Declaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo las situaciones son mías.
Cap 10
Bella p.o.v.
Era lunes por la mañana, estaba peinando mi cabello que al parecer se había revelado contra lo estéticamente aceptable, mis ondas normalmente manejables eran ahora tirabuzones que salían disparados en todas direcciones, tuve que optar por tomarlo en un especie de tomate, con algunos mechones no tan rebeldes sueltos. Tanto pelear con mi pelo, no me di cuenta de que tocaban la puerta de entrada. Bajé corriendo las escaleras y la abrí de un tirón, con premura por verlo.
-Cuidado con la puerta.- Me dijo riendo, pero yo a lo único que atine fue a tirarme en sus brazos y abrazarlo por el cuello.
Edward por la fuerza del impacto retrocedió un paso por el porche antes de rodear mi cintura con fuerza y pegarme aún más a su cuerpo, mi cabeza que reposaba en su hombro se acercó más a la zona y aspire su olor, el que era más fuerte; ya que seguramente estaba recién salido de la ducha.
-¿Qué fue lo que hice tan bien, para merecer este recibimiento?- Se alejó un poco de mi para poder mirarme, pero no rompió tan cálido y cómodo abrazo.
-No sé, pero debió haber sido bueno.- Me acerqué y le di un beso en los labios, ninguna intención doble, simplemente... en realidad, no sé... hoy desperté con una absurda necesidad por estar con él, un deseo imposible de poder verlo, abrazarlo, sentirlo y demostrarle lo que sentía ¿qué sentía? No tengo idea, sin embargo, quiero demostrarlo. He sentido que en comparación Edward ha sido tan cariñoso y amoroso que a su lado parezco un tempano.
-Muy bueno.- Reafirma.
-¿Nos vamos?- Pregunté.
-Sí, claro si me sueltas puede que sea más fácil llegar a clases.- Él se rió, supe que no estaba ni cerca de molestarlo.
-¿Y si no quiero?
-Bueno, Srta Swan. Nos veremos en problemas.- Su boca se acerca a ese punto específico de mi cuello, el que conoce de memoria y me besa. Las pequeñas corrientes eléctricas bajan por mi cuerpo sin hacerse esperar.
Tomé sus cabello entre mis dedos y obligué a que sus labios ahora estuviesen sobre los míos, nos besamos con pausa y mesura hasta que nos separamos por completo incluso rompimos el abrazo.
-Voy por mi mochila.- Entré a mi casa, subí al segundo piso, agarré mi bolso e incluso bajé más rápido que cuando abrí la puerta. En treinta segundos ya estaba fuera y caminando hacia el lado del copiloto del Volvo, dóndo un chico de cabello cobrizo me esperaba para ayudarme a entrar.
El camino fue silencioso, como casi todos los recorridos en auto que compartíamos. Al parecer también congeniábamos en lo de pensar y reflexionar en movimiento, lo cual era sin duda muy agradable. Jacob tenía la tendencia a hablar sin para cuando conducía -en realidad en todo momento- lo cual se volvía tedioso, porque no había forma de evitarlo... era hablar en exceso o soportar silencios incómodos; lo triste es que todo esto comenzó a suceder cuando empezamos a salir.
Nunca debí haber aceptado ser la novia de Jacob Black.
Apenas llegamos al estacionamiento reconocí a través del vidrio a nuestros cuatro amigos viniendo hacia el Volvo. Ed bajó primero, para abrirme la puerta, al momento en que yo bajé nos encontrábamos los seis en mismo lugar.
-¡Bellita!- Exclamó el oso, estrujándome en sus brazos.- Desde que sales con este- señaló a mi "novio"- me tienes muy botado.
-N-no res-piro.
-¡Emmett!-Vi como una nívea mano lo golpeaba en la cabeza, antes de que me dejara en el suelo. La voz la reconocí como la de su novia.
Unos brazos increíblemente familiares me rodearon los hombros por detrás, Edward apoyó su cabeza al costado de mi cuello y miró a los demás.
-Hermanito.- Dijo Alice- Me llamó Carlisle y me dijo que Tanya vendría a la ciudad por una semana.- Alice se veía extraña ante esto, era como si le alegrara el hecho y a la vez no lo pudiese tolerar.
Tanya Denali, por lo que la conocía era una persona algo -por no decir bastante- superficial, caprichosa y muy pendiente de el sexo opuesto. No era de mi total agrado, no era el tipo de personas con las que trataba de rodearme, pero era muy cercana a los Cullen, ya que sus padres eran viejos amigos de ellos. Ella era una especie de prima, excepto por la parte en que Tanya tiene una especial fijación en Edward, nunca antes me importo y nunca antes él le prestó atención, pero ahora que estamos "juntos" puede que la situación se vuelva incómoda.
