¡He vuelto! ¡No me maten!
Ya saben que Glee no me pertenece ¿No?
¡ENJOY!
QUINN POV
Estábamos demasiado cerca. Podía sentir su respiración cerca de mi rostro, sin embargo; no me alejé. *Malditos ojos chocolate que te absorben* pensé
- Te perdono - Me dijo, casi en un susurro.
Su aliento me embargó y desde ese instante no pude pensar en nada más. En nada más que no fuera ella, en nada más que no fuera la chica que tenía al frente. Aquella chica que me estaba apoyando en uno de los peores momentos de mi vida, a pesar de que yo no había sido la mejor persona con ella. Aquella chica de gran corazón y nobleza absoluta que me miraba atentamente.
Recuerdo la primera vez que le ayudé a limpiarse un Slushie en ese mismo baño. Aquel momento ni siquiera se acercaba a lo que estábamos viviendo ahora. Ella había dicho algo como "Hazlo por mí. Detén los ataques hacia mi persona. Yo sé que me amas secretamente"… Bueno, no lo dijo exactamente así. Pero sus palabras reales estaban cerca, así que me encabroné como solo una Fabray sabía hacerlo.
Ahora era todo TAN diferente. ¡Y SÓLO HABÍAN PASADO UNOS MESES!
Por mucho tiempo, aunque en realidad fueron segundos, solo la observé. Su sedoso cabello marrón, con un poco de Slushie naranja, descansando en sus hombros y en su frente. Sus orbes cafés mirándome fijamente y absorbiendo todo a su paso cual agujero negro. Su nariz, *Perfectamente imperfecta* pensé. Y al fin, mi vista llegó a su boca. Gracias a sus labios entre abiertos podía sentir su aliento mezclándose con el mío. La sensación me parecía simplemente hermosa y mágica.
No sé qué pasó después, ¡lo juro! Bueno para ser sincera, ahora si sé lo que pasó; pero solo años después logré descifrar la situación. Pero en ese momento e incluso meses y años más tarde, no tenía claro lo que me había pasado aquella ocasión en el baño con Rachel. "En el baño con Rachel"... niños, préstenme atención cuando digo que esta frase la leerán muchas veces más.
Resumiendo mí relato. Absorta por la imagen que tenía enfrente, por la sensación de cercanía que sentía en el momento, por la necesidad de afecto, por las mariposas en mi estómago o mis piernas tambaleantes. Absorta de lo que sea que fuera, levanté mi mano, y posé mi palma en su mejilla y acaricié sus labios con mi pulgar. Ella no se apartó, solo me miro por unos segundos más antes de cerrar sus ojos, para disfrutar más de mi tacto, supuse yo.
No estaba pensando, sólo quería tocar sus labios, pero la caricia no me pareció suficiente. Por algún motivo me pareció que mi torpe pulgar no atrapaba toda la esencia de sus labios. ¿Qué podía hacer para remediar la situación? Se me ocurrió algo al instante, y ni siquiera lo analicé.
Me incliné lentamente hacia su rostro, sintiendo su aliento caliente golpearme con más fuerza. Rachel, seguía con sus parpados cerrados, pero se dio cuenta del cambio, se dio cuenta de que yo acortaba la distancia entre nuestros rostros; y se inclinó hacia mí, acortándome camino, algo que agradecí.
Estaba cerca, demasiado cerca. Estaba a punto de tocar sus labios con los míos. Estaba desesperada por hacerlo, pero me detuve a solo milímetros cuando sentí vibrar el bolsillo de mi chaqueta de Cheerio. Estábamos tan cerca que ella también sitio la vibración de mi teléfono celular, y las dos parecimos despertar del trance en el que nos encontrábamos.
Nos alejamos solo un poco, lo suficiente para mirarnos a los ojos. Ella había abierto sus parpados y nos miramos fijamente durante varios segundos. Hasta que mi teléfono dejó de vibrar y volvió a sonar segundos después. Nos alejamos lentamente, pero aun presentes en la burbuja personal de la otra. Alejé mi mano que permanecía posada en su mejilla y busqué a tientas mi teléfono. No habíamos perdido el contacto visual, ni siquiera cuando contesté y me puse mi teléfono en el oído
- Hola - Dije, demasiado bajo. Dude que la otra persona me hubiera escuchado, sin embargo, no lo repetí.
