Aparezco yo con unos converse, un pantalón de mezclilla y una playera negra.
Yo: buenos días señoras y señores, les presento el capítulo de hoy de "Lagrimas de hielo y fuego" que se está volviendo más deprimente, y será mucho más después. (Ustedes me lanzan tomates). Perdónenme, pero es que la verdad a mí me gustan los finales felices pero llenos de tristeza D:
Además como ahora no me siento deprimida y triste pues no he estado de ánimo para escribir, y cuando publique este fic estaba pasando por muchas cosas muy tristes y decidí escribir para sentirme mejor;-;
Yo escribo como me siento y ahora estoy feliz, y como van las cosas se me está acabando la inspiración así que estoy abierta a sugerencias :D, vamos mis maravillosas lectoras, una recomendación no cuesta nada ;-), llénenme de sus increíbles ideas, aunque sean un poco loquillas xD, yo también lo estoy y aun así estoy aquí escribiendo en frente de un monitor a las 10 de la noche por ustedes. Y estoy en crisis, tengo la temible, horrorosa, y odiosa etapa el bloqueo de lector y lloro a ríos ya que me he quedado sin inspiración para divertirlas T.T, pero como ya dije ustedes pueden ayudarme ;)
Me gusta entretenerlos con mi locura y una terrible obsesión por una pareja que ahora no es tan imposible OwO, ya que recordaran el día de la revolución helsa fue hace poco y les aseguro que no solo nosotras intentamos hacernos oír, ya que muchas más personas me apoyaron en esto, y otra cosa que quería aclarar es que la idea de la revolución no fue mía, fue de "Max cat" una escritora aquí en fanfictión y en wattpad, y les recomiendo todas y cada una de sus historias, son bastante buenas. Sin más por el momento les presento (solo de tambores) el nuevo capítulo de "hielo y fuego".
Una frialdad invade por completo el palacio, nadie puede sentir el ambiente cálido y tranquilo que era… antes de que la terrible tragedia ocurriera; El día del nacimiento de la que sería la princesa y legitima heredera al trono de Arendelle falleciera el mismo día de su nacimiento, lo que causo el luto de todo el reino. Y no solo los reyes lloraban si no también los habitantes y todo el personal del castillo. Arendelle se tornó un lugar frio, ya que por obvias razones, Elsa, sin poder medir bien sus emociones trajo un nuevo invierno eterno, del que nadie podía salir. Las personas perdían sus cosechas por el intenso frio, y esto a su vez ocasiono graves problemas económicos.
Las personas de servidumbre trataban de no causar mucho ruido al hacer sus deberes de mantenimiento ya que cualquier ruido podría causar la molestia de la reina. Era bastante complicado para todos vivir como en un calabozo triste y solitario. El aire frio entraba por todos lados, aunque fuera primavera. Ya que el actual estado de depresión de Elsa lo mantenía así.
Hans traba todo el tiempo de ayudar a superar la muerte de su hija, aunque a él le doliera tenía que ser fuerte por la mujer que más amaba en el mundo y por el mismo. Casi no hablaba con nadie, y todo el tiempo se la pasaba en su habitación junto con su esposa, cuidándola y evitando que cometiera una tontería que podría costarle la vida. En una ocasión el, la dejo sola por unos cuantos minutos mientras trataba de arreglar unos problemas en la plaza del pueblo, per jamás se imaginó que el terrible estado emocional le orillara a Elsa a tratar de terminar con su vida. Cuando llego encontró trozos de vidrio por todo el piso de la alcoba y a ella tirada en la cama con unos largos cortes en sus muñecas que cortaron sus venas, casi arrancándole su último aliento de vida. Apenas y lograron salvarla, pero quedo en estado de shock, al sentirse por primera vez en toda su vida realmente sola, y abandonada. S sentía como un parasito, que solo se dedicaba a quitarle la felicidad a los demás.
Anna también se encontraba en depresión, pero no tanto como por lo que sucedió si no porque desde entonces su hermana se rehusaba a salir de su habitación y a recibir cualquier tipo de visitas, no dejaba acercarse a nadie que no fuera Hans, y eso que con esfuerzos lograban convencerla de que comiera.
