Hey chicos! Bienvenidos a otro capítulo! Lamento la demora, se me secó el cerebro XD.
Empecemos de una vez!
DISCLAIMER: Los personajes de POM no me pertenecen.
ADVERTENCIA: La idea no es mía, me inspiré de una novela que vi meses atrás. Pero claro, tendrá su magia POM.
Capítulo 9.
Marlene no quiso acercarse a James con las ropas de trabajo. Eran bonitas y resistentes, pero no iría de negro a conocer a su hijo. Para su fortuna y, a la vez, incomodidad, Skipper aún conservaba algunas de sus cosas y le entregó una blusa blanca y una falda floreada. Se cambió en la habitación que solía ser de ellos. La castaña se sorprendió un poco de encontrarla tan abandonada. Parecía no haber sido tocada durante años.
Se levantó el cabello hasta hacerse una cola de caballo.
Respira, se dijo mentalmente. Es tu hijo, no tienes por qué temer.
Skipper, mientras tanto, se había reunido con Eva y Lola. Ambas estaban sentadas en la terraza con James. El pequeño estaba sentado entre ambas con una confundida expresión. El agente inhaló lentamente, sintiendo su corazón martillar en su pecho. Era lo correcto. Era mejor que James supiese la verdad ahora. Si no lo hacía, traería consecuencias en el futuro.
Salió y ambas mujeres lo miraron. Eva le sonrió con cordialidad, mientras que Lola hacía una enorme mueca en su rostro. Ahora que Jake estaba aquí, no tenía más opción. Bajo la mirada atenta de Eva, la mujer posó su meno en la pequeña de James.
—James… Sabes que te quiero mucho, ¿no?
El niño frunció notoriamente el ceño.
—… ¿Qué pasa?
¿Lo iban a enviar lejos? ¿Había hecho algo malo?
—¿Hice algo malo? No hice llorar a mi hermanita —dijo rápidamente.
—No, no es…—tragó saliva. Su mandíbula temblaba.
Sentía que todo se estaba derrumbando a su alrededor. Sus ojos se toparon con los fríos de Skipper.
—… James… Hay niños que tienen… dos mamás.
Los ojos dorados del pequeño se agrandaron.
—¿E-Eh? ¿Qué?
—… Yo te críe. A ti, y a Mary… Pero la diferencia entre ustedes dos es que… Yo no te cargué en mi estómago —sonrió con tristeza—… Fue otra persona.
El niño se bajó del asiento y se colocó en frente de su madre, quien seguía sentada.
No se parecían… ni siquiera un poco.
¿Era obvio? ¿No lo era? ¿Entonces…?
—… Entonces… ¿Quién me llevó en su barriga? —preguntó con la voz temblorosa—… No entiendo…
Lola estaba al borde del llanto. Se levantó abruptamente y se apartó del lugar a toda velocidad. Se fue al rincón de la terraza y se abrazó a sí misma, ocultando el sollozo que quería escapar de su garganta.
Skipper negó con la cabeza.
—No se preocupe —miró a Eva, quien le sonrió con calma—. La reacción de su esposa es completamente normal —él solo murmuró algo por lo bajo.
Era su turno.
—James, ven acá —ordenó. Su hijo obedeció y lo miró atentamente—… La persona que te llevó en su vientre te quiere mucho —el menor asintió, pero aún mantenía su ceño fruncido.
—… Pero, ¿quién es?
Skipper miró de reojo a la psicóloga. La mujer asintió, permitiéndole la palabra.
—… ¿Recuerdas a esa señora que apareció en tu cumpleaños? Yo te llevé a conocerla y le llevaste unas flores.
James siguió mirando con gran confusión a su padre, hasta que el rostro de Marlene pasó por su mente. Las piezas encajaron rápidamente en su mente y miró en shock los ojos azules de Skipper.
Marlene bajó las escaleras y se detuvo al ver a Kowalski, Rico y Private allí.
—… ¿Por qué…?
—Vivimos aquí —comentó Kowalski como si fuese lo más obvio del mundo—. Además… vinimos también… para desearte suerte —le sonrió y posó una mano en su hombro.
