Sakura se encontraba sentada en uno de los cómodos cojines de la sala, bastante atenta a los caracteres que aparecían impresos en el pequeño tomo de una novela rosa occidental (traducida). La melancolía impregnada en cada verso era abrumador, tanto que incluso Sakura podía sentirse dentro de la historia, sufriendo los pesares de los personajes y regocijándose con sus alegrías.

El problema no fue enamorarme de ti, sino el pensar que tú también te enamorarías de mí… —aquella cita, dicha en voz alta, ocasionaba una alta torrente de emociones correr por la pequeña nipona, y en su distracción, no notó el par de ojos color miel que le observaban heridos desde una de las esquinas de la habitación, helado ante, lo que él creía, como una revelación por parte de Sakura.

Mientras tanto, la chica de hermosos cabello azabache y piel porcelana continuaba, en bendita ignorancia, su lectura.


Yao se paseaba de un lado a otro cual dragón enjaulado, no podía creer lo que acababa de escuchar. ¡Sakura pensaba que él no le amaba! Y él que se esforzaba tanto en demostrarle afecto…

Aunque bueno, siendo sinceros, tampoco era como si le expresara todo el cariño del mundo, y sería demasiado precoz llamarle amor desde ahorita…

¡Y nada! Yao debía hacer algo al respecto, no podía dejar las cosas como estaban ahorita.

Tomó asiento en uno de los cojines de su habitación, dispuesto a formular algo…


La noche era espléndida, la luna brillaba en toda su capacidad y belleza, las estrellas rodeándola con orgullo y honor de estar ahí presentes junto a la esposa del Astro Rey. Una leve brisa soplaba las briznas de césped, otorgándole al panorama un cierto aire de soledad.

Shizuka… —murmuró Sakura ante el ligeramente terrorífico sentimiento que abarcaba el lugar, le daba la sensación de estar en un filme de terror de su tierra natal, o esa ligera presión en su pecho de que algo faltaba, ahí a su lado…

Y sintió unos brazos fuertes envolverse alrededor de su cintura y un rostro pegarse a su nuca. Sakura no pudo evitar soltar un respingo tanto por la sorpresa como por la intimidad del contacto.

—Sakura… —la voz de Yao vibraba en su espalda y le hacía sentir cosquillas, pero a pesar de que una parte de sí misma quería rehuir ese abrazo bizarro, se dejó hacer, hundiéndose más en aquel abrazo que expresaba más sentimientos que cualquier kanji que pudiera aprender en su vida.


El actual fic participa en el reto long-fic 2016: Tu OTP. Para el foro Anteiku.

Long time no see~! Seh… debería actualizar esta cosa cada día a partir de hoy ya que se me está acabando el tiempo. Enero viene pronto y aún me faltan 60 capítulos. OwO. Este capítulo era basado en una frase que me dio la moderación, y como lo hacían a lo random, me tocó la frase que leyó Sakura en su libro, y no se me ocurría nada sin que fuera al menos un poquitín angustioso. Espero haber logrado que este fic siguiera siendo ligero. Aunque los futuros prompts me dan un poquito de miedo…

静か (shizuka): (Jap. Adj.) Tranquilo, solitario, desolado.