Sailor Moon no me pertenece, le pertenece a la genial Naoko Takeuchi, ella es mi ídola! Aunque esta no sea una continuación de su historia los personajes son los mismos… este es mi Universo Alterno de Serena Tsukino y sus amigos!

Chicas aquí esta mi advertencia, este es un fic dedicado exclusivamente a Darien y Serena… cero posibilidad de otra pareja Aunque si quieren variar lean mis otros fics .

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.:El Antifaz de la Luna:.

By: TaNiTaLoVe

Estarás esperando…. Que un puñado de estrellas te vaya a buscar

O estarás atascada… en el borde del cielo y no puedes bajar

No sé… no sé

Estarás confundida… y no sabes la ruta que llega hasta aquí

O será simplemente… que no quieres venir…

¿Que será que no llegas?

Este mundo ya es duro y más duro sin ti

¿Qué será porque tardas?

Van pasando los años y no estas aquí

¡Corre, salta, despega!

Dale cura a este amor que no sabe morir

No me niegues la risa…

Cúrame con tus alas… Milagro de Abril

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(Capitulo 10)

HELIOS TSUKINO

Pese a todos los intentos Rini no consiguió un "Si" que le permitiera visitar el día de hoy a la señora Nitsuko y a su nueva amiga Hotaru. Sin embargo se conformó con la promesa -casi obligatoria- de su madre a llevarla el día sábado a la residencia Chiba.

Serena partió a la oficina donde sabía que aun le quedaba mucho trabajo por terminar, lo bueno es que cada día tenía mas deseos de ir. Por toda la empresa se rumoreaba el profundo cambio que ha tenido la 'jefa' ya que, si bien la vieron llegar profundamente devastada el primer día, no tardó en ponerse al corriente con el trabajo y lo mas sorprendente fue la sonrisa a flor de piel -además del cambio de look- que regalaba a todo aquel que se le cruzara ¿Sería posible que el solo hecho de separarse rejuveneciera a la triste y sombría Reina Serenity? Eso es lo que muchos piensan pero sin duda lo que mas sorprende a su secretaria y mano derecha es el sinnúmero de oportunidades que la ha sorprendido hablando sola o riéndose por nada o SUSPIRANDO.

El amor…

"Buenos días señora Serena"

"Dentro de poco seré nuevamente Señorita y espero que les quede claro" – Anunció con un jubilo casi exagerado.

"Serena te esperan en la oficina"

"¿De verdad? ¿Y quien es?"

"No lo sé, nunca lo había visto antes"

"Ah" – Serena sonrió picadamente "Seguramente es Darien"

Dándole las gracias a Eli se adentró en la oficina pero lo que encontró ahí era lejos lo que Serena imaginó.

"Artemis" – Esa visita solo podía significar una cosa.

"Buenos días señorita Serena" – Hizo un gesto de saludo muy conocido por la joven.

Serena no supo que decir ni hacer, es mas, quedó estática.

"Tal vez deberíamos comenzar por un abrazo" – Si… definitivamente ese era un buen comienzo. Serena no lo dudó un segundo y se lanzó a los brazos cariñosos de Artemis, uno de los mayordomos de la mansión Tsukino. Más que mayordomo siempre fue parte importante de la familia.

"Hace mucho tiempo que no nos veíamos" – Pronunció la rubia entre lagrimas.

"Si, el tiempo se nota en ti" – el hombre contempló el cabello y el rostro de la rubia con añoranza. – "Eres una rosa e todo su esplendor ¿A quien debo este cambio?"

"Jeje" – Serena se ruborizó – "Se nota que a pesar del tiempo sabes todo lo que ocurre en mi vida"

"Si y tu sabes ya a que se debe mi visita ¿No?" – La sujetó de los hombros cariñosamente.

"Si" – Respondió mecánicamente.

"El señor Helios se ha recuperado casi completamente y quiere verte"

"¿En serio?" – Aunque Serena se puso muy contenta por la noticia anticipaba una larga conversación entre ambos con muchos tirones de orejas por parte de su amado padre.

"Es bueno que sepas que pese a todos los intentos no podrá volver a caminar"

"Me lo suponía, pero me conformo con que me recuerde y haya asumido todo"

"Fueron cuatro años muy difíciles para él, créelo"

Fuera de la oficina Darien iba llegando con un inmenso ramo de flores para la persona mas maravillosa que ha conocido. Estaba dispuesto a robarle tiempo como sea.

"Disculpe, la señorita Tsukino está ocupada en este momento"

"No se preocupe, estoy seguro que querrá verme" – Darien le guiñó un ojo a la mujer cosa que la hizo sonrojar.

Darien encontró la puerta entreabierta y aprovechó para echar un vistazo por sea caso estaba en algo demasiado importante. La vio parada a unos dos metros de distancia con un hombre de cabellera blanca y de un traje igualmente blanco. Este la tomaba de un hombro mientras que Serena bajaba la mirada.

