manos, mientras Goten y Pan, que iba sentada en los hombros de su tío, lo miraban de reojo sin entender–. Itai, itai, itai…
—¿Te podrías dejar de quejar? –achino sus ojos Goten.
—Papi ¿Qué te huele?
—Todo –respondió cerrando sus ojos y en el momento de salir junto a su familia del resort sin querer choco con una persona.
—Para chocarse de frente con alguien de esa manera tan torpe seguramente usted no paso una buena noche.
La voz escalofriante de Gin Ichimaru llamo la atención de Gohan que levanto su cabeza a la vez que se acomodaba sus gafas, Goten y la pequeña Pan también miraron con atención al empresario de Soul Society.
—¿O estoy equivocado? –cuestiono Gin acrecentado su sonriso, pero de una forma tenebrosa.
—N-No –el mayor de los Son miro sin entender al hombre de cabello plateado–. Es decir, no pase una mala noche, sino que tome como un condenado y no debía. Su amiga, Rangiku-san, si que sabe aguantar ese tipo de cosas –rió nerviosamente y con inocencia rascándose torpemente la cabeza.
Ichimaru arqueo una ceja confundido, algo de lo que había dicho Son Gohan no encajaba muy bien en su mente. Con solo mirarlo podía recordar lo que había escuchado desde afuera de la suite donde supuestamente Gohan y Rangiku habían pasado una fogosa noche. Le molestaba, demasiado. Y no sabia porque.
—¿Sucede algo?
—Rangiku no es mi amiga, ella es solo mi secretaria –dijo de forma fría ocultando la mirada entre sus cabellos.
—Oh, yo… –el hombre de Corporación Capsula estaba a punto de disculparse, pero en ese momento los tres hombres presentes escucharon el llanto proveniente de la pequeña Pan.
Miro de reojo a la niña, que lo apuntaba con su dedito de forma inocente y miles de lagrimas caían por su pequeño rostro, Ichimaru arqueo una ceja.
—Zorro malo –articulo como pudo Pan–. Teno medo.
A Gin se la marco una venita en la frente, Goten rió disimuladamente ocultando su sonrisa tapándose la boca con su mano, mientras que Gohan se puso azul de la impaciencia. El joven agarro a su hija en brazos para calmarla y en un intento de fuga de situación.
—G-Gomenasai –articulo avergonzado mirando a Ichimaru, mientras agarraba a su hermano menor del brazo, que intentaba contener la risa–. Goten no es gracioso –le susurro.
—Oh, si que lo es, acéptalo –el menor de los Son le hablo en voz baja, mientras se alejaban del lugar.
Ichimaru se llevo las manos a los bolsillos y suspiro con enojo.
—Idiotas –espeto relajando las facciones de su cara.
En ese momento un apresurado Ichigo Kurosaki se le cruzo en el camino.
—¡Ichimaru!
—¿Podrías dejar de gritar? –hablo con sarcasmo volviendo a su habitual actitud–. No soy sordo ¿Sabes?
—No estoy para tus tonterías –expreso con rudeza el chico de cabello naranja–. ¿Has visto a Senna?
Gin sonrió sancarronamente.
—Oh, oh, oh –rio levemente–. ¿Acaso se te perdió tu esposa, Kurosaki-san?
—¡Te he dicho que…! –Ichigo suspiro–. No se por demonios te estoy hablando a ti.
—Porque estas muy desesperado o te sientes culpable y entonces cualquier cosa es tu ultimo recurso ¿A que si?
Ichigo hizo silencio, jamás escuchaba las incoherencias que según él salían de los labios de Gin ¿Entonces por que ahora se sentía tan allegado a sus palabras?
—No digas estupideces –respondió Ichigo.
—Como tú digas –Ichimaru se dio la vuelta para seguir con su camino–. Pero no te preocupes que si la llego a ver o a saber de ella te aviso.
