Capítulo 10

Varios meses después…

... ... ... ... ... ... ...

-Estoy preocupado… - comentó Ron a su esposa quien estaba en la cocina de su casa terminado su té.

-¿Por?

-Por Harry

-¿Qué pasó?, ¿otra vez no llegó a la "reunión de la testosterona"?

-No, no llegó. – Le reventaba ese nombre, pero no puso mucho énfasis en tal detalle, otras cosas ocupaban su mente. Ni siquiera había disfrutado la reunión por estar pensando en su mejor amigo - No sé lo que le pasa… está todo el día encerrado en su departamento, sale del ministerio y se regresa a su piso, los fines de semana no lo vemos… nunca está o veces solo está con Ginny, no sé qué le pasa, le pregunto y siempre me cambia el tema… ¿Ginny no sabe nada de él?-

-No… no he hablado gran cosa con ella, me dijo que ha tenido muchas guardias… le pregunté por Harry, pero no me dijo nada… A lo mejor está saliendo con alguien…

-¿Harry? ¿Y que Ginny no lo sepa?, no, no lo creo. Creo que tiene un problema y no nos quiere decir… el otro día me dijo que se iba a una misión… pero le pregunté a Kingsley y me dijo que Harry tenía más de dos meses sin hacer misiones… ¿Ginny no hizo ningún comentario?

-No. La fui a ver a su consultorio en San Mungo, se sorprendió al verme. Me dijo que no iba a poder salir con nosotras a tomar el té este sábado, que estaría ocupada todo el fin de semana. Le pregunté a su secretaria si tenía programadas sanaciones o consultas y me dijo que no, que hoy era el último día que Ginny trabajaba para salir de vacaciones. – Dijo Hermione a la ligera.

-¿Qué? – Ron casi escupe su cerveza - ¿se va de vacaciones? ¿Sola? –

-Ron cálmate, no es el fin del mundo que Ginny salga de vacaciones…-

-Entonces ¿por qué te mintió?, últimamente tampoco la hemos visto, ¿crees que tenga un novio nuevo?, porque si es así, tenemos que averiguar quién es y…

-Ron, ¡por Dios!, tiene 25 años, es el colmo que todos ustedes se empeñen en tenerla en una burbuja…

-Hermione, es mi hermanita y eso de tener un novio a escondidas no es correcto, si el tipo con el que anda le hace algo, si le pone un dedo encima… no quiero ni pensarlo, pero me va a escuchar… ¿no te dijeron a donde iba?-

-Ron, ¡Por Dios! DÉ-JA-LA en paz – recalcó Hermione, parecía que le trataba de explicar algo a un niño de cinco años, hecho que Ronald Weasley ignoró.

-Y ahora que a Harry le dio por deprimirse… ¿cómo vamos a saber que se trama mi hermana?

-¡Rayos Ron! Cuando te pones así me desesperas… no sé cómo te aguanto…

-Pero Hermione… - parecía que iba a ser un berrinche pero su esposa lo pasó por alto, acostumbrada a tales acciones de su marido, ya no sabía que iba a ser con dos niños en casa, el que venía y con el que ya tenía.

-Nada Ron, vamos a dormir… deja a tu hermana disfrutar sus vacaciones. Y si Harry no aparece o no sabemos nada de él para el próximo sábado… yo te acompaño a verlo… pero déjalos tranquilos. – Hermione se dirigió a las escaleras para retirarse a su habitación dejando a Ron en la cocina.

No quiso alegar más porque sabía que las llevaba de perder, y Hermione Granger-Weasley enfurecida era peor que la profesora McGonagall enojada, en resumen, algo para cagarse en los pantalones.

En la semana hablaría con sus hermanos y buscarían a Ginny para que les diera una explicación, solucionado el problema de Ginny, averiguaría que le pasaba a su mejor amigo. Estaba seguro que estaba vez no se trataba de un lío de faldas, sino de algo mucho más profundo… algo peor.

