Capítulo 10: EL SECRETO DE KEI
Habían pasado las fiestas de Año Nuevo y las chicas regresaron de nuevo al instituto para reanudar sus clases, aunque no tuvieran muchas ganas.
Amy y Taiki seguían siendo los cerebritos de la clase, a pesar de haber tenido un mes de descanso, sus neuronas habían seguido activas.
Yaten, Bunny, Carola y Seiya, no es que volvieran con muchas ganas y Ray, aunque iba a un instituto distinto, seguía también aplicada.
La única que parecía ausente, era Patricia, desde aquel día en el Templo, cuando todos vieron en verdad quién era Kei, apenas si hablaba, no quedaba con las chicas y cuando la iba a buscar a casa, si estaba, no contestaba.
Aunque no le habían dicho nada, todos estaban preocupados por Patricia, sobre todo las chicas, ya que siempre han sabido que Patricia nunca pudo olvidar a su primer y único amor, y si para ellas fue un gran sock el ver que Kei era un Guerrero, se hacían a la idea de cómo podía estar Patricia.
- Riiiiiing!
Sonó el timbre de la terminación de las clases de esa mañana. Todos recogieron sus libros y empezaron a salir por la puerta de clase.
- Vaya!, ya están empezando con las cosas de San Valentín! – dijo Carola.
- Un malgasto de dinero… - contestó Amy.
- Amy!, no hables así, para los enamorados, como lo estoy yo – dijo Bunny cogiendo del brazo a Seiya – es un día muy bonito, verdad Patricia?.
No hubo respuesta por parte de ella.
- Patricia… - insistió Bunny.
- Qué?, oh!, perdonar chicas, esque…
- Patricia… estás bien? – le preguntó Carola.
- Si… si… estoy bien – contestó con una sonrisa forzada.
Todos llegaron a la puerta de la entrada del Instituto, donde Ray estaba esperándolas junto a Fernando.
- Chicas! – Ray las saludó moviendo la mano.
- Qué tal? – preguntó Yaten.
- He salido antes y he visto que Fernando había ido a recogerme, así que hemos pensado en venir a buscaros – respondió Ray.
- Os apetece que nos vayamos a tomar algo? – dijo Seiya.
- Si – contestaron todos.
- Patricia… no vienes… - le preguntó Ray.
- Más tarde chicas, luego nos vemos.
Patricia comenzó a andar hacia el lado opuesto hacia donde iban las chicas, aunque eran sus amigas, no le apetecía estar rodeada de gente, quería estar sola y sin agobios.
- Pobre Patricia… - dijo Bunny.
- Seguro que pronto estará bien – dijo Amy – no nos preocupemos.
Y siguieron su camino hacia el "Fruit Palas CROWN".
Patricia siguió andando obsoleta en sus pensamientos, hasta que sin darse cuenta, llegó al parque al cual Bunny iba mucho con Seiya, buscó un trozo de césped y se tumbó en él.
Justo enfrente tenía un lago donde el sol reflejaba sus últimos rayos de luz en el agua antes de dar paso a la noche y algún que otro pato paseaba de un lado a otro, zambulléndose de vez en cuando.
- Patricia… - alguien la llamó por detrás haciendo que saliera de sus pensamientos.
- Kei… qué… qué haces tú aquí…
- Puedo sentarme?.
- S… si…
- Te vi salir del instituto y te he seguido, quería hablar contigo, ya que desde aquel día en el Templo Sensoji me has estado esquivando… - hizo una pausa – Patri, te juro que no era mi intención que te enteraras así, pero esque tampoco sabía como decírtelo… cuando os vi indefensas y en peligro, yo…
- Por qué no lo intentaste? – le preguntó Patricia.
- Me hubieras contado tú que eras Guerrero Júpiter?.
- Pues… no lo se.
- Patricia, no es fácil para mí ser Guerrero Estelar Destructor y el motivo de marcharme no fue otro sino ese, no sabía muy bien el por qué yo y aún sigo sin saberlo, además, tú sabes también que esto no es fácil…
- Cómo pasó?, cómo supiste que eras un Guerrero?.
- Por un sueño… vi a un hombre, el Rey Akihiro, que me dijo que mi hermana me necesitaba, que fuera a buscarla… entonces, me dio esto – dijo sacando un cristal redondo de agua – El Cristal de Agua lo llamó y en el momento que lo cogí, pues pasé a convertirme en lo que soy. Tuve que marcharme tan rápido por eso y en uno de mis viajes, coincidí con Seiya, Taiki y Yaten y con suerte pude escapar antes de que Galaxia destruyera su planeta… después de eso, volví a soñar con el Rey Akihiro de nuevo y me dijo que buscara a Guerrero Luna y cuando di con ella, vi entonces de que tú también andabas con ella… aunque no se porqué quería que la buscara, porque ahora que lo he hecho, no se que más hacer… sólo espero que me entiendas… y que me perdones…
- No te tengo nada que perdonar…
Los dos se quedaron mirándose, dejando que el viento moviera el pelo con su brisa.
- Si supieras las ganas que tenía de volver a estar a tu lado… - le dijo Kei mientras le apartaba el pelo de la cara – y sé que no soy perecedero de decírtelo, pero te he echado mucho de menos…
Patricia se acercó a Kei y lo abrazó, haciendo que él se pusiera igual de colorado que ella.
Mientras tanto, los demás seguían estando en el Fruit Palas CROWN.
- Qué bonito que es el día de los enamorados… - dijo Bunny toda ilusionada.
- Aún crees en esas cosas? – le dijo Taiki.
- Y por qué no?! – refunfuñó Bunny – estar enamorado es muy bonito.
- A mí me gustaría estarlo – dijo Yaten haciendo que todos lo miraran – qué?!, me gustaría sentir lo que Bunny y Ray sienten cuando están al lado de Fernando y Seiya y tener los sentimientos que ellos tienen hacia ellas.
- Pues yo estoy libre… - le contestó Carola pegándose a él.
- Pero entre nosotros no hay ese sentimiento – miró a Carola – nos llevamos muy bien y nos lo pasamos muy bien juntos, pero…
- Jo!, qué chasco! – contestó Carola.
- Bueno, pero ese no es motivo para no celebrar San Valentín, no? – dijo Fernando.
- Celebrar San Valentín?! – contestaron todos.
- Si – prosiguió Fernando – como sabéis, mis padres es una de las familias más adineradas de Tokyo y cuando se les antoja, no paran de viajar de un lado a otro, por ese motivo, tienen casas en varios lados, pero especialmente tiene una en Hokaido, muy cerca de la playa, donde hace mucho tiempo que no van, podríamos irnos y celebrar allí una fiesta en el día de San Valentí, qué os parece?.
- Que yo quería celebrar ese día solo contigo… - contestó Ray.
- Va… venga Ray, seguro que nos lo pasamos bien… - dijeron Amy y Carola.
- Pues contar con nosotros! – dijo Patricia.
- Patricia! – dijo Bunny.
- Perdonar por preocuparos, bueno, como ya sabéis, éste es Kei.
- Qué tal? – dijo Kei.
Todos se quedaron mirándolo sin saber exactamente que decir.
- Qué hay! – dijo Seiya extendiéndole la mano.
- No os sentáis? – preguntó Amy.
Fernando, Ray y Bunny se apretujaron más en el asiento para que Patricia y Kei se sentaran.
- Bueno, entonces, celebramos allí San Valentín? – preguntó Seiya.
- Por mí si – dijeron todos menos Ray.
- De acuerdo… - contestó Ray tras un suspiro.
- Genial!, así también podemos ver el Parque Odori, ir al Balneario Noboribetsu y subir al mirador y en los teleféricos del Monte Moiwa – dijo Fernando.
- Vaya, que bien sabes a los lugares a donde ir… - le dijo Ray con una mirada un poco sospechosa – seguro que no lo tenías ya planeado…?.
- Jajaja… - Fernando se reía todo avergonzado – la verdad es que sí.
- Hola chicas – dijo Luna.
- Luna?! – preguntó Kei.
- Si… es mi gata – dijo Bunny cogiéndola en sus brazos – mi querida y bonita Luna – dijo achuchándola.
- Y yo Artemís, el gato de Carola – dijo subiendo encima de Carola.
- Vaya, no pareces extrañado al ver dos gatos hablar… - dijo Fernando.
- Esque… además de serme conocidos, visto lo visto lo que son todos y lo que to soy, pues no es tan raro.
- Miau!, ese colgante? – preguntó Luna.
- Esto? – dijo Kei acariciándolo – pues no lo sabría explicar muy bien… fue en un sueño, un Rey llamado Akihiro me lo dio, lo llamó el Cristal de Agua y desde que lo cogí, pues me convertí en lo que ahora soy.
- Y por qué viajaste a nuestro planeta? – le preguntó Yaten.
- Ese mismo rey, me dijo que tenía una hermana, que fuera a buscarla porque estaba en peligro, por eso fui a vuestro planeta y os ayudé a luchar contra Galaxia, pero después de haberme salvado de milagro y viendo que no sabía ni como era a la persona que se supone que es mi hermana, ya que no se ni como es su aspecto, pues decidí regresar en busca de lo que más quiero y fue entonces, cuando volvió a decirme entre sueños el Rey Akihiro, que buscara… que te buscara a ti… Bunny.
- A mí?!, para qué? – preguntó Bunny.
- No lo sé, sólo se que al venir a buscar a Patricia, supe que era una Guerrero y que ayudaba junto con todas las demás.
- Y ese Rey Akihiro… sabes de donde era? – preguntó Amy.
- No, tan solo se lo que os estoy contando.