No entendía porque la vida debía ser tan injusta. Cuando por fin había recuperado a su hermana, ella cae en depresión y se vuelve a ir de su lado, dejándola nuevamente sin nadie a su lado, nadie con un lazo lo suficientemente fuerte como lo tenía con Elsa, tan fuerte como el hilo rojo del destino. El cual no podía romperse, en todo caso enredarse o estirarse, pero jamás se dividiría.
Ya pasaron casi 2 semanas, y las cosas con Elsa no iban nada bien. Tenían que encontrar una solución al invierno eterno o el reino terminaría en bancarrota total.
Solo quería ver de nuevo esa hermosa sonrisa en su rostro pálido, de mejillas rosadas y labios exquisitos de degustar. Y sentir esa dulce mirada azulada, que podía provocar todas las sensaciones existentes en el planeta.
Ternura; cuando ella se sentaba en las bancas del jardín solo para mirar las flores que crecían cerca de la fuente. Miedo; como aquella vez en su palacio en la montaña del norte, al casi matar a los guardias de resultón. Pasión; Cuando hacían el amor el color de esos zafiros que encajaban perfectamente en su rostro se tornaba más oscuro provocándole las sensaciones más primitivas del ser humano viril. Tranquilidad; cuando Elsa se sentaba en sus piernas a la luz del fuego, tratando de calentarse.
Ya no podía pasar ni un minuto más en ese infierno, debía terminar con todo de una vez por todas. Lo que habrá pasado jamás se podrá olvidar, pero por lo menos lucharía porque la vida perfecta que llevaban volviera a ser tal como antes.
Entro a la alcoba que compartía con Elsa, ignorando el frio intenso dentro de ella. La vio sentada en la orilla de la cama, con sus manos sobre su regazo y mirando a la nada. Trato de contener un suspiro al verla con su camisón más revelador que tenía, y su cabello suelto y largo hasta la cintura. Ligeramente quebrado por las ondas del moño francés con el que suele recogerse al cabello.
Verla en ese estado le recordó su noche de bodas, aunque no era la primera vez que intimaban busco sentirse como si de verdad fuera la primera vez y se volvió esa noche la más feliz de su vida. Después de hacer el amor durante largas horas se tendieron al lado del otro sobre la cama, y se quedaron un largo rato en silencio, observando el techo. Hasta que Elsa hablo a la oscuridad de la noche en un susurro "será una niña". Fue en ese momento que se dio cuenta de lo que estaba viviendo. Tenía un reino prospero, una hermosa familia, y una bella mujer en su cama. ¿Qué más se podría pedir en esta vida?
Trato de acercarse lentamente sin que se diera cuenta para no alterarla. Se sentó a su lado, pero ella aún no se inmutaba de su presencia, o ya lo había hecho solo que no le tomo importancia. Acerco su mano a su espalda buscando algún contacto con ella. Últimamente solo se limitaba a tocarla en lo más necesario.
-Elsa-susurro dulcemente
Ella no respondió, y lo único que hizo fue girar su cabeza un poco para verlo.
-te amo hermosa- trato de animarla pero solo fue todo lo contrario. En lugar de arrástralo directamente a la cama como solía hacerlo antes, solo rompió a llorar silenciosamente en su hombro. Hans la acepto con los brazos abiertos, cubriéndola con ellos, como si la estuviera protegiendo.
-la perdí… Hans, ella se fue… por mi culpa- La voz se le cortaba cada vez más por el llanto.
-Elsa, ya lo hablamos, no fue tu culpa, de verdad me lastima verte así, ya no aguanto, te juro que con cada lagrima que te veo derramar es como una espina en mi corazón. Extraño a la Elsa risueña, divertida, elegante, sensual, y hermosa de la que me enamore. Eres mi hermosa mujercita y la reina de mi corazón.
-Hans, para… por favor, yo no merezco ser la dueña de todos esos sentimientos que tienes, soy la peor persona del mundo.
-El que no merezco siquiera conocerte soy yo, pero aun así me has dado más de lo que cualquier persona soñaría con recibir de tu parte.
