Ojos grises (Neville) (10/20)
Clasificación R
Parejas Neville/Blaise
Disclaimer Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
----------------------------------------
Capítulo X. Antipatía mutua
Parvati se paseaba impaciente en la recepción de los laboratorios mientras esperaba junto con Justin a que Nicholas Flamel pudiera recibirlos. Había realizado varias llamadas a su casa para ver si Cho aceptaba verla para aclarar las cosas, pero en todas las ocasiones la contestadora se había activado.
-¿Estás bien, Parvati? –le preguntó Justin al ver que la actitud de su jefa no era normal.
-Estoy preocupada… es todo –no volteó a verlo.
El joven no insistió, pero siguió observándola con atención. Sabía que algo grave le estaba pasando pues por lo general era una chica muy alegre, pero no se atrevió a seguirla interrogando.
-El señor Flamel ya puede recibirlos –les dijo la recepcionista y les entregó unos gafetes de visitante.
Parvati caminó con confianza por los estrechos pasillos del edificio. Ya había estado varias veces en ese lugar y sabía perfectamente donde se encontraba el laboratorio del anciano hombre.
-Buenas tardes, señor Flamel –saludó Parvati al hombre–. Lamento que hayamos venido sin previo aviso.
-No te preocupes, muchacha –Nicholas la recibió con una sonrisa–. Hola, Justin.
-¿Qué tal señor, señor Flamel? –le contestó él con educación.
-¿Y a qué debo el honor de tu visita? –les indicó unas sillas, pero Parvati negó con la cabeza.
-No, gracias. No queremos quitarle mucho tiempo –saco de su bolso el tubito con sangre–. Le traigo una muestra para que la analice.
-¿Y qué se supone que voy a buscar? –tomó el tubito.
-No lo sé con exactitud –se encogió de hombros–. Tal vez algo que no debería estar ahí.
-Le haré un análisis exhaustivo –la metió en un congelador–. ¿De quién es la sangre?
-De Jason Green –el anciano la miró para que le explicara más… era obvio que no veía las noticias deportivas–. Tenía 20 años, era un atleta de alto rendimiento y su especialidad era el levantamiento de pesas. Murió esta mañana de un paro cardíaco.
-¡Ah! Un bruto lleno de músculos –dijo con marcado desprecio.
-Un joven que murió en extrañas circunstancias –lo corrigió con suavidad–. Según su esposa tenía una salud impecable y le creo, pero sospecho que estaba tomando algo que desencadenó su muerte.
-Lees demasiadas novelas policiacas, muchacha –chasqueó la lengua con marcada burla–. La gente muere a cualquier edad y por cualquier circunstancia y no precisamente porque los hayan asesinado.
-El asesinato es precisamente lo que quiero descartar –lo miró con seriedad–. ¿Cuándo tendrá los resultados?
-Como veo que te urgen, puedes venir por ellos esta noche –los acompañó hasta la puerta–. Date una vuelta como a las diez.
-Lamento mucho apartarlo de sus otras actividades –le dio la mano.
-Actividades que están más que estancadas –dijo enojado, pero luego volvió a poner una sonrisa en su rostro–. Los veo en la noche.
-Hasta la noche –le contestaron los dos y salieron de los laboratorios para luego irse directamente a la televisora.
----------------------------------------------------------
Harry estaba sentado junto a Oliver en un exclusivo restaurante y cuando ya estaban a punto de pedir la cuenta vieron entrar a Neville en compañía de un desconocido rubio.
-¿Y ése quién es? –preguntó Oliver mirando a Colin con interés.
-No lo sé –dijo Harry y recorrió al rubio de arriba abajo–. Nunca lo había visto.
-Pues parece que es muy buen amigo de Neville –comentó cuando los vieron reírse con total naturalidad.
-Voy a ver –el chico de ojos verdes hizo el intento de levantarse, pero Oliver se lo impidió.
-¡Espérate! Deja que se acomoden y pidan la comida. No me parece de buen gusto que los interrumpamos cuando apenas van llegando –luego sonrió con malicia cuando vio la forma en que Colin miraba a Neville–. Además, me parece que tu amigo ya tiene una conquista en puerta.
-¿Tú crees? –miró con más atención a Colin.