- ¿Quinn? ¿Dónde estás? Creí que yo te llevaría a casa - Solo la voz de Finn a través del aparato, logró despertarme del todo y alejar mi vista de Rachel, así como retroceder dos pasos. Sin embargo, la recuperación fue lenta
- ¿Que? - Bueno, demasiado lenta
- Cielo ¿Recuerdas lo que hablamos en el auditorio? Dijiste que yo podría llevarte a tu casa hoy - Claroo, lo recordé al momento. En lo que había pasado de la semana, Rachel me llevaba todos los días a mi hogar (Bueno, si eso podía llamarse "Hogar"), pero aquel miércoles Finn estaba tan feliz porque había progresado (y para que engañarlos, yo también) que no podía negarme a pasar más tiempo con él. Era mi novio y solo quería ayudarme. Siempre había sido muy servicial.
- Claro, Claro que me acuerdo... - No dije más por un momento. Volví a fijar mi vista en Rachel que ahora se limpiaba lo que quedaba de Slushie mientras se miraba en el espejo. Pero pude notar que me observaba de reojo. *Mierda, ¿qué hago?* me pregunté. Y me dispuse a analizar la situación a fondo.
Mi padre era un auténtico fanático del Futbol. Ya saben ese deporte en donde 20 hombres en pantaloneta corren detrás de un balón intentando meterlo dentro de tres palos, mientras 2, hacen lo imposible para que no lo logren. ESE DEPORTE. Bueno, cuando era pequeña solía ver los partidos de Futbol con mi padre, porque el apostaba en cada partido, y ganaba cada vez que me sentaba a su lado. Así que solía decir que yo era su amuleto de la suerte.
Hasta que crecí y mi padre consideró que era mejor que me ocupara de aprender como maquillarme, como vestirme, como peinarme, como cocinar, planchar, lavar… ya saben, aquellas cosas que son "Obligaciones" de la mujer en el hogar, según mi padre.
Así que no pude evitar relacionar mi dilema con un partido de futbol
Finn era mi novio y no había pasado tiempo con él. Gol de Finn
Además me venía bien pasar tiempo con la única persona con la que había sido capaz de avanzar (Sin contar a Rachel). Gol de Finn
Pero no podía dejar a Rachel sola. Acababa de sufrir un ataque de granizado y, aunque ella lo negara, sabía que era mi culpa. Gol de Rachel.
Sabía que en el camino a casa, en el auto de Finn, se crearía un silencio incomodo que no existía en el auto de Rachel. No había estado sola con él desde hace tiempo. Gol de Rachel.
Sin embargo, conociendo a Berry. Sabía que iba a tratar de hablar de lo que acababa de pasar, o lo que estuvo a punto de pasar. Y yo no estaba preparada para hablarlo, ni siquiera lo había asimilado. No quería hablar de eso. No quería pensar en eso. Gol de penalti, gol de tiro libre, gol de mitad de cancha, gol de arquero a arquero… de Finn
TIN TIN TIN. TENEMOS UN GANADOR
- Estoy en el baño. Te veo en cinco minutos en el estacionamiento - Le dije al chico, antes de cortar la llamada abruptamente. No pude asegurarlo en el momento pero juré haber visto a Rachel hacer un puchero de tristeza a través del espejo. Fueron solo unos segundos en los que el puchero permaneció en su rostro, pero fueron suficiente para que mi corazón se llenara de ternura. Estuve a punto de llamar a Finn y cancelar argumentando que me había comido el retrete, hasta que...
- Vete. No te necesito - Dijo ella, sin siquiera mirarme y aparentando indiferencia mientras seguía limpiándose la cara con un pañuelo. Yo me quede de piedra, observándola. No me esperaba esa reacción. Era una Rachel diferente a la que llevaba conociendo durante esos días. Al parecer se dio cuenta de mi reacción y de la dureza en sus palabras, porque luego agregó - Es decir...yo...puedo hacerlo. Yo...tú...puedes irte. Estaré bien - Me dijo, balbuceante, girándose a mirarme. Y en ese momento, cuando sus ojos se fijaron en los míos, recordé mis argumentos para irme con Finn, por lo tanto no insistí en quedarme, como lo había pensado hacer segundos atrás
- Vale - Dije, asustándome de la tranquilidad que refleje en esa única palabra. Recogí mi mochila del suelo y volví al lado de Rachel. No tan cerca para no perder el control. Pensé en despedirme de ella con un beso en la mejilla y un abrazo, como siempre. Pero no estaba segura si aguantaría la cercanía, por lo que pose mi mano en su hombro y solté un - Adiós Rachel - Para luego salir casi corriendo del baño.