(La canción es: the scientist- coldplay)
Come up to meet you
Tell you i am sorry
You dont know how lovely you are
I had to find you
Tell you ineed you
Tell you, i set you apart
Tell me your secrets
And ask me your questios
Oh, let s you back to the start
Running un circles
Coming in tails
Head on the sience apart
Nobody said it was easy
It s such a shame for us to part
Oh take me back to the start
Simplemente dejo ir todo lo que quería expresarle con esa canción, el momento en que la dejo ir sentimentalmente, abandonándola en ese sufrimiento. Tratando de subirle el ánimo, haciéndole ver que debajo de toda esa tristeza se encontraba la joven, dulce, la reina de su corazón, como ya se lo había dicho antes. Una Elsa adorable, que le robo su corazón.
-Hans…-susurro ella dulcemente, con una extraña calidez en su voz, que le recorrió el cuerpo de pies a cabeza.
Volteo a verla, y no le extraño tenerla adormilada en sus brazos, cayendo de sueño. La acomodo de nuevo en la cama, de manera que no se fuera de lado. Se dirigió al tocador y tomo el cepillo para el cabello sobre la mesa.
Primero lo paso suavemente acomodándolo toda la melena plateada de tal manera que quedo todo hacia atrás. Una vez hecho esto, siguió pasando el cepillo desenredando el largo cabello. Elsa miraba su reflejo en la pared cubierta por una gruesa capa de hielo, mientras Hans se deleitaba con la suavidad de las cerdas que parecían brillar como la plata.
De verdad que esa mujer tenía talento para sorprenderlo con su anatomía, aun después de haber compartido tanto juntos.
Termino de cepillarle el cabello, la recostó sobre la cama y la cubrió con una manta.
-te amo Elsa, más que a nada en el mundo- deposito un dulce beso en su frente y salió de la habitación, no sin antes mirar hacia atrás y darle una última mirada a su esposa que ahora yacía dormida.
Tan bella e inocente…
Emitió un suspiro largo y melancólico y finalmente se retiró.
Xoxoxoxoxox
Dos días después…
Las cosas no estaban nada mejor. Ella no parcia tener ningún cambio positivo y eso aumentaba la angustia del reino. Y aun más de sus seres queridos.
En ese momento Hans se encontraba con ella, en uno de sus fatídicos intentos de hacerla comer de una buena manera. Pero Elsa se rehusaba.
-Vamos Elsa, tienes que comer algo, ya estás muy delgada, no puedes seguir así
-Hans déjame sola, ya te dije que no tengo hambre
-ya no soporto verte de esa forma, y lo sabes, a veces pienso que te gusta hacerme sufrir
-cómo puedes decir eso?, tu eres el que me hace llorar, y lamentarme
-yo?- pregunto atónito el pelirrojo. ¿Por qué demonios seria su culpa? Si él lo único que trataba de hacer era animarla y hacerla sentir mejor consigo misma
-me lastima tu forma de actuar en momentos como este, siempre con una sonrisa ladina en tu rostro, es como si a ti no te doliera mi perdida- la manera fría y distante en que le dijo esas palabras hicieron enfurecer a Hans, ya estaba harto de todo eso, ya no quería seguir rogándole que se levantara, si de cualquier manera ella no se esforzaría en luchar por su propia felicidad.
Pareciera realmente que le gustaba sufrir.
-¡ya basta Elsa!- le grito sin contenerse - ¡tienes que dejar de hacerte la sufrida! ¡Yo, Anna, Kei, Gerda e inclusive Kristoff hemos tratado de ayudarte pero tú no eres capaz de decirte a ti misma que es suficiente! ¡Vas a dejar de llorar por eso, si es un hecho que me duele a m también, y si siempre me veo feliz es porque trato de serlo por ti!, ¿pero porque tu no lo haces por mí también?
Ella no tuvo las palabras para poder contradecirlo, porque aunque le doliera en su ego, tenía que admitir que el tenía razón. Solo se quedó mirando a esos orbes verde manzana que siempre le gustaron, pero ahora truncados por la ira, y el dolor.