-Se lo está comiendo con la mirada¿no ves? –y Harry no tuvo más remedio que aceptarlo.
Colin se acomodó de tal forma en la mesa que quedó totalmente de frente a ellos y los amigos pudieron observarlo con detenimiento. Harry entrecerró los ojos al ver la forma en que movía las manos y supo enseguida que esos movimientos habían sido ensayados frente al espejo. Su mirada verde se enfrió de inmediato al recordar que ya había visto a alguien moverse de esa forma.
'Blaise Zabini' –pensó molesto y siguió observando al rubio.
Conforme pasaba el tiempo la antipatía que Colin había despertado en Harry, se incrementaba a pasos agigantados.
-¿Estás seguro de que perdí la apuesta, Neville? –preguntó Colin coqueto mientras miraba a su acompañante sobre el borde de su copa.
-Completamente –afirmó él riendo–. Harry es un maestro al volante aunque debo decir que tú también manejas muy bien.
-Al menos obtuve algo de crédito –dejó la copa en la mesa y recargó la mejilla en su mano–. ¿Y lo conoces desde hace mucho?
-Sí. Estudiamos juntos la carrera y es mi mejor amigo –sus ojos volvieron a iluminarse.
-Se nota que lo quieres mucho –no pudo evitar que en su voz se deslizara su molestia.
-¡Oh, sí! Es una excelente persona. Tiene un alma muy noble y…
-¿Lo frecuentas mucho? –lo interrumpió pues no quería escuchar absolutamente nada sobre las virtudes de 'Harry'
-No tanto como quisiera –suspiró profundamente–. Pero cuando nos vemos lo hacemos con mucho gusto.
-¿Quieres ordenar ya? –llamó al mesero para poner fin a la conversación.
El brillo que aparecía en los ojos de Neville ante la sola mención del muchacho lo estaba desquiciando.
-Cuéntame de ti –pidió Colin cuando el mesero se alejó con la orden–. ¿Tienes hermanos?
-No –negó con tristeza.
-Sí… tiene uno –rebatió una voz a sus espaldas–. Uno que lo quiere con el alma.
-¡¡¡Harry!!! –gritó Neville lleno de gusto y se levantó con prisas de la mesa–. ¡No me fijé que estabas aquí! –se fundió en un abrazo muy fuerte con el moreno que lo sostuvo entre sus brazos por lo que le pareció a Colin una eternidad.
-¿Cómo te sientes? –Harry se separó y lo miró a los ojos.
-Mucho mejor, gracias –le dio un beso en la mejilla–. ¿Y tú cómo has estado?
-Muy bien –los ojos verdes miraron a Colin–. ¿No me presentas a tu amigo?
-Por supuesto –Neville se volvió hacia el rubio, pero sin dejar de abrazarlo e hizo las presentaciones correspondientes–. Harry Potter… Colin Creevey.
-Mucho gusto –se dijeron los chicos con educación, pero sus ojos se estaban diciendo otra cosa.
-¿No quieres sentarte con nosotros? –invitó Neville haciendo que Colin diera un respingo.
-No puedo –denegó Harry y el rubio suspiró de alivio–. Vine con Oliver y tengo que llevarlo a su entrenamiento.
Colin había recorrido al chico moreno en un parpadeo y el estómago se le contrajo al ver lo atractivo que era. Si no fuera suficiente que su rostro tuviera una belleza que arrebataba el aliento, poseía un cuerpo por el que mataría cualquiera y unos ojos verdes preciosos. En un segundo supo que si Harry se quedaba con ellos, Neville no volvería a prestarle atención.
-¿Y dónde está Oliver? –preguntó Neville mirando a su alrededor.
Localizó al muchacho en una mesa cercana y se marchó para saludarlo. Colin lo siguió con la mirada y tampoco le gustó que se abrazara con tanta naturalidad con Oliver.
-¿Y a qué te dedicas, Colin? –Harry exigió su atención.
-Soy químico¿y tú? –lo miró sin ocultar su antipatía.
-Economista –los ojos verdes le devolvieron el mismo sentimiento–. ¿Y dónde conociste a Neville?
