Wut? ¿Nadie dijo nada? :V

Oh, well, entonces puedo poner el capítulo tranquilamente.

Also... miren la fecha del prólogo. Luego miren esta. Este fanfic ya lleva un año aquí. OMG.

No es que fuera muy relevante, pero, bluh.

Bueno. Como sea. Aquí tienen capítulo 9. Disfruten uwu.


Capitulo 9

Luz. Campanarios. Todo su alrededor era una ciudad sagrada, llena de catedrales e iglesias inundadas bajo un intenso fulgor divino. Los caminos de aquel planeta eran coloridos y aleatorios mosaicos que le daban un alegre toque a los soberbios suelos de blanco inmaculado. Solo los techos rojos y las campanas de bronce bruñido destacaban entre la enorme ciudadela de Dios, cuyo nombre no podía ser más explicativo.

Tierra de Campanarios y Pureza.

Sus huéspedes deberían de estar sosegados en una tierra que reflejaba riqueza espiritual en toda su arquitectura. Pero no lo estaban.

Chag y Cherry no estaban presentes cuando el traslado de dimensiones se produjo. Buscaron por todas las habitaciones del piso hasta los lugares más recónditos de sus cercanías. Pero no había rastro de su presencia. Ni siquiera Mordisquitos y Garbin estaban en sus habituales jaulas.

Silvia se sentía culpable por haber dejado que eso pasara. Ella solo quería salvarse a ella y a todas las almas residentes. Aún así, no consiguió mantener dentro a sus menudos hermanos. Y eso no tenía perdón.

Su padre, igual de preocupado, puso su mano en el hombro. Aún estaba patidifuso por los últimos acontecimientos; mas no hacía falta saber nada. Con toda aquella obra divina ante sus ojos, toda duda se resolvía en un plumazo con un solo autor.

─Vámonos, Silvia. Tarde o temprano aparecerán.

Pero ella sabía perfectamente que no aparecerían de la noche a la mañana.

MH: Veras

MH: M-i- mo-i-ra-i-l y yo hemos jugado a es+e m-i-smo juego.

MH: Bueno, mas b-i-en una var-i-an+e llamada SGRUB.

MH: Pero en esenc-i-a es el m-i-smo juego.

MH: Llevamos dos años es+ancados en es+e juego, s-i-n saber como dar v-i-da nues+ro un-i-verso.

MH: Hemos probado +odos los conoc-i-m-i-en+os que +enemos sobre ec+ob-i-olog-i-a, buscado por +odas las mues+ras gene+-i-cas que tengo en m-i-repos-i-+orio

MH: Pero no hemos hallado n-i- un s-i-mple espec-i-men de la fam-i-l-i-a ran-i-dae

MH: A lo cual me lleva

LC: ?

MH: Como es que sabes de ese nombre?

LC: bueno mi ermana mayor se lo descargo y al ver lo que hacia pues mira, queria saber nada mas.

LC: cogi una copia para investigar y mira tu

MH: …

MH: En+-i-endo.

MH: En+onces +u planeta ya no +-i-ene salvac-i-on

MH: -I-n-i-c-i-as+eis la lluv-i-a de me+eor-i-+os.

LC: eh...

LC: tampoco la tenia antes

LC: ibamos a morir todos dentro de dos dias...

LC: todos los politicos iban a tirar los misiles

LC: BANG BANG

LC: aora no creo que les aga falta con la roca

LC: osea

LC: para qe?

MH: Vaya! Parece que so-i-s una raza propensa a condenarse a s-i- m-i-sma verdad?

MH: Por esas cosas solo +enemos una honorable condescenc-i-a

LC: es buena esa condesacion?

MH: … -I-gnorare esa err+a

MH: Pero s-i-

MH: Es o era una buena monarca

MH: Fomen+a la c-i-enc-i-a con cada ser -i-nfer-i-or que nos trae para exam-i-nar exhaus+-i-vamen+e su ana+onom-i-a

MH: Sus conqu-i-s+as y pro+ecc-i-on era lo un-i-co que +en-i-amos

MH: Las sangres mas bajas se quejaban de que su reg-i-men es des-i-gual a mas no poder y ejecu+aba a los es+er-i-les s-i-n derecho alguno.

