Esa noche todo tenía que salir, por el bien de la familia nada podía quedarse dentro

Shining bajó del tren de Ponyville y tras dar un enorme suspiro se dirigió hacia la biblioteca. Apretó contra sí la carta de autorización para visita y tocó el timbre. No sabía ni cómo mirar a Twilight a los ojos ahora. Pero sabía bien que esto era algo que tenía que hacer por mucha vergüenza que le diera. Pero entonces Twilgiht abriendo la puerta lo trajo de regreso a la realidad.

—Ah, Shining — dijo ella con un tono neutro. — Supongo que llegó la autorización.

—Sí aquí está — dijo el semental alargándole la carta. — Ahora mismo uno de los ponis de los servicios sociales está hablando con sus tutoras temporales para darles tiempo de hablar.

—Gracias Shine — dijo ella comenzando a cerrar la puerta. — Me prepararé para hablar con Spike entonces y…

—Espera Twi — dijo Shining deteniendo la puerta. — Sé que después de lo que te dije no te alegras de verme ni nada, pero al menos dame la oportunidad de pedirte perdón. No sabía lo que te decía, estaba frustrado, molesto y dolido… no podía creer que durante… no, no voy a darle más vueltas a lo mismo. El asunto es que, sobredimensioné las cosas y terminé actuando como un cretino y lo lamento de verdad. No te mereces eso.

—¿Sólo eso vas a decirme? ¿Un simple lo siento y todo se arregla así no más? — Preguntó Twilight ya perdiendo la paciencia. — En verdad me lastimaste Shining. Tú y mamá y papá también, de hecho. Por lo menos tú vienes a disculparte pero no por eso dejas de ser un estúpido insensible, ¿y ellos qué? ¿No van a intentar disculpase luego de lo que me dijeron?

Shining bajó la cabeza y asintió, sí, se merecía esto. De hecho hasta le permitiría golpearlo un par de veces pero ya qué, sólo le dedicó una triste sonrisa y comenzó a irse cabizbajo.

—Ey, no esperaba que me perdonaras ni nada. Sólo quería sacarlo de mi pecho, ¿eh? Pero sí, nada de lo que diga ahora borrará lo que dije antes. Y sí, no soy más que un estúpido insensible pero al menos entiende: me han lavado el cerebro antes y casi no pude soportar cuando me enteré lo que pasó con Spike, al igual que hoy no podía guardármelo.

Twilight negó con la cabeza, conocía a su hermano y sabía que el idiota no tenía pelos en la lengua, mucho menos cuando se enfurecía. De todos modos no iba a aceptar más de lo que merecía, eso tenía que agradecérselo a la Princesa Luna.

—¿Quisieras pasar un rato? Es una tarde bastante fría.

Shining se mostró sorprendido un poco pero asintió y siguió a su hermana al interior. Ahí Twilight le ofreció un poco de té y ambos se sentaron frente a frente.

—Comprendo que eres un poco impulsivo pero me lastimaste comportándote como un cretino — dijo Twilight. — Pero sí agradezco que a diferencia de mamá y papá hayas tenido el valor de venir a intentar disculparte. Gracias Shine.

—Era lo mínimo que podía hacer, en cuanto a mamá y papá creo que están demasiado avergonzados para dar la cara, en especial luego que la Princesa Luna viniera a gritarles, o como lo llama ella, hablarles con su Voz de Canterlot pero buenol. El asunto es que fue más fácil descargar nuestras frustraciones contigo y nos olvidamos que aquí lo importante es buscar lo mejor por Spike. Y que a pesar de todo siempre te aseguraste que nunca le faltara nada.

Twilight apretó contra sí la carta de autorización y luego miró a la ventana.

—Spike, sí. Este asunto comenzó porque yo no supe cuidar de nuestro hermano menor. Y entre las cosas horribles que me dijeron tenían razón en un punto: lo menos que le debo es contarle la verdad, y dejarlo al cuidado de alguien más capaz que sí le de la infancia que merece.

Shining miró el brillo de resignación en los ojos de su hermana y tras dudarlo sólo unos instantes la abrazó.

