Capítulo 10: Cita
Tras alisarse algunas arrugas de la ropa, Marinette se miró al espejo. Estaba como siempre, quizá algo nerviosa, pero como siempre. Y no era para menos. Aquel era el día de su cita y Adrien llegaría a su casa de manera inminente
Aunque ya hubiera hecho lo más difícil, tener una cita era como de pareja...¿no?
Solo con pensar en la palabra 'pareja' le hacía ponerse aún más nerviosa hasta querer enterrarse entre los cojines
Lo bueno, si es que podía llegar a ser bueno, es que sus padres estaban bastante ocupados con varios pedidos en la panadería, por lo que no verían a dónde se iba, ni con quién
-¿Por qué no te relajas? – Tikki apareció flotando a su lado
-¿Relajarme? No es tan fácil. Adrien va a llegar enseguida y no tengo nada bajo control. ¿Y si lo estropeo todo? ¿Y si me tropiezo? ¿Y si me tropiezo y caigo sobre Adrien? – Se tapó la cara con las manos, abochornada imaginándose aquella posible situación – Nada va bien y... – De repente, el timbre sonó y se descubrió, alarmada, cuando pegó un brinco en el sitio – Oh, no. ¡Ya está aquí!
Después de que Tikki se escondiera, Marinette bajó corriendo las escaleras de su habitación con tal velocidad que estuvo a punto de estamparse contra la pared si, milagrosamente, no hubiera parado en seco
Se giró hacia la puerta, tomo aire y la abrió aparentando normalidad y relajación, aunque fuera todo lo contrario
-¡Hola! – Dijo inusualmente animada mientras interiormente se pegaba una paliza a sí misma
-Eh...¿Estás lista? – Preguntó él sin darle importancia. Ya se había acostumbrado a las meteduras de pata de ella a la hora de hablar con él
-Sí, sí – No supo cómo, pero pudo cerrar la puerta y salir por ella sin tropezarse como había imaginado – Vámonos
-Debemos darnos prisa si no queremos llegar tarde para ver la película
-¿Llegar tarde?
-Sí. Vamos en metro, ¿no te parece bien?
-Ah, sí, claro, no me importa, pero pensaba que íbamos en tu coche
-Bueno, digamos que me he escapado
-¿Tu padre no sabe que has venido?
-No – Adrien se encogió de hombros con una sonrisa tímida en los labios – ¿qué puedo decir? Supongo que es mi lado rebelde – o en su caso debería decir de Chat Noir – mi padre ya me controla demasiado...
Vaya...No era la primera vez que lo percibía desde que ambos descubrieron sus identidades, pero ver a Adrien siendo Chat Noir, sin la máscara encima, se hacía raro, aunque ahora se hacía evidente que eran la misma persona
-Y para un día que no tengo ninguna clase prevista – continuó él – supongo que tengo que aprovecharlo
-Claro... – Y tras una sonrisa, bajaron las escaleras del metro más cercano a la casa de ella
La película fue divertida o, por lo menos, entretenida. No se trataba de una película romántica para agrado de los dos, sino, más bien, de acción, con momentos en los que la intriga se abría camino y con momentos en los que Marinette miraba de reojo a Adrien, que se sentaba a su lado, gracias a los reflejos de la pantalla mientras este miraba la película, desprevenido. En todas las ocasiones, Marinette tuvo que hacer su mejor esfuerzo para no permanecer observándolo durante mucho tiempo, embobada, para no parecer una obsesa y no ser pillada por él
Y es que no era un sueño. Estaba en el cine con Adrien, y si hace poco le entusiasmó el simple hecho de poder estar en una foto con él, aquello ya era el séptimo cielo
De vez en cuando tuvo que pellizcarse para asegurarse de que no estaba en el paraíso, para volver a centrarse en quedarse embobada mirándole
En realidad, ni siquiera le había prestado atención a la película
Razón por la cual se llevó el susto más grande de su vida con el final de la misma, cuando tuvo lugar una escena de miedo que no se esperaba en absoluto, haciendo que pegara un grito en mitad de la sala, levantando una carcajada colectiva entre los asistentes cuando ya estaban los créditos en pantalla y encendían las luces
-Tampoco es para tanto – Le dijo Adrien con diversión cuando salían del cine
Marinette avanzaba encogida sobre sí misma tratando de recuperarse del susto reciente
-Sí, eso es muy fácil decirlo
-¿Qué pasa? ¿No te ha gustado la película?