MH: Pero que mas quer-i-an? Los que no logran propagar sus genes resul+an ser deb-i-les que no pueden adap+arse al med-i-o y son desechables den+ro de nues+ra espec-i-e.

MH: Al menos muer+os proporc-i-onan sanos organos para +ransplan+es.

MH: Y +e lo d-i-ce una sangrebaja. Un sangre ocre.

LC: asi ya no me parece tan buena

LC: si mi ermana viera todo esto no me dejaria hablar contigo

MH: No +e asusta +odas m-i-s palabras?

MH: Parece que los humanos carecen de m-i-edo a la muer+e.

MH: Lo apun+are en m-i- l-i-breta.

MH: A +odo es+e in+ercamb-i-o de -i-nformac-i-on...

MH: V-i-v-i-as con +u..."padre y hermanas" verdad?

LC: eh... si?

MH: En+onces +engo que ped-i-r+e un favor.

LC: cuenta

MH: Para sal-i-r de es+e juego neces-i-+amos en+rar en o+ra ses-i-on con cond-i-c-i-ones op+-i-mas

MH: Y para ello +enemos que ayudar a en+rar en el med-i-um a dos ex+rav-i-ados de o+ra vers-i-on de SGRUB

MH: En+onces nues+ras ses-i-ones se enlazar-i-an y podr-i-amos ganar +odos jun+os

LC: entonces

LC: tengo que jugar?

MH: S-i-

MH: Pero no en la m-i-sma colmena que +us lusus guard-i-anes

MH: Podr-i-as corromper los da+os del juego.

MH: Coge +odas las per+enenc-i-as que mas aprec-i-es y algun arma. La vas a neces-i-+ar.

MH: Y lleva+e a Cherry +amb-i-en s-i- lo deseas

MH: Pero no garan+-i-zo su superv-i-venc-i-a ya av-i-so

LC: pero

LC: no nos va a dejar salir

LC: ademas como me fio de ti

LC: ?

MH: +ranqu-i-lo LC.

MH: No d-i-secc-i-ono a organismos v-i-vos y +ampoco los ma+o para ese propos-i-+o.

MH: Qu-i-za +engamos colm-i-llos tamb-i-en y nues+ros cuernos asus+en a seres -i-nferiores y depredadores

MH: Pero no son rasgos que nos def-i-nan a s-i-mple v-i-s+a.

MH: Solo es+amos desolados y desesperados

MH: Ademas todos los que permanecen al lado del jugador +-i-enden a mor-i-r de una forma u o+ra

MH: +e es+oy dando +u salvac-i-on

LC: eh...

LC: espera

LC: tienes cuernos

LC: y colmillos

LC: yo pensaba que eras un angel que escribia desde el cielo con tanta lengua rara pero ahora pareces demonio

LC: o un alien muy raro
LC: con cuernos y colmillos

MH: Demon-i-o... que era eso... ¿alguna criatura mal-i-gna del folclore humano +al vez?

LC: si eso

LC: pero con todo lo que pones no lo pareces

LC: intentas ayudarme igual

LC: vale te creo

LC: de echo pareces más un alien que no un demonio

LC: oh oh creo que he oido a papa subir las escaleras

LC: tengo que irme

MH: Vale.

MH: Con+ac+a conm-i-go cuando es+es l-i-sto para jugar

LC: oc

LC: adios

MH: Has+a pron+o

-luckyClover [LC] dejó de molestar a medicalHelper [MH] a las 18:43-

Clamor. Ardor. Fuego. Pánico. Dos jóvenes huían de aquel ambiente apocalíptico provocado por las abarrotadas calles de Villaflor, cuyos llantos, gritos de desesperación y la constante sirena del ayuntamiento hacía de ellas un lugar totalmente inhabitable por el momento. La plebe trataba de salvar sus pertenencias antes de meterse en aquel refugio preparado para este tipo de situaciones. Se ordenó una evacuación a las cercanías del Teide, en un búnker subterráneo preparado para el rangarök nuclear previamente anunciado. Sin embargo, los planes de la junta de Tenerife se vieron afectados por aquel castigo celestial y tuvo que convocar la orden de salvarse prematuramente.

