Todo era demasiado perfecto…

¿Eso era augurio de mi desgracia?, casualmente sí, pero yo tenía la firme esperanza de que esto no sucediera, yo amaba la perfección de mi vida adoraba a Sara, adoraba a Rin, superé la muerte de Kagura, y todo iba bien, con todo.

Era el día de mi cumpleaños, 12 de julio, Sara estaba dormida a mi lado, eso era extraño, parecía un ángel al dormir, siempre dormía con una amplia sonrisa, cierta vez le pregunté con qué soñaba para que sonriera tanto, ella me respondió "porque sueño con Santiago", no sé si lo dijo por fastidiarme, o en verdad soñaba con él, yo tenía la esperanza de que fuera broma, porque su absurdo tema con Santiago me sacaba de quicio más que los mismos inútiles.

Eran aproximadamente las 4 de la mañana, y yo no podía dormir, algo me inquietaba, algo presentía, miraba a todos lados, y vaya, encontré la foto que más me gustaba de Sara y yo, el día que nos casamos allá en esa isla extraña, fueron las mejores vacaciones de mi vida, aunque pedirle matrimonio no fue nada fácil, porque, nunca antes había pensado en hacerlo, pero ella, ¿valía la pena?, o era el temor de perderla, no quería que apareciera Santiago y me la quitara, odiaba esos celos absurdos a Santiago, pero no sé por qué eran inevitables.

Recordé sin evitar sonreír, nuestra primera noche de esposos, fue totalmente gracioso, quién iba a imaginarse a Sara, con pena, ni yo en los más extraños de mis pensamientos me lo había imaginado, aquel día mientras ya estábamos acostados para dormir me dijo:- Oye, ya que estamos casados, no deberíamos…- concluyó sin completar.

¿Deberíamos qué?- pregunté yo que no sabía de que hablaba el pequeño duende.

No te hagas, tú si sabes- me dijo totalmente ruborizada mientras se tapaba con la sábana.

No, no sé, dime-

Ya sabes- continuó mientras se sentaba en la cama y miraba a la ventana, evitando mi mirada- eso que llaman mantener la especie.

Pero qué demonios Sara, ¿me estás proponiendo cosas indecorosas?-bromeé al ver que se puso roja como un tomate y se tiraba a la cama de nuevo para que no la vea- ya no te enojes, era una broma, y no creo que debamos sólo porque nos casamos, además, no quiero tener hijos feítos como tú.

Calladito me gustas más- me dijo mientras me golpeaba con una almohada- si te hubiese conocido hablando, nunca me hubiera fijado en ti…- iba a seguir, peor la callé con un beso, siempre fue fácil enojarla, pero también era fácil desenojarla, los besos nunca fallaban.

Qué recuerdos, miré de nuevo la foto de nuestro matrimonio, y vi al lado algo que me dañó de nuevo la tranquilidad, una foto de ella, con unos años menos, tal vez unos dos años, y estaba abrazada con Santiago, ella juraba que él era parecido a mi, pero en verdad, yo no le veía nada parecido a mi, últimamente ella me dijo que había estado hablando con la mamá de ese tal Santiago y que le habían comentado que según las averiguaciones se había determinado que su secuestro fue planeado por nadie más ni nada menos que el más buscado del planeta, Onigumo, que se supone que este al enterarse que ella era hija del embajador de Japón, quería secuestrarla porque con su secuestro podían pedir al gobierno cosas a cambio, por otro lado nunca se llegó a encontrar el cuerpo de Santiago, que lo más probable es que hubiese muerto en el incendio, yo me enojé con ella, nuevamente por celos, pero ella me dijo cariñosamente, que si no fuera por mi, ella misma ya estuviera planeando buscar a Onigumo y hacer que se pudriera en la cárcel, que no le tenía miedo, así fuese tan peligroso. Eso fue gratificante, porque yo suponía que ella iba a decir que lo iba a buscar hasta la muerte, sin importarle yo, pero su respuesta me hizo sentirme seguro de que ella si me amaba, y que era absurdo tenerle celos a Santiago.

El reloj ya daba las 5.30 am, los ojos ya se me cerraban, pero un sonido estruendoso que venía de mi celular me volvió a despertar, al parecer llamaba el inútil de Inuyasha, era imposible que el me llamara a decirme feliz cumpleaños, el no se acordaba ni de su mismo cumpleaños.