"Es importante que sepas que tu padre quiere saber la verdadera historia de la pequeña dama y tu deber es decirle quien es el verdadero padre"

A Darien le latió el corazón muy rápido, se sintió como en una teleserie venezolana. ¿Decepcionarse? Estaba seguro que no lo estaba pero si un poco desencajado, de todos modos no es algo muy educado escuchar tras las paredes y definitivamente no entraría prepotentemente a exigir la verdad ¿Qué hacer?

La mujer al ver que Darien se quedó estático con el puño levantado a punto de tocar la puerta decidió ayudarlo. Caminó y tocó la puerta de la oficina pero como esta estaba junta decidió empujarla de inmediato poniendo en evidencia la presencia del joven de cabellera oscura.

A Serena no le costó mucho comprender la situación: La palidez en su rostro, el ramo de flores en la mano izquierda a punto de caer y esa mirada de culpabilidad.

"Darien…"

"Lo siento, estas ocupada… volveré mas tarde" – Dio la media vuelta y se marchó rápidamente. Serena quiso alcanzarlo pero no podía dejar a Artemis solo y decidió que después arreglaría la situación personalmente.

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"Ese muchacho… por lo que vi se conocen muy bien, las flores seguramente querían decir algo ¿es tu nuevo novio? Me parece algo precipitado para mi gusto" – Ambos salían de la empresa con rumbo al estacionamiento.

"Darien no es mi novio Artemis pero si tuviera que decidir entre Diamante y él obviamente lo elegiría a él… además ¿Qué hay de malo en querer comenzar de nuevo?"

"Y que hay del joven Seiya" - ¡Otra vez la misma historia! Serena suspiró resignada.

"Somos amigos"

"Vaya ¿Ya te olvidó?"

"Lo dudo, pero sabes que nunca lo veré de otra forma" – Le recordó a lo que Artemis se cruzó de brazos.

"Bueno, Luna te comprende y por eso te encuentra toda la razón, pero en mi caso siempre pensaré que el joven Seiya fue y será el mejor esposo, además de un buen padre para la pequeña dama"

"Jajajaja Artemis ¿Tan pronto llegas me recomiendas mi mejor futuro?" – Le reclamó entre risas, sabia que él nunca cambiaría.

"Tienes razón, no debo hacerlo, pero como segundo padre para ti me preocupo"

"Y estás en todo tu derecho… pero no hoy" – Pidió.

Serena invitó a Artemis al carro, sabía que si no, de seguro se irían en metro o en taxi como es costumbre del hombre.

"Por cierto tal vez es bueno que sepas que Luna y yo estamos casados"

"¿¡Qué?" – Serena sacudió el carro violentamente pero eso ni intimidó a Artemis quien ya estaba suficientemente acostumbrado a esa clase de consecuencias. – "¡Pero como no me avisas!"

"Si lo hicimos pero esas cartas jamás llegaron a su destino"

"¿Y como lo sabes?" – Serena lo miró incrédula.

"Por tu reacción" – La rubia se calmó un poco pero aun se sentía confundida ¿Cómo es posible que ella nunca se haya enterado de algo tan importante? – "También tenemos una hija. Su nombre es Diana y es seis meses menor que la pequeña Dama"

"Eso no es justo, me debiste avisar"

"Recuerda que prometimos que no volverías a saber de nosotros si te casabas con Diamante Stevenson y ahora que estás separada es otra historia"

"No es justo" – Repitió enojada. – "¿Cómo que seis meses menor que mi hija?"

"Pues, cuando partimos con el señor Helios Luna ya estaba embarazada y aunque ella te quiso contar e incluso te mandó postales y otras cosas tu jamás respondiste"

"Nunca las recibí" – Le recordó malhumorada. – "Uff como pasa el tiempo"

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Darien obligatoriamente fue a trabajar aunque hubiera dado cualquier cosa por reportarse enfermo, incluso pensó en ir donde su amigo Ricardo a pedir alguna licencia… pero decidió que la mejor forma de sobrellevar una noticia de tamaña importancia era trabajando.

Lo peor de su condición era tener que darse cuenta que Setsuna siempre tuvo la razón y que él solamente fue un tonto que creyó ciegamente, aunque no se sentía mal por creer en ella sino porque se daba cuenta de lo humana que es.

"Darien, deberías irte"

"Papá, no te sentí llegar ¿Por qué dices eso?"

"No estás rindiendo nada" – Le señaló toda la oficina y Darien se dio cuenta de que en todas esas horas a penas había comenzado el trabajo. – "No te preocupes, te cubriré con tal que me cubras mañana"

"Está bien" – Después de darle un beso en la mejilla a su padre tomó su chaqueta y salió.

¿Qué hacer ahora? No sabía, lo único que tenia claro que encerrarse en su habitación era sinónimo de tortura sicológica. Quería distraerse y evitar pensar mal de Serena, necesitaba algo que le tomara toda su atención. Una señal… algo.

De pronto sin saber cómo llegó hasta el frontis de un hotel muy conocido. Antes hubiese pasado de largo pero ahora quería hacer algo que no se había animado hace mucho tiempo. Estacionó su carro.

.:Flash Back:.