Pero de todos modos, poco iría a servir si la hambruna los mataría a todos por dentro. Y además, se encontraban con un bombardeo constante. No habría modo de que la estructura metálica aguantara millones de meteoritos cayendo desde la exosfera.

Fuera de aquella esquina se podía ver como les daba una sombra parpadeante a la luz de las farolas. Cherry estaba completamente asustada. No podía hacer más que abrazarse a su hermano mayor. A fin y a cuentas, era la única familia que tenía por el momento.

Chag sabía que, si algún guardia les pillaba, les enviaría a ambos al matadero como todo borrego en el redil. Era mejor a que se calmara el ambiente para luego buscar algún recinto accesible por donde haya un ordenador y conexión por internet. Esperaron.

Finalmente, tras horas de pisadas frenéticas, solo quedaba el fulgor rojo de los meteoritos. La pequeña se había quedado dormida bajo el umbral de la noche. Chag casi también se rendía ante el sopor; pero el estruendo de las rocas destrozando los pilares del pueblo lo mantenían alerta.

Justo cuando el pueblo quedó desierto, agitó a su hermana para que se despertara. Pero ella se rehusaba a abandonar su sueño, como si ignorara la situación en la que estaban los dos.

─Anda, papa, déjame dormir un poquito más...

─Cherry.─ Se aclaró la voz para que se asemeje la voz tenor de su padre. ─Si no te levantas ahora, se van a acabar las rosquillas.

Y con ese pequeño engaño, logró que la joven abriera bien los ojos y se levantara repentinamente. Pero en vez de estar en su habitación, se encontró con un cielo incendiado por miles de piedras ígneas y paredes de argamasa y ladrillo. Pero eso es lo que menos le importó a la joven. Miró a Chag con el ceño fruncido y lleno de enfado. Odiaba que le hicieran eso.

─¡Me has engañado otra vez, hermanito!

─Perdona, pero-

─¡Y encima a las tantas de la noche!

─Eh...

─¿¡Cómo San Pedrito te va a dejar entrar!? ¡Tengo sueño y encima estamos fuera de casa! ¡Eso está muy mal! ¡¿Cómo podemos volver a casa sin las llaves, a las tantas de la noche, por qué-!?

─Cherry, nuestra casa está desaparecida, ¿recuerdas?

Como si acabara de tener una revelación que era cuestionada, ella iba cambiando su expresión de ira a una de plena inocencia, como si aquello no figurara en su memoria.

─¿La casa ha desaparecido?

─Si tú estuviste conmigo cuando pasó.

Entonces recordó. Aquella funesta vista cuando la onda de expansión iba extendiéndose por su vecindario, derribando edificios y casas por donde pasaba.

─Entonces... ¿no podremos volver a ver a papi y a Silvi?

─¡Claro que sí! Solo tenemos que ir al cole y-

─¡Buah! ¡No quiero ir al cole!─ Dijo con desagrado, sin dejarle acabar a Chag.

─¡Pero tenemos que ir! ¿Qué otro lugar conocemos por donde podamos entrar y jugar a ese juego? ¡Dime!

Ahora no había objeciones. En cuanto se mencionó la palabra jugar, se le iluminaron un poco los ojos.

─Por eso dijiste que trajéramos los juguetes. Hermanito, eres genial.

─No, me refería al juego del demonio.

─¡Da igual, es un juego! ¡Los juegos son divertidos! Aunque ese es aburrido, ahora que lo pienso.

No dijo nada. Dejaba que su hermana rememorara los sucesos de aquella tarde.

─¡Oh, pero luego aparecieron cosas, y temblaron cosas, y lloré y...! Pero a lo mejor con juguetes y con Mordisquitos no pasa. ¿Verdad que no pasa nada con el hámster?

─No. No pasa nada.─ Mintió de nuevo. Realmente no pensaba que aquello iría a influir en las mecánicas del juego.

─Chachi.

