Disclaimer: KHR no me pertenece, solo juego con el con mi loca imaginación.
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Cuando logró recobrarse del shock se apartó para dejar entrar a Tsuna, él parecía tan nervioso como ella y no dejaba de pedirle disculpas por la idea de Reborn, la chica solo podía pensar que los dioses la odiaban… o que quizás el sádico particular de la Vongola tramaba cosas.
- Estaba a punto de cenar Tsuna-san – dijo serenando su voz – si vas a quedarte vamos, te pondré un puesto.
- Ccclaro… – el chico estaba sonrojado, pero eso a ojos de la muchacha solo lo hacía ver más adorable. Se dirigieron a la cocina donde Tsuna se sentó en el puesto que le indicó y la joven se movió con soltura al preparar todo, cosa que fue admirada por el castaño.
- Decidí unirme al club de boxeo – una conversación normal era lo que se necesitaba, o eso pensaba ella.
- Onii-san debe estar muy feliz – Tsuna parecía algo menos nervioso - ¿Por qué te decidiste por ese club (T/N)-san?
- Pues… al golpear el saco mi cabeza se vació, fue como si solo existiera yo por un momento… fue una sensación agradable – musitó la joven mientras servía la lasaña, se la puso al castaño en la mesa y puso dos vasos y una botella de refresco que había comprado el día anterior.
- Ya veo, yo no puedo coordinarme lo suficiente para poder practicar un deporte – rió él observándola mientras se sentaba luego de servir los refrescos.
- Al principio yo tampoco podía, pero luego logré hacerlo por la necesidad de luchar… no me gusta pero era necesario a veces – ella sonrió y empezó a comer, cosa que el otro rápidamente imitó.
- ¡Está delicioso! – él parecía gratamente sorprendido – ¡Cocinas de maravilla!
- Pues… gracias – los sonrojos se habían apoderado de esa tarde – Iba a ver una película luego de comer, y prepararé palomitas… espero que te gusten – por tener compañía ya no vería la película mientras comía.
- Por mí no hay problema – parecía que la vergüenza comenzaba a irse porque el castaño ya hablaba sin tartamudear. Comieron charlando de otras cosas, simplemente riendo del día y contándose detalles que no se habían contado en otras charlas, disfrutando de la mutua compañía. Al terminar la cena (T/N) lavó los trastes con rapidez y llevó al salón la botella del refresco que quedaba y dos vasos limpios, volvió a la cocina y procedió a la preparación de las palomitas.
- ¿Te gustan dulces o con mantequilla? – preguntó ella distraídamente.
- Dulces – el muchacho se había entretenido mirando algunas fotos colgadas en el pasillo, entre ellas unas tomadas el día anterior (T/N) había arrastrado a Lancia a una máquina de fotos, y el mayor por darle gusto había aceptado.
- Muy bien, he terminado – dijo ella con una sonrisa, había puesto las dulces palomitas de maíz en un recipiente, encabezó la marcha al salón y las puso en la mesita de centro - ¿Qué película deberíamos ver? – preguntó mostrándole el mueble que contenía la colección de películas de Lancia.
- Pues… ¿Cuál pensabas ver tú? – él se sentía como un intruso así que prefería que ella eligiera.
- Quería ver una de terror, no me gustan mucho pero después de un día difícil me ayuda a liberar tensión – ella sonrió y él olvidó que odiaba ese tipo de películas.
- Claro – correspondió la sonrisa.
La película que (T/N) escogió era una clásica película de terror, mucha sangre, muertos, intrigas y suspenso que los tuvo con los pelos de punta durante la primera mitad, de hecho la chica le machucó los dedos a Tsuna en una escena particularmente violenta cuando sin darse cuenta le tomó la mano, de hecho durante casi todo el tiempo lo tuvo tomado de la mano, aunque a ella le pasó desapercibido Tsuna solo podía mirar sus manos y sonrojarse profundamente, comieron las palomitas, charlaron un poco y bebieron refresco, pero la carga del día pronto comenzó a pasarle factura a la muchacha quien comenzó a adormilarse y antes que pudiera pensar en nada se durmió apoyada en el hombro de Tsuna.
