XXX 10º 23 de septiembre

El verano había acabado y hacía quince días que las clases habían comenzado.

Como todos los años el veintitrés de septiembre suponía una fiesta para las dos pequeñas de la casa, pues justo era el cumpleaños de Eva, y como en todos los cumpleaños en aquella casa, tocaba para cenar, pizza.

Durante un par de horas la cocina se convertía en la mejor sala de juegos, pues entre las cuatro preparaban la cena, aunque lo más normal era que acabaran bastante sucias, pero las risas estaban aseguradas. Mientras, esperaban a que las pizzas terminaran de hacerse:

- ¿Y cuántos años cumples? – preguntó Blanca.

- Yo que tú, no se lo preguntaba – dijo entre risas Jimena.

- Muy graciosa tú, ¿no? – contestó Eva con ironía – Un montón peque, un montón.

- Yaa, pero ¿cuántos? – repetía Blanca, mientras, trataba de contar usando sus dedos y los de su hermana – ¿Un montón, cuántos son? ¿veinte? – Eva y Jimena estallaron en carcajadas, mientras las niñas las miraban extrañadas.

- Pues si son un montón, nos faltan dedos – añadió Lucía.

- Ojalá fueran veinte o veinticinco, pero no, son treinta – dijo Eva cuando dejó de reír,

- Ya te gustaría a ti que sólo fueran veinte – comentó Jimena todavía riendo – De verdad, que no entiendo porque te gustan tan poco, es un número redondito.

- Si fueran veinte, las cosas serían muy distintas – la frase de Eva provocó que Jimena se callara de pronto. Consciente de su metedura de pata, alargó la mano para coger la de Jimena – pero igualmente la cena son pizzas – las dos mujeres se miraban a los ojos – Lo siento – susurró Eva. Jimena sacudió la cabeza, para borrar los recuerdos y volver a sonreír.

- Da igual cuantos sean que nosotras los celebramos – continuó Jimena – Venga, guapa, que no pasa nada – dijo levantándose, le dio a Eva un beso en la mano, y se fue a mirar las pizzas en el horno.

Cuando las pizzas estuvieron listas, las niñas pusieron la mesa del comedor, mientras, Eva volvía a hablar con Jimena:

- Lo siento – repitió Eva acercándose a Jimena – De verdad, que lo dije sin pensar.

- Eva, tranquila, ¿de acuerdo?, no ha sido para tanto. En serio, ya está, ha sido sólo un momento – Jimena agarró la cara de Eva para asegurarse de que le prestaba atención – Hoy es tu cumple, así que nada de penas, ¿vale?

- Si es que te quiero más – Eva se lanzó sobre Jimena para abrazarla. En ese momento las niñas entraron en la cocina, y Jimena las animó a unirse al abrazo.