- Kei, solo por curiosidad… eres 3 años mayor que Bunny, verdad? – preguntó Luna.
- Pues en verdad no se cuantos tiene Bunny, solo se que yo tengo 21.
Luna y Artemís se miraron, no se dijeron palabra ninguna, pero no era necesario, ya que ambos pensaban en lo mismo.
- Luna, qué pasa? – preguntó Amy.
- Qué lleváis entre manos? – dijo Carola.
- Nada, nada – dijo Luna – no es nada.
- Seguro?! – preguntó Bunny.
- Si… no es nada… - Luna insistió.
- Por cierto… qué hora es? – preguntó Carola.
- Las 19:15 – contestó Kei.
- Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! – gritó Carola poniéndose en pie – las 19:15?!, llego tarde!!.
- A donde? – preguntó Yaten.
- A recoger el uniforme nuevo del equipo de voleibol.
- Espera, que te acompaño – le contestó Yaten.
- Nosotros también nos vamos a ir – dijo Fernando.
- Si – prosiguió Ray – el abuelo nos estará esperando para ayudarlo en el Templo.
- Yo también – dijo Amy – aunque no tengo clases, voy a pasarme a recoger unos libros.
- Amy – le dijo Bunny – no puedes dejar de pensar en libros aunque solo sea una vez?.
- Si supieras la satisfacción que me da el aprender, no dirías eso – Amy sonrió.
- Yo me voy a casa – dijo Taiki – te vienes Seiya?.
- Pues… - miró a Bunny.
- Si!, vete, vete! – le contestó Bunny – no te preocupes, regresaré a casa con Luna.
- Entonces, mañana nos vemos – Seiya le dio un beso en la mejilla – te quiero princesa.
- Vaya, Seiya te quiere mucho – dijo Kei una vez se hubieron marchado todos – y tú también a él.
- Si – contestó Bunny – me quiere mucho… - sonrió sonrojada – aunque muchas veces me hace rabiar.
- Bunny, esque eres tan fácil de hacerlo… - le dijo Patricia sonriendo.
- Por qué siempre os tenéis que meter conmigo?... – dijo Bunny con los ojos llorosos y haciendo muecas.
- Hay, qué cruz… - dijo Luna cabizbaja y suspirando.
4:27 de la madrugada…
Armando seguía sentado en el suelo de su habitación a oscuras para no molestar a su compañero de cuarto que dormía plácidamente en su cama y con todas las fotos que tenía de Bunny tiradas por el suelo, las cuales eran alumbradas tan solo por la luz que entraba por la ventana.
- Armando… - le dijo Nick subiéndose a la cama de Armando.
- Te he despertado? – dijo Armando – perdona.
- no, no, que va… es solo que me he despertado y he visto que aún seguías aquí con todas estas fotos… te encuentras bien?.
- Si…
- Venga tío – le dijo Nick dándole en el hombro – que somos compañeros, ya sabes que puedes contar conmigo.
- Fui un estúpido, eso es lo que me pasa.
- Pero esque cuando estuviste en Navidad no la viste y hablaste con ella?.
- Verla si que la vi, pero hablar no… - Armando bajó la cabeza y dejó que las lágrimas le recorrieran las mejillas – le vi tan feliz… tan alegre al lado de Seiya… si supiera todo lo que la necesito, todo lo que la echo de menos, todo lo que me duele verla en los brazos de otro…
- Pues… llámala – le dijo Nick dándole el teléfono – ten cuidado, está sonando…
Bunny acababa de entrar por la puerta de casa y de dejar a Luna en el suelo.
- Mamá, ya estoy en casa!.
Pero nadie le contestó.
- Parece que no hay nadie…
- Riiiiiing! – sonó el teléfono.
- Casa de los Tsukino, aquí Bunny… - hubo un silencio – hola?!.
- Bunny… - dijo una voz avergonzada desde el otro lado.
- Si?.
- Me reconoces?.
- Pues… la verdad es que no…
- Soy… soy… Armando…
- Ar… man… do… - Bunny se sentó en el suelo del temblor de piernas que le había entrado.
- Qué tal?.
- Pues… bien… creo…
- Oye Bunny, podría hablar contigo?.
- Pues la verdad es que ahora… verás… me pillas…
- Por favor…
- Armando, no creo que tengamos nada de lo que hablar… - dijo con voz triste.
- Bunny… lo siento… sé que es una disculpa bastante tardía y que con decírtelo no te va a bastar, pero te juro que lo siento, siento haberme ido, siento haberte dejado sola, siento no haber sido sincero, siento haberte engañado, siento… siento todo el daño que te haya podido hacer…
- Armando… no te preocupes por eso… te fuiste en busca de tu sueño y poder convertirte en un gran médico… - Bunny tenía la voz tomada apunto de llorar – y me alegro de que allí encontraras a una chica con la que poder compartir cosas…
- Te quiero…
Bunny se quedó helada al escuchar esas palabras de boca de Armando… su corazón le latía muy fuerte y no pudo evitar que le cayeran las lágrimas…
- Quererme?! – contestó ahogando su llanto como pudo – no crees que no es justo que me digas ahora que me quieres?... no sabes lo sola que me he sentido sin ti, lo tonta y estúpida que me has hecho sentir todo este tiempo haciéndome creer que pensabas en mi, en… - echó a llorar – bueno… ya da igual todo eso – dijo más calmada – Armando, soy muy feliz al lado de Seiya…
- Seiya?!, siempre ha intentado aprovecharse de la situación cuando yo no estaba, seguro que sólo juega contigo…
- Armando, no te permito que hables así de Seiya – dijo con voz segura y firme.
- Perdona… mi cara de Luna… pero esque no soporto el saber que te tiene entre sus brazos, los celos me comen cada vez que pienso en eso… fui un estúpido y no sabes cuanto me arrepiento… Bunny, te echo de menos, te necesito tanto a mi lado…
- Basta!... – contestó llorando – basta ya… Armando… no se lo que quieres conseguir ahora después de casi un año, volviéndome a llamar para decirme todo esto… sabes?, hablas mal de Seiya y no lo conoces, incluso estando con él, quiere que no te olvide, pero… no creo que seas perecedero de otra cosa… adiós Armando – colgó el teléfono.
- Bunny!, Bunny!...
Bunny se quedó sentada en el suelo, pegada a la pared y abrazada todo lo posible a sí misma, quería olvidar a Armando, lo deseaba con todas sus ganas, pero no podía… sus ojos llenos de lágrimas no paraban de llorar, Luna que lo había escuchado todo, se acercó a ella, se metió entre sus brazos, Bunny dejó que lo hiciera y se acurrucó en ella, cuando Bunny se hubo calmado algo más, subió a su habitación y se quedó durmiendo con Luna a su lado.
- Armando, qué ha pasado?.
- Nick… todo a acabado… he perdido a mi bonita cara de Luna… para… siempre… - contestó Armando mirando hacia el suelo, con la cabeza apoyada en una mano, con las lágrimas recorriéndole las mejillas y acariciando una foto de Bunny con la otra mano.
Esa misma noche, después de haberse quedado Bunny durmiendo llorando tras haber hablado con Armando, cuando su mente se hubo despejado, comenzó a soñar…
Se encontraba en el Milenio de Plata, era la pequeña Princesa Selene, iba jugando con un niño un poco más grande que ella por los jardines de palacio, su madre, la Reina Serénity los observaba desde el balcón del palacio junto a un hombre…
- Aiiiii…. – Selene cayó al suelo y comenzó a llorar.
- Venga hermana – el niño le da la mano para ayudarla a levantarse.
- Qué ha pasado Akío? – le pregunta ese hombre.
- Papá… la hermana…
- Cómo ha pasado? – pregunta el Rey.
- Papá… - Selene empieza a llorar.
El Rey Akihiro la coge entre sus brazos y la Reina Serénity coge al Príncipe Akío de la mano regresando todos juntos dentro de palacio.
- Aaaaaah!... – Bunny se despierta asustada y sudando.
- Qué pasa Bunny?.
- Nada Luna… nada… sólo ha sido un sueño…
No muy lejos de la casa de Bunny, Kei se encontraba también sentado en la cama por haberse sobresaltado por el mismo sueño…
- Mi hermana es la Princesa Selene?!.
- Así es – Guerrero Plutón se le apareció.
- Quién eres?.
- Soy Guerrero Plutón, el guardián de la puerta del tiempo, veo Príncipe Akío que tu memoria va despertando…
- Pero…
- Déjame que te muestre… tú vivías en el Milenio de Plata junto con tus padres y hermana. Desgraciadamente, Metalia la quiso conquistar y tu padre, el rey Akihiro, para no ponerte en peligro, puesto que eras el heredero del trono, decidió marcharse contigo para así poder salvar tu vida. Desgraciadamente, nuestro rey fue descubierto en su regreso para poder salvar a la Princesa Selene y matado por nuestro enemigo, dejándote así ilocalizable hasta ahora, ya que nuestro Rey te dejó bien a salvo en algún planeta gobernado por Guerreros, que son las que te han enseñado a luchar y todo lo que sabes… en un futuro vivirás con tu hermana, la Reina Selene y el Rey Endimión, estarás casado con otra Guerrero…
- Guerrero Júpiter… - dijo Kei.
- Así es, Patricia será la que estará a tu lado para siempre, además, tu delirio serán tus dos sobrinas, Chibiusa, apunto de cumplir los 10 años y Hoshi de año y medio.
- Pero… sé como se llama mi hermana en el pasado y en el futuro, pero… y ahora, cómo la encuentro para protegerla?!...
- Todo llega a su tiempo….
