Que lo disfruten.

OMAKE… NO HAY LUGAR, COMO EL LUGAR DE ESTE LUGAR EN TU CORAZÓN. PARTE 1

Robert Baratheon, Rey de Westeros, Rey de los Ándalos, Los primeros hombres y los Royhnar, Señor de los siete reinos, protector del reino, un montón de títulos más y sobre todo su gorda majestad cabalgaba por el apestoso pantano también conocido como el cuello.

El cuello era la parte de Westeros donde el norte y el sur se separaban, la frontera entre el reino del norte y la tierras de los ríos, mientras que el norte le pertenecía a los Stark esta parte era custodiada por la familia Reed jurada a los lobos, el sur en cambio estaba custodiado por la casa Frey jurada a los Tully.

'Juro que si vuelvo a escuchar a esa mujer quejarse…' Robert no solamente estaba cansado de su largo viaje a el norte, su trasero dolía, estaba bañado en sudor, el pantano olía horrible y su esposa no estaba ayudando en nada con sus continuas quejas y mal humor.

No solamente era Cersei, Joffrey también era igual que su madre o incluso peor, constantemente quejándose de todo lo que pasaba. Ese niño estaba creciendo muy mimado por su madre, idiotamente pensando que todo lo que un rey decía era ley, bueno tampoco es como si Robert hiciera algo para corregir su actitud.

Habían cruzado desde hace dos días los gemelos, Robert tenía que admitir que el cruzo era una decente fortaleza, no era Bastión de Tormentas, pero los dos torreones conectados con un Puente eran un tanto imponentes, no era para menos, Robert sabía que esos desgraciados Frey habían tardado tres generaciones en construir su hogar.

Desde que habían entrado al pantano el convoy real había tenido problemas, los carros quedaban constantemente atrapados, los caballos aveces se rehusaban a seguir, además de que Robert tenía los pelos de punta sintiendo constantemente que algo los observaba.

Ayer un escudero ebrio se cayó a las aguas del pantano y ya no volvió.. Es por eso mismo que Robert cabalgaba junto a el carruaje donde su familia iba, Tommen y Myrcella eran niños dulces y Robert de verdad se preocupaba por ellos. Incluso si tenía que soportar el horrible rostro fruncido de Cersei.

Además ya comenzaba a hacer frío, un frío que hacía que los huesos de Robert sintieran escalofríos, Robert nunca había estado en el norte, pero a él le hubiera encantado… Sobre todo visitarlo con quien debería de estar a su lado, el todavía seguía soñando con la primera vez que conoció a su loba salvaje, una sonrisa apareció en los labios de Robert, Lyanna no solamente era hermosa, era salvaje, con ganas de ver el mundo, aprender a usar la espada y luchar con lo hombres.

Robert se miró a su barriga con asco. 'Ella nunca hubiera dejado que me sucediera esto' Lyanna jamás hubiera dejado que el se convirtiera en lo que es ahora, un hombre siempre necesitaba una mujer que lo mantuviera bajo control y viceversa.

Robert fue sacado de sus pensamientos cuando un hombre de armas de su casa vino galopando a caballo, los guardias reales que custodiaban el carruaje real se tensaron hiendo por tomando los mangos de sus espadas listos para defundar.

Robert no apreciaba cuando alguien lo distraía mientras pensaba en su amada. "¡¿Qué⁈" Pregunto iracundo.

Robert tenía que darle crédito a su hombre de armas por qué no se acobardó frente a él, derecho este sujeto le recordaba mucho a su hermano Stannis con la mirada de pocos amigos que tenía.

"Su majestad, hombres a pie de la casa Reed" dijo seriamente el hombre de armas.

"Ohh ¡pues qué esperas diles que se acerquen!" a Robert se le formó otra sonrisa, por un momento olvidando el horrible olor de la caravana y la horrible cara que su esposa hizo cuando escucho de los hombres del pantano. ""¿Howland está entre ellos?" Se dijo para sí mismo. Tal cual y cómo su mejor amigo, Robert consideraba a Rowland uno verdadero amigo en quién podía confiar su vida.

El hombre de armas hizo una reverencia y rápidamente regreso galopando por donde vino, teniendo de que su caballo no tropezara con las Enormes raíces que salían de la tierra.

Toda la caravana real se detuvo en ese momento, la sonrisa de Robert se hizo más grande cuando vio la cara llena de ira de Cersei, a él tampoco le gustaba estar aquí pero si a Cersei no le gustaba entonces Robert podía apreciar los olores de este pantano.

Muchos se bajaron de sus caballos para poder estirar las piernas o otras partes del cuerpo y también para poder darle agua a los caballos, no se habían detenido desde la mañana y seguramente estaban sedientos.

No pasó mucho tiempo para que unos pequeños y mugrosos hombres se acercaran a Robert trayendo consigo una bandera de una enorme bestia que habitaba este pantano y que seguramente fueron las que devoraron a él Escudero que desapareció, seguramente arrastrándolo hacia uno de los lagos.

Cuando los hombres de la casa Reed se acercaron y se pusieron de rodillas para brindarle omenaje, Robert frunció el ceño, habían pasado años desde que no veía a Howland, pero Robert sabía que él no estaba entre este grupo de tres hombres.

""Su majestad en nombre Lord Reed yo Roland Reed, le doy la bienvenida a el cuello, Lord Reed nos envía para guiarlos atreves del pantano" Roland tenía un enorme bigote negro que baja como cascada hacia abajo.

Cersei sacó cabeza elegantemente del carro en el que venía. "Como es que Lord Reed no los había enviado desde que entramos a este lugar, debe de estar muy ocupado para no resivir a su rey" aunque las palabras salieron dulcemente, Cersei los fulminaba con su mirada.

"Lo lamento mi Reina pero Lord Reed no sabia que se dirigían hacia el norte" contesto Roland aúne de rodillas.