—Lo siento tanto, debí haber estado ahí para ti que estás pasando por esto.

Twilight aceptó el abrazo por unos segundos pero se separó rápido.

—Tú asegúrate que Spike sea feliz y tal vez considere perdonarte también.

—Te lo prometo.

Se miraron el uno al otro y finalmente se dieron los cascos y se dieron permiso de sonreírse mutuamente aunque fuera un poco.

—¿Y cómo has estado estos días?

—Mucho mejor gracias a la Princesa Luna, me alegra que preguntes.

—¿Y qué hay de tus otras amigas?

—La han pasado mal pero superándolo. ¿Qué hay de la Princesa Celestia?

Shining sólo asintió con suavidad.

—Bien, está bien. También tuvo su sesión de charla con 'Voz de Canterlot' y si la conozco bien ahora mismo está planteándose cómo disculparse contigo. Ve a verla si puedes y arreglen sus cosas. Ustedes los intelectuales tienen la mala costumbre de pensar demasiado este tipo de cosas.

—Lo consideraré, gracias Shine.

Los dos se mantuvieron así por un rato cuando finalmente el poni de servicios sociales tocó la puerta.

—Bueno él sigue en esa fiesta que mencionó en nuestra última visita pero somos más que bienvenidos a esperar a que llegue en su casa.

Se pusieron en camino esperando a que Spike se presentara y tal como lo esperaban todos fue un reencuentro de lo más emotivo y lleno de sentimiento para el joven dragón.
Entonces Shining simplemente le dirigió una mirada de apoyo a Twilight y dijo:

—Creo que les daremos un tiempo a solas.

Y cerró la puerta para darles privacidad.

—Señor… — trató de protestar el poni de servicios sociales.

—Está bien, necesitan hablar de esto a solas — dijo Shining.

—¿Pero realmente estará bien? — Preguntó Bon-Bon. — ¿Después de todo lo que le hizo al niño?

Shining prefirió no decir nada y esperar.
Los minutos se les hacían largos y tediosos pero tenían que esperar, nadie se atrevía a romperlo, todo lo que sabían era que deberían estar ahí para Spike en caso fuera necesario. Fue en aquel momento cuando la puerta se abrió violentamente y Spike salió corriendo hecho un mar de lágrimas.

—¡Spike! — Trató de llamarlo Shining, pero el dragón lo empujó lejos y corrió fuera de la casa.

El unicornio blanco se recuperó rápido y corrió tras el dragón pero éste se dio cuenta y soltó una gran nube de humo para que no pudieran atraparlo. Lyra, Shining, el poni de los servicios sociales (Children Care); todos salieron detrás de él, pero Bon-Bon y Twilight se quedaron donde estaban.

—Oh Spike, nunca quise herirte…

La poni color crema entonces es volvió hacia Twilight y la sacudió con fuerza.

—¡Oye!

—Ni se te ocurra ponerte a llorar aquí, ya hice bastante tolerando tu presencia en mi hogar, no voy a dejar que te quedes llorando aquí con Spike en ese estado. He visto cómo están las cosas y tu hermano, Lyra, incluso el idiota de Care sólo van a empeorar las cosas. Te necesita a ti.

—Yo lo hice llorar ahora.

—Por eso, ¿no querías enmendar tus errores? Ve por él y que sea pronto.

Twilight asintió.

—Gracias. Sé que no te resulto muy simpática pero de todos modos…

—Aunque seas una imbécil a quien no debieron confiarle a un niño eres a quien más ha necesitado durante todo este tiempo. Y si quieres enmendar tus errores entonces empieza por finalizar esto.

—Gracias Bon-Bon, ¿cómo podré pagártelo?

—¿Estás sorda? ¡Ve por él maldita sea!

No hubo necesidad de más, Twilight comenzó a correr. A lo lejos podía escuchar a Lyra, su hermano y a Care corriendo y llamando a Spike por todo el pueblo. ¿Por dónde comenzar? ¡Lotería! Se encaminó a la biblioteca directo hacia la su cuarto. Encontró la canasta de Spike con un bulto informe bajo las sábanas que permanecían igual desde la última vez que Spike estuviera ahí.
Entonces Twilight dirigió su mirada hacia la cama en la cual faltaba la almohada. Sin más se acercó a la cama y se asomó por debajo de ésta.