Guerrero Plutón desapareció. Kei se tiró de nuevo en la cama y siguió pensando en lo que Guerrero Plutón le había dicho mientras no paraba de darle vueltas al Cristal de Agua…
Los días fueron pasando, las chicas asistían a clase junto con los chicos, hacían sus exámenes, a la salido quedaban algunas tardes… lo que normalmente solían hacer cuando el enemigo las dejaba disfrutar de su adolescencia.
A pesar de estar distraída, Seiya llevaba observando en Bunny que algo le pasaba, no estaba tan alegre como siempre solía estar y la mayoría del tiempo la pillaba con la mirada perdida y la mente en otro lado.
- Oye princesa, esque no te hace ilusión irte de viaje conmigo? – le preguntó Seiya de camino a casa de Bunny – sé que he estado unos días un poco liado con el grupo, pero…
- Eh?, no Seiya… no es eso…
- Entonces… qué te ocurre?, llevas unos días muy rara y me gustaría saber si es conmigo…
- No es nada… - dijo Bunny forzando una sonrisa – de verdad que no es… - las lágrimas empezaron a recorrerle las mejillas.
- Princesa… - Seiya no lo pudo remediar y la abrazó – qué te ocurre?.
- Pues… verás… hace unos días Armando llamó a casa y estuve hablando con él y… le dije que quiero olvidarlo, pero… - Bunny se abraza mas a Seiya – Seiya lo siento, pero no puedo…
- Ya te dije que si no querías hacerlo, que no lo hicieras, pero que tampoco dejaras de quererme a mi…
- Pero…
Seiya cogió entre sus manos la cara de Bunny y la besó con una ternura increíble, Bunny se alzó un poco más poniéndose de puntillas y rodeó a Seiya con sus brazos para llegar mejor y dejarse besar.
- Yo te quiero igual princesa… eso no va a cambiar nunca.
- Seiya… - Bunny agachó la cabeza – también hay otra cosa…
- Dime.
- Hace algunas noches soñé con que me encontraba en el Milenio de Plata.
- De donde fuiste Princesa, no?.
- Si, pero siempre me he visto con la Reina Serénity y esta vez… he visto… a mi hermano y a mi padre…
- Y que tiene de especial?.
- Que no esperaba tener un hermano… siempre he pensado que solo éramos la Reina Serénity y yo… y ahora…
- Princesa… no te preocupes por eso…
- Siempre pasan las cosas por algo y siempre que tengo recuerdos de mi vida pasada es porque estoy en peligro, pero… de quién?.
- Ven… - le dijo seiya cogiéndola de la mano – te tengo que contar una cosa, pero prométeme que no te enfadarás…
- Seiya… qué ocurre?!, me estás asustando…
- Perdóname…
- Pero… por qué?!.
- Por haberte mentido… - Seiya suspira y coge las manos de Bunny – escúchame por favor… el venir de nuevo a la Tierra, no ha sido por gusto…
- Cómo?! – Bunny se pone en pie.
- Espera – Seiya la hizo sentarse de nuevo – me refiero a que después de marcharnos, no he podido de dejar de pensar en ti, y cuando por fin pudimos sacar de nuevo adelante nuestro planeta, apareció Amón Ra buscándote… Bunny, quiere matarte! – se le pusieron los ojos llorosos – por eso vine, ni lo dudé un momento, estabas en peligro y eres demasiado importante para mí como para perderte…
- Entonces… estás conmigo para protegerme solo?! – Bunny se puso de pie.
- No princesa – Seiya se levantó – además de para eso, porque sabes que me enamoré de ti, ya te lo dije antes de irme y ahora te lo vuelvo a decir de nuevo, no soportaría el perderte… no puedo… lo entiendes?! No puedo! – la miró a los ojos con los suyos llorosos – ahora que tengo la oportunidad de demostrarte todo lo que me importas y darte todo lo que esté a mi alcance, no puedo dejar que te marches… es la única oportunidad que tengo de estar a tu lado… déjame estarlo… - la abraza muy fuerte.
- Seiya…
- Bunny, aún no te has dado cuenta de lo que significas para mi? – dijo mirándola y dejando que una lágrima resbalara por su mejilla – todo Bunny, lo eres todo.
Bunny no podía dejar de mirar a Seiya, notaba que sus ojos también se estaban poniendo llorosos, era tan bonito lo que Seiya le había dicho… a ambos les temblaban las piernas, tenían el pulso acelerado y el corazón les latía a mil por hora, no podían decirse ninguna palabra, no les salía, pero con sus miradas era más que suficiente.
- Pasado mañana iremos a Hokaido – gesticuló Seiya cuando pudo – y no quisiera separarme de ti ni un solo segundo – apartó el pelo que Bunny tenía en su cara – ni uno solo mi princesa…
Los dos se empezaron a acercar para besarse, pero justo cuando iban hacerlo, Singo apareció por la esquina.
- Hermana!, Seiya! – les saludó.
- Singo!!, hola… - contestó Seiya todo colorado.
- Qué hermana, haciendo exhibiciones en la calle?.
- Pero de qué hablas?! – no sabía que cara poner.
- No te hagas la tonta, lo he visto todo… - dijo Singo pasando por su lado – ya me voy para dentro, pero… Seiya, no te da asco besar a un monstruo como éste?.
- Qué?! – Bunny se enfureció – el monstruo serás tú, como te pille…
Bunny seguía diciéndole cosas a Singo, mientras Seiya la tenía sujeta intentando que no se acercaran los dos y se pelearan.
- Jajaja… que fea que eres Bunny!- Singo se metió en casa.
- Me ha llamado fea… - Bunny empezó hacer muecas.
- No le hagas caso princesa, no es cierto… - Seiya la miró con ternura y Bunny se sonrojó.
- Será mejor que entre para dentro, no vaya a ser que Singo esté hablando de más… - Bunny se giró para entrar.
- De acuerdo, hasta mañana – le contestó con dulzura – princesa… - la cogió de la mano y la volvió hacia él – te quiero – y la besó.
Bunny se metió para dentro y Seiya se dirigió hacia la suya.
Luna y Artemís estaban subidos en el tejado de la casa de Bunny, mirando hacia la Luna resplandeciente que había.
- Luna, estás segura de que es el Príncipe Akío? – le preguntó Artemís.
- Porqué si no entonces tiene el Cristal de Agua?, solo lo tenía nuestro Rey Akihiro…
- Pero el Rey murió y nunca se supo qué fue del Príncipe.
- Pero eso no significa que hubiera muerto… se puede haber reencarnado como les pasó a las chicas.
- Puedes tener razón… a Bunny le has contado algo acerca de su padre y hermano en la otra vida?.
- No.
- Entonces… cómo se lo vas ha decir…?.
- No lo sé…, solo se que si ere chico es el Príncipe Akío, tendremos que despertarlo del todo…
Por fin llegó el día de viajar a Hokaido, Ray y Carola estaban terminando de embarcar las maletas, mientras los demás estaban entregando los billetes para subir al avión menos Bunny, que no paraba de hacer fotos de todos lados.
- Bunny, como sigas así, te vas a quedar sin carretes para el viaje – le dijo Amy sonriendo.
- Tranquila, llevo más! – le contestó abriendo una pequeña mochila donde llevaba todo lo necesario para la cámara.
- Venga pesada, sube ya! – Ray la empujó.
- Ya voy ray!.
- Vamos princesa, no tardes más – Seiya le extendió la mano para que se cogiera a ella.
- Qué bien… haber si encontrara a un chico guapo allí… - dijo Carola pensando en voz alta sentada ya en su asiento.
- Kei, te encuentras bien? – le preguntó Patricia.
- Si… es solo que me da miedo volar…
- No pasará nada – sonrió Patricia y le puso una de sus manos sobre las de Kei.
Al haberle tocado Patricia, Kei recordó lo que Guerrero Plutón le había dicho días anteriores respecto a lo que pasaría entre ellos dos, y no pudo evitar sentir un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, cogiendo además, la mano de Patricia entre las suyas apretándola fuerte y haciendo que Patricia se sonrojara.
Tras unos minutos de espera, el piloto avisó a los pasajeros de que iba a despegar y tras asegurarse las azafatas de que todos estaban bien seguros, el avión empezó a andar por la pista, cada vez más, hasta que terminó despegando del suelo y poco a poco comenzaron a coger más altura.
Todos estaban ilusionados, sobre todo las chicas, aunque Carola y Amy no tuvieran pareja al igual que Taiki y Yaten, no les importaba, ya que aunque solo eran amigos, estaban seguros de que se divertirían.
Después de 4 horas y media de viaje, el avión por fin tomó tierra en el aeropuerto de Hokaido. Todos bajaron de él, fueron a recoger las maletas y en la puerta del aeropuerto, cuando salieron, se encontraron con una gran limusina.
- Y en qué vamos a ir? – preguntó Bunny.
- Ese es nuestro transporte – dijo Fernando señalando la limusina – vamos! – le dijo caminando hacia ella.
Los demás se miraron entre sí como no creyéndose lo que estaban viendo, cuando reaccionaron, riendo, corrieron hacia donde estaba Fernando, metieron las maletas, se subieron dentro y bajaron las ventanas para ver todos los lugares por los que pasaban.
Las chicas sobre todo, miraban asombradas y embobadas por todos lados que pasaban y no podían evitar admirar cada una de las cosas que contemplaban.
- Veis aquella casa de allí arriba? – le dijo Fernando.
- Aquella que está cerca de la playa? – preguntó Ray.
- Si – contestó – ahí vamos.
- Ala! – Bunny se hizo de notar – a esto lo llamas casa?!.