El joven no dijo nada, solo se limito a bufar con fastidio y seguir con la mirada el camino que tomaba Gin. Realmente se sentía muy mal ¿Y si Ichimaru tenia razón? ¿Si era su culpa que Senna hubiera desaparecido de esa manera? Era un tonto descuidado, había traído a su esposa a pasar un día de relax y nada de presiones para poder comprenderla mejor ¿Y que había hecho? La había dejado sola, la había ignorado.
Aun podía recordar la mirada triste de Senna cuando le quiso hacer compañía en el momento que vio a Rukia bailando con Goten en la fiesta y él le dio a entender que quería estar solo. Un perfecto arruina todo, eso era.
Rukia…
Ahora que se lo ponía a pensar… ¿Por qué ella estaba invadiendo de esa manera sus pensamientos y sentimientos? ¿Por qué? Rukia siempre había…
En ese momento sonó su celular, atendió.
—¿Moshi? ¿Moshi?
Silencio del otro lado, Ichigo frunció el ceño, odiaba cuando algún tarado que no tenia nada mejor que hacer con su vida, se ponía a jugarle bromas a la gente por teléfono móvil.
—¿Moshi? ¿Moshi? –ahora pregunto fastidiado y de un grito, no estaba de humor, no lo estaba. Tenia cosas mas importantes que hacer, por ejemplo, encontrar a como de lugar a su esposa, le debía una…
—I-Ichi… Ichigo… –se escucho una voz quebrada del otro lado.
—¿S-Senna? –pregunto incrédulo hasta que reaccionó–. ¡Senna! ¿En donde estas? ¿Te encuentras bien? ¿Qué te paso? –todas las preguntas salieron con preocupación.
—Yo… –hubo un pequeño silencio que a Ichigo le pareció una eternidad, no entendía lo que estaba pasando–. Yo estoy volviendo a Tokio, tome el tren de alta velocidad y…
—¿Qué? –alego confundido–. ¿Por qué has hecho eso? Si todos estamos volviendo esta noche, teníamos el vuelo reservado ya.
—L-Lo siento, Ichigo –Senna intentaba no llorar, algo le decía que debía ser firme–. Yo lo creía necesario, debo llegar a Tokio antes.
—Pero… –frunció el ceño, quería entenderla ¿Pero porque nunca podía?
—Te estaré esperando en casa, no me llames, por favor… necesito pensar, cuando llegues… hablaremos.
—¿Hablar? –cuestiono–. Senna ¿Qué pasa contigo?
—Por favor, Ichigo… Hablamos luego.
Y la comunicación se cortó, ella le puso el fin necesario, dejando a Ichigo entre la culpa, la duda y la incertidumbre ¿Qué pasaría de ahora en adelante?
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—Entonces en el lapso de un mes la esperamos en Kyoto –dijo la voz dulce y alegre del otro lado del teléfono–. Primero estará un tiempo a prueba, es necesario, pero tengo excelentes recomendaciones de la terciaria en donde se recibió. La verdad es que… necesito a alguien como usted. Buscamos a gente joven con proyectos a futuros, apuntamos a una responsabilidad social al trabajar con niños, he leído su tesis y es perfecta.
—M-Muchas gracias, yo… estoy sorprendida, pero cuente conmigo, Inuoe-sama –estaba nerviosa, no lo podía ocultar, pero también estaba emocionada, jamás pensó…
—¡P-Por favor! No me llame señora que me hace sentir mal –rieron torpemente del otro lado–. De verdad, que soy muy joven, pero muy joven para ser directora.
—L-Lo siento, no fue mi intención –se disculpo sintiendo que había metido la pata.
—Hinamori-san estoy muy feliz que haya aceptado mi propuesta –la directora hablo con ternura y cierta felicidad–. Seguramente ha escuchado que nuestro Jardín es uno de los mas prestigiosos en todo Japón es por eso que tratamos de reunir a los mejores profesionales o aquellos que tienen un futuro prometedor.
—Arigato, ne –sonrió con sus mejillas sonrojadas.