-Anoche en una reunión –torció la boca–. ¿A qué organización perteneces, Harry? –su inesperada pregunta logró que el moreno lo mirara confundido–. ¿A la Gestapo, a la CIA, a la KGB o al Interpol?
-¿Por qué dices eso? –lo miró molesto cuando se percató que se estaba burlando de él.
-Por tu interrogatorio –soltó una pequeña carcajada que hizo enfadar muchísimo a Harry–. ¿Qué es exactamente lo que quieres saber¿Mi edad? Tengo 27 años ¿Dónde vivo¿Dónde trabajo¿O simplemente el por qué estoy saliendo con Neville?
-Ya que pusiste todas esas preguntas en mi boca¿por qué no las contestas? –lo miró desafiante.
-Lo haré cuando tenga deseos de hacerlo –se levantó de la mesa cuando Neville regresó–. Tu amigo Harry es muy simpático –declaró con total falsedad.
-¿Verdad que sí? –Neville miró al moreno con adoración–. Es un verdadero ángel –y volvió a darle un beso en la mejilla.
-Igual que tú –Harry se lo devolvió y vio con inmensa satisfacción como Colin apretaba los labios enojado–. Te recuerdo que quedaste en ir a mi casa para platicar con Lucius.
-Creo que no podré hacerlo si no hasta la próxima semana –dijo después de repasar mentalmente todos sus compromisos.
-De acuerdo –volvió a abrazarlo–. Llámame cuando tengas una fecha –luego miró al rubio–. Fue un gusto conocerte, Colin.
-Igualmente –le contestó él con una sonrisa forzada y suspiró de alivio cuando los dos muchachos se marcharon–. Así que él es tu famoso amigo Harry –dijo ácidamente cuando volvieron a sentarse a la mesa.
-Sí –aceptó Neville suspirando–. Como te decía, Harry es…
-¡Oh! Ya viene la comida –volvió a interrumpirlo.
¡No soportaría una nueva conversación sobre el chico de ojos verdes! Y se las ingenió para que el nombre de Harry no volviera a mencionarse el resto de la comida.
--------------------------------------------------------------
-¿Y bien¿Cómo se llama la próxima pareja de Neville? –preguntó Oliver con curiosidad una vez que estuvieron dentro del auto de Harry.
-Colin Creevey –le contestó el moreno con los dientes apretados–. ¡Y es un verdadero hígado!
-¿Te cayó mal? –levantó una ceja sorprendido.
-¿¡Se nota!? –preguntó con sarcasmo, pero luego soltó una pequeña carcajada–. El tipo se siente bordado a mano y es un hipócrita, pero está interesado sinceramente en Neville… casi me come vivo cuando lo besé.
-Entonces te recomiendo que no vuelvas a hacerle mal tercio a tu amigo –lo miró con seriedad–. Neville necesita a alguien a su lado para ayudarlo a salir de su depresión.
-Tienes razón –aceptó suspirando profundamente.
Colin no le había agradado en lo absoluto, pero era cierto que Neville necesitaba compañía. Se había quedado completamente solo después de la muerte de su abuela y sabía lo mucho que le dolía la soledad a su amigo. Tenía pensado pasar todas las tardes con él, pero por una cosa u otra le había sido imposible. De hecho, ésa era la primera vez que lo veía desde que fue a verlo a su casa después del funeral de su abuela. Por supuesto habían hablado por teléfono casi a diario, pero no era lo mismo.
-Sólo espero que ese idiota lo trate bien –dijo Harry antes de salir manejando del estacionamiento del restaurante tan rápido como acostumbraba.
Ya llevaban recorridas unas cuantas calles cuando Oliver prendió el radio. Los acordes de la canción de moda llenó el ambiente y los dos se pusieron a cantarla a todo pulmón y totalmente desafinados.
-¡Definitivamente de cantantes nos morimos de hambre! –dijo Oliver riendo cuando la canción terminó.
-Tienes razón –Harry también reía a pierna suelta–. Lo bueno es que Lucius jamás me ha oído cantar.
-Y si lo hiciera, seguramente te diría que lo haces divinamente –lo bromeó.
-Tú ni hables –lo miró burlonamente–. Porque estoy seguro de que Sirius te aseguraría que cantas como los mismísimos ángeles.
