SONRIE A CÁMARA, MI MUSA
Advertencia: Cuando veáis:
"…" lo que está escrito es lo que escribe Yahiko en su libreta.
----- las rayas son para cambiar de personaje, entonces se contará la historia desde el punto de vista del personaje que ponga a continuación.
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Capítulo 10. Encontrando a la familia
Estaba cómodamente sumida en mi sueño, y cuando éste terminó, ya no tenía más ganas de seguir durmiendo. Abrí pesadamente mis ojos y parpadeé varias veces debido a la luz que entraba por la ventana. Noté como unos fuertes brazos aprisionaban mi cuerpo desnudo bajo la sábana. Recuerdos de lo que pasó anoche vinieron a mi mente… Me había entregado a Kenshin… ahora era su mujer… y en todos los sentidos… Sonreí… me sentí tan feliz… y pensar que me quería privar de esta sensación…
Miré a Kenshin… se veía tan mono durmiendo y tenía una dulce sonrisa de paz en su rostro…
- Gracias…- susurré- y lo siento…- perdóname por lo que pasará a partir de ahora
Con mucho cuidado, logré salir de la cama sin despertarle. Busqué mi ropa interior por la habitación… Mi traje no podía ponérmelo… porque aparte de que estaba todo rasgado y manchado de sangre… llamaría la atención… Así que decidí cogerle prestada un yukata a Kenshin… Me vestí y bajé a la cocina dejando a Kenshin apaciblemente dormido en la cama. Me asomé al salón y pude ver enternecida a Yahiko, dormido tiernamente en el sofá, cubierto por una manta y se podía asomar el mango de su shinai… Suerte que nuestros gritos no le despertaron…
Fui a la cocina y empecé a hacer el desayuno, después de tantas veces que había estado en su casa, ya sabía donde estaban las cosas. Me sentía tan bien… y todo gracias a él…
De repente llamaron a la puerta. Fui a abrir encontrándome con dos hombres vestidos de negro y gafas de sol negras, parecían guardaespaldas.
- ¿Qué desean?- me daban mala espina
- A Kaoru Kamiya- contestó uno secamente
- Yo soy Kaoru Kamiya… ¿en que puedo ayudarles?- no me gustaban ni un pelo
- Hemos venido a llevárnosla…
- ¿Y si no quiero?- les reté
- Será por las malas- dicho esto me cogió rudamente de la muñeca.
Yo intenté zafarme, pero me estaba haciendo daño. Con mi mano libre fui a darle un puñetazo, pero el otro hombre me echó una red encima.
Un momento… ¡yo conocía esta red! ¡¡Es una red anula poderes!! Entonces… mi padre…
- ¡¡NO!! ¡¡DEJADME!! ¡¡¡NO QUIERO VOLVER!!!- grité intentando escapar de la red.
No quiero regresar… no ahora…
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Kenshin…
Que paz… esta sensación de tranquilidad no la había sentido nunca… y todo gracias a Kaoru… Cuanto amaba a esa mujer… mi mujer… Abro los ojos y parpadeo repetidas veces para acostumbrarme a la luz… Pero me percato de que estoy solo en la cama…
- ¿Kaoru?- la busco por la habitación sin éxito- no… no puede haber sido un sueño…
Pero repentinamente, un grito llega a mis oídos.
- ¡¡NO!! ¡¡DEJADME!! ¡¡¡NO QUIERO VOLVER!!!- ¡yo reconozco esa voz! ¡¡Es la voz de Kaoru!!
Como un rayo me puse mis boxers y mis pantalones que estaban tirados por el suelo de la habitación y bajé las escaleras, para encontrarme con una escena no muy agradable.
Dos tipos de negro tenían presa a Kaoru en una red y ella se revolvía por escapar. La sangre me hirvió, mi furia crecía por momentos. Me enmarqué en la puerta y grité
- ¡¡¡SOLTADLA!!!
Toda la atención se volvió hacia mí.
- Kenshin…- mi nombre en sus labios pronunciado con sorpresa y a la vez súplica llegó a mis oídos haciendo aumentar más mi ira.
- ¿Y tú quién eres?- me cuestionó uno de ellos.
- Kenshin Himura… y ahora… ¡¡SOLTAD A MI MUJER!!- les exigí
Ellos no se inmutaron, solo sonrieron de una forma que no me gustó. Comencé a acercarme cautelosamente. Pero me detuve por fuerza mayor, porque me apuntaron con sus armas.