Ahora podían ir. Fueron corriendo bajo la penumbra carmesí, acompañadas de las moribundas luces de las farolas. Ambos jóvenes esperaban a que las alarmas no provocaran ningún escándalo. Aunque igual no habría nadie a aquellas horas que pudiera proteger sus pertenencias baratas ni los historiales de comportamiento de los menudos docentes.

Llegaron antes de que las cercanías del campanario quedaran reducidas a escombros. Sin embargo, al encontrarse cara a cara con la puerta de aluminio y cristal, Chag se fijó en un detalle que le puso alerta.

El colegio parecía cerrado a simple vista. Sin embargo, vio que el manillar de plástico estaba ligeramente inclinado hacia abajo, como si estuviera aflojado. Luego había unas finas rayas plateadas entre la pintura negra. Era como si algo punzante hubiera estado acariciando la cerradura.

En aquel recinto corría un rumor. Una historia de terror basada en la misteriosa desaparición de uno de los mayores abusones del colegio.

Aquel chico bravucón se llamaba Lucio. Su compañero Juanito, de apodo "Mentiroso", fue el principal propagador de ese miedo. Y la historia era esta:

Un buen día, ellos fueron retados a permanecer dentro del colegio durante una noche entera; un reto del cual aceptaron de buen agrado. Fueron al gimnasio, por donde podían usar las colchonetas para dormir cómodamente. Pero de repente, justo cuando estaba a punto de conciliar el sueño, Juanito escuchó un desgarrador grito y un constante jadeo animal. Luego vio que Lucio no estaba a su lado. Fue a buscarlo. Su vista, ayudada por los fluorescentes alzados, percibió varias cosas; una sombra monstruosa con dos piernas colgantes y una tela tejana superlativa, húmeda y maloliente. Desde aquel entonces, Juanito pasó a ser el manipulador que le brindaba víctimas a Lucio a un enfermizo chiquillo paranoico. Cuando Chag se enteró de lo que le había pasado, se sintió mal por él, pues fue él quien los envió, harto de ser víctima de sus golpes y de esconderse.

Y ahora iba a enfrentarse al riesgo de sufrir el mismo destino que Lucio. Toda la suerte que tuvo ahora se volvía en su contra. Mas confiaba en que no sería así. Ellos no eran abusones. Eran dos jóvenes en riesgo de morir.

Ignorando los rumores, Chag tiró ligeramente la puerta.

Estaba abierta.

Le recorrió un escalofrío por la espalda. El temor que estaba entrando al pequeño fugado era bastante notorio.

─Hermanito, ¿te encuentras bien? ¿Por qué no entras?

Sin embargo, tenían que seguir, pese a todo.

─N-no es nada. Venga, entremos ya.

El tono con el que habló no era nada convincente. Aún así entraron en los oscuros pasillos del recinto escolar.

Aquel lúgubre lugar solo tenía la tenue luz auxiliar como única iluminación. Parecía que la corriente eléctrica estaba apagada. Lo cual era un inconveniente. Por lo menos, Chag sabía por dónde estaba la llave de los plomos. De hecho, conocía todos los pasillos y habitaciones y lo que había en cada una de ellas. Igual no se esperaba que llegarían a tales horas del día. Solo esperaba a que Cherry hubiera traído algún juguete luminiscente. De hecho, estaba seguro de que llevaba algo. Ella odiaba la oscuridad. Ha estado ansiosa todo el rato por la falta de luz.

Tenía que pedírselo.

─Cherry, dime que tienes algo que tenga lucecitas.

─Bueno... tengo mi varita mágica de la Guerrera Luna...

Al parecer, la suerte no le abandonó aún.

─¡Dámela!

─¿Por qué? ¡Es mío!

─¡Pero necesito luz!

─¡Búscate una linterna, necesito la varita!

─Pero yo no tengo linterna. Por eso te la estoy pidiendo.

Ahora entendía por qué la quería. Seguía recia a cederle el juguete, pero si tenía que erradicar a las sombras de la noche, no le molestaba prestarle.