-Eh... – Ciertamente, no sabía si le había gustado o no porque, simplemente, no la había visto – ...sí. Ha estado genial, pero...
-Pero no le has prestado atención, ¿verdad?
-¿Qué? – Se irguió de inmediato. Oh, no. ¿La había descubierto? – No es eso...Bueno...puede que no... – Dijo a trompicones mientras enrojecía por completo, provocando la risa de él
-Si tanto querías ir conmigo a algún sitio, tan solo tenías que pedírmelo
Marinette se tapó la cara con las manos y enrojeció aún más, deseando que la tierra la tragara
-Ya...¿Y habrías aceptado?
-¿Y por qué no? – Adrien trató de quitarle una mano de la cara, con éxito, apareciendo la mirada tímida de ella ante sus ojos – Siempre me has caído bien y fuiste una de mis primeras amigas
Algo más convencida, Marinette se apartó la otra mano de la cara y bajó los brazos
-¿Te apetece que vayamos a comer algo?
-De acuerdo – Aceptó – Así me relajaré algo más – susurró
Unos metros más allá de su posición, pudieron encontrar una cafetería sin demasiado ajetreo aparente, por lo que entraron allí más que convencidos. Aquel podría tratarse de un lugar ideal para entablar una conversación
Nada más entrar, se sentaron y pidieron algo de beber, llegándoles enseguida
-¿Sabes, Adrien? En cuanto a lo de pedirte ir contigo a algún sitio...Hace días, de verdad que sí, pero Lila se interpuso en mi camino, luego pasó lo de Chloe y...
-Soy consciente de que Chloe puede no ser nada amable – Dijo con pesadumbre cuando suspiró y se encogió de hombros – ¿Te molestó lo que hizo?
-No es que me importe lo que diga sobre mí, pero no me gustó en absoluto lo que me hizo. No quería que te enteraras de ese modo – Dijo agachando la cabeza
Adrien agachó también la cabeza, sonrojándose y quedándose callado. Sabía perfectamente la crueldad de las palabras o acciones de Chloe, fueras cuales fueran
-Y ahora se empeña en ser mi amiga. ¿En serio cree que voy a aceptar? ¿Después de todo lo que me ha hecho? – Marinette se cruzó de brazos, enfadada – A veces me enerva
-Lo sé, pero ella es así. Déjalo estar, no podemos cambiarla
-Ya...está obsesionada contigo. Siempre tienes tantas chicas interesadas encima... – Manifestó con molestia – Incluso pudiste llegar a pensar que yo era una de ellas – Después de todo, era uno de los temores, de los principales, que tuvo cuando el mismo día que todo salió a la luz vio a Adrien hablando con Alya y Nino en el parque desde su terraza
-No. Claro que no he pensado eso – Le repuso con contundencia – Siempre has sido alguien importante para mí y...además, Alya me lo contó todo, ¿recuerdas?
-Ah, sí – Cierto. Ya no había secretos por ningún lado
-A mí lo que me preocupa es que por ese motivo pueda verme en situaciones comprometidas con otras chicas delante de mi novia – Dijo él con seguridad, hasta que se dio cuenta de lo que verdaderamente había acabado de decir – Eh... – Y se sonrojó de inmediato
Al igual que ella
-¿N-Novia...? – Preguntó ella escandalizada. ¿En serio había dicho novia? Y con tanta convicción...
-Ah, sí, quiero decir, bueno... – Y, por primera vez, era él el que no podía hilar más de dos palabras seguidas al hablar con Marinette. Se llevó la mano al cuello y sonrió con incomodidad y un bonito sonrojo en sus mejillas
-Oh, vaya, yo...
