Disclaimer: como saben los personajes de Naruto y escenarios, así como todo lo que reconozcáis del anime o el manga, pertenece a Masashi Kishimoto, solo esta historia es mía y está hecha sin fin de lucro. ¡Digamos no al Plagio!
Remembering You
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by Miss. Brekable Butterfly
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Capítulo 9: Choque
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III.
Escuchad las sonoras campanas,
¡Broncíneas campanas!
¡Qué historia de terror cuenta ahora su turbulencia!
En el alarmado oído de la noche
¡Cómo gritan su espanto!
Demasiado asustadas para hablar,
Sólo pueden chillar, chillar
Fuera de tono,
Invocando clamorosamente por la piedad del fuego,
En una demente discusión con el sordo y frenético fuego,
Que asciende alto, alto, alto,
Con un desesperado deseo,
Y con ánimo resuelto
Ahora, ubicarse ahora, o nunca,
Junto al pálido rostro de la luna.
¡Oh, las campanas, campanas, campanas!
¡Qué historia nos cuenta
Su Desesperado Terror!
¡Cómo rechinan, chocan y rugen!
¡Qué horror derraman
Sobre el pecho del aire palpitante!
Sin embargo el oído, comprende cabalmente,
Por su tañido,
Por su resonar,
Cómo se abate y eleva el peligro;
Claramente lo distingue el oído,
En el torcer,
En el balancear,
Cómo se hunde y asciende el peligro
Por el cansancio o la ira de las campanas,
De las campanas,
De las campanas, campanas, campanas,
Campanas, campanas, campanas.
¡En el estrépito y el clamor de las campanas!
IV.
Escuchad el tañido de las campanas.
¡Campanas de hierro!
¡Qué mundo de solemnes pensamientos nos sugiere su monotonía
En el silencio de la noche!
¡Cómo temblamos de miedo
Con la melancólica promesa de su tono!
Pues cada sonido que flota
Del óxido de sus gargantas,
Es un gemido.
Y la gente -ah, la gente-
Que habita sobre el campanario,
Sola,
Y que gira, gira, gira
En ese ahogado y monótono sonido,
Sienten la gloria al lanzar
Una roca en el corazón humano.
Ellos no son hombre ni mujer,
Ellos no son salvajes ni humanos,
Ellos son Ghouls;
Y su rey es quién balancea,
Y golpea, golpea, golpea
Su himno sobre las campanas.
Y él baila y grita,
Marcando el tiempo, tiempo, tiempo;
En una especie de rúnico tempo
Del palpitar de las campanas;
De las campanas, campanas, campanas;
Del lamento de las campanas,
Guardando el tiempo, tiempo, tiempo,
Tocando súbito, súbito, súbito;
En un feliz ritmo rúnico,
Al estrépito de las campanas.
De las campanas, campanas, campanas;
Al balanceo de las campanas;
De las campanas, campanas, campanas,
Campanas, campanas, campanas.
Al quejido y lamento de las campanas.
Fragmento del poema"Las Campanas" de
Edgar Allan Poe.
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Un año tres meses antes en una base de Akatsuki.
La luz del sol comenzaba a ocultarse, las pocas nubes que recorrían el cielo comenzaban a teñirse de rojo, naranja y violeta; haciendo del crepúsculo un verdadero deleite para la vista.
Rin miró con cierta nostalgia la manera en el que el sol comenzaba a ocultarse. Hoy era noche de luna llena y por alguna extraña razón se encontraba reticente a esas noches. Era algo extraño y curioso, sin embargo, no por ello menos indeseado.
Durante esas noches solía llenarse de un humor melancólico y dolorido. Como si esa luna llena trajera para ella un desgarrador sentimiento de soledad que era difícil de deshacer.
Era como si algo en su pecho se agitase ante un sentimiento profundamente enterrado y al cual inconscientemente intentaba llegar, siendo ese sentimiento de dolor y perdida apenas la punta de lo que en verdad se le escapaba, pero, ¿qué era? La respuesta siempre parecía escapársele entre los dedos.