... ... ... ... ... ... ...

-¡Ginny! – Gritó por Ron décima ocasión. Se encontraban en edificio donde vivía la menor de los Weasley, Hermione había logrado evitar ese momento por más de una semana, pero ahora ya era imposible, Ronald había llegado al límite.

-Ron creo que no está.-

-Hermione, dijo que llegaría hoy…-

-Sí Ron… pero quizás este ocupada o este en otro lado… -

-¿En dónde puede estar?

En ocasiones como esta Hermione Granger-Weasley se preguntaba que hacia casada con Ronald Weasley.

¿O Ron era muy ingenuo o las neuronas no circulaban de forma correcta en su cerebro?

Muchas veces Hermione se preguntaba cómo podía aguantar a su esposo cuando se ponía así. Llevaban apenas 20 minutos "esperando" a que Ginny apareciera o abriera la puerta de su departamento, cosa que nunca sucedió, y si era realista nunca sucedería. Así que ahí estaba tratando de no exasperarse por la actitud de su marido, quien parecía tratar de tirar la puerta a pequeños golpes y gritos.

Estaba rojo de tanto gritar y tocar la puerta, que claramente no se abriría porque por obvias razones no había nadie en el interior, cosa que Ron no quería entender.

Lo había convencido de dejar al resto de sus hermanos fuera de esto. Sabía que Ginny no estaría nada contenta si la interrumpieran en "algo". Y por lo que sospechaba de su amiga, era muy probable que lo hicieran tarde o temprano.

Ginny escondía "algo", no sabía en realidad qué, pero lo podía adivinar. Y era "algo" que a ninguno de sus hermanos le agradaría.

Dio gracias a los cielos por ser hija única.

-Ron vámonos, Ginny no está aquí.

-¿Crees que debería de llamar a los gemelos? – preguntó su esposo, como si no hubiera escuchado su comentario y estaba segura que si lo había hecho. No pudo evitar rodar los ojos de la exasperación. Mientras Ronald tocaba aun más fuerte la puerta.

Los vecinos de Ginny armarían un escándalo, estaba asegura de eso.

Ron prefería pensar que su hermana se había quedado dormida o que se estaba bañando, a pensar que quizás se encontraría "durmiendo" o "bañándose" en otro lugar o con alguien más. Pero esas sospechas no se las diría a esposo al menos que quisiera que mínimo le diera una embolia.

¿Por qué su hermana no abría la puerta?

A su parecer tenía horas tocando y la mocosa no abría. ¡Era el colmó que estuviera dormida! Se suponía que a esas horas ya debería de estar dentro de su departamento, al menos que no estuviera o que estuviera con… oh mierda… no quería ni pensar eso…

¡Ginny era una señorita decente!

-¡Ginny! – insistió de nuevo.

-¡Joven!

Ron casi se caga al escuchar el gritó de una de las vecinas de Ginny, una señora pasada de los 60 años canosa y regordeta, y a decir verdad bastante atemorizante.

-¡Ehh! – fue lo más inteligente que pudo pensar.

-Discúlpenos señora… mi esposo está preocupado por su hermana… ¿no sabe donde podría estar?-

-La muchacha pelirroja ya no vive ahí. –

-¿Qué? –gritaron al mismo tiempo.

Eso no lo esperaban. Y al aparecer, a la vecina tampoco le gustaba que le gritaran.

-Ehh… perdón..¿co…Cómo que ya no vive aquí?

-Hace un par de semanas se llevó todas sus cosas, ese departamento está desocupado ahora.

-¿Qué?... ¿Co…? ¿Por… señora… espere… seño… -

Si, la amable señora les había cerrado la puerta en las narices.

-Hermione, tú sabías de esto… Ginny te dijo…

-No, no tenía ni idea… -lo interrumpió Hermione.

-Tengo que buscar a los gemelos…

-Ron espera…

Pero por décima ocasión en esa noche Ronald Weasley la había ignorado. Su marido estaba en serios problemas cuando regresaran a casa.