- ¿(T/N)-san? – preguntó el algo abochornado, pero se dio cuenta que la muchacha dormía profundamente, decidió que la dejaría dormir hasta que terminara la película pero se sonrojó más de lo que ya estaba al reparar la cercanía de la muchacha, olía a violetas silvestres y sus mejillas pálidas estaban sonrosadas… Se obligó a apartar ese tipo de pensamientos de su cabeza, él era el Décimo Vongola y no podía pensar ese tipo de cosas, menos por una subordinada… No podía porque quizás ella se sentiría obligada por ello. Con la cabeza hecha un lío miró el televisor.
(T/N) estaba un 99% segura de que era un sueño, se encontraba en la mansión Vongola, pues el suntuoso salón solo lo había visto en ese lugar, se deslizó por la pista de baile observando a las personas que bailaban al compás de una música lenta, llevaba un vestido vaporoso de color blanco y de pronto lo vio, en una esquina y acercándose a ella estaba Tsuna, el chico llevaba un esmoquin también blanco, camisa anaranjada y zapatos negros lustrosos… como si se leyeran el pensamiento estiraron las manos para tomárselas pero en ese momento la joven sintió que alguien la movía.
- (T/N)-san, (T/N)-san – decía en voz baja el castaño. La muchacha abrió los ojos y se percató que tenía a Tsuna a escasos centímetros: ¡se había dormido en el hombro de Tsuna!
- L…l…lo siento – musitó reprimiendo un bostezo – no me había dado cuenta que estaba tan cansada – estaba sonrojada al extremo y el chico encontró eso adorable.
- Entonces quizás sea mejor que ya nos vamos a dormir – sugirió él sonriendo.
- Claro – la chica se levantó como un resorte y lo guió al segundo piso, le señaló cual era el baño y se dirigió a preparar la habitación de invitados, en menos de 5 minutos tendió la cama, sacudió y ordenó el cuarto, para cuando Tsuna salió del baño (ya ataviado con un pijama abrigador) ella lo tenía todo apunto.
- Buenas noches (T/N)-san y disculpa por las molestias – dijo él con cierto sonrojo.
- Buenas noches Tsuna-san y no hay problema, después de todo Reborn te mete en estas cosas – respondió ella con una sonrisa dirigiéndose a su habitación, ya ahí se puso rápidamente la pijama y se metió en su cama, pero sería mentir si dijera que durmió bien, durmió con un sueño ligero y al mínimo sonido se despertaba sobresaltada, agradeció profundamente cuando llegó la mañana, se levantó cerca de las 8,30 por ser sábado, limpió el salón donde habían visto la película y decidió que quería comer panqueques para el desayuno, los preparó con tranquilidad tarareando y a eso de las 10 cuando ya los terminaba apareció Tsuna con el cabello revuelto, los ojos somnolientos y atraído por el olor.
- Ohaio (T/N)-san – medio bostezó.
- Ohaio Tsuna-san – sonrió ella.
- El delicioso olor me despertó – él también sonrió.
- Quise preparar algo bueno por el desayuno, es mi primer fin de semana aquí después de todo – dijo la muchacha con algo de nostalgia.
- ¿Extrañas Italia? – musitó él al ver ese atisbo de pena en el rostro de la joven.
- A veces recuerdo las cosas buenas del orfanato… Sé que habían muchas cosas malas de ser huérfana pero las religiosas trataban de darnos panqueques o tarta de manzana cada fin de semana… era como una tradición… como era la mayor yo era la que las cocinaba con ellas y ayudaba a repartirlas… supongo que eso es lo que me produce nostalgia – su rostro se había dulcificado al hablar de sus hermanitos.
- Se nota que eras una buena hermana mayor… ¿Qué se sentía tener 23 hermanitos? – él intentaba animarla.
