Viaje
-de ahí los llevaremos a la mansión donde el noveno los tendrá vigilados nadie les hará daño- Reborn termino su explicación a los padres de los chicos.
La tensión del lugar disminuyo al escuchar las risas de los jóvenes, rieron ligeramente al escucharlas, por lo que oían el susto por lo que les sucedió hace unas horas ya no les afectaba.
-bien…-la atención se centró en Nana- mañana nos vamos a primera hora-suspiro- recuerden que es para protegerlos- ya no fue necesario más palabras.
Después de una hora cada quien se fue directo a sus casa a preparar sus maletas y a descansar un poco…
-oto-san oka-san ¿Qué sucede?- cuestiono el castaño entrando a la cocina donde estaban sus padres, Iemitsu sonrió a su hijo.
-nada hijo solo que… ¿Qué dirías si vamos a Italia unos días con tu abuelo?- pregunto sacándole una sonrisa a todos, las únicas respuestas que recibieron los tres adultos fueron los aullidos de los hijos del matrimonio.
Mientras tanto con los hermanos Gokudera.
-¿vacaciones en Italia?- cuestiono el de ojos esmeralda a su hermana quien solo asintió.
-¡solo di si quieres ir o no!- le grito la nube arcobaleno al joven mientras lo señalaba con la cuchara que estaba utilizando para hacer la cena, Bianchi sonrió para sus adentros al ver a Skull* gritarle hasta conseguir una repuesta afirmativa. Se levantó de donde estaba y camino hasta el balcón del lugar, donde saco un cigarrillo para después encenderlo, le dio una calada mientras veía al motociclista arrastra a su tímido hermano hasta la cocina- le habían prohibido entrar a la cocina o hacer algo referente a la comida-.
_Hayato… todo estará bien Bianchi cálmate_ termino su cigarro, para después ir a cenar.
-¡que me lo des Mukuro! – grito desesperada la chica de cabellos violetas a su hermano, mientras trataba de alcanzar su celular que tenía el chico y es que su estatura no le ayudaba.
-Mukuro… hijo ya devuélvele el celular a tu hermana- ordeno Mariko desde el marco de la puerta sonriendo.
-y si no que mama- sonrió con picardía a la vez que se acercaba a su madre, pero la mayor fue rápida y de un movimiento muy ágil inmovilizo al cabeza de piña.
-mmm creo que cuando digo algo lo debes hacer hijo- dijo para después soltar a Mukuro, pero este rápido la tacleo y ambos cayeron a la cama donde después se les unió Chrome a la luchita, asi madre e hijos jugaron un poco, todo esto bajo la atenta mirada de la ilusionista de varia, quien después fue arrastrada al "campo de pelea" por los tres integrantes de aquella peculiar familia.
Había veces que Yuka no entendía a su familia, y este era un claro ejemplo pues Ryohei quien estaba más que aburrido le empezó a lanzar libros a su hija "si lloras te ira peor" le dijo antes de empezar a lanzarle los libros.
Más de una vez su esposo o ella se acercaban para que dejara de golpearla con libros, pero se acercaba Colonnello bajo la excusa "eso le ayudara en un futuro créanme señores kora!"; incluso le dijo del viaje a Italia como un intento de distractor para su hijo… pero aquello no funciono mucho ya que siguió lanzando libros a diestra y siniestra a Kyoko.
-creo que está mejorando en sus reflejos- escucho decir a su marido.
-si pero aun asi no puede esquivar muchos kora!- siguió el rubio.
-¡ahh CALLENSE PAR DE IDIOTAS… HAGAN ALGOO!- se hartó de esta situación la morena y al igual que su hijo empezó a lanzarles lo primero que estaba a su alcance, revelando su buena puntería.
-¡kyaa esto es de locos al extremo*!- grito Kyoko esquivando una enciclopedia.
Si en definitiva la familia Sasagawa era otra de las ruidosas de Namimori.
- asi que… mañana por la mañana no iremos a Italia- repaso el moreno a lo que tanto la arcobaleno fallida cono su padre asintieron.- donde nos quedaremos unas semanas ahí en la mansión del abuelo de Tsunayoshi- se cruzó de brazos mientras mantenía los ojos cerrados- pero aun asi no descuidaremos, la escuela ya que los tíos nos seguirán dando clases.- termino.
-tan complicado era Takeshi- reprocho su padre ligeramente, a lo que el moreno asintio.
-¡ya déjate de juego Takeshi!- le golpeó la cabeza con un abanico blanco*.
Tsuyoshi suspiro, sin dudas sería un largo viaje.
Kyoya e i-pin no sabían cómo fusionaba la relación de sus padres, simplemente miraban con una gotita en la nuca como su padre trataba de calmar a su madre después de su discusión por una diminutes –típico de muchas parejas casadas o no- , cual fue, fácil el azabache olvido la fecha de su aniversario de bodas, de acuerdo no es tanto una diminutes, pero lo es para ambos hijos del matrimonio.
-van a durar un buen rato asi- dijo captando la atención de su hermana- te parece si preparamos las maletas y nos vamos a dormir estoy cansado y más por el susto-
-si Kyoya-nii- respondió para después ir a su cuarto siendo seguida de su hermano dejando a sus padres discutir.