—¿Spike?

—Vete — respondió el dragón.

Twilight asintió y se alejó un poco pero no demasiado.

—¿Spike por qué no sales de ahí?

—¿Entonces realmente quieres que nos separen Twilight? — Preguntó Spike con voz mortificada. — ¿Por qué?

Twilight negó con la cabeza.

—No es que quiera que nos separen Spike, ¿es que no lo ves? En tu corto tiempo con Lyra y Bon-Bon has vivido lo que nunca tuviste conmigo, una verdadera infancia. ¿Ir a la escuela, jugar con otros chicos de tu edad? Sin darme cuenta todo este tiempo he estado quitándote tu precioso tiempo siendo un niño, y sé que no fue apropósito que ninguno de los dos quiso terminar así; pero no puedes seguir siendo un sirviente. Por eso no puedo permitir que sigas viviendo conmigo, porque te hice daño sin darme cuenta. Porque te amo Spike y cometí un error muy grande contigo, así que lo menos que puedo hacer ahora es dejarte con alguien más capaz.

—¡No fue tu intención! — Lloró Spike.

—No, no lo era pero Spike, era joven y no lo suficientemente madura para cuidar de ti, ¿y viste lo que pasó? Tú cuidabas de mí, porque esa situación te obligó a madurar demasiado rápido. Lo lamento, en verdad lo lamento pero este es el típico caso en que si amas a alguien, tienes que dejarlo ir.

Spike comenzó a salir de debajo de la cama.

—¿Pero y si las cosas cambian entre nosotros?

Twilight lo abrazó.

—No Spike lo siento mucho. La ley es muy clara en ese sentido y no puede ser, y sí, pudo se accidental pero igual no me ayuda para quedarme contigo, sólo demuestra que no puedo ser tutora, no estoy lista.

Spike apretó los dientes y abrazó a Twilight con todas sus fuerzas.

—Voy a extrañarte Twi.

—Y yo a ti ya te estoy extrañando.

Se quedaron los dos abrazados por un buen rato hasta que finalmente salieron en busca de los otros, siempre abrazados querían aprovechar al máximo sus últimos momentos juntos en Ponyville. Spike se encontraba cabizbajo y reflexionando sobre su vida mientras que Twilight sólo sonreía tristemente.
Shining ya tenía la mochila de Spike y le ofreció un casco amigable.

—¿Puedo irme del casco de Twilight el resto del camino, por favor? — Pidió Spike.

Shining pareció sorprenderse un poco pero asintió.

—Por supuesto Spike.

Twilight envolvió a Spike dulcemente a Spike con su magia y lo montó sobre él.

—Una última por los buenos tiempos.

—Este…sí.

Entonces ella miró a Shining.

—Recuerda tu promesa.

—Por supuesto — dijo el semental blanco.

Entonces todos se encaminaron a la estación del tren en donde las amigas de Twilight esperaban por el dragón.

—¿Chicas? ¿Cómo es que están aquí? — Preguntó Spike entre maravillado y confundido.

—Digamos que Bon-Bon vino a buscarnos — dijo Rarity. — Sabía que no estarías satisfecho si no te despides de nosotras como se debe.

No había que decir más, Spike saltó del lomo de Twilight y corrió a abrazarse con todas. Pinkie incluso lo obsequió con una gran bandeja de cupcakes.

—Siempre tengo una bandeja de cupcakes de despedida listos en caso de emergencia — sonrió la hiperactiva poni rosa.

—Gracias Pinkie — dijo Spike con la voz temblorosa.

—Acuérdate de nosotras que a pesar de todo tuvimos buenos momentos juntos — sonrió Fluttershy.

—Y pase lo que pase siempre seremos tus amigas compañero — dijo Applejack.

—Atesoraré cada momento que pasamos juntos Spikey-Wikey, aunque yo haya sido quien te hizo más daño entre todas nosotras te diré que jamás fue con mala intención — sollozó Rarity.