Perezosamente abrió los ojos, la luz del sol le molestaba. No reconocía la habitación por lo que supuso que lo vivido esa noche no fue solo un sueño. Se sentó pero las cosas no sucedieron como pensaba, la joven con la que pasó la noche ya no estaba ¿Dónde estaría? Eso era lo de menos ya que estaba seguro de que volvería.

Se levantó semidesnudo para contemplar el paisaje de Tokio en la mañana. Aplaudió fuerte para contemplar que las luces se prendían, la tecnología es sorprendente. Apagó las luces con dos aplausos. Entró al baño de la habitación dispuesto a darse una ducha suponiendo que posteriormente a eso encontraría a la joven sentada en la cama, tal vez con el desayuno. Eso no ocurrió.

Ya estaba completamente resignado a que la joven volviera temprano y lo peor de todo es que se había dado cuenta que tenia tan solo una hora para volver. Debía vestirse deprisa y lo único que tenia a mano era el disfraz de caballero sudado. Hizo una mueca de desagrado.

Estaba a punto de irse cuando recordó que olvidaba el antifaz, no es que lo necesitara demasiado pero lo quería dejar de recuerdo. No lo encontró por ningún lugar pero si encontró el antifaz de la joven sobre la mesa con un lápiz cruzado.

"Que extraño…" – Lo tomó y lo contempló, se dio cuenta que en el reverso habían unas inscripciones con letra bastante pequeña y unos dibujos bien graciosos en sus extremos.

Fue la noche más increíble. Lamento que no nos volvamos a ver

Darien se desinfló. Al principio no le importó demasiado pero pasando los minutos necesitó saber de que se trataba la situación, se sintió engañado. Definitivamente las cosas no iban a quedar así.

En la suite nunca encontró algo que le dijera de quien pertenecía, ni ropas, ni documentos, absolutamente nada y para colmo cuando decisión salir la puerta se cerró tras él y no pudo entrar mas. Bajó el ascensor profundamente disgustado, en ese momento la hora era lo de menos. Se abrieron las puertas y lo primero que vio fue la recepción en la entrada del frente. Fue entonces que se dio cuenta que la joven lo había llevado por una entrada mas oculta.

"Debe ser alguien muy importante, tal vez mayor… no es solo una niña" – Lo dedujo recordando el cuerpecito de la chica.

Se acercó al mesón de atención decidido.

"Disculpe señor ¿Me podría decir quien es el dueño de la Suite del ultimo piso?"

"Es…"

"Ya se fue y pidió que su identidad no fuera revelada" – Un hombre de mas edad con el cabello un poco blanqueado interrumpió las palabras del recepcionista. Darien no lo podía creer.

"Espere, espere ¡Se trata de una niña! Tiene que decirme quien es"

"No" – y con una ultima mirada de advertencia hacia el recepcionista el hombre desapareció por una misteriosa puerta.

"Dígamelo por favor" – Suplicó Darien aun sabiendo que por mucho que rogara nunca lo sabría… o al menos no en ese lugar. La pregunta era ¿Dónde buscar?

.:Flash Back End:.

Nunca la pude encontrar… o más bien no pude continuar con la búsqueda ya que unos cuantos días después decidimos ir a los Estados Unidos a probar un tratamiento que le alargara la vida a mi hermana. Ese año para mí fue el peor de todos.

Caminó hasta la recepción. Aun recordaba muchos detalles aunque el hombre que ahora estaba atendiendo era distinto al de hace mas de cuatro años. ¿Preguntar o devolverse? El tema estaba cerrado, tiene a Serena y eso es lo único que debería importarle.

Serena le recuerda tanto a esa misteriosa mujer, es como si paranoicamente la viera en cada acto, en su letra, en sus dibujos, en su cabello, en el espejo, en sus sueños y en sus pesadillas. ¿Se estaría volviendo loco? ¿Sería que un hombre como él no estaba hecho para disfrutar de una relación amorosa? ¿Por qué aun tiene que doler?

"Señor ¿Puedo ayudarle?" – Darien volteó al escuchar esa voz dispuesto a decirle que no necesitaba nada y que se iría de inmediato pero lo que salió de sus labios fue otra cosa.

Es el mismo hombre de hace aquel tiempo. Ahora está algo mas viejo y arrugado pero aun puede reconocerlo.

"Quiero hablar con usted"

"No entiendo porque señor, que yo sepa no nos conocemos… o tiene algún reclamo en contra del Hotel" – Contestó pasivamente.

"No, no" – Se excusó de inmediato. Tal vez había sonado demasiado acusador en preguntar. – "Es algo privado y tal vez no lo entienda si se lo explicara…" – Comenzó a enredarse.

"Si gusta puede seguirme y así ordena sus ideas" – Lo invitó con el mismo carácter pasivo casi implacable.

Ya estoy en esto y no puedo retractarme, además este hombre a estas alturas no me recordará y si le puedo sacar al verdadero dueño de la suite en aquella época podría tener alguna referencia para… solo para saber porque no pienso buscarla. No por el momento.