Otra figura se acercó a ellos, cabalgando en un caballo color café, un enano cabalgaba ese caballo con riendas especiales, con un cabello color rubio oscuro y ojos de diferente color cada uno Tyron Lannister le sonrió divertido a su hermana. "No estás en el nido víboras y ratas que llamas hogar amada hermana, en el norte están demasiado ocupado tratando de que sus bolas no caigan congeladas como para jugar los juegos idiotas de la corte"

Robert estalló en una rica carcajada.

Las mejillas de Cersei se tornaron un poco rosas mientras le enviaba una mirada de muerte a Tyron.

Tyron solo negó con su cabeza cerrando sus ojos, su hermana se creía inteligente cuando en realidad no lo era. "No puedes acusar a Lord Reed de no recibirte como se merece, se considera una cortesía enviar un cuervo al menos una semana antes de llegar a las tierras de otro señor, no necesito recordarte que no hicimos esa cortesía hermana, en realidad nosotros nos deberíamos disculpar"

La desicion de Robert de viajar al norte por la nueva mano del rey había sido demasiado súbita, los cuervos no se habían enviado como se debía.

"Aún así un buen señor debería de estar al tanto de los movimientos de su rey" Cersei trató de salvar cara.

Robert la ignoro. "¿Donde está Howland?" Gruño.

"Mi sobrino a caído enfermo su majestad" Roland dijo con sincera tristeza y preocupación.

Robert se quedó callado por un momento. "Aye, ya veo, entonces vamos a visitarlo"

Roland sonrió. "Estoy seguro que le gustaría mucho verlo su majestad, aún recuerdo cuando regreso de la guerra como no paraba hablar del demonio del tridente" pero luego esa sonrisa se fue. "¿Está seguro de querer visitarlo su majestad? atalaya de aguasgrises está a varios días de aquí, tendríamos que desviarnos y adentrarnos mucho más dentro del pantano"

La cara de Cersei se lleno de horror al escuchar a eso y rápidamente volteo a mirar a Robert.

Incluso Tyron no quería seguir en este lugar, y aunque mirar al famosa atalaya de aguasgrises le emocionaba él no quería pasar más tiempo en este pantano de lo necesario.

Robert se llevó su sudorosa mano a su barba y pensó por unos segundos, a él no le molestaría hacer tal viaje, pero Cersei se quejaría y lloraría todo el camino, a sí que prefirió ahorrarse la jaqueca. "Tal vez de regreso Roland, ahora tengo urgencia en llegar a Invernalia"

Tanto Tyron como Cersei y muchos más respiraron en alivio al escuchar a Robert.

"Por supuesto su majestad" Dijo Roland sereno.

"¿Cuánto tiempo nos tomará salir de este pantano?" Pregunto Robert, ya todos estaban listos para comenzar a moverse, los hombres del pantano se habían esparcido alrededor de la larga caravana para asegurase de que nadie se perdiera, mientras tanto Roland se mantenía junto a Robert.

"Hmm, Alrededor de tres días"

Cersei y Tyron compartieron una mueca de desagrado.

"Pero con nosotros aquí, hoy mismo salen del pantano su majestad" dijo Roland con una sonrisa.

"Jajaja me asustaste por un momento, tu hogar apesta" Robert río divertido.

Tal vez muchos otros señores se hubieran sentido ofendidos por tal comentario, pero no los hombres del pantano ellos ya sabían eso. Así que Roland solo río junto a Robert y Tyron.

"¿Roland como es que no te vi junto a Howland en la guerra?" Robert miró a el viejo a su lado, aunque se veía pequeño Robert siempre fue bueno juzgando otras personas, sobre todo cuando era buenos combatientes y Roland se veía bastante curtido además de que la múltiples cicatrices en su rostro lo dejaban ver más.

Roland suspiró. "antes de que estalla la guerra" Roland le mostró su brazo derecho, era uno hecho de Madera amarrado a su muñón. ""Un león lagarto me arranco el brazo de una mordida, conseguí matar a la bestia pero el daño ya estaba hecho, ahora solo me dedico a entrañar a los más jóvenes"

Tyron asintió en respeto. "aye un noble retiro"

"Oh pero no creas que no lo intente, sin mano o con mano yo estaba listo para marchas junto a la milicia, el padre de mi sobrino mi hermano había muerto ya, Howland era el Lord Reed así que debía ser protegido a toda costa"

""¿Oh de veras?" Robert levantó una ceja.

"Si su majestad, Howland me lo impidió y me nombró su heredero en caso de que él no regresará con vida… Tenía mucho miedo por la vida de mi sobrino y también por qué el desgraciado me había ordenado continuar con el legado de la familia Reed"

Robert y Tyron carcajearon divertidos.

Los tres quedaron callados, tal vez sumergidos en sus pensamientos o tal vez simplemente disfrutando de los sonidos a su alrededor, las demás personas conversando, lo sonidos que producía el pantano, incluso la niebla que siempre cubría el pantano parecía cantar alegre.

El sol estaba ya alto en el cielo, o al menos lo que se podía ver del sol ya que espesas nubes cubrían la mayoría de sus rayos, haciendo que las temperaturas solo bajaran más. Muchos empezaron a usar más abrigos encima de los que ya tenían.

"Su majestad, ¿tal vez esta hambriento?" Pregunto Roland.

Si Robert no supiera que los endurecidos hombres del norte tienen un sentido del humor tan frío como su tierra el pensaría que el pequeño hombre lo está insultando. "Supongo que podríamos parar a merendar" Robert si tenía hambre.

"También creo lo mismo" Tyron miro a su alrededor buscando algo, en su rostro se formó una sonrisa. "No creo que haya una posada por los alrededores que sea famosa por su deliciosa comida, ¿oh si?" Dijo sarcástico.

El norte era famoso por ser un lugar tan grande como los otros seis reinos combinados, pero infame por ser un lugar pobre y mayormente deshabitado, la ciudad más pequeña en todo el continente se encontraba en el norte, todo lo demás era un sin fin de nieve y bosques, con pocos lugares habitado a menos que eran los castillos de los señores norteños y los poblados que se formaban alrededor.