A la mañana siguiente todos se encontraban en el aeropuerto, esperando el momento en el que la llamada de su avión saliera –nono les había pedido que viajaran en un avión turístico ya que si mandaba uno de vongola alertaría a los enemigos-.
=pasajeros rumbo a Palermo Italia diríjanse a la puerta 132, pasajeros con rumbo a Palermo Italia diríjanse a la puerta 132, gracias=
Su llamado se dio, los chicos emocionados salieron disparados hacia el lugar de partida, dejando atrás a sus padres y tíos con los equipajes, al menos ellos la pasarían de lo mejor sin preocupaciones – exceptuando los estudios- aliviando un poco a sus padres, después los adultos se dirigieron a donde ellos estaban. Solo unos minutos después y ya se encontraban todos en el avión.
-¿Tsunayoshi-kun?- pregunto Ryohei al castaño al verlo perdido en sus pensamientos.
-Tsuna ¿te encuentras bien?- siguió Mukuro.
-ah estado asi desde la mañana- les respondió el pequeño a sus amigos; antes de que su hermano dijera algo la azafata los interrumpió diciendo que se acomodaran los cinturones de seguridad.
Reborn desde que tenía memoria nunca creyó en nada, o eso pensaba hasta que conoció a cierta peliazul quien le enseño a creer en el destino, al principio estaba escéptico incluso después de la muerte de la arcobaleno del cielo, pero justo ahora creía totalmente en sus palabras, el destino sabe qué hace y porque. Y es que justamente ahora veía una escena que nunca creyó ver: a su dame-alumno y sus guardianes reír, incluso a él le costaba creer que aquel chico que paso seis meses en una cama conectado a un sinfín de cables y tubos estuviera ahí frente a sus ojos, suspiro a veces se encontraba en un conflicto interno, durante la pelea de representantes le había dicho a Tsuna que no sintiera rencor hacia su padre por no estar con junto a él. De seguro se preguntaran que tiene eso que ver pues la respuesta es fácil, el gran hitman Reborn se había en cariñado demasiado con el chico a tal punto de verlo como a un hijo, un hijo que nunca tendría. Salió de su ensoñación gracias a Bianchi quien le dijo que descansara un poco para que la diferencia de horario no le afectara.
A la peli rosa no le gustaba ver a su pareja en conflictos internos que lo carcomía, por lo que decidió intervenir diciéndole de la diferencia de horario para que descansara un poco. Al verlos cerrar sus orbes negras, lo miro por unos segundos antes de descansar junto a él.
-será mejor descansar nosotros igual- dijo Takeshi al ver a su padre y tíos dormir al igual que los demás.
-si pero creo que ellas se nos adelantaron- Hayato señalo con la mirada a su novia y amigas dormir.
-si será mejor…- dijo el castaño mirando por la ventana del avión, aquello no paso desapercibido por sus amigos.
_de que nos dices que te pasa, lo dices Tsuna- y con esos pensamientos los cinco seis chicos se acomodaron para dormir un poco.
-Hey bellos durmientes despierten que ya es de día- la dulce voz de Kyoko los hizo despertarse, dándose cuenta de que ya habían aterrizado en tierras Italianas.
-bien el nov… digo Timoteo me aviso que mandara a recogernos asi que no tardaran- aviso Iemitsu mientras caminaba junto a su esposa.
Y asi casi unos treinta minutos después dos grandes limosinas se estacionaron frente a ellos.
-la de los chicos es esta-dijo abriendo la puerta de la primera limosina- y la de nosotros es esa- señalo la otra.-
-rufufu* ¿seguro que nos dejaran irnos en una nosotros solos?-pregunto la de ojos violetas.
-solo no hagan que nos arrepintamos chicos- dijo el rubio con una sonrisa.
Sin más señales los chicos entraron en la limosina una vez dentro se acomodaron quedando en las ventanas, al cabo de unos cuantos minutos empezaron el viaje hasta la mansión, los chicos no dejaban de mirar asombrados el bello paisaje que les regalaba la bella cuidad de Palermo, en un momento del camino, Chrome abrió la parte superior del capote de la limosina asomándose, para recibir la ligera brisa gracias al mar, abrió los brazos sentía que volaba, Kyoko y Haru –a quien habían llevado igualmente por protección- la acompañaron en su "vuelo" , al ver esto los chicos no desperdiciaron la oportunidad abrieron las ventanas y se asomaron por estas sintiendo la dulce brisa del viento.
-¡Italia siamo arrivati!- grito Tsuna disfrutando, olvidando por completo la extraña sensación que sintió antes.
Con los demás adultos, las mujeres veían asombradas el paisaje, ni Reborn, ni nadie quería destruir el tranquilo ambiente con alguna charla relacionada con Vongola o la mafia, solo dejaban que el bello sonido de la música inundara el lugar.
El grito de libertad de Tsuna les saco una sonrisa, ya se lo esperaban y esa también había sido una razón para que Aria le pidiera al Noveno que mandara dos limosinas, una para ellos y una para los chicos para que disfrutaran, cosa que lo hacían.
Al llegar a la gran mansión de vongola, donde Timoteo di Vongola los estaba esperando.
-¡abuelo!- gritaron los tres hijos del matrimonio Sawada saliendo de la limosina, para ir a abrazar al viejo.
-qué bueno que llegaron- dijo abrazando a sus nietos.
Desde entonces ya habían pasado dos semanas donde la pasaron riendo jugando y de mas…
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