—Estamos en comunicación ¿Le parece, Hinamori-san?
—Claro, por supuesto, lo que usted diga –respondió rápido y como un soldadito.
—Sayonara.
—Ja-ne.
Colgó la llamada y se llevo su móvil con ambas manos al pecho. No lo podía creer, esas eran las palabras que mejor describían a la situación. Nuevamente no lo podía creer.
Reacciono rápidamente, tenia que hablar con Yoruichi, pero antes… abrió la tapita de su celular, debía llamar a Renji, había un cambio rotundo de planes.
—¿Con quien hablabas?
Esa voz seria y fanfarrona le erizo la piel haciéndola brincar del susto, se volteo sorprendida.
—H-Hitsugaya-kun…
—¿Qué hacías? –la miro directamente a la cara notando como ella se encontraba con su mejillas levemente entonadas de rosa, se veía tierna. Seguramente había algo que la estaba haciendo feliz, Toushiro la conocía.
—Yo… –estaba a punto de responder, pero de repente se acordó de lo que había pasado en la noche de ayer en su habitación cuando el joven albino entro de incógnito por la ventana–. Nada, tengo cosas que hacer.
Con un semblante determinante paso por su lado para poder retirarse, pero Hitsugaya la tomo del brazo volviéndola a poner en su lugar, frente a él.
—¿Por qué hoy nuevamente te estabas besando con Trunks Brief?
Hinamori abrió sus ojos sorprendida, pero luego lo miro seriamente.
—¿Acaso me estas espiando?
—No me evadas –le dijo de forma seca–. No me respondas con otra pregunta.
—¿Y yo porque debería responderte? No eres mi papa, ni mi hermano, ni siquiera mi novio como para que te de una explicación.
—¡Que demonios sucede contigo, Hinamori! –le grito frustrado, ella se soltó de su agarre.
—¿Cómo es posible? –le reprocho y el joven la miro confundido–. ¿Recuerdas lo que hiciste ayer? ¿Acaso no piensas disculparte? Debes de preguntarme que me pasa a mi deberías hacer eso contigo.
Hitsugaya bajo la mirada, pero no respondió. Hinamori esperaba de verdad una disculpa.
—¿Y?
—¿Y que? –Toushiro levanto la mirada fijándola en ella–. ¿Por qué debería de pedir perdón de algo de lo que no estoy arrepentido?
Momo abrió sus ojos sin poder creerlo, Hitsugaya se le acerco y la arrincono contra la pared de aquel pasillo.
—Te acaricie y bese la piel –le susurro haciéndole erizar cada poro de cuerpo–. ¿Por qué me reprochas algo así cuando tú no hiciste nada por frenarme?
—T-Te frene –lo corrigió a puras penas.
—Tarde, como ahora… ¿Por qué estas tan nerviosa? –Hitsugaya con ambas manos tomo la cintura de Hinamori y lentamente fue adentrando las dos por debajo de la blusa de Momo, apego su cuerpo al de ella en una especie de abrazo–. ¿Por qué mi corazón esta latiendo tan fuerte, Hinamori? –le susurro en su cuello respirando la fragancia a vainilla que emanaba de ella.
—H-Hitsugaya-kun ¿Q-Que… que estas… haciendo? –ella cerro sus ojos, no podía y por mas que quisiera, no podía ni moverse, ni alejarse de él.
No respondió, simplemente las manos de Hitsugaya se encontraban acariciando la espalda de Hinamori por debajo de su blusa, mientras ella solo podía sentir la respiración de su amigo haciendo presión en su oído.
De repente, Hitsugaya escucho una voz femenina que venia hablando por teléfono, el albino sabia que se trataba de Candy. Se aparto de Hinamori y la tomo rápidamente de la mano llevándosela consigo al primer ascensor que encontró.