- Qué pedazo de mansión!!! – dijeron Carola y Patricia a la vez.
- Bienvenidos a la mansión Kumada – dijo Fernando bajando de la limusina.
- Buenos días Señor Fernando – le dijo un mayordomo.
- Buenos días Yenji – contestó Fernando.
- Oh!, no se preocupen señoritas!, ahora les llevo yo el equipaje a sus habitaciones – les dijo el mayordomo corriendo hacia las chicas al ver que iban a coger las maletas.
- Pero… - contestaron Amy y Bunny.
- Jajaja… - Yaten y Seiya reían – como se nota que nunca os lo han hecho!.
- Esque nosotras no somos tan cómodas…! – le contestó Bunny sacando la lengua.
- Venid que os la enseño – les dijo Fernando a mitad de las escaleras de la entrada.
Cuando entraron dentro, admiraron la gran belleza que tenía la mansión por dentro y lo grande que era.
- Fernando, esto de verdad es tullo? – preguntó Ray.
- Y algún día, será también tullo – le contestó sonriendo.
Le fue enseñando habitación por habitación, los salones, el salón principal, los cuartos de baño, la sala de recreo… hasta que pos fin llegaron a una gran terraza que había en la parte trasera, donde daba a un gran jardín muy grande bien cuidado, que daba a la playa privada que tenía bajando por unos escalones.
- Señor Fernando, discúlpeme – le dijo Yenji – si me permite decírselo, me alegro mucho de volverlo a ver y de que esté de nuevo en casa.
- Y yo Yenji – Fernando lo abrazó y sonrió.
- Parece que le tienes mucho aprecio a ese hombre – le dijo Ray cuando Yenji se hubo marchado.
- Hasta hace 6 años, siempre he vivido aquí con él y con el resto del personal, mientras mis padres han estado siempre fuera y viajando de un lado a otro, todo lo que se y lo que soy, es gracias a él.
- Venga, vayamos a la playa! – dijo Bunny cogiendo a Amy y Carola del brazo.
- Si! – contestaron todos.
Bajaron corriendo hasta llegar a la playa y aunque no se metieron en ella puesto que era Febrero y aún estaba fría, eso no fue impedimento para chapotear y mojarse un poco con ella.
- Señor Fernando! – le gritó Yenji – las habitaciones ya están preparadas!.
- Enseguidas vamos! – le contestó Fernando.
Dejaron de chapotear y subieron ala casa, subieron las escaleras dobles que había en el salón principal y llegaron al pasillo donde estaban las habitaciones. Yenji los había puesto uno en cada habitación, había sacado la ropa de cada uno, la había puesto en el armario y en los cajones, encima de cada cama de las chicas había colocado un vestido con sus zapatos y adornos, a los chicos les había dejado un traje de chaqueta y además, para distinguir la habitación de cada uno, había colgado fuera un cartel con el nombre de cada uno.
Las habitaciones de las chicas quedaban a la izquierda, cuyos balcones daban a l jardín principal, mientras que las habitaciones de los chicos quedaban a la derecha haciendo que sus balcones dieran a la playa, además, cada habitación tenía su propio cuarto de baño, así no tendrían que hacer cola y tampoco esperar para poder ducharse.
Las chicas al verlo todo, se pusieron revolucionadas, además de por ser chicas y siempre se tomaban las cosas con más ilusión, también, porque como bien les habían dicho Seiya y Yaten, no estaban acostumbradas a esas cosas.
Llegó la hora de comer y tras descansar cada uno en su habitación, bajaron a un pequeño comedor donde se sentaron y se pusieron a degustar la comida que Raika, la esposa de Yenji había preparado.
- Menuda pinta tiene todo! – dijo Bunny sentándose – mmm…!!!, está riquísimo!! - dijo tras comer un trozo de carne.
- Sí que es cierto – dijo Fernando – me alegra saber Raika que sigues cocinando igual de bien.
- Gracias señor Fernando – le dijo agachándose.
- No lo hagas – le dijo Fernando levantándola – sabes que eres como una madre para mí… no dejaré ni te permitiré que lo hagas – Fernando le dio un beso en la mejilla – me alegro mucho de estar en casa Raika.
- Y nosotros de volverlo a tener con nosotros Señor Fernando – le dijo Raika saliendo del comedor acariciándose la mejilla donde Fernando le había dado el beso.
- Qué os parece si después vamos a ver el Parque Odori? – le dijo Fernando a sus amigos – no está muy lejos de aquí.
Todos asintieron con la cabeza y sonrieron.
Cuando terminaron de comer, Bunny se levantó y pasó al lado de Kei ya que tenía que pasar por su lado para ir a la cocina, al hacerlo, el Cristal de Agua dio un pequeño destello que solo Luna y Artemís notaron, poniéndose los dos en alerta y mirándose entre sí.
Terminaron de comer y se fueron al Parque Odori. Fueron disfrutando del paseo, hablando, riendo, haciéndose fotos… Bunny y Seiya estaban disfrutando, reían, corrían, se abrazaban… entre ellos había más que miradas de complicidad, Ray y Fernando eran mas formales, ya que solo iban cogidos de la mano, Kei y Patricia eran los más cortados, caminaban juntos, en silencio y cuando se daban cuenta de que el otro lo miraba, se sonrojaban.
- Jo!, que envidian me dan! – dijo Carola.
- La verdad es que a mi también me gustaría estar así – dijo Amy sonrojada.
- Chicas, que nosotros estamos aquí… - dijo Yaten.
Amy y Carola se volvieron hacia Yaten y Taiki y les sonrieron, ambas los cogieron de los brazos y comenzaron a correr con ellos.
Sobre las 8:30 de la tarde llegaron de nuevo a la casa.
- Chicas y vosotros también, os acordáis de los trajes que habéis visto esta mañana? – preguntó Fernando.
- Si – contestaron todos.
- Pues ponéroslos.
Todos se preguntaron para sí mismos que para qué quería Fernando que se los pusieran, pero son las mismas, cada uno se fue a su habitación y se metieron a ducharse.
Cuando Bunny lo hubo echo, se lió en su albornoz y se acercó un momento a la habitación de Seiya.
- Toc, toc – llamó a la puerta – Seiya, puedo pasar?... – nadie contestó – Seiya? – Bunny se asomó abriendo la puerta.
Como no vio a Seiya, entró en la habitación y cerró la puerta, cuando fue a andar para ir al balcón, vio que Seiya salía del cuarto de baño sin nada puesto, tan sólo una toalla en la mano mientras se secaba el pelo.
- Aaaaaaaaaaaaaah! – Bunny gritó mientras se daba la vuelta con las manos en la cara.
- Bunny! – dijo Seiya todo colorado tapándose lo más rápido que pudo con la toalla – qué haces aquí?!.
- Yo… solo… bueno… quería… - Bunny no se aclaraba al hablar.
- Bunny – Seiya se acercó a ella – princesa…
- Yo… lo siento – dijo toda avergonzada y saliendo de la habitación.
Seiya se quedó mirando como salía de la habitación, no quiso decirle nada, ya hablaría con ella después, así que sonrió y se puso a arreglarse.
Eran casi las 10 cuando Yenji fue avisando puerta por puerta a las chicas para que fueran bajando, ya que los chicos ya estaban abajo.
Las chicas fueron bajando una a una, cada una de ellas estaba preciosa, eran vestidos de falda corta y de espaldas al aire, cada una llevaba el vestido del color de cuando se transformaban en Guerreros, pero en tonos pasteles, y con adornos en el pelo y flores.
Bunny fue la última en bajar, le daba mucha vergüenza bajar y ver a Seiya, pero también quería estar a su lado…
Todos estaban en el salón sentados, Yenji preparó la mesa del salón principal para la cena especial que Fernando había preparado especialmente para Ray.
Seiya estaba esperando a Bunny en la entrada de las escaleras, cuando Bunny empezó a bajar… estaba preciosa, parecía una verdadera princesa y el vestido que llevaba blanco, hizo que Seiya se quedara sin palabras…
- Princesa… estás… preciosa! – le dijo cogiéndola de la mano y haciendo que Bunny se pusiera colorada.
Entraron en el salón, vieron que todo estaba alumbrado con velas, había comida exquisita, una bebida parecida al vino, pero que no llevaba alcohol y una dulce música de fondo.
Seiya y Bunny se sentaron y dejaron que Yenji y su esposa Raika les sirvieran igual que a todos los demás.
Todos pasaron una velada verdaderamente romántica, a pesar de estar todos en la misma habitación, las parejas que en ella había sólo tenían ojos para la suya y aunque Amy y Carola no estaban con Taiki y Yaten, no fue impedimento, ya que Amy y Taiki se mostraron muy cariñosos entre ellos, quizás por el tiempo que últimamente pasaban juntos, al igual que Carola con Yaten.
Cuando hubieron terminado todos de cenar, en el salón de al lado había comenzado a sonar un vals, los chicos se levantaron y se dirigieron hasta allí para comenzar a bailar.
- Vamos a bailar?! – preguntó Bunny.
- Si, por qué?.
- Pues porque… porque… no sé – contestó toda avergonzada.
- No te preocupes princesa, yo te guío – sonrió.
Y se metieron al salón junto con todos los demás.
Fueron casi dos horas las que estuvieron bailando y el reloj casi rozaba las 12 de media noche, cuando decidieron hacer un descanso y salir a la terraza trasera que daba a los jardines y a la playa, allí se sentaron y bebieron algo fresco que Yenji y Raika les habían preparado.