El pequeño hombre del pantano volteo a mirar a el enano Lannister. Tyron estaba un tanto impresionado del norteño, no era ningún secreto que el guardián del norte y sus vasallos no tenían ningún amor por su padre y por consiguiente su familia, pero este norteño parecía no tener las mimas bias.

Roland levantó un poco sus labios. "Derecho si mi señor, existe un lugar donde sirven la mejor comida que probaras en este mundo, no sólo eso pero tiene varios brebajes que te enviarán a otro mundo"

Tyron levantó las cejas, solo un desquiciado o un lunático pondría una posada en medio de un pantano, además el norteño frente a él clamaba algo más increíble, que tal posada en medio de un pantano, en medio del norte tenía la mejor comida del mundo y bebidas exóticas. "Perdona si no te creo mi señor"

"Aye Deberías haber visto mi rostro cuando mis hombres venían contando historias sobre un posada en medio del pantano" Roland se llevó su mano a su barba. ""Aunque no es una posada por qué no te dejan pasar la noche allí, es pequeña después de todo y las personas que trabajan allí junto al dueño deben dormir apretados"

Robert había estado callado todo el tiempo, tenía un poco de curiosidad de este lugar, sobre todo del brebaje, pero si tal posada resultaba solo ser algo común y corriente entonces solo perderían tiempo y eso significaba escuchar la horrible voz de Cersei quejarse del pantano.

"Además para llegar allí solo nos desviaremos un poco, pueden comer sin problema y luego continuar con su viaje fuera del pantano sin problema, derecho podemos estar en Moat Callin antes de que el día termine"

Eso fue suficiente para conversar a Robert, así que sin pensarlo dio el sí a la idea, sería bueno comer algo más aparte de las provisiones que habían traído que en su mayoría era comida que se debía conservar para el viaje.

Dentro del carruaje, Myrcella Baratheon le propinó un juguetón codazo a su hermano menor Tommen Baratheon. "Escuchaste Tomm, Lord Roland conoce de un lugar donde sirven, deliciosa comida y extraños brebajes, tal vez podamos conseguir algún pastel también" Myrcella dijo emocionada.

Tommen sonrió débilmente sobándo el lugar donde su hermana lo había golpeado. "Q-qué bueno. A-aunque aún extraño a mis gatos" el viaje y estar lejos de sus gatos estaban golpeando duro a Tommen, él quería regresar a casa.

"Ha, como si este lugar lleno de salvajes pudiera tener comida deliciosa" él príncipe de los siete reinos miro a Tommen. "Seguramente en estos salvajes devoran a otros hombres, tal ves incluso tengamos que dejarte atrás mientras escapamos Tommen" uno de los pasatiempos favoritos de Joffrey Baratheon era tormentar a su hermano menor.

Tommen se puso pálido.

Myrcella le envió una mirada de muerte a su hermano mayor.

Joffrey sólo respondió con una mirada sarcástica y burlona.

Cersei como siempre miraba la interacción de sus hijos sin entrometerse, solo lo hacía cuando las cosas se ponían demasiado serias. Aunque siempre tomaría el lado del príncipe de los siete reinos claro.

Afuera del carruaje, Tyron había dejado a su rey y el hombre del pantano hablar. Se acercó con su caballo hasta que alcanzó a su hermano mayor Jaime Lannister. "¿Querido hermano como te a tratado el norte?"

Jaime resopló mirando alrededor. "Si esto es el norte no quiero llegar a Invernalia, huele peor que Desembarcó del rey y eso es decir algo querido hermano"

Tyron sonrió. "¿Prefieres el olor a mierda fresca que al de la naturaleza? Tal vez no lo creas hermano pero nosotros Lannister no cagamos oro, no importa cuánto lo crea padre"

Jaime soltó una risa. "Almenos podemos enmascarar el olor a mierda con incienso, además mientras nuestro padre tenga oro cualquiera creía que cagamos oro"

Tyron negó con la cabeza, era cierto que se podía enmascarar el mal olor de la capital con incienso, pero aun así el lugar olía horrible. "Hmm, me pregunto cuando saldremos de este pantano, bueno o al menos cuándo llegaremos a esta posada. No parece que estemos lleno a ningún lado"

"Jajaja, hermano tal vez seas más inteligente y mejor orador que yo, pero definitivamente no estás acostumbrado a viajes, aún más en grupos grandes. Me creas o no, hemos estado dando vueltas" dijo Jaime, una logera y plácida sonrisa adornando su rostro.

Tyron frunció el ceño, si lo que decía su hermano era verdad entonces habían estado girando direcciones y el no lo había notado, bueno si era cierto no era su culpa, el único viaje tan grande que había hecho era cuando viajo de Lannisport a la capital y antes de eso a un prostibulo en alguna de las dls ciudades.

Tyron prefirió observando los extraños animales que habitaban el pantano y los ruidos que hacían perdiendo el tiempo en ello.

"Oh, parece que hemos llegado a nuestro destino" Jaime apuntó con su cabeza.

Adelante de ellos varios hombres y caballos ya se habían detenido, varios de ellos bajando de sus caballos, en general haciendo un desorden.

Tyron y Jaime Lannister detuvieron su caballos frente a la posada.

"Sabes querido hermano por un momento de verdad quería creer lo que el norteño nos habló sobre esta posada" Jaime miro desepcinado lo que los norteños llamaban posada con la mejor comida del mundo y raros brebajes.

"Jajaja, querido hermano, esto es lo que las personas del norte llaman lo mejor, anímate, tal vez nos sorprendamos" dijo Tyron mientras que su escudero lo ayudaba a bajar de su caballo.

La posada que Roland Reed había hablando no era ni siquiera una estaba hecha del antiguo y misterioso material del feudo Franco de Valyria o una construcción de ladrillo o al menos de madera, ni siquiera una hecha de paja… Era una posada improvisada dentro de un Cueva. En la entrada de la cueva había un letrero colgado que tenía la palabra "Posada".