-ya no quiero seguir rogándote, si quieres hablar será cuando tú lo digas pero tendrás que salir de esta maldita habitación, porque no pienso volver a entrar aquí- giro sobre sus talones y salió del cuarto dando un portazo.
Sus ojos celestes se llenaron de lágrimas de frustración, el tenía razón , ya no servía de nada seguir atormentándose por algo que ya no tenía remedio, si el destino le quito a su hija era por algo, y se pasó días reprochándose.
Ya no tenía razones para llorar, pero aun así, cubrió su rostro con sus manos y se quedó toda la noche llorando por lo terrible y estúpida que se sentía.
Al día siguiente…
Un rayo de sol interrumpió su sueño. Abrió perezosamente los ojos y miro el viejo reloj que se encontraba sobre la chimenea de su cuarto. Las 8:00 en punto, tenía que ir a hablar con Hans, y pedirle perdón por todo lo que causo con su tontería.
Salió de la cama y se encamino al baño, para darse una ducha, ya que estaba segura de que era un completo desastre de pies a cabeza. Lleno la tina y entro de a poco, ya que últimamente el frio le molestaba un poco. Deo caer su cabeza hacia atrás mojando por completo su melena platina y peinándolo hacia atrás, logrando un relamido perfecto.
El agua helada al contacto de su piel pálida la envolvieron en un mundo de relajación.
Tomo la barra de jabón y lo empezó a pasar con suavidad por todo su cuerpo. Los brazos, los hombros, su pecho que ahora se movía relajado ante la caricia que su dueña hacía. Paso de la zona inferior de su cuerpo, cubriendo sus delgadas piernas de jabón. Emitió un suspiro ahogado al pasar por su zona íntima. Una deliciosa y dulce sensación la invadió de pies a cabeza.
Ya hace meses que no tenía intimidad con su adorado pelirrojo, y la estaba volviendo loca por dentro. Dejo la barra a un lado y se sumergió completamente en la tina, para poder calmar esos pensamientos. Era más que impropio que una reina tuviera esas necesidades en esos momentos, ¡Era un ser humano, por el amor de dios! Tenía derecho a pensar como quisiera y hasta la persona más santa de todo el mundo en algún momento pensó de esa forma.
Deslizo una de sus delicadas manos por su pecho, imaginándose que eran las suaves y gentiles manos de Hans. De un momento a otro está ardiendo en el interior. Un gemido salió de su boca al presionar ligeramente ese pequeño botoncito que mandaba descargas eléctricas de placer en su feminidad. Comenzó por movimientos lentos con la yema de su dedo, aumentando la velocidad hasta que se volvió casi frenético. Con su otra mano metió dos dedos en su zona intima pensando en el momento de su luna de miel.
Jugando a sacar y meter con movimientos insistentes.
-Hans…mmh- su voz se quebró por un instante ante el placer que la recorría y calentaba cada vez más, provocándole risas y palabras incoherentes. Su espalda se curvo y su cabeza se volvió hacia a tras dejando ver una ligera capa de sudor en su cuello y frente.
Un grito gutural hizo eco en cada rincón del baño. Dejo sus manos en las orillas de la tina retirándolas de ese lugar que tantos buenos momentos le hacía pasar.
Su cuerpo empezó a enfriarse de nuevo después de ese golpe fulminante de calor. Su respiración al igual que el color de su piel volvió a la normalidad.
Después de un largo rato pensando, salió de la tina para vestirse, tenía que hablar con Hans. Y pedirle perdón por todo lo que le ocasiono.
Se enfundo en una toalla mientras buscaba un vestido. En ese momento no estaba de humor para vestirse como solía hacerlo. Opto por un vestido sencillo color azul marino, y zapatos de piso. Casi como solía vestirse antes de que sus poderes salieran de control. Solo que se dejó una trenza francesa.
Por primera vez en mucho tiempo, por fin saldría de su alcoba, y la única razón es tener a su lado a la persona que más amaba en todo el mundo.