Bunny y Kei coincidieron al sentarse uno al lado del otro, y sin saber muy bien como, ambos tuvieron a la misma vez la imagen del Milenio de Plata, el Cristal de Agua que Kei llevaba colgado empezó a brillar y sin Bunny poder explicar como, el Cristal de Plata volvió a aparecer de nuevo entre sus manos.
- Bunny, qué sucede? – preguntó Ray.
- Luna… - Bunny miró a Luna con preocupación y buscando una respuesta.
- Ha llegado la hora – dijo Artemís.
- La hora de qué?! – preguntaron todos.
- La hora de que el Príncipe Akío despierte por fin – dijo una voz.
- Guerrero Plutón! – dijeron Carola y Patricia.
- Para que todos podáis entenderlo, debemos de viajar al Milenio de Plata… - Guerrero Plutón hizo su invocación y retrasó el tiempo – hace mucho, mucho tiempo, en el Reino del Milenio de Plata, la Reina Serénity vivía junto con su esposo, el Rey Akihiro y sus dos hijos, el Príncipe Akío y la Princesa Selene. Cuando Metalia quiso conquistarlo, el Rey Akihiro huyó con el Príncipe, y lo escondió en algún planeta, que siglos mas tarde, supimos que había quedado custodiado por Guerreros Estelares. Desgraciadamente, el Rey Akihiro, en su intento de regresar al Milenio de Plata, fue descubierto por el ejército de Metalia y dado muerto en combate sin darle tiempo a decirle a la Reina Serénity donde había escondido al pequeño Príncipe. La Reina, al verse sola, decidió utilizar el Cristal de Plata para mandar a la Princesa, a Endimión y a las Guerreros a la tierra para así poder proteger a lo que más quería, aunque ello le costara la vida – Bunny y Luna tenían los ojos llorosos al volver a recordar todo aquello – antes de dejar al Príncipe Akío, el Rey Akihiro le entregó el Cristal de Agua para que no pudiera caer en las manos de Metalia, al igual que la Reina Serénity hizo con el Cristal de Plata.
- Pero… porqué esos recuerdos no despertaron a la misma vez que cuando descubrí que era la Princesa Selene? – preguntó Bunny.
- Porque la Reina Serénity pensó que al haber muerto su esposo, su hijo, también había corrido la misma suerte, y para que no tuvieras más sufrimiento, ya que estabais muy unidos, pensó que era mejor borrarte todos esos recuerdos – dijo Guerrero Plutón – pero, como bien sabes, en el futuro serás la Reina de Cristal Tokyo, estarás casada con Armando, tendrás a la Pequeña Dama y también a otra pequeña niña, las Guerreros seguirán custodiando tu seguridad, además, tu hermano, el Príncipe Akío, volverá a tu lado, se casará con Guerrero Júpiter y vosotros, Seiya, Taiki y Yaten, custodiaréis la seguridad del Príncipe Akío como Guerreros y mantendréis vuestra forma de chicos para siempre, además – Guerrero Plutón miró a Seiya – tu Seiya, aunque sabrás que la Reina Selene será muy feliz junto a sus hijas y marido, no podrás remediar amarla y luchar por ella cada vez que te sea posible, pero nunca le confesarás tu amor a la Reina por lealtad a tu Rey… - Guerrero Plutón miró a todos – las cosas siempre pasan por un motivo, así que tener cuidado…
Guerrero Plutón desapareció, las chicas se miraban entre ellas con cara de sorprendidas por todo lo que habían escuchado, Patricia miró Kei y no pudo evitar sonrojarse cuando él le devolvió la mirada, después de todo, iban a estar juntos pasara lo que pasara.
Bunny se quedó de pie y vio como el Cristal de Plata desapareció de sus manos convirtiéndose en parte del colgante que tenía para poder transformarse, nunca le gustó saber su futuro y en cambio, siempre se lo mostraban y no pudo evitar sentir pinchazos en su corazón al saber que Seiya seguiría estando a su lado, que la amaría siempre y que jamás se enteraría, después levantó la vista y miró a Kei, su hermano, y no pudo evitar que las lágrimas corrieran por sus mejillas.
- Bunny! – le dijo Ray al ver que salió corriendo hacia la playa.
- Espera – le dijo Kei a Seiya – déjame hablar con ella.
- Está bien – le contestó Seiya.
- Ray… qué ha sucedido? – preguntó Fernando.
- Has visto cual era y será la vida de las chicas y la mía.
- será mejor que nos vayamos dentro – dijo Taiki dándose la vuelta y caminando hacia dentro.
- Si… mañana será otro día – contestó Patricia.
- Seiya, no vienes?, Se… - le dijo Yaten antes de ser interrumpido por Taiki para que lo dejara solo.
Bunny llegó a la playa, se quitó los zapatos y comenzó a correr descalza por la fría arena hasta llegar casi a la orilla del agua, donde se tiró de rodillas, haciendo que éstas se hincaran en la arena, apoyó también las manos y con la cabeza agachada, siguió llorando haciendo que las lágrimas cayeran en la arena tras recorrer sus mejillas.
No sabía muy bien que sentir, estaba enfadada con Luna por no haberle contado nada respecto a su padre y hermano y todo lo demás que dijo Guerrero Plutón, ahora entendía porqué se oponía tanto cuando supo que quería estar con Seiya, porque estaban destinados a amarse desde lejos y que nunca podrían estar juntos, tampoco entendía porqué se sentía mal al no querer volver a saber nada más de Armando, cuando en verdad solo deseaba volverlo a ver y se sentía muy mal, porque tenía el remordimiento de que estaba engañando a Seiya, a pesar de saber que lo quería muchísimo y ahora también Kei… resultaba que tenía un hermano mayor que ella y no sabía como tratarlo.
- Odio ser quien soy! – dijo llorando y dando un puñetazo en la arena – porqué yo?... por qué a mí?... no es justo…
Se sentó en la arena, se cogió a las piernas que las tenía dobladas y siguió llorando.
- Bunny… - una voz la llamó a sus espaldas – puedo sentarme?.
- Si… - levantó la vista.
- Venga, no llores… - Kei le secó las lágrimas – para mí también es nuevo todo esto, y si te soy sincero, me asusta por un lado, pero por otro me alegra – miró a las estrellas – sabes?, siempre me he sentido muy solo, y por fin esta noche he comprendido muchas cosas que me ha pasado en mi vida y que no entendía… me alegra el saber que tengo una hermana – sonrió.
- Yo… - agachó la cabeza – sinceramente no se como tratarte, siempre me he refugiado en las chicas y en Armando… - comenzó de nuevo a llorar – y en cambio esta noche, me entero de que tengo un hermano, de que Seiya seguirá estando a mi lado y que no podremos ni tan siquiera hablarnos…
- Bunny… - la abrazó – desde que os conozco, siempre me he preguntado que qué hacíais juntos Seiya y tu, sois una pareja especial y hasta esta noche, no me he llegado a dar cuenta de lo que verdaderamente llegas a querer a Seiya… pero como bien has podido comprobar tu misma esta noche, el futuro nunca llega a estar escrito del todo y siempre pasan cosas que terminan cambiándolo… Seiya va a seguir estando a tu lado y te va a querer tanto o incluso más que ahora lo hace, lo tienes muy preocupado…
- Seiya… - susurró Bunny.
- Queridos hijos… - les dijo la Reina Serénity apareciendo ante ellos – Akío… mi pequeño Akío… - le dijo la Reina acariciándole la cara – y Selene… mi preciosa Selene… - hizo el mismo gesto – mis dos hijos juntos por fin… no debéis de pensar en el pasado, pensar que estáis juntos… e hija… sea lo que sea lo que acorra en el futuro, no te preocupes, Seiya va a estar a tu lado siempre, junto con las Guerreros, Endimión y tu hermano… y siempre podrás mirar al pasado y ver lo feliz que has vivido…
- Así es… - dijo la voz de un hombre.
- Papá?! – dijo Kei.
- Akío…, veo que el Rey Kakuyuke te supo cuidar muy bien, y tú, Selene… mi pequeña hija… apenas si te recordaba… os habéis convertido en dos grandes Reyes, seguir juntos pase lo que pase – el Rey Akihiro unió las manos de Kei y Bunny – y cuando nos necesitéis, no dudéis en llamarnos.
La Reina Serénity y el Rey Akihiro desaparecieron volviendo a la oscuridad a Bunny y a Kei, que seguían cogidos de la mano.
- Sabes Bunny? – miró sus manos – espero que nos conozcamos mejor y que pasemos tanto tiempo juntos como parece que pasábamos antes – sonrió – me alegra mucho de que seas mi hermana y pase lo que pase, yo tampoco voy a dejar que te ocurra nada.
- Gracias… - lo abrazó.
Se oyó dar pasos en la arena.
- Ah!, hola Seiya!, - dijo levantándose – mejor que os deje solos…
- Gracias Kei – respondió Seiya.
- Cuídala mucho – sonrió.
- Bunny… yo quería…
- Seiya… - le dijo Bunny con los ojos llorosos abrazándolo.
- Bunny… - le devolvió el abrazo pegándola más a él.
Así permanecieron unos minutos, los dos de pie, abrazados, bajo la luz de la luna que emergía entre la oscuridad de la noche y con el sonido de las olas al romper en la orilla.
Después se fueron hacia la casa, pero al llegar a los escalones para entrar al jardín, Bunny se dio cuenta de que había dejado los zapatos en la playa.
- Los zapatos!, me los he dejado en la playa!, voy a buscarlos…
- Mañana los cogemos – le dijo Seiya cogiéndola de la mano – ven, yo te subiré – y la cogió entre sus brazos.
- Pero… no… Seiya… - le decía Bunny toda colorada, haciendo que Seiya sólo se dedicara a sonreír.