El hombre lo condujo por la misma puerta misteriosa en donde desapareció aquella vez y comprobó que se trataba solo de una sala de estar donde lucían algunos sillones de apariencia cómoda, una chimenea grande como la de los cuentos y algunos retratos y otros cuadros. Sin duda un ambiente acogedor.

"¿Desea que le sirva algo de beber?"

"Oh, no muchas gracias" – Aunque el ambiente era agradable Darien venia a algo muy puntual y la espera lo hizo inquietarse.

"Veo que tiene mucha prisa o demasiada curiosidad" – El hombre le regaló una media sonrisa sin perder la compostura. – "Pero no lo culpo. Nadie me visita desde hace muchos años así que de vez en cuando me permito tratar lo mejor posible a las personas creyendo que a su vez me entregaran un poco de su amabilidad…"

Darien no sabía si lo que el hombre trataba de hacer era hacerlo sentir lastima o alargar la espera, de todos modos lejos de sentirla Darien se impacientó mas. El hombre se acercó con una tasa de te. Se vio obligado a aceptarla.

"Desde que murieron mis mas grandes amigos estoy solo en este lugar y lamentablemente hace mas años quedé viudo y no tengo hijos. Es una verdadera lastima. Debí hacerle caso a mi mujer" - Tomó un sorbo de su té y Darien aprovechó de hacer lo mismo notando el delicioso sabor.

"Yo… ehh, yo hace unos años, casi cinco para ser mas preciso estuve aquí, en el hotel una noche un veintiocho de junio" – Pausó para escuchar lo que el hombre diría pero este no dijo nada. – "Esa noche hubo una fiesta de disfraces organizada por una chica que al parecer era bien importante pero ese no es el tema" – El hombre asintió lentamente como un siquiatra escuchando a su paciente, Darien se sintió algo tonto. – "Bien" – Dijo forzadamente – "Esa noche conocí a una mujer que en ese tiempo se disfrazó de ángel y me llevó hasta la suite del quinto piso, la que cubre toda la planta"

"Sé a cual se refiere" – Darien se sintió un poco mas tonto. Claro ¿Cómo no lo iba a saber si trabaja aquí?

"Oh, si por supuesto" – Se disculpó y volvió tomar aire. Ya que comenzaba a perder la paciencia consigo mismo. – "Yo quiero saber a quien pertenece esa suite o a quien perteneció en ese tiempo"

"Ahora la Suite Rey no pertenece a nadie pero… si mal no recuerdo yo prometí que no diría nada"

"¿¡Que? Entonces usted recuerda todo y me tuvo aquí haciendo el ridículo" – Se paró precipitadamente y lo encaró.

"Yo recuerdo que fue usted quien quiso relatarme los hechos" – En ningún momento el semblante del hombre desapareció. Era horrorosamente pasivo.

"¡Eso sucedió hace casi cinco años! Yo necesito esa información"

"Comprendo. Esa suite perteneció a unos muy queridos amigos míos, lastima que murieron"

"¿Murieron? ¿Eso quiere decir que ella está muerta?" – Tal vez eso era lo que necesitaba saber y en cierto modo se sintió mejor, pero de todos modos se sorprendió mucho. No esperaba una noticia así.

"No exactamente" – Aclaró.

"Si no está muerta entonces dígamelo por favor" – Darien se inclinó ante el hombre quien estaba sentado justo en frente. – "La he buscado durante años y quiero saber donde encontrarla, que fue de ella, si signifiqué algo para ella alguna vez"

"Ella se casó y tiene un hijo" – Dijo el hombre en palabras que parecieron puñales en el corazón del pelinegro.

Darien bajó la cabeza unos momentos para pensar. Luego volvió a mirarlo esta vez con los ojos aguados.

"Dígamelo por favor, haré lo que sea, lo que sea" – No importaba que estuviera casada, el solo hecho de conversar con ella lo haría olvidarla o tal vez desilusionarlo para que así pudiera continuar con Serena sin ese fantasma.

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"Deberían volver a la mansión Tsukino" – Dijo Serena bajando se su carro y analizando la fachada del edificio en donde estaba hospedado su padre.

"No creo que sea lo mas recomendable sabiendo que aun se percibe el pestilente aroma de Diamante Stevenson"

"Si, eso es razonable" – Serena siguió a Artemis quien la condujo por la entrada y luego por el elevador.

"Don Helios se alegrará mucho al verla, es su sueño desde que recobró la conciencia" – Comentó con una sonrisa pequeña pero destellante.

"Espero que no se le quite esa felicidad al verme. Lo he decepcionado demasiado"

"…"

Llegaron hasta el destino. Artemis caballerosamente le ofreció la mano a la rubia para que lo siguiera. Tocó la puerta tres veces y luego esperaron hasta que se escuadrón unos pasos desde la lejanía. Una mujer conocida para ambos abrió la puerta.

"¡Ahh! ¡No puede ser! ¡No puedo creerlo!" – Se lanzó a abrazar a Serena sin siquiera mirar a su esposo. Este solo negó con la cabeza. – "¡te ves bellísima! Eres toda una mujer"

"Yo también te extrañe demasiado Luna, demasiado" – Ambas lloraron abrazadas por un rato hasta que la mayor se alejó suavemente invitándola a pasar.