...
El viernes en el Club Glee el ambiente era una extraña mezcla de irritación, exasperación, felicidad e indiferencia.
Pensé que después de lo sucedido en el baño con Rachel, nuestra relación se iba a tornar incomoda. No pude estar más equivocada. El jueves Rachel se comportó como si nada hubiese pasado. Y yo no sabía cómo sentirme: si aliviada porque ella no le había prestado atención al momento que compartimos o enojada porque ella no le había prestado atención al momento que compartimos. Decidí actuar como si nada hubiera pasado, al igual que ella. Y nuestra amistad decidió omitir aquel miércoles. O eso es lo que yo creí
Ahora en el Club Glee, fingía escucharla hablar animadamente, mientras que yo seguía matándome la cabeza. ¿Qué carajos había pasado aquel miércoles?
El profesor Schuester había llegado aquel día con la idea de que debíamos ser más unidos si queríamos ganar las Seccionales, una competición de coros. Para lo cual se le ocurrió unirnos en dúos al azar para presentar una canción improvisada. Puso en su sombrero pedazos de papel con nuestros nombres y pasábamos y escogíamos uno. Para deleite del destino, Rachel escogió el papel con mi nombre.
Claro que me alegraba. En mi situación, Rachel era mi persona favorita para todo. Pero no todos estaban agradecidos con el sombrero.
Santana estaba más irritada que nunca al tener que cantar con Mercedes, al parecer sus egos chocaban demasiado. – Te doy mil dólares si mandas a volar al elfo y cantas conmigo – Trató de convencerme Santana.
- San, no puede ser tan malo – Traté de razonar
- ¿Qué no puede ser tan malo? Está tratando de convencerme para que ella cante la canción y yo haga los coros en el fondo… EN EL FONDO – Me dijo, casi me gritó, para hacer énfasis, con los ojos casi salidos de sus cuencas
- ¿Porque no le dices a B que cante contigo? - Le pregunté. Ellas dos trabajaban juntas en todo. Trataban de pasar el máximo tiempo posible juntas.
- Pff - Bufó Santana, poniendo los ojos en blanco - Está muy cómoda con el profesor X - Me dijo, indicándome con la cabeza la dirección en donde debía mirar. Efectivamente Britt se veía bastante cómoda con Artie. Pero pensé que si Santana le pedía trabajar con ella, Britt no se negaría. Pero el orgullo de la latina era demasiado grande
- De acuerdo, si tanto te molesta. Trabaja con Rachel y yo cantaré con ella – Obviamente no cambiaría a Rachel por Mercedes, pero…
- NO, así estoy bien – Dijo Santana, para luego levantarse y volver con su compañera de dueto. Santo remedio.
Finn tampoco estaba demasiado agradecido con el destino, dado que tuvo que trabajar con Kurt y estaba seguro que el chico sentía algo por él. – Presta atención a su forma de mirarme. Te juro que ese tío está detrás de mí – Me dijo con sus ojos de cachorro. Yo simplemente me reí. Aunque luego de un rato pude ver a lo que Finn se refería. Los demás parecían felices o indiferentes a la elección del dichoso sombrero.
- Quinn ¿Estas escuchándome? - Me pregunto Rachel, interrumpiendo mi línea de pensamientos. Se veía un poco molesta pero sorprendentemente, había aprendido como manejarla en pocos días.
- Lo siento - Dije, y después esboce una de mis mejores sonrisas. Ella, sin saber porque, parecía aplacar su furia cada vez que lo hacía. Y aquella vez no fue la excepción - ¿Decías? - Pregunté, con mi sonrisa intacta.
- Te estaba diciendo que tengo una lista de opciones de duetos que vendrían muy bien con tu voz y la mía, ya que la tuya es un Contralto y la mía es más un Soprano de coloratura. Si lo deseas puedo empezar a nombrar la lista de canciones que tengo en mente. Es mejor que las diga ya para que después no se me olviden. ..- Dijo todo de sopetón.*Esta chica no respira* Pensé.
