El hombre akumatizado terminó resguardándose en su departamento; sentándose despreocupadamente en el sofá negro, con las piernas descansando sobre la mesa de centro.
En su rostro se veía una sonrisa victoriosa mientras escuchaba en su cabeza los lamentos de los parisinos que habían caído en sus garras.
No podía parecerle la situación más perfecta, sus acciones habían sido tan sutiles que nadie había pensado en la posibilidad de un akuma y el hecho de que en su vida diaria solía pasar días sin salir de su departamento por estar trabajando hacía poco probable que algún vecino curioso tocara a la puerta de su hogar, permitiéndole seguir en el anonimato.
Le divertía especialmente pensar en Ladybug y Chat Noir, seguramente buscándolo día y noche en las afueras de París ahora que sabían de su existencia, cansándose solamente en una búsqueda sin éxito. Y las personas, las pobres personas sin nada que hacer en contra de sus propios miedos.
Todo por unos pendientes y un anillo.
La situación se preparaba a fuego lento, tanto Hawk Moth como Teratos eran conscientes de ello; pero no podían negar que el final parecía favorecedor al encontrar que Ladybug había sido una de las pobres victimas de su poder y quizás el propio Chat Noir caería también presa de sus propios miedos en poco tiempo.
Ahora solo debía prepararse para ir tras sus presas y tomar el tributo que debía pagar a Hawk Moth y aquel mundo que había creado seguiría para siempre.
Mientras tanto Marinette leía una y otra vez la información que había recaudado esa tarde junto con Alya, la cual había estado muy molesta al no lograr grabar nada sobre el nuevo villano y limitándose a observar las imágenes de la prensa que habían tenido mayor éxito que ella.
Fue cuando la azabache le dio una idea a la morena: "¿Por qué no realizas una investigación en internet?".
Tras unas horas de investigación se dieron cuenta que la representación del akumatizado era muy parecida a la que utilizaban los griegos para representar a Morfeo. El dios de los sueños se empeñaba en darle forma a los sueños de los humanos, permitiéndoles un momento de confort fuera de su vida diaria; del mismo modo notaron que Teratos era una palabra griega para pesadilla o monstruo.
Tras conseguir aquella información que a pesar de ser escasa era preciada ante ojos de la próxima periodista, esta colgó la video llamada que mantenía con la de ojos color cielo para redactar y subir aquella información en su blog.
Marinette se sentía más tranquila, si bien Chat Noir le había pedido que descansara ella podía contarle sobre esa información el día de mañana que hablaran.
Estuvo a punto de hablarle a Tikki quien en todo ese tiempo se había mantenido callada, pero cuando volteo a verla la kwami no estaba y un golpeteo se escuchó de la trampilla que daba acceso a la azotea.
Le pareció extraño y completamente absurdo, ¿quién podría tocar la escotilla de la azotea? Estuvo dispuesta a pensar que había sido su imaginación cuando un nuevo golpeteo se escuchó seguida de una voz muy familiar.
—¿Princesa?
La azabache se alarmó un poco al saber de quien se trataba, abrió cuidadosamente la trampilla solo para poder asomarse; encontrándose con el chico disfrazado de gato que le sonreía coquetamente.
Marinette abrió la trampilla y subió mientras se preparaba mentalmente para actuar frente al chico.
—¡Chat noir! ¡¿Qué hace aquí uno de los más importantes súper héroes de París?! —Su pregunta había sido seguida de movimientos rápidos con sus manos que había terminado posando en su rostro, esperando aparentar el asombro de cualquier fanática.
Chat río ante las expresiones que la azabache, sin notar lo sobreactuadas que estas eran. Terminó acomodándose sobre sus pies y manos como un gato lo haría.
—Estoy en una misión muy importante y estuve pensando que quizás podías ayudarme —sin reparos le guiño un ojo esperando que la chica suspirada o quizás se sonrojara.
—¿Ayudarte? ¿En que podría ser de ayuda para el gran Chat Noir? —Marinette tuvo que juntar toda su fuerza de voluntad para no rodar los ojos ante las acciones egocéntricas del minino.
—Me enteré que cierta princesa —Decía esto mientras se acercaba más a ella —ha estado teniendo sueños con un chico vestido de látex.
El rubio había dado un pequeño toque en la nariz de la chica la cual abrió la boca confundida, ¿cómo podía saber eso su compañero?
—¿Quién te lo dijo? —su pregunta fue seca, lo cual fue sorpresivo para el chico que no estaba acostumbrado a escuchar a su compañera siendo tan tajante a menos que hablara con Chloé.