"Ven, estamos muy contentos de tu visita y quiero que conozcas a alguien ¡Diana!"

Se escuchó a la lejanía el ruido alborotado de pasos cortos a toda velocidad y luego por un corredor apareció la pequeña figura de una niña de cabellera gris y enormes ojos también grises. La pequeña se intimidó y quedó quieta.

"Diana acércate, ella es Serena"

"¿Serena? ¿La hija del abuelo?" – Preguntó con inocencia.

"¿Abuelo?" – Esta vez fue Serena la que tenia la duda.

"Abuelo le dice a Don Helios de cariño"

"Ahhh, entiendo"

La niña se acercó aun tímida y la saludó de la misma manera.

"No te preocupes Serena, ella es así con toda la gente extraña, ya verás que cuando se conozcan bien se llevarán excelente"

"Si, lo sé" – Dijo con una sonrisa.

De repente por el mismo corredor de donde apareció la pequeña Diana se asomo un hombre en silla de ruedas escoltado por Artemis. Serena fue victima de miles de emociones mientras el hombre recién coincidía con su mirada.

"¿Serena?" – Pronunció Helios.

"Papá" – Serena no lo dudó un segundo. Aunque hubiesen pasado los años y el aspecto cambió un poco aun seguía siendo el mismo.

Serena caminó hasta llegar en frente de su padre y en un acto descontrolado se lanzó a sus brazos y comenzó a llorar con todo lo que sus ojos podían. Llanto amargo que contagió al hombre y sin duda al resto de la familia.

"Mamá ¿Porqué todos lloran?"

"Lloramos de felicidad hija, de felicidad"

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"¿En verdad quiere conocerla?"

"Si, eso es lo que quiero"

"¿Por qué tanto interés si tan solo se vieron una vez?"

"Pero eso fue suficiente para que jamás me la pudiera sacar de la cabeza"

"No sé que decir… pero supongo que tiene derecho a saberlo ¿No es cierto? Después de todo han pasado casi cinco años y ella no debe recordarlo… además solo tenia dieciocho años"

"¿Dieciocho años?" – Realmente estaba espantado ¿Una mujer de dieciocho años fue capaz de jugar con él y hacerlo caer como a un niño?

"Así es, y me sorprende que hasta ahora no sepa de quien se trata si fue exactamente ella quien organizó la fiesta de disfraces y mas aun la hija de mis mejores amigos que días después murieron"

Se sentía estúpido, tonto. Teniendo la verdad así de cerca nunca la pudo ver. Que ciego fue, era tan obvio ¿Quién mas podría haber tenido tantas facilidades dentro del hotel? Pero aun tenía una duda que más que duda era una confusión y aunque no lo quería creer y aunque se empeñaba en no creer algo en su corazón no le permitía descartar esa posibilidad. Tal vez siempre lo supo.

"Después de ellos la suite pasó a ser de los Stevenson ¿Los ubica?"

"¿Eh? Si, los ubico"

"Claro, porque la única hija del matrimonio tuvo que casarse apuradamente debido a su embarazo. Fue 'la comidilla del pueblo' durante mucho tiempo ¿Y cómo no serlo? Si mas encima es la dueña de…"

"No siga por favor… no siga" - ¿Por qué le dijo que se callara? ¿No quería seguir escuchando? ¿No quería saber el nombre de esa mujer? ¿O es que prefería que ella misma se lo dijera ahora que estaba más que seguro? Tal vez era así.

"¿No? ¿Por qué no? ¿No era usted quien quería saberlo? Bueno de todos modos no le he dicho el nombre de la joven y si no quiere saber mas eso me deja libre de culpa. Ya no he roto ninguna promesa" – El hombre se puso de pie y lo invitó cortésmente a salir. – "Me da mucho gusto que me haya visitado y si cree que por viejo me he convertido en desmemoriado… creo que ya le he demostrado que no es así. Le deseo suerte y una cosa mas" – Lo tomó del brazo antes que saliera – "Me gustaría que le dijera a esa desconsiderada que sería bueno que se haga un espacio en la agenda para venir a visitar a un viejo amigo de la familia" – Esta vez Darien si pudo ver una gran sonrisa radiante en el rostro del viejo. Pero a penas si pudo despedirse.

Si antes quería hablar con serena y explicarle su pasado ahora era doble el propósito, sea como sea le sacaría la verdad y de una vez por todas se acabaría su sufrimiento. Aunque no podía negar que el hecho de descubrir la verdad lo llenaba de una felicidad peligrosa e incontrolable ¿Cómo actuar? ¿Odiarla o amarla aun más? Si algo ha aprendido en el transcurso de su vida es a escuchar y estaría dispuesto a hacerlo.

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Serena hablaba entre lagrimas lo mucho que lo ha extrañado, lo mucho que le hizo falta y lo mucho que sufrió todo el primer tiempo al saberse sola.

