Gracias a los/as lectores/as que siguen este Fic.
Capitulo 9
Una vida ordinaria.
- El ultimo… - dije mirando mi cigarro sin encenderlo, era el tercero que fumaba - lo prometo .- me dije a mi misma nuevamente.
Me encontraba en el pequeñísimo balcón que había en mi departamento, el paisaje era hermoso, espectacular, de aquí se podía ver la torre Eiffel que se veía de unos veinte centímetros, lastima que aun no estaba de ánimos para disfrutar la belleza de este magnifico país. Habían pasado casi dos semanas desde que viajé de Inglaterra. Me encontraba en mi antiguo departamento, el que estaba a nombre de mi sobrina Amy en caso de que dejara esta vida, lo cual aun no descarto de que será pronto, pero efectivamente, todo lo que tengo, todo el dinero en mi cuenta, iba a ser heredado por mi joven sobrina, pero debía estar feliz, hoy era un día para estar feliz, por que la vería por fin… la busque por todo Paris, sabia que ella y su padre vivían en esta ciudad, se suponía que dentro de una hora debíamos juntarnos en un parque a unas cuadra del departamento. Me gire y mire la morada, no se compraba en nada con el departamento que había dejado en Londres, éste departamento era de gran valor, tanto monetario como sentimental, aquí pase mucho tiempo con Amy, mi hermana mayor, era nuestro departamento, nuestro hogar, aquí dejamos secretos y divertidas anécdotas, no era un departamento lujoso, pero tenia todo lo que podía necesitar, por lo menos agradecía que fuese amplio, odiaba las cajitas de fósforos como hogar. Desde que llegue, comencé a vivir mi vida como la de cualquier mujer soltera, no tenía en mi closet vestidos y ropa hechos a mi medida o de marcas importantes tan solo tenia un armario de ropa normal y cotidiana, de hecho ahora mismo vestía unos jeans ajustados junto con un blusa de color azul, había olvidado que tenia una figura envidiable para seguir usando este tipo de ropa, tampoco tenia sirvientes ni nadie que me atendiera, esas pequeñas cosas también lograban subirme el animo. Luego de dejar el balcón y mi cigarro, tuve cuidado con no mover el francotirador que tenia cerca de la ventana, me servía para poder vigilar a las personas que caminaban a menudo por las calles de Paris, esa era mi única medida de vigilancia que tenia por el momento, mire mi reloj de pulsera y vi que la hora de salir había llegado.
Inicio del Flashback
- Supe que Mycroft Holmes ha llegado a ser parte del gobierno británico… deberías de estar feliz - dijo mi hermana con una sonrisa traviesa
- ¿Feliz, y por que abría de estarlo? ¿y como lo supiste? - le pregunte medio enojada
- Pues… no puedo decírtelo
- ¿Por qué no? - me cruce de brazos
- Por que si no, me matarías… aquí mismo y ahora. -luego comenzó a reírse
- Mas te vale me lo digas… hey, hey, eso duele… cuidado…
Amy y yo nos encontrábamos en el departamento, era tarde y afuera estaba completamente oscuro. Habíamos vuelto de un pequeño carnaval de fiestas por un fin de semana completo, pero lamentablemente al pasarnos con unos tragos el resultado fue otro, me había caído en plena calle, logrando rasguñar toda mi rodilla, el alto nivel de alcohol aun estaba en nuestra sangre.
Tenia veintiséis años de edad, ambas nos vinimos a vivir a Paris para salir de la desgracia que había sucedido con nuestros padres.
- Ha llegado una carta de parte de la señora Holmes.
- ¿com..? ¿Qué? Pero Amy… ¿Por qué no me lo has mostrado? - dije sorprendida y decepcionada a la vez.
- Solo ha llegado hoy, no te preocupes, además, quería saber que tanto era lo que tenia que decirte esa señora, al parecer te estima muchísimo…
- Debiste haberla conocido, es un encanto, fue… siempre como una segunda madre para mí.
