Cap. 10: Fotografías
La felicidad le embargaba el corazón. Su emoción era tal que sentía que flotaba como si su cuerpo fuese más ligero que el mismo viento. Su felicidad era tan grande que no cabía en ella, podía jurar que las palabras saldrían de su boca sin previo aviso y gritaría a los vientos lo que guardaba en su interior.
Sin embrago, solo existía una sola persona en todo el campus con quien podía ser sincera. Solo una persona con quien soltar su alegría sin remordimiento ni ser juzgada.
Su amiga, su mejor amiga. Cómplice y hermana.
Quinn.
No era como que Zoey no fuese su mejor amiga, pero el tiempo que pasaban no era el mismo con el que pasaba con la joven de anteojos. Aquella chica genia-loca que le aconsejo en sus momentos más precarios, y con quien siempre se dejó desahogar.
Dejo de lado sus emociones, se concentró en sus diálogos. El día de la obra había llegado y estaba en el último ensayo.
Estaba nerviosa. Tendría que compartir un momento intenso con Chase; en el arco final. Sus manos sudaban del nerviosismo, y la razón iba muy lejos por actuar frente al auditorio de la PCA. Para nada.
Ella acostumbrada a los escenarios no temía a la obra. Sus nervios se dirigían como misiles hacia el creador y protagonista de la obra.
Chase.
Ensayaron, pero no llegaron al acto final. El beso. Ese intimo gesto de los enamorados, aquel que ya había hecho en una obra anterior, pero que ahora tenía más peso por motivos del pasado.
Por su mente paso la noche en que salieron juntos, y con ello un calor se apodero de sus mejillas, y a su vez más recuerdos hicieron eco.
—Excelente.
Hablo Chase.
—Todo está listo para esta noche, quiero que todos estén presentes aquí una hora antes para últimos preparativos.
El equipo que conformaba actores y staff de la obra mostró su acuerdo y emoción. Se empezaron a retirar dejando solo a Chase y Lola que se dirigían hacia la salida trasera donde sus demás amigos les esperaban.
—¿Emocionada?
—Lo normal —fingió sus nervios.
—Eres una excelente actriz, Lola, lucirás más que todos nosotros.
—Todos son buenos.
Se sonrieron, y en eso una discusión entre Logan y Michael les interrumpió. Como era costumbre aquellos dos amigos no se ponían de acuerdo. El problema ahora iba en que desayunar, lo que termino solucionando Zoey.
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En las mesas de la plaza los amigos se detuvieron a desayunar. Su lugar daba con una vista asombrosa al mar, que en aquella mañana relucía en un azul eléctrico potente.
La charla era amena. Los temas variaban entre los participantes en la plática; Chase y Michael hablaban sobre alguna nueva propuesta que pudieran hacer para carijugo; Logan y Zoey discutían por una tontería sobre una clase y Lola y Quinn entablaban una charla random de un intento de la de lentes.
—¿Qué hay, amigos?
Vince saludo a todos con una sonrisa, se aproximó al lugar alado de su chica y tomo asiento. Lola le recibió con una sonrisa, y el busco un beso que fue recibido.
—¿Estas lista para tu gran obra?
—No es mi obra, es la de Chase —le corrigió.
—Sí, pero tu la protagonizas —se giró al de cabello crespo—. ¿Qué no?
—Por supuesto.
—Ves.
Chase sintió algo de molestia por el comportamiento del novio de Lola, pero lo dejo pasar. Al parecer aquel hombre fornido excapitán del equipo había cambiado y no había razón de dudar en que lo que entre ellos había, rivalidad, se quedó en el pasado.
La charla se reanudo, pero en esta ocasión hubo cambio de parejas. Zoey sintió la molestia de su novio y le tomo de la mano.
—No lo hizo por mal.
—Lo sé, pero lo sentí algo directo.
—Sabes cómo es él.
—Cierto.
—Olvídalo, mejor recuerda que hoy es el debut de tu obra —le sonrió y eso le basto para dejar el tema de Vince—. Además, tú también eres el protagonista.
—Eso me pone más nervioso.
—Yo estaré apoyándote.
—Gracias.
Compartieron un tierno beso que no pasó desapercibido por los demás que hicieron burla, excepto una persona.
Quinn quien reía ante la situación observo por el rabillo lo que lo demás ignoraba en el momento. Se volteó a su amiga y le dio un codazo. Lola entendió que debía de no ser tan obvia, y empezó actuar como todo ese tiempo uniéndose a la burla de la pareja de sus mejores amigos.
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La hora había llegado y la obra se llevó conforme a lo planeado. Por poco más de hora y media los presentes del auditorio se dejaron atrapar por la historia de un par de enamorados que contra adversidades conseguían unir su amor en uno solo.
Lola era quien mejor se desenvolvía de todos, robando escena cuando aparecía. Chase por su parte no estaba para nada mal, pensaban sus amigos.
Al término de la obra el auditorio irrumpió en aplausos. Zoey, Quinn, Michael, Logan y Vince era quienes más ruido producían.
El equipo de actores sale para reverenciar a su público y se volvieron a meter tras bambalinas. Yendo cada quien a su camerino, Lola se encerró en el suyo para cambiarse de ropa a una más de su estilo, muy alejado al de su personaje.
La puerta rompió el silencio con un "Toc, toc", la joven dio entrada y apareció Chase con una enorme sonrisa.