"Tantas malas decisiones que tomé. Si hubieras estado a mi lado de seguro no habría sido tan tonta… pero no fue tu culpa y ahora me alegro que estés aquí conmigo para que conozcas mi vida y veas lo bien que me hice cargo del legado de mamá y también para…. Para que conozcas a mi hija papá" – Esto ultimo lo dijo con timidez ya que sabia lo moralista que era su papá.

"Yo también me alegro de estar aquí y lamento no haberme podido recuperar tan pronto como hubieses querido. Fui un tonto ya que sabia que tu madre nos había dejado y eso era un golpe muy duro para mi… solo quería morir pero ella me lo impidió, ella sabía que tenia que hacerme cargo de su tesoro mas grande… tu" – Serena volvió a estallar en lagrimas.

"Los decepcioné, les fallé a todos incluso a mamá y mas a ella ya que me casé con un hombre malo y tardé demasiado tarde en poder desligarme… fui cobarde y dejé que me utilizara"

"Lo bueno es que ya pasaste por esa etapa y liberaste a tu hija del martirio al cual tu misma te estabas aferrando para castigarte por tus malas decisiones… yo también soy así. Yo no quería recuperarme y pensaba que quedar en condición vegetal o encerrarme en mi mismo era mi castigo por no poder salvar a mi mujer pero luego comprendí que había algo mas importante que mi mujer me obsequió y fue en ese momento que recordé el porque sigo vivo. Tu hiciste lo mismo, recordaste que tienes un tesoro mas grande porque luchar y darle un futuro mejor y abriste tus alas y eres libre"

"Gracias papá" – Ahora si sentía que podía morir en paz. Aunque sabía que su padre algún día retomaría el dichoso tema estaba tranquila. Le diría la verdad.

"Como ha pasado el tiempo" – Dijo Don Helios para cambiar de tema. – "Han pasado casi cinco años y ya estoy repleto de canas, pareciera ayer que aun te veía con tus odangos que tanto me gustaban ¿Aun tienes a esos amigos tuyos de la infancia?"

"Si, aunque alguna vez creí perderlos me di cuenta que siempre estuvieron cerca mío y solo era cuestión de estirar la mano para que ellos pudieran tomarla. Soy verdaderamente feliz acompañándolos en sus sueños"

"¿Aun quieres estudiar arquitectura?"

"Ya lo estoy haciendo. Dentro de poco estudiaré mi segundo año"

"Me alegro mucho por ti ¿Dónde esta tu hija?"

"Está en el jardín y precisamente la quería ir a buscar para que almorzáramos juntos. Estoy segura que querrá conocerte"

"Y yo conocerla a ella ¿Se dan cuenta Artemis, Luna? Soy abuelo, ya soy abuelo"

Serena sin dudar salió del condominio para buscar a su hija mas temprano, la ocasión lo ameritaba. Solo que cuando llegó encontró coincidió con alguien mas que venia llegando desde el otro extremo.

"¿Darien? ¿Por qué--?"

"Serena, Hola" – Aunque la saludó de manera mas distante y fría, de pronto la abrazó fuertemente. Luego de la misma manera la soltó.

"¿Sucede algo Darien? Te noto extraño ¿Qué haces aquí?"

"Venia a buscar a Rini para que después fueras al departamento a buscarla y así pudiéramos hablar"

"¿Pensabas avisarme?" – Esta vez Serena lo miró con recelo.

"Obvio, pero primero quería pasar a buscarla para que ya no pudieras decirme que no"

"Es una lastima, ya tengo planes con ella" – Serena lo embistió sin poder ocultar mas su felicidad. – "¡Mi padre volvió Darien! ¿Entiendes? ¡Mi padre volvió! ¡Después de cinco años está aquí conmigo!"

"Pe-pe"

"No, Darien ahora no te lo puedo explicar pero prometo pasar por el departamento cuando vuelva y explicarte todo ¡Estoy tan feliz!"

"Me alegro" – Aunque en verdad no lo estaba ¿No que había muerto? – "Entonces te espero ¿A las 7?"

"Yo te llamo" – Lo volvió a abrazar nuevamente estallando de felicidad. Darien notó que había llorado ya que sus ojos aun estaban hinchados.

Serena entró al jardín al tiempo que Darien se subía a su carro y emprendía marcha a su hogar. La tarde se le haría larga.

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Como era de suponer el llamado no llegó a las siete sino a las nueve

"Lo siento Darien es que se me pasó la hora y Rini está tan feliz jugando con Diana -después te digo quien es ella- seguramente llegaremos un poco mas tarde y ya sabes que Rini tiene que dormir así que te prometo que mañana hablaremos ¿ok?"

¿Cómo podían torturarlo de esa manera? Su mente divagaba por todos lados. El baúl de los recuerdos estaba esparcido por toda la cama y el antifaz junto a la última nota ambas escritas a mano reposaban en su pecho. Pensar. Lo único que podía hacer en estos momentos era pensar.

Ring ring

Su celular estaba en el living y no tenia deseos de ir por él.

Ring ring

Era ya la tercera vez que llamaban ¿levantarse o no? Ya era demasiado tarde, había dejado de sonar. Si lo hacía una vez mas contestaría.

Ring ring.