— Tal vez, tal vez… —murmuró para si levantando su mano hacia el cielo, como si con eso pudiese llegar hasta las nubes que se llenaban de esos increíbles colores.
— ¿Tal vez, qué? —preguntó una voz masculina y profunda.
Rin se sobresaltó y contrajo su mano hasta llegar a la altura de su pecho de una manera protectora.
— Me has asustado, padre —murmuró lo último, un tanto temerosa que alguien pudiese escucharla. Soltó un suspiro que no se había dado cuenta que estaba reteniendo y giró a ver a su padre, negó lentamente con la cabeza—. No es nada, solo yo, estoy preocupada.
Obito la miró, escaneando detalladamente el rostro de su hija. Sentía que ella le ocultaba algo pero no quería presionarle. Rin se removió incómodamente ante la intensidad de su mirada.
— ¿Preocupada? —la joven asintió— ¿De qué?
— De arruinarlo —murmuró la niña. Sus ojos puestos en sus sandalias como si fuera la cosa más interesante del mundo—. De no ser tan buena como pensáis.
Obito sintió una ola de ternura llenarle, esa niña había llenado hasta cierto punto un vacío que pensó siempre estaría hasta que su plan rindiera sus frutos y pudiese traer a Rin de vuelta.
Su mano subió lentamente y con ternura levanto la mirada de su joven hija. Su ojo verde quedo completamente visible para él.
— Jamás podrías decepcionarme, princesa —murmuró limpiando una solitaria lágrima que recorría su mejilla derecha. Con cuidado desprendió el parche que cubría su otro ojo y el sharingan resplandeció—. ¿Sabes por qué lo sé?
Rin negó con la cabeza, el sol completamente oculto ahora; la luna resplandeciendo con fuerza sobre sus cabezas. Rin inconscientemente se estremeció ligeramente. Obito acarició su cabello.
— Porque el sharingan te ha aceptado completamente. Nuestra línea de sangre te favorece. Y yo siempre voy a estar ahí para ti.
Cuando hubo terminado de decir aquello le estrecho en sus brazos y Rin soltó la tensión de la que era victima su cuerpo.
— ¿Lo prometes? —preguntó ella con voz amortiguada por el pecho de su padre.
— Siempre —juró él.
Obito jamás había estado tan seguro de algo, no después de la muerte de Rin, incluso su plan era algo del que había ocasiones que dudaba, sin embargo, la muerte de Rin lo había cambiado todo. Y sin embargo, cuando estrechaba a esa niña, algo de su antiguo yo solía levantarse y creer. Era una pequeña esperanza y por ello sabía que nunca le dejaría; había perdido a una no perdería a la otra.
— Te amo, padre —pronunció ella, su voz suave y confiada.
No tenía idea de el porque que su padre le digiera que nunca le dejaría precisamente en esa fecha significara tanto. El sentimiento del que había sido victima desde la mañana cuando se levantara, había comenzado a menguar lentamente. Era como si finalmente se abriera cierta comprensión a lo que había estado sintiendo ese día. Era como si todo se derivara del sentimiento de soledad y de no ser suficiente, ¿suficiente para qué? No tenia idea, solo sabía que era un sentimiento del que no podía deshacerse.
Sin embargo, ahí entre los brazos de su padre mientras miraba la luna llena resplandecer, por primera vez se sintió confiada en sus habilidades. No estaba dispuesta a traicionar esa confianza que su padre le había dado cuando le había otorgado el sharingan.
Rin observó con entusiasmo a su alrededor, una sonrisa se abrió paso cuando un puesto de dangos quedo a su vista, tal vez una vez el sellado estuviese terminado podría bajar con Itachi a comprar uno, ella sabía cuanto le gustaban y Kami sabía que él necesitaba tener cosas en su vida.
Aun con la sonrisa en sus labios se dirigió al pequeño local. Una mujer guapa de unos treinta años le sonrió maternalmente a la niña sin tomar en cuenta la capa negra de nubes rojas, Rin sabía que muy pocas regiones estaban al tanto de la organización de su padre, la mayoría se mantenía en la oscuridad por las grandes países ninja, lo que había hecho del trabajo de Akatsuki de lo más fácil.