—¿Qué haces? ¡Suéltame, Hitsugaya-kun! –intento zafarse, pero no pudo. Quería salir de esa situación lo mas rápido posible, no sabia que era exactamente lo que estaba pasando, pero tenia miedo de que Toushiro supiera toda la verdad que guardaba en su corazón–. ¡Te dije que me sueltes!
—No –expreso tajantemente, mientras las puertas del ascensor se abrían y se adentro junto a ella.
—¡Basta! –le grito.
—No me grites, aun no me respondiste ¿Por qué te andas besando con Trunks Brief? Él es mi mayor rival, es mi enemigo.
—¡Suéltame! No tengo porque responderte nada, no quiero que me toques nunca mas –lo empujo.
—No me alejes de ti.
—Tú eres el que se busca eso ¿Por qué te estas comportando así? ¿Por qué no te vas con tu prometida? ¿O te olvidas que dentro de dos semanas te vas a casar? –renegó de un suspiro–. No te conozco ¿Por qué estas actuando así? ¿Por qué me tratas de esa manera?
—No lo se –confeso finalmente acercándose a ella–. No me gusta verte con Trunks Brief.
—Es mi vida, Hitsugaya-kun –Momo bajo la mirada–. No puedes ser tan egoísta, tú ya estas formando la tuya… junto a Candy –esas últimas palabras dolieron, pero no solo a ella, a Hitsugaya también.
—Es egoísta de mi parte, lo se –nuevamente se encontraba a escasos centímetros de ella arrinconándola contra una de las paredes de ese ascensor–. Pero… pero… no lo puedo evitar, es algo más fuerte que yo…
Sus respiraciones se cruzaron, Momo se sonrojo e Hitsugaya la miro directamente a los ojos.
—No se lo que es… –pauso sus palabras–. ¿Qué me has hecho, Hinamori?
Ella lo miro confundida, notando como lentamente Toushiro se acercaba a sus labios con intenciones de…
La puerta del ascensor se abrió en ese justo momento parando en el piso 33 del gran resort, Momo abrió sus orbes chocolates asombrada al vislumbrar la figura de un joven de cabellos grises y ojos azules, quien al ver dicha situación por un segundo, se acerco al empresario albino de Soul Society tomándolo suavemente de uno de sus hombros.
—Hitsugaya… ¿Podrías alejarte de mi novia, por favor?
Toushiro se alejo lentamente de Momo y volteándose hacia el recién aparecido.
—Quita tu mano de mi hombro, Brief –espeto fríamente.
Ambos se miraban de manera desafiante, nada podía cortar ese ambiente tan tenso.
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La noche había llegado con un cielo negro estrellado y en el aeropuerto de Karakura…
—¡Todo es culpa de Renji! –Hisagui apunto con su índice al nombrado.
—¡Deja de acusarme como un criminal! ¡Fue un accidente! –el chico de tatuajes en la frente se cruzo de brazos mas que ofendido. Bien, habían perdido el vuelo del mediodía por su culpa y ahora debían viajar en el vuelo de la noche con todos los empresarios de Soul Society.
—¿Podrían dejar de gritar? –espeto un mal humorado Ichigo Kurosaki, que se agarro de la cabeza con ambas manos. Parecía que le iba explotar y esos idiotas gritando a todo pulmón cerca suyo.
Kira e Hisagui se alejaron con dirección al baño, mientras que Renji suspiro y se sentó al lado de Ichigo, quien se encontraba en una de las bancas del aeropuerto mirando por los grandes ventanales hacia la planta de vuelo donde aterrizaban y partían los aviones.
—¿Y a ti que te pasa? –cuestiono Renji, pero Ichigo no le contesto–. Ma, como sea… –Renji miro para todos lados mientras se llevaba sus manos a la nuca–. Por cierto ¿En donde esta tu esposa? No la veo por ninguna parte.
—Deja de molestarme –expreso de forma ruda levantándose de su asiento, pero su amigo lo tomo del brazo impidiéndoselo.
—Oye, no quise incomodarte, ni mucho menos molestarte –Renji lo miro para finalmente soltarlo–. Siéntate, baka.