- Sabes… habla mucho de Mycroft Holmes… ¿quieres que te lo lea?
- Se leer… - dije casi sin pronunciar bien, Amy se levanta y va en busca de la carta mientras que yo miro con desgracia la rodilla que tenia un aspecto horrible - con esto… creo que no volveré a mostrar mis piernas por un largo tiempo. - dije entre risas.
- Aquí esta… - Amy se arrodillo frente a mí con dificultad y comenzó a leer.
"Querida y dulce Elizabeth:
No sabes cuanto me alegra de saber de ti con esta ultima carta, si algún día llego a ganarme la lotería (por que solo me han faltado dos números) prometo ir a visitarte a Paris, no sabes cuanto deseo verte y abrazarte.
Te cuento que las cosas aquí han cambiado muchísimo, mi esposo ha decidido contratar un servicio de Internet y televisión por cable, todo ha ido muy bien, hasta que recordó que no sabia utilizar el computador, así que tuvo que pedirle a Sherlock que le diera unas clases particulares y rápidas sobre el uso de esta avanzada tecnología… sabes como es Sherlock, no tiene paciencia, vieras como se irrita el tener que repetirle los pasos varias veces, se que te morirías de la risa.
"El ratón papá, el ratón…
¿ratón? ¿Cuál ratón?"
Mycroft por fin ha decidido irse de la casa… bueno, cuando comenzó a trabajar lo hizo, pero ahora es algo definitivo, debo confesarte que cada vez que viene los fines de semana a cenar con nosotros se acuerda de ti, le sorprendió la noticia de saber que te has mudado a Paris, sé cuanto te extraña, lo puedo notar en su tono de voz, en sus ojos y en una mueca extraña que hace con su boca. Hace bastante poco lo han ascendido en el gobierno, ha sido uno de los trabajadores más jóvenes con un titulo tan alto, no sabes lo feliz y orgulloso que se siente.
De todas formas me siento triste por ver a Mycroft irse de la casa, sabes que con Sherlock las cosas no son iguales.
Sabes que estas invitada a venir cuando quieras, queremos que vuelvas pronto… y recuerda, Mycroft viene los fines de semana, así podrán charlar juntos y ponerse al día con su amistad.
Espero de corazón que tu vida en Paris tenga buenas riquezas y un futuro fabuloso, por que te lo mereces querida Elizabeth, desde aquí te mando un fuerte abrazo y muchos besos. Con amor. La familia Holmes."
Mi hermana termino la carta con carcajadas - Esa señora dejara de ser tan amorosa cuando vea su casa llena de nietos, te lo garantizo.
- Si… eso parece… - dije melancólica
- ¿Qué paso al final… con ese tal Mycroft? - me pregunto después de terminar de reírse - ¿y que es eso de "una mueca en su boca"?
- Nunca tuve nada con Mycroft.
- Pero recuerdo que me habías dicho que te gustaba.
- Si… pero él nunca accedió a nada, al final, fui yo quien se aburrió de estar detrás de él.
- Pues mala suerte por él… por que se ha perdido a una gran mujer. - dijo colocando su mano en mi hombro.
- Salud por eso hermana… - dije tomando mi baso con lo que quedaba de la cerveza alemana.
Fin del Flashback.
- ¿Nos volveremos a ver tía Elizabeth? - me pregunto la dulce voz de mi querida Amy.
- Nos volveremos a ver… - le conteste en francés, ya que Amy aun no manejaba a la perfección el ingles. Estaba hincada mientras tenia mis manos en la cintura de Amy, la pequeña rubia de ojos azules y de piel blanca y tersa me miraba desconforme.
- ¿Me lo prometes? - ¿se lo podía prometer? Eso hizo que se partiera mi alma en dos.
- …Te lo prometo mi niña… - abrasé a Amy y sentí ese delicioso aroma de perfume para niños impregnarme, Amy correspondió el abrazo y apoyo su rostro en mi hombro.
