(N/A): A modo de celebración por haber acabado la mayoría de mis examines finales cuelgo este capítulo. ¡Disfrutadlo!

(N/T): Esto es muy curioso, yo también estoy de exámenes y he acabado algunos, xD

Capítulo 10: La segunda misión.

−Me he dado cuenta de que desde que Rukia está por aquí, siempre me las apañó para que Ichigo me pegue. Y normalmente empieza conmigo estando aquí…

Renji no estaba seguro de a quién le estaba hablando, pero encontraba ligeramente reconfortante decir lo que tenía en mente, incluso si se lo decía a una puerta.

−Veamos, probablemente me vaya a tirar por la ventana si está de buen humor cuando vea esto –Renji rechinó los dientes−. Y si está de mal humor… Yamamato-sama, te odio, viejo chocho.

−¡¡Oooooh, acabas de maldecir al jefe, se lo voy a decir!!

Renji se sobresaltó, con el corazón latiéndole a un insano ritmo. Ichigo estaba apoyado contra la puerta, con una sonrisa zorruna en el rostro. Renji consiguió recuperar el aliento.

−Cabrón –maldijo−. Eres tan inmaduro. Me sabe mal por Rukia.

−Sí, sí –Ichigo movió una mano despreocupadamente−. Solo dime qué es lo que quieres.

Renji movió la mano en el interior del bolsillo de su chaqueta y sacó un envoltorio negro.

−Tenéis una nueva misión.

0OooO0

Renji era completamente consciente de lo nervioso que parecía en aquel momento y, realmente, ¿quién podía culparle? Ichigo parecía exasperado y Rukia preocupada.

Renji –dijo Rukia afablemente para no asustar al pobre hombre−. ¿Estás bien? Pareces un poco… pálido.

−¿Pálido? –se burló Ichigo desconsideradamente−. El tío parece como si fuera a hacérselo encima de un momento a otro. O a desmayarse –se inclinó acercándose con una con sonrisa sádica−. Lo que prefieras. Me divierten las dos.

−¿Entonces aceptas? –Renji ignoró los piques y optó por mirar con recelo por la ventana. Parecía que llovería pronto.

Ichigo se encogió de hombros y se volvió hacia Rukia.

−Dudo que a ella le importe lo que pienso, que es "no" por cierto, así que no me preguntes.

−¿Rukia?

−Um… bueno, no he entendido realmente qué es lo que voy a tener que hacer. ¿Podrías explicármelo más detalladamente?

−Claro –dijo Renji y se apoyó contra el acolchado brazo de una butaca−. El objetivo es TJK, el propietario es Kojima Li, edad 26 años. Su padre se retiró recientemente y dejó su legado al hijo mayor. El padre ha estado desaparecido y hay pruebas evidentes que apuntan que era el cabecilla de un conjunto de asesinos de alto estatus no relacionados. Su motivo era asegurar que su negocio estuviera por encima de los otros.

−Vale, ¿y qué tienen que ver las acciones del padre con las del hijo? ¿No deberíais ir tras…?

−Nos esforzamos buscando a Kojima, pero incluso nuestros mejores rastreadores no pudieron encontrarlo. Hay una razón por la que creemos que su hijo puede saber dónde está, considerando el hecho de que alguien ha estado quitando dinero de la cuenta privada de la compañía sin dejar rastro.

Rukia asintió al comprenderlo.

−¿Pero qué pinto yo en todo esto?

−Rukia, no queremos matar a Kojima Li… todavía. Lo necesitamos vivo para conseguir la información. Si eliges aceptar la misión, lo mejor de tu parte sería conseguir llevarte a Li a solas a una habitación durante una fiesta de la compañía y drogarlo para que Ichigo pueda colarse sin causar una conmoción.

−Si eliges aceptar –señaló Ichigo. A él no le gustaba necesariamente la idea de Rukia seduciendo a otro hombre. No sabía por qué le importaba, simplemente le importaba.

Rukia lo barajó durante un momento.

−¿No hay nadie más?

Renji sacudió la cabeza y su tatuada frente se arrugó.

−Últimamente, hemos estado teniendo más y más trabajo y, muchas veces, algunos de nuestros trabajadores vuelven seriamente heridos o básicamente no vuelven.

Rukia hizo una pausa durante un instante y miró hacia Ichigo, que estaba mirando a través de la ventana hacia la cima de los edificios que se encontraban afuera. Tomó aliento y aceptó.

Renji parecía aliviado y a punto de desmayarse. Ichigo simplemente se levantó y se fue a vestirse.

−¡Espera, Ichigo! –lo llamó Renji con urgencia−. No creo que lo mencionara, pero es una fiesta de alta promoción.

−¿Y?

−Necesitas llevar un traje y Rukia necesita un vestido.

0OooO0

−De verdad, no me gusta esto.

−¿No hemos tenido antes esta conversación?

