Aunque exaspere porque siempre inicio con las mismas palabras, muchas gracias por sus comentarios y reviews, así como el que sigan agregando esta historia a sus alertas y favoritos.
Y pues, con respecto a mi nuevo relato, no se preocupen por lo que vayan a leer, recuerden que la historia es puramente IchiRuki. Y es que; sé que más de alguno se sorprenderá de lo que a continuación lea, pero es que lo hago con el fin de ponerle más dramatismo a la historia. Creo que me estoy especializando en ese género -IchiRuki-, ¿puede llamársele así?
De paso, agradezco enormemente a KaoruBpor enseñarme a ignorar el error que tira FF. Por esa razón es que nuevamente mis relatos ven la luz. Y no crean, a media comunidad en la web pregunté cómo solventar esa carajada. Incluso estoy empezando a colocar mis ficciones en otros foros más, por si acaso. El seudosistema me estaba provocando jaqueca triple.
Pero bueno, sin más que agregar en mí proceso de catarsis, los dejo con otra entrega.
-.-.-.-.-.-
Charlas
Unos vertiginosos pasos se escuchaban en la Mansión Kuchiki. Era Renji, quien a pesar de lo tarde que era, se dirigía presurosamente al encuentro con su Capitán. Sabía de la ausencia de Rukia así como de los motivos que tuvo para ir al Mundo Humano, sin embargo; todo ello le parecía una idea disparatada. A pesar de ello y ya viéndolo detenidamente, eso le parecía lo más lógico, el que ella buscara a alguien a quien querer, que obligarla a estar con alguien a quien ni siquiera conocía.
-Capitán, vine en cuanto me avisaron.
-Siéntate por favor Renji. Necesito que hablemos. No quería discutir esto en el Escuadrón y por eso hice que vinieras aquí.
-No tenga cuidado Capitán. Y dígame, ¿de qué se trata?
-Como recordarás, la Casa Noble de Nakashima quiere que Rukia se comprometa con el descendiente más joven del clan.
-Sí.
-Así también, recordarás que Rukia se fue al Mundo Humano. Yo se lo permití porque me dijo que intentaría resolver ese problema.
-Eso lo tengo claro, pero aún no entiendo porque me llamo, puesto que eso ya lo sabía.
-Sucede que hoy recibí un mensaje por parte de esa Casa Noble. Al parecer, quieren adelantar la fecha de la oficialización del compromiso.
-¡¿Qué?
-Por ello, he decidido ir a hablar con ellos para ver si consigo que no cambien la fecha, así le permitiría a Rukia tener el tiempo suficiente para solucionar eso.
-¿Y entonces?
-Esa reunión será dentro de tres días, pero antes me gustaría ir donde mi hermana para avisarle. Si por alguna razón, ella no ha conseguido resolver nada y yo no puedo retener ese tiempo, por más que luche, quiero que este enterada de todo.
-Entendido.
-Ya avisé que iré al Mundo Humano. Pero quiero que tú te quedes encargado de mi puesto en el Escuadrón.
-¿Cuándo piensa irse?
-Pasado mañana. No creo que me den permiso para ir al Mundo Real tan rápido. Pero vendré justo a tiempo para reunirme con el Clan Nakashima.
-Está bien.
-Y, si por alguna razón, los de ese clan mandan un mensajero en mi ausencia, diles que ando en una misión de investigación. Pero que sin falta estaré con ellos.
-¿Qué pasa si me preguntan por Rukia?
-Diles que anda en una misión en el Mundo Real. De todas maneras ella sigue siendo la Representante Oficial de Karakura, solo que obviamente anda haciendo otras tareas.
-Está bien.
-Si ves que quieren continuar con las preguntas sobre ella o mi persona, distráelos o diles que tienes que continuar con tu trabajo. No quiero dar motivos para que sospechen.
-Entendido Capitán.
-Por último, antes de partir a donde Rukia quiero que tú estés conmigo. Realmente deseo que todo parezca lo más creíble posible.
-Bien, yo estaré pendiente de su salida.
-Bueno, eso es todo. Puedes retirarte. Muchas gracias Renji.
-No lo agradezca. Es mi trabajo.
-Esto que planeamos, no.
-Yo...
-Buenas noches.
-Buenas noches Capitán Kuchiki. - Y ambos hombres se levantaron.
Muy lejos de la Mansión de Byakuya, se encontraba otra persona, que también parecía atender otro asunto en la inmensidad de la noche. Un joven de la edad de Ichigo estaba sentado, apoyándose en el tronco de un conacaste. Tenía una fotografía en sus manos, la veía al tiempo que suspiraba. Era Nakashima Hiroki, quien se había escapado de su mansión para estar tranquilo. A veces las cargas se vuelven pesadas, peor aún cuando uno es joven y desea vivir como una persona normal, sin obligaciones y responsabilidades que no entiende a cabalidad.
-Apenas te he visto lo suficiente… Apenas he cruzado palabras contigo pues nuestras charlas siempre son cortas pero, no por eso te olvido. Siempre te pienso, siempre te extraño… Supe que te quería, cuando ya tenía unas semanas de verte. Mis sentimientos ya llegaron a ti, pero yo aún sigo esperando tu respuesta. Y si todo resulta como está planeado -en caso de que aceptes- siempre estaré ahí para ti…
Flashback
Un chico vestía sencillamente mientras recorría las calles del Rukongai. Era Nakashima Hiroki, que se había escapado de su casa y para despistar a su guardia real se había ido a uno de los distritos con un traje de la servidumbre.