— Nee, ¿Por qué hay tanto alboroto en la calle? —preguntó a la mujer cuando esta le sirvió su orden de dangos y un poco de té.
La mujer sonrió ante la adolescente maternalmente. La jovencita tenía la pinta de un shinobi, ella no entendía como un padre podía poner en riesgo a los niños y jóvenes llevándoles a escuelas ninja para que dedicasen su vida a una profesión tan peligrosa, ella era muy consciente de la necesidad de ellos pero no significaba que por ello se sintiera cómoda con la idea; ella solo de pensar en su pequeña Hana llevando misiones como las que estaba segura esa jovencita llevaba acabo le hacían estremecerse.
— Es por el festival *Hanami —contestó la mujer mientras terminaba de servir el té—. Deberíais de asistir si aun estas por el pueblo esta noche.
La mujer se retiró y Rin comió con gustó sus dangos. Miró el montón de personas que emocionadas hablaban del hermoso espectáculo que solo era posible mirar una vez al año como lo era la floración de los árboles de Sakura.
Miró por la ventana y encogiéndose levemente de hombros decidió que no era una mala idea, después de todo aun le quedaban unos largos dos días más.
Terminó de comer y se puso de pie lista para continuar con su recorrido por el pueblo y tal vez ir a admirar el espectáculo de los árboles de cerezo.
Iba caminando con una sonrisa en los labios mientras miraba al montón de niños correr y los puestos de comida, chucherías, recuerdos y concursos. Su sonrisa se amplió cuando llegó hasta donde un claro lleno de un montón de árboles de cerezo recién florecidos, balanceaban sus ramas al compás del ligero viento de la tarde, desprendiéndose en el proceso unas cuantas flores de sakura.
Suspiró felizmente ante el magnifico espectáculo siendo aun más bello por la luz crepuscular que comenzaba a inundar el cielo.
— ¿Qué es lo que deseáis? —preguntó con voz suave y pacifica sin girarse a mirar a la persona que desde que saliera del local de dangos le había estado siguiendo.
La persona no respondió simplemente se quedo ahí como una indeseable sombra. Rin soltó un nuevo suspiro, tratando de memorizar tan bella imagen digna de una postal antes de encarar a su acosador. Diez minutos más pensó, solo era lo que necesitaba, había estado tan estresada con sus nuevas misiones en la organización que un descanso era lo que le hacía falta. Cuando finalmente fue obvió para ella que el acosador no se revelaría para ella, Rin cuadro los hombros y siendo lo más discreta posible, se alejo del área donde un montón de personas disfrutaban del espectáculo que hasta hace unos minutos ella también observaba.
Cuando finalmente hubo llegado aun área boscosa totalmente desierta se detuvo, mirando la luna llena y temblando ligeramente ante su visión, aun le seguía afectando y seguía sin comprender el porque; su divagación fue interrumpida cuando el chakra de su perseguidor fue sentido. Se giró muy lentamente y miró como desde la sombra de un árbol salía un joven de su edad de cabello negro.
— Pero si es el pequeño Sasuke-kun —pronunció de manera suave y lenta con un toque infantil. Le miró tensarse ligeramente ante el sonido de su voz, como intentando recordar donde había escuchado un tono similar; luego sus ojos se abrieron ligeramente más cuando la respuesta pareció llegar. Ella maldijo en voz baja, había olvidado usar la máscara.
— Eres tu… —pronunció el joven Uchiha con el ceño fruncido. Ladeo la cabeza para mirarla mejor.
Ante él estaba la joven que hace unos meses se había burlado de él, de eso no tenía duda, el cabello castaño evidenciaban que ella era la chica detrás de la máscara, pero ¿por qué traía un parche cubriendo el ojo en el que estaba seguro había visto un sharinan? La respuesta de pronto golpeo con fuerza su cerebro, por la misma razón que Kakashi usaba uno, sin poder evitarlo sus puños se apretaron hasta que sus nudillos se volvieron blancos.
— Soy yo… —Rin no pudo evitar burlarse de su tono de voz acusatorio y su contradictoria frase pues si de algo estaba segura él no tenía la más remota idea de quien era ella.