−Sí, por la misma razón. ¿No dije que no la quería en más misiones?

−¿Y no te dije yo que yo no hago las órdenes y que solo las sigo?

−… Probablemente vaya a morir esta vez, ¿sabías?

−Qué parte de ti piensa eso. ¿No te lo probó ella misma la otra vez? Además, tú estarás allí para cuidar de ella. Imagino que si se produce un terrible giro del destino y ella muere, simplemente te dejarás hundir en el fango, ¿no?

−No, de hecho, mi vida sería más fácil.

−… Eres un maldito cabrón, ¿lo sabías? Espero que seas el que muera.

−Señoras y caballeros, mi mejor amigo.

Antes de que Renji pudiera continuar ( ¡y él tenía un buen insulto preparado!) Rukia apareció en la habitación, con las manos en las caderas.

−Vosotros dos sois idiotas, ¿no? –dio el primer paso hacia la puerta y se volvió para mirar hacia atrás−. ¿Venís o no?

Renji le dirigió una subrepticia mirada a Ichigo y empezó a maldecir el hecho de que no tuviese una cámara con él. La mirada de completo shock en la cara de Ichigo, combinada con un precioso rubor, era suficiente para chantajearlo durante el resto de sus vidas.

−Estás preciosa cuando te ruborizas, Miss –susurró Renji al oído de Ichigo, quien se puso aún más rojo.

−Tú, hijo de…

0OooO0

−Buena suerte, Rukia –la llamó Renji desde el asiento del conductor. Puso el pulgar hacia arriba y le dedicó una gran sonrisa−. Aunque estoy seguro de que no la necesitas.

Rukia sonrió a su pelirrojo amigo con agradecimiento.

−Gracias, Renji.

Renji asintió y se giró hacia Ichigo, reemplazando su amigable sonrisa con una mirada de disgusto. Inmediatamente, Ichigo protestó.

−Oi, ¿qué pasa con esa mirada?

Renji estrechó los ojos.

−Para ti, espero que te caigas de unas escaleras y te partas el cuello.

−¡Qué amigo!

Renji asintió de nuevo hacia Rukia y empezó a alejarse. Antes de acelerar, sacó la cabeza por la ventanilla.

−Y recuerda, Ichigo, no vas para herirlo, ¿eh?

Con esas palabras finales, clavó el pie en el acelerador y se marchó con el chirrido de la goma de los neumáticos contra el pavimento.

Antes de que Ichigo pudiera ir tras él, Rukia lo agarró por el cuello de la camiseta y empezó a arrastrarlo hacia las puertas de cristal que llevaban a la fiesta. El portero la abrió para ella y Rukia le sonrió encantadoramente. Ichigo puso una cara despectiva cuando vio los colores en cada una de sus mejillas.

Cuando finalmente entraron en la luminoso y brillante vestíbulo del hotel donde se celebraba la fiesta, Rukia lo soltó. Ichigo se colocó el traje negro que llevaba con una camiseta negra y una corbata roja. Miró hacia RUkia, que de verdad se encontraba preciosa con un vestido ceñido azul oscuro, de tirantes y a la altura de las rodillas. Era bastante bajo en la espalda, por lo que revelaba su delicada piel de porcelana.

−¿Y tienes un plan? –preguntó su compañero, consciente de que probablemente no lo tenía.

−Sí, inventármelo en el transcurso de la noche.

Ichigo se quedó de piedra y luego la siguió al interior. Como esperaba, por dentro aquello era un infierno, al menos para alguien como él. La gente rica circulaba embutida en carísimos trajes adornados con joyas, bailando acompañados por una suave música. Los vasos de champán tintineaban y una risa repugnante resonaba a través de las altas paredes. Mujeres pechugonas enganchadas a los brazos de hombres que doblaban su edad y enviándoles miradas mortales a la chica con la que hacía nada habían estado riéndose.

Un montón de engreídos, falsos cabrones y zorras.

−Pareces incómodo –dijo Rukia e Ichigo asintió.

−Nunca me gustaron las misiones como esta, donde tengo que ir camuflado como uno más entre esta gente. Prefiero con mucho matar al tío en un callejón oscuro de un pobre vecindario que estar aquí. Me siento más limpio allí.

−Te contradices.

Ichigo sacudió la cabeza.

−No es una contradicción, es una manera de pensar que solo se puede entender cuando uno la ha experimentado.

Rukia decidió no preguntar más y se iluminó cuando el DJ empezó a hablar.

−Llegará pronto –susurró ella mientras que todo el mundo se había callado.

−Ah.

−Damas y caballeros, tengo el placer de presentarles a mi jefe, y no digo que sea un honor solo porque es mi jefe… ¡Kojima Li-san!

Después de unas cuantas dosis de falsas risas, el foco de luz se dirigió hacia las escaleras alfombradas donde un joven hombre estaba bajando. Inmediatamente, las mujeres empezaron a cotillear y saltar. El joven Kojima era realmente atractivo, con una abundante cabellera negra, unos ojos verdes y una conducta que gritaba "chico malo".