¿Qué quieres?- le pregunté cortantemente.

No soy Inuyasha, Hijo- dijo la voz de mi madre algo angustiada.

¿Por qué me llamas del celular de Inuyasha?-

Es que pasó algo terrible, o bueno, no sé como decirlo, es mejor que vengas ya hijo-

¿Qué pasó?- pregunté nuevamente ya muy preocupado.

No podría decírtelo por teléfono, ven ya mismo-

Está bien-

Me senté algo angustiado, decidido a ponerme la ropa pero oí que Sara me preguntaba:-¿adónde vas?, ¿quien llamó?-

Llamó mi mamá, dijo que vaya a casa, que debía decirme algo terrible que pasó-

¿Te acompaño?- me propuso mientras se sentaba en la cama

No, no sería bueno dejar a Rin sola o llevarla a esta hora, yo luego te cuento- le dije mientras acababa de vestirme.

Cuídate- me dijo con sus ojos hermosos algo tristes,

Tu también, te amo- agregué mientras la besaba en la frente y después me disponía a salir.

Mientras conducía, estaba tranquilo, pues pensé que era una broma de mi mamá y me iba a salir con un tonto feliz cumpleaños, así que no me mortifiqué más.

Cuando llegué a casa, vi que las luces estaban prendidas, y me asusté, pues no creía que los inútiles hubiesen, madrugado a decirme a MI, "feliz cumpleaños".

Mi mamá me abrió llena de lágrimas, yo le pregunté angustiado:- ¿qué pasó mamá?

Entra tú y mira…- me dijo llorando.

Cuando entré oí que dijeron:- feliz cumpleaños mi amor- no era la voz de Sara, era la voz de… Kagura.

Al verla, todo se me vino al piso, en esa fracción de segundo recordé a Sara y a todo lo que me había prometido con ella, pero, no todo era tan malo, Kagura debía entender que había pasado mucho tiempo y que yo ahora amaba a otra persona. No me cabía en la cabeza que ella estuviese viva, y que viniera a revolverlo todo.

¿No estás feliz de verme?- me preguntó cariño como siempre mientras me abrazaba e iba a besarme, pero yo evité ese beso.

Claro que si- le respondí mientras le respondía el abrazo, igual yo si la apreciaba mucho.

Mi mamá decidió dejarme a solas con ella, los demás yo no sabía donde estaban, yo dije valientemente, para ser justo con ella y conmigo, iba a decirle toda la verdad de una vez, no valía la pena que yo mintiera:-tenemos que hablar seriamente.

Yo también lo creo, pero creo que mejor vamos a tu cuarto, no me siento tan segura acá.-

está bien- le dije seriamente, no dolía un poco ser tan frío, pero no me inspiraba algo más.

Al entrar a mi habitación, pude verla tan radiante como siempre, tan viva como yo nunca creí que estaba y tan ansiosa como yo, porque al parecer también tenía que confesarme cosas.

Antes que me digas cualquier cosa que quieras decirme, yo quisiera hablar primero- le pedí esperando a que me dejara hablar primero.

No, primero hablaré yo, porque hay cosas que tienes que saber antes.- me dijo mientras yo acepté y me senté al frente mirándola fijamente.- pero primero tienes que prometerme, que no se lo contarás nadie pase lo que pase.

Te lo prometo-

Está bien, la verdad, no me accidenté nunca, mi hermano y yo supuestamente nos accidentamos porque mi papá ordenó que se fingiera eso-

¿Tu padre?, tu me habías dicho que él estaba muerto- dije asustado, esto parecía ser más macabro que cualquier otra cosa.

Es que nadie puede saber que mi papá existe, porque mi mamá es Onigumo- me respondió tranquilamente y tomando aire nuevamente continuó- él dijo que estaban apunto de descubrir que Naraku y yo éramos sus hijos, con el accidente las averiguaciones se detuvieron y ahora después de tanto tiempo, mi papá ha resuelto todo para que volvamos a tener la vida de antes.