-Es decir...Podríamos intentarlo, ¿no? – Marinette lo miró con incredulidad. ¿En serio estaba pasando aquello? SI no fuera por el ruido de su corazón que escuchaba retumbar en su cabeza, diría que se trataba de un sueño, un bonito sueño – Ya hemos hecho lo más difícil y... – Al parecer, él pensaba lo mismo que ella – y me muero por probarlo, si te soy sincero
Tras pegarse a sí misma, estando al borde de una paliza, interiormente para poder reaccionar, Marinette pudo hablar
-Si supieras cuánto tiempo llevo soñando con este día, probablemente no me creerías – Dijo con una radiante sonrisa sin poder créerselo
Adrien acercó su mano a la de Marinette sobre la mesa lenta y sutilmente, casi sin notarse desde fuera, pero sí por parte de Marinette
-Claro que te creo – Repuso él – llevo tanto tiempo enamorado de Ladybug, de ti – aclaró de manera necesaria – como tú de mí
Finalmente, los dos se tomaron la mano con ligereza, pero con entusiasmo, dirigiéndose mutuamente una sonrisa
-Claro – Dijo ella – Me encantaría intentarlo. No sabes cuánto
Compartieron unos nuevos segundos de silencio mientras se sonreían antes de que el teléfono de él sonara, haciendo que Adrien tuviera que apartar la mano en contra de su voluntad
Cuando vio de quién se trataba hizo lo posible para mantener la calma, bajo la mirada interrogante de ella
-¿Papá? No, no estoy. Pues estoy... – Miró alrededor, por si se le ocurría alguna mentira que contarle a su padre con respecto a su localización – estoy fuera. No, claro que no – al parecer, su padre le estaría preguntando si se había ido sin su consentimiento – tan solo he salido un momento, pero volveré pronto... – Suspiró – sí, ya lo sé. Mañana estaré allí sin problemas...Adiós – Y colgó cuando suspiró de nuevo bajo la mirada de compasión de Marinette. Ya sabía que su relación con su padre no era de las mejores del mundo
-¿Algún problema? – Le preguntó ella
-No, ninguno
-¿Estás seguro?
-Con mi padre nunca puedo estar seguro de nada. Supongo que ya sabes cómo es él. Tan solo me ha llamado para ver dónde estaba. Como suponía, ya se ha dado cuenta de que no estoy en casa
-Siempre tan estricto, ¿eh?
-Y que lo digas. También me ha recordado que mañana tengo que estar en casa para ir a hacer una sesión de fotos, yo... – volvió a suspirar para sonreír amablemente – A veces me gustaría tener una familia como la tuya
-¿C-Como la mía?
-Sí. Donde tus padres te quieren y tienes libertad para ir a dónde quieras o hacer lo que te apetezca – Miró a Marinette, dándose cuenta de que, a lo mejor, había sido algo extremista o pesimista – Pero no te preocupes por mí. Saldré adelante – Dijo con algo más de positividad
-Seguro que sí. Eres perfecto – Susurró, pero eso no impidió que él pudiera escucharla
-¿Perfecto? – Dijo con un visible sonrojo, tratando de reírse – No soy perfecto. Eres tú la perfec...
De repente, las luces se apagaron de inmediato, sembrando la confusión entre todas las personas que se encontraban en el lugar, incluidas Marinette y Adrien, que se miraron sin comprender qué habría pasado para que todas las luces se apagaran de repente al mismo tiempo
En ese momento, una de las paredes se iluminó simulando una pantalla, apareciendo ante sus ojos una persona en un traje negro mayoritariamente, una persona que les resultaba extremadamente familiar a los dos
-Parisinas, parisinos – Dijo la persona recién aparecida en el campo de visión – ya se ha descubierto la verdadera identidad de Ladybug – de repente, todas las personas del lugar miraron a Marinette – pero, ¿de verdad ella es merecedora de ser la heroína que salva París?
Marinette miró por un momento a Adrien, que también la miró con sorpresa, para volver la cabeza hacia la pseudopantalla al unísono de nuevo
-¿Acaso no han sufrido las personas por su culpa? – Ciertamente, podría estar refiriéndose a las veces que Marinette había provocado alguna akumatización...o a ella misma dado su enfado con Marinette – Estoy segura de que hay alguien mejor para ser Ladybug, pero para eso, necesito su miraculous. Por eso yo, Lady Wifi, estoy dispuesta a libraros de ella si la entregáis en menos de una hora, o si no, la ciudad sufrirá las consecuencias. Permaneced conectados – concluyó para que la pantalla desapareciera y las luces volvieran a encenderse
Y todo permaneció en silencio
Marinette se llevó una mano a la frente mientras que Adrien la miraba con expectación. ¿Qué pasaría entonces?
Así que Alya había sido akumatizada
Y por su culpa
-Oh, no... – Susurró