- No te muevas… No nos importa quien seas… Solo tenemos órdenes de llevárnosla…- cargaron la munición
- ¡¡No!! ¡¡Dejadle!! ¡¡No le hagáis nada!!- Kaoru suplicaba por mi vida.
Ella siempre protegiéndome… y yo no podía protegerla ahora… Era frustrante… Los hombres comenzaron a arrastrar a Kaoru hacia un coche que había aparcado delante de mi casa.
- ¡¡Kaoru!!- intenté ir por ella, pero uno de los hombres me apuntó con su pistola.
Y entonces, con la velocidad de un rayo, una figura emergió de detrás mía y desarmó al tipo. Todo pasó muy deprisa, pero noté que portaba una shinai, y que era pequeño… y cuando se abalanzó sobre el que tenía a Kaoru, habiendo ya dejado inconsciente al otro, gritó
- ¡¡MAMÁ!!- con un golpe le quitó el arma al otro hombre e hizo que soltara la red.
El hombre esta sorprendido y yo también, porque acababa de descubrir quien era el misterioso salvador… Yahiko.
- ¡¡DEJA!! ¡¡EN PAZ!! ¡¡A MÍ!! ¡¡¡MAMÁ!!!- gritaba a cada golpe de espada que le propinaba.
Finalmente, el hombre calló sin consciencia al suelo y Yahiko se quedó quieto en el sitio. Yo reaccioné y me acerqué hacia Kaoru. La saqué de la red.
- Kaoru…- ella me miró y se lanzó a mis brazos
- Kenshin…- yo no pude más que abrazarla fuertemente.
A continuación nos fijamos en Yahiko, que seguía en el mismo sitio que antes. Kaoru, contra todo pronóstico de Yahiko, lo abrazó protectoramente…
- Gracias Yahiko… gracias…- el pequeño soltó la espada, que cayó al suelo- ¿me llamaste mamá? ¿Ya vuelves a hablar?
Yo me puse a su lado, quería saber porque de esa reacción, aunque creía saber la respuesta, y… ¿Cómo había podido despacharse a dos adultos tan rápido?
- Mamá… Kaoru…- su voz era algo desafinada, seguramente debido al tiempo que llevaba sin usarla.
- Yahiko…- la dulce voz de Kaoru susurró su nombre mientras lo separaba lentamente de ella- ¿quieres… quieres que yo sea tu mamá?
Noté como los ojos del niño se humedecían y volvió a abrazarse a Kaoru.
- Ya está… claro… por supuesto que quiero… ser tu mamá…- era tan enternecedora esa escena… un niño que volvía a tener el amor de una madre…
- Papá…- esa palabra me sacó de mi ensimismamiento para encontrarme con la mirada oscura de Yahiko esperando mi respuesta.
Yo sonreí… un familia… acababa de formar mi pequeña familia… Kaoru, la mujer que amaba… y Yahiko, un hijo al que adoraba…
Lo cogí en brazos, sorprendiéndolo.
- Has protegido a mamá…. Estoy orgulloso de ti… hijo mío…- me dedicó una sonrisa tan tierna… tan de un niño normal…
- ¡¡PAPÁ!!- se abrazó a mi cuello.
Pero aún no sabía quienes eran los que había intentado llevarse a Kaoru…
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Kaoru…
Mi padre me había encontrado… después 8 años… y me encuentra ahora, que mi vida comenzaba a ser feliz…
No pude defenderme, ¡maldito inventor el que hizo la red anula poderes! Pero cuando Kenshin apareció intentando impedir que me llevaran, y los hombres le apuntaron con las pistolas… estaba dispuesta dejar que llevasen… Sería capaz de volver a mi casa si podía salvar a Kenshin… Y entonces apareció mi salvador… Yahiko… Se encargó de los hombres con los movimientos que le había enseñado y… ¡¡me llamó mamá!! ¡Volvió a hablar! Quería que yo fuese su mamá… y Kenshin su papá… Nada me complacería más… lo queríamos como a un hijo… Juntos le daríamos una buena vida a Yahiko… Pero aún faltaba una cosa… mi padre…
- Kaoru…- Kenshin me llamaba- ¿Quiénes eran? ¿Y por qué querían llevarte?- Ya no tenía que esconderle nada… podía contarlo todo…
- Debían de ser el equipo especial de mi padre… sen los que se encargan de la investigación… y mantienen su reputación… me han encontrado…
- Pero entonces… te obligaran a volver…- su cara se veía entre asustada y seria, con Yahiko cogido en brazos.