Abrió la puerta, y la cerro tratando de no hacer mucho ruido. No quería que se armara un alboroto. Además aún estaba algo triste y no estaba de ánimo para hablar con nadie.
Busco por todas partes tratando de no toparse con nadie de la servidumbre, pero ni rastro de Hans. No tenía más remedio que preguntarle a alguien en donde se encontraba. Y solo había una persona en la que confiaba. Anna no era una opción y seguramente lo primero que haría será darle un largo sermón y solo la distraería, Olaf no era bueno guardando secretos, así que sería Gerda; ella siempre estaba al tanto de quien entraba y salía del palacio, y si le pidiera que no dijera nada lo haría sin ningún reproche.
Busco en la cocina y la encontró rápidamente, estaba colocando un gran saco de azúcar en una de las alacenas altas y le costaba un poco de trabajo.
-déjame ayudarte Gerda- tomo el saco de un lado y untas lograron ponerlo en su lugar.
-gracias majestad- la empleada tardo unos segundos en darse cuenta de quién era- ¡Elsa!, mi niña hermosa, por fin saliste, estaba muy preocupada por ti.
-lo se Gerda, y lamento haberlos hecho pasar por esa preocupación, pero ahora necesito buscar a Hans, ¿no sabes a donde se fue?
-Su Majestad Hans no ha vuelto desde anoche, creí que usted lo sabría
-¡¿Qué?! No tenía ni idea, tengo que salir a buscarlo, por favor dígale a Kei que prepare mi caballo y no le mencione nada de esto a nadie, ni a Anna
-Su secreto está a salvo conmigo
-muchas gracias
Xoxoxoxoxox
Minutos después ya estaba en los establos junto con Kei, esperando que el terminara de ensillar su yegua.
-listo majestad, no necesita nada más?
-no gracias Kei, así está bien
-Gerda me pidió que le diera esto- El hombre regordete le entrego una bolsa con algo de comida por si acaso.
-muchas gracias, y te quiero pedir perdón si es que te preocupe con mi estado estas últimas semanas, yo no quería molestar a nadie
-tonterías, yo siempre la he tratado como mi propia hija, le prometí a su padre que nada le pasaría… no mientras yo esté vivo
-lo sé, y por eso te quiero como si fueras mi segundo padre- ambos compartieron un cálido abrazo
-abríguese bien- le coloco una larga capa gruesa
-ya me voy, y gracias de nuevo
Subió a su caballo y salió a todo galope del establo.
-haber, a donde pudo haber ido Hans?
No tenía ni idea de lugares probables, tal vez podría estar en la playa, según ella, ese era su lugar preferido. Dio un par de golpecitos en los costados de la yegua y avanzo.
¿Cómo debería pedirle disculpas?
"Hans de verdad lamento como te trate y ser una desconsiderada"… no, "tal vez deberíamos empezar de cero y hablar las cosas"…
-sueno como una completa tonta- dio un suspiro pesado y miro a todos lados una vez que llego a la costa, no había rastro de él, "demonios" pensó- Ahora qué hago?
Desesperada intento buscar un lugar al que Hans pudiera haber ido, ya no tenía pistas. Otro lugar al que pudiera dormir sin problemas, ya que según recordaba, Gerda dijo que no había llegado a dormir desde que peleo con El.
¿Y qué tal si esta en mi castillo?, ya no tenía otras opciones.
El calor estaba demasiado intenso, el sol se tornaba cada vez más fuerte. Tal fue su alivio al encontrar n estanque en medio del bosque.
-Justo lo que necesito- antes de desvestirse se aseguró que estaba completamente sola.- ¡Hola¡, ¿!Hay alguien ahí¡?- vacío es lo único que logro escuchar, eso y el sonido del agua chocando con las rocas y las aves cantando. –perfecto
Desvaneció su trenza con habilidad y se quitó el vestido, quedando completamente desnuda.
Dejo su ropa colgada en la rama baja de un árbol. Salto e un chapuzón al agua del estanque.
-esta deliciosa
-al igual que tu- Una voz áspera y desconocida la asusto a tal grado de dejar una ligera capa de escarcha sobre el agua. Estaba si ropa delante de un completo extraño.
