Elsa se despertó en mitad de la noche gritando y llorando. Al igual que había pasado durante toda la semana, las imagenes de todo lo sucedido con Marluxia se repetían en su cabeza. Miró hacia la mesa cercana a su cama y tomó el bote de pastillas que el médico le había recetado. Quiso volver a dormir, pero se acabó el sueño para Elsa aquella noche.


"¿Cómo te encuentras hoy, Elsa?" Un hombre con gafas y bigote estaba sentado frente a Elsa, con una libreta en la mano. "¿Consigues dormir con las pastillas?" Elsa mintió y asintió de manera distraída, jugando con las llemas de sus dedos mientras esperaba el resto de preguntas. "Creo que ha llegado el momento de que hablemos de lo sucedido." Elsa lo miró fijamente mordiéndose el labio inferior. "Necesito que hagas memoria de todo lo que sucedió ese día."

Elsa calló por unos instantes mientras recordaba la salida con Axel. El trayecto a casa. La despedida. Su padre. Y luego, luego el encapuchado, sus ojos azules, su pelo rosa, su mirada fría, su actitud manipuladora. Recordó la impotencia al no poder hacer nada por librarse de él. Volvió a sentir como si alguien le tirara del pelo, exactamente igual que lo hizo Marluxia mientras la llevaba al despacho de su padre. Recordó como su mente abandonó su cuerpo, y observaba todo desde la segura lejanía. Axel no llegó a tiempo. No hizo nada. Solo se quedó mirando como Marluxia la violaba sin compasión. La siguiente imagen era de Axel, llevándola al hospital mientras llamaba a gritos a un médico. Estuvo sola todo el tiempo mientras le hacían diferentes pruebas y llamaban a un psicólogo para que hablara con ella. No podía parar de llorar. No entendía como le había pasado algo así. Sus padres llegaron cuando pusieron a Elsa en una habitación a descansar. Estaba avergonzada de todo lo sucedido y no era capaz de mirarlos a la cara. Las vistas por la ventana le parecía un mejor consuelo. Sin embargo, por el reflejo del cristal si podía ver los rostros de sus padres. Su madre lloraba desconsolada mientras tiraba de las sábanas de la cama de Elsa. Su padre la miraba decepcionado con una expresión sombría en el rostro.

"No lo he vuelto a ver desde entonces." Dijo finalmente Elsa refiriéndose a Marluxia y asqueada al recordar todo lo que sucedió. Un nudo se empezó a formar en la boca de su estómago. El psiquiatra se quedó mirándola antes de anotar en su cuaderno.

"Has sido muy valiente Elsa. ¿Quieres que lo dejemos aquí?" Elsa asintió lentamente.


Axel no había conseguido dar con Marluxia en una semana. Sabía que alguien lo estaba ocultando, y ese alguien solo podía ser una persona. Por desgracia, Larxene había desaparecido del mapa completamente. A Axel no le quedó otra opción que acudir a su superior.

"Exijo saber dónde están." La voz de Axel era fría. Su mirada clavada en Xemnas.

"¿Qué asuntos son los que te preocupan, Axel?"

"Asuntos personales." Respondió Axel pasando la mirada a Saix. Este solo le respondió con una mueca de duda.

"Siento decirte que no puedo facilitarte tal información." Xemnas se puso en pie, por lo que Axel tuvo que alzar la mirada. "No puedo perder a miembros de mi Organización simplemente porque haya rencillas personales entre ellos. Supondría una gran pérdida económica." Xemnas le dió la espalda a Axel. "Debes aprender a separar el trabajo de lo personal."

Axel apretó los puños tratando de controlar la ira que surgía en su interior. Salió cerrando tras de sí la puerta de la habitación, captando la atención de algunos de los miembros de la Organización que andaban por allí. Xigbar se acercó, con una actitud divertida.

"Parece que se te han adelantado grandullón." Rió Xigbar golpeando a Axel en la espalda.