Llegaron al pasillo donde se encontraban sus habitaciones y Seiya se dirigió a la suya.
- Pero… la mía está ahí… Seiya…
- Ésta noche necesito tenerte contigo – contestó con los ojos brillosos y con un tono dulce de voz que hizo que el corazón de Bunny empezara a palpitar rápido.
La dejó con cuidado encima de la cama, haciendo que a la vez, con la fuerza del peso, cayera encima de Bunny.
- Perdóname… yo… - Seiya se excusó mirando a Bunny a los ojos, sintiendo el aliento de ella y su respiración acelerada y casi rozándose sus labios.
- No… pasa nada… - contestó Bunny colorada y nerviosa.
- Estás tan bonita esta noche… - le dijo acariciándole la cara.
- Gra… gra… gracias… - tartamudeó.
- Princesa… no sé que será de nosotros en el futuro, pero… por ahora… déjame estar a tu lado… déjame tenerte cerca… - dijo casi susurrando.
- Seiya…
- Princesa… no he podido soportar el ver que te seguiré amando ahora y siempre y que no podré tenerte, y ahora que te tengo a mi lado, no quiero separarme de ti… sé que no tengo mucho con lo que poder compararme con Armando, pero déjame darte todo lo que tengo mientras pueda estar contigo… - sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas – eres lo único que me importa y que me importará y si te perdiera… yo… - dejó que una lágrima recorriera su mejilla – te quiero…
Seiya besó a Bunny con más cariño y dulzura que nunca, el corazón de los dos se aceleraba en cada caricia y beso y Seiya no paraba de repetirle a Bunny una y otra vez que la quería.
A la mañana siguiente, los dos amanecieron durmiendo juntos, tapados con las sábanas y abrazados.
Cuando Seiya se despertó, vió que Bunny seguía a su lado, tan bonita como siempre, así que no se pudo resistir y le dio un beso en la frente haciendo que se despertara.
- Buenos días princesa.
- Buenos días – dijo algo cortada.
- Has dormido bien?.
- Si…
Seiya sonrió y abrazó más a Bunny, después acarició uno de los hombros desnudos de Bunny, ella al mirarse y ver que casi no llevaba nada puesto, le dio mas vergüenza aún y se acurrucó más aún en Seiya, a pesar de que él estaba en la misma situación que ella.
- No te preocupes, voy a tu cuarto a traerte algo.
- Pero…
- Ssss… no hables fuerte… ya sabes que Carola siempre anda en alerta…
Seiya abrió la puerta con cuidado para no hacer mucho ruido puesto que aún era temprano y estaba todo en silencio.
Bunny se quedó metida en la cama, acurrucada con las sábanas y no pudo evitar sonrojarse al recordar la noche que había pasado junto a Seiya, cuando la puerta al abrirse la hizo salir de sus pensamientos.
- Hoy iremos al mirador y al teleférico del Monte Miwa, he pensado que ésta ropa la llevarás muy cómoda.
Seiya le enseñó un mono baquero de manga larga azul, un jersey blanco de cuello alto y las botas de montaña que le había regalado cuando estuvieron en la nieve.
- Qué te parece?, aunque siempre puedes ponerte otra cosa…
- Me gusta esa – sonrió.
Seiya dejó bien puesta la ropa en una silla y se acercó a la cama donde se sentó en el borde al lado de Bunny.
- Princesa, sobre lo de anoche… yo…
- Seiya… gracias – Bunny le cogió la mano – fue muy bonito y me gustó que fuera contigo… - se puso colorada.
- A mi también princesa – contestó también colorado.
- Seiya… perdóname por lo de anoche cuando salí corriendo, yo… no pude soportar que siguiéramos juntos en un futuro, pero a la vez tan lejos… me llegué a sentir hasta mal porque pensé que te estaba engañando, pero esque… no puedo imaginarme el no poder hablar contigo, el no mirarte… - se le pusieron los ojos llorosos apunto de llorar – quiero estar contigo, por eso, todo el tiempo que puedo estarlo, lo guardo como un tesoro…
- Bunny… - la abrazó.
Se oyó una campana.
- El desayuno está preparado – se oyó decir a Yenji por el pasillo.
- Pues vayamos a desayunar! – Seiya sonrió.
- Si – Bunny sonrió también.
- Y… Bunny…
- Si?
- Mi mayor tesoro, eres tú… - la besó.
Seiya dejó que Bunny entrara en el cuarto de baño para que se vistiera y peinara mientras él lo hizo en la habitación, sin poder evitar que le saliera una sonrisa cada vez que miraba la cama y recordaba lo que había pasado la noche anterior.
- Ya estoy! – dio Bunny saliendo del cuarto de baño.
- Vaya pedazo de turista que estás echa!, jajaja.
- No del todo… me falta la cámara de fotos, la mochila, el plano…
- Tantas cosas?
- Si – sonrió – las cogeré después de desayunar.
- Muy bien – le devolvió la sonrisa – nos vamos?.
Los dos salieron al pasillo donde se encontraron con Kei, Carola y Taiki.
- Buenos días! – les dijo Bunny muy contenta y sonriendo.
- Buenos días – prosiguió Seiya.
- Buenos días Bunny! – le contestó Carola.
- Qué tal la noche Seiya? – preguntó Taiki.
- Bastante bien…
- Hola hermana! – Kei apoyó su brazo en Bunny – buenos días! – dijo sonriendo.
- Buenos días… - contestó Bunny un poco cortada.
- a partir de ahora vete acostumbrando a que te llame así – sonrió.
- Pero eso no significa que te pases tío… - contestó Seiya algo celoso.
- Tranquilo, no te mosquees… - le dijo sonriendo – pero aunque no lo quieras, es mi hermana y tengo el mismo derecho a estar a su lado que tu.
- Bueno, venga… - se entrometió Bunny entre los dos – no os peleéis – cogió a Seiya del brazo y andaron mas rápidos que los demás.
- No se lo tomes en cuenta a Seiya – dijo Carola – esque es muy protector con Bunny.
- Si – prosiguió Taiki – hay veces que sus celos le pueden, pero es un buen chico.
- No os preocupéis! – sonrió – si yo no me lo he tomado a mal!.
- Por qué has dejado que te pusiera la mano encima? – le rechistaba Seiya a Bunny bajando las escaleras.
- Y qué de malo tiene?!.
- Pero…
- Seiya, no debes preocuparte, no va a pasar nada… así que deja de comportarte así, no me gusta que lo hagas… - dijo con tono triste.
- Lo siento, de verdad, no volverá a pasar – le da un beso en la mejilla – te lo prometo.
Seiya y Bunny sonríen y pasan al salón donde el desayuno estaba servido.
- Buenos días! – dicen Bunny y Seiya a la vez.
- Buenos días! – contestan todos.
- Cómo te encuentras hoy Bunny? – preguntó Amy.
- Si… anoche nos dejaste preocupados – dijo Patricia.
- Perdonar… pero ya estoy bien! – dijo con una gran sonrisa.
- Bien!, mejor que sea así, porque hoy es un gran día! – dijo Fernando – así que coger fuerzas!.
- Si!! – contestó Bunny con energía.
- Vaya, qué contenta estás esta mañana Bunny – le dijo Ray – esque te ha pasado algo?.
- No, nada – sonrió y se puso a comer.
- Buenos días! – dijeron Taiki, Kei, Carola y Yaten entrando por la puerta.
- Buenos días – contestaron los demás.
- Buenos días Kei – le dijo Patricia muy cortada cuando Kei se hubo sentado a su lado.
- Buenos días Patri – le sonrió – qué tal has dormido?.
- Bien… - Patricia sonrió.
Prosiguieron desayunando entre comentarios y risas. En la mesa se respiraba alegría y bien estar entre las miradas de complicidad de vez en cuando entre las parejas que en ella se encontraban.
Como era normal, Bunny siempre tenía que estar dando la nota y no iba a ser menos aquella mañana y más si había comida de por medio.
- Era mío!, yo lo había cogido! – refunfuñaba Bunny.
- Pero como no te lo comías, pues te lo he quitado – le decía Seiya entre risas.
- Pero era miooooo….! – Bunny estaba que lloraba – eres malo Seiya!.
- Toma – Kei le dio el sullo – yo no me lo voy a comer – sonrió.
- Pero… - Bunny se calló de pronto.
- Los hermanos mayores cuidan de los pequeños, no?.
- Si…
- Pues entonces ya está – volvió a sonreír.
- Gracias… - contestó cortada.
- De nada hermana.
Seiya miró a Kei con los ojos fijos, no quería sentir celos y más habiéndoselo prometido a Bunny, pero no soportaba que se metiera entre Bunny y él…, aún así, cuando vio que Kei se había dado cuenta de que lo estaba mirando y que le estaba sonriendo, no tuvo más remedio que devolverle la sonrisa, aunque fuera forzada.
Terminaron de desayunar y Yenji y Raika empezaron a recoger la mesa mientras que los demás subieron a su habitación para coger las cosas que le faltaban para salir de excursión.
En la puerta volvía a estar la misma limusina que había ido a recogerlos al aeropuerto.
- Nos vamos a ir ahí? – preguntó Yaten.
- Si, pasa algo? – respondió Fernando.
- Esque… todo el mundo va a estar pendiente de nosotros… no nos podríamos ir en otra cosa? – replicó Ray.
- Tranquilos!, nadie se fijará en nosotros! – dijo Fernando riendo – aquí la gente está mas acostumbrada que en Tokio.
- Pues entonces… a qué esperamos!, vamos! – dijo Kei cogiendo a Bunny.