Jaime suspiro e hizo lo mismo, bajando con gracia de un salto de su caballo, solo para que su caba blanca se llenará de tierra y lodo, no que le importara mucho a él.

Los dos se habían adelantado con el frente del convoy, normalmente las posadas en los caminos no eran lo suficientemente grande como para atender a un convoy del tamaño de este, así que la nobleza comía y si la posada tenía camas, entonces los más altos nobles tenían el derecho de pasar la noche en ellas. Después efe los nobles, lo caballeros seguían y finalmente hombres de armas y todos los demás, si quedaba suficiente comida claro.

Mientras que los escuderos se llevaban a los caballos a beber agua y comer, Jaime y Tyron entraron dentro de la improvisada posada.

No se tuvieron que adentrar mucho cuando se dieron cuenta de que la cueva tenía varias entradas y si no fuera por las velas que iluminaban el camino correcto seguramente se perderían, Tyron miraba curioso los demás oscuros pasadizos, seguramente algún ebrio de el convoy real se perdería dentro.

Finalmente encontraron la luz al final del túnel, pero no solamente era una tenue luz de vela, risas divertidas, voces de hombres y mujeres pidiendo órdenes de comida que ambos no entendían, lo más extraño e interesante era la música que sonaba. No Tyron no Jaime habían escuchado tal melodía o instrumentos que pudieran hacerla.

Los dos hermanos se detuvieron y miraron el uno al otro por un segundo, levantar sus hombros despreocupados y seguir avanzando hacia la luz.

De ninguna manera fueron los dos fueron decepcionandos al entrar en ella. Definitivamente el lugar o la cueva era grande. Tyron frunció el ceño, esto parecía más una taberna, los asientos y mesas eran estaban improvisadas de la manera en que solo eran grandes árboles que habían sido tomados de algún bosque, cortados desde la base y puestos aquí como mesas, lo mismo era con las sillas.

Todo el dolor que sus huesos tenían debido al frío se había desvanecido con lo cálido que estaba dentro de la cueva, Tyron definitivamente agradeció eso, tal vez eran la Múltiples velas con su calor que era atrapado en la cueva, o tal vez este lugar en específico estaba debajo de algún volcán como las leyendas cuentan esta invernelia, o tal vez era magia.

Tyron lleno de aire sus pulmones, su boca comenzó a salivar, los oleros en el aire los seducían a ir hacia ellos, eran comidas y especias exóticas y venidas extrañas, dulce, agrio, amargo, salsas, todo se combinaba extraordinariamente.

Había mozos… Bueno Tyron tendría dificultad llamándolos así, los mozos tenían cuerpos solo comparables a el de hombres que han entrenado en el arte de la espada toda su vida, solo comparables a su hermano o Robert Baratheon, antes de que se convirtiera en rey de los siete reinos. Los mozos Iban de mesa en mesa con charolas llenas de comida y espumoso tarros, vestidos en extraños trajes color negro que apretaban sus músculos, dejando al descubierto Poderoso cuerpos, tiro estaba seguro que eran la atención de cualquier mujer, o de algún hombre que prefería la compañía de su mismo sexo.

Tyron y su hermano se acercaron a el hombre que parecía atender detrás de una barra hecha de madera, detrás de aquel alto y como los mozos poderoso de cuerpo de pelo rubio, un frondoso bigote color negro que adornaba su rostro y al mismo tiempo llevaba un extraño objeto hecho de vidrio que adornaban y reflejaban la luz efectivamente concibiendo sus ojos, mucho para su suerte había dos asientos vacíos frente a el.

Detrás de él había una variedad incontable de bebidas que eran guardadas en botellas de vidrio, y todavía atrás del hombre colgando en la pared había una enorme hacha que parecía haber sido creada por lo mejores herreros del mundo, una enorme hoja que conectaba con su cuerpo gracias a un ángel.

Tyron notó a su alrededor como había hombres de la casa Reed, Bolton, Umber, y Stark, Tyron incluso reconocía los torreones gemelos de los Frey, todos conviviendo alegremente y jugando extraños juegos que había dentro de esta "posada".

"¿Qué les puedo ofrecer mi señores?"

Dijo el hombre parado como flecha, en su mano había un vaso que limpiaba con un trapo.

"Lo lamentó mi buen hombre, pero me temo que no sabemos lo que queremos" era la verdad, no Tyron no Jaime sabían que realmente pedir.

El hombre se quedó callado durante un segundo, observando a los dos,m luego suspiro. "Todos dicen lo mismo… Lee, por favor trae del menú una gran orden número 6"

"¡Por supuesto que sí Naruto-san!"

Tyron levantó una ceja al ver a un hombre con unas impresionantes cejas y cabello parecido al de un hongo salió de donde Tyron suponía que eran las cocinas. Lo más extraño es que si los demás mozos tenían cuerpos impresionantes, este llamado Lee era un semi dios.

"¡No se preocupen, nuestros conoceros son los mejores en poco tiempo traerán una comida digna de encender nuestras llamas de la juventud!"

Grito el extraño hombre, tanto Tyron como Jaime parpadearon varias veces.

"Y si no les gustara nuestra comida entonces iré caminando hasta invernelia usando mis manos solamente" dijo mientras regresaba por donde vino, dejando un poco estupefactos a los hermanos Lannister.

"Créanlo o no, una vez hizo algo parecido"

Los dos regresaron su atención al hombre ahora identificado como Naruto, el tomo una de las botellas que había detrás de él, viéndola por un momento, luego regreso a la barra se agachó tomando tres pequeños vasos que puso sobre la barra.

"¿De verdad? ¿Llegó a invéntalos?" Pregunto Jaime con una sonrisa sarcástica, él no creía que Lee pudiera hacer un viaje tan largo mucho menos usando sólo la mano, cualquier hombre caería muerto a los pocos días, pero era obvio que Lee tenía un cuerpo que tal vez lo podría llevar un poco más lejos que el de un hombre normal.