Una vez otorgado el cetro de la luz, el joven afortunado apretó fuerte al botón. Un molesto ruido de rayos mágicos japoneses resonó por todo el recinto. Y junto aquellos chirridos infernales, unos parpadeos fucsias revelaban todos los obstáculos que Nix ocultaba con su manto. El camino aún parecía un abismo infinito, pero era mejor que nada, sin embargo.

Cherry siguió a su hermano entre la penumbra teñida; todo por no estar sola con esa negrura. En las paredes habían varias puertas que solo aquellos que se ocupaban del orden tenían la llave para acceder a aquellos despachos. Sin embargo, el pequeño despacho por donde el conserje celaba el escáner estaba abierta. Y junto los aparatos de impresión, estaban las llaves de las aulas.

Nunca había barrera para ese lugar. Era un error garrafal de seguridad de parte del centro. Aunque para estar en un pueblo pequeño, no había necesidad de reforzar las barreras. Después de todo, ¿quién iría a robar un colegio?

De todos modos, cogieron solo dos llaves; la que abriría la caja de los interruptores y la sala de informática. Soportando los pitidos, volvieron al lugar por donde estaba la cajetilla. Con tan solo abrir accionar unos interruptores al azar, los fluorescentes tintinearon e inundaron de luz al recinto. El juguete podía descansar al fin. Y sus oídos también.

Subieron las escaleras. Los niños de cartulina, de cuerpos mal recortados y polígonos inexactos, los observaban con sus ojos vacíos y sus rojas sonrisas a los intrusos. Algunos saludaban con sus racimos de plátanos que tenían como manos; pero eso no significaba que aquellas figuras los recibieran de buen agrado. Bajo un campo más falso que las tortitas de su padre, Chag y Cherry caminaron hasta el final del pasillo. Dentro de aquella puerta blanca, estaba justo lo que buscaban. El pequeño ladrón encajó la llave dentro de la cerradura, y entonces la puerta cedió para darles paso.

En comparación al resto de zonas, la sala de informática era un lugar sobrio; el único elemento infantil que había era un sabueso con puntos como ojos y aquel soldadito de hojalata que había en el escritorio del profesor. Lo primero que hizo Cherry al entrar fue coger al hombrecillo y darle cuerda y sacar a Mordisquitos de su burbuja. Chag se puso en frente de uno de los monitores y encendió la torre. Entró en la sesión del profesorado, pues los alumnos no tenían privilegios para instalar programas. La contraseña era fácil. Era el nombre del centro en minúsculas y todo junto. No debían de haber dejado el nombre de usuario al descubierto.

Ahora era cuando tenía que acceder a la red e instalar Pesterchum.

De otra forma, no podría contactar con medicalHelper.

Una vez lo tenía instalado, podía introducir el pendrive, copiar el programa de clente en el escritorio y contactar de nuevo con su mentor virtual.

-luckyClover [LC] empezó a molestar a medicalHelper [MH] a las 3:12-

LC: vale mh

LC: estoy listo

MH: Consegu-i-s+e un ordenador fuera de +u colmena?

MH: Gen-i-al!

MH: Ejecu+a el programa de cl-i-en+e

MH: No +ardaras en ver un mensaje

Chag abrió el ejecutable. La terminal indicaba que aún estaba buscando un servidor.

No por mucho tiempo.

Hizo el mismo proceso que cuando jugó en el ordenador de su hermana. Con el toque dado a la i griega, empezó el hipnótico espectáculo que le brindaba la animación del espirógrafo añil. Y después del logotipo, nada.

MH: Vale

MH: +e veo

MH: Hm hm

MH: Has consegu-i-do una colmena bas+an+e espac-i-osa. Debo fel-i-c-i-+ar+e por es+e hallazgo.

LC: cuantas veces te e dicho

LC: qe no somos abejas

LC: qe somos personas

LC: qe vivimos en casas

LC: no colmenas

MH: Pues...

MH: Bon-i-+a casa?

MH: No es as-i- como expresa-i-s vues+ras fel-i-c-i-+ac-i-ones los humanos?

LC: tampoco es una casa

LC: es un cole

LC: no sabes lo qe es?

LC: a caso tu no bas al cole?

LC: a caso as ido alguna bez?''''''''''