Marlene contempló los ojos de sus compañeros. Rico asintió con una enorme sonrisa y Private se acercó a abrazarla. La castaña se dejó, pero se congeló al sentir que el agente mejor dejaba un papel doblado en el bolsillo de su falda. Al separarse, él solo le sonrió.
Cuando Skipper entró nuevamente a la casa, se encontró con esa escena. Aclaró su garganta para llamar la atención de sus cuatro mejores agentes. Ellos le miraron y él fijó específicamente su mirada en Marlene.
—… ¿Le dijiste? —preguntó ella.
—Afirmativo —entrecerró los ojos, mirando brevemente el suelo, para recomponerse y mirarla.
—¿Lloró?
—Está muy confundido —admitió—. Pero Eva asegura que es absolutamente normal —pausó unos segundos—… ¿Lista?
Sí. No… No lo sabía.
La mujer tragó saliva casi con esfuerzo. Sus manos temblaban, nerviosas.
—Estaremos detrás de ti —aseguró Private. Kowalski y Rico asintieron.
—Yo no —dijo Skipper—. Estaré a tu lado.
Marlene miró alternativamente a los cuatro, hasta que asintió.
Con pasos lentos, salió a la terraza. James jugaba en el pasto con un tren de juguete. Eva estaba a su lado, pero al notar a Marlene, le sonrió. Kowalski frunció el ceño ante ese hecho, pero no dijo nada. Skipper avanzaba con la castaña a su lado, hasta quedar a unos pasos de su hijo.
Lola sintió la presencia de Marlene y contempló de lejos la escena.
Skipper se trabó unos segundos. Había jalado del brazo por unos segundos a Marlene, pero se giró a verla al notar su pulso tan rápido. Estaba pálida y sus labios temblaban incontrolablemente. El líder suavizó su agarre hasta bajar su mano hasta la suya. La mujer reaccionó y lo miró.
—Tranquila —le susurró.
Marlene se mantuvo en silencio unos segundos y murmuró una afirmación. Skipper terminó por soltarla y puso su atención en James.
—Hijo —le llamó—. Mira quien vino.
El pelinegro alzó la vista y se sorprendió de ver a… su otra mamá ahí. Su rostro se tiñó de rojo.
—Vamos, sé educado y salúdala —se había conmovido profundamente al notar ese comportamiento tan tímido. Le recordaba a Marlene los primeros meses al inicio de su relación.
James se levantó torpemente. Marlene se había arrodillado para estar más a su altura. Al verla más de cerca, el niño pensó que era demasiado obvio que eran parientes. Sus ojos eran tan parecidos…
Marlene le regaló una hermosa sonrisa y su corazón casi se derritió de amor por ella.
—Hola…—sonrió.
—Hola, James —tomó sus pequeñas manos y las apretó con cariño. El calor en las mejillas del niño aumentó.
Desde que la había conocido y Skipper se había dedicado a llevarlo para conocerla más, jamás pensó que sería orillado a esto. Su padre lo hizo para que forjara un lazo con la madre que lo había llevado en su estómago.
—… Papá me dijo que… tú también eres mi mamá.
Los ojos de Marlene se llenaron de lágrimas, pero mantuvo su sonrisa.
—Así es… Yo soy tu mamá.
—… ¿Tú me llevaste en tu barriga? —Marlene se rio—… ¿Tú me diste la vida?
—Sí… Tal y como lo dijiste… Te di la vida… Mi vida —alzó su mano y acarició la mejilla de su hijo.
James miró el suelo, incapaz de sostenerle la mirada a su madre. Armándose de valor, avanzó hacia ella un poco. Marlene, entendiendo lo que quería, terminó por acortar la distancia y lo abrazó. Lo levantó del suelo y lo cargó en sus brazos con anhelo.
Private sonrió enormemente, con lágrimas en los ojos, al ver a su amiga finalmente reunida con su hijo y que él supiese quien era. Rico y Kowalski tenían unas comprensivas sonrisas en sus rostros. Sabían que Marlene nunca hubiese dejado a su hijo porque sí. Sabían que había más.