Kurosaki volvió a su asiento sin decir nada. El silencio se hizo exasperante, pero ninguno dijo nada. En ese momento, apareció frente a ellos Grimmjow. Ichigo levanto la cabeza para mirarlo, Renji que observaba hacia al costado miro al frente para encontrárselo.
—Oi –se sintió incomodo e Ichigo lo percibió–. La prometida de Hitsugaya me dijo que andabas buscando a tu mujer ¿La pudiste encontrar?
Grimmjow no había dado con Senna en todo el día, tenía la esperanza de que Ichigo la hubiera podido encontrar.
—Ella esta en Tokio, gracias por preguntar –Kurosaki corrió sus ojos hacia un costado, Grimmjow se sorprendió al escucharlo y Renji suspiro sin comprender.
—Claro –el hombre de cabello celeste saco un paquete de cigarros–. Bien, me alegra que la hayas ubicado.
Sin más Grimmjow se alejo llevándose un cigarrillo a la boca para poder fumarlo.
—Que raro –susurro Renji.
Y el silencio volvió a reinar entre ellos, hasta que Ichigo se digno a romper el hielo.
—Oye, Renji…
—¿Ah? –lo miro.
—Tú… ¿Sabes algo de Kaien Shiba? Digo, de que ha sido la vida de él –aun tenia la mirada en el piso.
—¿Ah? –volvió a repetir sin entender–. ¿Kaien Shiba? ¿El ex de Rukia?
Ichigo asintió.
—Si, él –suspiro–. Sabes si se ha casado, si ha reorganizado su vida o algo así.
—P-Pues, después de terminar su relación con Rukia, Kaien se fue de la ciudad y yo no supe mas de su persona ¿Por qué preguntas una cosa así?
—No, yo solo… –pego un suspiro al aire, él ni sabia porque pregunto una cosa. Bien, a pesar de todos sus problemas, aun en su mente resonaba la idea de que Rukia estaba enamorada de un hombre casado y la única persona que se le había cruzado por la cabeza que podía ser era el ex novio de la susodicha–. ¿Kaien termino con Rukia, verdad?
Renji resoplo, a veces Ichigo era muy raro o muy tonto.
—En realidad, fue al revés. Rukia termino con él –Ichigo levanto su cabeza y abrió sus ojos sorprendido, Renji sonrió internamente–. Pues, era normal que algo así sucediera, Rukia nunca llego a amarlo.
—¿D-De enserio? –miro a Renji, buscando la verdad en sus ojos.
—Rukia empezó a salir con Kaien, por que él le hacia acordar mucho a alguien que ella ama, pensó que podía olvidarlo con la viva imagen doble de ese sujeto, pero no funciono. Por mucho que se pareciera Kaien a la otra persona, Rukia no llego a amarlo como amaba al otro tipo ¿Triste, verdad?
Kurosaki no dijo nada, estaba tan sorprendido que ninguna palabra salía de sus labios.
—¿Sabes lo que siempre me llamo la atención? –Renji se hizo el desentendido.
—¿El que?
—Lo parecidos que eran tú y Kaien, sino fuera porque tú tienes el cabello naranja podrías pasar como hermano gemelo de él sin ningún problema, pero lo que era mas curioso estaba en lo iguales que son en personalidad. Un calco ¿Nunca te diste cuenta? –Abarai se estiro sus brazos y bostezo levantándose de su asiento–. Bien, me voy a estirar las piernas antes de que salga el vuelo. Piénsalo, baka –sonrió ínfimamente.
Se quedo sin expresión alguna, parecía una estatua humana de lo quieto que estaba, no entendía porque Renji le había cambiado así de tema. Qué Kaien fuera la imagen viva de un sujeto que amaba Rukia y que ellos se parecieran tanto ¿Qué tenia que ver…?
Ichigo abrió desmesuradamente sus ojos cuando algo en su mente le hizo click.