—Ey, amigos leales hasta la muerte — le guiñó un ojo Rainbow Dash.

Spike sonrió y tras abrazar a sus amigas, un abrazo húmedo debido a las lágrimas, se separaron despacio.

—Gracias a todas. Dijeron cosas horribles de ustedes pero quiero que sepan que no me creí ninguna y a pesar de todo sólo recuerdo buenos momentos con ustedes.

Nadie dijo nada, Child Care no estaba conforme con eso que oyó del dragón pero fue lo suficientemente inteligente como para no decir nada.

—¿Y Lyra y Bon-Bon? Me gustaría despedirme de ellas también — dijo Spike.

—Aquí — dijeron las dos saliendo de una esquina. — No queríamos quitarte tu tiempo para despedirte de tus amigas además que también estuvimos ocupadas buscando a tus otros amigos también.

Entonces detrás de ellas todos los niños de Ponyville corrieron a despedirse de su amigo como era debido.

—Te extrañaremos.

—El mejor portero que hemos tenido.

—Gracias por todo viejo.

—Los Power Ponies te mandan todas las bolsas de dulces que sobraron compañero…

—Escríbenos, más te vale.

—Cuídate mucho Spike.

—Que te diviertas.

—¡Aunque hagas a muchos nuevos amigos no te olvides de nosotros!

Finalmente llegó el turno de Lyra y Bon-Bon.

—Aunque fue un muy corto tiempo el que estuviste con nosotras jamás lo olvidaremos niño — dijo Bon-Bon. — Te queremos amigo Spike.

—Y ey, — dijo Lyra. — Lamento que no haya salido todo como tú hubieras querido pero todo sucede por una razón. Pase lo que pase nunca te olvides de ser un niño Spike.

Y las muestras de afecto sólo seguían, pero tenían que terminar ya que en aquel momento el último tren hacia Canterlot (partirían al día siguiente al Imperio Cristal) estaba por salir. Spike les dio un último abrazo a todos y entró al vagón seguido por Shining que le dirigió una mirada de entendimiento a su hermana. Ella sólo respondió con un gesto similar y se apartó un poco.
El tren silbó y finalmente comenzó a avanzar, todos despidieron corriendo a lo largo de la estación hasta que éste se perdió en la oscuridad de la noche.

—¿Nos vamos? — Preguntó alguien.

Partieron, sólo Twilight se quedó en la estación del tren a reflexionar un poco pero nadie quiso interrumpirla, había tenido una noche difícil. Todos los demás partieron poco a poco, pero en cierto punto Child Care paró a Lyra y Bon-Bon.

—¡Esperen! Necesito tratar un punto con ustedes…

—¿Sí? — Preguntó Lyra.

Child Care les sonrió.

—Hicieron un estupendo trabajo cuidando a Spike durante este problema, siempre siendo lo que el niño necesitaba y realmente ayudaron mucho a este proceso. En el nombre de la oficina de protección y servicios infantiles lo agradecemos.

—No hay de qué — dijo Bon-Bon. — Nosotras queremos mucho a los niños.

—Precisamente, sé muy bien que ustedes dos han solicitado adoptar a un potro y bueno; si está en mi poder me aseguraré que sus nombres figuren primero en la lista de espera, estoy seguro que serían estupendas madres.

Las dos yeguas sonrieron y abrazaron a Care, que devolvió el abrazo rápidamente y partió hacia el único hotel de Ponyville. Para él también había sido un día difícil y le urgía descansar.


Y en cuanto a Twilight finalmente se fue a casa, si Spike era feliz ella era feliz; y a pesar de ser un idiota, sabía que podía confiar en Shining.

—Si en verdad amas a alguien, a veces tienes que dejarlo ir.


Y bueno estamos casi al final. ¿Les gustó? Me costó bastante escribir esta escena pero estoy feliz con el resultado, y en cuanto a la charla del principio con Shining Armor, no remedia mi equivocación de antes pero al menos sienta las bases de la reconciliación.

Chao; nos leemos!

Ah sí, y falta la escena de la audiencia así que no crean que el fic ha terminado.