Ella sería incapaz de haberlo abandonado.
No después de casi perderlo ya una vez.
Skipper y Kowalski llegaron casi volando al hospital al enterarse que la misión que habían tenido Marlene y Private no había salido tan bien como esperaron. Rico ya se encontraba en la sala de espera.
—¡Rico! —lo llamó. El agente se levantó y caminó hacia ellos—. ¡¿Qué demonios sucedió, soldado?! —lo sacudió de los hombros.
—… Mawhlene… —murmuró con tristeza.
El líder y su agente brillante intercambiaron miradas, impotentes de hacer algo. Siempre se volvían muy sobreprotectores cuando se trataban de esos dos. Y ahora que ambos habían salido heridos en una misión, ¡peor todavía!
—¿Familia Desmond? —salió una enfermera.
—Jake Desmond —se presentó rápidamente Skipper.
—Umm… Su hermano se encuentra bien, fueron unas quemaduras leves —entrecerró los ojos—… ¿La chica…?
—Es mi pareja.
—Oh… Vaya, cuánto lo siento… Pero la señorita Otter tuvo muchas más quemaduras que Thomas, señor. También sufrió un disparo en el hombro, pero ya está extraída la bala.
—¿Se recuperará?
—Por supuesto… Pero tomará un largo tiempo, más aún porque…
—¿Por qué…? —le apresuró Skipper, impaciente.
La enfermera suspiró.
—Su novia está embarazada, señor Desmond —los tres agentes se quedaron con la boca abierta—. Y con esto, ha quedado en un estado muy…
—¿Lo perdió? —le cortó, casi sin voz.
—Gracias a Dios, no. Pero aún está con riesgos de perderlo. Así que… Necesitamos que la señorita Otter tenga mucho reposo.
Skipper estaba mudo, así que Kowalski decidió hablar y terminar la conversación.
—¿Podemos verlos?
—El joven Thomas aún se encuentra bajo los efectos de la anestesia, pero la señorita Otter está despierta, así que…
La enfermera no había terminado de hablar cuando Skipper corrió a la habitación de la castaña. Kowalski suspiró y Rico formó una mueca en su rostro.
Cuando el líder entró a la habitación, encontró a Marlene llorando desconsoladamente con el dorso de su mano cubriendo gran parte de su rostro. Skipper carraspeó, llamando la atención de la castaña. Los ojos llorosos de ella contemplaron los azules del agente.
—Skipper…
—¿Cómo te sientes? —se acercó hasta sentarse en el borde de la cama. Los ojos de Marlene volvieron a humedecerse.
—… Lo siento, Skipper… Y-Yo traté de proteger a Private…
—Private está vivo, a salvo, y menos lastimado que tú —sonrió con tristeza al posar su mano en el brazo de su novia—. ¿Tú lo sabías? ¿Lo del embarazo?
—… No —negó—. Si lo hubiera sabido… No hubiera aceptado la misión —su voz volvió a romperse ante la última oración—… No solo casi maté a Private, Skipper… T-también… C-casi mato a e-este niño…
—Claro que no —dijo con autoridad. Marlene lo miró—. Hiciste lo que pudiste, incluso más. Arriesgaste tu vida para salvar otra. No intentaste matar a nadie, cara de muñeca. Una misión… no siempre saldrá a la perfección. Tú, mejor que nadie, debería saberlo.
La castaña asintió, decidida a dejar de llorar. Tras un cómodo silencio, Skipper paseaba sus dedos con cuidado en los vendajes de Marlene. Sus quemaduras comenzaban desde su hombro, después brazo y costado… hasta la mitad del muslo derecho.
—Estoy hecha un desastre —suspiró ella.
—Estás preciosa incluso siendo un desastre, Marlene.
Ella sonrió, pero después se tornó seria. Posó su mano en la de Skipper, quien la miró.
—¿Estás bien con esto?
—¿Con qué?