Naruto sirvió el líquido trasparente de la botella en los tres bazos, entregando uno para cada hermano y tomando uno el. "No, pero llego a los gemelos y ni siquiera lo intentó"

Tyron y Jaime rieron, tomando los vasos ofrecidos, Tyron levantó el suyo. "Un brindis entonces, por el logro del cejotas"

Los tre hombres chocaron los pequeños vasos y procedieron a beber el contenido.

Jaime abrió sus ojos en shock al sentir como su garganta quemaba instantáneamente, si no fuera por qué su hermano menor y Naruto no escupieron sus contenido, depues de forzar los contenidos dentro, él sintió como su cuerpo entero comenzaba a calentarse.

"¡Siete infiernos!" Exclamo Tyron. "¿Tomamos veneno?" Pregunto.

Naruto río levemente. "Sería más fácil llenarte de vino y luego cortarte el cuello si quisiera matarte…" Tomó él botella y se la dio a Tyron, tanto él como Jaime la miraban curiosos. "Esto es el desayuno de los hombres Vodka, es bástate popular con los hombres que conviven con el frío, la temperatura de tu cuerpo aumenta enseguida cuerpo enseguida"

Tyron asintió ya sintiendo el efecto de la poderosa bebida, no era sorprendente lo que Naruto había dicho, una bebida como esta sería popular en el norte sin lugar a dudas.

"Les traigo algo de beber en particular, cerveza, algún jugo, debo decirles que no hay nada mejor que la cerveza para acompañar lo que van a comer, aunque también podría ir con soda" dijo Naruto mientras levantaba sus lentes con un dedo.

Tyron sonrió un poco excitado, era obvio que el norteño no había mentido y este lugar de verdad era exótico y diferente, tal vez al final podría convencer a este sujeto de venir con el a conocer a su padre, seguramente habría una jugosa oferta para él y los suyos. "¿Por qué no me sorprendes con tu mejor cerveza?"

Naruto asintió y volteo a mirar a Jaime.

Jaime no era muy fan de la cerveza, prefería vino dulce, pero le integraba probar esta soda. "Está soda ¿que es?"

"Hmm, difícil de describir, la mejor manera de describirlo sería que es dulce y burbujeante, en una extraña manera"

Jaime levantó sus hombros, eso era suficiente para el.

Naruto tomó eso como un sí.

Fue en ese momento que Lee entro nuevamente, en una mano llevaba una placa de madera y sobre ella la comida de los Lannister. Lee puso la comida en medio de ambos.

Las bocas de ambos hermanos enmediatamente se llenaron de saliva al ver lo que comerían.

"¡Una pizza de peperoni y queso!" Dijo alegremente retirándose para entregar otras órdenes.

La mejor manera que Tyron describiría su comida era un círculo partido en triángulos hecho de pan, cubierto de queso y carne y quién sabe qué otras cosas más.

Sin esperar más Tyron y Jaime tomaron un triángulo con sus manos, aún estaba caliente, los dos pudieron sentir la harina del pan en sus dedos, sin perder más tiempo ambos mordieron su comida, sintiendo una sensacional explosión de sabor en sus bocas.

Naruto llegó en ese momento, poniendo una botella de vidrio con un líquido negro) y burbujeante frente a Jaime y un tarro de madera con espumosa cerveza frente a Tyron, luego retirarse a atender a otros.

"Esta cosa es deliciosa, esta pizza" Jaime dijo con la boca llena, cuando Jaime trago tomó la botella de vidrio dándole un pequeño trago para probarla, sus ojos se abrieron en shock dándole un trago más grande, tratando de vaciar la botella, claro no pudo y termino eruptando.

Tyron tenía el tarro de cerveza en sus labios, cuando termino de beber un bigote de espuma le quedaba. 'Qué extraño, por qué es más fuerte y sabe diferente que otra cerveza' Tyron volteo a mirar sospechoso a Naruto mascando su trozo de pizza.

"¡Anunciando a su majestad real, Rey Robert Baratheon primero de su nombre, Re-¡ugh!"

"Si, si, si, deja de joder" Robert usó su mano para tirar hacia un lado a su escudero, Lancel Lannister, normalmente no lo haría ya que Cersei lo lincharía día y noche, bajo el pretexto de "¡la realeza de los siente reinos tiene que ser presentada como se debe!" A Robert le daba igual si lo presentaban o no, y ahora mismo estaba contagiado con el ambiente que había, y de todos modos nadie parecía escuchar lo que Lancel había dicho, todos estaban demasiado ocupados.

Robert se acercó hacia la barra donde estaba Tyron y Jaime, la cosa que estaban comiendo se veía bastante apetitosa. Sin preguntar Robert tomó una rebanada casi tirando la comida completa de no ser por los rápidos reflejos de Jaime.

Una enorme sonrisa se formó en su rostro cuando probó lo más delicioso que jamás probó en su vida. Robert tomó asiento junto a Tyron.

"Tiene que probar la cerveza su majestad, es completamente diferente a la por quería que tomamos" dijo Tyron, tomando más del tarro de cerveza.

Robert asintió sin responder aún con la boca llena, llamó la atención de Naruto señalando con sus gordos dedos el tarro de cerveza de Tyron, mirando con satisfacción como Naruto asintia.

Robert se sentía como en casa, esta debería haber sido su vida, bebiendo hasta caer muerto después de ganar alguna batalla, sin preocuparse por el mañana, el ambiente del lugar simplemente te hacía sentir bienvenido.

Mientras devoraba su trozo de deliciosa comida si tarro de cerveza llego, sin pensarlo Robert lo tomo dándole tomando sus contenidos casi por completo. "¡Mierda! ¿Que es lo que nos han estado dando todo este tiempo orina?" La cerveza era superior a cualquier orín que los Maesters y otros cantineros llamaban cerveza, normalmente Robert tendría que tomar litros y litros para ponerse un poco borracho, por eso él prefería el vino.