"¿Hola? Ohh… eres tu"

Rato después Darien estaba en un conocido restaurante para él. Alguien le tocó el hombro y este volteó para encontrar al dueño del llamado urgente.

"Kakyuu, que gusto verte" – Una exuberante pelirroja estaba en frente a él. Cualquiera en el lugar de él hubiera caído a sus pies pero Darien la conocía muy bien.

"Igualmente mi querido Darien"

"Así que ya volviste de tu viaje. Quien lo diría, yo creía que tu sueño era imposible y ahora te veo convertida en una arqueóloga" – Ambos estaban disfrutando de unos tragos sentados en la mesa donde siempre iban a comer.

"Si… he debido soportar de todo pero aquí estoy ¿Aun recuerdas lo bien que lo pasamos?"

"Como olvidarlo" – Media hora después la pelirroja ya mostraba signos de ebriedad. Darien aun estaba sobrio y recatado.

"¿Aun te gusta el chocolate caliente por las mañanas?" – La mujer ahora estaba echada en la mesa.

"Siempre ha sido así"

"Ya ves, han pasado dos años y has cambiado mucho. Estas mas guapo y yo estoy llena de polvo y moretones"

"Jajaja con polvo y moretones aun sigues siento bella"

"¿Aun lo crees así?" – La mujer de momento pareció ida, pero súbitamente respondió. – "A veces me arrepiento de haberte dejado, tal vez si me hubiese quedado a tu lado habrías terminado queriéndome de verdad"

"Kakyuu…" – Posó una de las manos sobre el hombro de la pelirroja.

"Déjame, a veces me pongo así… soy tan débil ante el alcohol" – Aunque Darien notó que sus ojos estaban cubiertos de lagrimas.

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Esta resultó ser una mañana fresca y para la rubisima jefa de Nocturne, era el renacer del fénix. Se dio cuenta que al ver a su padre no extrañaba tanto a su mamá ya que sabía que ella estaba presente de alguna manera.

Por fin se había dado cuenta de ello.

Y como si de iluminaciones religiosas se tratase se dio cuenta que no cumplió la promesa hecha la noche anterior. Se dejó caer en la cómoda silla y pensó en la mejor excusa, tal vez disfrazar un poco la verdad o simplemente confesarle que lo olvidó ¿A que hombre le gustaría saber que lo han olvidado? Ella sabe que él le ama, sus primas se lo ha dicho millones de veces y se siente ahora como si tuviera un billete de lotería ganador y no tuviera el más mínimo interés en cobrarlo.

Suspiró pensando en lo absurdo de la comparación.

Lo llamó pero algo le decía que no contestarían, tal vez su sexto sentido. No contestó. ¿Llamarlo al trabajo? Sabía que era muy temprano para que él estuviera ahí y de todos modos jamás supo el número.

¡Dios! Que feliz estaba, nada podía opacar la felicidad que irradiaba su ser, incluso la gente notaba una belleza inexplicable y fuera de lo común.

Tomó las llaves del carro y decidió darle las explicaciones correspondientes en persona, tal vez con eso vería que está verdaderamente avergonzada y así aprovecharía para contarle un poco mas sobre su padre y la familia escondida que aun le quedaba.

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"¡Darien!"

El pobre hombre saltó asustadísimo al escuchar un feroz grito de reclamo. Casi parecía que el tiempo se había retrocedido ya que esta clase de "Buenos días" era solamente costumbre de… ella.

"ay… ¿Qué te sucede ahora?" – Respondió el pelinegro desperezándose.

"Sucede que el despertador está sonando y tu ni si quiera te das por advertido ¿vas a trabajar?"

Solo entonces Darien giró su cabeza y ahogó ese molesto ruido. Entonces volvió a mirar a Kakyuu.

"Si, hace un tiempo que trabajo con papá"

"Oh" – Aunque ese "Oh" vino acompañado de una mueca de desagrado o reprobación. – "Estoy calentando agua, yo también tengo que salir, no he visto a mis padres… jejeje… que curioso, vine a verte a ti antes que a mis padres. Bueno de todos modos ellos ni saben que estoy aquí y de seguro me van a retar por desperdiciar mi tiempo y mi carrera… tu los conoces ¿verdad?" – Y mientras Darien oía una voz a lo lejos se levantaba lentamente.

Pronto pasó al lado de la chica y se introdujo al baño.

"¡Oi que molesto!" – Y junto a otras maldiciones mas se fue a la cocina a preparar el resto del desayuno.

Pasaron unos cuantos minutos hasta que tocaron la puerta ¿Serían los padres de Darien? Dejó el mantel y fue a abrir la puerta.

"Oh, pensé que eras otra persona ¿Qué buscas?" – Fueron las palabras de la joven al notar que la persona que estaba en frente no era quienes creía. Era una rubia vestida de traje y con unos inmensos ojos de confusión.

Serena podía ser despistada algunas veces y podían olvidársele cosas pero tenia la sensación de haber visto a esa chica en algún lugar y si la trataba con esa confianza tal vez se conocían.