- Era divertido, había algunos más revoltosos que otros pero en el fondo todos eran buenos niños – rió recordando esos días y las travesuras – me pregunto si me extrañarán – murmuró en voz baja, sin querer que Tsuna la escuchara; pero lo hizo.
- Estoy seguro que lo hacen, yo lo haría – dijo él con una sonrisa – pero no puedo dejar de alegrarme porque estés aquí – un sonrojo acompañó esta frase, pues ese pensamiento había escapado por sus labios.
Empezaron a comer en silencio, Tsuna alabó a la joven por su buena comida, además de asegurarle que solo su madre había cocinado unos panqueques que él encontrara tan buenos, charlaron acerca de la pijamada de chicas que tendrían esa tarde, se le veía contenta por ello, Haru y Chrome junto con Orégano eran las amigas que tenía y no podía quejarse: eran las mejores que pudo haber pedido. Luego de comer y mientras ella lavaba los trastes Tsuna subió a cambiarse, bajó con su bolso y le preguntó si podía usar el teléfono (ya que Reborn lo recogería), charlaron escasos 10 minutos cuando sonó el timbre, la chica se dirigió a abrir seguida de Tsuna, el Hitman #1 sonreía de medio lado cuando miró a los adolescentes.
- Ciaossu – dijo con un tono casual.
- Hola Reborn – saludó ella con voz tranquila, estaba algo molesta por la actitud del sicario.
- Buenos días Reborn – correspondió Tsuna el saludó.
- ¿Qué tal la noche chicos? – preguntó con algo de malicia.
- Nada fuera de lo común, cena, película, charlas… Se podría decir que estuvo bien – la joven hablaba con voz relajada, pero no le gustaba que los ojos negros de Reborn no le dieran pistas de que pensaba.
- Ya veo, ¿estás listo dame-Tsuna? – preguntó imitando el tono tranquilo de la chica.
- Claro, ya estoy listo – contestó él nervioso, cuando Reborn usaba ese tono lo ponía más nervioso que de costumbre.
- Entonces vámonos, nos vemos (T/N) – salió de la casa y se dirigió al Porsche negro estacionado frente a la casa.
- Adiós (T/N)-san, muchas gracias por todo – el muchacho sonrió alegremente provocando que ella se sonrojara – tu comida fue deliciosa – ella solo pudo verlos mientras Tsuna subía al auto y con un ronroneo el auto se alejaba por la calle. Entró cerrando la puerta suavemente.
El Porsche de Reborn se alejaba rápidamente pero Reborn estacionó una cuadra antes de llegar a la residencia Sawada para preguntar a su dame-alumno sobre la noche, la muchacha era reservada con algunas cosas pero él quería detalles y claro que sabía que Tsuna no se los negaría, eso era algo seguro.
- Y bien… ¿Qué pasó anoche? – preguntó mirándolo directamente a los ojos.
- Pues… (T/N)-san ya te lo dijo… cenamos, vimos una película, comimos palomitas de maíz y luego nos fuimos a dormir – dijo el con nerviosismo.
- ¿No pasó nada interesante? – parecía que lo miraba con rayos x y el castaño no pudo evitar soltar prenda.
- Pues… se durmió en mi hombro antes de que la película terminara – confesó sonrojándose.
- Ya veo… ¿Qué pensaste? – la pregunta llevaba un doble sentido que Tsuna con su lado dame no entendió.
- ¿Qué quieres decir? – preguntó confuso y mirándolo con inocencia.
- Oh, olvídalo – dijo con fastidio. Aunque lo negara toda su vida había llegado a apreciar a su alumno, después de todo habían pasado muchas cosas juntos y era en parte gracias a él que habían roto su maldición. Luego de darse cuenta que Kyoko tenía esa doble cara había decidido que él mismo supervisaría de quien se enamoraría Tsuna para evitarle futuros sufrimientos; no pensó que los ojos de su alumno se fijarían en (T/N), la chica le agradaba, tenía carácter, era dulce y ciertamente era similar a su alumno, pero aún eran muy jóvenes… Con 15 años la inocencia estaba aún presente, se daba cuenta que ni siquiera ellos mismos eran conscientes aún de sus sentimientos pero su corta edad podía ser la razón, por ahora él solo trataría de acercarlos, lo que pasara entre ellos solo ellos mismos podrían decidirlo… no dudaba que esos 2 lo sorprenderían.