"Hahaha" los tres hombres dirigieron sus miradas a Naruto. "Casi, pero seguramente también la convinan con mierda de rata, los Maesters y miembros de la iglesia tienen el hábito a monopolizar- digo quedarse con la mayoría y los mejores materiales para hacer cerveza haciendo que los gremios de cerveza hagan esos orines a lo que llaman cerveza, bueno no es como si la cerveza que hace la fe y los Maesters sea mejor"

'Ohhh con que es así…' Pensó Tyron, esas ratas grises se tenían guardado tal secreto, Tyron se preguntaba cómo su padre reacciónaria al saber esto.

"Jajaja Ese viejo Pycelle tiene bolas para guardar ese secreto de mi, seguramente espera que me ahogue en orines" Robert tendría muchas preguntas para el gran Maester cuando regresarán a la fortaleza roja, preguntas que se pondrían violentas rápidamente.

Jaime se rió ligeramente, aunque sería divertido ver la cara de ese viejo ahora mismo podía esperar, su pizza y soda llamaban por el.

"¡Robert tu, obeso jabalí!" Tal cual leona toda poderosa rugiendo, Cersei Lannister entró en la taberna.

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Existían dos tipos de Maids dentro de Nazarick, el primer grupo consistía en las Maids de batalla o las Pléyades, su trabajo no sólo era atender a los seres supremos personalmente, si no también formar la última línea de defensa antes de que algún invasor llegara a la sala del trono.

Luego estaba el segundo grupo de Maids.

Entre los pisos nueve y diez había cuarenta Homuculos, Maids de nivel uno que se dedicaban exclusivamente, día y noche, no importaba él año, mes o día, estas cuarenta Maids habían sido creada específicamente con el rol de mantener limpios y ordenados estos exclusivos pisos donde estaban las residencias exclusivas de los cuarenta y dos seres supremos. Estas cuarenta Maids fueron creadas por tres seres supremos en particular.

Lusamire era parte del segundo grupo de Maids, vestía orgullosamente su pulcro vestido de sirvienta francesa, caminaba con una elegancia con la que solo Yuri Alpha líder de las Maids de combate podía rivalizar, derecho amabas Maids tenían roles similares en los dos grupos, las dos eran consideradas como hermanas mayores por las demás, no sólo por el hecho de que ambas fueron las primeras en ser creadas en sus respectivos grupos también tenían un aire de confidencia y amabilidad con ellas, lo más extraños es que ambas incluso usaban anteojos, la única real diferencia entre ambas, era su color de caballo, mientras que el de Yuri era color negro, Lusamire tenía un color de pelo rubio y lo más raro era que brillaba como si hubiera estrellas en el.

Lusamire caminaba dando rápidos y pequeños pasos, apresurándose a llegar a la sala del comedor de Nazarick, era temprano en la mañana, seguramente todas sus hermanas ya estaban desayunado. Para la raza heteromorfica de los homunculos era bastante importante ingerir cantidades exageradas de comida ya que esa era su penalización como raza.

Lusamire junto con otras Maids habían sido entretenidas en una pequeña charla con el guardián del quinto piso Demiurgue. Los guardianes de piso por supuesto eran respetados y reverenciados en los más altos estándares, ellos eran los primeros en dar su vida por los seres supremos y por los habitantes de Nazarick, encontrar y hablar con uno de ellos era un sueño para cualquiera, así que Lusamire y las demás no podían desperdiciar la oportunidad de tener una conversación con el guardián que era reverenciado por su inteligencia y sabiduría.

Sus hermanas estarían celosas de ella.

Lusamire finalmente había llegado al comedor situado en el noveno piso, abrió la puerta con cuidado para no perturbar él desayuno de nadie, el comedor del noveno piso no era nada del otro mundo y comparado con las demás e incontables maravillas de su amada Nazarick era bastante espartano en naturaleza, mesas de hechas de acero que permitían albergar a un gran número de personas estaban esparcidas alrededor y con un color blanco tanto el piso como las paredes.

El olor de la variada comida, las risas y las constantes charlas de los últimos chismes de Nazarick sonaban en el comedor haciendo indistinguible lo que decían, todo se perdía en un mar de voces.

Lusamire miró sentadas a sus hermanas en el mismo lugar que se sentaban siempre, también podía ver a una de las Maids que leían mucho llamada Increment, siempre trataba de sentarse con ellas por qué eran las menos ruidosas y ella podía leer un poco más tranquila.

"Hola, ¿ya desayunaron?" Pregunto Lusamire sentándose junto a sus hermanas.

Foire sonrió picara. "Claro que ya lo hicimos, el desayuno fue delicioso" Foire estaba entre las más lindas de la Maids, con su vestido personalizado en un mini falda y con una personalidad juguetona y bromista ella era la hermana menor del grupo.

Normalmente Lusamire no creería nada de lo que Foire dijera por el hecho de que suele hacer bromas, haciendo difícil que tomaras enserio lo que dijera, pero los platos ya terminados de comida indicaban que Foire decía la verdad, y que Lusamire había tomado más tiempo del que inicialmente había pensado.

Sexta una bonita Maids de pelo rubio, extrañamente bastante parecida a Lusamire, sonrió amablemente a su hermana. "Lo lamento mucho Lusamire, pero no pudimos resistir mucho más y desayunamos sin ti" dijo genuinamente arrepentida.

Lusamire suspiró triste, era ya tarde por la mañana, derecho a su alrededor muchas de su compañeras ya estaban regresando alegremente a sus deberes. "No hay por qué disculparse Sexta, derecho soy yo quien les debería disculparse" Lusamire hizo una reverencia hacia sus hermanas.

Entre las homunculos era bastante grosero no asistir a una comida, era bastante importante y solo en extremas ocasiones se podía justificar el faltar a una comida.

Increment cerró su libro ruidosamente llamando la atención de las tres, esa era su manera para hacerlo. "No deberías" Increment se levantó. "Te vimos cuando hablábas conDemiurgue-sama, pero no podemos acompañarte en tu desayuno, tenemos que hacer nuestros deberes, ustedes dos vamos" increment no dijo más, se dio media vuelta y salió.

