— ¡Salud!

Se escuchó un grupo de risas masculinas, mientras el cristal de los vasos hacia el típico "clin" del brindis. El lugar estaba lleno y más que nada de hombres, mujeres habían pocas y las que estaban presentes cobraban servicios.

Sakura al entrar le dio un golpe en las costillas a su capitán, sonriendo disimuladamente. La imagen del antro no era alentadora, no estaba acostumbrada al humo del cigarro, le picaba la nariz y con un gesto de desagrado se abanicó con una mano.

Yamato en cambio la guio hasta la barra donde solo pidieron dos cervezas, la pelirosa no aceptó algo más fuerte y él estuvo de acuerdo, podrían terminar en problemas y eso era lo que menos necesitaban.

Las miradas no tardaron en posarse en los recién llegados. Sakura estaba despampanante, si bien no era un atuendo muy regular en la joven, le sentaba de maravilla. Un vestido negro ceñido al cuerpo de strapples y una chaqueta color rojo a media cintura, quizá ella lo encontraba algo sencillo, pero para los buitres de aquel lugar era maravilloso.

Conversaron de cosas triviales, trabajo, clima, amores y cada vez ella se iba sorprendiendo de lo encantador que podía ser su capitán, un caballero romántico estaba escondido tras esa dura capa de hielo que se encargó de alimentar en ANBU.

El castaño se deleitó con la historia de amor que contaba Sakura, los sentimientos y resentimientos que sentía por Sasuke, sus frustraciones y penas. Al final ella terminó siendo una de las conexiones más importantes del tiempo para el último de los Uchiha. De alguna forma y sin contar lo del "amor", Yamato admiraba la fortaleza y la voluntad de Sakura… si él estuviera en el mismo caso, no sería tan paciente y tampoco perdonaría los intentos de asesinatos. En definitiva le envidiaba la nobleza y la humanidad que él alguna vez perdió en el pasado.

Sakura estaba atenta a lo que pasaba a su alrededor, obviamente dio con la mesa en donde estaba Genma y compañía. El capitán dejó en claro las intenciones de solo "demostrar dominación" Sakura creyó que era el momento perfecto y le indicó sutilmente a su capitán que la abrazara por la cintura.

Yamato sin dudar mucho la agarró de la cintura, casi sin tocarla.

— ¿Es una broma? Capitán, tiene que ser más cálido. — tomó la mano de él y enseguida le dijo que apretara y acercó su torso a su pecho.

Tragó con dificultad, tenía el permiso de Sakura para tocarla así que tendría que aprovechar aquella inaudita oportunidad, claro sin contar esa noche estúpida en la que estaban ebrios.

Tranquilidad y ninguna molestia, estuvieron en aquella posición más de diez minutos. Sakura también hacia el "papel" de interesada de vez en cuando lo acariciaba en el brazo o pasaba un dedo por su torso mientras contenía la risa.

Cuando ya era suficiente de juegos y Yamato estaba satisfecho con la cita y además había logrado que sus colegas escupieran sus bebidas en el momento que Sakura le daba un pequeño beso cerca de la comisura de los labios. A la perspectiva de la mesa detrás de ellos, pareció un beso en la boca.

Se prometió no tomar más de lo debido, pero si no fuera por ese par de copas en la sangre no se hubiera atrevido jamás estando sobria a besar a su capitán, de todas maneras estaba tan segura del amor que le tenía a Sasuke que esa acción fue insignificante, pero atrevida a la vez.

Yamato sin muchos problemas, dejó a Sakura en el departamento marchándose enseguida y agradeciéndole por todo. Su ego se restauró considerablemente y no dudaba en salir de nuevo con ella, a su parecer era una mujer divertida.

— Maldito Sasuke con suerte. — Dijo para si el castaño.

.

.

.

Todo era un caos, Ino era un caos, Sakura era un caos y Hinata no se había visto en todo el día. Estaban retrasadas, la boda daría inicio en cinco minutos y el vestido que la pelirosa había elegido le quedó muy ajustado, no le subía en la parte de sus caderas.

— ¡Te dije que mucho chocolate engorda! Y ahora que, ¿Qué usaras? Y ¿Por qué no te probaste el vestido más temprano?

— Te juro que me lo probé hace una semana y estaba perfecto… no entiendo.

— Es tarde para comprar otro… demonios Sakura, aquí no hay algo elegante como para asistir a una boda tan importante. —Ino revolvía el armario de la pelirosa con el ceño fruncido, si algo detestaba la rubia era andar apurada.