MH: Esa palabra n-i- s-i-qu-i-era ex-i-s+e en nues+ro d-i-alec+o

LC: vaya los aliens si qe sois raros

Cherry miraba cómo su hermano estaba enganchado a la pantalla. Pensó que lo iniciaría un momento; pero si solo estaba ahí en frente tecleando... era como si ella empezara a desaparecer de su memoria. Fue a ver con quién estaba hablando.

MH: Lamen+o +ener que -i-n+errump-i- o+ro de nues+ro -i-n+ercamb-i-o de da+os cul+urales

MH: Pero es de esenc-i-al -i-mpor+anc-i-a para +-i- y para m-i- que +u pases el juego

MH: Y ya que la d-i-recc-i-on de los me+eor-i-+os es+a ya predes+-i-nado, no podemos perm-i-+irnos perder mas +-i-empo

MH: +engo que desplegar la maqu-i-nar-i-a

LC: pues desplegala

MH: Pero hac-i-endo un rap-i-do anal-i-sis del en+orno he llegado a la conclus-i-on de que es mas econom-i-co l-i-berar espac-i-o apl-i-lando el exces-i-vo numero de mesas a otras dos o en una sola.

MH: +ampoco creo que se +arde mucho en recorrer desde este punto a las salas adyacen+es a es+e piso o cercanos a las escaleras del segundo.

LC: espera

LC: estas diciendo

LC: qe tengo que ir a otras clases

MH: S-i-.

MH: Pero no +e apures. Uno de los obje+os lo pondre aqu-i-

LC: pero

LC: si tengo que abrir otras puertas...

LC: tengo que volver avajo

LC: si tengo que ir avajo, abrir una puerta y volver aqi para ver donde tengo que ir...

LC: eso no gastaria mas tiempo?

MH: Oh +ienes acceso restr-i-ng-i-do

MH: Bueno cada sala es+a b-i-en espec-i-ficada por cod-i-gos as-i- que si pr-i-mero pongo las maqu-i-nas y luego +e d-i-go las local-i-zac-i-ones no sera tan grande el lapso de +-i-empo.

MH: De +odos modos eso no excluye que +enga que poner el alqu-i-m-i-zador aqu-i-. +engo que +ransfer-i-r+e algo.

Iba a discrepar sobre ese detalle; pero para aquel entonces, la máquina ya les hacía sombra. Cherry vio como aquella pesada máquina se dirigía al centro de la sala y provocara un pequeño choque sísmico contra el suelo. Cherry dio un chillido. Le dijo que no pasaría nada si llevaban a sus mascotas. ¿¡Y por qué, por la gracia de Dios, tenía que volver a pasar por esto!?

─¡Chaaag, mentiroso! ¡Dijiste que con los juguetes no pasaría nada!

Sabía que tendría que soportar esos berrinches. Debía de calmarla como sea.

─Y-y no pasó nada, ¡solo fue un temblor!

─¡¿Pero y si sale algo de ahí!?

─¿¡Qué va a salir!? ¡Es una máquina!

─¡Pero me dijiste que no pasaría nada!

─Cherry... perdona, pero esto es necesario.

Fue a dar un rápido vistazo a las nuevas indicaciones que le dio el médico. Ahí le brindó una oportunidad para convencer a su hermana que no era tan malo como pensaba.

─Mira. Te voy a enseñar para qué es esta máquina.

─No me digas.

─¡Sí te digo! Solo espera.

Fue a coger un papel del cajón del profesor y un lápiz del lapicero. Una serie de números eran apuntados en aquella superficie plana inmaculada. Luego se dirigió hacia el alquimizador e introdujo los datos que MH le había proporcionado con un pequeño teclado.

Entonces, pudo ver en la plataforma una especie de muñequera abierta y pesada con un botón. Ambos se preguntaban qué era esa cosa. Chag cogió el objeto y lo miró con detenimiento. Se colocó el aparato cerúleo en su brazo izquierdo. Increíblemente, a pesar de su apariencia, era cómodo y ligero. Apretó el botón. Entonces, una solapa con una pantalla se abrió, dejando ver también varios botones más con letras y símbolos. Un toque más y este se encendió. Curiosamente, el pesterchum estaba también implementado.