"¿De qué estás hablando?" Axel estaba desconcertado, preguntándoe si Xigbar sabía algo de lo sucedido con Elsa.

"Oh vamos, corren rumores de que Marluxia se ha adelantado con tu chica." Axel acorraló a Xigbar contra una pared cercana. "¡Eh!" Axel alzó su puño listo para propinarle un golpe a Xigbar. "¿Es que solo puedes bromear con eso tu?" Xigbar intentó defenderse. Axel se detuvo y comenzó a recordar.

La noche que había estado con Larxene, había estado hablando con Saix y los demás acerca de Elsa. Todos insistían en que estaba enamorado, pero eso le hacía ver débil. Admitirlo suponía ofrecerle en bandeja a Xemnas un motivo más para chantajear a Axel, y ya tenía suficientes. Recordó la excusa que puso. Solo quería acostarse con ella. Sin embargo, Marluxia no había estado por allí. Solo Larxene, que se lo llevó minutos después al baño.

Axel desvió el golpe hacia la pared, en lugar de la cara de Xigbar. Todo el sufrimiento de Elsa era por su culpa. Marluxia debió haberse enterado de lo sucedido con Larxene y decidió vengarse a su manera. Dejó a Xigbar atrás y comenzó a caminar hacia la salida de la nave.

"¡Axel!" Saix lo llamó mientras corría tras de su amigo. "¡Axel, espera! Puedo ayudarte." Esa frase hizo que Axel se detuviera y se girara para encontrarse con su amigo. "Solo necesitas demostrarle que son unos traidores de la Organización. Con eso, Xemnas te dará toda la información que quieres saber, y te dejara que te encargues de ello personalmente." Axel asintió lentamente. Saix lo miró y comenzó a marcharse, pero no sin antes volver a hablar a Axel. "Te dije que no iba a salir bien. Me equivoqué en quién saldría malparado, pero te avisé." Y con eso se marchó, dejando a Axel en mitad de la nave en la que se reunía la Organización.

Su teléfono emezó a vibrar. Dudo por unos instantes antes de cogerlo sin mirar. Debió haber mirado antes. La voz de Elsa lo llamaba desde el otro lado del teléfono. Un escalofrío recorrió toda la espalda de Axel. No podía colgarle sin decir nada.

"Estoy ocupado, Elsa." A Axel le dolía ser así con Elsa después de todo lo que había sucedido.

"Es importante." Axel notaba la angustia de Elsa por su tono de voz. "Necesito verte." Axel dudó durante unos minutos. Tenía el instinto de correr hacia ella y no soltarla nunca, protegiéndola así de todo lo malo. Pero ese instinto era callado por la razón, que le recordaba todo lo sucedido y el peligro al que Elsa estaba expuesta.

"Estoy muy ocupado ahora mismo." Axel apretó los puños clavándose las uñas en sus manos, intentando mantener su postura. Oyó como Elsa ahogaba un sollozo. "Intentaré acercarme más tarde." Tal vez la falsa esperanza de verlo evitaba que estuviera tan triste. "Intenta descansar mientras."


Axel se volvió a su piso unas horas más tarde. Se tumbó en su cama empezó a pensar en cómo acusar a Marluxia y Larxene de traidores, pero se distraía facilmente al culparse de todo lo sucedido. Su móvil vibró desde la estantería. Axel lo miró sin mucha atención. Era Elsa. Mirando la hora vio que había pasado 6 horas casi desde que le había dicho que se verían más tarde. No quería causarle más problemas, así que ignoró la llamada.