(T/N) se encontraba en las nubes, había pasado una hora desde que Tsuna y Reborn abandonaran su casa, había ordenado la habitación de las visitas y se había paseado por la casa intentando ver que faltaba ser organizado… Por suerte Haru la había llamado diciendo que iban por ella y que estuviera lista porque si no su cabeza habría estallado por todo que ocurría. Las chicas la recogieron cerca de la hora de comer, luego de dejar sus bolsos con pijamas la guiaron a la tienda de los Yamamoto para almorzar.
- Bienvenidas – dijo un hombre adulto muy similar a Yamamoto, por lo que (T/N) supuso que debía ser su padre – Haru-san, Chrome-san y tú debes ser (T/N)-san – la chica entornó los ojos al escuchar que el hombre sabía su nombre – Takeshi habla de sus amigos siempre, como eres la única que no reconozco supuse que debías ser (T/N) – dijo con una sonrisa muy similar a la de su hijo.
- Viejo, ¿en qué ayudo? – dijo el mencionado apareciendo por la trastienda – Oh! Hola chicas – saludó con su tranquilidad habitual.
Luego de saludarse se sentaron en la barra y pidieron el delicioso sushi, las chicas pidieron sus favoritos y (T/N) se dejó guiar por el señor Yamamoto, comieron con calma disfrutando de la armonía de sabores creada por el hombre y cuando terminaron pagaron y se despidieron con sendas sonrisas diciendo que la comida había estado deliciosa, se dirigieron a un combini a comprar refrigerios y bebidas para su pequeña fiesta, luego a una pastelería para comprar delicias dulces que no podían faltar ese día y finalmente se dirigieron nuevamente a la casa de la chica.
- ¿Quieren tomar chocolate caliente? – preguntó (T/N) quitándose la ropa de abrigo, ya que la calefacción de la casa la confortaba.
- Si, por favor – corearon las chicas imitándola al quitarse las bufandas y riendo.
Se refugiaron en la cocina y la anfitriona empezó con la preparación de la bebida caliente mientras las chicas ponían la comida que habían comprado en bandejas, en su mayoría eran golosinas y dulces así que no les tomó mucho. Planeaban tomar el chocolate caliente en los sofás del salón comiendo los refrigerios mientras veían películas y en la noche luego de cenar harían palomitas de maíz y verían más películas. Cuando todo estuvo listo se instalaron charlando, Haru había llevado películas románticas y Chrome unas de terror, por lo que tendrían variedad, luego de llorar con el reencuentro de una pareja en la película mientras comían el pastel entablaron una conversación algo más seria.
- Nee (T/N)-chan, ¿no te sentiste sola anoche? – preguntó Haru – La verdad es que estuvimos algo preocupadas por ti desu.
- No te preocupes Haru-chan – dijo ella con una sonrisa – Reborn-san hizo a Tsuna-san venir a vigilarme… supongo.
- ¿Boss? ¿En serio? – Chrome estaba sorprendida – Es raro que él haga eso.
- Pues Reborn lo hizo venir… supongo que se preocupó por ser su subordinada – musitó la chica desviando la mirada.
- (T/N)-chan… no será que… ¿Estás enamorada de Tsuna-san desu? – preguntó Haru mirándola fijamente.
- ¡Claro que no! – dijo la chica sonrojándose furiosamente.
- No sería raro (T/N)-chan, Tsuna-san es el chico más adorable que conozco, desu – dijo la chica sonriendo – yo me le declaré pero él me rechazó de manera muy amable, no le guardo rencor por ello.
- Ya veo… pues no sé qué es lo que siento… prefiero no pensarlo mucho por ahora, ¿sí? – las miró con cara suplicante y las chicas aceptaron.