... ... ... ... ... ... ...

Habían llegado a la conclusión que lo que debería de hacer era pedir refuerzos. Y sabían que el refuerzo adecuado sería el mejor amigo de su hermana.

No importaba si estaba en depresión, moribundo o encamado con alguna de las chicas de su harem, Harry Potter era el único que podía ayudarlos. Después de todo Harry casi era un Weasley más, y era el único que calmaba a la pequeña fierecilla que era su hermana.

Se habían dividido, los gemelos empezarían la búsqueda en el hospital con las amigas de Ginny, quizás alguna sabría su paradero, Bill interrogaría a Luna Lovegood, al ser de las mejores amigas de Ginny, sabría donde se encontrarla, Luna era rara pero no se discutía su inteligencia. La brigada Weasley empezaba de nuevo su campaña de protección familiar. Antes muertos que dejar que algún cabrón tocara a su hermana.

Ginevra estaba en grandes problemas.

Pensaba Ron, mientras subía los escaleras del edificio de Harry, cuando encontraran a su hermana, esta, no se acabaría la reprimenda. No importaba que fuera ya una profesionista, que tuviera 24 años o que se pudiera defender por sus propios medios; Ginny estaba en problemas.

La inconsciente de su hermana, no se daba cuenta que muchos de los hombres con los que salía solo querían una cosa de ella.

Y esa, era una cosa que Ginny solo debería de dar a su marido cuando el tiempo llegara. Y sabía que tanto él, como sus hermanos esperaban que ese tiempo no se aproximara hasta algunos 20 años más

¡No quería algún pervertido para su hermana!.

¿Por qué su hermana era bonita?

Hubiera sido más sencilla su labor de hermanos, si los hombres no la siguieran como abejas a la miel.

¡Los cabrones pervertidos!

Ginny debió de haber sido fea, gorda y con granos, porque cuidarla había sido jodidamente difícil, más en el boom de la adolescencia donde para su desgracia su hermanita se desarrolló de buena manera.

Solo de recordar como la miraban Dean Thomas, "Los Mariquitas" Creevy, Seamus Finnigan, Michael "El pendejo" Corner, y hasta el mandito de Longbottom le daban ganas de vomitar. Por suerte, su mejor amigo siempre había estado con él para alejar a los buitres, cuando los gemelos se fueron de la escuela.

Y todo había ido perfectamente bien, hasta que Ginny conoció a Oliver "Lame Bolas" Wood y todo se había ido a la mierda.

Por suerte de nuevo, Harry había hecho el trabajo sucio en esa ocasión, para alejar al cabrón de su hermana. Cosa de lo que siempre estaría agradecido con su mejor amigo.

Lo peor era que la lista de pretendientes no había terminado ahí. Oh no. Los innombrables eran una larga lista de pervertidos que solo quería una cosa. Y a ellos les había costado un gran esfuerzo mantener eso intacto en Ginny. Ella se los agradecería alguna vez.

El sabía lo que pasaba por la por la mente sucia de los hombres.

Maldición, el mismo tenía una mente sucia. Y no quería eso para su hermana. En esos tiempos ya no se podía confiar en nadie.

Así que ahí estaban Hermione y él, subiendo los últimos escalones del edificio de Harry tratando de que el aire no les faltara.

Podía sentir como Hermione lo taladraba con la mirada, estaba seguro que dormiría algunos días en el sofá de la sala. Pero él no tenía la culpa de que Hermione no confiara en él, ni en sus hermanos para manejar la situación de Ginny.

¡Ellos solo querían lo que fuera mejor para su hermana!

Y para colmo de males Ginny se empeñaba en llevarles la contraría. Siempre buscando envolverse con hombres que no le convenían.

No quería pensar mal de su hermana, sabía o al menos esperaba que no estuviera viviendo en el pecado o en libertinaje con algún "cabrón". Nunca se lo perdonaría.