—Ese Ichigo es mas idiota –Renji de golpe freno sus pasos al chocarse de frente con alguien.
—Abarai-san ¿Podrías fijarte por donde caminas?
—Eres tú el que siempre anda con los ojos achinados como un zorro, Ichimaru –Gin acrecentó su sonrisa–. Pero si vas muy apresurado porque quieres ver los pechos de Rangiku-san, ella no esta el aeropuerto.
Dejo de sonreír y arqueo una ceja.
—Oh, ¿por qué esa expresión? –se burlo Renji–. Todos sabemos lo mujeriego que eres, aunque así, me parece tan raro que con el prontuario que tienes de secretarias en tu cama, jamás, pero jamás hayas intentado algo con Rangiku-san ¡Bien, Ichimaru! Estas mejorando, estas madurando, nunca es tarde para eso.
—¿Madurando? –susurro.
—Claro, que nunca hayas tratado algo con Rangiku-san no es porque no te guste, sino que significa que la respetas, y el respeto es el primer paso para establecer una relación de hombre adulto normal con otra mujer ¿No te parece?
Renji suspiro y comenzó a caminar dejando a un pensativo Gin Ichimaru ¿Él quería a Rangiku porque era a la única mujer que de verdad respetaba? Negó de cabeza rápidamente, odiaba cuando se ponía a filosofar sin razón aparente, siempre sus pensamientos terminaban desvirtuados y asuntándolo.
El joven de cabellos rojos y tatuajes en la frente, sonrió de medio lado. Esta completamente seguro que había matado dos pájaros de un tiro con esos dos brutos sin tacto amoroso, o por lo menos los había dejando con sus cerebros carburando. Y bien que no se equivocaba.
—¿Qué bicho te pico, Abarai-kun? –le llamo la atención Kira que se puso a su lado para caminar juntos.
—Baka –sonrió feliz, se sentía todo un cupido, aunque muy raro, un cupido al fin.
O era su parecer, o arriba de ese avión hacia el mismo calor que podías encontrar en el medio de un desierto ¡Con lo que odiaba el calor! De repente, sintió como su futura esposa –que estaba sentada a su lado– lo tomo de la mano con ¿cariño?
—Toshi ¿Te sientes bien? –los fervientes ojos azules de la joven se posaron en él, quien corto el contacto con ella, su cercanía lo incomodaba, lo… molestaba. Se sentía un maldito idiota, todo lo arruinaba, hasta lo tan precioso que tenia junto a Hinamori.
—Hace calor –bufo molesto y se cruzo de brazos para que ella no volviera a tocar, pero Candy poso su mano en la rodilla del albino y lentamente la empezó a acariciar. Poco a poco la mano de la rubia modelo comenzó a subir hasta finalmente posarse en la entrepierna de Toushiro, que al sentir ese osado contacto abrió sus ojos de par en par.
—Tranquilo –le susurro ella en el oído, mirando de reojo a su alrededor–. Nadie nos ve –le dio un pequeño beso en la mejilla, mientras que con caricias circulares en la entrepierna del albino buscaba excitarlo.
—Candy basta –le exigió de un susurro, frunciendo su ceño.
—Te quiero –le hablo en voz sensual y baja, y cuando intento bajar la bragueta de Hitsugaya, el mismo se puso de pie de inmediato, dejándola descolocada–. ¿Toshi?
—Hace calor, tengo sed –expreso molesto y se alejo del lugar.
Caminaba por el pasillo del avión que lo llevaba en dirección al baño, ahí pudo ver la figura de su mejor amigo que estaba sentado mirando por la ventanilla del avión el cielo oscuro que brindaba la noche y el viaje por el mismo. Kusaka ni si quiera se digno a mirarlo. Nada, pero absolutamente nada le había salido bien en ese día.