- Creo que la película ya terminó, ¿y si ahora vemos una de terror? – preguntó Chrome dando por finalizado el tema anterior.
Vieron muchas películas esa tarde, cuando fue hora de cenar (T/N) preparó uno de los platos que cualquier italiano debe saber preparar: pasta con pesto, no era algo muy difícil y las chicas aprendieron con ella paso a paso como debía prepararse, comieron animadas, charlando de las futuras compras: faltaban solo dos semanas para la Navidad y estaban profundamente emocionadas, la muchacha solo podía pensar en que les regalaría a sus nuevos amigos, luego de levantar la mesa y lavar los trastes hicieron palomitas de maíz entre risas, vieron una película que según Haru chorreaba almíbar, lloraron por el triste final y decidieron que ya era hora de dormir, pusieron tres futones en la habitación de la chica y charlaron hasta dormirse, a la mañana siguiente se levantaron a eso de las 10, mientras Chrome y Haru usaban los cuartos de baño de ambas plantas (T/N) se dedicó a preparar café y poner los pasteles sobrantes del día anterior en bandejas.
- (T/N)-chan – llamó Haru.
- Estoy aquí Haru-chan – llamó desde la cocina, sus amigas entraron y se sentaron en los puestos ya dispuestos, luego de servir el café se sentó.
- ¿Qué harás hoy (T/N)-chan? – preguntó Chrome.
- Planeo ir al mercado, nos quedamos sin detergente y otras cosas – dijo con voz tranquila – Además puedo aprovechar de mirar regalos para todos – rió.
- Ya veo, quizás podríamos acompañarte, desu – dijo Haru con voz risueña.
- Por hoy no, quiero ver regalos para ustedes, pero podemos ir de compras la próxima semana – dijo ella con voz tranquila.
- No hay problema, de todos modos prometí a Ken y a Chikusa que saldríamos al parque de diversiones juntos hoy – dijo con timidez Chrome.
Luego de terminar de comer se despidieron, Haru pasaría a casa de Tsuna para saludar a Lambo, Ipin, Fuuta, Bianchi y Nana, (T/N) se vistió con ropa cómoda, se puso una chaqueta abrigadora y una bufanda y luego de tomar su billetera se encaminó por las calles de Namimori. Antes de dirigirse a las compras paró a comprar un café y se sentó en un pequeño parque desierto por el frío, los niños ya eran obligados a quedarse dentro ya que una nevada era inminente. Cuando estaba pensado que la vida era demasiado tranquila alguien entró en su campo de visión y era imposible no reconocerlo, pues llevaba el mismo uniforme de diario: Hibari Kyoya se le acercaba.
- Pensé que en un día como hoy estarías dentro – dijo él con voz neutra.
- Quería algo de aire fresco – contestó ella, y realmente era así; Lal la había acostumbrado al constante movimiento y una vida tranquila parecía insulsa ahora, supuso que el club de boxeo quitaría esa sensación.
- Entonces quiero mi pelea – dijo él con ojos brillantes – eso te quitaría el aburrimiento – sin duda era perspicaz.
- ¿Ahora? – era la primera vez que la perspectiva de una pelea la emocionaba.
- ¿Cuándo si no? – preguntó el con algo de ironía.
- Hecho – ella con un movimiento rápido puso el café en el asiento que antes ocupaba y se puso de pie, de un salto puso un metro entre ellos.
Hibari sonrió y con un movimiento fluido sacó sus tonfas, y empezó una batalla campal de esquivar y lanzar golpes… aunque no sabían que tenían público. El guardián de la nube se sentía gratamente sorprendido al ver cómo (T/N) se movía medio segundo antes que él lanzara un golpe, a veces quedando a un escaso centímetro de donde se estrellaba su tonfa, pero con el paso de los minutos comenzó a cabrearse ya que ella solo se movía, no había lanzado ni un solo golpe aun y eso le hacía pensar que ella era mejor de lo que había esperado, por lo que decidió emplear otra táctica: aumentar la intensidad y velocidad de los golpes, hasta el momento sus golpes habían sido potentes pero no lo suficiente para noquear a nadie, pero la intensidad de la batalla le había hecho reconsiderar sus propias decisiones, la chica se dio cuenta de ello al ver el sutil cambio en su contrincante, por lo que decidió tomar un arma, con una potente patada partió un barandal de metal y tomó dos pedazos a modo de tonfa al igual que Hibari, Lal le había enseñado que todo podía ser una potencial arma, y comenzó su contraataque: en vez de esquivar ahora cada vez que Hibari golpeaba ella se adelantaba un paso y golpeaba con la misma intensidad que el demonio de Nami-chuu, incluso en algunas ocasiones llegó a rozar el cuerpo del joven con su improvisada arma.