- Espera. - La detuve, antes de que empezara a nombrar canciones de musicales - Yo solo tengo una canción en mente, y me encantaría que la escucharas, es mi canción favorita en este momento y de verdad me gustaría cantarla contigo. Pero claro, espero que estés de acuerdo, y obviamente que la hayas escuchado antes, dado que tenemos que cantarla en diez minutos.
Ella se quedó en silencio mientras yo sacaba mi IPod de mi mochila, pero podía notar por el rabillo del ojo como Rachel se esforzaba por mantener en su memoria la lista de canciones que se le habían ocurrido. Busqué la canción que tenía en el aparato electrónico, le tendí un audífono a Rachel y me coloqué el otro. Durante toda la canción ella no dijo nada ni hizo nada, parecía de piedra. Ni siquiera movía el pie al ritmo de la canción, y eso me exasperaba.
Al terminar la canción Rachel se quitó el auricular y me miro muy seria por algunos segundos. *¿No le gusto? Demonios, tendré que cantar una canción de Funny Girl* pensé. Pero luego Rachel me dedico su más grande sonrisa al tiempo que me decía - Es perfecta
...
- ¡Muy bien chicas! - Dijo un animado Schuester mientras aplaudía a Santana y Mercedes. Puede que no se soportaran mucho entre sí, pero hasta ellas tendrían que admitir que juntas eran dinamita - Eso será difícil de superar. Pero confió plenamente en nuestro último dueto del día: Rachel Y Quinn - Dijo, extendiendo un brazo en nuestra dirección, como dándonos entrada. Rachel y yo nos levantamos seguras y confiadas. Aunque, no se Rachel, pero yo estaba siendo presa del pánico. Era la primera vez que cantaba con ella pero, dado los numerosos solos que cantaba cada clase, estaba al tanto de su gran talento. Era una cantante espectacular, tenía una voz de Diosa, mientras yo, bueno yo podía cantar canciones de cuna
- Mis queridos compañeros del Club Glee, quisiera darles las gracias por las magníficas presentaciones que cada dúo ha dado. Y también quisiera disculparme porque ahora Quinn y yo - Dijo Rachel señalándonos - ¡LOS BORRAREMOS DEL MAPA! - Dijo la morena con confianza y nada de lastima *Oh, la modestia no es tu fuerte Berry* Pensé *Ok, tu puedes Fabray. No le quedes mal a Rachel. NO LE PUEDES QUEDAR MAL A RACHEL* Me animé
La voz de Rachel inundo el salón de coro cantando la primera estrofa. *Dios ¡QUE VOZ!*
Every breath you take (Cada respiración que tomas)
Every move you make (cada movimiento que haces)
Every bond you break (cada enlace que rompes)
Every step you take (cada paso que tomas)
I'll be watching you (estaré observándote)
Cantaba con tanto sentimiento que podía llegar a creer que ella había escrito la canción.
Every single day (Cada día)
Every word you say (cada palabra que dices)
Every game you play (cada juego que juegas)
Every night you stay (cada noche que permaneces)
I'll be watching you (estaré observándote)
Ahora me tocaba a mí. *Sácala del estadio Fabray. SÁCALA DEL ESTADIO*
Oh, can't you see? (Oh, ¿no puedes ver?)
You belong to me (me perteneces)
How my poor heart aches (cómo duele mi pobre corazón)
With every step you take (con cada paso que tomas)
Sonó realmente bien, pero seamos sinceros. Al lado de Rachel yo quedaba como una corista. Pero Rachel me miraba con una sonrisa tan amplia que llegue a conversarme que no sonaba como corista, sino como Beyonce.
La siguiente estrofa la cantamos en ''Modo conversación'' Es decir, un verso cada una. Gracias a Dios Rachel empezó, porque su sonrisa había borrado parcialmente mi memoria
- Every move you make (Cada movimiento que haces)
- Every vow you break (cada voto que rompes)
- Every smile you fake (cada sonrisa que falsificas)
- Every claim you stake (cada demanda que estacas)
- I'll be watching you (estaré mirándote)
Aunque el ultimo verso la cantamos ambas al tiempo. ¡Y sonó hermoso!, o tal vez me había caído y me había golpeado con el piano y ahora estaba delirando. Eeeeen fin
Después volvimos al ''Modo conversación" De nuevo, Rachel empezaba y de nuevo lo agradecía
- Since you've gone, I've been lost without a trace (Desde que te has ido he estado perdida sin un camino)
- I dream at night I can only see your face (sueño en la noche y solo puedo ver tu cara)
- I look around, but it's you I can't replace (miro alrededor pero no puedo reemplazarte)
- I feel so cold and I long for your embrace (me siento demasiado fría y lejana para abrazarte)
- I keep crying, baby, baby, please (sigo llorando bebe, bebe, por favor... )
En el último verso se volvieron a unir nuestras voces. Y tuve la impresión de que había nacido para esto. Había nacido para cantar con Rachel. O por lo menos para oírla cantar a ella.