Mientras, Ichigo se preguntaba cuánto tiempo podría aguantar ese tipo con una espada contra su garganta.

−Se suponge que no tienes que hacerle daño, ¿recuerdas? –lo despertó Rukia al reconocer la mirada en sus ojos. A veces él se sorprendía de que ella pudiera leer tan bien a través de él.

Él desvió la mirada de Rukia al objetivo, que estaba siendo bombardeado por un grupo de hombres con cigarros entre los dientes, que le daban palmaditas en la espalda. Pero faltaba algo. ¿Por qué estaba mirando a Ichigo? Sus ojos se abrieron ante el repentino pensamiento, ¿era Li gay?

No, no estaba mirando a Ichigo, el propio Ichigo se dio cuenta. ¡Estaba mirando a Rukia y ella le estaba devolviendo la mirada! Aún peor, en realidad le estaba dedicando una tímida sonrisa.

El estómago de Ichigo se revolvió.

−Dios mío –dijo, con un tono que se acercaba el de horror−. ¿Estás… flirteando?

Rukia no rompió el contacto ocular, sino que con destreza consiguió clavar su afilado tacón en el pie de Ichigo. Él se sorprendió de ser capaz de aguantar un grito y se aplaudió a sí mismo.

−Lárgate.

−¿Qué?

−Que te largues –repitió ella−. No puedo quedarme a solas con él si tú estás revoloteando alrededor de mí.

−Sí, claro, ¿con esta gente? –miró hacia ella con incredulidad−. No hablas en serio.

−No tienes que mezclarte con ellos si no quieres, pero te estoy hablando en serio cuando te digo que te vayas –sin esperar por su respuesta negativa, Rukia empezó a buscar a su koi (N/T: sin traducir del original, del japonés: querido) pececito y se alejó de Ichigo.

Él parpadeó durante un instante en señal de derrota.

−Como sea –se dijo, mientras sus ojos ámbar escaneaban las perspectivas. Se le iluminó la mirada cuando descubrió lo que estaba buscando.

El bar.

0OooO0

Kojima Li era un hombre impresionante, una fuerza brutal por la que retroceder. Era fuerte y asututo y para conseguir que siguiera su plan, Rukia tenía que ser astuta, sigilosa e inteligente.

Bueno, no realmente.

De hecho, todo lo que le había costado había sido una mirada agradable, un tímido rubor, una sonrisa y él ya estaba instantáneamente en sus manos. Lo había sobreestimado, pero tenía que admitir que estaba sorprendida de lo fácil que había sido.

Y ahora mismo, ella estaba creando un alias espléndido de misteriosa y dulce fiestera que no tenía nada de sospechosa. Sin embargo, ella imaginaba que podría haberlo hecho mucho mejor si no tuviera un par de brillantes ojos ámbar clavados en la nuca.

Estúpida fresa.

0OooO0

Ichigo estaba disgustado. Sabía que Rukia era una Buena actriz, pero nunca hubiera supuesto que era tan buena. Ella dejaba escapar risitas en los momentos adecuados, se ruborizaba cuando debía hacerlo y sonreía con el brillo exacto en su mirada.

¡Y él odiaba eso!

Prefería con mucho el enfado, los gritos, de la profana enana que estaba acostumbrado a ver cada día. Esta Rukia era rara y… decente. Ew.

Sus miedos (no era que él los reconociera como tales) fueron absueltos cuando un hombre vino a felicitar a Li y Rukia se tomó un momento para girarse y dirigirle una mirada que claramente decía: "Deja de mirarme, idiota, o te mato".

Síp, la misma Rukia de siempre.

CONTINUARÁ

¡Ok! Otra misión, ¿no es bonito? Y también, antes de que la gente empiece a maldecirme por darle siempre a Rukia el trabajo de distracción porque es una chica, entiendo de donde vienen las quejas. Pero, por favor, no os enfadéis conmigo porque vamos a ver más de ella en la tercera (y última) misión.

Con cada review, la fecha de actualización se acelera. Así que si estáis impacientes, ¡os sugiero que enviéis reviews!

Soy malvada.

La traductora

Mis más sinceras disculpas por haber abandonado el fic durante tanto tiempo, pero lo cierto es que apenas puedo compaginarlo con mi vida diaria. De todas maneras, una promesa es una promesa y yo prometí que lo acabaría, así que, tarde o temprano, "Serendipity" estará completo.

Por cierto, a quien me dijo que no podía encontrar el fic en inglés, simplemente que mire en los favoritos de mi cuenta, está allí

Muchas gracias por todos vuestros reviews y vuestro apoyo, siento no poder comentarlos uno a uno como hacía antes.

Espero dejar pronto otro capítulo.

De verdad, gracias por todo.

Nos leemos )