-Mhumm- Murmuró simplemente la persona que me abrazaba con cariño- Sólo espero, por el bien de todos que no sea tan insiste como en años anteriores. No quiero volver a despertar y encontrarla en mi habitación.- Dijo él con hastío.
Giré mi cabeza, para quedar enfrente de él, sintió mi mirada y me observó con esos profundos ojos verdes.
-¿Así que en tu habitación? Creo que me iré a tu casa durante esa semana.- Digo molesta.
Los demás se ríen y murmuran algo de ir a clases, aunque por el rabillo del ojo puedo percibir como Alice les hace señas para que nos dejen solos.
-¿Celosa?- Se da vuelta y se pone enfrente mío, agachando la mirada.
-No.- Respondo cruzándome de brazos.
-Entonces ¿qué importa si llega a mi habitación en ropa interior?- Pude sentir como la sangre se acumulaba en mis mejillas.
-Bueno, si a ti no te importa es a Tanya a la única que verás en ropa interior.- Comencé a moverme, pero antes de dar un paso me tenía acorralada entre el auto y él.
-Admite que estás celosa.- La sonrisa de fanfarrón en su rostro sólo hacía que me molestase más.
-No estoy celosa.
-Entonces no importa si Tanya vuelve a besarme como lo hizo hace un año ¿cierto?
¡¿Qué lo beso?! Ni loca iba a dejar que eso pasara nuevamente, él esta conmigo ¿Qué se cree?
-Ya está bien, puede que este un poco celosa.- La sangre seguía subiendo hacia mi rostro.
-Eso es lo que quería escuchar.- Se acercó con lentitud hacia mis labios.- Sabes que a la única que me interesa besar a es a ti ¿cierto?
-Nunca está demás un recordatorio.- Susurró. ÉL sonríe.
Me besa con pasión y deseo, pero es corto, ya que a lo lejos en un mundo donde no somos solamente nosotros, suena una campana que nos avisa que si no nos apuramos llegaremos tarde a nuestra de la mano, aunque noto un cambio en Edward, luce más feliz y no despega su ojos de mi y el agarré que tiene sobre mi mano se vuelve más firme.
Entramos al salón y pude notar que las miradas curiosas y/o envidiosas disminuyeron en número con respecto a la semana pasada y sobretodo con respecto al primer día que aparecimos como pareja. Este pequeño detalle me relaja un poco, pues nunca me ha gustado ser el centro de atención.
Nos sentamos dónde siempre y me alegro de decir que Edward en ningún momento soltó mi mano. El profesor entro y dijo que los que aún no terminaban los cien ejercicios aprovecharan esta hora para trabajar y los que ya habían terminado les avisaran, para retirar las hojas de desarrollo, mi "novio" levantó la mano libre y le tendió unas trece páginas llenas de cálculos.
Nos quedamos sin nada que hacer, lo cual era algo bueno; ya que las matemáticas era como ir y volver al purgatorio. Pagaba cada uno de mis posibles pecados en esta vil materia.
Sentí como unos suaves labios rozaban mi mejilla, quitando mi concentración de los insultos y lamentaciones respecto a matemáticas. Su nariz rozaba mi mandíbula con delicadeza al igual que su boca, hasta que se detuvo en la mía y me dio un tierno beso; y a pesar de que yo deseaba más nos encontrábamos en clases y no podíamos dar un espectáculo.
Nos quedamos en silencio un rato con nuestras manos entrelazadas y con mi cabeza reposando en su hombro, a diferencia de antes de este extraño acuerdo ahora Edward acercaba su silla lo más posible a la mía, así estábamos en un constante contacto y me encantaba.
-¿Haremos algo hoy?- Pregunto.
-No lo sé. ¿Quieres hacer algo tú?
-Estoy abierta a sugerencias.- Me dio un pequeño beso en la coronilla.
-El día esta despejado, podríamos ir por un helado y a pasear por la plaza ¿no?
-Perfecto.- Le devuelvo el beso, pero en el cuello, ya que es lo que tengo más al alcance.
-¿Tienes decidido a qué universidad irás?- Preguntó de pronto.
-No muy bien, con Alice estábamos viendo la de Washington, la de Seattle o la de NYC. ¿Por qué?
-Para saber que opciones debería considerar.- Dijo él, como si hablase del burdo clima. Al parecer vio mi cara de shock y prosiguió.
-Alice no se va a ninguna parte sin ti, y Jasper a ninguna sin Alice y me arrastrará con él, por lo que lo más probable es que los cuatro terminemos en la misma universidad... Además que ninguno tiene problemas académicos como para que rechacen a uno de nosotros.