El resto de la canción la cantamos ambas al mismo tiempo. Los mismos versos, las mismas notas. Estaba segura que no se notaba que habíamos arreglado la presentación veinte minutos atrás
Every breath you take (Cada respiración que tomas)
Every move you make (cada movimiento que haces)
Every bond you break (cada enlace que rompes)
Every step you take (cada paso que tomas)
Every single day (Cada día)
Every word you say (cada palabra que dices)
Every game you play (cada juego que juegas)
No tengo idea de en qué momento nos habíamos acercado tanto. Al comenzar la canción, prácticamente estábamos cada una en una esquina del salón, como en un ring de boxeo. Ahora cada una estaba a un lado del piano. Y seguíamos caminando hacia la otra ¡¿Por qué?! *Rachel es como un imán* Me respondí a mí misma. No me tome el tiempo de pensarlo más a fondo, tenía una canción que cantar
Every move you make (Cada movimiento que haces)
Every vow you break (cada voto que rompes)
Every smile you fake (cada sonrisa que falsificas)
I'll be watching... (Estaré observando)
Every single day (Cada día)
Every word you say (cada palabra que dices)
Every game you play (cada juego que juegas)
I'll be watching you (Estaré observándote)
Cantamos el último verso cogidas de la mano y mirándonos a los ojos. ¿Que como paso? ¡NO LO SE!
...
*¿Dónde se ha metido ese cuaderno?* Me preguntaba mientras revolvía mi casillero. Lo necesitaba para estudiar el fin de semana.
Acababa de salir de la reunión del Club Glee, una de las mejores debo agregar. No solo porque por primera vez había cantado un dueto con Rachel, también porque nuestro dueto había resultado tan jodidamente bien que el Profesor Schuester nos había recompensado con bonos para una cena gratis en Breadsticks el sábado en la noche. Al parecer el profesor quedo gratamente sorprendido, no solo por nuestra coordinación a la hora de cantar, también por el trato que teníamos la una con la otra, dado que una semana atrás, digamos que yo no era un ángel con ella. Schuester estaba convencido que el repentino giro en nuestra relación era gracias a él, y si nos regalaba cenas gratis, pues que siguiera pensándolo.
- Hola cita de mi sábado en la noche - Me saludo una deslumbrante Rachel mientras se acercaba a grandes zancadas a mi casillero.
- Estuviste increíble Rachel. En serio, si ganamos fue únicamente por ti, tienes una gran voz - Le dije mientras cerraba mi locker y empezaba a caminar hacia el estacionamiento. Ella, obviamente, siguió mis pasos, pero en vez de caminar a mi lado se detuvo en frente de mí haciéndome parar mi marcha, y me miro... ¿enfadada? *¿Y ahora que dije?* Me pregunté *No importa lo que digas Fabray. Ella siempre estallara como bomba atómica. Es decir, es la reina del drama*
- Quinn no digas eso. Es verdad que tengo una voz magnifica y casi perfecta. Me he esforzado para ello desde que tengo memoria, e incluso antes. ¿Sabías que gane una competición de canto cuando tenía tan solo 3 meses de edad? Aunque mis padres me inscribieron en todo aquel curso que pudiera desarrollar talentos como la danza, la pintura, la escritura y la actuación en mi infancia, mi voz es mi atributo más preciado, y cuando esté en Broadway yo n...
- ¡Rachel, al punto! - Tuve que detenerla de golpe. Veía venir una interminable divagación.