Sin embargo, la sonrisa que se había dibujado en sus labios se desvaneció cuando sin más arrojo cinco kunais en su contra, los esquivó apenas sin parpadear.
— Mira que sois grosero, no cabe duda que no te pareces en nada a Itachi-san —no pudo evitar picar a él con su comentario. Si algo había aprendido era que él joven de los hermanos Uchiha era un tanto susceptible a la mención de su hermano; sin embargo, al mismo tiempo algo se removió incómodamente en su interior. De pronto se sintió mal por él y la casi imperceptible mueca de dolor que le causo la comparación.
— Perra —pronunció Sasuke con los dientes apretados, corriendo con la Katana lista para perforarle el corazón o el estómago mejor aun, así podría sacarle información de donde es que se encontraba su hermano.
Corrió a su encuentro más rápido de lo que Rin en un principio anticipo, apenas pudiendo detener el ataque con su propia katana.
El sonido metálico resonó a través del bosque.
La respiración de Sasuke era agitada por la furia que la joven frente a él había suscitado, sus ojos se tiñeron con el rojo del sharingan, sin embargo antes de que pudiese conectar con la mirada de la joven esta retrocedió con la respiración igual de entrecortada que él.
— No eres divertido Sasuke-kun —murmuró Rin intentando regular su respiración—. ¿De verdad quiere jugar a sí?
Preguntó ella, señalando hacia los ojos rojos del muchacho. Ella negó lentamente con la cabeza.
— No seáis tonto, si quisiera podría matarte —ella declaró como cuestión de hecho encogiéndose de hombros con cierta indiferencia—. Pero no creo que a Itachi-san le parezca justo.
Sasuke se enfureció a un más y volvió a correr con la katana esta vez cubierta por su chakra en forma de rayo, Rin apenas había logrado saltar cuando un rayo en su palma se alargo. Con un suspiro contenido desde la rama del árbol en que ella se había posado al saltar con cierta aprensión retiro el parche que cubría el ojo izquierdo.
El sharingan brillo ante la luz de la luna y Sasuke contrajo su mandíbula con cierto odio.
En su mente por alguna razón se había formado la idea de que ese sharingan había sido otorgado a la niña por su hermano, en ella había encontrado posiblemente un sustituto. La furia ardió en sus venas y el sello de maldición se libero en su primera fase.
Rin amplió un poco los ojos cuando observó las marcas negras instalarse en la piel del joven Uchiha.
Entonces el sueño que tuviese es par de meses atrás volvió con renovada fuerza a su mente.
Ahí estaba su yo de doce años aforrándose a un joven Sasuke, sus ojos verdes llenos de lágrimas ante la abrumadora y terrorífica transformación de su compañero de equipo.
Rin se estremeció y ante su falta de atención apenas y pudo detener el impacto de la katana, sus ojos verde y rojo ampliados ante la velocidad y fuerza que el muchacho había adquirido ante el despertar de la primera fase.
— Morirás —expresó Sasuke, su voz en un seseo aterrador a los oídos de Rin. Sus ojos conectaron en ese momento y Sasuke se paralizó.
Retrocedió de ella apenas lo justo para que Rin pudiese escapar sin embargo, había algo en la mirada del joven Uchiha que la había paralizado a ella misma.
Los ojos de Sasuke parpadearon repetidamente como si con eso la bruma que parecía haber invadido su mente se disipase y las marcas negras comenzaron a retroceder hasta que desaparecieron. Finalmente pareció llegar a un tipo de conclusión y con cierta incredulidad filtrándose en su tono inquirió:
— ¿Sakura?
Rin retrocedió asustada, ella sabía que ese era el nombre clave con el que su padre la había enviado como infiltrada en Konoha pero se suponía que nadie tenía que saber que ella seguía viva, ese era el principal motivo por lo que su cabello era transformado con un jutsu tan meticuloso que incluso el sharingan no podría ver a través de él.
Sin embargo, su reacción pareció confirmar al joven su identidad porque de un movimiento rápido la sostuvo por los hombros y miró directamente hacia sus ojos. El sharingan giró furiosamente y el otro se amplió más si es que eso era posible.