Pero Bunny no dio ni un paso. Cuando Kei se volvió para ver por qué Bunny no andaba, vio que Seiya la tenía cogida de la mano y no paraba de mirarlo, su mirada era muy penetrante y daba hasta miedo.
Bunny hizo que Kei la soltara y se fue al lado de Seiya cogiéndole la mano muy fuerte.
Los demás se miraron entre ellos preguntándose que alguien hablara para que el ambiente se clamara.
- Venga, vamos Kei – Patricia le cogió la mano – vayamos a subirnos.
- Si – contestó Kei mirando a Patricia.
- Vamos princesa – le dijo Seiya a Bunny entrelazando su mano con la de ella.
Todos se subieron y el ambiente de camino hacia el teleférico y al Monte Moiwa era un poco tenso. Patricia estaba sentada al lado de Kei y no paraba de observarlo, estaba serio y no paraba de mirar a Bunny y a Seiya, por su cabeza pasaban mil cosas y todas referidas a ellos dos…
Llegaron a la ciudad y bajaron en la entrada del parque que iba al Monte Moiwa, desde ese sitio, tenían que caminar una media hora para llegar al lugar donde se encontraban los teleféricos.
Carola y Amy comenzaron a caminar junto a Yaten y Taiki. Ray, Fernando, Bunny y Seiya los siguieron y Patricia y Kei se quedaron un poco rezagados, detrás de todos y observándolos.
- Kei – dijo Patricia para romper el silencio entre ellos dos – qué te ocurre?.
- Nada – sonrió.
- Esque desde que anoche te enteraste que Bunny era tu hermana, yo…
- Lo siento – Kei se paró – lo siento porque sé que no te he hecho apenas caso y quisiera que me perdonaras, pero esque no se por qué, pero no puedo evitarlo, me siento tan feliz de tener una hermana…
- Kei, pero aunque eso sea así, debes de controlarte y pensar que Bunny tiene su vida y que tiene a Seiya a su lado… todas la queremos, al igual que los chicos, pero tú deberías de guardar más las distancias.
- Pero…
- Esque, cómo te sentirías tú si algún chico hiciera conmigo lo que tú con Bunny aunque no sea con mala intención?.
Esas palabras hizo que Kei pensara y entonces se dio cuenta de que a pesar de que él lo hacía con todo el cariño del mundo, si fuera otro el que se lo hiciera a Patricia, los celos se apoderarían de él…
- Patri… - le dijo Kei mirándola – de verdad que lo siento mucho – la abrazó – gracias por hacerme ver como se siente Seiya, te prometo que no va a pasar más – se quedó mirándola y acariciando su cara – te lo prometo.
- Eh!, qué hacéis ahí! – les gritó Bunny.
- Ya vamos! – le respondió Kei.
Así que Kei y Patricia comenzaron a correr hacia donde los demás los estaban esperando.
Cuando llegaron, Patricia cogió del brazo a Bunny sonriendo y haciendo que se separara de Seiya.
- Mira Bunny! – le dijo Patricia – ya se ven los teleféricos!.
- Ala!, qué bonitos! – se giró hacia Seiya ilusionada haciendo que él le sonriera.
- No estarán muy altos? – dijo Ray.
- Tranquila, yo estaré a tu lado – contestó Fernando abrazándola.
- Qué ganas de llegar! – dijo Carola.
- Ya queda menos – dijo Taiki – esperemos que no haya mucha gente…
Las chicas, junto a Taiki y Yaten siguieron caminando, Fernando se quedó esperando a que Seiya se acercara para preguntarle una cosa, pero vió que estaba hablando con Kei, así que corrió para juntarse con los demás y dejar que ellos dos hablaran tranquilos…
- Seiya… - empezó a decir Kei.
- Dime – contestó un poco distante.
- Quisiera pedirte disculpas… entiendo como te debes de sentir cuando me porto así con Bunny y de verdad que lo siento…
- Kei…
- Por favor, déjame hablar – Kei lo interrumpió – desde que sé que en nuestra vida anterior Bunny y yo éramos hermanos, no se porqué perno no puedo evitar portarme así, noto que hay un lazo muy fuerte entre nosotros y me hace mucha ilusión saber que tengo una hermana ya que solo tengo a Patricia, pero… también se que aún a pesar de serlo, que cada uno es este tiempo tenemos nuestras vidas y que Bunny para ti es muy importante, por eso me gustaría que me dieras una oportunidad, prometo que solo estaré al lado de Bunny siempre y cuando necesite ayuda y tu no estés, para protegerla, como haces tú… - Kei le tendió la mano a Seiya – amigos??.
- Si no queda otro remedio… - sonrió – al fin y al cabo, te serviré a ti también… amigos – le estrechó a Kei la mano.
- Gracias…
- No lo hago por ti, sino por Bunny, porque la quiero y sé que…
- Gracias!, gracias!, gracias!....
Seiya no pudo terminar de hablar porque Kei se puso abrazarlo y a saltar contento de alegría.
- Desde luego sí que sois hermanos, tienes hasta las mismas cosas que Bunny! – le dijo Seiya riendo.
- Jajaja… - Kei también reía – si ya te lo decía yo!.
Ambos comenzaron a caminar para alcanzar a los demás y no quedarse muy atrás, ya que cuanto más se iban acercando a ellos, más gente empezó a ver para ir haciendo cola para subir a los teleféricos.
- Seiya – le dijo Kei antes de acercarse más a los demás.
- Si?
- Vive cada momento junto a Bunny como si fuera el último que fuerais a pasar juntos. El amor que sentís el uno por el otro no debería de terminar como está proyectado, por eso has que cada segundo sea especial para los dos… - Kei lo miró – y hazla muy feliz, Bunny te ama y te amará más de lo que te puedes imaginar, incluso desde la distancia…
Seiya no pudo evitarlo y abrazó a Kei para darle las gracias, en el fondo no era mal chico y lo único que había echo había sido preocuparse por Bunny, que al fin y al cabo era su hermana pequeña, después, corrió hacia donde estaba Bunny cogiéndola y abrazándola.
- Seiya!.
- Tienes ganas de subirte princesa?.
- Si, pero mira cuanta cola…
- Ya verás…
- Qué vas hacer?
- Fernando – le preguntó Seiya – no podrías hacer algo por venir de la familia que vienes para colarnos y no esperar tanta cola?...
- Pues… ahora que lo dices… ahora vengo, haber si aún sigue estando trabajando un amigo mío aquí.
Fernando se dirigió hacia un pequeño hotel que había donde la gente se venía a pasar los días y poder dormir y quien no se quería ir a dormir, podía irse a pasar el día bien como un pick-nick o al restaurante que había.
- Vaya así que era verdad! – dijo un chico a la espaldas de todos haciendo que se volvieran.
- Ya te lo había dicho – dijo Fernando.
- Y quién es esa chica con la que te casarás?.
- Calla! – Fernando le pegó un codazo.
- Por la reacción debes de ser tú – miró a Ray que estaba toda avergonzada – Soy Mei Satoshi.
- Fernando, quién es? – preguntó Seiya.
- Satoshi y yo crecimos juntos aquí, era mi mejor amigo y el único que tuve aquí.
- Hasta que un día, sin decir nada a nadie se marchó – prosiguió Mei cogiendo a Fernando para darle un cocorotazo en la cabeza – jajajaja… bueno, como le he dicho a Fernando, os podía ayudar a pasar esta gran cola, así que tomad – repartió unos pases – con estos pases, en cualquier zona del parque que veáis el panda, enseñarlo y no tendréis dificultades ningunas, y siento tener que dejaros, pero he de volver al trabajo.
- Muchas gracias Mei – respondió Fernando.
- Haber si nos vemos pronto! – respondió Mei corriendo hacia el lado opuesto.
- Descuida! – contestó Fernando.
- Qué callado te lo tenías Ray… - le dijeron Carola y Patricia.
- No digáis tonterías! – rechistó Ray – yo no se nada de eso!.
- Venga… vayamos a subir al teleférico – dijo Kei – ya os enteraréis cuando sea el momento…
- Vamos princesa – Seiya sonrió a Bunny y le cogió la mano.
Comenzaron a caminar bordeando la gran cola de gente que había hasta llegar a la entrada donde había 5 chicos, cada uno estaba puesto enana entrada e iban contando a las personas para que entraran justas.
Cuando llegaron, vieron que en una de las entradas estaba dibujado el panda de los pases que Mei les había dado.
- Qué chico más guapo! – dijo Carola – eh!, perdona! – dijo corriendo hacia él.
- Qué le habrá visto?! – dijo Yaten – yo soy más guapo…
- Parece que alguien se ha puesto celoso… - le contestó Taiki haciendo que Amy se riera.
- Yo no me he puesto celoso!
- Si señorita? – le contestó el chico a Carola.
- Esque quería preguntarte que si con este pase, es por aquí por donde tenemos que pasar – le preguntó carola.
- Si. Cada vez que vea el logotipo, podrá pasar sin ningún problema – contestó el chico.
- Eh!, que es por aquí! – avisó Carola a los demás.
- Como si no lo supiéramos… - Yaten estaba molesto.
- Celoso… - le reprochó Taiki.
- Que yo no estoy celoso!!! – enfadó más aún a Yaten.
- Cuántos sois? – preguntó el chico.
- 10 – contestó Patricia.
- Entonces podréis subir todos de una vez, esque no está permitido subir más de 15 personas – dijo el chico – bien, como ya habéis pasado todos, ahora tenéis que seguir por este sendero, un poco más adelante os encontraréis a un compañero mío que os dirá donde tendréis que subiros.
- Gracias! – le contestaron todos.