- Eres fuerte – gruñó Hibari.
- Tú también lo eres – contestó ella concentrada, se veía que el azabache era un peleador limpio y directo pero la concentración debía ir ante todo.
- Pero algo me dice que no estás mostrando todo lo que tienes – dijo con una sonrisa que más parecía mueca mientras lanzaba más golpes que habrían mandado a volar a cualquiera.
- Todos tenemos secretos – masculló ella mezclando patadas con sus bloqueos y golpes de arma – no es que sea de tu incumbencia de todos modos.
- Ya veo, supongo que solo me queda morderte hasta la muerte para que me lo muestres – rió el joven.
- Lo tengo prohibido, pregúntale a Reborn el por qué – gruñó ella.
- ¿Él bebé? – preguntó mientras seguía lanzando golpes.
- El mismo, aunque de bebé nada le queda, no puedo mostrarte ni aunque lo quisiera – dijo lanzando un golpe contundente al estómago que le quitó el aliento al muchacho aunque se recuperó rápido; iba a lanzarse nuevamente a la batalla cuando ocurrió, (T/N) hizo la maniobra que tantas veces Lal empleara con ella y se lanzó a toda velocidad de frente, con un fuerte golpe logró que Hibari soltara una de las tonfas y esta cayera con un chasquido, el joven ahora quedaba con solo una de sus armas pero eso no parecía preocuparle, comenzaron los golpes de nuevo subiendo por momentos la intensidad, hasta que Hibari logró que la chica soltara también una de las barras de metal que usaba para defenderse, la lucha parecía ahora una batalla campal; golpes iban y venían pero la lucha terminó de una forma que ninguno de los dos esperaba: ambos sintieron con sus rápidos reflejos como les lanzaban algo y lo esquivaron, eran simples rocas, al girarse para ver quien osaba interrumpir su batalla y vieron a Reborn sonriendo con una cámara en la mano.
- Creo que es suficiente por hoy – dijo sonriendo.
- ¿Qué haces aquí bebé? – preguntó Hibari molesto.
- Guardando información valiosa, es la única chica aparte de Adelheid que ha logrado hacerte frente – dijo riendo.
- Hmp – gruñó el como si fuera un mal recuerdo.
- Pues… ¿nos vigilabas? – interrogó la chica con voz algo cansada.
- Pasaba por aquí – dijo con fingida inocencia, cosa que hizo reír a la chica.
- Me largo, no me gusta que me interrumpan bebé – dijo a modo de despedida – Ya nos enfrentaremos de nuevo carnívora – sonrió, pero esta vez era una sonrisa sincera – Eres una persona a la que puedo respetar – Luego se giró y se fue sin decir nada más.
- Wow… creo que es la primera vez que Hibari dice algo así – rió Reborn, dejando a una perpleja (T/N) más confusa – Ya debo irme, debo mostrarle a los demás esto – dijo sonriendo – y que bueno que recordaste que no podías mostrar tus llamas – desapareció esfumándose como siempre pero la chica ya estaba acostumbrada.
Se dirigió al combini más cercano y compró las cosas que anotara en su lista ese día más temprano, como eran pocas cosas no tuvo problemas con los paquetes, entró en un par de tiendas y encontró los que le parecían regalos perfectos para Haru y Chrome, los de los demás los compraría con ellas para compartir un día de compras, con calma y cansancio caminó a casa y al llegar comenzó con los preparativos de un banquete digno de un rey para esperar a su hermano.