-Sí, lo haría –suspiró profundamente–. Nos consienten mucho¿verdad?
-Muchísimo –contestó también suspirando y se quedaron callados mientras pensaban en sus respectivas parejas.
Una noticia en el radio sacó a Harry de sus pensamientos.
-¿¡Jason Green murió!? –exclamó atónito el moreno–. ¡Pero si era muy joven! –y siguió escuchando atentamente la voz del locutor.
-¿Quién era? –preguntó Oliver con curiosidad cuando la noticia terminó.
-Una gran promesa en el levantamiento de pesas –le contestó con pesar–. Todavía sigo sin creerlo.
-¿Lo conocías personalmente?
-¡Por supuesto que no! –rió de buena gana–. Jason era un atleta totalmente cualificado y sólo entrenaba en su federación, pero en el gimnasio pusieron enorme póster suyo y Víktor tomó la costumbre de medir sus músculos con los de él –ahora fue el turno de Oliver de reír… ¡no se imaginaba al búlgaro haciendo esa niñería!–. De hecho ya habían comenzado a correr apuestas sobre si lograría ganar el oro en su próxima competencia.
-¿Y qué edad tenía?
-No sé exactamente –se quedó pensativo un momento–. Tal vez 20 o 21 años.
-Es una lástima que muriera tan joven.
-Sí, lo es –estuvo de acuerdo Harry.
La plática sobre la muerte del joven atleta duró hasta que llegaron al club de Oliver y los dos muchachos se despidieron con un fuerte abrazo.
----------------------------------------------------
Cho no se había movido de la ventana que daba hacia la calle desde que recuperó la conciencia. Las lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos castaños y su mente no paraba de gritarle que era una verdadera idiota. ¿Qué importaba que Parvati anduviera con Justin si al final siempre regresaba con ella? El día anterior había decidido luchar por su amor y ahora, debido a su estúpido arrebato, se había quedado sin su necesaria y valiosa presencia. No podía mentirse. La necesitaba para seguir respirando… para seguir viviendo. Estuvo tentada en ir a buscarla y suplicarle de rodillas que volviera a su vida, pero como sabía que estaba con Justin se contuvo para no humillarse frente a él. Decidió esperar a que la noche cayera para ir a la televisora pues sabía que Parvati estaría frente a las cámaras en el noticiero de las 11. Se pasó el resto del día mirando los autos pasar mientras suspiraba sin parar.
-----------------------------------------------------
Blaise se movía inquieto en la cama mientras miraba el reloj sin parar. ¡Ya era demasiado tarde y Neville no regresaba! Mientras veía como las horas pasaban se preguntaba si no le habría pasado algo malo. No era normal que no hubiera vuelto a casa. En la única ocasión que el muchacho había retrasado tanto su arribo, le había llamado por teléfono para decirle que no se preocupara.
'¡No puedo esperar más!' –se dijo cuando el reloj marcó las diez de la noche y tomó el teléfono con decisión–. '¡Estoy seguro de que algo malo le pasó!' –y marcó su número celular con manos temblorosas.
Le pareció que pasó una eternidad hasta que el muchacho tomó su llamada.
-¿Diga? –contestó Neville y Blaise frunció el ceño al escuchar música muy estruendosa en el fondo.
-Soy Blaise –le dijo con voz estrangulada–. ¿Estás bien?
-¡No te escucho! –lo oyó gritar–. ¡Cuelga¡Ahorita te llamo!
Blaise así lo hizo y los ojos se le llenaron de lágrimas cuando comprendió que Neville estaba en una discoteca… esos ruidos eran inconfundibles. Con el corazón en la garganta esperó la llamada, pero no fue sino hasta después de 10 minutos que Neville lo hizo.
-¡Ahora sí te oigo! –dijo Neville demasiado alegre para el gusto de Blaise–. ¿Cómo estás?
-Preocupado –su voz estaba quebrada–. Como no llegaste a la misma hora de siempre creí que algo malo te había pasado.
-Estoy bien –rió con despreocupación.
-¿Tardarás mucho en volver? –apenas se aguantó las ganas de preguntarle donde estaba y con quién.
-Todavía un poco –a Blaise se le vino el mundo encima.