¡Y ese maldito calor que lo estaba ofuscando! Realmente odiaba el calor, desde aquel día, en donde Hinamori casi muere cuando se incendio su casa y él sin importar que entro entre las llamas para rescatarla, desde ese horrible día, había odiado el calor con todo su ser. Porque le hacia recordar el ardor que salían de esas llamas de fuego que casi se llevan la vida del ser más preciado que tenía: Momo.
Pego un hondo suspiro cuando se adentro al baño individual del avión, abrió la canilla del lava manos, se mojo el rostro y sus cabellos blancos, de repente sintió que la puerta del mismo se abría.
—Ocupa… –intento vociferar, pero noto que se trataba de Candy–. Oye, vete al asiento, Candy ¿Qué haces?
Ella cerro la puerta tras de si y lo miro.
—¿Recuerdas nuestros viajes a Singapur? Los baños de los aviones eran siempre nuestros cómplices –rió y se acerco a Hitsugaya.
—Eso fue antes –espeto secamente sabiendo que es lo que quería hacer la chica, la tomo de los hombros y la aparto–. Quiero salir, tengo calor.
—Toshi, no te cuesta nada es un ratito, me abandonaste mucho en este viaje a Karakura, ayer ni siquiera dormiste a mi lado.
El albino corrió su mirada y cerro los ojos recordando, el dulce sabor de la piel de Hinamori y aquellos tiernos besos que le había robado al colarse por su ventana.
—No estoy de humor –dijo finalmente pasando sobre ella y abriendo la puerta para poder salir y al hacerlo se encontró de lleno con la imagen de su mejor amigo que esperaba poder pasar al baño, mientras recostaba su espalda en la pared de espera.
—Si ya terminaron con sus cositas íntimas ¿Puedo pasar hacer mis necesidades?
Hitsugaya cerró los ojos con fastidio, su persona no había hecho nada de lo que Kusaka estaba pensando. Si, realmente hoy no había sido su día. Y esto recién empezaba.
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Una luna en forma de uña se posaba firme sobre el cielo negro de la ciudad de Karakura, mientras Hinamori y Trunks caminaban por las calles céntricas de las mismas tomados de la mano. Pero de un momento a otro, ella freno sus pasos.
—¿Estas enojado? –pregunto finalmente–. Si lo estas, por favor dímelo, yo lo sabré entender.
—No estoy enojado, Hinamori –se puso frente a ella y con ambas manos le tomo el rostro–. Me has dado la oportunidad de intentarlo a tu lado ¿Por qué me enojaría contigo?
—Bueno, por lo que paso hoy en el ascensor con…
—Olvídate de ello ¿Si? –le sonrió levemente, recién comenzaban a estar juntos, no lo quería arruinar con ella, mucho menos si era por culpa de Hitsugaya.
—Arigato, ne –sonrió levemente.
—Quiero cuidarte y lo haré hasta donde tú me dejes, sabes que no estas obligada a nada.
—Lo se.
Cupido tenía cosas interesantes en la palma de su mano y aun faltaba tanto por recorrer, pero lo más importante estaba tan cerca. No importaba que pasara tal vez mas adelante, ellos dos sabían que de todo siempre se aprende algo.
—Por ahora disfrutemos de la noche de Karakura –Trunks miro hacia el cielo–. ¿Qué te parece si vamos a cenar y me cuentas del lugar en donde piensas empezar a ejercer?
—Claro –expreso contenta recordando aquello.
—¿A dónde quieres ir a comer?
—Uy, no se –inflo sus cachetes de forma pensativa.
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Era de madrugada y ese maldito viaje de vuelta estuvo de la patada, el calor, la gente que se quejaba y las estupidas palabras de Renji que no lograban salir de su cabeza. Pero Ichigo tenía el presentimiento que lo más importante pasaría cuando cruzara esa puerta que le daría la bienvenida al hogar que compartía con Senna.
Suspiro intranquilo, de verdad que tenía un mal presentimiento. Abrió la puerta, que hizo un ruido estrepitoso al dejarlo entrar, la cerro tras de si y allí noto que su casa estaba casi a oscuras sino fuera por el hecho de que la luz del velador del comedor estaba prendida e iluminaba la figura de su esposa que estaba sentada en el sillón junto a un par de maletas marrones.