— N-no se a quien os referís —murmuró poco convincente mientras se removía intentando deshacerse de su apretado agarre.
— Eres tú —murmuró en una confirmación más para si que para ella y su ceño solo se profundizo mientras miraba intensamente a la joven—. ¿Cómo mierda adquiriste el sharingan? ¿Y por qué lleváis una capa de Akatsuki?
La agitó un poco violentamente y Rin se mordió los labios con nerviosismo, no muy segura de cómo salir de la situación. Mientras Sasuke comenzaba a desesperarse aún más con el silencio de la joven. De pronto una aterradora idea se le paso por la cabeza y con los ojos abiertos de par en par y apretando aun más fuerte su agarre, donde Rin estaba segura le quedarían cardenales, le preguntó:
— ¿Itachi te ha obligado? —Sasuke apenas y fue consciente de la manera urgente y tensa en la que había salido su pregunta.
— Y-yo —su voz era demasiado insegura. Rin maldijo mentalmente, no se suponía que su pequeño paseo fuese así. Y el agarre de Sasuke cada vez se apretaba más. Con la mente nublada por el pánico que el ser descubierta le había provocado, Rin hizo lo único que le vino a la mente para distraerlo, ella acortó la distancia y sin mucha ceremonia lo beso.
Sasuke se quedó paralizado momentáneamente, sus ojos se ampliaron y un sonido incrédulo se escapó de su garganta sin su consentimiento, sin embargo, todo fue un minuto pues al siguiente sus labios se abrieron ante la insistencia de la lengua intrépida de la joven en sus brazos y sin mucha objeción finalmente cerró los ojos.
Saboreo el sabor dulce y persistente de su saliva, sabía a chocolate y fresas, posiblemente de algún aperitivo que estaba comiendo cuando observaba los árboles de cerezo. En algún momento del beso él aflojó su agarre y sus manos se situaron en su cintura, mientras las de ella, se aferraron a su cuello. El beso en un principió frenético, comenzó a tornarse suave y apacible. Hasta que finalmente después de unos minutos, el aire se hizo necesario y con cierta reticencia por parte de los dos ambos se separaron apenas lo justo para mirarse a los ojos.
— Sakura… —comenzó Sasuke con la voz más suave que ella estaba segura jamás le había escuchado hablarle, ni siquiera cuando niños, sin embargo, ella negó con la cabeza.
— No soy ella —objetó Rin con voz suave como si le hablase a un niño pequeño—. Lo siento mucho Sasuke-kun, deberás lo siento.
Sasuke abrió los labios listo para protestar cuando un choque eléctrico recorrió su cuerpo a través de su cuello donde ella aun tenía posadas sus manos y entonces, él se desmayó.
Rin lo sostuvo en sus brazos mirando con tristeza al joven. Algo se había revuelto en su interior y unas enormes ganas de llorar se habían instalado en su pecho. Acomodo al joven Uchiha contra un árbol y con delicadeza recorrió sus labios y peinó ligeramente su cabello. Sin que ella fuera consciente una lágrima rodó por su mejilla.
Con un suspiro contenido ella se puso de pie y protegiéndole con un genjutsu dejó al muchacho atrás sin mirar ni una sola vez en su dirección pero con el corazón extrañamente dolorido.
Toco sus labios con manos temblorosas y soltando finalmente el suspiro antes contenido, sacudió la cabeza y con cierta violencia golpeo un árbol que desprendido del lugar aterrizó a unos cuantos metros de distancia. Sin embargo, eso no sirvió para evitar el sollozo que sin su permiso escapo de sus labios y el sonido como de cristales cayendo que de pronto pareció venir de su corazón. Con un último vistazo a la luna desapareció.
En una de las bases de Akatsuki un año dos meses antes.
El viento frío agitó su cabello, tembló ligeramente ante su situación y el clima mientras miraba hacia su compañero.
Las características impasibles de su compañero le hicieron soltar un suspiro de exasperación.