Tras dejar atrás al chico que estaba en el paso, prosiguieron su camino sendero arriba.
Iban con paso lento, pero firme, puesto que el suelo comenzó a inclinarse poco a poco hasta que sin darse cuenta, comenzaron a subir por una ladera, ya que el teleférico estaba bastante alto.
- Qué bonito es todo esto! – comentó Amy al ir mirando de un lado a otro.
- Nosotras nunca habíamos estado aquí – dijo Patricia.
- Si… se respira tranquilidad… - dijo Ray.
- Pues yo estoy cansada! – rechistó Bunny – me duelen los pies de tanto andar…
- Siempre tan quejosa Bunny… - le contestó Patricia.
- Venga Bunny, que ya queda menos! – la animó Amy.
- Princesa, ya casi estamos – Seiya le sonrió y le cogió la mano para tirar de ella y que no se quedara atrás.
Después de caminar unos 20 minutos más, por fin, llegaron a la cima de la montaña. Se encontraban muy altos, tanto, que incluso algunas nubes que pasaban, se quedaban incluso más bajas que donde ellos se encontraban.
Subieron al teleférico, dentro había sillas para poderse sentar, pero prefirieron quedarse de pie para así poder contemplar mejor el paisaje.
- Ala… qué bonito! – dijo Carola pegada al cristal.
- Menudo lago! – dijo Kei.
- Mirad!, allí se ven más teleféricos – dijo Fernando.
- Mira las nubes, mira que pequeñas se ven las cosas desde aquí… - le decía Bunny a Seiya corriendo de un lado a otro dentro del teleférico.
- Bunny, esque no puedes ver las cosas sin correr! – le riñó Ray.
- Qué he hecho yo ahora? – preguntó Bunny.
- No ves que esto se mueve mucho??!! – contestó Ray.
- Ray, te encuentras bien? – le preguntó Taiki.
- La verdad es que quisiera bajar… - contestó Ray.
- Pues aún queda un poco para llegar… - le dijo Carola.
- Eh chicos… mirad aquel teleférico, qué es eso?! – preguntó Kei.
- Noto un aura extraña… - dijo Ray.
- Parece… - dijo Yaten.
- Tenemos que ayudarles, como suelte el cable, los va a matar! – dijo Seiya.
Mientras tanto, en el vagón mas cercano a ellos, Neit estaba subida en el techo, provocando la histeria de los pasajeros dentro e intentando romper los cables que sujetaban al teleférico para poder dejarlo caer al vacío y así coger las almas de los pasajeros y llevárselas a su señor Amón Ra.
- Y como llegamos hasta allí? – preguntó Patricia – desde aquí nos es imposible!.
- Seiya, no podrías con el poder que tienes, acercarnos más? – le preguntó Bunny.
- Lo puedo intentar – contestó Seiya – Estrella Luchadora de la Luna, dame el poder!.
- Estrella Creadora de la Luna – dijo Taiki.
- Estrella Curadora de la Luna – dijo Yaten.
- Cristal de Mercurio!.
- Cristal de Marte!.
- Cristal de Júpiter!.
- Cristal de Venus!.
- Cristal de Agua! – dijo Kei.
- Cristal Estrellado de Plata…! – dijo Bunny.
- Dame el poder! – dijeron todos.
Cuando terminaron de transformarse, las chicas se quedaron mirando a los chicos… no se habían convertido en "Guerreras", sino que seguían manteniendo el mismo estado de chicos.
- Ahora que he aparecido yo, conservaréis vuestro estado actual – dijo Guerrero Estelar Destructor – y si lo habéis hecho, es porque queréis ser chicos para siempre.
- Entonces… no nos transformaremos más en chicas? – preguntó Curadora.
- No – dijo Destructor si así lo queréis.
- Bien! – dijo Luchador, Creador y Destructor.
- Siento interrumpir chicos, pero… - dijo Guerrero Venus señalando el vagón.
- Si, es cierto – dijo Luchador – necesito que os cojáis de las manos y que concentréis todo vuestro poder.
Todos le hicieron caso, Fernando desde una esquina, miraba perplejo como los demás actuaban para salvar a aquellas personas sin importarles la suya; observaba a cada uno, la cara de tranquilidad y de seguridad que tenían… cuando de pronto, un aura comenzó a rodear a cada uno de ellos y casi sin darse cuenta, desaparecieron ante sus ojos.
- Chicos? – preguntó mirando de un lado a otro – donde estáis?!.
Miró hacia el vagón donde el enemigo de las chicas estaba intentando dejarlo caer, y observó que el cable que los sujetaba había sido partido, pero que en cambio, milagrosamente, andaba suspendido en el aire.
Fijó más la mirada y vió que las chicas estaban sobre él.
- Qué?!, porqué no ha caído el vagón al vacío? – dijo Neit furiosa.
- Nunca te permitiremos que gente inocente muera! – dijo Guerrero Luna.
- Vosotras?!, sois peor que las cucarachas! – contestó Neit muy enfadada.
Las chicas comenzaron a luchar contra Neit, cada una de ellas atacaba siendo también atacadas por Neit y alguna vez que otra, tiradas por los suelos.
- Guerrero Luna!, hoy será tu final! – dijo Neit atacando con su arco.
- Eso no te lo crees ni tu! – dijo Guerrero Marte – dragón de fuego!.
- Canción de agua congelante! – ayudó también Guerrero Mercurio.
- Venga chicos, saquemos a toda esta gente de aquí – dijo Destructor.
Las Guerreros entraron en el vagón y sacaron a todos los pasajeros que había dentro y poniéndolos en un lugar a salvo arriba, a la llegada del teleférico.
- Malditas seáis…! – gritó Neit muy enfadada – ahora veréis!.
Con tanta rabia mandó su ataque que hizo que Guerrero Júpiter y Guerrero Marte quedaran sujetas sólo con una mano al vagón y colgadas al vacío.
- Chicas! – Guerrero Luna corrió a ayudarlas.
- Aquí te quería yo ver!, arrodillada! – le dijo Neit poniéndole un pie encima para pegarla más al suelo y apuntándola con el arco y una flecha – mi señor me estará muy agradecido…
- Guerrero Luna! – dijeron Guerrero Mercurio y Venus.
- Venus, red de amor!.
- Crees que esto me va a detener?!, jajajaja… - reía Neit.
- Yo no me reiría tanto – sonrió Guerrero Venus.
Acto seguido, el ataque de Guerrero Venus se pegó más al cuerpo de Neit dejándola completamente inmóvil.
- Ahora es mi turno… - dijo Destructor – viento frío, congelación cristalina!.
Neit empezó a congelarse hasta el punto de quedarse completamente inmóvil, ocasión que aprovechó Guerrero Luchador para pegarle una patada y tirarla al vacío para que al caer al suelo se rompiera en mil pedazos.
- Estáis bien? – preguntaron los chicos ayudando a las chicas a incorporarse.
- Si.
- Pues es hora de irnos de aquí, no podré seguir con esta alucinación por mucho tiempo más… - dijo Luchador.
Mientras tanto, Fernando había llegado a la parada del teleférico y vió junto a todas las personas que había presentes, como el cable del teleférico terminaba partiendo del todo y caía.
- Ray… - dijo Fernando – chicos… dónde estáis?...
Fernando no paraba de mirar de un lado a otro con la esperanza de verlos aparecer en cualquier momento, hasta que por fin los vió subiendo por la ladera de la montaña y entre los pinos.
- Ray!...
Fernando echó a correr dirección a todos ellos y abrazó a Ray.
- Ray… menos mal que estás bien! – le dijo Fernando – y vosotros, lo estáis?.
- Si… si lo estamos… no seas tan pesado… - contestó Ray.
- Perdona… - le dijo Fernando soltándola y avergonzado.
Cuando llegaron arriba, se pusieron de nuevo en la cola del teleférico, ésta vez en otro diferente para hacer el camino de descenso.
Después del estufío que Ray le había dado a Fernando, éste no se había vuelto a acercar más a ella, mantenía la distancia y hablaba y reía con todos los demás.
Ray no paraba de mirarlo, sentía remordimientos por haberle contestado así, al fin y al cabo, Fernando lo único que había echo había sido preocuparse por ella, como siempre lo hacía y ella ni tan siquiera era capaz de agradecérselo… además, también se ponía en su lugar… había veces que recordaba lo que le había costado asimilar que era una guerrero, que era Guerrero Marte y pensó, que a Fernando tampoco le debía de resultar fácil el saber y el estar con una guerrero…
Les llegó el turno de subir al teleférico, ray era la última de todos ellos y Fernando iba delante de ella.
- Fernando…! – Ray lo cogió del brazo antes de que subiera al teleférico.
Fernando al ver que Ray lo había cogido se volvió y justo cuando lo hizo y sin esperárselo, Ray se abalanzó hacia él y lo besó.
Todos se quedaron sorprendidos ya que aunque sabían que ellos dos estaban juntos, nunca había habido muestra de cariño, sobre todo por parte de Ray y mucho menos delante de todos, ya que Ray para esas cosas siempre había sido muy fría y distante.
Aunque Fernando también se sorprendió de esa reacción, no dudó ni un momento y abrazó a Ray para sentirla más cerca de él y la besó con más ganas…
- Perdóname… yo… soy una estúpida… - le dijo Ray muy avergonzada a Fernando.
- No te preocupes… - le contestó Fernando con cariño – no pasa nada.
- Eh, tortolitos!, que el teleférico no espera! – les gritaron todos a la vez.
Ray y Fernando se miraron, se sonrieron y todo avergonzados, subieron a l teleférico con los demás.