Ginny necesitaba un hombre que la soportara con ese extraño carácter que tenia, que estuviera ahí para ella en cualquier momento, si se sentía sola, triste, feliz o cansada, alguien que la divirtiera, que la consolara, y la respetara por todas la cosas, y si tenía dinero para sus necesidades, ¿pues qué mejor no?;

Tenía que ser realista ese hombre no existía, ¿quién soportaría más de una hora a Ginny Weasley cuando andaba en sus días? y parecía que esos días duraban todo el mes.

No era que quisiera que Ginny muriera sola, triste y llena de gatos en alguna casita de los suburbios con olor a viejo y a humedad como su tía Muriel; pero quería lo mejor para su hermanita, y los gustos de Ginny muchas veces iban de mal en peor.

Los hombres que él seleccionaba para ella, porque él sabía que podían ser los adecuados para Ginny, a ella no le gustaban y cada vez que hacia una nueva sugerencia, ella le salía con una palabrota que a cualquier marinero espantaría.

¿Entonces que quería la condenada?,

¿Un famoso, joven, guapo y con dinero?

En realidad al único que conocía con esas características era a su mejor amigo.

Y una relación entre ellos era imposible, sería como algo incestuoso ¿no?

Hizo un bufido extraño ganándose la mirada reprobatoria de su mujer.

Ginny era su hermana, y Harry era como su hermano, Ginny y Harry eran los mejores amigos, casi hermanos ¿no?, casi se tropieza en el último escalón. En conclusión Harry y Ginny eran de la misma familia con diferentes apellidos.

Hasta a él le pareció estúpido su razonamiento. Pero el resumen era que Harry y Ginny eran como hermanos, y los hermanos no "chocaban sus carritos" y punto. Casi vomita ante tal imagen.

Podía imaginar todo menos a su hermana en aquella situación… Mierda... solo de pensarlo sentía que le daba algo…

¿Le podía dar un infarto a temprana edad?

Muchas veces se preguntaba como Harry la podía aguantar tanto tiempo.

Él había hablado infinidad de veces con ella, para decirle que el sexo no era nada del otro mundo, que eso no era importante. Que si un hombre la quería esperaría por ella.

Pero como todo lo que le decía, parecía que a Ginny le entraba por un oído y le salía por el otro.

En realidad él solo pedía que su hermana encontrara a alguien que la amara. ¿Era mucho pedir? El no lo creía.

Llegaron al final del pasillo que conducía a la puerta del departamento de Harry, Hermione parecía que le faltaba el aire, trató de ayudarla pero esta solo le dirigió de nuevo esa mirada que decía que estaba en serios problemas, si, su esposa hacia que sus parte nobles se achiquitaran.

-¿Se está peleando con alguien?…-

-No lo creo… no… nop…

Se acercaron un poco más a la puerta donde se podía escuchar a lo lejos unos ruidos bastante extraños como si alguien golpeara contra las paredes.

-¿Está clavando algo en la pared? – Preguntó Hermione.

- Si… la cama… - murmuró, su esposa lo miró sin entender, sabía que si se reía de ella estaría en más problemas, otros ruidos y murmullos se dejaron escuchar y Hermione lo observó con cara de incredulidad, muchas veces caía en la inocencia.

Se acercaron un poco más, casi tenían pegada la oreja en la puerta, se dijo que solo era para comprobar que todo estuviera bien con su amigo y no por morbo, Hermione parecía tener los mismo pensamientos que él.

Varios ruidos sucedieron al mismo tiempo, un golpe en la pared, un grito ahogado seguido de una carcajada femenina, él mismo casi suelta una risotada. De todos los escenarios que pensó encontrar a su mejor amigo, ese no era el esperado.

Él, que imaginaba a Harry en depresión, solo y moribundo.

-Deberíamos de irnos. – Dijo Hermione, quien hablaba en susurros.