Sexta suspiro. "Lo siento mucho hermana, Increment-san tiene razón, disculpa por no poder acomoañarte"

Foire no dijo nada, dejo que sus acciones demostraran como se sentía al plantarle un enorme y juguetón beso a su hermana en la mejilla, cosa que Lusamire agradeció.

Miro a sus hermanas hasta que ellas salieron de el comedor con una sonrisa en su rostro. Cuando sus hermanas salieron de el comedor Lusamire se levantó de la mesa caminando hasta la barra de comida. "Huevos revueltos, tocino dorado, salchichas de pavo y esponjados Hot Cakes por favor"

El cocinero era uno de los pocos sirvientes hombres de Nazarick asintió, la máscara que llevaba puesta no dejaba que Lusamire viera su rostro, sin embargo los sirvientes hombres eran amados por las Maids por el hecho de que cocinaban para ellas y para Nazarick, para la mayoría de ellas incluso algunas Pléyades ellos eran sus terceras personas favoritas, solo debajo de los guardianes y claro los seres supremos.

Lusamire camino hacia donde estaban los postres y las bebidas, tomó una jarra de leche con chocolate, y varias rebanadas de fresco pan tostado. Su orden ya estaba servida y esperando por ella cuando regresó hacia el cocinero, Lusamire le dio sus sinceras gracias dándose media vuelta para regresar a su lugar en la mesa. Ya todas las Maids habían regresado a sus labores y pronto ella también regresaría con ellas. Lusamire se detuvo un segundo cuando vio que donde ella se había sentado había alguien más, ella no podía distinguir quién era por qué tenía un periódico en las manos que leía.

Lusamire claro que como el periódico llamado "el Nazarick" escribirlo era uno de los hobbys de ese horrible pingüino que siempre planeaba y gritaba como es que iba a apoderarse de Nazarick, era sinceramente una molestia escuchar como planeaba derrocar a los seres supremos y quedarse con Nazarick, ni siquiera Lusamire lo soportaba, así que su periódico era bastante impopular entre ellas, y solo era leído por aquellos que se consideraban lunáticos o excéntricos como aquel payaso que estaba bajo órdenes directas de Demiurgue.

El periódico había sido popular estos días por qué no dejaba de escribir cuando su señor dragon hizo sentir su presentía absoluta dentro de su hogar.

Lusamire lo recuerda todavía, recuerda haber caído de rodillas en puro extasis y placer, incluso todavía habeces solo de pensarlo sus piernas tiemblan, ella recuerda haber visto el rostro y el cuerpo de la inexpresiva Increment tener espasmos al sentir un orgasmo, sus tienes firmemente apretados, las manos en sus rostro y con un bello rubor.

Sexta incluso había admitido como es que se masturba pensando en ese momento, no era ninguna sorpresa ya que Foire y ella misma hacían lo mismo.

El periódico nuevamente tenía encabezados sobre aquel hermoso incidente, así como varias entrevistas de algunos que habían decidido compartir sus experiencias en anonimato, asi que últimamente el periódico era bastante solicitado y tal vez él pingüino menos odiado.

Lusamire camino hasta la mesa sentándose y comenzando a comer elegantemente pero rápido. Ella aún recuerda cuando tuvo el honor de mirar pasar a Naruto cuando se dirigía a su habitación, había estado tan en shock que recuerda el incesable latir de su corazón.

"Hmm, este periódico está lleno de mentiras"

Comentó la persona que estaba leyendo el periódico.

Lusamire agregaba con el, la mayoría del tiempo Ecclair escribía tontería de los planes que tenía para tomar Nazarick, claro todos esos planes eran falacias al extremo.

"A mí me gustan las plantas"

La ira que Lusamire sintió en ese momento pudo haberla hecho estallar en llamas allí mismo, sea quien sea detrás del periódico estaba in personado a un ser supremo, tal crimen no sólo debeia ser pagado con la muerte, tenía que ser castigado con cada segundo de tu existencia vivirla en agonia extrema y incluso eso se quedaría corto. Antes de que Lusamire pudiera verbalmente asaltar a el horrible desconocido esté bajo el periódico y Lusamire quedó en shock.

"Cuando era un niño yo solía cuidar una planta"

Dijo el líder de los seres supremos, el último de ellos en su hogar, el que no los había abandonado como los demás seres supremos y el actual señor supremo de Nazarick.

Lusamire era un pescado fuera del agua, sus instintos trabajaron y Lusamire les dio las gracias por qué antes de que se diera cuenta, ella estaba en una rodilla con su nariz tocando el suelo frente a su señor.

""Relájate y sigue desayunado, yo sé que ustedes necesitan mucha comida… Es una orden" suspiro al final.

Lusamire se estaba moviendo de forma robótica e hizo lo que se le ordenó. Lusamire estaba extremadamente confundida, llena de sudor y asustada, no era posible que ella no reconociera el Aura de uno de los seres supremos, en espacial la que era la más rara, cálida y bienvenida como la de Naruto.

"Tu cabello es muy bonito, es como ver la vía láctea"

Las palabras eran sinceras, Lusamire forzó una sonrisa llorosa, ella tomaba su cabello que la distinguía de las demás muy enserio, era ese algo especial que su creador le había dado a ella, escuchar como un ser supremo reconocía ese algo como bello era muy conmovedor para ella. "Mu-mu-¡muchas gracias Naruto-sama!"

Lusamire en este punto no sabía qué hacer, Naruto miraba intesamente y Lusamire quería llorar por muchas emociones que sentía dentro de ella, sus piernas comenzaron a temblar y tomó su cabellos metiendo sus dedos y acariciandolo una y otra y otra vez.

La puertas del comedor se abrieron abruptamente, Naruto y Lusamire voltearon a mirar para ver a la lider de las Pléyades Yuri Alpha parada allí.