La pelirosa se paseaba nerviosa por la habitación y mirando su reflejo en el espejo. No encontraba mayores cambios, podría haber subido un kilo o dos pero no lo notaba… o quizá el vestido se achicó en la lavadora… si eso debía ser.

— Mira que suerte, esto es sencillo y fino… póntelo— le tiró una prenda que no había visto en su vida — ¡ya! — ordenó la Yamanaka.

Sakura rápidamente se acomodó aquel vestido, era de gasa color beige con un forrado de seda por dentro, ajustado en la cintura y holgado hasta los muslos. Era precioso, le dirigió una mirada a Ino quien le apuntó una cajita que había escondida a los pies del closet.

— Había un papel. — la rubia le pasó la nota. Y observó como la cara de Sakura se iluminaba.

"Pensé en ti apenas lo vi. Disfruta la boda de Naruto.

Sasuke U."

— No puedo creer que se haya tomado la molestia…

— Sasuke… ¿el mismo Sasuke que conocemos? — preguntó Ino incrédula.

— El mismo.

— Tiene buen gusto, al menos mejor gusto que Sai… encaja contigo. — sonrió

— Esto me pone tan contenta, cerda. — suspiró.

— Ya basta, me dan celos… menos mal que estas maquillada, ahora solo faltan los zapatos y nos vamos.

— Si, mamá. — rio la pelirosa.

.

.

.

Aquel día era perfecto para aquella fiesta, un sol cálido y los pétalos de las flores de cerezo danzaban al compás de la música ambiental. Fue todo muy bonito y no pudo evitar derramar unas cuantas lágrimas. Nostalgia invadía los corazones de cada ninja y civil presente. Recordando a los caídos en la guerra, amigos y familiares que a pesar de su ausencia dejaron marcado un legado.

Con honores se les recordó a petición de Naruto, Hinata se veía hermosa y después de aquel minuto de silencio la boda se llevó a cabo sin ningún inconveniente. Oficial era, el señor y la señora Uzumaki.

Ino insistía en sacarle muchas fotos a Sakura con aquel vestido, era un hito. Tenten se les sumó y aprovecharon de que Hinata estaba desocupada para inmortalizar aquel momento, con una moderna y hermosa "selfie", créditos a Ino.

Definitivamente un recuerdo muy difícil de olvidar y he aquí la pregunta del millón. ¿Su boda sería parecida? O ¿no habría boda?

De nuevo ese malestar en el estómago, no debería dudar de Sasuke pero… ¿Cómo sería el matrimonio con él? Ni siquiera habían tenido tiempo de desarrollar un poco la relación y ya estaba pensando en matrimonio, vivía con los pies en las nubes y no en la tierra. Aunque Sasuke fue capaz de darse el tiempo de comprarle un lindo vestido, ¿también podría darle alguna u otra sorpresa?

— Vamos, la noche es joven… me gustaría bailar un poco con mi ex estudiante. — la suave voz del hokage la interrumpió en su debate emocional. Agradecía que siempre alguien llegara y la sacara de esos tontos cuestionamientos.

— No soy buena bailarina, pero qué más da. — rio, ya que no todos los días se baila con el hokage.

Y así al son de un bello vals, maestro y alumna acaparaban las miradas. Comenzaba el cambio de parejas en la pista, la novia que era la anfitriona debía bailar con sus familiares y el novio por obvias razones dispuso a bailar con su amiga y cercanos. Empujó a Kakashi de una manera graciosa, mientras este era agarrado por Tsunade del otro lado.

Despidieron a los novios, un hasta luego bastó y por fin darían paso a su luna de miel, los invitados comenzaron a abandonar el lugar poco a poco. Sakura era una de las pocas sin compañía masculina y eso le dio un poco de pena, Ino insistió en ir a dejarla a su casa a lo cual ella negaba. Esa noche era especial, sobre todo para las parejas… no haría de mal tercio, menos conociendo lo directo que es Sai.

Se desvió del camino, tomó un tramo más largo el que rodeaba el rio. Definitivamente eran as de las dos de la mañana por el frio que se sentía, se abrazó a si misma y paró un segundo a contemplar la luna reflejada en el agua.

Se sentía extraña, como si todo el tiempo hubiera pasado demasiado deprisa. Naruto ya no era un niño, ahora era un hombre y muy cariñoso por lo que había demostrado esos años de relación con la pelinegra. Todo pasa muy rápido… incluso el regreso de Sasuke fue fugaz, pero bien aprovechado.