-No-

-Ron, no creo que… -

Era muy tarde, él ya estaba tocando la puerta. La carcajada murió, unos ruidos como si alguien buscara algo se escucharon junto con algunas maldiciones bastante floridas, después una puerta se cerraba de golpe con otra ligera maldición. Estaban apoyados cuando la puerta principal se abrió, la sonrisa de oreja a oreja de Harry cambio a una de casi de espanto.

Sabía que por alguna extraña razón Harry Potter casi se hacía en sus bóxers al verlos.

Su amigo con una mano sostenía su cartera y con otra la puerta, si no supiera lo contrario diría que su amigo estaba en shock o petrificado y sobre todo que no era a ellos lo que esperaba ver al abrir la puerta.

Lo observó bien, tenía el cabello húmedo y revuelto más de lo normal, unas marcas rojas estaban en su pecho junto con unos… No, momento… casi suelta una risotada al ver los chupetes rojizos que tenia Harry en el cuello.

¡En el cuello ni más ni menos!

Cabrón quiso decirle pero sabía que Hermione no apreciaría su comentario de felicitaciones. Deberían de levantarle un monumento a la "Leona" que estaba con Harry, ahora sabía que no era depresión lo que tenía sino a una felina atada a su cama.

¡MI-ER-DA!

Pensó Harry con desesperación, lo que le faltaba. Que el hermano celoso de su mujer lo encontrara en esos momentos de esa forma. Por un momento pensó que se cagaría en sus boxers de pygmy puff morados, eran sus favoritos, Ginny los había comprado para él. Se reprendió mentalmente. En vez de estar pensando en estupideces, debería de pensar en alguna forma de esconderse.

Estaba seguro que su mejor amigo lo castraría, y en realidad esperaba que no, por que esa parte de él, le gustaba mucho, muchas gracias, y a Ginny mucho más.

¡Dioses Ginny!,! iba a arder Troya!

¿Se ofendería Ron si le cerraba la puerta en las narices?

Piensa Harry, piensa.

Lo único que sabía era que debía de evitar dejarlos pasar al departamento.

-¡Ron! ¿Qué hacen aquí? –mientras trataba de interponerse en la puerta, sus amigos lo veían de forma extraña pero no le importó. Ellos no debería de entrar y punto.

- ¿Interrumpimos?

-Si… digo no… ¿Qué necesitan? - Observó a Hermione tratando de pedirle ayuda, pero esta solo lo veía como tratado de descubrir algo en él y al parecer lo había descubierto. No era nada cómodo que una de tus mejores amigas solo te viera con los boxers puestos.

-Ron creo que deberíamos de irnos… no creo que…- Dijo Hermione.

-Harry… necesitamos que nos ayudes a enc… -

-Ron… creo que no es el mejor momento para…

-¿Con quien estás? – le preguntó Ron, y sabía que si le respondía la sonrisa burlona que tenía su amigo se borraría de inmediato.

-Ronald Weasley estoy cansada… -interrumpió Hermione - Obviamente Harry no tiene ni idea de donde esta tu hermana… -

¡Dios bendiga a Hermione! Pensó Harry.

-Además… - continuó su amiga – no creo que este sea el mejor momento o lugar para buscarla… ¿no lo crees Harry?-

-Ehh… -

-Lo ves… vamos Ron-

-¡Pero Hermione, Ginny esta desaparecida!

Como siempre Ronald y Hermione Weasley espesaron a discutir. Y todo parecía que funcionaría por que sus amigos ya se iban, cuando su peor pesadilla se hizo realidad.

-¡Amor, regresa a la cama!

¡MIERDA!


N/A: El próximo capitulo ya esta listo lo subo la próxima semana. A u capitulo del final.

Les quiero agradecer en este capitulo por acompañarme hasta aquí, lo agradezco de antemano antes de que me quieran matar en el próximo capitulo.

A mi me gustó espero que a ustedes igual.

Nos vemos y GRACIAS!