- El punto es, Quinn - Me dijo, ahora más calmada - Que no tienes por qué menospreciarte ¡Nunca! ¡En ningún aspecto de tu vida! Sí, yo tengo una gran voz y soy capaz de llegar a notas demasiado altas. Pero tú también tienes una gran voz, no porque llegues a notas altas, sino porque tu voz es tan increíblemente dulce que es capaz de dormir a un león hambriento, o incluso a un dinosaurio hambriento, bueno si estos siguieran vivos, aunque dudo que si siguieran vivos nosotros estaríamos acá, tal vez cuando calló el meteorito a la tierra…
- ¡Rachel para! - Divagación tras divagación. ¡Está hablando más que de costumbre! Y por alguna razón recordé lo que ella me había dicho en casa de Santana: Cuando estaba nerviosa tendía a hablar demasiado. *¿Esta nerviosa?*
Mientras ella seguía hablando y hablando sin parar posé mis manos en sus hombros y la observe fijamente. Ella dejo lo que estaba diciendo acerca de los topos, atrás - ¿Estas nerviosa? - Le pregunté. Y por el color en el que se tornaron sus mejillas supuse que tenía mi respuesta, pero ella...
- ¿Yo? ¿Nerviosa? ¿Porque iba a estar nerviosa? Sabías que las personas que se ponen nerviosas con facilidad tienden a... - No espere ni siquiera a que terminara la idea. Le interrumpí con un fuerte abrazo, dado que las palabras no parecían funcionar. Además, tenía la esperanza de que aplacaría sus nervios.
Supuse que funciono porque su respiración se acompaso al poco tiempo. Pero ahora la nerviosa era yo. Podía oler el cabello de Rachel dado que ella tenía su cabeza hundida en mi pecho y yo tenía mi mentón recostado en ella. Podía sentir su aliento cálido colarse por la parte superior de mi uniforme de animadora. *La medida perfecta. Estamos echas para el abrazo perfecto* Me dije a mi misma, para luego sacudir la cabeza y quitarme el pensamiento.
Al poco tiempo ella se separó de mí y me miró con sus grandes orbes chocolates, mientras me decía - Supongo que lo que trato de decir Quinn, es que te agradezco el cumplido. Pero no te subestimes, tienes un gran talento, y espero que me creas...Estas echa para grandes cosas Quinn
Fue imposible evitar que mis ojos se llenaran de agua. Nadie me había dicho algo así. Todos los días me decían lo hermosa que era y lo bien que me salían los saltos de animadora. Pero nunca, NADIE, me había dicho que mi futuro era prometedor. Ni mis padres, ni mi hermana, ni mis amigas, ni Sue, nadie.
Rachel estiro su brazo y me toco mi mejilla con su mano. Al parecer mis esfuerzos por evitar que mis lágrimas se derramaran fueron en vano, dado que el pulgar de Rachel atrapo una en su camino hacia abajo.
- Eres hermosa Quinn. La chica más hermosa que he conocido nunca. Pero eres más que eso, eres mucho más que una cara bonita. Quiero que lo sepas - Me dio la impresión que Rachel había estado leyendo mis pensamientos.
De nuevo, como por 6872687 veces aquella semana, mi cerebro se desconectó y salió de vacaciones. Por lo tanto no pensé. No pensé ni por un minuto, ni por un segundo, ni por una milésima de segundo. NO PENSÉ
Alcé ambas de mis manos hasta coger la dimensión de sus mejillas. Acerque su rostro al mío, y ella inmediatamente cerró sus ojos y entre abrió los labios. Imposible detenerme ahora.
Cerré los ojos y me incliné. Acaricié sus labios con los míos suavemente, y finalmente la besé. Fue un beso realmente dulce y muy tímido, pero fue perfecto. Ella no tardó en responderme, creo que lo estaba esperando y deseando, al igual que yo. Ella levantó su otro brazo y posó sus manos en mi nuca, atrayéndome más a ella y yo, algo incomoda, baje mis manos hasta su cintura. Fue un beso lento y tierno, como si fuera el primer beso que las dos habíamos dado en la vida. Como si temiéramos romper a la otra. Como si temiéramos romper la tierra. Pero sin preocuparnos de que alguien nos viera, sin preocuparnos de que no estaba bien, de que no era convencional. Sin preocuparnos de nada. En ese momento solo existíamos ella y yo. Solo ella y yo y nuestros labios unidos. Pero ¡Maldita sea! el ser humano necesita aire. ¡Maldita sea! Me estaba ahogando, y sabía que ella también. Pero ambas sabíamos que al separarnos se rompería el hechizo. Pero no teníamos más remedio.