Entiendo todo- le dije entre un suspiro, tratando de comprenderlo todo, y dije finalmente después de un rato- Primero, ya no estoy tan enamorado de ti como para ser el novio de la hija de un delincuente, segundo, te extrañé mucho durante tanto tiempo esperé este día como nunca lo creerás, pero al darme cuenta que no confiaste en mi para decírmelo antes, veo que ya sé porque el destino me hizo dejar de amarte, tercero, quiero que sepas que te guardaré este secreto pero aléjate de mi, porque no me siento capaz de estar contigo después de tantas mentiras, créeme que te aprecio mucho, pero si me lo hubieras dicho antes, todo hubiera sido distinto.

Olvidaré lo que dijiste, Sesshōmaru, mi papá es alguien que ama darme gustos y que no lo pensaría dos veces para matar a Sara Kinomoto que ha hecho que tú te alejes de mi y que yo sea feliz, así que si sigues con ella y terminas conmigo, ella morirá, tú sabes lo capaz que es él para deshacerse de los demás- me dijo sonriendo de manera tierna, así como si fuera normal lo que me decía- No creas que te estoy amenazando, toma esto como algo que hago para que te des cuenta de que me amas a mi- cuando me abrazó finalmente no pude evitar que se me salieran las lágrimas, Kagura me había estado averiguando siempre, ahora me tenía en sus manos, y yo debía obedecer o fácilmente Sara iba a morir y eso yo no lo podía permitir.

Hablar con las autoridades acerca de esto, era más peligroso que nada, nadie había atrapado a Onigumo y si yo avisaba todo, los que iban a morir eran a los que yo más amaba, yo debía ser inteligente, y poco a poco planearlo todo para que yo me pudiera liberar de ella.

Durante mi cumpleaños, ella me ordenó estar todo el día con ella, y dejé a Sara plantada, Sara me llamó varias veces al móvil pero yo no pude hacer nada.

El dolor me invadía, los 12 de julio, siempre eran trágicos en mi vida, y este año, a pesar de que yo creía que iba a ser perfecto, pero se vino al piso todo.

No podía decirle a Sara a que me espere hasta que yo solucionara todo y contarle toda la verdad, Sara no tenía que saber nada, yo debía protegerla, Kagura me prometió que por mi gran esfuerzo de separarme de ella, ella convencería a su padre que ya no secuestrara de nuevo a Sara y que tampoco tocara a Rin (que ya sabía que existía) y que yo no debía preocuparme por cosas así.

Cuando Kagura me lo permitió, me ordenó ir donde Sara terminarle y volver a mi casa, yo me sentía incapaz, pero de que me servía desobedecer a Kagura y hacer que muera Sara, no tenía lógica.

Cuando entré a casa, ella me miró y me dijo llorando:- ¿qué pasó?

Apareció Kagura- le dije mientras ella miraba al piso destrozada.

Y pasaste todo el día con ella, ¿cierto?- lloró silenciosamente.

Sí, espero que me entiendas, yo amo a Kagura y perdóname por ilusionarte tanto- le mentí- espero que aprecies esto, créeme que lo hago por tu bien.

Después de eso, corrí a sacar mi ropa del closet, yo me aguantaba las lágrimas, para que Sara no sospechara nada, ella me pedía explicaciones mientras lloraba mucho, me costó mucho guardarme toda la verdad, ella me imploraba que me quede, pero yo mostré mi manera más fría que tenía y la "ignoraba"

Despedirme de Rin no fue fácil, le dije que la vería con frecuencia, que yo el haber terminado con Sara, no significaba nada, que yo la seguía queriendo mucho.

A veces debemos tomar caminos difíciles, porque queremos, porque nos toca o por que deseamos salvar a quienes más amamos, los tomamos así rompamos un corazón que no se lo merece y satisfacer a un demonio que nos tiene en su poder.

Yo, el gran Sesshōmaru, nunca me esperé estar sometido a alguien y mas, ser esclavo de otro por amor, por amor a Sara, a ese duende malvado al que yo tanto amé, amo y amaré, a ese ser que me enseñó a amar, a reír y a disfrutar de la vida.

Un final trágico para mi, y un poco para Sara, pero tal vez, ella algún día sería feliz con otro, y yo me sentiría algo feliz de que ella viviera para ser feliz, sin mi, pero feliz.

Esto es lo que yo haría por amor, y ustedes, ¿que harían por amor?