-De acuerdo… cuídate –le dijo ya casi llorando.
-Nos vemos al rato… adiós –y cortó la comunicación.
Blaise se hundió en las sábanas y lloró como hacía mucho no lo hacía… con total desesperación. No necesitaba que nadie le dijera que Neville se había ido a bailar. Imaginó que sería con Colin Creevey y se sintió aún más desdichado.
'Rubio de ojos azules y piel muy blanca'
'Rubio de ojos azules y piel muy blanca'
'Rubio de ojos azules y piel muy blanca'
Las palabras con que Neville había descrito al chico no dejaban de resonar en su cabeza como una sentencia haciéndolo sentirse muy poca cosa.
--------------------------------------------------------
Cedric se mordía sin cesar una uña mientras esperaba a que Sirius tomara su llamada.
-¡Hola, Cedric! –escuchó que lo saludaba el médico alegremente tras lo que le pareció mucho tiempo–. ¿Cómo estás?
-Muy mal, Sirius –le contestó llorando–. Víktor está muy enfermo.
-¿Qué tiene? –se preocupó de inmediato pues desde que conocía al búlgaro, éste jamás había padecido ni siquiera una gripa.
-Él dice que le hizo daño la comida, pero no ha parado de vomitar desde en la tarde y ya tiene un espantoso color verde en la cara.
-¿¡Por qué no me avisaste antes!? –lo regañó enojado–. ¡Son las diez de la noche, Cedric¿¡Dónde diablos tienes la cabeza!?
-Acabo de llegar a la casa y no sabía nada de esto –se defendió débilmente–. Víktor ordenó que no se comunicaran conmigo para que no me preocupara.
-¡¡¡Pero qué estúpido!!! –exclamó todavía más enojado–. ¡Salgo enseguida para allá!
-No te tardes, por favor –le suplicó antes de colgar y regresar al baño donde su pareja seguía vomitando sin parar–. Sirius ya viene para acá, mi amor –con un pañuelo secó el sudor frío que bañaba la frente del búlgaro.
-No… es… necesario –dijo Víktor entrecortadamente–. Ya… me… siento… mejor –pero sus palabras fueron desmentidas cuando volvió a vomitar.
-¡Me estás asustando mucho! –lloró aún más fuerte cuando distinguió sangre en lo que había salido del estómago de su pareja.
Sirius llegó a la mansión en tiempo record y le dio algo de tomar al búlgaro que apaciguó sus náuseas. Entre él y Cedric lo llevaron hasta la cama para que pudiera ser revisado.
-¿Qué fue lo que comiste, Víktor? –le preguntó Sirius mientras palpaba su abdomen–. Tienes el hígado muy inflamado.
-Nada que no haya probado antes –le contestó él con voz débil.
-¿Comiste otra de tus bombas dietéticas? –preguntó Cedric tratando de sonar enojado, pero fracasó rotundamente porque estaba aterrado.
-¿Cambiaste tu régimen alimenticio sin supervisión médica? –Sirius frunció el ceño–. ¿Desde cuándo?
-Desde hace una semana –el que contestó fue Cedric pues su pareja estaba sin aliento–. Se le metió la estúpida idea de ponerse tan musculoso como un trol y se compró un montón de complementos alimenticios. Va a diario al gimnasio y se queda ahí horas enteras –ya lloraba otra vez–. Le dije que no lo hiciera, pero no me hizo caso.
-Nunca pensé que fueras tan tonto, Víktor –comenzó a regañarlo el médico–. Las personas que hacen ese tipo de esfuerzos llevan un estricto control y… –se cortó cuando el búlgaro se levantó bruscamente para correr al baño.
-¡No otra vez! –dijo Cedric desesperado y se fue tras su pareja.
Sirius los siguió, pero no antes de pedir una ambulancia que no tardó en arribar. Llevaron a Víktor al hospital ya casi sin sentido y Sirius se vio en la necesidad de darle un potente calmante a Cedric porque estaba a punto de caer en estado de shock.
--------------------------------------------
Seguro no esperaban que esto les sucediera a Víktor y Cedric, pero ya saben de qué tamaño son mis locuras, jejejeje... hasta la próxima semana!!!!!!!!!