Al separarnos para respirar nos miramos fijamente por unos segundos. Ninguna se movió, ninguna dijo nada. Mis manos seguían en su cadera y las de ella en mi nuca.
- ¿Quinn? - Escuché a lo lejos. Y eso fue suficiente para que ambas bajáramos los brazos y retrocediéramos dos pasos. Quedando sospechosamente alejadas. Un segundo después apareció Finn de un pasillo continuo. - Aquí estas, pensé que te habías ido - Me dijo, mientras se acercaba a nosotras. Si sospechó algo de la inusual distancia entre nosotras o el silencio acumulado, no dijo nada - Hola Rachel, estuvieron increíbles - Dijo, ninguna de las dos respondió por un momento. Parecíamos en estado de Shock
- Gra...Gracias - Soltó Rachel, aclarándose la garganta. Cuando hablo, instintivamente mire sus labios y no pude evitar humedecer los míos
- Quinn, cielo. - Me llamo la atención Finn, MI NOVIO, cogiéndome de la mano. Tristemente, para él, eso es lo más lejos que podía llegar sin que yo entrara en pánico. Al fin volteé a mirarlo, y me di cuenta que me miraba con sus famosos ojos de borrego, como cuando quería pedirme algo - ¿Puedo llevarte a tu casa hoy? - Me preguntó, con una sonrisa de medio lado.
- Claro - Le respondí, no podía negarle nada a aquel niño grandulón. Puede que no lo amara, pero era un gran amigo y una persona excepcional. Giré a mirar a Rachel, y una miraba triste se asomó por sus ojos. - ¿Te importa Rachel? - Le pregunté *Dime algo y me quedo Berry. Dime algo y me voy contigo Rachel. DIME ALGO*
- En absoluto - Respondió ella, con aparente indiferencia. Retrocedió dos pasos antes de decir - Adiós - Y dirigirse a grandes zancadas a la puerta a la que, unos minutos atrás, yo me dirigía. Ni un abrazo, ni un beso. Nada.
- Cariño, ¿Estas enferma? - Volvió a llamarme la atención Finn. Yo lo mire confusa *¿Enferma?* - Bueno, tienes la nariz sonrosada y los labios hinchados. ¿Estás bien? – Continuó, ante mi miraba de confusión.*Bueno tengo la nariz roja porque estuve llorando a raíz de un cumplido que ni mis padres, ni mis amigas, NI TU me han dicho nunca. Y tengo los labios hinchados porque me estuve besuqueando en medio del pasillo por una eternidad con Rachel Berry. ¿Eso responde tu pregunta o quieres saber si hubo lengua?* Le respondí mentalmente
- Sí, estoy algo agripada - Fue lo que salió de mi boca en su lugar. El pareció satisfecho con mi contestación y echamos a andar al estacionamiento. Agradecí que Finn no me conociera demasiado. Para alguien como San, Britt o incluso Rachel, mi sonrisa aparentemente tranquilizadora habría resultado sospechosa.
En cuestión de minutos llegamos al coche de Finn. Y yo, mientras me sentaba en el asiento del copiloto no podía dejar de pensar en cierta morena de piernas irresistibles y voz de infarto.
* Y no. No hubo lengua*
¿Cómo les pareció el capítulo de hoy? ¿Qué piensan del beso Faberry? ¿Creen que voy muy rápido? ¿Creen que no capture el momento como debí? Por favor, háganme saber sus opiniones, comentarios y sugerencias en un sensual Review!
Tengo varios apuntes y preguntas. Comenzare por orden.
Primero. Me disculpo por la tardanza. Al parecer mi inspiración se fue a Villavicencio ;)
Segundo. Quisiera saber si les gusta que ponga la traducción de las canciones o que simplemente las ponga en Ingles. Como sea mejor para ustedes.
Y Tercero. GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS A MAI MOON, POR DEJARME EL REVIEW MÁS LINDO Y ALAGADOR EN LA HISTORIA DE LOS REVIEW LINDOS Y ALAGADORES. En serio, tu comentario me motivo como ningún otro. Gracias.
Espero que este capítulo haya sido de su agrado chicos. Ah, y no se olviden de dejarme sugerencias de canciones ;)
¡Hasta la próxima! YOLO!