— Hey ¿no es Sakura?

Escuchó a lo lejos, divisó a cuatros siluetas y una de ellas era Shikamaru, ese peinado era fácil de reconocer y por conclusión tendría que venir con los hermanos Suna, ahora que recordaba no había hablado con Temari hace un tiempo, desde que le salvó la vida a Kankuro e indirectamente a Gaara, la mujer le había tomado un cariño especial y no era para menos.

— Apenas pude saludarte, ¿Cómo estas, que haces por aquí? — sonrió extrañada la rubia.

La pelirosa saludó nuevamente al Kazekage y a su hermano antes de responder las preguntas. Caminaron un tramo corto y las miradas iban y venían entre Shikamaru y Temari, mientras tanto Kankuro le murmuraba algunas palabras a Gaara que eran inentendibles para la pelirosa.

— Fue muy linda la boda, la de nosotros tiene que ser mucho mejor… ¿cierto, amorcito?

Shikamaru bufó y con un brazo la acercó a él por el cuello, besándole la cien.

— No habrá boda. — sentenció.

Obviamente, las mujeres del grupo se esperaban otra respuesta. El Nara se ganó un golpe en el brazo cortesía de Kankuro.

— Eres adulto y ya profanaste a Temari… es tarde.

La pareja enrojeció y los atacó un ataque de toz. Sakura rio mientras le preguntaba a Kankuro la seguridad de tal blasfemia, el solo respondió que los escuchó aparearse en la noche, cuando iba a buscar un inocente vaso de agua a la cocina.

El único calmo era el pelirojo, quien tenía las mejillas un poco rojas no se podía decir con exactitud, el hombre había tomado demás quizá.

— Aquí nos separamos Sakura, me quedaré en casa de Shika ¿te parece si nos vemos mañana?

— No hay problema, me encantaría.

— Nos vemos entonces…

— Voy con ustedes, supongo que tienes una cama extra para tu cuñado preferido. —interrumpió el marionetista.

— El sofá es todo tuyo…—dijo Shikamaru sin darle importancia.

— Muy bien, vámonos. — le guiñó al pelirojo.

— Pero Gaara. — Temari no entendió aquella actitud de esos dos ¿Dónde rayos se quedaría su hermano menor?

— Me quedaré en una posada. Mi estilo no es irrumpir en la vida ajena de los demás. — dijo en tono neutro y Temari se sorprendió al obtener una respuesta tan rápida y exacta a lo que pensaba. A veces su hermano daba miedo.

Kankuro frunció el ceño y abrazó a Shikamaru por el cuello, arrastrándolo mientras Temari besaba en la mejilla a la pelirosa de despedida.

Al final se vieron solos y no tardó en aparecer ese incómodo ambiente. Ella jamás había hablado o estado cerca de Gaara y para ser el Kazekage, andaba muy confiado y sin guardaespaldas o al menos así parecía.

— Te acompañaré a tu casa, si no tienes inconveniente. Una mujer, por más fuerte que sea no debería andar sola a estas horas.

— De verdad, no tengo problemas si es lo que quiere Kazekage…pero

— Solo Gaara, Haruno Sakura.

— Solo Sakura, Gaara. — rio.

Él esbozó una sonrisa y caminaron por las calles desiertas. Lo único que hacia ruido eran los pasos y uno que otro gato en celo y los ladridos de los perros.

Gaara trataba de enfocarse en el camino, no podía porque quería mirarla más de cerca. Le parecía una mujer muy bonita y el paso del tiempo le ayudó bastante. Cuando posaba sus fríos ojos en el cuerpo de la chica, justo ella volteaba a verle y el pelirojo devolvía la vista al suelo.

— Gracias por acompañarme… ¿sabes? Te noto un poco inquieto, ¿pasa algo? — se atrevió a preguntar la joven.

Era el mejor momento, y Gaara fue simple y directo.

— ¿Recibiste mi carta?

Sakura esbozó una sonrisa completamente nerviosa y negó con la cabeza.

— Ocurre que… te mandé una carta, hace un par de semanas atrás, no era nada serio… solo pedía salir contigo, de paseo o algo así.

— ¿Una cita?

— Si… eso creo.

— Gaara…. ¿Quieres una cita conmigo? — sonaba loco, por algo le repitió la pregunta.

El muchacho se limitó a asentir.

