-Va a ser una tarea algo complicada. Aunque si dices que tu amiga estaba resolviendo los misterios de este libro, es posible que haya dejado alguna traducción o alguna libreta con instrucciones.- sentenciaba Eimi hojeando el libro. Su hija le devolvía una mirada curiosa mientras lamía su helado de chocolate.

-Yo podría recuperarla...- murmuró la joven. La policía sigue sin dejar entrar a nadie al dormitorio, y Seira aún no recupera la consciencia. - La madre le dirigió una mirada aprensiva.-

-Pero debes tener mucho cuidado. Aquel hechicero sigue suelto y no sabemos de lo que es capaz.- El corazón de Meimi dió un vuelco. Recordaba la amenaza de Erasmus en sus sueños, que el siguiente en ser atacado iba a ser su enamorado, Daiki Asuka.

-Es verdad mamita.- chilló Meimi.-Pero estoy muy preocupada. Ese malvado me...me...-le temblaron los labios. Eimi se acercó a su hija y le pasó un brazo por los hombros.- me dijo que también lastimaría a Daiki!- La mujer besó en la frente a su hija adolescente, que se sintió reconfortada en un estremecimiento.

-Solo quiso asustarte. Ese sujeto aún no debe tener tanto poder según lo que me has contado.- habló dulcemente Eimi.- De cualquier modo, resolveremos esto juntas y nadie más saldrá lastimado.- aseguró. La verdad es que la madre de Meimi le había mentido. Ella tenía tanto miedo como su hija, pero se negaba a demostrarlo. No tenía idea de como acabaría todo el embrollo en el que se habían metido. Pasaron los minutos, y después las horas, mientras Meimi observaba como su madre hojeaba el libro y se esforzaba por encontrar algún significado con la ayuda de un diccionario del idioma inglés moderno. Al final, la mujer se levantó, con el pelo esponjado y despeinado.

–No puedo. Es demasiado complicado. Esta lleno de acertijos y metáforas que no logro descifrar.- se acostó sobre el sofá, dándole un sorbo a la taza de te que le tendía Meimi.- Y no tenemos mucho tiempo. Creo que lo mejor será que vayas al dormitorio y trates de recuperar los escritos de tu amiga. Deberás hacerlo esta misma noche- Meimi se retiró a su habitación, compungida. La incertidumbre de aquella situación le molestaba mucho. Habían llamado al hospital aquella mañana, pero la novicia Seira aún no despertaba. Parecía, según los doctores, como si hubiese perdido tanta energía que el desmayo la puso en coma. No podían explicarse como había pasado, ya que fuera de aquella herida en el brazo, la monja estaba completamente sana. Era como si algo o alguien le hubiese robado la energía y vitalidad de un golpe.

Meimi reparó en que también estaba cansada. Sin pensarlo apenas, se tumbó en la cama, donde se quedó dormida casi de inmediato.

Pocos minutos después de que la chica cerro lso ojos y se perdió en la incosnciencia, Jack habló en sus sueños... Su cara aparecía ominosa entre imágenes difusas.

-Meimi, Meimi, estas ahÍ...?- El hombre parecía preocupado y serio. Más de lo habitual que en días anteriores , lo cual estresó a la joven pelirroja.

-Jack, que ocurre? - le respondió la chica -Necesito tu ayuda, sabes como podría detener al hechicero? Mi madre y yo tratamos de traducir el libro, pero no pudimos descifrar ni una palabra. Me da miedo que ataque a...alguien más...- gorjéo recordando al chico que le robaba el sueño.

-Es complicado, Meimi. Podría ayudarte, pero el hechizo se esta debilitando.- gruño mientras su cara se volvía más borrosa e indefinida.- He estado luchando con él desde hace días, y es cada vez más fuerte. Disculpa que no haya podido evitar que te atacara en sueños. Pero...- La voz de Jack empezó a distorsionarse, como si estuviese sonando a través de un aparato de radio descompuesto. -si dices que tu amiga dejo escritos, debes obtenerlos ahora...- El rostro del último heredero de los Lancaster se deformaba cada vez más, teniendo una apariencia menos humana. La tensión en la pesadilla de la joven iba en aumento. Las palabras de Jack se iban tornando cada véz mas confusas e ininteligibles.

-Jack, Jack, no puedo entenderte. Que quieres decirme'?- chilló Meimi mientras su desesperación iba en aumento. Las imágenes y los sonidos eran cada vez mas caóticos mientras el sonido del viento en el desierto iba siendo cada vez más invasivo. Y escuchó aquel cántico tenebroso, cada vez más fuerte.

Rbidzi dzi sze midra, Szo thudzi, Rbi' bra bash mirbidzi szo dor szo modzi drarbi morbidradzi

De nuevo la oscuridad total. Los cánticos dejaron de retumbar en la mente de la joven. Y si previo aviso, la escena cambió. Estaba en una habitación de una casa que no conocía. En la pared a su derecha, había un enorme librero lleno de novelas de detectives. A su izquierda, una pared con posters de autos y motocicletas. Y justo al lado de la ventana, un chico de pelo negro dormía plácidamente cubierto por una colcha con estampados. Meimi lo reconoció, y la sangre se convirtió en hielo en sus venas y en el corazón. Era la habitación de Daiki. El silencio sepulcral inundaba la escena, mientras ella se acercaba lentamente a él.

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Apenas era un murmullo, pero lo escuchó. El cántico se estaba haciendo presente. Meimi decidió enfrentarlo, aunque estaba muerta de miedo.

-Se que estas ahí, hechicero.- murmuró, sin querer despertar a Daiki, que gruñía y gemía entre sueños.- No funcionará este truco dos veces conmigo!.-

-Estás asustada, mocosa?. Te tengo en mis redes y no escaparás. - se carcajeó el mago.

-Ya no te tengo miedo!- espetó la joven. - Deja de meterte en mi cabeza, y déjanos en paz! Todo esto no es más que una ilusión, no lograrás engañarme!- concluyó.

Y quién dice que esto no es o no será real?Este será el futuro de tu amado Daiki Asuka, si sigues obstruyendo mis planes...Presta atención, niñita...- soltó una risa macabra.

-La ventana se abrió con gran sigilo y sutileza. Por ella entraba una delgada figura fantasmal cubierta con un túnica con capucha. Meimi no pudo moverse. Un golpe de pánico hizo que el corazón casi se le escapara por la boca. Erasmus su avanzó hacia la cama del joven detective musitando sus rezos en aquel idioma extraño.