— ¿Le estoy haciendo bien? —preguntó finalmente, mordiendo su labio inferior con nerviosismo, mientras su compañero miraba como el tejido blando de la carne comenzaba a unirse.
Sus ojos finalmente se reunieron con los suyos. Y ella se removió con incomodidad.
— Casi —finalmente contestó su acompañante con voz monótona, señalando un área donde al parecer se curación no había funcionado del todo bien y un tono morado comenzaba a ser visible en esa parte del abdomen.
— Mierda —juró ella por lo bajo. Con un escalpelo de chakra volvió a cortar el vientre de su "paciente" la sangre al instante empando sus manos.
Miró la parte afectada y con esfuerzo comenzó de nueva cuenta el proceso lento de curación. El sudor prontamente se acumuló y unas gotas descendieron hasta sus ojos; con un resoplido de disgusto, limpió el sudor con el antebrazo y sin más continuó con el proceso.
Finalmente después de dos horas más la herida estaba cerrada.
— Has sido demasiado lenta Rin-san —pronunció su compañero y espectador—. De haber sido una situación real esta se hubiese perdido.
Señaló el cuerpo frente a la mesa y con calma miró detalladamente el lugar donde hace apenas unos minutos atrás había una enorme herida.
Sasori contuvo su sorpresa, pese a la corta edad de la niña, era muy buena en medicina. Superaba con creces su propio talento cuando él había sido de esa edad.
Puesto que pese a llevar apenas cuatro meses bajo su tutoría ella había crecido enormemente en cuanto a su habilidad para crear antídotos a los venenos que el había estado realizando.
Palpó el lugar donde la herida había sido y miró a su conejo de pruebas, un ninja de la niebla que hasta hace unos días había sido su subordinado pero había perdido su utilidad cuando el tonto había infligido las leyes de la niebla. El color rosado en sus mejillas, un signo inequívoco que la curación había ido perfecta en esta ocasión. Sasori asintió con aprobación, sin embargo, ante los ojos incrédulos de Rin, perforó su carótida y yugular haciendo que se desangrara casi inmediatamente.
— ¡Senpai! —ella se quejó inmediatamente—, me has hecho trabajar para nada. Rin miró con disgustó el montón de sangre escurriendo hacia el piso. Y con una mueca de disgusto comentó—: ni se te ocurra pensar que yo limpiare todo ese desastre, senpai. Pudiste por lo menos poner una bandeja debajo.
Sasori solo se encogió de hombros y luego con sus ojos fijos en ella dijo:
— Ahora es momento de explorar el cuerpo humano y la manera en la que el veneno actuaría a nivel celular.
Sakura puso los ojos en descontento.
— ¿Y cómo mierda se supone que podré hacer eso cuando él está muerto? —inquirió ella, picando con un dedo el cuerpo inerte en la mesa amplia de concreto para dar mayor énfasis a su cuestión.
— Es evidente que harás activación órgano por órgano a través de tu chakra —contestó con indiferencia Sasori.
Rin lo miró con la boca ligeramente abierta.
— ¿Te das cuenta del desgaste que eso producirá? —finalmente ella dijo. Mirando a el shinobi como si una segunda cabeza le hubiese brotada de forma repentina.
— Pensé que estaríais dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de mejorar tus habilidades —comentó con cierta indiferencia mientras la miraba—. Solo tenias que haberlo dicho desde un inicio para que yo no perdiese mi tiempo.
Rin frunció el ceño y con la determinación brillando en sus ojos miró el cuerpo sobre la mesa. Un bisturí de chakra se formó en su mano y sin mucha ceremonia abrió el torso por la mitad.
— Y solo para que lo sepas Sasori-senpai, el arte de Deidara-kun es mucho mejor que el tuyo.
Sasori solto un resoplido de incredulidad y estaba listo para darle una extensa charla de porque su arte no podía compararse en nada con el de Deidara cuando la imperceptible sonrisaq en los labios de la niña lo detuvo.
Era extraño sentirse ¿feliz? Cuando a lo largo de su vida muy pocas cosas le habían hecho sentir de esa manera.
Hasta cierto punto estar en esa situación enseñando a ella, le traía sentimientos familiares.
