-Entonces leamos esa maldita cosa... ¿Donde esta el señor Andrew?- dijo Hermione, pretendía terminar con todo estos de una vez por todas.
-Esta viniendo. Necesitamos unos testigos, así que el profesor Snape y yo nos hemos prestado. Snape fue en busca de Malfoy, así que pronto llegaran…- Hermione suspiro.
-¿Pero Ron? Que dirá cuando se entere que usted firmo…- le pregunto a Molly.
-No te preocupes…yo se que será duro para el- Dijo limpiando las lagrimitas de las mejillas de Hermione.- pero veras como con el tiempo se recuperara. Además…ya sabes que tienes una salida…solo hay que ser paciente- le dijo con un tono maternal.
-¿Que tanto confía en el señor Andrew?- le pregunto al cuadro donde Dumbledore había vuelto a aparecer.
-El no es miembro de la Orden- le respondió dumbledore- Pero era un fiel sirviente de tu padre. No estaba familiarizado con el trabajo de tu padre, pero siempre lo apoyaba. Tiene una percepción de las legalidades de todas las acciones, sabe captar los más mínimos detalles, pero supongo que es digno de confianza, mas con la tarea que se le ha encomendado. De todas formas, no hay razón para creer que debe saber mas de lo que sabe…- Escasos minutos después, Andrew apareció por la puerta de la oficina de dumbledore.
Hermione lo miro, desde que se habían presentado no le había prestado ni la más mínima atención; era un hombre mayor, su cabellera comenzaba a teñirse de gris, era de estatura baja y regordete, pero en su rostro tenia una expresión de calma.
-¿Como se siente, Lady Rebecca?- le pregunto Andrew
-Un poco...quisiera, que me llame Hermione- dijo.
-Como desee. No estaba seguro, pero la formalidad siempre es la primera opción hasta que uno este seguro. Hablando de su nombre, se le permite tener el nombre que le pusieron sus padres adoptivos, pero como su segundo nombre. Legalmente deberá deshacerse del apellido "Granger", por supuesto. Quien desee escribirle será bajo el nombre de Lady Byron, Rebecca, o Hermione…pero en eventos públicos, es mas apropiado que use su nombre completo, Lady Rebecca Byron, hasta que este casada, luego será Lady Rebecca Byron de Malfoy-
-Gracias por la aclaración- dijo secamente, lo cual el no aprecio como sarcasmo, por que dijo…
-OH, de nada mi Lady. Déjeme decirle que su voz me recuerda a la de su madre. Si cierro mis ojos, casi me creería que hablo con ella, pero sus rasgos, sin duda, son los de su padre. Se parece mucho a su abuela-paterna. Claro que nunca la conocí, pero en el castillo hay un retrato de su juventud…- Hermione, no sabia realmente como responder a eso, pero la llegada de Draco y Snape se la ahorro.
Malfoy fulmino con su mirada a Hermione, se acerco a su lado y se reclino sobre la silla que se encontraba libre.
-Segundo aviso; Granger, Rompe la varita...o haré de tu vida un infierno...- le susurro al oído. Sin dejarle tiempo de responderle. Draco tomo la silla y la puso contra la pared de la sala, lo más alejado de ella que podía. Luego de que todos se hubieran sentado, El señor Andrew tomo el pergamino y aclaro su garganta.
-Bien, será mejor que comencemos con esto- dijo abriendo el pergamino, dejando que este cayera por debajo del escritorio y comenzó a leer- Sección uno; Lady Rebecca Byron y Draco Malfoy fueron prometidos desde su nacimiento, el uno al otro, según las leyes de Inglaterra, donde este acuerdo de matrimonio fue redactado. Así mismo se detallan las condiciones del evento…
I. Al cumplir los dieciocho años de edad, Lady Rebecca Byron, queda legalmente prometida a Draco Malfoy, hijo de los ingleses Lucius Malfoy y Narcissa Malfoy.
II. El matrimonio se llevara a cabo exactamente en seis meses, apartar de la fecha de la abertura de este contrato.
III. Ninguno de los prometidos podrá cometer adulterio, luego del matrimonio. Lady Rebecca Byron simplemente no podrá ser tocada, ni besada, por ninguno otro hombre más que su prometido, su cuerpo instantáneamente se lo impedirá, sin inflingirle dolor alguno. Draco Malfoy, no podrá tocar, besar o mirar a nadie más que a su prometida, tanto antes como después del matrimonio de lo contrario el castigo más leve será un punzante dolor de cabeza que durara por el lapso de diez minutos.
-¿Que¿Por que a ella no le darán dolores de cabeza?- protesto Draco.
-Sencillamente, señor Malfoy, por que es una Lady, es contra las normas y buenas costumbres, inflingirle dolor a una dama…- respondió Andrew. Mientras Hermione le lanzaba una mirada de triunfo.
-¿Y por que--- pero snape le interrumpió
-prosiga, por favor…- Dijo Snape, lanzándole una mirada reprobatoria a Draco.