— Yo, de verdad estaría gustosa de salir en una cita… pero hay algo que tengo que dejar en claro. — se tocó la falda y con ojos risueños y como ente se le vino Sasuke a la cabeza. — Sasuke y yo somos pareja…

— ¿Uchiha? Vaya, no tenía idea. — pese a la sorpresa, no la demostró en sus facciones.

— Casi nadie lo sabe, comenzamos una relación medio extraña… pero él está presente y no creo que sea correcto compartir citas amorosas. — agregó "amorosas" aunque no estaba segura de que Gaara estuviera sentimentalmente atraído por ella.

— Entiendo. Me sorprende, trató de matarte y tu…

— Ya hablamos sobre eso…— lo interrumpió, no le gustaba recordar eso.

— Bien… disculpa por lo que dije entonces. Espero que tu relación con Uchiha perdure…

— Lo hará, créeme. Aparte, ¿por qué yo? Digo, hay muchas mujeres que besan el suelo por donde caminas…

— Eres bonita, inteligente y fuerte… digna de ser la esposa de un Kage. No veo el por qué no. — murmuró en un tono algo irritado.

La pelirosa sonrió y se tapó la cara, ¿Qué pasaba con los hombres de las villas? Ella creía que no tenía atributos suficientes y ahora, cayeron todos de un golpe a declararse. Eso la confundía y a la vez le gustaba, pero por ahora solo tenía ojos para el pelinegro.

— Gracias por la compañía Gaara. — le estiró la mano.

Gaara lo pensó por unos segundos y no estaba satisfecho. Kankuro le había dicho "el que arriesga no gana" hace mucho tiempo estaba interesado en Sakura y por su trabajo no podía darse el lujo de viajar seguido para cumplir el "cortejo" desperdició tiempo y ahora ella estaba con el Uchiha, que por cierto, detestaba. Sus aires de arrogancia, desde que eran unos adolescentes, jamás le cayó bien.

Estaban solos y al verla solo pudo destacar dos cosas bajo la oscura noche, sus ojos verdes brillantes y sus labios rosas. Sin poder sobre si, le tomó la mano y de un tirón la atrajo hacia su lado dando en el blanco. Había tenido experiencia besando y ninguna se comparaba a la sensación de ese momento.

Fue inédito, rápido de golpe, la joven no reaccionó al debido tiempo y veía como Gaara se apoderaba de sus labios con un hambre voraz, como si hace mucho tiempo estuviese esperando aquella oportunidad. Su cuerpo respondió automáticamente, su lengua se movía al compás de la de él ¿Qué mierda? el aliento del pelirojo era una mezcla de menta y alcohol, estaba borracho y ella un poco mareada, quizá por ello le respondió aquel sorpresivo beso y al cabo de unos segundos lo alejó del golpe.

Gaara no hizo nada por detenerla, quedando con los labios húmedos y entreabiertos miró como Sakura cerraba la puerta de un portazo. Valió la pena, al menos no recibió golpes y en definitiva… quería deshacerse de esas molestas ganas de tenerla para él.

.

.

.

La ducha fría ayudó mucho, estar con Sasuke no le impedía mirar a los chicos en la calle o simplemente fantasear… pero hasta ahí ¿no? Gaara se atrevió a besarla y demonios era encantador.

Cayó en las comparaciones y no, no pudo comparar a Sasuke con Gaara… el pelinegro tenía una ventaja abismante, sobre todo en el tema de los besos. Tendría que hablar sobre lo desubicado que fue el pelirojo y cortar ese asunto. Ya no debía lidiar con pretendientes y hablaría sobre lo que pasó con Gaara así cortar cualquier ilusión que tenga.

— Tendré que pensar en una buena excusa… maldito y hormonal cuerpo sensible. — dijo para sí misma y dispuso a dormir.

.

.

.

.

.

Notas de autor: Hola niñas, disculpen la demora… han sido unos días malos, acabo de terminar una relación con mi pareja, llevábamos cinco años juntos y una hija, pero todo estaba fuera de control… así que con un nudo en la garganta finalice este capítulo. Basta del drama jaja… cuéntenme que les pareció el capítulo, aunque no me crean leo y releo sus comentarios, me suben el ánimo un montón… así que ahí las espero.

PD: dense una vuelta por un par de fics que tengo aparte de este, hay uno que está basado en situaciones reales, hoy también lo actualizaré, sin más que decir… me despido locas de mi alma.