-Esto se siente bien. Puedo caminar con total libertad. - Decía Hiroki.
-No temas. Recuerda lo que te dije mientras estábamos en el Mundo Real. En la Sociedad de Almas estarás mejor que allá. - Esa voz era de Rukia.
-Yo… Sé que tienes razón pero me es difícil acostumbrarme. - Contestó la otra voz. Era otra chica la que estaba con Rukia.
-Ya llevas unas semanas acá y todo está bien, ¿o no? Recuerda que cuando pueda, vendré a visitarte como hoy, ¿de acuerdo?
-¿Esa chica es una "Shinigami"? - Se preguntaba Hiroki. - Nunca las he visto tan de cerca, iré a ver…
-¿Ya hiciste amigos? - Preguntó Rukia a la chica.
-Pues unos cuantos, se han portado muy bien conmigo.
-¿Ves? Todo estará bien Naoko.
-¿Naoko? La que está a la par de la Shinigami parece que es un espíritu común. Aún así la veo diferente a las otras personas que la rodean.
-¿Te gustaría comer un poco de Anmitsu (postre japonés con frutas, sirope y helado)? Yo invito. - Continuaba hablando Rukia.
-Está bien. Vamos.
Ambas chicas iban a una tienda e Hiroki iba detrás de ellas. Hasta que…
-¡Ah!
-¿Qué pasa Naoko?
-Este chico me asustó.
-Yo… Lo siento, no era mi intención… - Decía avergonzado él. Realmente se había acercado demasiado.
-¿Se te ofrece algo?
-Nada, solo quería ver…
-¿Quieres probar el Anmitsu tú también?
-¿Me estás invitando?
-¡Seguro! A Naoko ya la invité, otro helado más no sería problema.
-Yo… ¡Muchas gracias!
Los tres jóvenes entraron a la tienda, pidieron el postre y tranquilamente comenzaron a degustar el manjar.
-¿Tú también vives en el Rukongai? - Le preguntó Rukia al chico.
-La verdad, no. Me escapé de mi casa y vine hacia acá porque allá me siento esclavizado.
-¿En serio? No deberías hacerlo, escapar.
-No tengo otra opción.
-Por supuesto que la hay. Enfréntate a esa gente que te presiona y diles lo que no te parece, lo que no te gusta.
-No es tan fácil.
-Nada en la vida es fácil.
-Lo que dice Rukia es verdad. Confía en ella. - Esta vez habló Naoko.
-Sabes, yo tengo un amigo que se llama Ichigo. Siempre me la paso peleando con él, porque es muy impulsivo. Sin embargo, me ha enseñado muchas cosas.
-¿Cómo qué cosas?
-Si te las digo todas, nunca terminaría.
-Ichigo es ese chico de cabello con color extraño, ¿verdad Rukia? - Otra vez habló Naoko.
-Ese mismo. Como iba diciendo, él es un idiota impulsivo. - Esa frase hizo reír a los dos jóvenes. - Pero esa misma cualidad lo hace especial, y es que a él no le importa lo que digan los demás, no le importa lo que digan las reglas. A él solo le importa lo que él piensa y quiere. Y por lo general, al único que obedece es a sí mismo.
-¿De verdad?
-¡Por supuesto!
-¿Tú qué quieres, que deseas? - Preguntó Naoko.
-Vivir según mis propias leyes. Quiero cumplir mis obligaciones pero siendo yo mismo.
-Entonces no se hable más y hazlo.
-Es que…
-Confía en Rukia y sus palabras. Ella también me ha ayudado a mí.
-¿A tí?
-Sí. Cuando vine a este lugar estaba temerosa, porque no conocía a nadie. Pero Rukia me enseñó que debo tener valor para enfrentar las cosas. Si ella te está dando ese consejo, acéptalo. - Y Naoko le sonrió a Hiroko haciendo que este se sonrojara.
-¿De verdad me aconsejas que me enfrente a mi familia? - Pregunto otra vez el chico.
-Claro que sí. Pero si ya ellos no te entienden y quieren obligarte a seguir con este tipo de vida, ni modo... Escapa y ven aquí. Naoko podría ser tu nueva familia.
-Yo… Escapar…
-Rukia tiene razón. Aléjate de ellos, antes de que te sientas peor estando a su lado. Y pues, como dice ella, yo podría convertirme en tu nueva familia.
-¿De verdad?
-En serio.
-Muchas gracias.
-De nada. Por cierto, me llamo Junko Naoko.
-Mucho gusto.
-Y yo Kuchiki Rukia.
Fin Flashback
Habían pasado más de cuatro meses desde ese encuentro, e Hiroki se escapaba más seguido al Rukongai. Y es que ahí había hecho nuevas amistades. Rukia tenía razón en lo que le dijo, había que enfrentar a esas personas, aunque aún no sabía cómo... Menos hoy que estaba naciendo eso que le llaman amor. La fotografía que tenía en sus manos fue iluminada por la luna, y en ella se podían ver tres persona: Rukia, Naoko y él.
-¿Quién diría que la Shinigami que conocí era la que escogieron para que sea mi prometida? Cuando me veas seguro que te impresionarás, Rukia. Pero eso no es nada comparado a lo que tengo preparado… Ahora sé muy bien lo que quiero, gracias. - Y lentamente, Nakashima Hiroki regresaba a su mansión.
Es el tesón del clavo enmohecido que aún viejo y ruin vuelve a ser clavo y no la cobarde intrepidez del pavo que amaina su plumaje al primer ruido…
Por Almafuerte, el argentino.