IV. Luego de la ceremonia y, de haberlo, el festejo. Si bien, Lady Rebecca no puede ser forzada bajo ningún punto de vista a actuar en contra de su voluntad, es condición necesaria que el matrimonio sea consumado.
-NO! Primero muerta!- grito Hermione al oír la cuarta condición.
-Granger…quiero decir, mi Lady - Dijo diciendo su nombre burlonamente- Ahora se queja…ya vera como rogara por mas…- Dijo Mirándola lascivamente. Hermione se quedo mirándolo preocupada… ¿Realmente lo estaba disfrutando? Disfrutaba humillarla, disfrutaba saber que probablemente el seria el primer hombre en su vida, cosa que, como ella sabia, no era así para el.
V. Tampoco podrán herirse el uno al otro, están mágicamente protegidos por este contrato matrimonial
Así siguieron un par de cláusulas más, donde se detallaban normas de convivencia y comportamiento. Hermione no podía ser forzada a mantener relaciones con Draco, si ella no lo deseaba, tampoco seria obligada a compartir la misma cama. Pero ahí venia el planteo que siempre se hacia, NO PODIA, pero no había nada que le impidiese a Malfoy hacer lo que el quisiera con ella, solo tendría un dolor de cabeza… ¿Y que si para evitar el dolor tomaba alguna poción?
Aparentemente había una especie de "tiempo de cortejo" que seria supervisado por su padre, o su tutor, es decir el señor Andrew. Otra de las secciones hablaba sobre los herederos…debía haber dos; el primero, debía nacer entre los primeros dos años de matrimonio, y el segundo, entre los tres años siguientes al primero. Pero la sección treinta y seis fue la que mas llamo la atención de Hermione.
Si llegara a descubrirse a Lord Malfoy, ejerciendo actividades que lo involucrase con Lord Voldemort y/o sus mortifagos, ya sea siendo miembro activo o no, o entablando algún tipo de relación sospechosa; Lady Rebecca esta en todo su derecho de divorciarse de su esposo, dejándole a este sin derechos de percibir bien alguno. En caso de que esto ocurriese, la suerte de Lord Malfoy quedara en manos de la Orden del Fénix y del Ministerio de Magia.
Los ojos de Draco se abrieron de golpe. Ahora sabia que había una salida, solo que no era la que se esperaba. Para cuando llegaron a la sección setenta, que era la ultima, Hermione tenia en su rostro una sonrisa de triunfo, sabia que Draco seria un mortifago cuando Voldemort se enterase de todo esto y lo obligarían a volver con ellos…no tardaría mucho tiempo en librarse de el.
-…Esto concluye con la parte de poner al tanto a los testigos, lo único que queda es que firmen el contrato, y al hacerlo, dejan claro que saben del contenido del mismo y sus condiciones, pueden aceptarlo o romper sus varitas…- Termino Andrew, alcanzándoles el pergamino al extremo de la mesa donde se encontraba Hermione, esperando para las firmas. Hermione y Draco se miraron fijamente, cuestionándose el uno al otro las opciones que tenían.
-¡Olvídalo!- le dijo Hermione- No romperé mi varita, si quieres salir de esta rompe la tuya.-
-Ni loco haré algo como eso Gra...er, Lady Byron- soltó- Sabes, muchas chicas creerían que se han ganado la lotería, y tu ves todo esto como si te fueran a enterrar viva!- Hermione sonrió, y le dijo con voz indiferente.
-Te equivocas…hasta prefiero mil veces que me entierren viva a que estar junto a ti…-
-¿Como crees que reaccionaran tus amiguitos cuando esto se haga publico? Temdras suerte si alguno de ellos te sigue hablando...-
-Sabes que Malfoy¿Quieres hacerlo publico¿Quieres que todos se enteren que estamos comprometidos? Pues Hagámoslo! Podríamos poner la historia en la portada del Profeta, no me importa un bledo si el mundo entero lo sabe¿Y sabes por que? Así todo el mundo sabrá que me caso contra mi voluntad! Obligada por un estupido contrato.- Las mejillas de Draco se sonrojaron, muuyy levemente, y abrió furiosamente su boca para replicar, pero Snape hablo primero.
-No tiene caso discutir esto- Dijo el profesor- Sus opciones por el momento son, firmar o alguno de ustedes deberá romper su varita. Y ya que ambos han manifestado no querer romperlas, les deja con la única opción, firmar- Dijo señalándole una pluma a Hermione, quien la tomo y firmo "Lady Rebecca Hermione Byron" donde Andrew le indico. Luego prácticamente arrojo la pluma al rostro de Draco. El la miro como si le hubiese arrojado una venenosa serpiente, en lugar de una pluma.
-Firma, o rompe tu varita y sálvanos de este suplicio ahora mismo- dijo Hermione tranquilamente.
-Fue mi tercer aviso…- El firmo.