—S-Senna –articulo acercándose a ella lentamente.
—Ichigo –la joven de orbes naranjas lo miro con tristeza y se levanto de su asiento–. Te estaba esperando.
—¿Qué fue lo que paso contigo? –cuestiono enojado, realmente se había asustado, jamás se hubiera perdonado si a ella le hubiera pasado algo–. ¡Quiero que me des una explicación! ¿Por qué…? ¡¿Por qué desapareciste así?
—No levantes la voz –le pidió corriendo su cara, no quería mirarlo–. No lo vas a entender y te pido perdón por eso, se que fui muy complicada contigo, que te exigí cosas inhumanas, que en muchos caso fui caprichosa, que no fui la esposa que tú esperabas, que tú te merecías, pero…
Freno sus palabras e Ichigo la miro sorprendido e intento relajar sus facciones. Algo no andaba bien con ella, quería ayudarla.
—Pero no tengo una explicación ahora –bajo su mirada–. Me iré de la casa, no te preocupes que no quiero nada a cambio, yo…
—¿Q-Que…? ¡Que estas diciendo! –expreso confundido.
Senna levanto su mirada y poso sus ojos en los de su marido.
—Ichigo… quiero… quiero que me des el divorcio –dijo finalmente.
Fue duro para Senna decir aquellas palabras, pues lo seguía amando como al primer día. Pero fue un golpe bajo para Ichigo, que estaba desentendido de todo. Tenía un mal presentimiento, pero jamás se imagino esto.
Cupido…
Cupido a veces se equivoca.
Continuara…
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Uf, no puedo creer que lo haya terminado ¡Al fin el capitulo 10! ¡Al fin!
Les pido mil perdones por no poder publicar antes, no es que no quería, realmente no podía, rendí un final, dos parciales y todavía me queda dos parciales en estas dos semanas para rendir. Para todos mis fics les pido una bondadosa paciencia, todas mis historias son importantes, mis Hitsuhina, mis GaaMatsu, mis fics de Dragon Ball (estas y las de Naruto hace meses que no publicaba por eso la semana pasada publique mi GaaMatsu) Con mis Hitsuhina he sido siempre muy puntual a comparación de mis otras historias, por eso por favor discúlpenme si estoy tardando, no lo hago al propósito, si supieran lo que me exigen en la Uni (suspiro de fracasada).
Nuevamente, disculpas.
Bueno, ¿que decir de este capitulo? ¿A que los hombres están reaccionando? Aunque de a poco lo están haciendo. Me dio penita la ultima escena porque de verdad, jamás fue mi intención hacer mala a Senna, pero desde un principio yo sabia que no se quedaría con Ichigo, pero esas cosas en la vida real suelen pasar, no todo siempre es color de rosas en un matrimonio que esta en crisis, y ella tuvo el valor de hacer lo correcto al fin de cuentas ¿No?
¿Hitsugaya? Ese hombrecito ya se dio cuenta que es lo que le pasa a su corazón ¿Pero no lo ven muy asustado? No sabe que hacer, el muy sabio sabe que se apresuro en algunas decisiones de vida ¿Qué pasara? ¿Y Kusaka? ¿A que es un amor? Le tengo que encontrar a alguien, porque el pobre aun sigue amando a Momo ¿Pero a quien le pongo? ¡Acepto propuestas! Piénsenlas y me las dicen ¿Vale?
Me reí mucho con Gin y Pan, esa pequeña escena fue graciosa, creo que haré mas de ellos porque Ichimaru no se enojo con la niña sino con su padre y tío (aunque mas con su padre y por razones que todos sabemos, je)
Gente ¡Muchas gracias por leer! ¡Gracias por seguir del otro lado!
Próximo episodio: Afrontando realidades.
Ja-ne.
¡Hasta el próximo capitulo!