- Te quiero nena… - miré a su padre quien estaba frente a nosotras, no decía nada ni tampoco su rostro. William Baudelaire, era un excelente padre, no tenia nada que reclamar contra él, era una buena persona, amaba a su hija, aun seguía siendo un hombre viudo, lo cual me daba lastima. En un principio William no quiso aceptar mi testamento, pero final termine convenciéndolo, fue difícil, pero al final accedió.
- Adiós… - Amy tomo la mano de su padre y froto uno de sus ojos.
- Adiós William… y gracias.
- Cuídate Elizabeth… nos veremos pronto- inclino un poco su cabeza y se despidió.
Ambos nos fuimos por caminos separados, camine entre la multitud hasta llegar a un espectacular centro turístico, había mucha gente, muchísima. No me había dado cuenta de que el sol ya no estaba iluminando Paris, se había oscurecido muy rápido, miré mi reloj, eran las siete de la tarde.
Me cruce de brazos mientras caminaba, trataba de esquivar a todos los turistas que venían a ver una gigantesca pileta de agua, pero de pronto mi teléfono celular comenzó a vibrar, se trataba de un número desconocido, la verdad no me sorprendía mucho, estando aquí en Paris, no anotaba los nombres de los contactos, ya que me gustaba hacer trabajar mi memoria, pero este numero… no lo había visto nunca.
- Diga… - conteste entre la multitud - ¿Aló? - pregunte nuevamente, ya que nadie contestaba.
- Moriarty fue arrestado… y liberado - era la voz de Mycroft - pero afortunadamente está con vigilancia y no puede salir del país.
- No puede ser… - despegue el teléfono celular de mi oído por unos momentos, la información que me estaba dando, había dado en el clavo para que pudiera interesarme y así no tener que colgarle la llamada, ¿Por qué aun seguía con todo esto?
- Elizabeth escúchame… todo el país tiene los ojos sobre Moriarty, ha provocado un gran escándalo, ha penetrado en uno de los museos más importantes de Inglaterra… burlo la seguridad y no encontró mejor forma que llamar la atención colocándose las joyas y la corona de la reina, sin mencionar que se sentó en el trono real.
Debía admitir que eso era lo más ridículo que Moriarty podía hacer, pero todo tenía un porque.
- Parece ridículo - continuo Mycroft - pero creo que ha sido un plan muy bien elaborado.
Camine nuevamente entre la multitud, ahora entendía a que se refería Mycroft con despreciar a la gente, al final logre salir de ese mar humano y camine por la orilla cerca de la calle, en donde habían varios automóviles estacionado y civiles caminando.
- ¿Un plan dices?
- Ahora le ha dado por jugar con Sherlock… mañana saldrá en las noticias y en el periódico la supuesta identidad de Sherlock, Moriarty ha revelado al mundo que Sherlock es un falso detective y que él ha sido un perfecto personaje de criminal asesor, su objetivo es destronar a Sherlock.
- Acaso dice… ¿que Sherlock le ha pagado o pedido a Moriarty que sea un especie de personaje inventado por él mismo?
- Elemental… confuso pero así es… eso demostraría que todo este tiempo Sherlock ha podido resolver todo sus casos gracias a que él mismo los ha elaborado.
- Un gran plan… debo reconocerlo, pero basta de charlas…
- Elizabeth…
- ¿Hay algo más que quieras comentar? - me detuve un momento, saque un cigarro y lo encendí, después de escuchar la voz de Mycroft mande al diablo la cantidad de cigarros que había fumado en el día.
- Si… - Mycroft se tomo unos segundos para seguir hablando -… el tabaco mata…
Al terminar de encender mi cigarro deje que el humo de mi boca saliera lo más rápido posible si no terminaría ahogándome con la sorprendente frase que Mycroft me acababa de decir.