Ahora mismo ella lucía diferente a como suele normalmente lucir. Su cabellos que era amarrado perfectamente en un moño ahora estaba desamarrado y su largo pelo color negro caía por sus hombros y espalda libremente, sus lentes estaban fuera de lugar, estaba bañada completamente en sudor haciendo que su traje se pegara a su cuerpo, además de que respiraba frenéticamente, sus ojos se concentraron en Naruto solamente y se podía ver cómo su rostro se llenaba inmediatamente de alivio.

"¡Naruto-sama!" Grito acercándose a él. "Por favor no vuelva a hacer eso. Estoy aquí para protegerlo y servirle, si quería comida pude haberla traido a su habitación sin ningún problema" después del incidente donde Naruto dejó la tumba abruptamente, se había decido que alguien debería estar cerca de él las veinticuatro horas del día, todo el tiempo si era posible.

"Ahaha" Naruto se rasco la cabeza. "Perdón pero me sentía con salir a dar un paseo"

La mejillas de Yuri se inflaron. "Podía haberlo acompañarlo a dar tal paseo sin problema Naruto-sama, ¿cómo es que siquiera se escabulló de mi?" Pregunto genuinamente Yuri, todos los seres supremos tenían auras únicas y era imposible esconderlas incluso con objetos mágicos, un miembro de Nazarick siempre sabía si un ser supremo dejaba el area.

Cuando Yuri abruptamente dejo de sentir su presencia, ella no sentía otra cosa más que puro terror. ''Tenía tanto miedo…' Derecho ahora mismo usaba toda su voluntad para no arrojarse a su señor en un abrazo incluso si le costaba su vida.

Naruto se llevó su mano a su quijada riendo misteriosamente. "Por qué no desayunamos y te digo mi secreto fufufu"

Tanto Yuri, como Lusamire se pusieron en acción inmediatamente, trayendo y preparando un desayuno rápidamente. No tardaron mucho cuando nuevamente los tres estaban sentados en la mesa listos para desayunar, al principio las dos se habían negado a desayunar con el, pero él insistió en que lo hicieran, argumentado que se sentiría incómodo al ver como el era el único que comía.

Cuando Lusamire despertó esta mañana nunca se imaginó que estaría desayunado con el último de los seres supremos. Era claro un suben hecho realidad.

"¿Naruto-sama como es que se escabulló?"

"Fufufu créelo o no, pero cuando era joven solía ser un ninja, solía escabullirme incluso de otros ninjas mucho más experimentados y curtidos sin ningún problema" dijo Naruto mientras se quitaba su máscara para poder comer.

Cada pedazo que se obtenía de los seres supremos era apreciado y muchas veces compartido a los demás, o muchas veces muchos en Nazarick se quedaban con esa información para poder tener una ventaja sobre los demás y poder presumir como es que ellos saben más de los seres supremos que los demás.

Yuri y Lusamire eran del primer tipo.

El hecho de que el señor dragon de Nazarick tuviera no sólo una infancia pero saber que tenía increíbles habilidades de subrefugio era algo que definitivamente compartirían con los demás, a menos que él les ordenara no hacerlo.

Pero todos estos pensamientos fueron enviados a volar por el oído más cercano cuando Naruto se quitó su máscara. Cosa que nunca había hecho y que era de gran importancia, un evento que debería ser de suma importancia.

Sin embargo aquí estaban las dos, grabando con cada capacidad de memoria Que tenían su rostro.

Naruto no era particularmente bello, derecho tanto Sakura, como Hinata le habían dicho como su belleza era más como la de un lindo simio, lo único particularmente notable de su rostro de simio era sus ojos azules y sus marcas de nacimiento.

Pero esto no era el caso para Yuri o Lusamire, para ellas dos era los más hermoso que habían visto en su vida, una belleza que no tenía igual, los ojos azules celeste era como ver la belleza del cielo sin igual y esas marcas en sus mejillas como bigotes eran lo más lindo que habían visto.

Si no fuera por su fuerte autocontrol ambas pasarían sus dedos por esos bigotes que tenía en sus mejillas.

Naruto comenzó a desayunar sin prestar atención a nada más y ellas simplemente lo observaban atentamente.

"Esa tarta de limón luce muy bien Yur-chan" dijo Naruto.

Yuri se avergonzó al escuchar su nuevo apodo, tomó el tenedor que había estado usando para comer, tomando un pedazo de tarta ofreciéndoselo a su señor. Una sensación cálida estalló en estomago cuando Naruto no le quitó el tenedor si no que usó su boca para tomar el pedazo de tarta.

"Hmm, sabe bastante bien" dijo mientras mascaba.

"Naruto-sama por favor pruebe este tocino" Lusamire también tenía su tenedor en la mano, al mirar la integración entre Naruto y Yuri ella también quería internarlo lo mismo.

Pronto ambas estaban alimentándolo ofreciéndole la comida con sus propias manos, hasta que sus mejillas se inflaron como ardilla, para amabas se veía bastante lindo.

Pasado un tiempo Naruto bostezo, toda esa comida le había causado sueño, así que planeaba regresar a su habitación.

"Por favor espera un momento Naruto-sama su habitación no a sido limpiada debidamente, por favor déjeme hacerlo" Yuri levantó sus ateojos.

"No es necesario que lo hagas Yuri, la cama se volverá a deshacer de todo modos"

"Me niego a no hacerlo Naruto-sama por favor, no tardaré mucho, incluso reclutaré la ayuda de Lusamire-san para que me ayuda a terminar más rápido y así usted pueda dormir"

Lusamire asintió velozmente, ella no desperdiciaría la oportunidad de limpiar la habitación personal de un ser supremo, sería el sueño húmedo de cualquiera de la sirvientas.

Naruto suspiro cansado, sabía que la única manera de negarse era si se los ordenaba y eso lastimaría sus sentimientos así que les agradeció a amabas y los tres se dirigieron a su cuarto.

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Bueno eso fue todo por este capítulo, mis disculpas por tardar tanto en actualizar, ya tengo planeado como voy a continuar esta historia.

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