De pronto el recuerdo de su abuela Chiyo le llegó a la memoria, había sido un dolor punzante en su corazón desde que se había marchado de Suna, después de todo ella siempre había estado ahí para él cuando un niño era y haberle traicionado le pesaba muy en el fondo. Tal vez por eso había aceptado a esa niña bajo su tutela, porque le hacía sentir en compañía, como cuando niño pasaba tiempo con su abuela haciendo marionetas y pretendiendo que la perdida de sus padres no le pesaba en el corazón.
— Tanto pasar tiempo con él debía afectar tus gustos en algún momento —pronunció en cambio, disfrutando del sonrojo que inundo las mejillas de la niña.
— ¡Senpai! —gritó la joven.
Algo ligero se había instalado en su pecho. Si llegaba a morir su legado estaría seguro. Después de todo él era consciente que pese a su aparente inmortalidad a base de transformar su cuerpo, cuando uno es un ninja renegado las probabilidades de una larga vida se acortan aun treinta por ciento.
Sacudió la cabeza para despejar su cabeza de tanto sentimentalismo idiota y miró como la joven con sumo cuidado extraía un pulmón.
Ella comenzó a escribir un sello en una mesa alterna con la sangre que llenaba sus manos, cuando hubo terminado, coloco en medio el pulmón y el chakra curativo comenzó a fluir; cuando el pulmón comenzó con el movimiento típico de un pulmón conectado a una fuente viva, él sin previo aviso colocó una inyección con una sustancia morada en el interior.
El pulmón inmediatamente comenzó a sufrir cambios en la coloración e incluso una parte de él comenzó a supurar una sustancia blancuzca.
— ¡Joder! —juró la joven con el ceño fruncido. Esa tarde anunciaba ser una de las más largas y extenuantes de su joven vida, de eso estaba segura.
El sol resplandeció en el cielo, sus músculos se relajaron ante el reconfortante calor que absorbía del brillante y encantador clima. Sin embargo, pronto la luminiscencia del día llegó hasta sus ojos y con un gruñido de cierto fastidio abrió los ojos. La luz golpeo con fuerza en sus ojos. Maldijo en voz baja mientras parpadeaba repetidamente hasta que la luz dejo de ser un problema. Finalmente se incorporó con un fuerte crujido en los huesos de su espalda. Parpadeo un tanto extrañado ante el lugar donde se hallaba. Miró el lugar rodeado de árboles con ligeras señas de que una confrontación se había llevado acabo ahí. Se incorporó sobre sus pies inmediatamente y busco a su alrededor por signos de chakra, el rastro sutil de un chakra rodeando el área hasta donde hace unos minutos el descansaba le hizo detectar el genjutsu con el que el área había sido protegida. Pero eso no fue lo único que descubrió, la sensación relajante y pacifica que hasta cierto punto ese chakra desprendía confirmo algo que la noche anterior entre el calor del enfrentamiento y su odio, había pasado desapercibido.
Pese a que se había marchado hace tres años de Konoha, si algo aun persistía en su memoria era la sensación cálida que el chakra de Sakura siempre lograba trasmitirle.
Cuando era un niño siempre había odiado esa sensación porque inconscientemente le hacía desear cosas que {el sabia simplemente no podía tener, no cuando había despertado una mañana en una sala de hospital jodidamente blanca con el conocimiento que estaba solo en el mundo, no cuando él sabía que el sendero que recorrería sería el de la muerte y el caos.
Pero luego ella había muerto o eso era lo que había creído hasta ahora. Y un enorme vacío como el que sus padres y su clan había dejado se instaló en su pecho. Y la odiaba tanto, porque le había obligado a reconocer su existencia con su muerte, por muy irónico y absurdo que sonase; y había sido doloroso al saber que nunca volvería a verla, sin embargo, la noche anterior ahí estaba ella, no la niña que recordaba y que en ocasiones solía colarse en sus sueños; no, había visto a una joven kunoichi con la certeza de todas sus fortalezas y debilidades, había visto a su recuerdo convertido en mujer, pero con la misma luz brillando en su mirada. Era por eso que finalmente le había reconocido, porque el brillo y coloración en sus ojos era algo que siempre se había quedado en su menoría.