Reborn llegó a la casa de Tsuna con León aún convertido en cámara, se dirigió a la habitación de su dame-alumno y entró (como siempre sin tocar), éste leía un libro de ciencias preparando un examen para el día siguiente.
- Dame-Tsuna hay algo que necesito que veas – dijo con tono relajado.
- ¿Qué cosa? – preguntó con curiosidad, ya que la hora de estudio era sagrada para su tutor.
- Tu calla y mira – dijo mientras terminaba de conectar la cámara al televisor. Ver la pelea de (T/N) y Hibari causó una profunda impresión en Tsuna, quien musitaba "Se podrían haber hecho daño" o cosas parecidas, para cuando terminaba el video el chico estaba pálido.
- ¿Por qué peleaban? – preguntó serio.
- Hibari quería ver la fuerza de (T/N), sabíamos que tarde o temprano pasaría dame-Tsuna. La razón por la que le mostré esto es para que entiendas que ella está plenamente cualificada para estar aquí, puede defenderse sola y lo has visto; por lo tanto en cuanto empecemos a asignar misiones no podrás dejarla fuera – sentenció.
- No debería ser así – masculló él molesto, él no pondría a (T/N) en peligro aunque supiera que podía defenderse, después de todo era su amiga y quería protegerla, suspiró frustrado… No sabía ni siquiera en que pensaba.
Lancia llegó pasadas las siete de la tarde a su casa, y agradeció cuando al abrir la puerta el confortable calor y olor de deliciosa comida lo recibían, había cumplido con su promesa de llegar a cenar.
- Ya llegué – gritó a modo de saludo mientras se despojaba de su abrigo.
- Lancia-aniki – apenas pudo observar un borrón colorido cuando tuvo a (T/N) abrazándole, él le palmeó la espalda – Te extrañé – dijo ella mirándole mientras sonreía.
- Y yo a ti pequeña – contestó el hombre mientras le revolvía el cabello, ella le llevó a tirones a la cocina donde una suculenta mesa les esperaba: la chica había preparado un delicioso pollo con salsa de naranja, arroz y ensaladas, y el hombre solo pudo sentirse valorado como nunca.
- Bienvenido a casa – dijo sonriendo cálidamente.
- Gracias – dijo él ubicándose en su puesto habitual mientras ella llenaba los platos, servía una copa de vino para él y refresco para ella.
- Orégano te envía saludos y me pidió que te dijera que pasará las fiestas con nosotros – dijo con una sonrisa Lancia mientras comenzaba a comer
- Esa es una excelente noticia aniki – la joven esbozó una sonrisa sincera.
- ¿Qué tal estuvo tu fin de semana? – preguntó él.
- Pues… bien – dijo ella con voz tranquila mientras pensaba "No tienes ni idea"
- Por cierto, te enviaron una carta – Lancia no parecía muy contento con ello.
- ¿De quién? – interrogó ella con curiosidad.
- Léela tu misma – dijo extrayendo un sobre blanco de su chaqueta. La muchacha rasgó el papel rápidamente y su mente casi no podía procesar lo que veía: ¡una carta de Xanxus di Vongola!, con el escudo de Varia.
Basura:
Me debes muchas peleas pero las
pasaré por alto por ahora, espero
tu vida vaya bien porque pronto
vamos a visitarte, las navidades serán
muy divertidas este año
Xanxus.
Xanxus llegaría a Namimori… y se había tomado la molestia de escribirle, cosa que no hacía con nadie pues según él ninguna basura merecía que él se tomara esas molestias, de eso bien podían encargarse Levi o Squalo, (T/N) se preguntaba qué demonios ocurría para que él hubiera roto una de sus principales reglas… claramente con algo como esto bien podía esperarse el apocalipsis.
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A mis queridas lectoras, porque sin ustedes no sería la chica feliz que soy hoy c:
Muchas gracias por leer y espero sus reviews n.n
G.