Cherry estaba impresionada. Era un aparato de tecnología punta que la asombraba. Él también estaba maravillado ante este regalo.

─¡Que guay! ¡Es un mini-ordenador portátil para chatear! Eres un genio, ¿lo sabías?

─Sí, sí que lo soy.─ Se echó flores, todo y que él no creó ese artilugio. Introdujo los datos de su cuenta para iniciar sesión desde ahí.

Funcionaba. Podía ver los pocos contactos que tenía registrados. Pero pronto fue opacado por una nueva ventana de conversación.

-medicalHelper [MH] empezó a trollear a luckyClover [LC] a las 3:19-

MH: Bueno supongo que tu coef-i-c-i-en+e -i-n+elec+ual es lo suf-i-c-i-en+emen+e elevado como para deduc-i-r que es es+e objeto.

LC: es un comunicador

LC: conectado por

LC: internet?

MH: No solo se conec+a a -i-n+erne+.

MH: s-i- no que se conec+a a cualqu-i-er red -i-ndepend-i-en+emente de la presenc-i-a y +-i-po de clave.

MH: +amb-i-en es un apara+o de larga durac-i-on por los pocos procesos que emplea.

MH: Cor+es-i-a de LD

LC: guauuuuuuuu

LC: buestra raza puede hacer estas cosas

LC: es jenial!

LC: vosotros los aliens sois unos jenios!

LC: asi no tengo que estar frente al ordenador

MH: Por favor

MH: Es m-i- deber como serv-i-dor proporc-i-onar +oda la ayuda pos-i-ble al cl-i-ente.

MH: Y ahora ve a recoger las llaves y ve a las salas an+er-i-ormen+e expues+as.

MH: Solo +enemos +re-i-nta-y-ocho m-i-nu+os cuaren+a-y-se-i-s segundos para completar la pr-i-mera fase.

Obedeció. Chag cogió la mochila y bajó de nuevo al primer piso para coger las llaves que tanto necesitaría, seguido de Cherry. La primera parada que tenían que hacer era en la clase de segundo A, en el primer piso. Él había estado antes en aquella clase, y, aunque estaban los mismos dibujos colgados, se sentía raro al ver los pupitres apilados y el cruxtruder ahí dentro.

La luz amarilla de la prosperidad brillaba por encima de la máquina con un fulgor parpadeante. Era el momento por donde tenía que sacar a su viejo amigo. Una tortuga de agua dulce.

El animal estaba que no podía. Tanto tiempo fuera de su paraíso acuático la había dejado casi sin aliento. Pero pensó que su estado de salud no sería nada. Después de todo, pronto no necesitaría más cuidados, esperaba.

Chag otorgó su mascota a la luz para que tomara su forma. Pronto, la californiana pasó de ser un reptil acorazado a una mera cabeza somnolienta que se rindió pronto ante el cansancio. Cherry estaba decepcionada. Habría querido ver más actividad de su parte. En cuanto a su hermano pequeño, no le importó lo más mínimo. Ya entendía por qué el pobre tenía que cerrar sus ojos.

Giró la llave del cruxtruder. La viga dorada salió por la abertura. Una cosa menos.

Después de eso, Chag miró otra vez la pantalla para recibir las siguientes indicaciones.

La siguiente parada era la sala de música. Ahí tendría una cita con el torno y la carta perforada. Tendrían que subir un piso; pero afortunadamente, estaba muy cercana a las escaleras. El sueño mermaban sus fuerzas; mas no les impidió seguir.

Sin embargo, el aburrimiento también les haría mella en sus energías. Peor aún; unos ruidosos pasos se escucharon por el fondo.

─Hermanito... ¿e-e-eso que se oye son fantasmas?─ Preguntó susurrando a Chag, asustada. Él no sabía qué responder. Una enorme sombra fue surgiendo en uno de los costados del recinto. Otro escalofrío. El joven volvió a recordar los rumores que circulaban en el habla de los niños.

El brazal vibraba. Un rápido vistazo a la pantalla confirmaba sus temores.