Elsa miraba ansiosa por la ventana de su habitación, esperando ver las luces de la motocicleta de Axel. Había conseguido que aceptara a verla después de haberle llamado cinco veces. De eso hacía casi media hora, justo el tiempo que tardaba en llegar a su casa. En ese momento el ruido de un motor apagádose captó su atención. Elsa corrió hacia la puerta principal, saliendo en pijama para lanzarse hacia Axel, pero se detuvo unos pasos antes de llegar a él. Axel la miró triste, sin acercarse si quiera. Elsa lo invitó a pasar. Era la primera vez que Axel no tenía que escalar hacia la ventana de Elsa. En todo momento, Axel mantuvo una distancia considerable. No quería incomodar a Elsa y en su cabeza no paraba de repetirse la imagen de Elsa gritando cuando Axel se acercó a ayudarla aquella noche.

"Creo que no debería subir." Dijo Axel al ver como Elsa comenzaba a subir las escaleras que daban a la planta superior. Elsa lo miró con preocupación y lo guió hasta el salón. Axel se dio cuenta del dinero que debía tener la familia de Elsa por la decoración del salón, basada en la cultura árabe. Elsa se sentó en un sofá, subiendo las piernas en el asiento. Axel decidió sentarse en el que estaba frente a ella, controlando la puerta de entrada. "¿Cómo estás?"

"Sobreviviendo." Contestó Elsa jugando con sus dedos. "No quería estar sola." Axel la miró. No sabía si debía de contarle la verdad, que todo había sido por su culpa, porque había sido incapaz de mantener sus pantalones en su sitio.

"¿Tus padres...?" Axel sabía que sus padres sabía algo, ya que los vio entrar en el hospital unas horas después, preguntando por ella. Por suerte para él, Baralai no se percató de su presencia, por lo que no podía asociarlo al problema.

"Mi padre sigue buscando al responsable." Elsa respondió vagamente. En ese momento, la puerta se abrió y un hombre con traje entró distraido. Su ateción se centró en Axel, que vio cómo su cara se contraía. Axel entendió qué hacer para acusar a Marluxia y Larxene.

"Hola." Axel saludó educadamente poniendose en pie y avanzando hacia la entrada, donde Baralai lo miraba. "Soy Axel, un amigo de su hija." Le tendió la mano a modo de saludo. Baralai se la estrechó y decidió acompañar a su hija y Axel en el salón, hablando de temas superficiales, hasta que finalmente se interesó por saber cómo se conocieron. Elsa se puso tensa y agachó la mirada. Axel decidió llevar las riendas de la conversación. "En una exposición de fotografía." Mintió Axel. "Los dos nos interesamos en la misma." Axel sonrió a Baralai, que escuchaba con atención.

"Elsa, trae algo para nuestro invitado. ¿No es así como te he educado?" Baralai no miró a su hija. Elsa se levantó sin decir nada. Axel la siguió con la mirada antes de volverse para Baralai. "¿Qué haces aquí Axel?"

"Hay sospechas de que alguien está intentando traicionar a la Organización." Axel se dio cuenta de que debía de ser precavido con sus palabras. "Estoy aquí para protegerle. Mi superior no quiere ponerle en peligro."

"¿Y qué hay de mi hija?" Baralai quería saber cuál era la verdadera relación entre Axel y Elsa. "No habrá comprado nada, ¿verdad?"

"Eso..." Axel calló por un momento antes de contestar otra mentira. "Entra dentro del pack de guardaespaldas." Axel sonrió y se dejó caer contra el respaldo del sofá. "Puede estar completamente tranquilo, no hay otro tipo de relación entre ambos." Baralai sopeo la situación. Si estaba en peligro no necesitaba que un inútil como Axel lo defendiera, pero con él, podía tener acceso a una mayor información de la Organización XIII. Acabó por aceptar la propuesta de Axel, cerrando el trato con un apretón de manos. "Solo quisiera pedir un favor. No comente nada de esto con nadie, aún no tenemos claro quién puede ser el sospechoso." Baralai asintió justo en el momento en que Elsa entraba en el salón con una bandeja y varias bebidas. Axel la miró y sonrió satisfecho. Solo tenía un objetivo: Vengarse por el sufrimieno de Elsa, y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ello.