-¿Enserio?- La sonrisa en mi rostro debió ser parecida a la del gato de Alicía En El País De Las Maravillas.
-Sí, además cualquiera de esas tres tiene un buen campus de medicina, así que, sería ideal irme con mis dos mejores amigos y mi novia.- Me percaté que no uso ningún timbre especial o distinto cuando dijo novia como solía hace antes. No se por qué esto me hizo sonreír aún más.
-Sí, sería maravilloso.- Acoté y le di un beso.
Las clase paso rápido y ni hablar de la segunda que tuve con Alice, porque entre trabajar, poner atención en clases y que la pixie me hablara todo el tiempo sobre los cuatro yendo a la misma universidad, porque aunque aun faltase un año para decidir, había que planearlo con tiempo y preguntarle a Rose y Emmett a donde se irían para considerar el lugar, etc, etc -ya que le conté lo que dijo Edward- la tenía en un estado difícil de controlar.
La profesora nos dio unos cinco minutos libres, antes de que sonara la campana cuando Alice abarcó un nuevo tema con respecto a su hermano.
-¿Sigues siendo igual de indiferente que haces unas semanas?
-Muy bien sabes, que nunca he sido indiferente a Edward.
-Sí.- Su sonrisa se volvió más amplia y daba pequeños brincos en su banco.- Pero ¿ya has aceptado tus sentimientos por él?
-Siempre he dicho que lo quiero y que me atrae, no sé que tanta vuelta le das al asunto.
-Porque conozco a mi hermano y sé que él siente mucho por ti y mucho se queda corto. Así que quiero asegurarme de que no va a asalir dañado por esperanzas banas.
-Alice, yo quiero mucho a tu hermano, no sé si de esa forma extremadamente cursi a la que te refieres, pero nunca querría hacerle ningún daño.
-De acuerdo, sé que no le haría daño. Sin embargo, deseo que admitas que lo quieres más que como un amigo y que es más que una atracción física, porque tú miras a Edward de la misma forma que yo miro a Jasper.- La campana sonó, mi mejor amiga se despidió de mi con un beso en la mejilla y salió del salón, yo quede un poco perpleja por lo que me dijo y en un estado algo distraído tomé mis cosas y salí del salón de clases para encontrarme con los orbes verdes que no me dejaban tranquila.
Tal vez si tenía sentimientos fuertes por Edward.
...
-¿Bella?- Preguntó mi "novio"
-¿Si?
-Has estado callada y distraída desde el segundo período.
Tenia razón desde lo que me dijo Alice la pregunta de si mis sentimientos hacia Edward eran fuertes, no dejaba mi cabeza. De hecho no había reparado muy bien en el hecho de tener un helado de fresa en mis manos y de estar en esta amplia plaza con un adonis a mi lado.
Estábamos sentados en una banca de color verde al frente de unos juego donde unos cuatro niños jugaban felices, con sus madres y algunos padres observándolos.
-Sí, lo siento es que Alice me dijo algo que me dejo pensando eternamente.
-¿Qué te dijo el demonio en miniatura?- En ese momento un mensaje llego al celular de Edward, por la pantalla pude ver que era la mencionada.
"Yo lo sé todo, no me insultes. xox"
-Ella me asusta- Dije después de leer el mensaje y no pude evitar mirar alrededor, para ver si estaba espiándonos o alguien lo hacia por ella.
-A mi igual.- Aceptó él, volviendo a poner su celular en su bolsillo.
-Bueno, pero ¿qué te dijo mi amada hermana?- Volvió al tema luego de un rato.
¿Qué se supone que es lo que debo decir?
-Quiero una cita.- Solté de pronto. No sabía lo que había dicho, pero mi boca hablo por si sola.
-¿Qué?
-Quiero una primera cita contigo. No quiero que sea esto mentira.- Y el vomito verbal había vuelto con más fuerza.
-¿Enserio?
-Sí- Para que negar si mi subconsciente había sacado sin autorización lo que de verdad quería.
-Creí que nunca lo dirías.- Rió Edward con Júbilo y me beso, me beso la punta de la nariz, mis mejillas y mis labios... Nos besamos como si la vida dependiese de ello.
-Estaré encantado de tener un cita con usted Srta Swan.- Susurró sobre mis labios.
...
Hola! Perdón por la demora, pero no he tenido tiempo ni de respirar! Muchas gracias por las alertas, favoritos y RW, hacen mi día.
Sé que es algo corto, pero bueno... creo que aquí esta lo que todas quería leer o al menos nos comenzamos a acercar a eso.
No creo que este fic pase de los 20 capítulos, así que ya vamos por la mitad más o menos.
Las amo. Gracias por todo. xox!