-quien es usted?
-eso que importa, pero que tal si tú y yo averiguamos que tan bueno soy?- Era un hombre robusto y de apariencia grotesca y sucia
-no se acerque más, se lo advierto- Estaba temblando de miedo y desesperación, no podía salir del agua o quedaría expuesta.
-vamos cariño, no temas, te aseguro que pasaremos un muy buen rato juntos y si te portas bien esto será muy placentero para ti también- Con horror lo vio acercarse y comenzar a quitarse la ropa, empezando por los pantalones
-por favor, no me hagas daño- suplico retrocediendo en el agua
-bien… si así lo pides- El hombre entro en el agua completamente desnudo y con lujuria en su mirada
Con brusquedad la tomo del brazo y la acerco a él.
-el agua esta helada, pero no te preocupes, tu y yo podemos calentarla
-no, por favor… aléjate de mí ahora y olvidare que esto paso
-pero porque querría dejar esta oportunidad tan única?- la tomo por la fuerza, y planto un beso forzado en su boca, bajando por su cuello y hombros, y causando un escalofrió y asco en Elsa
-Déjame… ya aléjate de mí- pero el hombre no parecía conocer la dignidad y siguió con su tarea- ¡Aléjate de mí!- Un rayo de hielo golpeo con fuerza su pecho y lo obligo a retroceder mientras hacia presión en la zona afectada. Ella aprovechando la distracción, salió casi corriendo del agua y tomo rápidamente su ropa vistiéndose lo más rápido que pudo.
-¡¿Qué me has hecho maldita bruja?!
Antes de que pudiera montar de nuevo su caballo el hombre la volteo con brusquedad tirándola al suelo.
-yo mismo me encargare de matarte antes de que lastimes a alguien más- El sujeto saco una daga de uno de los bolsillos de su pantalón que lacia aun tirado en el suelo. La levanto amenazante contra Elsa, Lanzo un golpe y…
Xoxoxoxoxox
Ya estaba harto, no quería tener que volver a pedir perdón por algo que no era su culpa fue un simple accidente y le pudo pasar a cualquiera, que Elsa se estuviera haciendo "sufrir" a sí misma, ya era cosa del pasado pero aun así, ella se negaba a entender. Si ella quería arreglar las cosas tendría que salir a buscarlo.
Tomo a su caballo Citrón y salió disparado a el bosque. Tardaría en encontrarlo y suponía sería un buen escarmiento para su pequeña reinita.
-y ahora qué hago?- se preguntó a sí mismo, no podría ir a la playa, sería el primer lugar donde buscaría.
Estaba anocheciendo y tenía que encontrar un lugar donde dormir que fuera gratis, ya que por el enojo y la frustración del momento olvido tomar dinero o algo para comer.
Una idea cruzo por su mente. Y que tal el castillo de hielo?
No tenía más elección y además no quería pasar una noche solo en la calle o el bosque, sin mencionar que siempre andan rondando lobos por la zona.
Xoxoxoxoxox
Saben qué?
Este fue el capítulo más largo hecho en toda mi existencia xD (canto angelical)
En verdad me esforcé para darles un buen contenido pero como ya saben sigo siendo un ser humano y cometo errores U.U así que si tengo un falta de ortografía por ahí me dicen y yo lo arreglo después ;)
La pequeña escenita de Elsa en la bañera me fue más difícil de escribir ya que (me sonrojo) yo nunca hice tal cosa y no hay experiencia, pero aun así di lo mejor *-*
¡EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN Fin¡
Este fue el capítulo de hoy, si te gustos dímelo con la cajita mágica de aquí abajo, también se aceptan amenazas y chocolates.
Nos vemos después y ustedes también pueden decirme si quieren que desde ahora los capitulo sean así de largos o como siempre los escribo.
Que creen que paso con Elsa?
Descúbranlo en otro capítulo de Lágrimas de hielo y fuego, Soy su amiga Ana Victoria del Carmen del sagrado corazón de Jesucristo de las llamas perpetuas de la pureza, Manola. Pero ustedes pueden decirme "vi" ;)
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