- Debes saber - prosiguió - que los cigarros en París son mucho más tóxicos que los de Londres… y mucho más fuertes, deberías hacerle un favor a tus pulmones y dejar…
Termine por dejar caer mi teléfono al suelo, Mycroft me estaba mirando, me observaba, quizás desde hace cuanto tiempo, de seguro sabia donde vivía, ese hombre… estaba enfermo por saberlo todo. Detrás de mí se escucha cerrarse una puerta, la de un automóvil, sentí unos escalofriantes pasos caminar a mí, junto con un golpecito a cada paso que daba, iguales a al caminar con un paraguas.
- Debes tener más cuidado… - dijo su original voz, mientras Mycroft recogía el teléfono, tome una bocanada de humo de mi cigarro, me gire y vi como se enderezaba, me entrego el teléfono, lo recibí y expulse todo el se humo sobre nosotros.
- ¿A que has venido?
- He venido a darte las buenas nuevas - Mycroft sonrío y coloco su paraguas en su hombro derecho - ¿p acaso no lo son? - pregunto con asombro.
- ¿Y que esperas? ya me las has dado…
- …No espero que vuelvas a Inglaterra… - su cabeza se inclino y miró al suelo - …pero eso era lo que esperaba…
- Ya conoces mi respuesta entonces… - me gire y camine deprisa con el cigarro en mi boca.
- …Tu sobrina, es una pequeña muy hermosa, no puedo decir que era igual que su madre por que nunca la conocí…
Estaba hablando de la persona más preciada que me quedaba en este mundo.
- No Mycroft… con ella no - dije girándome y mirándolo desafiante - te prohíbo que la metas en esto.
- Ella y su padre tienen la mayor protección de mi parte, te lo puedo garantizar.
- ¿Acaso estas haciendo merito? - le pregunte entre risas burlonas.
Mycroft no respondió a eso, tan solo continuo - Me he introducido en la embajada de Inglaterra aquí en Francia, no fue difícil - Mycroft camino lo que yo había caminado yo pero de forma lenta, era caminar con estilo, propio de un hombre ingles, junto con su paraguas - …así que intenté con probar en el mismo gobierno de este país, y tampoco ha sido difícil… - Mycroft termino por acercarse a mí como lo había echo antes - recuerda que la policía francesa es la mejor en Europa… debemos esperar lo mejor de ellos.
No sabia que contestarle, no sabia que responderle, ¿acaso debía dejar de lado mi orgullo y mi rencor a Mycroft Holmes por todo lo que estaba haciendo en este momento?
- ¿Hace cuanto que estas aquí?
- Llegué ayer.
- ¿Y tus hombres? - Mycroft se coloco muy serio y no respondió - ¿crees que soy tan ingenua como para no mirar a mi alrededor?
- Desde que pisaste este país… - contesto inmediatamente finalizada mi pregunta.
- Dile al franco tirador que esta en el ese edificio y al hombre de chaqueta café de la esquina que sean más sigilosos… desde aquí puedo oler a la CIA o más bien a fracaso…
- …Tenemos que hablar…
- ¿Cuántos hombres has mandado? Yo he contado quince… - termine mi cigarro, lo apague y luego lo lance a un tacho de basura - por favor… dame en el gusto.
- …dieciséis - respondió dándose por vencido.
- Oh espera… el que esta con una cámara fotográfica fingiendo ser un turista no lo había contado - hice una pausa y miré a Mycroft nuevamente - deberías escuchar a Sherlock, escoge bien a tus hombres antes de trabajar con ellos.
- Elizabeth, ¿Por qué no dejamos por unos segundos este jueguecito? - Mycroft se estaba hartando, y al parecer ya estaba cruzando la línea - ambos somos adultos.
- Pues lo haremos otro día, por hoy me basta con verte - ¿de verdad me estaba pasando? - ve a mi departamento a las diez el día Lunes, aquí en Francia nos levantamos un poco más tarde para tu información - me giré - Buenas noches - y camine a paso rápido a mi casa, Mycroft no me dijo nada, no grito ni llamo mi atención, eso daba por echo de que sabía donde vivía, y que estaba seguro que yo no quería subirme a su automóvil.