—… Me refiero a… Tener un hijo… —miró con nerviosismo el suelo—… No estaba planeado… Nunca hablamos de formar una familia, así que pensé que… no lo sé… Tal vez, no querías o…
Skipper sonrió al ver el rostro de Marlene enrojecido de nerviosismo y vergüenza.
—¿Te soy honesto? —miró un punto invisible de la pared—. Nunca pasó por mi cabeza tener un hijo, mucho menos cuando estuve casado con Lola —sonrió con humor—. Pensé que ya tenía una familia y un trabajo favorable. Creía que no me faltaba nada —la miró y apretó su mano—, pero tú me probaste todo lo contrario, Marlene. Me faltabas tú.
Los ojos dorados de Marlene volvieron a llenarse de lágrimas, pero, esta vez, de pura felicidad.
—Cuando pienso en ti, también pienso en cosas que nunca me he planteado gracias a tu punto de vista "sensible" —bromeó—. Y debo decir… Que al imaginarme a ti y a mí, en un futuro… el solo hacerlo, me hace feliz.
El corazón de Marlene latía rápidamente, su corazón no podía soportar esas palabras tan dulces viniendo de su líder. Pocas veces se comportaba así.
—Y ahora que ese futuro está cerca… bueno... que inicie mi próxima misión: paternidad.
—¿Papá? ¿Puedes venir?
Skipper miró de reojo a Eva, quien le autorizó con un movimiento en la cabeza para que avanzara hacia su hijo. El agente avanzó hasta posarse al lado de Marlene, quien seguía cargando al niño. Una mano se posó en la espalda de la mujer, mientras que la otra, en la de su hijo.
James miraba alternativamente a Skipper y a Marlene. No importaba cuánto tiempo y cómo los viese, le parecía increíble que ellos fuesen sus padres. Era…
Una gran sonrisa se formó en sus labios.
Sentía que ese abrazo familiar ya lo había experimentado antes.
Lola contemplaba la escena con una horrorizada y colérica expresión. No podía entender por qué Marlene seguía quitándole todo lo que le pertenecía. Skipper, su casa… y cuando creyó recuperarlo todo… ¡Volvió a aparecer para colmo de males quitarle a SU hijo! Apretó fuertemente los puños y se tragó la bilis que quería escupir en el rostro de la castaña.
Odiaba a esa mujer.
Si tan solo pudiese…
—¿Dónde está mamá? —preguntó James de repente.
Marlene alzó las cejas.
Lola soltó una suave pero triunfal carcajada.
—¡Estoy aquí, cariño!
Marlene, dejó lentamente a James en el suelo y lo vio correr hacia Lola. Skipper lo siguió con la mirada y no pudo evitar fruncir el ceño en desaprobación cuando Lola le sonrió con malicia a ambos.
Esa bruja no era sutil ni siquiera en frente del niño.
Lola abrazó posesivamente a James y tomó su mano para llevárselo de allí.
Marlene entrecerró los ojos y miró el suelo, derrotada.
—¿Qué sucedió…? —murmuró más para sí misma—. Todo pareció ir tan bien y de repente…
—No se preocupe, señora —Eva posó una mano en su hombro. Marlene la miró y asintió—. A James le tomará un tiempo acostumbrarse a esta situación, pero, eventualmente, la aceptará. Porque ustedes ya están cumpliendo un rol importante.
Ambos la miraron sin comprender. Eva ensanchó su sonrisa.
—Ustedes han pasado mucho tiempo juntos desde que usted volvió —Skipper y Marlene se miraron—. Y eso tienen que hacer: estar más juntos. Porque James se acostumbrará a verlos como a una unidad y, por lo tanto, se sentirá más seguro de llamarla mamá. No solo basta que sea buena con él, el señor Desmond también tiene que cumplir su rol aquí, ¿verdad?
Marlene y Skipper se miraban directamente a los ojos. Si querían que esto resultara, debían trabajar juntos…
Juntos… Por su hijo.
Eso es todo, amigos~
Este capítulo es tierno y dulce. Ya le puse algo bonito, porque necesitarán azúcar para los malos tiempos que se avecinan XD
Espero que les haya gustado!
Bye~