—Un chico rubio que vive en una mansión —El comentario fue de lo más casual, buscando restarle importancia —He estado preguntando a algunas personas respecto al nuevo akuma y ese chico me dijo que viniera a hablar contigo.
El de disfraz de gato se dio mentalmente unos golpecitos en la espalda por lo bien que había hablado de el mismo.
—¿Q-qué más t-te dijo? —El rostro de la chica estaba sonrojado al darse cuenta que el chico del que Chat Noir hablaba era Adrien Agreste.
—Me dijo que estaba preocupado por una de mis fans —Chat acomodaba el cabello de la chica detrás de una de sus orejas —Y que quizás ella podría darme más información de la que él podía otorgarme...
Marinette bajo la mirada sin prestar atención a las acciones del gato mientras una sonrisa boba se dibujaba en su rostro al pensar que el chico más fabuloso de toda la faz de la Tierra estaba preocupado por ella y el rubio no pudo evitar quedarse pasmado al verla, no era consiente que su compañera podía ser tan linda.
—N-no sé por dónde empezar.
La voz de Marinette sacó de su ensoñación al rubio que se apresuró a quitar su mano del rostro femenino, no había sido consciente de que aún mantenía contacto con la chica. Mientras que la azabache intentaba pensar en su próxima jugada, su identidad estaba en juego y no podía comprometerla por una equivocación.
—¿Por qué no me cuentas sobre tus sueños princesa?
La cola de Chat Noir bailaba despreocupadamente mientras volvía a sonreír seductoramente. Le gustaba tomar esas acciones con Marinette, si bien habían convivido un par de veces; sus reacciones eran distintas a las de cualquier otra chica que estaban cerca del héroe y muy distintas a las que tenía con Adrien.
—Mas que sueños son... Pesadillas —No sabía que decirle, si bien la azabache había guardado silencio era porque no podía explicarle a nadie la importancia que el chico tenía en su vida y ni hablar del temor a lo que estos podrían significar.
—¿Y qué pasa en esas pesadillas? —El rubio poso su mano en el hombro de la chica pensando que estaba apenada por sus sueños y que quizás necesitaba un empujón.
—En ellos...
La voz de la chica fue lenta y muy baja. El chico solo pudo observar como los ojos azules se aguadaban mientras su corazón se oprimía al sentirse culpable de causarle dolor a la contraria. No sabía que contestar a ello y ella temía decir cualquier otra cosa pues sabía que terminaría llorando.
—No puedo decirlo... Realmente no puedo —Marinette bajo la mirada y dejo escapar sus lágrimas y como acto reflejo el rubio la abrazó intentando reconfortarla.
Pasaron unos minutos en esa posición esperando que el llanto de la chica se calmara.
—Sera mejor que entres princesa —Chat Noir se aventuró a decir cuando la chica gimoteaba cada vez más alternadamente y deshacía el abrazo posando sus manos sobre los delgados hombros de la azabache —está haciendo frio, puedes enfermarte.
La chica asintió y el de traje negro estaba dispuesto a dejarla a pesar de que no quería dejarla en aquel estado; fue entonces cuando sintió una mano posarse sobre la suya.
—Ven, aún no termino de contarte.
Sin esperar más Marinette entró a su habitación, Chat dudo un momento al no saber si era correcto aceptar aquella invitación, más pensando en que parecía ser bastante doloroso para la chica hablar de sus sueños.
No deseaba presionarla a pesar de que la información le fuera de ayuda a él y a su Lady; se había perdido en sus pensamientos hasta que ella lo llamo nuevamente. Se posó ágilmente sobre la cama de la chica y vio que ella se dirigía al piso de abajo
—Permíteme un momento, no tardare ¿sí? —Y dicho esto la chica desapareció.
Chat Noir se aventuró entonces a bajar las escaleras de la cama mientras observaba la decoración rosada de la habitación.
Le parecía bastante divertido aquello, la chica era femenina y muy dulce con todos, pero tenía más de una sorpresa escondida, podía escuchar el último disco de Jagged Stone en su computadora y sabía perfectamente lo buena que era en los videojuegos. ¿Qué otro tipo de secretos escondería?
Se acercó a la computadora mientras su vista se paseaba por cada detalle de la habitación hasta que cayó en cuenta en una pared forrada de fotografías que lo habían dejado pasmado.
En medio de su sorpresa logró escuchar que la azabache subía nuevamente las escaleras y atino a subir un poco el nivel de la música de la computadora que se encontraba frente a él, confiando en no quedar como un gato fisgón.
—Disculpa princesa. Me gusta esa canción. —Chat sonrió nerviosamente a la chica que sostenía una bandeja con comida y que no apartaba su vista de él.
En definitiva, sería una larga noche.
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