"Bu-Busco a Darien" – la chica arqueó una ceja tratando de encajar algunas piezas. La observó de arriba abajo y luego sin decir más se hizo a un lado para dejarla pasar.

En la mente de Serena pasaban una y mil ideas de quien podría ser esa mujer ¿familiar, prima, hermana perdida, amiga… novia?. Como fuera dudó en pasar. Algo le oprimía el pecho, señal inequívoca de un mal presentimiento.

Finalmente pasó, no se iba a quedar con la curiosidad.

"Y… tu ¿Qué eres de él?" – Se detuvo para encararla ¿decirle que es la novia? Pero si Darien le ha dicho otra cosa quedaría en el papel de tonta.

"Soy amiga" – Lo pensó mejor – "Una muy buena amiga"

"Oh" – Ese 'oh' también venia acompañado de una mueca de desagrado. – "Ha cambiado bastante desde que nos divorciamos"

Serena abrió los ojos sin poder evitar la sorpresa.

"Claro, es comprensible que muchos sucesos de su vida los ignore completamente ya que no hemos tenido tiempo de hablar ¿pero porque tenia que llegar ella ahora? Justo cuando soy mas feliz… supongo que estoy siendo duramente castigada por hacerlo esperar"

Con los ojos empapados en lagrimas y ocultando la mirada se dirigió a la puerta pero antes de poder abrirla fue atajada del brazo.

"No te angusties" – Esta vez la joven estaba seria. – "Es una broma… es soltero"

Serena sintió que se liberaba de un gran peso y suspiró disimuladamente. En ese momento la cara de la pelirroja volvió a ser hostil.

"Pero no te hagas ilusiones ya que pronto dejará de serlo, esta vez vengo para quedarme" - Solo entonces Serena pudo recordar algo mas de esa joven.

También en ese momento la puerta del baño se abrió dejando que el vapor inundara el pasillo.

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Notas de TaNiTaLoVe:

¡¡¡Hola!

Al fin me digno a actualizar… es que la vez pasada actualicé muy rápido y ahora no tuve tiempo para terminar de hacer este capitulo. Espero puedan perdonarme por ello. ¿les gustó el capitulo? Si, yo también lo noté, está lleno de sucesos nuevos e interesantes, pero del siguiente en adelante iré desenredando esta maraña de ideas. Jejeje solo ténganme paciencia.

Oh Oh oh! Últimamente donde no he podido escribir (es que mi computadora también se puso en huelga) se me han ocurrido nuevas ideas que están exigiéndome salir a la luz y no podré evitarlo por mucho tiempo, es que tampoco es la idea llenarme de fics y no poder terminarlos, así que me apuraré un poco mas con los capítulos de este y de otros fics mas que tengo y así podré iniciar una nueva historia.

¿Se dieron cuenta que ya llego un año con esta historia? ¡Un año! Por dios que no he avanzado casi nada con esta historia y siendo que ya podría llevarla en el capitulo 20… es que soy algo mediocre ¡Pero prometo cambiar este año ya que me he puesto las pilas y voy a estudiar señores! ¡Si! Ya no mas año sabático, ahora que soy independiente ("") de mis padres puedo comenzar con otra etapa importante de mi vida que es el estudio universitario.

Voy a estudiar diseño grafico y voy a ser completamente feliz!

Como les iba escribiendo ya llevo un año completo con esta historia y debo confesar que soy muy feliz ya que con esta supe que tengo buenas ideas a parte de lo que es el universo Sailor Moon y que soy buena escritora ¡gracias chicas! Este triunfo propio es en gran parte (si no es que en mayoría) gracias a uds!

Estoy tan feliz… tan feliz y tengo tanta determinación en mis decisiones que a partir de hoy estoy a dieta jejejeje (solo espero aguantar uu)

Bueno como en este ultimo tiempo no he podido responderles sus reviews (Hoy tampoco) prometo que cuando tenga Internet (Tranquilas que ya falta poco, no pienso estudiar sin Internet) les responderé todas sus preguntas y pasaré un DIA o varios chateando con uds para aclararles las dudas y contarles sobre mis nuevos planes.

Ah! Les doy un aviso para todas aquellas que leen estas historias y que son amantes de la pareja S/D y que les gusta el misterio hasta el final o quienes les gusta la pareja S/S que igual seré un poco benevolente, que hace algunos meses atrás inauguré una muy buena historia, un universo alterno donde las chicas son jóvenes en etapa adolescente, con las mezclas de sentimientos y todas esas cosas que nos pasan cuando somos jóvenes (incluyendo las taquicardias al ver un chico bonito jejeje) la historia se llama Metamorfosis (Como el primer volumen del manga Sailor Moon) se las recomiendo, es que en los primeros dos capítulos tuve muchos lectores pero en el tercero muy pocos y me anduve deprimiendo pero acabo de actualizar junto con esta para que lo lean y me suban el animo o me digan que es un asco y así la saco n.

Ya ya ya… me voy, y de paso descansaré mis manos que arden de tanto escribir.

Hasta el prox capitulo!

(''·.·TaNiTaLoVe·.·'')

26 – Ene - 2006