— ¿Qué ha pasado contigo? —lanzó la pregunta al aire. Mientras, inútilmente intentaba encontrar rastros de ella—. Maldita molestia.
Lanzó la frase al aire y casi algo reconfortante se desató en su pecho al utilizar de nueva cuenta el mote que le había dado.
Sin embargo el alivio temporal que saberla viva le había dado -pero que si alguien preguntase el negaría fervientemente-, se desvaneció ante el recuerdo de la capa negra y nubes rojas que la joven portaba.
— … ¡Haría cualquier cosa por ti!... así que... ¡Por favor, quédate, te lo ruego! Cualquier cosa que me pidas, lo haría... Mataría por ti...por favor, quédate conmigo...y si no puede ser...Llévame contigo a donde vayas…
Recordó aquellas palabras que le gritase antes de que abandonase la villa y un sudor frío recorrió su espalda. Ella no sería tan estúpida como para intentar seguirle ¿verdad? Sasuke negó con la cabeza no, no podía ser aquello, además, había algo raro en su comportamiento. Algo que se le escapaba y no podía aclarar del todo y luego ella lo había besado, la Sakura que él recordaba jamás habría llegado tan lejos pese a la fijación y amor que tenía por él, porque él no se dejaba engañar, sabía que ella había usado el beso como una manera de distraerle y acabar el encuentro con un desenlace de lo más irónico, está vez era él el que había despertado figurativamente en la banca.
Soltando un suspiro de exasperación miró el brillante día y con cierta reticencia abandono el lugar.
— Voy a encontrarte —juró al viento, deseando que donde fuera que ella estaba escuchara sus palabras, esta vez no iba abandonarla.
Hello corazones de chocolate ¿Cómo os encontráis?
Bien esta vez no tarde cierto, cierto, tal vez también es porque el capítulo es un poco corto pero siento que ha quedado a punto, ya me diréis vosotras/vosotros si me he equivocado.
Bueno espero que os haya gustado y no olviden comentar que sus comentarios me animan muchísimo a segur con esta loca historia.
Muchas gracias a todas esas personas guapas que me comentaron el capítulo anterior, que son: tatutu, Dilanny Danae, Marcela2761, sakurita-1491, timeflies123, ailudelastiernas, gabi, Mix, Angel Caido2, Hacclk1006y Mussaluna.
¡Sois increíbles, deberás! Os agradezco enormemente que se tomen el tiempo de comentar la historia, son grandes.
También agradezco a todas esas personas que leen y que agregan a favoritos y/o alertas, sin embargo, sería estupendo que comenzasen.
Respuesta a comentarios sin cuenta:
gabi: hola corazón, gracias por comentar y como puedes ver finalmente sabemos que ha sucedido con el encuentro, espero que el capítulo te gustase y nos leemos en el próximo. :)
Mix: hola corazón, nee suele pasar, pero me alegra que sigas la historia de nuevo, y como puedes darte cuenta no he tardado tanto esta vez en actualizar, espero que el capítulo te gustase y nos leemos en el siguiente :)
Mussaluna: y este se te hará aún más corto probablemente y lo lamento :(, pero he intentado hacer los capítulos más largos pero solo no me salen. Sin embargo, espero que disfrutases este, estamos en contacto y hasta el próximo :)
Y con eso es todo por hoy, espero que os haya gustado el capítulo y si todo sale bien el próximo viernes o sábado os veré de nuevo con una nueva actualización.
O cierto, nee alguna de ustedes tendrá un fic de Harry Potter que recomienden tengo muchas ganas de leerme uno, así que, si conocen alguno que este interesante o tienen alguno hacérmelo saber, ¿vale? O bueno si tienen algún fic que os gustaría compartir conmigo no seáis tímidos/as y hacerme vuestras recomendaciones.
Y recuerden si queréis hablar conmigo personalmente estoy al alcance de un PM de distancia :)
Os mando un enorme abrazo y los mejores deseos donde quiera que estén, os quiero y hasta el próximo :)