—Hey —saludo.
—Chase, pasa.
—Gran noche la de hoy.
—Por supuesto, no ha ido excelente —estiro sus brazos para relajar su espalda—. Estoy segura que el profesor nos dará una gran felicitación y exentara el semestre.
Una vez más la puerta sono con ese sonido seco e hizo que la pareja de amigos se girara al umbral.
Vince se postraba como un galante novio con un ramo de rosas para su chica, Lola salto de su lugar hacia él. Impulsada por el hecho de la costumbre lo abrazo, agradeció el gesto y lo beso, pero algo en ella le marcaba que no estaba bien. No para ella, ni mucho menos para él.
Tras el joven aparecieron Zoey, Quinn, Logan y Michael. Todos con grandes palabras por la participación de sus amigos, y una que otra broma por parte de Logan que eran acalladas por su novia.
—Se vieron muy bien —comentó Quinn.
—¿Ya les comento el profesor que le pareció? —pregunto Michael.
—No, dijo que él lunes en clase sería nuestro momento de comentar la obra.
—Los felicitara, ya verás.
Zoey abrazo a su novio, quien aún temblaba un poco de la emoción que producía actuar.
—Vayamos a cenar para festejar.
Todos estuvieron de acuerdo a la propuesta de la rubia, y en esta ocasión no hubo objeción del lugar escogido.
Sushi Rox.
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La mañana del día siguiente, sábado, una morena se despertaba mucho antes que sus amigas. Se alisto y se dirigió a la sala común de los dormitorios.
El reloj de su muñeca marcaba las diez y media de la mañana, lo que servía como explicación a la poca actividad en la sala. Se dejó caer en el sofá más alargado y se dejó abrazar por la comodidad que este le prestaba, y el silencio como complemento la regocijaba.
En su burbuja podía jurar que ese día seria uno bueno. Pero no esperaba lo que sucedió después.
Por la puerta que unía los pasillos de los dormitorios a la sala una Zoey furiosa y una Quinn preocupada entraban como rayos. La mirada de la rubia rompió con la burbuja de calma de Lola, quien se levantó de su lugar al ver a su amiga ir a ella.
—¿Qué sucede?
—¿Por qué, Lola?
Aquella fue la única pregunta que logro pronunciar Zoey, que por su voz podía notarse el dolor y la decepción lo que mortifico a Lola al no entender.
Busco en la mirada de Quinn, pero está bajo el rostro. Zoey seguía con la quijada trabada, y eso no ayudaba ante su pregunta de qué era lo que ocurría. Pero en su búsqueda de encontrar algo que respondiera a la interrogante, observo que la rubia sostenía algo en su mano derecha.
Un pequeño objeto, una especie de papel.
Una fotografía.
—¿Qué es eso?
Zoey extendió su mano y le entrego un paquete de tres fotografías. Lolas las tomó en sus manos y echo un vistazo a la primera.
Su corazón se aceleró al mil, su respiración se detuvo, sudaba pero tenía frio. Su cuerpo se volvió un manojo de contradicciones. Ante ella, en imagen, se encontraba la noche en que salió con Chase en aquella… cita.
En la primer fotografía no había nada malo, solo ellos dos hablando con una sonrisa en sus labios mientras cenaban. La segunda el lugar era distinto, pero ellos seguían felices, se encontraban afuera del edificio de los dormitorios. Sin embargo, el problema en cuestión iba en la tercera fotografía.
Un acto que nunca había sucedido se mostraba en la fotografía. Ella con Chase, afuera del edificio de los dormitorios besándose. Labio con labio en un apasionado beso, o eso es lo que aparentaba en la imagen en sus manos.
—¿Qué es esto?
—Es lo que yo quiero saber.
Zoey molesta sacó del bolsillo de su pantalón una nota.
—Me llego con esto.
Se lo dio a Lola para que leyera lo que decía la nota que acompañaba con las fotografías.
Lo que hace tu mejor amiga y tu novio mientras no estás en el campus.
Solo esa frase, sin afirma y con una letra que parecía impresa.
—Esto no es verdad, no debes creerlo.
—La imagen está clara —una lagrima se le escapó a la rubia—. Quinn ya lo verificó, no está manipulado.
—Necesito hacerle más pruebas —acotó la de lentes.
—Pero es un noventa y ocho por ciento efectivos lo que hiciste ahorita, ¿no?
Quinn solo guardo silencio.
Zoey actuando impulsivamente se dio media vuelta y se alejó de la sala dejando a Lola atónita sin poder reaccionar. Y Quinn, quien se quedó con su amiga porque sabía que algo no estaba bien, no creía que ella fuese capaz de hacer algo así mucho menos Chase.
—¿Por qué se lo ha creido?
Lola se dejó caer en el sofá, su amiga de lentes se echó a un lado.
—Es mi amiga, como puede pensar que le hemos hecho esto.
—Zoey es impulsiva, deja que se le pase y piense con la cabeza fría.
Lola capto que su mejor amiga también podía verse engañada, por lo que se dispuso a explicar. Quinn la detuvo. Para ella no necesitaba explicaciones, la conocía al igual que a Chase.
—Se que no son reales —apunto a las fotos—. Debemos indagar quien las ha mandado y con qué motivo.
—El motivo está claro.
Lola y Quinn se miraron, esa era su primera pista.