- No voy a tener que volver porque él me obligue… sino por algo de fuerza mayor…
- Kaoru…- se acercó más a mí- no voy a permitir que te separen de mí… y menos ahora, por nuestros hijo…
Yo sonreí, precisamente era por eso debía volver.
- Kenshin… es por eso que debo volver... pero debemos ir todos…
- No comprendo…- me miró dudoso
- Mírate el hombro…- él me obedeció- ¿ves el tatuaje que se ha formado? Te dije, que estar juntos era un pacto sangre… y ésta es la marca…- le mostré la mía, el mismo dibujo, en color azul a diferencia de la suya que era en color rojo.- además… para estar… casados… legalmente… se debe terminar el pacto de sangre… y eso solo se puede hacer… en presencia del jefe de la familia…- le expliqué- así que… para poder estar juntos… debemos ir allí… los tres…- lo miré directamente a los ojos
Él me sonrió tiernamente y de repente sentí la calidez de su mano en mi mejilla.
- Kaoru… si para estar junto a ti… tengo que enfrentarme a tu padre… así lo haré… lucharé por nuestra familia…
- Kenshin…- sus solemnes palabras me llegaron a los más profundo de mi ser. Lo abracé… los abracé a ambos… a mi familia…- te amo…
Entonces los hombres empezaron a despertarse.
- Maldito crío…
- ¡Eh tú!- llamé la atención del que lo había dicho- no vuelvas a insultar a mi hijo o…- concentré poder en mi mano y congelé el agua que había acumulado en ella
- Esto no queda así… volveremos…
- No hará falta… decidle a mi padre que iré a verle dentro de 5 días…
- Como usted mande…- y después de esto se marcharon.
Kenshin, Yahiko y yo nos quedamos solos en el jardín.
- Bueno, ¿tenéis hambre?
- Un poco… mamá…- era tan gratificante oírlo hablar… y llamarme mamá…
- Pues vamos a desayunar… y luego llamaré a Misao para…- pero caí en la cuenta de algo- ¡¡MISAO!! ¡¿Dónde esta?!- miré a Kenshin preocupada
- No lo sé… estabas sola cuando te encontramos…
- Oh Dios… Misao… ¿Dónde te metiste?
- Tranquila Kaoru… primero desayunaremos algo, después nos arreglaremos, y luego de llamar al periódico y a tu Universidad, saldremos a buscarla…- Kenshin, tú siempre tan tranquilo… ¿Cómo consigues mantener la calma?
Y así lo hicimos, pero no hizo falta salir a buscarla, ya que ella volvió a mi casa y Yahiko le abrió la puerta.
- Hola pequeño…
- ¡Mamá!- me llamó y eso seguro que extrañó a Misao
Kenshin y yo aparecimos cogidos de la mano.
- Ya hablas pequeño Yahiko… pero- entonces nos miró a nosotros y puso cara de sorpresa.
Aún traía el traje de combate puesto, rasgado y manchado de sangre, pero sus heridas estaban vendadas.
- ¡¡KAORU!!- se deslizó hasta quedar frente a nosotros- tú… tú… tú has…- señaló nuestras marcas en los hombros- ¡¡El… el pacto de sangre!!
- Si Misao… hay mucho que contarte…
Y así puse al corriente a mi hermana de los últimos acontecimientos, claro que, omitiendo los detalles íntimos…
- Así que… pensáis ir a ver a papá…
- Sí…
- Entonces iré con vosotros…
- ¡¡MISAO!!
- Si… a ver si papá entra en razón…
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N.A: y aquí tenéis le dejo el capítulo 10 de "Sonríe a cámara, mi musa"
Ya habéis visto… ¡¡Yahiko habló!! Si, ya era demasiado trauma no creéis? Bueno, y aquí tenéis un poco más explicado lo del pacto de sangre…
Bien, y ahora queda saber que pasará con la familia de Kaoru… Ya lo veréis en el siguiente capi.
Gracias por vuestros ánimos, me dan mucha inspiración…
Bien, nos vemos en el capítulo 11 "Destino… Osaka" de "Sonríe a cámara, mi musa"
Matta-ne
Kisa-chan-sohma
